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Más allá del Infinito

Summary:

Después la épica carrera entre Snow y Adam, la pandilla sigue unida para más. Pero hay una pregunta que incomoda a todos ¿Qué carajos hay entre Reki y Langa?

"Deseo que todo siga igual"

"Deseo a alguien que me valoré"

"Deseo que siempre estemos juntos no importa que pase"

"Deseo tener valor"

"Deseo no estar solo"

"Deseo una familia"

"Deseo a un ángel"

"Deseo que las cosas cambien"

8 deseos y 5 historias que cambiarán el transcurso de sus vidas para siempre.

Acompaña a nuestros skater favoritos en esta nueva aventura llena de diversión, drama y sobretodo amor

Chapter 1: Nuestro Infinito

Chapter Text

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Salieron disparados hacia la pista.

El corazón tanto de Langa como de Reki comenzaron a latir a un ritmo acelerado. El peliazul llevó su mano directo a su pecho y esbozó una sonrisa. Adoraba esa sensación. 

Miró de reojo al pelirrojo, este también sonreía. Tan solo que de manera más notoria.

–No me estarás dando ventaja ¿Eh, Langa?– le lanzó su amigo una mirada burlona.

–Eso te gustaría– tomó más impulso y lo pasó sin ninguna dificultad.

–¡Oye!– gritó y lo imitó.

Pasaron las curvas y saltaron por el acantilado. El cielo estaba repleto de estrellas y la luna estaba en cuarto creciente. Voltearon a ver la ciudad, las luces se veían bellísimas.

Cayeron de nuevo en la pista y se dirigieron a la fábrica abandonada. Langa tenía una enorme ventaja, pero Reki se esforzaba por lograr alcanzarlo. Aún así, terminó perdiendo.

–Esa fue una buena carrera– soltó para después tenderle el puño.

Langa lo chocó e hicieron su saludo que acaba formando el símbolo del infinito.

–¿Quieres una revancha?– tomó su tabla.

–Me encantaría, pero mamá dijo que saldría esta noche y debo ir a cuidar a mis hermanas– respondió –Oye ¿Por qué no me acompañas?

–¿Uh?

–Quédate a dormir, no habrá ningún problema.

–¿Estás seguro?

–Claro. Solo avísale a tu madre o lo que tengas que hacer– lo abrazó por los hombros –Tendremos una noche de chicos– le dio un ligero golpe –¿Te parece?

–Suena asombroso– suspiró.

Cuando ambos estuvieron listos, se dirigieron hacia la casa de Reki. 

–¡Ya llegué!– anunció el chico.

–¡Hermanote!– le saltaron las gemelas encima, así derribándolo.

–Llegas tarde– canturreó la tercera hermana.

–¡Por favor, no le digas a mamá, Koyomi!– suplicó el chico.

–No lo haré– se cruzó de brazos –Siempre y cuando tú me enseñes a andar en skate.

–Ya hablamos de esto muchas veces– giró los ojos –No puedes solo aprender y después dejarlo.

–¡No haré eso!– gritó.

–Pues no te enseñaré hasta que lo demuestres– le sacó la lengua.

–¿Tú también estás interesada en el skateboarding?– preguntó el invitado.

–¡Langa!– sonrió la chica –Que gusto verte ¿Viniste a dejar a tu novia a casa?– se burló.

–¿¡Disculpa!?– soltó su hermano.

Koyomi se carcajeó –Solo era una broma. Es que siempre están juntos.

–Pues claro, somos mejores amigos– explicó Reki –¿Cierto, Langa?– lo miró.

Este asintió.

–Se quedará a dormir– explicó –Así que más les vale portarse bien– les lanzó una mirada asesina a las menores –¿Entendieron ustedes dos?

Las gemelas asintieron con una sonrisa de oreja a oreja.

–¡Tenemos hambre!– dijo Nanaka.

–Les dejé sopa instantánea.

–No queremos eso– chilló Chihiro –¡Queremos tempura!

–Yo no sé hacer eso– respondió.

–Pues investígalo– giró Koyomi los ojos.

–Soy su hermano ¡No su sirvienta!

–Si quieres puedo ayudarte– interrumpió Langa –¿Qué tan difícil puede ser?– posó su mano sobre el hombro de Reki.

Este le sonrió –De acuerdo.

–¡Si Langa ayuda, nosotras también!– dijeron las gemelas.

Koyomi intentó huir, pero su hermano la tomó por la muñeca.

–¿No crees que ya son muchas personas en la cocina?– lo miró nerviosa.

–No, si quieres cenar, debes ayudar– sonrió con malicia.

La chica hizo una mueca y accedió. Después de un rato, descifraron cómo hacer el platillo. En lo que más se tardaron fue en lograr que las gemelas cooperaran en vez de ensuciar. Al acabar, todos se sentaron y cenaron. El ambiente fue demasiado ligero. Todo eran bromas en contra de Reki con Langa defendiéndolo de vez en cuando. Al terminar, Koyomi se retiró y ambos chicos llevaron a las menores a dormir.

–¿Langa se puede quedar con nosotras?– jaló Nanaka al peliazul.

–Por favor– hizo Chihiro un puchero –Podemos jugar a las muñecas y hacerte trenzas.

–Por más tentador que suene eso, hay cosas que quisiera hablar con Reki– se sonrojó –Tal vez la próxima vez– las acostó.

–Descansen, pequeños demonios– habló su hermano.

–¡Rawr!– respondieron las niñas entre risas.

Este solo rio y cerró la puerta.

–Puedo ver que tienes encanto con los niños– miró a su mejor amigo.

–No tanto, solo con ese par– se encogió de hombros.

–Aún así, creo que ahora te quieren más que a mí– se estiró.

–¿Por qué no le dices a Joe que te enseñé a cocinar?

–¿Estás loco? Se burlaría de mí ¡Hasta Miya sabe hacerlo!– contestó –Incluso Koyomi ya está aprendiendo.

–Pues aprendé con ella.

–¡Ni loco!– se cruzó de brazos –Se cree la gran cosa.

–¿Es por eso que no le quieres enseñar a patinar?– lo miró burlón.

–Eso es otro tema– lo invitó a pasar a su habitación –Aún está pequeña.

–Tiene 13 ¿No aprendiste tú a esa edad?

–Solo no quiero que se lastime– cerró la puerta y se dejó caer sobre la cama.

–Pues creo que sería algo tierno– se sentó en el suelo e hizo una pausa –Por cierto, creo que tú también tienes un don con los niños.

–Tal vez, pero, de todas maneras, seguramente mataré de hambre a mis hijos.

–Entonces yo les cocino.

–¿Uh?.

–Digo– se sonrojó –Podría venir a cuidarlos y cocinarles cuando lo necesites– se rascó la nuca –Podría ser algo así como su segundo padre.

Reki se incorporó y se le quedó  viendo –Suena asombroso– sonrió –¡Oh, por cierto! ¿Recuerdas de lo que habló el profesor hoy?.

–¿Integrales?

–No, lo otro. La cosa importante donde se va a pintar la luna.

–Ah, hablas de la luna rosada.

–¡Sí! Eso ¿Quieres que la veamos juntos?

–¿Juntos?

–Sí, ya sabes. Tú, yo, Miya, Shadow, Cherry y Joe. La banda de siempre.

–Oh– murmuró –Se escucha bien– se encogió de hombros –Habrá que ver si pueden.

–Seguramente sí. Miya nunca tiene nada mejor que hacer. Shadow sigue dolido por su rechazo. Y Joe y Cherry seguro ya tenían planeado ir.

–¿Cómo una cita?– arqueó una ceja.

–Quien sabe. Recuerda que la relación de esos dos es confusa– sacó su teléfono y empezó a escribir el mensaje.

–¿No crees que se molestarán?– fue a sentarse a su lado.

–¿Bromeas? Nos adoran– lo envió.

Miya: No

Hiromi: Sigo en duelo, otro día mejor

Kojiro: No me atraen mucho esas cosas

Kaoru: Niño, ya te lo he dicho miles de veces ¡Borra este número!

–¡Genial! Todos irán– se emocionó.

–Pero eso no fue lo que…

–Langa– lo calló –Nos adoran.