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En Tokio, con amor

Summary:

Yoshiki jamás consideró la posibilidad de que se podía aprender a ser humano, pensó que era algo inherente de todos los seres pensantes, pero estaba equivocado. ‘Hikaru’ había aprendido la importancia de la vida humana, de los valores morales, de lo bueno y lo malo, había aprendido a “mezclarse” con lo que uno llamaría “humanidad”, aunque jamás dejó de ser él mismo.
Yoshiki había aprendido eso de él, también. Estaba bien no ser humano.

Después de todo, él también era un monstruo.

Chapter 1: Hogar, dulce hogar

Chapter Text

Hoy en Tokio, era un día como cualquier otro. Era finales de primavera, los árboles estaban en flor, los pájaros cantaban y el ambiente era agradable, alegre y amigable, incluso entre las personas de la ciudad. Había bullicio en las calles, como siempre, pero hoy era un día que se sentía especialmente agradable.

Yoshiki acababa de cerrar la clínica veterinaria después de una jornada de trabajo agotadora. Un paciente lo había arañado en los brazos y otro lo había mordido en la pierna, pero nada que no fuera diferente de su día a día; ya estaba acostumbrado a ser lastimado por animales, salvajes o domados. Yoshiki suspiró, despidiéndose de los demás empleados de la clínica y subiéndose en su bicicleta, pedaleando el camino a casa pensando en qué hacer de cena, o en si ‘Hikaru’ había preparado algo ya…

Ah, ‘Hikaru’. ‘Hikaru’... Una sonrisa tonta se asomó en los labios de Yoshiki al pensar en él, y en todo lo que habían pasado juntos. Ese verano había sido…excéntrico, por ponerlo de manera simple. Ya habían pasado 7 años desde ese entonces, y mucho de lo que ocurrió sigue pareciendo un sueño febril. El descubrimiento, el duelo, la aceptación, la adrenalina, las situaciones terroríficas: pensar que todo había quedado atrás hacía tanto tiempo. Aunque había algo que jamás había podido superar del todo, y eso era…

Yoshiki casi choca contra un transeúnte por estar sumergido en sus pensamientos, afortunadamente frenó a tiempo.

—¡Ups! L-Lo siento…

Yoshiki se disculpó, respiró profundo y esperó unos segundos antes de volver a ponerse en marcha. Una expresión sombría se apoderó del resto de su viaje a casa. No esperaba acordarse de ese suceso ahora, y es que la muerte de Maki fue inesperada. Si la de Hikaru ya lo había sido, la de Maki lo fue aún más. Todos en el pueblo estuvieron tristes durante meses, la noticia de que Maki había asesinado por algo sobrenatural se extendió como la pólvora. Pero Yoshiki lo sabía… ‘Hikaru’ lo sabía. La causa, las anomalías. Y ambos se sintieron culpables por años, incluso después de que la raíz de todos los problemas se resolviera.

—Si tan solo hubiera revisado su estado antes…

Eso era lo que se había estado repitiendo a sí mismo durante años a modo de tortura psicológica, aún cuando ‘Hikaru’ le repitió una y otra y otra vez que no había sido culpa de nadie, y que no debería atormentarse. Yoshiki suspiró, mirando con aprehensión el edificio en el que vivía con ‘Hikaru’ cuando finalmente llegó y estacionó la bicicleta. Al subir lentamente las escaleras, respiró profundamente para calmarse. Lo de Maki había quedado en el pasado, y no tenía sentido buscarle más respuesta a lo que pasó; quizás sería buena idea visitar el pueblo junto con ‘Hikaru’ este verano, para ofrecer respetos cerca del templo, que era hasta donde podían llegar debido a su condición de mezclados.

—Ya llegu…

Toda la tristeza y melancolía de Yoshiki desapareció en el momento en que abrió la puerta del departamento, pues ‘Hikaru’ saltó de inmediato sobre él y se le enganchó como un koala, casi haciéndolo caer al piso. Un maullido perezoso se oyó desde el piso, y Yoshiki sintió a Jun, su gato mascota, ronronear contra su pierna.

—¡Chiquicuchichuchicú, llegaste!

Yoshiki hizo una mueca de asco involuntaria ante el apodo. —¿No tienes algún apodo más normal? Algo como cielo o amor, no sé…

—Hehe, pero es divertido ver tus reacciones, Yoshiki~

Yoshiki no podía enojarse con él, era imposible. Miró abajo, y aquellas pupilas rojas inquietantes pero familiares le devolvieron la mirada.

Sin pensarlo, Yoshiki se inclinó y lo besó, sosteniendo firmemente sus caderas para que no se cayera al suelo. ‘Hikaru’ correspondió el beso, gimiendo contra su boca sabiendo que, a pesar de las quejas, se podría salir con la suya con el apodo…al menos por una semana hasta que descubriera otro peor, ya que Yoshiki eventualmente se acostumbraba a los nombres cariñosos raros.

El beso se acabó después de unos segundos, aunque pequeños besitos lo siguieron porque ‘Hikaru’ no quería despegarse, pero Yoshiki tuvo suficiente cuando este le mordió el labio. Yoshiki lo puso de vuelta en sus pies –teniendo cuidado con el gato–, besándole la coronilla de la cabeza mientras cerraba la puerta principal detrás de sí.

—Quieto ya, salvaje… Te emocionas rápido.

—¡Sabes que siempre te extraño cuando no voy contigo a la clínica, Yoshiki! Además, no puedo permitir que nadie te muerda más que yo.

—Asco.

Algunas cosas jamás cambian.

‘Hikaru' tomó el brazo de Yoshiki, examinando los rasguños con el ceño fruncido. Yoshiki puso la mano en el pelo del hombre más bajo y le revolvió el cabello, tratando de hacer que se preocupara menos. Era el brazo con la sombra de los dedos de ‘Hikaru', después de todo. ‘Hikaru' todavía temía que esa marca fuera algo más que una marca inofensiva.

—Buscaré el botiquín luego de cenar–, dijo ‘Hikaru', llevando la mano de Yoshiki a sus labios y dándole un beso cariñoso.

A pesar de que algunas cosas jamás cambian, con el paso de los años ‘Hikaru' se ha vuelto más humano, aunque a su manera. Yoshiki jamás consideró la posibilidad de que se podía aprender a ser humano, pensó que era algo inherente de todos los seres pensantes, pero estaba equivocado. ‘Hikaru’ había aprendido la importancia de la vida humana, de los valores morales, de lo bueno y lo malo, había aprendido a “mezclarse” con lo que uno llamaría “humanidad”, aunque jamás dejó de ser él mismo. Yoshiki había aprendido eso de él, también. Estaba bien no ser humano.

Él también era un monstruo, después de todo.

—Ah, Yoshiki, ¡hice la cena! ¡¿Quieres ver?! No, ¡ven a ver!–. La voz enérgica de ‘Hikaru' retumbó desde la cocina, seguido de un olor que, para la desgracia de Yoshiki, no logró descifrar qué era.

…Mierda.

Yoshiki se había quedado parado en medio del salón pensando mientras miraba al gato Jun echarse en el suelo a descansar, y no se había dado cuenta de cuándo ‘Hikaru' había ido a la cocina a terminar lo que sea que estuviera cocinando. Yoshiki sintió el pavor apoderarse de él. No, no estaba bien desconfiar de su novio de esa forma… Pero…

No le quedó de otra.

Yoshiki fue a la cocina, temiendo por su vida. Normalmente era él quien cocinaba, ya que ‘Hikaru' tenía BASTANTES carencias en el departamento de cocina, aún si era él quien insistía en tener un jardín vertical para las verduras en el balcón—curiosamente, cuidaba muy bien de él.

Sin siquiera preguntar, ‘Hikaru' ya tenía el cucharón de madera con…algo, marrón, espeso y de olor dulce y picante, cerca de los labios de Yoshiki. Yoshiki trató de adivinar qué diablos estaba a punto de probar, ¿curry? Lo que estaba en la olla parecía curry…algo así. Yoshiki lo probó, dudoso.

—...amor, ¿qué le pusiste? ¿Es curry con…?

—¡Oh, sí, es curry! Leí en internet que le podías poner chocolate para mejorar el sabor, ¡así que le agregué un poco!

—’Hika’…

—¿Sí? ♪

—Chocolate sin azúcar. Sin azúcar. Amargo.

—...ahh. Eso explica mucho. Si. Claro… sin azu…ah.

Hikaru se rascó la cabeza, mirando al suelo avergonzado, aguantando las ganas de reír. Finalmente no lo soporta, abrazando a Yoshiki y estallando de la risa.

—¡PERDÓN, JAJAJA, PERDÓN! ¡Con razón sabía así! ¡Bueno, pero no está tan mal, ¿a que sí?! Estoy mejorando, ¡ya verás!

—¡Estoy MUY seguro que ni siquiera terminaste de leer la receta, idiota! No puedo contigo, eres un…

Yoshiki trató de enojarse, o algo, pero no pudo. Una risita se transformó en una carcajada compartida mientras ambos se destornillaban de la risa en la cocina.

Cuando finalmente se calmaron, Yoshiki volvió a probar el curry sabor a chocolate. Comparado a los intentos de envenenamiento alimenticio anteriores, este no estaba tan mal.

—Nada mal… De verdad estás mejorando. Ponle un poco menos de chocolate dulce la próxima vez, ¿sí?

—¡Lo tengo!

Los dos se miraron por unos segundos, risillas nerviosas escapando de ambos mientras se acercaban para darse otro beso, esta vez uno más pausado, más cariñoso. La mano de Yoshiki se posó en la nuca de Hikaru, acariciándole el pelo, bajando por su cuello para tocar la casi invisible cicatriz que rodea su cuello en un círculo perfecto, un recuerdo del pasado.

‘Hikaru’ pasa los brazos por el cuello de Yoshiki, acercándose más, profundizando el beso, y, oh… qué poco quería detenerse. Pero están en la cocina, y justo hay una ventana detrás de ambos. No quieren darle un espectáculo a los vecinos otra vez, así que, a regañadientes, ‘Hikaru' se despega un poco, solo lo suficiente para suspirar enamorado y hablar casi contra los labios de Yoshiki.

—...entonces, ¿cenamos?

—Claro–. Yoshiki sonríe. Esto es felicidad.

«No hay nada mejor que estar en casa.»

Ꮚ⁠˘⁠ ⁠ꈊ⁠ ⁠˘⁠ ⁠Ꮚ