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Muchas veces ser el hermano menor significa tener que cargar con el peso de ser comparado con tus hermanos mayores.
Que si son más listos, más ordenados, responsables, disciplinados.
Etcétera, etcétera.
Siempre es una lista interminable de comparaciones; y Diego ya estaba cansado, él únicamente quería ser feliz; sin embargo la noche del 27 de julio una vez más la vida le dijo "¿Ah sí perro? Pues chinga tu madre."
Congelado frente a la laptop a las 12:20 de la madrugada se talló los ojos.
Su padre Mauro y su madre Mary sentados a su lado, realmente había sido algo absurdo poner todas sus esperanzas en que su hijo menor (el más valemadrista en cuanto a estudios se trataba) se quedara en alguna preparatoria de "prestigio" en la ciudad.
-61 aciertos. - habló su padre con decepción.
-Puta madre.
-Diego Lainez Leyva... ¿61 aciertos? ¿Eso es todo lo que pudiste?
-Lo intenté ¿Va? Para empezar yo ni quería una pinche escuela pública.
- ¿En verdad piensas que seguías mereciendo que tu madre y yo te financiáramos educación particular después de todo?
-Reprobé una materia.
-Y por poco no sales de la secundaria ¿Te parece poco?
-Pero la saqué en extra, no veo el problema en esto.
-Si tan sólo fueras...
-Más disciplinado, perfecto, estudioso, humilde, ya sé, me vas a sacar tu sermón de siempre "Mauro sacó más de 100 aciertos y por eso está donde está". No sé cuándo van a entender que yo no soy Mauro.
-Por supuesto que no, no te pareces ni mínimamente a él, en absolutamente ningún aspecto.
-Mauro. - llamó Mary al denotar que su esposo estaba a punto de llegar al límite.
- ¿Ah sí? ¿Cómo cuáles? ¿A la hora de nacer? Dilo pa, ya ni sé por qué te da pudor decirlo, dime lo que ya sé, que nací deforme... Sabes que de todos modos puedo darme cuenta de eso con sólo verme al espejo.
-Lo mejor es que... Hablemos cuando estemos más calmados, no queríamos faltarte al respeto.
-Y por eso es como es Mary.
-Por favor Mauro, ya basta.
-Si tan sólo dejaras de consentirlo por un minuto, no sería como es.
-No soy como soy por mi mamá. - interrumpió Diego en un grito. -Soy como soy por tí.
-Sí claro ¿Gracias a mi eres un bueno para nada?
- ¡Ya fue suficiente! - interrumpió Mary interponiéndose entre su hijo y su esposo. -Ya deja de tratarlo así, él jamás te ha hecho nada.
-Cuando sigamos manteniéndolo a los 25, te vas a dar cuenta el daño que le estás haciendo al consentirlo como un bebé. - el hombre únicamente salió con molestia del lugar bajo la mirada de su esposa y su hijo.
-Ma...- musitó Diego en un intento de consuelo pero simplemente su madre se alejó.
-Ahora no amor. - Mary se levantó de la cama para salir de la habitación.
Diego se quedó solo en aquella gran recámara para dejarse caer sobre la cama, realmente estaba cansado de preguntarse ¿Qué había hecho mal? Incluso pensaba que su padre lo odiaba por cómo era, por quién era, y por cómo había nacido... Pero simplemente esa no había sido su elección.
-Tú no piensas que soy malo, ¿Verdad Creed?- preguntó al perrito peludito que se acercó a él. -A veces siento que sólo tú me escuchas. - sonrió antes de dejar un beso el cabeza del cachorro y escuchó el rechinido de su puerta abriéndose.
Su hermano mayor, Mauro; saludó con una media sonrisa antes de adentrarse a la habitación.
-Los gritos de tus jefes casi no se escuchaban hasta la sala. - habló el mayor de los Lainez para sentarse en la cama junto a su hermano y su perrito.
- ¿Qué quieres?
-No sabes cómo me caga que nos comparen, chaparro.
-Al chile tú qué vas a saber. - murmuró sin dejar las caricia sobre el pelaje de Creed.
-Tienes razón, no sé mucho sobre eso, Diego; pero quiero decirte que me duele, no quiero que te compares conmigo ni con nadie
-No me puedo comparar ni mucho menos igualar al universitario de la casa, hasta crees que un pobre tonto que se quedó en un cona se va a poder comparar con alguien que estudia en CU.
-Entonces todo el desmadre fue porque te quedaste en un cona. - afirmó más que preguntar y Diego giró la computadora para que Mauro pudiera ver. -Conalep Tlalnepantla III. - leyó antes de fruncir el ceño. - ¿Dónde chingados queda eso?
-No sé, yo sólo busqué escuelas y agarré esa de puro comodín, total, lo que quieren es que siga estudiando ¿No? Si por mí fuera, sabes que ya hubiera dejado la escuela hace mucho para dedicarme a jugar fútbol, para el Ame.
-A ver Diego, pon lo pies en la tierra. - habló captando la atención de su hermano. -Sabes que yo también quería hacer lo mismo que tú ¿Verdad?
-Y por wey decidiste estudiar una carrera que te no te gusta para darle gusto a mis papás.
-Lo único que hice fue ser realista ¿Okey? ¿Qué pasa si no la armas en el fut? ¿Qué tal y no es lo tuyo?
-Cuando vivíamos en Tabasco no pensabas lo mismo, tú sí confiabas en mí.
-Confío en tí, es sólo que. - tomó una pausa y Diego lo miró esperando a que terminara de completar su oración. -Escucha, el mejor consejo que te puedo dar es... Termina siquiera la prepa y haz de tu vida un papalote, pero por lo que más quieras hazme caso en eso ¿Va? En estos tiempos para cualquier chamba te piden la prepa.
Diego rogaba porque las vacaciones no fueran a terminar nunca, sin embargo lo único que eso provocaba era que el tiempo se le pasara más y más rápido.
Y su martirio fue aún peor cuando se enteró que le había tocado en el turno vespertino.
-Si te hubieras venido como decía en maps, te hubieras tenido que salir mínimo hora y media antes de la casa. - musitó Mauro mirando al frente en el auto mientras Diego acomodaba por milésima vez el cuello de la camisa del uniforme.
-Afortunadamente no tuve que tomarme esa molestia.
- ¿Sí sabes que no siempre voy a poder ser tu chofer y tarde o temprano vas a tener que usar el transporte público?
-Sí, pero hasta entonces júrame que no le vas a decir a mis papás sobre esto.
-Palabra de hermano mayor. - respondió estacionándose justo del otro lado de la escuela.
- ¿Cómo me veo?- preguntó Diego acomodando su cabello y Mauro se aguantó la risa.
-Con ese peinado de tetazo te aseguro que la tarde se te hará una tortura. - con una de su manos alboroto el perfecto peinado de Diego haciéndolo encogerse y cerrar los ojos.
-No, ¿Qué haces? Me costó peinarme. - respondió dándole un manotazo a Mauro.
- ¿Sales 7:30?
-Ya te había dicho.
-Sólo como recordatorio para salirme antes de la facu. - Lainez asintió saliendo del auto y ambos hermanos se dedicaron una última mirada. -Cuídate de los chacas. - salió de la boca de Mauro con un toque de burla y Diego le hizo pito con el dedo.
-Bye.
Día 1, de un chingo.
