Actions

Work Header

Yo soy Franky drabbles [1]

Summary:

A series of drabbles with relationships and characters we love from Yo soy Franky.

Notes:

We are native french speakers and are just beginning to learn spanish so there will be a ton of mistakes but we’ve had a lot of fun writing these either way!

Work Text:


WILSON & MARGARITA


Hoy Margarita parece muy agitada, se dice Wilson cuando llega al Cyber Bytes. Ella ni siquiera le dijo "Hola". Ella está mezclando la masa de torta, mirando al vacío.

—¿Qué te pasa, Margarita? —la pide su amigo.
—...¿Mmh?
—Te ves preocupada. ¿Puedo ayudarte?

Margarita deja de mezclar. Ella intenta sonreír un poco para tranquilizarlo.

—Perdón, Wilson. Estoy pensando en mi boda.

Él conoce este sentimiento. Su boda con Sofía fue maravilloso, pero prepararlo fue muy difícil. Especialmente para él, porque quiso que todo fuera perfecto.

—¿Necesitas algo?
—Gracias, pero no creo que sepas mucho de eso… —responde Margarita.

Ella se va, y vuelve rápido al lado de Wilson con una revista.

—Estaba buscando mi vestido de novia. No encontré nada, hay tanto que no sé cuál elegir.

Wilson ríe un poco. Su amiga no sabe por qué.

—Soy un experto en el tema, Margarita. —dice Wilson con alegría—. Me gustaría ayudarte.
—¿De verdad?
—Sí, ¡claro! A Sofía no le encantó esto tampoco. Fue yo que encontré su traje sastre para nuestra boda. Voy a ayudarte.

A Margarita se le ilumina la cara. Ella se acerca a Wilson para abrazarlo.

—Gracias Wilson, me estás salvando. Lo aprecio mucho.
—No hay de qué. Me hace feliz.

Margarita deja de abrazarlo, y le da una sonrisa traviesa.

—¿Quizás podrías ayudarte a Paul también? No encontró sus trajes de novio tampoco, ¿sabes?

Wilson balbucea en vez de responder. Margarita reventa de risa. Ella pone su mano sobre la suya.

—Era una broma, no te preocupes. Paul compró los trajes ayer.

Wilson suspira. Él aprecia mucho Margarita, pero hay cosas que superan sus fuerzas.


SOFÍA & SEGUNDO


El hermano gemelo de Segundo se ha hecho una amiga. Paul explicó a su familia muchas veces que ella fuera una amiga y nada más. Pero cada vez que una mujer se acerque a su Paulito, Brigitte siempre cree que ella es una novia suya.

Segundo es un hombre inteligente. Él sabe que su hermano nunca se acerque a nadie, mucho menos a las mujeres. Entonces, Segundo piensa que esta "Sofía" no existe para nada. Nunca la vio. Paul siempre sale de la casa para verla. Su hermano mayor está escondiendo algo.

Hoy, Brigitte se fue para arreglar algo en la universidad. Resulta que una alumna quiere verla. Paul y Segundo están solos en la casa, y como siempre cada uno queda en su habitación.

En las cuatro, alguien llama a la puerta.

—¿Quién será? —se pregunte Segundo.

Paul no baja para abrir la puerta, obviamente. Segundo mira por la ventana para saber quién está ahí.

Hay una señorita parada enfrente de la puerta. Ella parece de su edad. Tiene los ojos oscuros, el cabello rojo y trenzado. Está sonriendo mucho. Segundo se queda muy perplejo. Es la primera vez que vea a esta señorita.

Segundo sale de su habitación, coge los lentes de su madre en el baño y se apura para tomar las escaleras.

—¡Hola! —dice la mujer que está esperando afuera, después de que Segundo abre.
—Hola… Sofía.

Ella no reacciona. Sin duda ella es Sofía, como él lo pensó.

Entonces Sofía existe, y Paul dijo la verdad. Sofía existe… Pero ella no puede ser su amiga. Paul no tiene amigos. Él es demasiado amargo. Es un gruñón, un malgeniado.

Segundo y Paul son gemelos idénticos. ¿Cuántas veces la gente llamó a Paul con el nombre de su hermano? Por eso Segundo cogió a los lentes. Los secretos de Paul y de esta Sofía van a salir a la luz.

—¿Por qué viniste, Sofía?
—Quiero hablar con tu hermano. —contesta la futura científica.

Segundo no la entiende.

—¿Mi… mi hermano?
—Sí, he venido por Paul. Me sentí sola y me aburrí mucho. Podríamos tal vez pasar un ratico juntos. —dice Sofía con una sonrisa—. Es un placer conocerte, Segundo. Paul no me había dicho que tú uses lentes también. ¡Son tan parecidos!

Segundo no tiene palabras. Es la prima vez en su vida entera que alguien no le confundió con su hermano.

Segundo ahora no sabe quién es esa Sofía, y por qué esta mujer es la amiga de Paul. Pero algún día lo va a entender, se lo jura.


DOCE & DELFINA


Delfina simplemente quería ir al baño después de su clase de matemática. Pero ella encuentra algo extraño adentro.

—Dulce, ¿qué te pasó? —dice Delfina.
—Ca...lla...te…huma...na...

Doce está sentando en el suelo. Hay electricidad haciendo ruido en su brazo derecho, y en su mejilla también. Parece que ella no pueda levantarse.

—¿Te mojaste? Ay, ¿por qué estás en el baño?… Estás más tonta de lo que pensé.

La boca de Doce no se abre para responder. Le pone un poquito nerviosa a Delfina. Pero la humana es lista y ella sabe cómo arreglar este tipo de problema. Es la mejor amiga de un androide que haya tenido muchos bugs en su sistema.

—No te muevas.

Delfina se quita el suéter del uniforme. Empieza a secar las partes de Doce que están mojadas con mucho cuidado.

—No acepto que una humana me ayuda. Fuera de aquí.
—Es demasiado tarde para esto, ¿no te parece? Déjame hacerlo. Terminaré en un ratico.

Doce no se mueve. Empieza un análisis de su sistema. Quizá esa humana esté haciendo daño a su carcasa de última generación. A su mamá no le va a gustar para nada.

—A ver. ¿Ya te sientes mejor? —pregunta Delfina.
—No tengo sentimientos, humana. Soy perfecta, a diferencia tuya.

El sistema de Doce ya funciona perfectamente, dice el análisis. El androide anda a la puerta para salir de este lugar peligroso.

—¡De nada! —aclama Delfina.
—Gracias, humana. Serviste a alguien por primera vez en tu vida.
—¿Sabes algo, Dulce? A mí no me importa que tú no quieras a los humanos. Siempre voy a ayudarte si te metes en problemas. No voy a permitir que ningún androide se lastima.

Doce deja de andar. Y después abre la puerta y sale del baño, no diciendo nada más.


BRIGITTE & INÉS


Inés y Brigitte entran en la cocina con platos sucios. Están un poco achispadas después de la cena que organizó Brigitte en su lugar. Fue una manera de conocer a la familia de Sofía, la amiguita de su niño favorito.

—¿Qué haces? —pide Brigitte a la mamá de Sofía.

Inés metió los platos en el fregadero, y abrió el chorro. Ella mira a Brigitte.

—Voy a ayudarte con eso.
—Mmh mmh. —objeta Brigitte—. Soy una científica, he diseñado robots para hacer ese tipo de tarea.
—¿De verdad?

Brigitte muestra la puerta de la despensa.

—Cuando se vayan, mi androide Jaime se ocupará de todo.
—Brigitte, ¿es en serio?
—¿A que te refieres?
—Los… robots. Creí que fue un sueño de mi hija, pero ¿me estás diciendo que ellos pueden lavar los trastes y todo esto?
—Por supuesto. En algunos años podrán hacer mucho más.

Inés se ve impresionada. Pero hay una pregunta que queda en su mente.

—Y… ¿Crees que algún día los robots podrán tener sentimientos?
—Para nada, Inés. —contesta Brigitte, riendo—. Son máquinas y nada más.
—¡Claro! ¡No quiero que mi lavadora sienta alegría ni miedo! —dice Inés, ya que se siente más tranquila.

Las mujeres escuchan risas de la sala de estar.

—Tu hija es tan creativa. —dice Brigitte—. Qué raros sueños tiene.
—Tu hijo también dije algunas cosas raras, ¿no?

Brigitte mira la otra mujer. Quizás dijera una cosa mala, piensa Inés. De repente Brigitte empieza a reír.

—Tenemos hijos bastante particular, ¿no?

Inés asienta, y ríe también.


KASSANDRA & DÓMINUS


Una mujer de edad abre una puerta con la mano modificada. No debería poder entrar, hay una clave especial para entrar. Pero su plan funcionó perfecto. Ahora está en el laboratorio. Hay un huevo aquí que sea tan grande que un adulto podría estar dentro.

Justamente, hay un adulto adentro. La mujer lo mira con disgusto. A ella no le gusta su piel y su traje azul. Tal vez Sofía sea una gran científica, pero su último androide le parece muy feo.

Con cuidado, la mujer se acerque a la computadora que esté en la mesa. La enciende, e intenta ingresarlo con la contraseña que haya descubierto.

¡Listo! Lo logró. Hoy es el momento de arruinar a Sofí…

—¿Quién está aquí? —dice una voz muy grave.

La mujer pulsa una tecla rápidamente. Una pantalla de carga aparece. Ella tiene cinco minutos. Ahora nada puede parar lo que hizo.

—Hola, mi querido Dóminus. ¿Cómo estás?
—¿Por qué no puedo mover? —grita el androide—. ¿Qué hizo?
—No te asustes, chiquito. Soy como tu nueva mamá.

La mujer pone su mano sobre el huevo, al lado de la cara de Dóminus.

—Me llamo Kassandra.
—¿Kassandra? —dice el androide—. Mi madre me dijo que usted es mala.
—Por supuesto. Sofía siempre estaba celosa de mí. Pero no soy mala, sólo soy inteligente.

Kassandra muestra el pecho de Dóminus.

—Hay una cosa ahí que te voy a quitar. Es como una enfermedad. Soy la que va a aliviarte, chiquito. Tú me agradecerás.
—¿Mi corazón? Es lo más importante que tengo.
—No es verdad, mi querido Dóminus. Sofía cree esto porque su corazón nunca sufrió. Siempre hace daño a los corazones de los demás.

La científica cierra los ojos, pensando en algo que Dóminus no sepa.

—Mi madre nunca podría hacer esto. Usted es mala y una mentirosa.
—Tu madre no sabe nada de androides. En un par de minutos, vas a ser hijo mío. Vas a ser el mismo que yo.

Kassandra mira la pantalla de la computadora. Es escrito que falta solamente un minuto.

—Nadie debería tener corazón. Vas a ser perfecto, mi tesoro. Espero mucho de ti.

Kassandra mira a Dóminus, y después se va del laboratorio. Una lágrima roda por su mejilla.

Dóminus grita. Su corazón se rompe en millones de trozos.


CLARA & PAUL


A Clara su tío Paul le parece muy, pero muy aburrido. Él es agradable con su mamá Sofía, claro, pero no con su papá Wilson. Mamá siempre dice que Paul es su amigo de toda la vida y que Clara puede confiar en él.

Hoy es el aniversario de bodas de Sofía y Wilson. Para celebrarlo, elles se fue a un restaurante. Ni abuela Inés ni abuela Emilia están aquí para cuidar a Clara. Por eso, ella queda a casa de Paul.

Se nota que Paul no se siente cómodo con los niños pequeños. Ha dado a Clara un trozo de papel y dos lápices y se fue en su laboratorio secreto. Al menos ha dejado la puerta abierta.

—¿Paul? —le pide Clara, casi gritando.
—¿Qué quieres, nena?
—Quiero helado. ¿Me compras alguno?

El científico continúa a hacer su invención. No la mira para nada.

—No, nos quedamos aquí. Hay muchas cosas que me tenga que hacer. Puedes tomar algo en la nevera si quieres.

Clara se levanta y anda para la cocina. Pero la niña es demasiado pequeña para abrir la puerta de la nevera. Ella se sube a una silla para ver si hay comida en la mesa. Aquí ve a un tostador extraño: tiene una mano, cuatro rodachinas y un reloj electrónico.

Clara está feliz porque por fin encontró algo que se parece a un juguete. Extiende sus bracitos para tomarlo.

Un ruido muy fuerte resuena.

—¿Qué pasó? —grita Paul.

Paul corre al lado de la niña. Por suerte, ella no cayó. Clara está todavía en la silla, pero el tostador está en el suelo y parece dañado. Paul levanta a la niña y le da un abrazo.

—Dejé caer el tostador.
—Lo veo, Clarita. ¿Te lastimaste?

A Clara se le ocurre algo. Es la reina de las lágrimas de crocodilo.

—Sí, tengo miedo. —le dice llorando.
—Era yo el que debería llorar. Mi Roby se convirtió en chatarra.

Clara continúa de llorar con más intensidad.

—No fue mi intención. ¡Perdón!
—Ya, ya. No te pongas así. —gruñe Paul—. ¿Sabes qué? Vamos a la heladería. Quizás esto te tranquilizaré.

La niña deja de llorar de repente.

—¡Súper! Eres mi tío favorito, ¿sabes?

Clara salta de sus brazos y corre por la puerta. Paul se dice que ni Sofía ni Wilson tiene hermanos. También piensa que esa niñita es más avispada que él hubiera creído.

Series this work belongs to: