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Skyfall

Summary:

1: La verdad logra salir a la luz, y como dicen por ahí: no hay nada más liberador que la verdad. Aunque para Shen, quizá no fue una buena mezcla el peso de la verdad sumado al enojo ante las injusticias.

La caza ha comenzado, ¿como terminará?

Notes:

Toma lugar después de lo acontecido en los cómics de Zed, fuertemente influenciado por Jujutsu Kaisen.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Como lobos y conejos.

Chapter Text

"¿Qué haces aquí?" La voz de Akali resuena a través de la lluvia. Se mantiene apoyada en uno de los troncos de los árboles al rededor de la orden Kinkou. Las tormentas no eran extrañas en Ionia, sin embargo, no solían durar más de dos días, contrastando totalmente con la lluvia de una semana.

Las cosas habían quedado en una pequeña tranquilidad entre los Yanléi, y Kinkou, siempre y cuando los límites establecidos fuesen respetados.

El viento sopla, sin embargo, todo logra permanecer en silencio. La pelinegra suspira, a diferencia del maestro de las sombras, ella está bajo un árbol que logra cubrir las gotas de lluvia, a diferencia de Zed, quien está empapado.

"Shen está ocupado ahora." No ve otra razón por la que debiese estar allí. "No está recibiendo visitas indeseadas."

Akali simplemente lo ve desaparecer de nuevo, pero no se mueve de su lugar... Solo suspira.

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Las paredes lograban camuflar levemente el soplido del viento, pero aún así crujen por la fuerza de este mismo, con la lluvia chocando fuertemente contra el techo.

"Pensé que no volverías." La voz de Shen resuena en el ruido de la tormenta. La mujer simplemente mantiene la mirada en el pequeño recipiente de cerámica que mantiene el té.

"No quería hacerlo." Responde ella, en voz baja. Su cabello negro se mantiene tan lacio como recuerda, alguien que hace mucho tiempo, también fue una kinkou, pero prefirió huir.

"¿Y por qué lo has hecho, entonces?" Pregunta Shen, con los brazos sobre su pecho. Su tono es más frío de lo que pretende ser.

"¿Has oído los cantos de las aves en Ionia?" Alza una ceja ante el comentario de la mujer, su voz siempre destacó por ser suave, incluso estoica, pero podía notar el deje de temblor en su voz. "Los malos presagios anunciados."

Silencio.

" ... Mi deber sigue siendo servir al ojo del crepúsculo." Retoma la palabra, tratando de calmar su propia ansiedad. Los dedos finos se mueven por la cerámica cálida. "Es por eso que he decidido volver, pero después de informarte lo que he descubierto, me retiraré."

Los muros de madera crujen intentando soportar el viento que amenaza con llevarse todo lo que encuentre a su paso, la mujer bebe un poco más de su té.

"Lord Kusho sigue con vida" 5 palabras que son capaces de poner todo su mundo en silencio absoluto, opacando en totalidad el ruido de la tormenta.

"¿Qué?" Es lo único que puede pronunciar.

"Ha estado acechando desde la oscuridad. Puedo dar fe de que mis sentidos no me han traicionado."

La puerta se abre con fuerza, los dos presentes en la habitación miran a quien ha interrumpido: Zed.

"Imposible." Dicen ambos al mismo tiempo, desconcertado, pero ambos tienen razones diferentes para tener certeza.

Shen vió morir a su padre a manos de Zed, y después asumir el rol del ojo del crepúsculo.

Zed procuró asesinarlo, aunque no en el preciso momento que Shen imagina, lo asesinó al verlo consumido por el poder... En ese momento supo que estaba muerto.

"Ojo del crepúsculo..." Retoma la palabra la mujer, llamando la atención del hombre. "Su padre sigue con vida, y aunque no puedo forzarlo a creerme... No tengo razones para mentirle." Responde ella, con un ligero temblor en su voz.

"¿Cómo...?" Murmura Shen.

"Creo que esa parte de la historia no es algo que yo deba narrar." Observa de reojo al albino, volviendo su mirada al te.

La mujer se levanta, reverenciando probablemente por costumbre. "Que el espíritu de Ionia lo acompañe, ojo del crepúsculo." Y se retira del lugar.

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"¿Ya te vas?" Pregunta Akali, al ver a la mujer salir, comenzando a colocar su máscara. Tiene algunos recuerdos de ella, era cercana al padre de Shen, más de una vez habían interactuado cuando aún era una niña, y esa mujer era una adolescente.

No hubo siquiera una respuesta vaga, simplemente desapareció de allí rápidamente, a la misma velocidad con la que irrumpió en los kinkou.

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Shen no sabia siquiera como tomarse esta información, su rostro era indescifrable, y es que no sabía ni como se sentía internamente, aparte de estar en el límite de un colapso mental.

Los puntos comenzaban a conectarse lentamente, cabos sueltos que jamás tuvieron sentido comenzaron a cobrar coherencia con cada palabra de Zed.

Kusho nunca había sido particularmente un buen padre, Shen era la única persona que quizá tenía el derecho a decirlo, aún así, hasta ahí llegaba todo: un mal padre.

Seguía siendo su modelo a seguir, seguía siendo de alguna forma el hombre que más admiró en su vida, quería ser el y hacer lo que hacía.

Y en cuanto el cielo cayó, fue como si peso que evitó durante años lo hubiera golpeado con todas sus fuerzas.

¿Enojo? Era muy poco para describir el huracan de emociones que había en su interior. Se sentía como un maldito idiota, y tenía sentido... Era su padre, ¿por qué mentiría? Y al instante siguiente, se dio cuenta de que Kusho no era tan ingenuo.

Todo vuelve a quedar en silencio, la tormenta resuena como un eco entre el ambiente tenso.

Era como tragar un paño lleno de vómito y mierda, pero ahi estaba, procesando como su vida parecía haber sido una gran mentira y todo se acababa de derrumbar.

"¿Por qué lo ocultaste?" Shen finalmente habla, encarando la mirada de Zed.

Silencio.

"Yo—" Respira profundamente. "Siempre has... admirado a tu padre." A pesar de lo severo que intenta sonar, Shen logra ver el pesar y temblor en su voz. "No quería ser yo quien arruinara eso."

"¿Qué?" Su expresión se transforma en una mueca de confusión entre el enojo. "¿Preferiste que te odiara durante todos estos años que decirme que ese hombre seguía vivo?"

Y entonces llega el sentimiento de culpa, y logra sentirse más como un idiota. El sentimiento de enojo había sido tan abrumador, que nunca logró detenerse a pensar como Usan se sentía al respecto.

Suspira, levantandose de su lugar, y sin previo aviso, lo abraza.

Un abrazo fuerte, incluso protector. Respira profundamente, tratando de calmar sus propios sentimientos; es el ojo del crepúsculo, y eso implicaba una insensibilidad... ¿importaba ya? Antes de ser cualquier cosa, era Shen, y era innegable que Shen sentía una ira corroer desde lo más profundo de su corazón hacia su padre.

"Lo siento..." Murmura el albino, correspondiendo con cierta timidez el abrazo. No lo culpa, fueron años de desprecio y rivalidad.

"No." Dice Shen. "Yo lo lamento." Duda que con unas simples palabras todo pueda solucionarse... No, es imposible, pero encontrará alguna forma. "... Dirigí mi enojo hacia la persona equivocada, espero que puedas disculparme."

《 Pero me encargaré de solucionarlo. 》piensa, sin externalizar. En esos momentos, solo quiere contener a Usan, como cuando eran pequeños, y el enojo que siente contra el se esfuma, en esos momentos, alguien más es presa de su ira asesina.

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La tormenta no se había detenido, pero había logrado calmarse en la madrugada. La luna estaba cubierta totalmente por las nubes, y era lo mejor, no quería testigos en esos momentos.

"Lo sabes." Una voz detiene sus pasos, ladea la cabeza, viendo por el rabillo del ojo al estudiante de Zed: Shieda Kayn. No suena a una pregunta, sino a una afirmación.

"Si algo llega a ocurrir..." Habla con firmeza, devolviendo la vista al frente. Ambas espadas están en su espalda, descansando antes de llegar a su objetivo... Los recuerdos inundan su mente, dejandole un amargo sentimiento de nostalgia. "... Confío en ti."

Y retoma el paso, saliendo de la orden kinkou, sin embargo, el chico no parece aceptar las cosas con tanta facilidad.

"Vas a necesitar ayuda si quieres encontrarlo." Comienza a avanzar a su lado, las pequeñas gotas logran humedecer la ropa de ambos en la marcha.

"Tu maestro está en la orden kinkou en estos momentos." Recalca Shen, en un tono severo, aunque no se debe a la disciplina, no quiere involucrar a nadie más en esto.

"Lo sé." El chico alza los hombros. "Pero está dormido, y sé que puede defenderse por sí mismo." Shen suspira, es como ver (de cierta forma) a un pequeño clon de Usan. Ambos son igual de tercos y obstinados.

"Si las cosas se salen de control, entonces te irás." Es una orden directa, y Shen no da tiempo a alguna protesta. "No arriesgaré tu vida."

"Hablas como si fuese un mocoso indefenso." Kayn ríe algo burlón. "No soy un niño, además, Rhaast está bastante emocionado."

"No eres un niño, pero tampoco eres un adulto." Shen comenta, haciéndolo torcer su mueca engreída en una de molestia. "Ser un adulto no es derramar sangre sin motivo, ni estar en pelea constante."

"Deja de sermonearme como si fuese un niño." El chico gruñe a la defensiva, haciendo que Shen ruede los ojos.

"Sigues siendo un niño." Responde, haciéndolo gruñir nuevamente. "Y yo sigo siendo un adulto. Mi responsabilidad es protegerte, te guste o no."

Y ambos se pierden en la oscuridad del bosque.

[ --- ]

Zed abre los ojos con pesadez, había pasado tiempo desde la última vez que recuerda haber dormido plácidamente en algún lugar.

La única razón por la que despierta es por el ruido de fuera de la habitacion en la que está. Sabe que no se encuentra en peligro, pero es más una costumbre adquirida despertar ante el ruido.

Piensa en seguir durmiendo, pero la puerta chocando fuertemente contra la pared logra ponerlo en posición defensiva rápidamente.

"Oi!" Exclama Akali, no parece muy feliz, y asume que es con respecto a el, así que prefiere no responder. "¿¡Donde está el maestro Shen!?" Queda desconcertado, y es imposible de ocultar en su expresión facial.

"¿Cómo voy a saberlo...?" Responde, desde que quedó dormido, no recuerda más hasta ahora.

"¡No está!" La chica dice con amargura, avanzando a paso firme donde el. "¿¡Donde carajos está!?"

"No lo..." Detiene sus propias palabras, recordando todo lo ocurrido el día anterior. Se lleva una mano al rostro, cree saber donde está. "... Mierda. Esto tiene que ser una puta broma."

Suspira profundamente. "¿Kayn está aquí?" Recuerda haberlo visto llegar la noche anterior, y realmente espera que la respuesta sea negativa.

"... Creo que no."

"¡Mierda!" Se levanta rápidamente, ya sabe donde han ido ese par de idiotas, y esperaba que no fuese así... Pero todo parecía indicar lo contrario.