Actions

Work Header

No te enamores del Novato

Summary:

Raphael Santiago, vampiro segundo al mando del hotel Dumort, con décadas de vida y una gran jerarquía en aquel hotel, lleva la vida más tranquila que alguien pudiera tener, controlando vampiro, adiestrando y relajándose como la figura superior que es.

Hasta que aparece, o mejor dicho, le mandan para adiestrar a un novato, Simón Lewis, haciendo que su vida de un giro, teniendo problemas después de su presencia.

Todo lo que creyó tener controlado nunca fue así, que sus sentimientos estaban resguardados, solo era una mentira y qué con el nuevo polluelo sería normal como los demás, estaba equivocado.

~ Publicado en 2016

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: [1]

Chapter Text

[1]

RAPHAEL

Estaba apoyado en la pared sucia de un callejón, sus brazos cruzados sobre su pecho y su mirada de disgusto que no dejaba de estar presente en su cara. Nunca le había fascinado las fiestas o los bares, y ahora que estaba en una, donde sus compañeros del clan y sus polluelos lo habían invitado, no le gustaba tanto como ellos habían tratado de convencerlo, así que estaba eligiendo irse a donde estaba ahora. 

Odia su vida de vampiro, no es algo que nadie sepa, ya tiene cincuenta años en esta vida y seguirá cumpliendo otros tantos ya que es inmortal, eso significa vivir hasta que le corten la cabeza, como los vampiros antiguos o lo saquen al sol.

La suave brisa de la noche pasa por su rostro, pero no puede sentir la sensación, los vampiros no sienten el frío ni el calor. Raphael lleva una chaqueta siempre a pesar de eso, muchas razones lo llevan a tenerlo puesto, una de ellas para no olvidar su parte mundana que tiene, la cual extrañaba bastante. Odia recordar sus malos momentos, su vida antigua que había terminado mal, y extraña a su madre como a sus siete hermanos, pero no tiene porque incluirlos en la vida de dolor que está  pasando, debe dejar de recordarlos para que descansen en paz. 

A pesar de haber vivido con Magnus, donde aprendió a adiestrarse solo, siente la necesidad de portarse a veces un poco rebelde, lo ha hecho muchas veces, pero ahora es un poco aburrido cuando muchos de los polluelos quieren imitarlo. Por una razón lo han elegido en el clan por segundo al mando ¿No? no fue solo su personalidad y su sarcasmo e ironía cual ganó el respeto de todos, si no la inteligencia, las arrogancia para hablar con los Nephilim y a los demás subterráneos, su modo de poder manipular, sacando dinero, robando información y pudiendo sacar de la casilla a la mayoría que se le cruzan. Un buen "Don" que a su amigo, Magnus Bane, no le agradaba.

— Raphael— lo llamó unos de los chicos del clan desde la puerta— vamos a tomar unos tragos.

Solo asintió ¿El chico esperaba algo más agradable? No, él era así, si el vampiro mayor tomaba, lo hacía para olvidarse de la infeliz vida que llevaba, olvidarse de la mala decisión que había hecho al entrar en aquel hotel con su grupo de amigos. 

Entra al club Pandemónium por la puerta trasera donde sus fosas nasales se llenan de olor de sustancias, sustancias mundanas y subterráneas. Se sienta en la mesa cual han reservado los demás, muchos de ellos se están metiendo en su narices algunas sustancias ilegales y otros toman sangre cual debe contener también algo de aquello, ya que los chicos sonríen y bromean con más fluidez. De esa vez que fue la epidemia de matanzas donde estaban todos drogados, cual muchos vampiros estaban adictos a eso, Raphael tuvo que encargarse de ellos obligando a que dejarán todo, muchos se habían llevado un susto en la rehabilitación, otros habían prometido seguir haciéndolo cada un mes para que pudieran ir dejándolo de a poco, como ahora.

— Toma Raphael— le pasa Lilit—, un trago para nuestro segundo al mando.

Puede escucharla celebrar, está un poco embriagada por alcohol, pero él mira la sangre del vaso, no contiene nada que pueda ser contaminante para su organismo, así que toma un trago y saborea el delicioso líquido que pasa por sus papilas gustativas dándole calma a su cuerpo. Confia en ella porque es su mano derecha, le hace acordar a Magnus por sus rasgos asiáticos y por su carácter particular. 

— Tendríamos que ir a tomar sangre mundana— dice uno de los vampiros de la nada.

Toda la mesa se queda en silencio, miran al chico de pelo castaño cual aprieta los orificios de la nariz y después miran a Raphael, que parece curioso de que aquella persona dijera algo y ahora actue como si no hubiese dicho nada. Lo escuchó, escuchó con claridad todo y está molesto como confundido por el atrevimiento que ha tenido.

— ¿Qué dijiste?

El chico alinea otro poco de sustancia en la mesa sin preocupación alguna.

 — Ir a tomar sangre mundana— repite el chico.

Raphael se levanta de la silla escuchando cómo rechina por la fuerza al moverla, todos dejan escapar un "oh" de sorpresa.  

— ¿Cuántos años tienes vampiro?—exige Raphael caminando hacia él.

— Dieciocho— dice el chico.

— Tus años desde que eres vampiro, inútil.

— Cinco años.

Raphael deja escapar una carcajada, cual este le sigue, pero se lleva una sorpresa cuando Raphael lo alza de la remera y lo coloca frente a su cara de manera amenazante. Todo el ambiente se ha tensado alrededor de ellos, a pesar de que la música siga entrando por sus oidos.

— Entonces necesitas mi método de rehabilitación—opina Raphael —¿Qué dicen?

Los vampiros empiezan a negar con cara de pánico, recordando esos malos momentos, aunque para Raphael no son tan malos en sí, ellos lo merecían por haber participado en esos momentos tan horribles. Esas rehabilitaciones eran dignas de ser vueltas a la práctica.

— Llego a enterarme que has ido a tomar sangre de mundanos así como estas hoy niño inútil— amenaza Raphael— y te pondré bajo el sol, para que te quemes vivo ¿Entendido?

El chico asiente reiteradas veces, las palabras ya han causado terror en él. Raphael mira a todos los que estan en la mesa uno por uno, el chiquillo lo ha sacado de las casillas, más de lo que estaba y no está para soportarlos un poco más.

— Llegan a hacer una locura y voy a enterarme de lo ocurrido ¿Entienden? les haré lo mismo que le dije a este niño si desobedecen... 

Vuelve hasta su lugar anterior, agarra la copa y bebe el líquido que queda en ella.

— Los quiero antes del amanecer en el hotel...— ordena.

Se aleja para adentrarse en la multitud y poder relajar su cuerpo de la molestia que le ha causado aquel asunto, aunque admite que hay muchas situaciones que le molestan realmente, aunque alimentarse de mundanos ilegalmente es algo que más le molesta en estos tiempos.