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Bizcocho de lima

Summary:

“¿Crees que papá se dará cuenta?” Sean lo miró, reflejando exactamente la misma mirada de conmoción que estaba profundizando en la propia cara de Loki.

“A ver, realmente ha visto cosas peores” la voz de Kevin llegó a sus oídos. “Quizá si despegamos en el patio esa maqueta cohete que tomé prestada del cole, no preste atención a la cocina, o bueno, a lo que queda de ella”.

Loki miró a conciencia la cocina parcialmente chamuscada, con el suelo y la encimera tan empapados como ellos mismos gracias al detector de incendios, ahora roto en el techo, por cierto, porque a nadie se le ocurrió explicarle cómo demonios se apagaba ese ruido agudo que le estaba taladrando el cerebro. Con el humo ahora disipándose, por la ventana abierta entre cortinas mutantes que pasaron de ser azul pastel a grises oscuras, echó un vistazo al causante de su accidente, un ridículo bizcocho de lima carbonizado.

Se mordió el labio, tenía que haberle hecho caso a Mobius.

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AU donde Loki y Mobius salvaron el telar, pudiendo vivir una vida feliz en una nueva línea de tiempo. Básicamente, muchísima pelusa familiar ;)

Notes:

Hello, hello!

He escrito esta pequeña pelusa familiar :)
(Puede que haya visto mucho Modern Family ahora que estoy de vacaciones jijijiji).

Espero que la personita que lo lea lo disfrute tanto como yo escribiéndolo.

Un súper abracito virtual <3<3<3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

“¿Crees que papá se dará cuenta?” Sean lo miró, reflejando exactamente la misma mirada de conmoción que estaba profundizando en la propia cara de Loki.

“A ver, realmente ha visto cosas peores” la voz de Kevin llegó a sus oídos. “Quizá si despegamos en el patio esa maqueta cohete que tomé prestada del cole, no preste atención a la cocina, o bueno, a lo que queda de ella”.

Vale, Loki iba a ignorar, por el bien del dolor de cabeza que estaba sintiendo, el insignificante hecho de que tomar prestado seguramente no era el verbo correcto en la oración de Kevin. El lunes llevaría a los chicos al colegio e iría a devolver personalmente la maqueta, preferiblemente en buen estado, al departamento de física. Pero eso sería el lunes, concretamente después de arreglar esto. 

Loki miró a conciencia la cocina parcialmente chamuscada, con el suelo y la encimera tan empapados como ellos mismos gracias al detector de incendios, ahora roto en el techo, por cierto, porque a nadie se le ocurrió explicarle cómo demonios se apagaba ese ruido agudo que le estaba taladrando el cerebro. Con el humo ahora disipándose, por la ventana abierta entre cortinas mutantes que pasaron de ser azul pastel a grises oscuras, echó un vistazo al causante de su accidente, un ridículo bizcocho de lima carbonizado.

Se mordió el labio, tenía que haberle hecho caso a Mobius.

 

 

5 horas antes, salida de Mobius.

“Y por nada del mundo los dejes jugar al Mario Kart. Ya sabes cómo acabó eso la semana pasada, no quiero volver a tener que llamar al servicio técnico de Nintendo para explicarles que los mandos han dejado de funcionar por acabar en la pecera de Fish misteriosamente” Mobius frunció el ceño mientras peleaba por ponerse su chaleco azul de trabajo. “¿Me estás escuchando, Lokes?”

¿Honestamente? Loki había desintonizado hace aproximadamente diez minutos de forma totalmente involuntaria. Estaba tan exageradamente nervioso porque Mobius se fuera de una vez al trabajo antes de que notara la inusual y extraña calma que dominaba su hogar, que solo había captado vagamente algo sobre ese estúpido juego al que siempre pierde sin ningún tipo de sentido. ¿Significaba esto que se lo iba a admitir a Mobius? Absolutamente no, muchas gracias. 

“Sí, sí, cariño,” le dio una palmadita en la espalda mientras lo desplazaba de forma natural hacia la puerta “lo tendré en cuenta. Además, no es la primera vez que me quedo con los chicos, estaremos bien” sonrió para transmitir confianza.

“Lo sé pero…” suspiró “tengo una mala sensación, Loki,” Mobius se acercó de forma confidencial, con esa típica sospecha que solo desarrollan los padres acostumbrados al puro caos de sus hijos, y susurró “están extremadamente en silencio. Normalmente a esta hora ya habríamos requisado siete cajas de cerillas. Están tramando algo, cariño, lo noto”.

Loki no podía aguantar más la risa, ya sea por el nerviosismo de que Mobius pillara cualquier indicio de su futura sorpresa o porque su pareja pareciera un cervatillo alumbrado por los faros de un coche. Definitivamente, Mobius era muchísimo más listo de lo que podía aparentar; o se iba ya o tanto él como los chicos estarían en problemas. Así que si Loki era, bueno, un pelín tramposo al respecto, nadie podía echárselo en cara.

Cambió, situándose detrás de Mobius abrazándolo frente al espejo de la entrada. “En serio, Mobius, no va a pasar nada” le dio un tierno beso en la mejilla. “No haremos ninguna locura, estaremos en casa hasta que vuelvas y nada de Mario Kart” otro beso. “¿No confías en mí, cariño?”

Loki pudo ver cómo Mobius ponía los ojos en blanco a través del espejo mientras una sonrisa se extendía en su cara. Jaque mate.

“Pues claro que confío en ti, Lokes, lo sabes” Mobius se volvió en sus brazos para que estuvieran cara a cara. “Sobre todo cuando se trata de nuestros chicos”.

El corazón del dios se ensanchó en su pecho por la implicación de la palabra nuestros. Aún no es capaz de descifrar, por mucho que Mobius se lo explique, qué ha hecho exactamente bien para merecer esto.

Loki se adelantó y besó a Mobius, notando la suave sonrisa que persistía en la cara de su pareja. “Te quiero” susurró al separarse, porque era lo único que podía decir sin ahogarse con el nudo de su garganta.

“Lo sé, yo también te quiero, mucho” y Mobius lo arrastró a otro beso. 

Faen, ¿le dolía el pecho? Porque indudablemente sentía que iba a estallar. Sin embargo, el sonido de unas pequeñas pisadas que venían del piso superior lo sacaron de su trance momentáneo. Mobius se separó mirando hacia las escaleras.

“Oh, parece que los chicos han terminado de desayunar, quizá debería subir a-” Loki entró en pánico.

Ni de puta coña, si Mobius subía ahí y hablaba con sus pequeños diablillos se daría cuenta de manera definitiva que estaban ocultando algo. Suficiente charla, céntrate Loki Friggason.

“¡No!” Mobius le levantó una ceja mientras Loki lo guiaba hacia la puerta y la abría. “En serio Mobius, estás siendo una mamá pato ahora mismo”.

“Yo no estoy-” le cortó de nuevo.

“Y vas a llegar tarde” Loki lo empujó prácticamente a través de la puerta. “Vamos, vamos, estarás aquí en nada” le sonrió convincentemente por quinta vez.

“Vale,” suspiró resignado, aunque intentando ver tras el dios de forma sutil “nos vemos luego entonces. Y recuerda, ayuda a Sean a darle de comer a ZigZag y que Kevin le dé de comer a Fish, preferiblemente no mandos de Nintendo, ¿vale?”

“A sus órdenes mi Príncipe consorte” se burló para distraerlo de las pisadas cada vez más impacientes que resonaban arriba.

Con eso y un pequeño beso rápido, Mobius cerró la puerta y Loki soltó aire que ni siquiera sabía que estaba conteniendo. Se volvió hacia las escaleras con una sonrisa.

“Ya se ha ido, sois demasiado impacientes, casi nos pilla” se cruzó de brazos mientras dos pares de piecitos con calcetines desiguales bajaban a toda velocidad por la escalera.

“¡Sois muy pegajosos, habéis tardado como que tres años en despediros!” Kevin prácticamente rebotaba en el sitio al lado de su hermano.

“¡Kev, no grites!” Sean le regañó ganándose un mohín de su hermano “Pero sí, sois tan… florecitas, estrellitas y arcoíris que pensamos que papá se iba a dar cuenta si seguías hablando”.

“Yo no…” Loki sintió sus orejas calientes mientras observaba que estaba retroalimentando positivamente las burlas de los chicos con su actitud, así que cambió de tema. “Bueno, ¿tenemos la receta preparada?”

Kevin sonrió maliciosamente. “Obviamente, aunque no sabemos si nos dará tiempo, con tooodooooo el rato que has tardado en despedirte de papá”.

Y si en ese momento, mientras sus manos picaban por usar su magia y teletransportarse de allí mismo avergonzado, Sean se apiadó de él, fue un milagro. “Vale, vale, ya páramos, es que sois muy divertidos. Vamos a empezar, ¡va a ser genial, a papá le va a encantar!”

“Eso espero” miró hacia la cocina a través de la puerta con el entusiasmo contagioso de sus hijos, porque ¿qué tan difícil podía ser preparar un simple bizcocho de lima, verdad? 

 

 

3 horas y media antes de la vuelta de Mobius.

Bien, puede que haya subestimado sus capacidades en la cocina, aunque jura que nunca jamás lo dirá en voz alta. Principalmente, porque era él el que se burlaba continuamente de Mobius cuando la pasta le salía demasiado blanda o demasiado dura. Ahora, piensa Loki, le estaría dando a su pareja un punto exacto donde presionar en su contra si se entera de lo que les está costando montar la nata. 

En serio, por los Norns, nunca pensó sentirse tan miserable como realmente se estaba sintiendo siguiendo esta estúpida receta de Internet. De hecho, está empezando a pensar que debería haberlo encargado en esa pastelería que Mobius y los chicos disfrutaban tanto. Sin embargo, sabía que su analista retirado adoraba cualquier intento de cocina que Loki hiciera, incluso aunque se ganase algunas burlas en su pequeño juego competitivo, e independientemente de que el resultado pudiera ser nefasto.

'¿Estás bromeando, Lokes? Es perfecto. Sí, está un poco quemado y puede que le falte sal, pero, es extraordinario porque lo has hecho tú. Te has esforzado en cocinar esto para nosotros, es genial, cariño'.

Así que, cuando Loki y los niños se enteraron de que habían ascendido a Mobius en el trabajo, la idea de una pequeña celebración sorpresa les pareció perfecta. Su pareja no había querido darle importancia, sin embargo, el dios estaba tremendamente orgulloso de él; por no mencionar que Sean y Kevin habían estado compartiéndolo entusiasmados con sus amigos desde entonces. Por lo que, en el momento en el que los chicos le enseñaron la receta del bizcocho mediante un vídeo de algo llamado TikTok, supo que era el regalo ideal. Por un lado, porque Mobius siempre recordaba con cariño ese horrible pastel radiactivo de la TVA y, por otro, porque Loki había estado mejorando mucho en la cocina. 

“¡Tienes que batir más fuerte, Sean, tiene que quedar como si fuera una nube!” la voz de uno de sus hijos lo sacó del recuerdo momentáneo.

En realidad, puede que se haya venido un poco arriba. Se supone que la nata debería estar en el bol, ¿verdad? Porque Loki cree que, así a ojo, hay más en la encimera de mármol de la cocina y en la cara de Sean que en el propio recipiente.

“Vale,” Loki se rio de la cara dolida de Sean cuando lo relevó en la tarea de montar la nata “creo que me toca a mí, chicos”.

“Pero lo estaba haciendo yo, jo” Sean hizo un puchero que Loki encontró terriblemente entrañable mientras Kevin parecía a punto de soltar un comentario aleatorio para reírse de su hermano.

“Lo sé, Sean, pero creo que si queremos tener nata para cuando venga vuestro padre, vamos a tener que dejar de esparcirla por toda la encimera” vio el inminente desastre cuando Kevin le sacó la lengua a su hermano así que volvió a intervenir “¿Por qué no vais mezclando el resto de ingredientes en ese otro bol? Ya hemos rallado la lima y cortado la mantequilla exacta, así que creo que lo tenemos todo”.

Vio el momento exacto en el que la cara de ambos se iluminó, casi botando en la cocina a través de ingredientes y cacharros. Perfecto, pelea evitada, pequeñas victorias.

La nata, o lo que quedaba de ella aunque parecía suficiente, estaba empezando a montarse. Mirando a los chicos ahora, honestamente, agradece haber insistido en usar los delantales, porque Sean y Kevin están comenzando a parecerse a un rebozado con la cantidad de harina que estaban tirando. 

Una vez Mobius le dijo, en los primeros días que compartieron con los niños después de conseguir salvar el telar y recuperar los recuerdos de su pareja, que tener hijos estaba destinado a ser así. A despertarte entre gritos y saltos en la cama, a renegar de cualquier orden en la cocina, el salón, el patio, el baño o el dormitorio, a pisar legos y aguantar cualquier tipo de maldición para evitar que tus hijos la repitan a propósito durante una semana, a ayudar en una cantidad exagerada de deberes y, sobre todo, a desarrollar una paciencia infinita. Y a pesar de que Loki, en un principio, había sentido el mayor miedo de su vida ante la falta de cualquier referencia paterna que él mismo ha experimentado, no se arrepiente por nada del mundo de cuidar de estos dos terremotos todos los días de su vida. Aunque, si tiene que destacar algo es que, en pequeñas ocasiones, piensa en el nivel de serenidad de Frigga y se apiada tremendamente de su madre.

“Loki,” uy, ese tono era mala señal “¿tenemos más huevos?”

El dios dejó las varillas con las que estaba removiendo la nata ya montada, y se giró hacia Kevin que parecía estar ocultando algo con los pies.

“No, creo que estaban justos” vio cómo Sean pisaba a su hermano como reprimenda y Loki escondió una sonrisa. “¿Por qué? ¿Qué habéis hecho?”

“Puede que…” Kevin se movió para revelar dos huevos caídos en combate “tengamos que ir al súper. Ha sido culpa de Sean” y se encogió de hombros.

“¡¿Qué?! ¡Pero si has sido tú el que no los has sujetado cuando los he sacado de la nevera!” Sean contraatacó.

“¡Porque no me has avisado, la culpa es tuya!” 

Mobius siempre le decía que esto era como ver un partido de ese deporte de Midgard al que llamaban tenis, que todo acabará cuando alguno de los dos haga una dejada que el otro no pueda salvar. Definitivamente, Loki no entiende la gracia del deporte.

“¡Eres un patoso, Kev, has sido tú el que-”

“Vale, calma, no pasa nada” ambos niños lo miraron como si le hubiera crecido una segunda cabeza. “En serio, no pasa nada, podemos ir a comprar más si os quitáis el delantal, os laváis las manos y...” Loki movió el pelo de ambos hermanos sonriendo al ver las partículas de harina flotando en el aire “os limpias un poco la cara”.

Eso pareció funcionar, porque Sean y Kevin parecieron calmarse al instante y pedirse perdón mutuamente.

“Bien, así me gusta,” les ayudó a quitarse el delantal “aunque la próxima vez tenéis que tener más cuidado, por favor. ¿De acuerdo?” 

“Sííííí” contestaron al unísono bastante resignados, aunque Loki no podía evitar notar lo emocionados que estaban por su pequeña escapada al súper. 

No hay problema, ¿qué es un pequeño e insignificante bache en el camino?

 

 

2 horas antes de la vuelta de Mobius. 

En realidad empezaba a tener una lista de sus errores durante toda esta travesía. El primero había sido, obviamente, empezar con todo esto de la repostería, sobre todo teniendo en cuenta, que el plato que más había perfeccionado hasta ahora eran los nuggets de pollo. El segundo, había sido ir al súper, donde habían perdido el total de una hora mientras discutían sobre cuáles eran los peores cereales; no había habido acuerdo. Y el tercero, era este glaseado de lima.

“Sean, Kevin, ¿creéis que está demasiado fuerte?” los chicos dejaron su tarea de mezcla para acercarse a probarlo.

“Creo...” Sean hizo un sonido pensativo mientras hacía una ligera mueca “que sí, que sabe demasiado a lima”.

“Pues yo creo que está perfecto” contradijo Kevin que iba camino de una tercera cucharada.

Genial. Le quitó la cuchara a Kevin, no sin resistirse este en el proceso, y lo volvió a probar él mismo. Esto era demasiado subjetivo, ¿quién establece los parámetros de ácido de un glaseado de lima?

“¿Sabéis qué? Creo que le voy a echar un poco más de azúcar porque vuestro padre parece que es lo único que consume y, como decís continuamente, confiaré en el proceso” tampoco es que le quedara más que fe en este pequeño proyecto. “¿Está todo lo demás bien mezclado?”

“¡Sí, capitán!” Loki sonrió.

“Perfecto, pues el horno ya debe de estar precalentado. Id guardando el glaseado con la nata en el frigorífico, mientras vierto la masa en el molde”.

Bien, nata montada, glaseado preparado y bizcocho de camino al horno. Vale, puede que la cocina estuviera al borde del desastre y necesitase urgentemente una limpieza exhaustiva, pero por una vez estaba empezando a ver la luz al final del túnel en este pequeño caos. 

“Conseguido” cerró el horno y lo programó, no sin combatir antes con la cantidad exagerada de botones, con un tiempo de cuarenta y cinco minutos. “Y tenemos una hora y media para limpiar todo esto y preparar la mesa. No está mal, equipo” chocaron los cinco victoriosos.

Ahora podrían empezar a recoger por la encimera y luego por el-

“¿Ya podemos ir a darle de comer al ZigZag, Loki?” Sean lo miró con entusiasmo.

“¿Y a Fish?” y por supuesto que Kevin igualó el de su hermano.

Faen, con el lío se había olvidado completamente. Hace aproximadamente seis meses, para el cumpleaños de Sean, y gracias a la insistencia del propio Loki, Mobius había aceptado adoptar una serpiente para su hijo; ZigZag. Unas semanas después, Kevin había prácticamente rogado por un pez; Fish, así que ahora eran seis en la familia. El trato en todo esto era que tenían que ser los niños los que se encargaran totalmente de sus mascotas, con obvia supervisión de Mobius o de Loki, pero eran sus responsabilidades. Así que puede que ahora se esté maldiciendo internamente por olvidarse de sus dos compañeros más recientes.

“Oh, lo siento. Sí, claro” Loki se quitó el delantal y ayudó a los chicos. “Vamos, solo será un segundo” los chicos ya corrían prácticamente fuera de la cocina. “¡Primero las manos!”

Suspiró, mientras el horno y él hacían un duelo de miradas. Es un segundo, siempre y cuando no saliera de casa estaba aquí, Mobius y él lo habían usado mil veces mientras hacían otras cosas. Aunque ahora que estaba solo le daba un poco de respeto irracional. Fish estaba en el salón y ZigZag subiendo las escaleras. Nunca ha pasado nada, no va a pasar ahora, ¿verdad?

 

 

1 hora y cuarto antes de la vuelta de Mobius. Presente.

Un segundo, se había ido, un segundo. En retrospectiva, todo esto había sido una mala idea desde el principio. Por supuesto que el único día que Loki se proponía cocinar un bizcocho sorpresa para Mobius, el molde que había utilizado no era apto para hornos. ¡¿Se puede saber quién en los Nueve Reinos vende un molde para bizcochos que no se puede meter en el horno?! Hizo una nota mental para volver al sitio donde lo compró y hablar, de manera muy asertiva, sobre esto.

Al menos la alarma ya no sonaba, no caía agua del techo y el siniestro de bizcocho estaba fuera. Quizá todos se reirían en un futuro del caos inicial cuando escucharon el sonido taladrador, del momento en el que se pusieron chorreando en la cocina y del cómo casi destruye el horno de un simple gesto como reacción al quemarse sacando la cosa carbonizada.

¿Pero ahora mismo? En este momento exacto Loki quiere tener la reacción poco adulta de sentarse en una esquinita a llorar. Se sentía el peor padre de la historia, poniendo a sus hijos en peligro aunque hubiera sido involuntariamente. Y por otro lado tembló ante la posible reacción de su pareja. Mobius siempre ha tenido muchísima paciencia con Loki, demasiada, pero piensa que con esto puede haber agotado la compasión del hombre. Elementalmente, no puede echarse a llorar, así que repite la frase que lleva en bucle desde que empezaron.

“No pasa nada,” pensó en cómo podía arreglar todo esto sin hacer acopio de una explosión de magia “todavía tenemos una hora y algo para arreglar esto antes de que vuestro padre salga de-”

El sonido de unas llaves abriendo la puerta principal los congeló a los tres en el sitio, se volvieron lentamente, aceptando el destino impuesto. La alarma, pensó Loki rápidamente, y como su teléfono estaba arriba no había podido escuchar las posibles llamadas o mensajes de Mobius.

“Oh no, es papá” Sean susurró a su lado.

Pero antes de que Kevin o Loki pudieran desmentir o afirmar, la puerta se abrió y un Mobius prácticamente ahogado entró.

“¡Loki, Kevin, Sean!” entró rápidamente por el salón hasta llegar a la cocina y “Oh” pareció paralizarse por un segundo antes de correr y abrazarlos a los tres en un gran gesto de papá oso. “¿Estáis bien?”

¿Estáis bien? No un ¿qué ha pasado aquí? o un has puesto en peligro a mis hijos. Loki sintió que las lágrimas le emborronaban la visión. Pero puede que sus hijos se adelantasen a cualquier explicación que el dios estuviera luchando por dar.

“Lo sentimos mucho, papá” Sean fue el primero en separarse y hablar.

“Sí, lo sentimos” Kevin le siguió. “Ha sido culpa nuestra, hemos estado distrayendo a Loki todo el día”.

“Papá solo quería darte una sorpresa” añadió Sean ante la evidente confusión de Mobius.

El corazón de Loki volvió a dar un vuelco y el agujero en su estómago se ensanchó ante la palabra papá referida a él. ¿Qué clase de padre era si no podía garantizar la seguridad de sus hijos? 

Puede que Mobius, que lo estaba mirando ahora con una cara neutral, se diera cuenta del pánico que estaba sintiendo, porque dándole un rápido nuevo abrazo a los chicos habló otra vez.

“Oye, está bien, no hay ningún problema. Estaba muy asustado cuando sonó la notificación de la alarma,” Mobius les sonrió “pero estáis todos bien, es lo único que me importa”.

Los chicos parecían calmarse visiblemente, aunque Loki sabía que eso era lo que Mobius podía decirle a los valientes niños que habían salido en su defensa porque él era tan patético que no podía articular palabra.

“Chicos, ¿os importaría dejarme hablar con papá un segundo a solas?” el pulso de Loki subió aún más. “Podéis, después de secaros un poco, ir a jugar arriba, y luego, si os portáis bien, podemos ver la peli de Cars todos juntos” sonrió con cariño.

Tanto Sean como Kevin asintieron cerrando la puerta de la cocina al salir. Mobius esperó a escuchar los pasos que indicaban que habían subido las escaleras antes de mirar a Loki. El dios sentía que estaba preparado para todo lo que se le había dicho siempre. No debería de haber confiado en ti, me has decepcionado, no eres bueno, no vales lo suficiente.

Mobius pareció moverse. Allá va, Loki respiró y cerró los ojos. Pero eso no le duró más de un segundo porque los volvió a abrir sorprendido al notarse envuelto en un abrazo apretado. Loki hizo un ruido ahogado, correspondiendo inmediatamente, el miedo y el pánico que había sentido saliendo de su ser de forma incontrolable a través de pequeñas lágrimas.

“Lo siento muchísimo, Mobius, es culpa mía, he sido yo el que-” pero su pareja le cortó.

“Lokes,” se separó para poder mirarle a los ojos mientras le limpiaba las lágrimas con el pulgar “sé lo que estás pensando y no puedes estar más equivocado, cariño”.

Mobius parecía igual de conmocionado que él. Loki no puede ni imaginar el susto que se habrá llevado, teniendo en cuenta que era ajeno a lo que los chicos y él estaban haciendo; él mismo en su lugar hubiera estado aterrorizado.

“No eres un desastre, ni me has decepcionado, ni muchísimo menos, un mal padre” le retiró un mechón mojado de la cara. “Confío en ti más que en nadie en todo el multiverso, siempre. Ha sido un accidente, Loki, estas cosas pasan”.

“Pero-” Loki intentó culparse, en serio, ¿por qué Mobius no se enfadaba?

“No, cualquier cosa que digas, mi respuesta es no” le sonrió. “Loki, estaba tan asustado viniendo hacia aquí, maldita sea, puede que me haya saltado un par de semáforos” hizo una mueca que provocó una pequeña risa en Loki. “Vamos, no te rías de mí,” pero no había calor detrás de esas palabras “sabes que odio no seguir las reglas de seguridad vial”.

“Lo sé” susurró Loki, un poco más tranquilo ante el cómico tono de Mobius.

“Pero me dio igual, ¿sabes por qué?” Loki negó “Porque lo único que quería era llegar a casa y ver que mi familia estaba a salvo. Loki, me importa un bledo la cocina, las cortinas, el detector y el horno. Lo único que me importa sois vosotros, los chicos y tú. Mis hijos y su padre”.

Loki volvió a hacer un miserable ruido ahogado porque no confiaba en su propia voz para hablar, y se lanzó hacia Mobius de nuevo en un abrazo.

“Tranquilo, cariño, estoy aquí, siempre estaré aquí, aunque casi me ahogue corriendo la última manzana porque no podía pasar con el coche” eso provocó una risa acuosa en el dios que escondía su cara en el cuello de su Mobius.

“Soy un desastre” sonó amortiguado, ganándose una pequeña risa cariñosa.

“No, eres un padre que hace lo que puede con dos terremotos andantes y un viejo exagente” un patrón suave de caricias empezó en su espalda.

“Me estás llamando reliquia si te consideras viejo, Mobius” su pareja se rio de él, siempre conseguía reírse de él  y nunca podía enfadarse al respecto.

“Bueno, a veces hay que aceptar el paso del tiempo y…” 

“Ni se te ocurra, Mobius M. Mobius,” se separó de él tapándole la boca “no te atrevas a insinuar que de verdad soy una reliquia”.

Mobius se rio mientras le chupaba la mano y Loki se separó fingiendo traición total. Este era el ritmo al que estaban acostumbrados, Mobius siempre lograba llevarlo a esto, a la calma. 

Ahora ambos miraron la cocina. Y Loki pudo sentir esa ligera ansiedad burbujeando en su interior hasta que su pareja cogió su mano, entrelazando sus dedos.

“Solo queríamos darte una sorpresa por tu ascenso, estamos muy orgullosos de ti” dijo ya con resignación. “Como sé que echas de menos esa monstruosidad de la TVA, decidimos hacerte una mejor versión en bizcocho” señaló lo que se suponía que era. “Incluso montamos nata e hicimos un glaseado, está en la nevera”.

Mobius parecía ligeramente sorprendido ahora mientras su mano era apretada ligeramente más fuerte. Si Mobius estaba aguantando las lágrimas, él no iba a decirle nada. “¿Queríais  darme una sorpresa? ¿Por eso tanto secretismo esta mañana?” 

“Sí, aunque creo que más bien te la dimos en el mal sentido”.

“Ciertamente te has quedado sin el derecho a criticar cualquier tipo de pasta que haga hasta dentro de, mínimo, un mes” Mobius bromeó.

“¿En serio, cariño? ¿Eso es lo que más te preocupa después de pensarlo todo en frío?” estaba alucinando un poco ahora mismo si era completamente honesto.

“Bueno, obviamente tenemos que arreglar todo esto y comprar un nuevo detector de humo porque alguien se ha peleado con él directamente” las mejillas de Loki se incendiaron. “Pero eres bastante cruel con tus críticas culinarias hacia mi pasta a la carbonara, así que ahora mismo sí, me siento un ganador”.

“Eres absolutamente ridículo, Mobius” se volvió hacia él para estar cara a cara.

“Pero te encanta” Mobius le guiñó el ojo, y Loki lo llevó a un beso que expresaba todo el cariño que sentía por este hombre con bigote que siempre lograba sacarle una sonrisa.

Cuando se separaron, su exanalista lo miró como si hubiera tenido la mejor idea del siglo.

“Has dicho que hay nata montada y glaseado de lima en el frigorífico, ¿verdad?” vale, ahora no estaba siguiéndolo.

“Sí,” entrecerró los ojos hacia su pareja que parecía alumbrarse “¿por qué?”

“Nada,” pero sonrió brillantemente “es solo que puede que tenga una idea”.

Oh, cariño, definitivamente se sentía el dios más afortunado del multiverso.

 

 

50 minutos después.

“Y entonces papá hizo ¡pum! y ¡pam!, ” Kevin agarró otra galleta a la que le untaba la mezcla de glaseado y nata mientras contaba la historia “y el detector de humo prácticamente explotó en magia verde”.

“¿Ah, sí? ¿Explotó en magia verde?” su pareja le levantó las cejas repetidamente para disgusto de Loki, que ya se sentía lo suficientemente avergonzado.

“Sí,” continuó Sean mordiendo su galleta “y luego gritó algo como '¡joder!' cuando se quemó al sacar el bizcocho”.

“Anda”, Mobius parecía completamente deleitado con toda la historia “así que tenemos nuevo bote para el tarro de palabras que no podemos decir en casa, ¿no crees, Lokes?” indudablemente, se estaba riendo de él.

“¿Estáis todos contra mí? Porque pensé que éramos un equipo aquí” se cruzó de brazos a la vez que soltaba su galleta con nata indignado.

“Vale, vale, vamos a dejar tranquilo a vuestro padre” Mobius dijo entre risas. “¿Cómo está nuestra súper merienda?” Gracias a los Norns por cambiar de tema, lo próximo hubiera sido como Loki le gritó bochornosamente a esa espátula de mezclas.

“Es genial, ¡yo he hecho la crema batida!” Sean añadió mientras su nariz se manchaba de nata al morder la galleta.

“¡Pero yo le eché los ingredientes, así que es obra de los dos!” Kevin añadió haciendo un desastre de glaseado en la mesa.

“¿Qué? No mientas Kev, vale más el que lo mezcla, ¿sabes el trabajo que cuesta hacerlo?” 

“Eso lo ha hecho Loki, Sean, tú lo estabas tirando todo fuera”

Oh, no, el tenis.

“¡¿Qué yo qué?! ¡Has sido tú el que rompió los huevos y por eso tuvimos que ir al súper!” Sean cogió una servilleta enrollada y se la tiró a Kevin antes de que Loki o Mobius pudieran intervenir.

“¡Te vas a enterar!” Kevin respondió levantándose de la mesa.

“Oye chicos no-” Mobius lo intentó, pero ambos se habían levantado y habían salido corriendo hacia el jardín trasero en busca, seguramente, de las Nerf. Loki solo espera que no rompan ningún cristal, otra vez. “Es imposible”.

Loki se rio y le dio una palmadita a su pareja abatida en la espalda. “Al menos han merendado y nosotros también”.

“Ya es más de lo que conseguimos otros días” suspiró mientras se agarraba el puente de la nariz sonriendo. “¿Crees que podremos arreglar el tema de la cocina antes de que pasen la batalla campal dentro?”

“Bueno, tienes la ayuda de un dios, creo que sobreviviremos” Mobius le sonrió, entrelazando sus manos bajo la mesa mientras el sonido de los gritos y risas llegaban amortiguados desde fuera.


Bien, sí, puede que la tarde que Loki había planeado para Mobius se haya desviado completamente del plan original. Igual, el bizcocho ha pasado a ser galletas del supermercado de al lado con nata batida y un glaseado exageradamente dulce. Y, quizá, tengan que limpiar una cocina parcialmente chamuscada, a la vez que reparar una alarma de incendios odiosa. 

Esta era su familia, caos, desorden e incoherencia. Pero si algo tiene claro en esta vida, es que no lo cambiaría por nada del mundo.



Notes:

Bueno es bastante cortito, pero me hacía muchísima, muchísima ilusión escribir esta dinámica. Por otro lado comentar varias cosas:

1. Creo que, si pudieran recuperar la vida de Don en otra línea de tiempo, Loki nunca dejaría de llamar a Mobius así. Como solución a los chicos les dirían que es una especie de apodo cariñoso sin más.

2. Ciertamente Kevin y Sean saben que Loki puede hacer magia y no solo eso, sino que en algún momento tanto él como Mobius tuvieron que explicarle un poco la verdad a medias porque todavía son demasiado pequeños para entenderlo todo.

3. Los chicos, que adoran a Loki por cierto, empezaron llamándolo por su nombre, pero con el paso del tiempo se han ido deslizando hacia "papá" o "mamá" (depende de como se sienta Loki) más habitualmente. La primera vez que eso pasó Loki casi se desmaya al lado de Mobius.

4. Loki y Mobius, sí, los dos, son TERRIBLES cocineros. En un principio Mobius hacia lo que podía, pero a la quinta vez que Loki se quejó de los palitos de pescado congelados, empezaron una lucha para ver quién aprendía antes a cocinar o quién preparaba mejor los distintos platos. Por casualidades de la vida, ahora mismo van empate.

5. Obviamente Loki conseguiría que Sean pudiera tener una serpiente, Mobius no la odia, pero ciertamente no puede ver como la alimentan sin que algún que otro escalofrío lo recorra por completo jajajaja.

6. Para terminar, Mobius siempre ha tenido muchísima confianza en Loki como figura paterna. Y, aunque este en un principio estaba súper asustado, cada día ha ido cogiendo más seguridad, aunque a veces Mobius necesita recordarle lo bueno que es con los chicos.

Y ahora sí que sí, ya paro. Muchísimas gracias por tu tiempo, querido lector, espero que haya sido una lectura amena. Nos vemos próximamente.

Un súper abrazo <3<3<3