Chapter Text
Él está enamorado de Iruka.
Él deseaba formar una familia con ese pequeño Omega que llamó su atención desde el momento en que lo confrontó con la dura prueba que les hizo a los niños que él educó, desde el momento que lo miró con ojos duros sin una pizca de miedo en ellos…
Nadie lo confrontó como lo hizo ese Omega y claramente nadie llegaría a hacerlo tan bien como lo hizo.
Nunca pensé que alguien llamaría tanto su atención como lo hizo Iruka y mucho menos pensé que le haría desear algo que él siempre creyó que no merecía una familia.
Mientras caminaba por los techos de las casa de konoha se puso a observar su alrededor, veia niños jugando, uno que otro ninja haciendo vigilancia y de pronto vio salir de la tienda una familia que estaban caminando, al lado izquierdo de la casa en la que el estaba parado, conformada por un alfa y una omega, el alfa con dos niños a sus costados, mientras la omega tenía un brazo en la espalda por su pronunciado embarazo, de pronto y sin querer en su mente convirtiendo esa imagen en una de el con Iruka, tendrian a naruto hablando sin parar frente a ellos, mientras el cargaba a una niña parecida a él, Iruka a su costado lleno de un cachorro o quien sabe más de un cachorro, la imagen lo hizo emocionarse, ver a Iruka todo preñado con sus cachorros produce satisfacción tanto en su lado alfa como en el humano.
—Familia Hatake —murmura—, sería una gran familia; Después de todo, el complejo Hatake tenía demasiadas habitaciones que él estaría dispuesto a llenar con Iruka.
Decidió dirigirse a la torre del Hokage; esta semana no le asignaron misiones y no iba a buscar una; solo quería ver cómo estaba su sensei. Saltando por las casas de la aldea, a lo lejos vio el edificio, entró tranquilamente y mientras caminaba a paso lento vio a algunos ninjas. Algunos lo saludaron y él solo hizo un gesto de reconocimiento. Sus pies conocían el camino. Observó un reloj que estaba en la pared del pasillo en el que estaba. Llegó a tiempo, ya era el turno de Iruka.
Mientras volteaba por uno de los pasillos, metió una de sus manos en su bolsillo y sacó su libro Icha Icha Tactics. Hojeando las páginas, caminó unos metros más; sintió el aroma de Iruka junto al chakra de Yamato, cerca en una de las habitaciones del pasillo de la derecha.
Dicen que la curiosidad mata al gato.
Ocultó su chakra para acercarse sin que lo sintieran. Se acercó lentamente hacia la puerta; para su suerte no pusieron un silenciador al cuarto y podía escuchar lo que decían.
—Tenzou… Te extrañé tanto; me preocupé mucho cuando mandaron un mensaje informando que tuvieron dificultades en la misión. Iruka abrazaba al otro mientras Yamato acariciaba su espalda. —No fue para tanto, nadie salió herido —alejó su rostro para mirar al moreno. A pesar de ser un Beta y no poder sentir el aroma del otro, en el aire aún captaba un leve aroma dulce como la miel, un olor que siempre sentí cada que llegaba de alguna misión. Era reconfortante.
—Hoy Naruto está libre, podemos ir juntos a comer a Ichiraku, me gustaría convivir más con él, al final seremos familia en unos meses —beso al moreno en el frente, y el otro solto una pequeña risa. —Todavía no pides mi mano y dices que seremos una familia —Iruka miró seriamente—. Tenemos que seguir las tradiciones. Tenzou, no me pienso casar si no las sigues —dijo en modo de broma—. Además, Naruto sigue siendo igual de terco; ya pasó un año desde que le dije que estamos juntos y aún sigue preguntando si ya le termina a ese viejo estupido. Lo último, Iruka imito la voz del rubio para soltar una carcajada; se acercó al cuello del otro para sentir el aroma a bosque, un aroma que se impregna en el beta después de sus largas misiones fuera de la aldea.
—Y es por eso que lo convenceré que me de tu mano, comprándole todos los platos de ramen que quiera —se aleja y le mira riendo un poco —y entonces quedarás en banca rota —Iruka agregó. Ambos se rieron.
—Si es para darme permiso de casarme con su bella madre, no me importaría —acercándose un poco más y cuando sus labios ya estaban por tocarse.
Toc, toc, toc
—Ah, Iruka-sensei, lo buscan en la sala de misiones —Al otro lado de la puerta escucharon la voz de Kakashi-san.
Kakashi obtuvo suficiente de esa conversación. Trató de que su voz saliera lo más calmada posible, mientras por dentro estaba que ardía de celos. Nunca se dio cuenta de que su Omega estaba con alguien más; en las veces que lo seguía nunca lo vio junto a Tenzou, pero recuerda que la mayoría de veces Yamato estaba de misión y cuando él estaba fuera, Tenzou se encontraba en la aldea.
¿Cómo fue posible esto?
Mientras se enredaba en sus pensamientos, oyó que la puerta se estaba abriendo. Se apoyó en la pared en una pose relajada mientras veía cómo salía Iruka seguido de Yamato.
—Kakashi-san, ¿cómo está? —dijo Tenzóu, sonriendo calmado sin saber cómo se siente en ese momento. Kakashi —Todo bien, —dijo con su tono aburrido habitual mientras se dirigía su mirada a Iruka. El moreno se inclinaba un poco a modo de saludo, mientras sonreía suavemente en su dirección, dejando a flote su olor a melocotones y miel, siempre llamando su atención sin saberlo, dando esperanzas a seguirlo y hacerle suyo, para después destruir todo lo que creía de él. En su mente todavía estaba presente la imagen de la familia que él construyó.
—Me retiro, gracias por el aviso. Kakashi-san —pasó por su lado y él aspiró un poco más el aroma de este. Mientras se concentraba en ese delicioso aroma que reflejaba felicidad, Iruka se volteó, dirigiendo su mirada a Tenzou. —Nos vemos a las 7:00. Yamato-san—dijo, antes de retirarse; ese comentario interrumpió su momento de eliminación. Sin querer había cerrado los ojos, o bueno, el único ojo que dejaba a la vista cuando estaba concentrado en su aroma. Abrió los ojos y los dirigió al que estaba frente a él. En su mente vio la imagen de arrancar la cabeza de este hombre en un corte limpio mientras su cuerpo caía inerte frente a él. Una imagen realmente atractiva lo pensaría más tarde, dejando de lado estos pensamientos. Preguntó.
—Así que tú y el sensei… —dejó la pregunta al aire sabiendo que este comprendería a lo que se refiere. —Ah sí, somos pareja, Kakashi-san —dijo mientras inflaba un poco su pecho con orgullo mientras sonreía.
Maldito
—Oh —caminaba un poco mientras hacía una pose de pensar. —Es un poco inusual tener parejas como ustedes —dijo, mirando a los ojos de Yamato. —Eh, ¿por qué? —preguntó el otro, frunciendo el ceño de su frente, mientras Kakashi lo observaba en silencio. En su mente estaba comparando a Yamato con el mismo; si bien ambos son fuertes, él lo era más; todos lo sabían. Además de ser el último de su clan, tenía rasgos únicos, una herencia destacable y lo más importante: era un alfa. Él podría complacer a Iruka de muchas maneras; satisfaría sus necesidades. El otro era un beta, alguien que no entendería las necesidades de Iruka…
—Ya sabes, un omega y un beta; los omegas tienen necesidades particulares que no pueden ser complacidas por betas. Esto se sabía y es por eso que no se veían muchas parejas de este tipo, pues en el tiempo de celo de los omegas, estos necesitaban el nudo de un alfa para estar satisfechos, algo que un beta no poseía. Cuando el otro iba a responder, lo interrumpió —además que les es más difícil concebir—. Esta era una razón más; los omegas tenían su periodo fértil únicamente en su celo; a pesar de mantener la calma, no pudo evitar que sus palabras se escuchen mordaces.
—Bueno… Acerca del tiempo de calor de los omegas no sabía mucho de eso, yo e Iruka aún no… Parecía que el tema lo incomodaba, mmmm, oh…, parece que Iruka y él todavía no lo hicieron; eso de algún modo lo calmó, pero no disminuía el enojo que sentía hacia el sensei. De pronto Yamato, a pesar de estar avergonzado del tema, lo miró con duda. —Eso es algo privado que yo conversaré con Iruka y acerca de los hijos; Iruka no desea embarazarse y es algo que yo respeto; personalmente, yo me conformo con tener a Naruto; no es mi hijo de sangre, pero Iruka lo considera su cachorro y yo también lo acepto —dijo. Mirándolo directamente, vio desafío en sus ojos.
—Ah, no quería incomodarte, bueno, ya me tengo que retirar, hasta luego —levantó la mano despidiendose y se alejó rápidamente. Tenía que irse a pensar; Iruka estaba siendo un Omega difícil; tenía que arreglarlo.
