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Nobody

Summary:

Un poco sobre los pensamientos de Ivan acerca de Till y su deseo enorme de que se fije en él, incluso en las puertas de la muerte.

Notes:

Las líneas en negrita son parte de la canción "Cure" de la ronda 6 de Alien Stage.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

“Por favor, déjame cicatrices. Por favor, hazme daño hasta que no quede un solo rastro de mi”.

 

Tratar de cambiar a una persona es, si no imposible, la forma más difícil de querer. Esto es algo que Iván aprendió de la peor forma, viviendo todos esos años en los que pedía a gritos que se le dedicase al menos una sola mirada, o todas esas noches de insomnio en las que fantaseaba con él, rogando por una oportunidad, por más pequeña que fuese. 

Ivan nunca creyó que el amor valiera tanto la pena. Entre tanto desastre y falsa alegría, donde unos eran tratados como esclavos mientras otros recibían falsa simpatía por el hecho de tener algo con lo que no escogieron haber nacido, no había espacio para la idea del amor, pues por todas las grietas de su mente que dejaba el paso del tiempo, se filtraban sentimientos hostiles que opacaban cualquier oportunidad de una sensación de bienestar. Sin embargo, en ese momento donde tuvo el placer de saborear la libertad mientras el aire fresco le enrojecía las mejillas y sus manos acariciaban un futuro sin opresiones, supo de qué se trataba el amor, mientras giraba sus talones sin mirar atrás y renunciaba a todo con tal de seguir al lado de Till, incluso si este no se había dignado a mirarlo, ni siquiera cuando Ivan le entregaba en las manos la llave a la libertad. 

Siguió intentando, exigiendo al cielo respuestas sobre el amor y por qué este se sentía como una opresión en el pecho en vez de mariposas en el estómago, como había escuchado decir a Sua alguna vez.

Por mucho tiempo imaginó escenarios en los que ambos escapaban de todos esos monstruos repugnantes y vivían una vida que les perteneciera a ellos, sabiendo que ninguno de esos sueños imposibles tendrían sentido mientras Till siguiera mirando en cualquier dirección menos en la suya.

Es difícil para él admitirlo, pero esos días en los que se despertaba especialmente agotado de su propia mente y se metía en problemas con Till, lo único que deseaba es que el otro no volteara a buscar a esa linda chica de cabello llamativo, pues eso significaba que una vez más, Ivan había perdido.

Por supuesto, Ivan no esperaba nada a cambio, hacía mucho tiempo que había dejado de buscar reciprocidad en sus acciones desesperadas y en sus sentimientos condenados a la tragedia, sin embargo, cuando Till bajó de ese escenario hecho polvo, solo buscando la mirada de una persona –Quien, obviamente, nunca era él–, se despreció un poquito por todas esas veces que salió sin permiso a rescatarlo de las cadenas que lo oprimían, tensando más las suyas y obligándose a arrastrarse al olvido, revolcándose en su propia miseria.

El momento del declive definitivo no vino en ninguno de esos días donde terminaban tendidos en el piso sangrando, ni cuando se gritaban por cosas insignificantes –gritos que Ivan se alegraba de obtener, muy a pesar de sí mismo–, ni siquiera cuando esas ratas asquerosas proclamaron la esclavitud de toda la humanidad, hace tantos años. 

El verdadero punto de inflexión llegó cuando, en una explosión de ira y dolor, aquella chica a la que Till tanto amaba, se derrumbó producto de su propio duelo y arremetió contra su contrincante, y en un abrir de ojos, desapareció. 

 

Era un momento histórico, sin duda. Algo con lo que Ivan llevaba soñando toda su vida, el instante en que tuviera la oportunidad de huir, y sin embargo, lo único en lo que podía pensar en ese momento era en Till. En ese momento, su mirada se apagó, la chispa que lo empujaba a sobrevivir se había extinguido y parecía llenarse cada día más de culpa y auto-destrucción. 

De cualquier manera, Ivan aún entonces se propuso atrapar cualquier mirada que Till le dirigiera, sin importar que esta estuviera cargada de pena, dolor o ira y atesorarla mientras viviese. 

Fue irónico cuando, entonces, el momento en que Till lo miró, lo vio de verdad , fue el momento de su propia muerte. 

“Solamente creo que es egoísta morir por la persona a la que amas, no serías más que el trauma que dejas atrás y no es algo que merezca”  había dicho Ivan una vez hace tantos años, cuando aún no comprendía el poder de sus propias acciones, y ahora ese pensamiento volvía a su mente mientras intentaba salvar la vida de la persona que tenía enfrente, alguien a quien amó desde el primer momento y a quien amaría hasta el final.

¿Por qué la única manera en la que pudiste mirarme fue mientras sangraba y me desvanecía en tus brazos?

Mírame. Estoy aquí, frente a ti. 

En cuanto Ivan se giró para ver a su contrincante, que había perdido todas sus fuerzas para luchar y luego al marcador, quien se inclinaba cada vez más injustamente a su favor, enviando ese peso a su corazón, supo que estaba jodido.

 

“Incluso si tus palabras frías dejan cicatrices bajo mis ojos, deja que permanezcan en tu lengua”.

 

Con su cabeza hecha un verdadero lío y el pesar en su pecho haciéndose cada vez más grande, arrojó su propio micrófono para salvar lo único que lo mantenía vivo.

Las palabras convertidas en melodías que él mismo había construído para Till, dejando de sonar en la garganta de uno y quedándose atrapadas en la mente del otro.

Mientras intentaba salvar la vida de alguien que no deseaba ser salvado, arrancando la suya propia de su cuerpo, se aventuró a arrebatarle algo con lo que había soñado incontables veces, lo único que aceptó tomar para sí, por lo que juntó sus bocas en un beso forzado y se permitió ser egoísta por primera -y última- vez en su vida. Fue en ese momento cuando Ivan se sintió visto por primera vez.

¿Valdrá la pena?

Pero esa duda jamás existió en su corazón, así como cualquier oportunidad de haber vivido una vida sin él.

Gracias por ser la víctima de mis emociones egoístas

Con ese último pensamiento fugaz cruzando su mente, Ivan finalmente cayó en medio del escenario, con el marcador por fin cambiando a favor de Till, salvándolo del destino que este había escogido y tomándolo para sí. 

Al final, Till había terminado posando sus ojos en Ivan, y se arrepentiría toda su vida de haberlo hecho. 

 

“Bailemos uno frente al otro, con nuestra historia perdida en el abrazos de la eternidad”.

 

Notes:

No sé qué hice, esto no es un AU, si no más como un short sobre cómo pensé yo que se sentía Ivan despúes de todos estos años, así que si te gustó muchas gracias, aunque no creo que haya sido muy bueno.

Como sea, gracias por leer!!!

Acá dejo mi Playlist inspirada en IvanTill