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La fórmula detrás de un encuentro

Summary:

Sorprendido, Senku mostró una sonrisa llena de sorpresa y emoción cuando se percató del éxito de su experimento. “Mucho gusto, demonio” fue lo primero que dijo al ser presa de esos ojos negros de aquella criatura que resaltaban en extraños brillos azulados. Esta es la historia de un encuentro entre un humano y un demonio, alguien sediento de conocimiento y un ser curioso por las motivaciones que empujaban a ese joven científico. Una promesa y muchas preguntas que apuntan siempre a la tan conocida “fórmula del mundo”. “Eres un humano interesante, Senku-chan”.

Notes:

Contenido: Fantasía, Universo alterno, referencias a otros animes mangas para la construcción de la trama. Futuro romance y un poco de drama.

Pareja: SenGen (Ishigami Senku x Asagiri Gen)

Disclaimer:
Hikari: Llevo más de 6 meses sin poder escribir, así que aquí les dejo un fanfic incompleto que la yo del pasado dejó muy ilusionada de poder acabarlo algún día. Ya saben que ni Dr. Stone ni sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Riichiro Inagaki (escritor) y Boichi (dibujante), por lo que este fanfic es únicamente escrito por ocio y no tiene fines lucrativos. También tomé elementos de Vanitas no carte (Jun Mochizuki) y Fullmetal alchemist (Hiromu Arakawa) como explicación de la ciencia/alquimia, magia y la fórmula del mundo. Mis demás dramas y explicaciones en las notas finales.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Capítulo 1

Senku no pudo evitar un fuerte ataque de tos cuando la espesa nube de humo cubrió por completo la angosta habitación. Dio algunos pasos hacia atrás, ladeando su brazo de un lado a otro y entreabrió un ojo, queriendo ver cualquier cosa que pudiese estar detrás de todo aquel caos.

A pesar de haber estado preparado, la sorpresa se plasmó en su rostro cuando vislumbró dos pares de pies descalzos sobre lo que previamente había escrito (o dibujado) sobre el suelo. Subió con lentitud la vista hasta reconocer lo que parecía ser una silueta parecida a la de una persona común y corriente.

Pero él, aun sin poder ver detenidamente su rostro, ya sabía desde un principio que aquello era algo muy diferente a cualquier humano.

-Oh vaya… es la primera vez que veo a un humano tan joven como tú- Senku tosió un par de veces más antes de percatarse que un rostro ajeno se posicionaba tan cerca del suyo. Dio un paso más hacia atrás antes de, finalmente, sonreír victorioso.

-Mucho gusto, demonio- el susodicho pestañó lentamente antes de devolverle la sonrisa.

Senku lo inspeccionó de arriba hacia abajo. Sus pies descalzos se mantenían a cierta distancia del suelo, moviéndose con gracia, dándole entender que se encontraba seguramente levitando. El resto de su cuerpo era cubierto por una larga túnica de color mayoritariamente morado, aunque en algunas partes, como los extremos y mangas, se tornaba de colores grises y azules.

Sus manos, ocultas bajo la tela eran imposibles de ver. De hecho, lo siguiente de piel que pudo ver no fue sino hasta su rostro, que le sonreía con cierta sorna y hacia cierto hincapié en la marca de su mejilla que parecía una segunda boca. Su cabello, de color bicolor justo por la mitad, caía asimétricamente hacia sus lados.

-Vaya, además de joven, pareces un chico listo- sin dar un paso, la criatura volvió a acercársele a Senku, pero esta vez, no pareció cohibido para mantener las distancias- Se suele pensar que los humanos no deberían mostrar tal serenidad ante un demonio.

-Me parece ilógico mostrar miedo cuando es claro que fui yo el que te invocó- Senku señaló con su dedo el circulo dibujado en el suelo. Con diferentes jeroglíficos y símbolos adornando la circunferencia y en el centro, líneas geométricas parecidas a un pentagrama invertido- El hecho de que tú estés aquí es reflejo de los resultados de mi experimento. Tu presencia es solo gracias a mi intervención sobre la fórmula de aquí.

- ¿Alquimista? ¿Brujo? ¿Como es que llaman ahora a los de tu clase? - preguntó disimulando bien la sorpresa si es que la había experimentado. Senku se veía claramente fascinado por la interacción con la criatura.

-La alquimia es una ciencia verídica en estos tiempos, aunque preferiría el término “científico” si no te importa- se colocó ambas manos sobre la cintura, queriéndose ver con cierta autoridad, aunque el demonio solo agrandó más su siniestra sonrisa que, por cierto, no hizo flaquear al joven- Soy Ishigami Senku.

-Eh, que fácil le das tu nombre a los extraños, querido Senku-chan- El demonio ladeo su dedo índice hasta tocar, de manera muy leve y suave, con la mejilla de Senku marcando un camino viboreante, pasando por su manzana de Adán, hasta el borde de su barbilla- Dime, ¿cuál va a ser tu deseo? - sus ojos adquirieron un curioso resplandor azulado en el contorno de sus pupilas, detalle que no pasó desapercebido por el humano.

Senku sonrió, como si acabase de escuchar las palabras que más esperaba. Algo brusco, pero sin hacer realmente daño, tomó la mano del demonio con la suya, en un duelo silencioso por ver quien parecía más seguro de sí mismo, le devolvió la farsante mirada con altanería.

-No tengo ningún deseo- el demonio, quien parecía mantener sus emociones siempre fríamente calculadas, por primera vez deshizo su sonrisa, mostrándose aún más serio de lo que hubiese querido- Dime tu nombre, demonio. ¡Y haz un pacto de sangre conmigo!

Okey. Vale. Por supuesto.

El demonio tenía que admitir que aquello lo tomó completamente desprevenido. ¿Qué clase de confesión había sido aquella? ¿Es que acaso ese humano no era tan listo como parecía ser?

Finalmente estiró ambas piernas para ahora tocar suelo y finalizar su vuelo. Llevó su mano a la frente y, luego de algunos escasos segundos donde trató de acomodar sus ideas, decidió que lo mejor sería explicar las cosas en orden.

-Senku-chan, creo que no estás entendiendo. Así que te haré el favor de explicarlo paso a paso. Verás, cuando un humano nos invoca…

-Cuando un humano los invoca ustedes aparecen y le ofrecen cumplir un deseo- Interrumpió el humano. El demonio, abrió sorprendido sus ojos al escuchar lo que él trataba de explicar- A cambio de cumplir su deseo, el demonio hace un pacto de sangre con el humano y, cuando logre su objetivo, se quedará con el alma del contratista, quien nunca podrá ascender al cielo ni descender al infierno.

El demonio se cubrió parte de la cara detrás de sus manos ocultas, tratando de entonces, de comprender al chico.

-Lo sé. Pero no tengo ningún deseo en mente. Así que ahorrémonos ese paso y solo haz un pacto conmigo.

-Senku-chan, es imposible lo que me estás diciendo- una gotita de algo parecido al sudor rodó por su cabeza- Es necesario el deseo, de otra manera no podré hacerme de tu alma después…

-Ah, tienes un punto- tal vez demasiado comprensivo, Senku se llevó la mano a la barbilla en claro gesto pensativo- Supongo que entonces deseo la cena de hoy.

- ¿¡Realmente vas a gastar el deseo de tu vida en una cena?!- perdiendo los estribos el demonio dejó salir sus verdaderos pensamientos.

Senku soltó una risita cínica.

-Tienes razón, necesito que nuestro pacto dure más que solo de ahora hasta la cena… Entonces supongo que deseo vivir 100 años más.

- ¿¡Podrías desear algo más realista?! ¿¡Como se supone que te haga vivir 100 años?!- sin poder recuperar la compostura, el demonio volvió a gritar, acercando cada vez más su rostro al otro, quien solo se hurgaba el oído con el meñique derecho.

-Que delicado eres. ¿No se supone que ustedes los demonios pueden hacer milagros?

- ¡No voy a desperdiciar mi recorrido al mundo terrenal por un par de deseos tan absurdos! ¡Tienes que tener realmente un deseo en mente! Si no es así, ¿por qué un ingenuo y mortal humano se tomaría las molestias para llamarme? ¿Sabes lo raro que es poder llamar exitosamente un demonio?

-Lo sé. Y por ello me llevó tantos intentos poder hacerlo- en un tono más serio, Senku tomó del hombro al demonio para alejarlo levemente- Lo que yo quiero es un pacto de sangre contigo, un demonio, para así poder entrar en relación directa con la formula del mundo.

Gen alzó una ceja, extrañado por la curiosa respuesta.

-Cuando hay un pacto de sangre, el demonio deja fluir parte de su energía en el humano. El mundo, la vida misma, está regido por formulas y ustedes, los demonios, tienen la capacidad de interactuar con ella al punto de poder cambiarla. Eso es lo que quiero

- ¿Y qué es lo que harás cuando entres en contacto con las fórmulas? - El demonio parecía aún más curioso por aquello, en lugar de estar recibiendo una respuesta en concreto, a cada palabra que soltaba el humano le abría más cuestionamientos. No lo entendía ni un milímetro. ¿Cuál era su propósito? ¿Su objetivo? Jamás habría imaginado que existiera un humano que pensara de esa manera.

“¿La inmortalidad? ¿La razón de la existencia? ¿El manejo del tiempo? ¿Qué es lo que motiva su avaricioso deseo?”.

-Nada- tuvo que detener sus pensamientos al escuchar aquello- Solo quiero entenderla. No necesito reformularla ni tampoco interactuar con ella. A lo mucho me gustaría recrearla inversivamente en unas partes, pero eso sería a partir de una creada por mí mismo, así que no cuenta realmente como una modificación.

-No te entiendo- el demonio volvió a alzar vuelo, esta vez su cabeza quedó a varios centímetros del humano, obligando a Senku tener que alzar la cabeza para mantener el contacto visual- ¿Me estás diciendo que solo necesitas conocimiento? ¿Una mera teoría de cómo funciona el mundo?

Vio como ese par de ojos rojizos desbordaron cierto brillo ante sus palabras. Como si efectivamente hubiese dado en el clavo.

“Bingo.”

“Curiosidad humana. En su más sencillo y puro estado.”

- ¿Y por qué no simplemente lo deseas? - flexionando un poco más sus rodillas y encorvando su espalda, la boca del demonio rozaba el contorno de la oreja de Senku, quien no parecía verse aturdido por la clara señal de invasión a su espacio personal- “Deseo saber sobre la formula del mundo”.

-Porque no tendría sentido- el demonio entrecerró aún más sus ojos, notando que la voz del humano no parecía flaquear en ningún momento- Si no soy yo quien la desentraña, quien la investiga, quien llega a la respuesta… no tendría sentido.

Volvió a erguir su espalda y, viéndolo desde arriba, notó como el chico ladeaba su cabeza, con claro aire de victoria rodeándolo mientras guardaba ambas manos en los bolsillos de sus pantalones.

Finalmente, la criatura no pudo evitar soltar una mezcla entre risa y suspiro.

-Eres un humano interesante, Senku-chan- adquirió una pose mucho más relajada, queriendo romper la tensión de hasta hace unos momentos- Sin embargo, sin deseo, no puedo hacer nada por ti- Senku abrió la boca para replicar pero el demonio lo calló mostrando el dedo índice de su mano derecha- Pero me has llamado mucho la atención, así que, por el momento, me quedaré a tu lado para ver tu desarrollo. Si me das buenos beneficios, podría darte a cambio algunas respuestas sobre la fórmula del mundo.

Senku pareció indeciso por unos momentos, pero luego de inspeccionarlo nuevamente con miradas mudas, terminó soltando un suspiro resignado, extendiéndole su mano a modo de aceptar el trato.

-Supongo que está bien, por ahora.

-Claro está que si encuentras un deseo que quieras ver cumplido mientras yo esté aquí, no dudes en decírmelo de inmediato- estrechó su mano, percatándose de la similitud de ambas palmas.

-Dudo que eso suceda- río entre dientes- Demonio, aun no me has dicho tu nombre. Será difícil llamarte si no tienes uno.

El demonio volvió a poner ambos pies en el suelo y después de mirar con indecisión el techo, decidió al fin deshacer el contacto físico.

-Puedes llamarme Gen.

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- ¡Senku-chan! ¡Esta tortura! ¿¡cuándo va a terminar?!- se quejaba con insistencia Gen, sintiendo como sus manos comenzaban a entumirse y a doler debido a las fuertes y constantes descargas que recibía desde aquel inusual y curioso aparato.

-Ha habido casos de reconstrucción en las fórmulas del ambiente luego de ser sometidas a fuertes descargas eléctricas- decía un emocionado Senku, quien mantenía unas gafas protectoras cubriendo sus ojos, mientras veía con atención el medidor frente a él- Al ser un demonio soportas más miliamperios que un ser humano ordinario. A esta intensidad alguien común y corriente estaría estar sufriendo un paro respiratorio, pero tú solo tienes entumecimientos en los músculos.

Luego de algunos segundos, al fin Senku apagó el aparato, dejando a Gen recostado sobre la mesa, con algunos calambres en las extremidades.

-El verdadero demonio aquí eres tú…- murmuro, tratando de levantar el rostro. Senku, regalándole una mirada que probablemente contenía algo de culpa, suspiró resignado.

-Dijiste que el agua carbonatada de la otra vez te gustó ¿no? Apenas consiga los ingredientes trataré de hacer más- de inmediato el demonio irguió su espalda y hasta dio un pequeño salto que hizo que su cuerpo levitara, al punto de dar una vuelta y terminar de cabeza frente a Senku.

El joven pudo fijarse de mejor manera en el demonio gracias al ángulo.

Su rostro como el de un humano pero con dos singulares orejas puntiagudas casi completamente ocultas por su cabello, además de un par de alas que le recordaban a las de un murciélago y una cola larga que se asomaba por debajo de su túnica.

Según el propio Gen, de haber hecho un pacto de sangre normal, aquellos rasgos demoniacos no se habrían manifestado, pero debido a que no estaban atados por ninguna relación más allá del trato verbal, sus características salían a relucir al encontrarse en tierras terrenales.

-Asegúrate de evitar hacer esta clase de actos si hay alguien más aquí- fue la advertencia de Senku, haciéndose un lado para dirigirse a otra mesa, donde se encontraba su cuaderno de notas- Sería una total molestia explicarles a los demás aldeanos qué es lo que eres y de donde saliste.

-Oh vamos, no deberían extrañarles- siseó Gen, tomando una pose de como si se estuviese recostando en una cama de aire- Chrome-chan y Kohaku-chan saben sobre tus extraños experimentos, ni que decir de Taiju-chan y Yuzuriha-chan. De hecho, al primero seguro le emocionaría saber que has invocado exitosamente un demonio.

-Por lo mismo no puedo decírselo- fue la contestación de Senku- Chrome vivió en una aldea lejana, lejos del conocimiento científico, antes de llegar aquí. Además de ser un boca floja, seguro que iría diciendo a los cuatro vientos que los demonios existen. Lo menos que quiero es atraer la atención de aldeas de los alrededores.

Gen soltó un sonoro “mmm” ante la poco satisfactoria explicación, pero terminando cediendo ante las peticiones de Senku.

Había pasado cerca de un mes desde que Gen comenzó a vivir en aquella casa. No pasaron muchos días antes de los amigos de Senku y varios aldeanos más notaran su presencia, pero nadie hizo más preguntas de las necesarias al ver que era Senku quien afirmaba que era una persona de fiar.

Es más, podría decirse que ya era como un aldeano más. Cuando Senku se hundía demasiado en sus investigaciones sobre la fórmula del mundo, le daba la suficiente libertad de pasear por los alrededores, siempre ocultando sus inusuales características demoniacas. Dándose la oportunidad de acercarse más a aquellos humanos.

Podría jurar haberse ganado ya la confianza de varios de ellos.

- ¿Ves algún cambio en la formula? Por mínima que sea, ya sea en tu propia formula, en la de tu piel, o la reflexión de tu entorno. - preguntó curioso Senku. Así eran siempre sus cuestionamientos, concisos y fáciles de responder.

-Nop. No ha cambiado nada- contestó tras inspeccionarse a sí mismo y los alrededores. Sus ojos brillando en tonalidades azules y hasta grises- No es tan fácil introducir un cambio a la fuerza, no al menos con esa intensidad. Si quieres ver verdaderamente algo, tendrías que intentar carbonizarme o electrocutarme. - se hundió de hombros, completamente confiado de lo que el humano respondería.

-Sería un desperdicio de recursos. Tampoco tiene caso desgastar el único modelo que tengo. Así que debo buscar más opciones- A pesar de haber sonado frio y calculador, un mes había sido tiempo suficiente para que Gen desentrañara el significado verdadero tras esas palabras.

Senku parecía alguien devoto a sus creencias, su conocimiento insaciable podría ser merecedor de malentendidos, dando la sensación de que no tendría empatía suficiente y ser capaz de causar daños o dolor a quien fuese necesario si aun con ello lograba sus objetivos… pero no podrían estar más equivocados.

Senku erra alguien curioso por naturaleza. Una persona capaz de obsesionarse demasiado ante un cuestionamiento indescifrable pero que se aburre con una facilidad abrumadora una vez que llega a la solución. Aun así, jamás sería alguien que antepusiera sus propios objetivos por sobre los demás.

Amable. Tonto. Ingenuo.

Gen, quien podía leer fácilmente las emociones de las personas, y el que logró leer a la totalidad al ser humano con el que convivía, aun no lograba descifrar las razones detrás de sus acciones.

“Cada vez que lo veo, me resulta más y más interesante”.

- ¿Que rayos está haciendo Chrome? - se preguntó más a si mismo que a su acompañante- Dijo que vendría luego del medio día.

-Tal vez está conversando con Ruri-chan. Una vez que empiezan a platicar no hay nadie quien pueda separarlos- respondió divertido.

-Excepto un demonio mentiroso- respondió en el mismo tono el peliverde- Ve a buscarlo. Necesito su ayuda para traspasar unos jeroglíficos- Senku cargó un grueso libro de lomo verde y una tiza antes de dirigirse al centro de la habitación. Dispuesto a comenzar con la supuesta investigación- Probaremos con los componentes de algunos minerales. Plata, cobre, hierro, cobalto… él es bueno con estas cosas, así que será más rápido trabajar en equipo. Dile eso, por favor- Senku ya ni siquiera le estaba dirigiendo la mirada mientras hablaba, demasiado concentrado pasando la tiza sobre las tablas de madera, copiando algunos gráficos incomprensibles.

-Vale, vale, que venga a ayudarte con las piedritas. Lo tengo- escapando de ahí, Gen no dudó en salir de la oscura choza. Una casita, la más alejada de la aldea, donde vivía el solitario científico.

Quejándose del calor que lo recibió apenas puso un pie fuera, Gen decidió admirar los detalles del paisaje durante su recorrido. Algunos pájaros y ardillas que convivían en la rama de un árbol, un riachuelo que provocaba un murmullo apenas perceptible, un precipicio invadido de rocas y flores de diversos colores.

La caminata no fue larga antes de ver un arco que funcionaba como entrada a la aldea. Los dos guardianes, los hermanos Kinro y Ginro, lo reconocieron a la lejanía y, muy diferente al trato de la primera vez que lo vieron, lo dejaron pasar sin mayor resistencia.

- ¿Han visto a Chrome-chan? Se supone que iría hoy con Senku-chan- preguntó, sin detener su andar e imaginando la posible respuesta.

-No ha pasado por aquí, debe seguir adentro- contestó firmemente Ginro.

Gen agachó la cabeza a modo de agradecimiento y se dirigió sin dudas a la casa de Kohaku y Ruri. Saludó a varias personas con las que se topó en el camino, y justo antes de alzar su puño para tocar, la puerta se abrió dejando ver a un sonrojado Chrome y Kohaku saliendo de la residencia.

-Oh, Gen. ¿Qué haces aquí? - preguntó un tanto sorprendido el chico.

-Vine por ti. Está claro que estabas bastante ocupado- respondió divertido.

-Es imposible callarlos una vez que empiezan a hablar- sabiendo a lo que se refería, Kohaku alzaba los brazos resignada. Chrome, sin querer terminar de comprenderlo, solo les respondió con un ligero puchero.

Los tres dieron la vuelta y comenzaron el corto recorrido. Gen estaba dispuesto a continuar con la plática bochornosa sobre Chrome, sin embargo, pensó que tal vez esta era una gran oportunidad para indagar un poco más con terceros acerca del humano que lo mantenía cautivo.

- ¿Quieres saber más de Senku? - preguntó extrañada la rubia, luego de que Gen dirigiera ágilmente el tema de conversación hacia el científico- No hay mucho que decir además de lo que ves. Es un chico extraño que está obsesionado con la ciencia.

-Aunque bueno, fue gracias a esa obsesión que la aldea ahora mismo se encuentra segura- Chrome adoptó una postura recta, queriendo defender lo que Kohaku hizo sonar como un defecto- Puede no parecer el jefe de la aldea, pero desde que se divorció de Ruri, realmente las cosas han mejorado para bien.

Gen fue oyente de cómo el asombroso Senku había logrado crear una medicina para curar a la sacerdotisa y luego, de un extraño giro de acontecimientos, en realidad él era el auténtico jefe de la aldea, a pesar de vivir fuera de ella.

- ¿Es el jefe a pesar de divorciarse? - no quería sonar demasiado intrigado, pero lo suficientemente curioso para que los otros dos hablaran. Cosa que no era demasiado difícil de conseguir.

-Bueno, no se convirtió en jefe por casarse con la sacerdotisa, esa era solamente la tradición- mencionó Kohaku.

-Senku era el legítimo sucesor. Su padre, Byakuya, fue el anterior jefe así que resultaba normal que tarde o temprano Senku ascendiera al puesto- continuó Chrome.

-Eh, eso no lo había escuchado antes- ocultando sus manos debajo de su ropa, sintió como su cola se ladeaba hambrienta de respuestas- ¿Y dónde está su padre ahora?

El silencio fue la respuesta que esperaba Gen. Aunque ciertamente sintió algo parecido a la incomodidad, supuso qué es lo que estaban pensando los otros dos luego de que se vieran entre ellos. Es más, en algún punto hasta habían dejado de caminar.

- ¿Acaso el falleció? - habló en tono grave, como quien no quiere decir algo pero termina aventando la bomba. El brillo en los ojos de Kohaku le estaba dando la razón, aunque se percató de un atisbo de valor en el rostro de Chrome.

- ¡Eso no es lo que…!

-Si. Está muerto- una cuarta voz se coló a la conversación, sorprendiendo a los otros tres y sacándoles un verdadero grito desde la garganta.

- ¡Senku(-chan)! - gritaron al unísono, al notar como el científico se encontraba visiblemente despreocupado a sus espaldas.

-Gen estaba tardando demasiado, así que supuse que sería más eficiente si yo mismo salía a buscarlos- los reprendió mientras se sobaba el tabique de la nariz- ¿Por qué están perdiendo el tiempo aquí? Chrome, necesito que me ayudes con algunos minerales- lo señaló con su dedo.

El castaño, como si pudiese olvidar de un momento a otro la resiente platica, dejó ver el brillo emocionado desbordando de sus ojos oscuros.

- ¡Déjamelo en mis manos! - dio un salto hacia su compañero antes de ponerse a andar hacia la casita, que ya estaba a pocos metros del lugar, dejando al resto verlos desde las espaldas.

Cuando supo que se encontraban lejos para ser escuchados, Kohaku se posó a su lado, y sin levantar demasiado la voz se cruzó de brazos, dándole una imagen de fuerza.

-Aun no sé de dónde saliste ni quién eres…- comenzó a hablar como si de una advertencia se tratase- Senku parece confiar en ti, pero eres el hombre más superficial y mentiroso que conozco, o al menos esa sensación me das. No voy a preguntarte cuál es tu relación con Senku, pero más te vale no preguntar de más en temas tan sensibles con él como lo es lo de su padre.

- ¿Su padre es un tema sensible? - respondió con ironía, sonriendo de lado al ver como la chica fruncia el ceño- Que buena amiga eres, Kohaku-chan.

-No diré lo que no me corresponde. Si él decide hablarte de eso, no me meteré. Pero, aunque parezca un joven despreocupado, es más frágil de lo que aparenta.

“Lo sé”, pensó divertido, al notar como los otros dos volteaban al percatarse que Kohaku y Gen no los seguían de cerca.

“Y por lo mismo, es que quiero inmiscuirme más. Quiero saberlo todo de él…”, hizo uso de todo su autocontrol para no dejar libre su astuta risita. Sonriendo de la manera más simple que pudiese haber, le dio un par de palmaditas en la espalda a la chica antes de dar pasos presurosos para alcanzar al resto.

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-Gen.- nombró casualmente el chico, jamás sin despegar la mirada de los vasos de vidrio con cuestionables líquidos de colores en ellos. El demonio volteó a velo con interrogativa mientras mantenía la botella de vidrio de agua carbonatada pegada a sus labios- ¿Tu magia es ilimitada?

Senku tenía la increíble particularidad de sorprender a Gen con sus sorpresivas preguntas. Gen en reacción, sintió que casi se ahogaba con el líquido en su garganta luego de escucharlo.

Y por diversos motivos en tan corta pregunta.

- ¿“Magia”, Senku-chan? - preguntó, con la voz rasposa, regalándole una mirada altanera- Creí que tu no eras defensor de esa clase de términos para referirse a mis “cualidades especiales”.

-Los demonios tienen la peculiaridad de poder ver las fórmulas de todo lo que les rodea, y alterarlas hasta cierto punto. Cuando levitas es el resultado de haber cambiado la fórmula de tu propio peso, la gravedad, la presión atmosférica y hasta de las propias partículas de oxígeno e hidrógeno que están dispersas en el aire- comentó de manera inmediata- Prefiero llamarle “magia” como podría encontrársele en textos antiguos si de esa manera me evitas una explicación que claramente ya sabias.

-No es como si por ser un demonio ya pudiese comprender a la perfección el funcionamiento de las formulas del mundo. Así como hay seres humanos que viven ignorantes ante el término “gravedad” no quiere decir que no sean conscientes de ella o que puedan librarse de sus leyes. Mi intuición me dicta qué hacer para provocar un cambio en cosas simples como levitar, pero provocar reformulación en cosas más complejas es solo lo que demonios de alto rango podrían hacer- Gen dio un giro antes de quedar levitando en el aire, como una cómica demostración de lo que acababa de decir.

Cruzando sus piernas a forma de flor de loto, se acercó de espaldas de Senku, hasta que finalmente la parte media de su espalda choco con los hombros de Senku, inclinándose levemente y provocando un gruido indescifrable en el humano.

-El hecho de dialogar acerca de tus capacidades no logrará hacer que puedas desviar mi pregunta, mentalista astuto- le dijo Senku, tratando de no verse vencido por el peso.

Gen rio ante el apodo que Senku le había impuesto desde hace varias semanas luego de haber tenido una plática trivial sobre ello y un poco de psicología.

-Estrictamente hablando…no, no tiene límites- alzó un dedo, sintiéndose un tanto importante mientras explicaba, especialmente luego de ver que Senku giraba algunos grados su cabeza, intentando encararlo- Es como si preguntaras si una persona tuviese un límite de cuantos pasos puede dar. Algunos darán muchos más que otros, rápidos, lentos… pero en general, la mayoría de humanos tienen la capacidad de hacerlo. Sin embargo, hay diferentes condiciones para que las capacidades refurmulativas de los demonios se mantengan dentro del promedio.

Gen dejó de inclinar su cuerpo y finalmente volvió a situarse sobre el suelo. Senku al fin logró voltearse mientras alzaba una ceja algo contrariado.

-Ahora bien, querido Senku-chan, déjame adivinar la razón detrás de tu pregunta- alzando el índice y el medio de su mano derecha, Senku tuvo que reprimir una risita al notar una copia de su usual postura que él ponía cuando pretendía hacer suposiciones e hipótesis- Llevas un registro de mis acciones, incluyendo la cantidad de veces que reformulo algo cada día, por mínimo que fuese, así como la durabilidad y las consecuencias en el ambiente después de hacerlo. ¿Debo suponer que has notado un declive durante los últimos días? Ni siquiera pretendo esconderlo, aunque me sorprendería que a estas alturas no te hayas dado cuenta.

Sonriendo por verse descubierto, Senku no reflejó ninguna incomodidad en su rostro.

- ¿Lo haces a propósito para atraparme de esta manera? ¿O es que las supuestas “condiciones” de las que hablaste anteriormente han ido desapareciendo al punto de ver reducida tu magia?

Ambos mantuvieron una batalla muda con miradas frías, aunque luego de casi un minuto de silencio, Gen simplemente suspiró y se hundió de hombros con un aire sobre exagerado de resignación.

-Supongo que puedo darte un poco de información gratis, científico- queriendo verse ingenuo Gen se separó y giró algunas veces sobre sí mismo, como si realmente estuviese buscando las palabras apropiadas. Senku, acostumbrado al extravagante intento de cambio de personalidad en Gen, se limitó a solo burlarse internamente por él- No es normal que un demonio se mantenga en el mundo terrenal por tanto tiempo sin hacer un pacto de sangre con un humano.

-Creí que lo raro era hacer pactos de sangre, para empezar- posó su puño debajo de su barbilla

-Si hablamos de rarezas, es aún más raro que un humano logre invocar un demonio. El circulo de reformulación es muy complejo para la mayoría de los humanos, y no siempre es el mismo- al sacar las manos de sus anchas mangas, Senku se percató de las uñas cada vez más afiladas de sus dedos- En fin, una vez que se hace un pacto de sangre, los demonios se convierten en el vínculo entre el humano y el inframundo.

-Al estar vinculado con tu lugar de origen, no hay declive en tus capacidades… aun si estas en el mundo terrenal- dedujo Senku, recibiendo un asentimiento de la cabeza de Gen.

-Correcto al 10 mil millones por ciento- dio un aplauso cómico- Sin el pacto… bueno, un pez por buen nadador que sea, poco puede hacer fuera del agua, ¿no es así?

-En ese modo, debería ser sencillo resolverlo- Gen detuvo su actuación al escuchar la simpleza en las palabras de Senku- Solo debes regresar al inframundo, ¿no? Sé el circulo que usé para traerte aquí. Una vez que estés recuperado, volveré a abrir el camino.

Gen era un experto en el manejo de sus propias expresiones. Su inteligencia emocional era sobresaliente aun entre los demonios, quienes se caracterizaban en ser astutos y mentirosos. Sin embargo, cuando se trataba de Senku, era como si Gen perdiese el control completo de sí mismo, como si lo despojara de la capa de máscaras que tanto se había esforzado en crear y se viera completamente desnudo ante él.

Por ello no pudo evitar soltar una sonrisa, muy diferente a las que usualmente solía mostrar. Con apenas una curvatura hacia arriba y los ojos entrecerrados, levemente brillantes, ante tal comentario.

Desde el punto de vista de Senku, por un momento, creyó que el demonio se rompería en llanto.

Pero eso, solamente duro un pequeño momento.

Un instante.

-No es tan fácil Senku-chan- respondió mientras le mostraba una sonrisa falsa- pero si quieres saber más sobre ello, me temo que debo comenzar a cobrar la información de aquí en adelante.

-Tsk, demonio avaricioso- no queriendo mencionar el tema sobre la pequeña percepción que tuvo, Senku continuó con el hilo que le ofrecía el mentalista- ¿Cuantas aguas carbonatadas necesitas para decirlo?

-Oh vaya, Senku-chan, no creerás que ese viejo truco te seguirá funcionando- alzando ambos tobillos, comenzó a dar pequeños giros, como si estuviese haciendo una deplorable danza- Lo que quiero, al igual que tú, es conocimiento, o para ser más precisos, una anécdota.

Senku lo miró atentamente, esperando la solicitud que le daría.

-Senku-chan, he oído que tu padre era el jefe de la aldea- como una serpiente o un zorro, Gen ocultó con sencillez su boca detrás de sus anchas mangas, como si quisiese ocultar intencionalmente su lengua filosa y el veneno que saliera de sus colmillos con sus palabras- Pero exactamente, ¿dónde se encuentra ahora mismo?

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No importa cuantas veces Gen tratara de acostumbrarse a la retorcida personalidad de Senku, aun había ocasiones en que era imposible prever como actuaría.

Creyó que su ceño se frunciría, que trataría evadir la respuesta o que simplemente contestaría cortadamente como la vez que acompañaba a Chrome y Kohaku. Cualquiera de esas opciones era completamente válido, sin embargo, con media sonrisa en su rostro y un gesto de desinterés total, Senku soltó una risita antes de decir: “¿solo quieres saber eso? Si es así, es más fácil solo mostrártelo”.

Y ahora, sin saber exactamente las razones, el demonio seguía en silencio a Senku que caminaba con seguridad hacia la aldea Ishigami.

- ¿Vamos a la aldea…? - preguntó mientras se subía la capucha de su larga toga para ocultar su cabeza.

-No exactamente- contestó, reprimiendo un bostezo- Primero le debemos notificar a Ruri a donde iremos. En caso de que no volvamos en un par de días, sepan donde buscar nuestros cadáveres.

Senku soltó una risa tenebrosa al ver cómo, el de por si pálido rostro de Gen, llegaba casi a tonos azules después de escuchar su comentario. Caminaron en un silencio solamente llenado por las piernas temblorosas de Gen y un murmullo inentendible, dicho entre dientes.

Tratando de cubrirse lo más posible en su propia ropa, lo esperó paciente en lo que fue una rápida visita a la cabaña que se encontraba en la parte más alta de la aldea, aquella donde vivían Kohaku, Ruri y su amado padre.

-En marcha- le comentó cuando salió de la casa. Apenas iba a dar el primer paso cuando la puerta que hasta hace poco había cruzado se abrió con fuerza.

- ¿Seguro que estarán bien solos? - preguntó claramente preocupada la hermana mayor.

-He ido varias veces con Chrome. Ir con Gen no marca demasiada diferencia- contestó desinteresado, mientras se hurgaba el oído derecho con un dedo- Regresaremos al anochecer.

Ruri no parecía completamente convencida por ello, inquieta volteó ver a Gen quien saltó en su propio lugar cuando la joven decidió colocar su mano sobre su hombro.

-Cuídense mucho- el temblor en sus pupilas azules le hizo querer tragar fuerte para deshacer el nudo que se había formado en su garganta. Sintiéndose incapaz de hablar, solamente se limitó a asentir con su cabeza antes de empezar una carrera para alcanzar al científico, quien ya le llevaba varios metros de ganancia.

Eso no le estaba dando buena espina.

“Soy un demonio, pero eso no quiere decir que sea inmortal, ¿sabes? Solamente nuestra esperanza de vida es más larga si la comparamos a las cortas vidas de los humanos.”

“Tonto Senku-chan”.

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-Esto es…- Gen se quedó perplejo ante la vista que se había ampliado cuando el grupo de árboles del bosque que rodeaba la aldea al fin desaparecía.

No habían caminado demasiado, por lo que era un tanto sorprendente pensar que dicho paisaje se encontraba tan relativamente cerca de donde ellos vivían.

Los árboles paraban de crecer en grupos, dejando a la vista un enorme cuenco de tierra, probablemente antes se tratara de un lago o similar, de al menos unos 7 u 8 metros de profundidad pero ahora se encontraba completamente vacío. Sin embargo, una espesa capa de vapor caliente rodeaba el perímetro del lugar, provocando que el suelo y las rocas en su interior permanecieran resplandecientes y húmedas.

-Bien, debemos bajar- dijo calmado Senku, comenzando a caminar por una de las pendientes menos pronunciadas.

- ¿¡EH?! ¿¡Aquí?!- al no obtener respuesta y notar cómo el científico se limitaba únicamente a continuar con su propio camino, a Gen no le quedó otra más que seguirlo de cerca.

De haber podido le hubiese gustado reformular el vapor para que así el descenso fuese más seguro, pero ahora mismo no se encontraba preparado para hacerlo.

Afortunadamente, el llegar al fondo de aquel lugar no fue tan complicado como creyó en un principio. Siguiendo los pasos de Senku, quien parecía ya tener memorizada la ruta más segura, no tardaron demasiados minutos en llegar. Pero la travesía apenas estaba comenzando.

A paso firme, se acercaron a uno de los extremos del inmenso lugar, de no ser porque Senku parecía conocer el lugar como la palma de su propia mano, probablemente Gen no hubiese visto ni siquiera desde arriba la entrada de lo que parecía ser una cueva natural subterránea.

Senku fue testigo del cambio de color en los ojos de Gen, tornándose de ese azul claro que solía adquirir cuando el demonio pretendía, lo que el científico denominaba mentalmente, “leer el mundo de las fórmulas”.

Su quijada abierta y la manera en que levanto ambas cejas solo le confirmó algo que él ya había descrito en una hipótesis propia.

-Esta todo desordenado. Es un caos- decía con cuidado, pasando la yema de sus dedos delgados sobre las piedras lisas que componían toda la caverna.

-Eso mismo pensé- asintió Senku, también dejando perder su mirada en los reflejos azules y verdosos del lugar- Ya lo suponía, pero ahora aquí contigo puedo asegurarlo. En este lugar las fórmulas del mundo están desordenadas.

-Desordenadas es poco decir- contestó Gen, perdido ante el paisaje- No es nada parecido a lo que debería ser. Es como si alguien lo hubiese entremezclado todo y hubiese perdido todo sentido. ¿Cómo es que...?

Gen interrumpió su propia pregunta al descubrir la palma extendida del científico junto a él. No queriendo sacar conclusiones apresuradas, ladeó confundido su cabeza mientras miraba el rostro levemente sonrojado de su compañero.

-No preguntaré nuevamente la razón de tu plan de no querer levitar, pero de ser así, entonces debemos ser cuidadosos para que no resbales por culpa de las rocas- su voz había sonado de manera más atropellada de lo planeado, pero ni siquiera ese detalle quebró su voluntad.

Gen, sintiéndose contagiado por el repentino bochorno, acercó lentamente su mano para tomar la de Senku.

-N-No esperaba que Senku-chan se preocupara tanto por mi- bromeó mientras daba un paso cuidadoso.

- ¿Tiene algo de malo? - Gen trató de verlo nuevamente a la cara, pero el humano ya se encontraba mirando de frente para calcular su próximo paso- No puedo permitir que te suceda algo antes de llegar a la verdad que quiero.

-C-claro…- no tuvo otro plan más brillante que solamente asentir ante tan vergonzosa línea.

Sintiendo el ambiente más incómodo que jamás se había formado entre ellos en los tres meses que llevaban de conocerse, continuaron por algunos minutos solo intercambiando con monosílabos y pequeñas advertencias para continuar avanzando por el irregular terreno.

-En la entrada, la temperatura promedio es de unos 25°C- comenzó a explicar Senku, probablemente buscando cualquier excusa para aminorar la tensión y llenar el silencio- mientras avanzamos puede subir hasta los 35°C. El vapor de agua hace que aumente considerablemente la humedad, así que si sientes algún mareo o fatiga probablemente se deba al cambio de temperaturas.

-Nunca había visto una cueva igual. Ni siquiera en el inframundo es normal ver esta clase de paisajes- queriendo contribuir a la causa, Gen continuó con el hilo de la conversación, aun sintiendo cómo el agarre de la mano de Senku se mantenía firme cuando pasaban sobre algún desnivel.

-El vapor de agua no tarda en condensarse y nuevamente evaporarse, lo que hace que la corrosión de las piedras sea mucho más acelerada de lo normal. Por el desgaste y el rápido cambio de los estados del agua es que adquieren esa textura lisa y resbaladiza. Aunque hay zonas en que aun podemos encontrar algunos grupos de agua líquida sin, aparentemente, ningún microorganismo vivo en ellos.

-Y no podrías estar más equivocado, Senku-chan- ambos se detuvieron cundo Gen apuntó con su dedo un pequeño charco de agua. Sus ojos nuevamente adquiriendo ese fascinante brillo- Si los hay, aunque, como todo el resto del lugar, sus fórmulas están reescritas. Probablemente no hayas podido identificarlas mediante métodos convencionales, pero es un hecho que ahí están.

Gen reprimió un gritito de ternura luego de ver la expresión en la cara de Senku. Muchos humanos se hubiesen puesto incomodos o hasta enfadados al verse equivocados. Pero Senku, en lugar de ello, parecía un niño emocionado al descubrir algo completamente inexplorado.

- ¿Cómo es...? - algo peculiar, Senku jaló del brazo a Gen para continuar el recorrido, no sin antes la nota mental de regresar por algunas muestras antes de regresar a casa- ¿Cómo ves las fórmulas del mundo? ¿Es un conjunto de símbolos metodológicos o científicos? ¿Números consecutivos que…?

-Lamento decepcionarte, Senku-chan. - Gen alzó la palma para detener el probable monólogo eterno y confuso del humano, quien parpadeo perplejo- No estás ni cerca de saber lo que es.

Gen tiró levemente de su mano, simplemente para hacerle entender a Senku que detuviera él también su andar. Volteando ver a ambos lados finalmente lo guio hasta una estalagmita. Sus ojos volvieron a rodearse de aquel azul claro antes de tocar la punta de ésta.

-Realmente no vemos ni letras, ni números ni tampoco símbolos. Me atrevo a decir que es más intuitivo que deductivo. Comprendemos al ver el entorno, su composición y la materia aun si no razonamos a raíz…- cerró fuertemente los ojos al notar que su explicación no era como él hubiese querido- Es como si le preguntaras a un niño cómo sabe que las cosas tienen color. Simplemente al verlo lo notamos, aunque no sepamos por qué ciertas cosas son rojas, azules o de otras tonalidades. Lo percibimos desde los ojos y la información llega hasta nuestro cerebro.

-Pero un niño no puede cambiar el color de las cosas como los demonios reformular la materia- sonrió al complicar el susodicho ejemplo. Gen solamente se mordió el labio inferior mientras desviaba la mirada- Pero supongo que fue un buen ejemplo al principio.

-Si los niños pudiesen cambiar el azul al violeta serviría más practico como ejemplo- exhalando con suavidad, Gen entrecerró sus ojos antes de tocar delicadamente con las yemas de sus dedos la punta. Un resplandor tenue cegó por pequeños instantes a Senku, pero ni eso fue suficiente para que apartara la vista por completo. Un color violáceo viajo desde la base hasta la punta, en forma de pequeñas e irregulares ondas que quedaron grabadas a lo largo del cuerpo.

La mirada de Senku estaba preguntando más cosas rápido y en silencio de lo que su boca podría recordar cómo producir sonido alguno.

-Emmm…digamos que las propiedades de… lo que sea que estaba ahí abajo, eran compatibles con las de aquí arriba, así que solo fue cuestión de combinarlas y se formó un… ¿compuesto diferente…? - la afirmación de Gen terminó en un tono que parecía ser más una pregunta- De todas maneras, no es como si hubiese cambiado la cantidad de materia, solo uní dos compuestos que casualmente podían entremezclarse y….

Gen sintió un brinco en el corazón cuando una carcajada se coló de los labios de Senku. Trató de mitigarla acercando su mano, pero el temblor de sus hombros y las risas ahogadas eran claro ejemplo que no lo había conseguido.

Recordó que su mano aún se encontraba siendo sujetada por la de Senku.

-Lo siento, ciertamente son cosas que se hacen más por instinto propio que por acumulación de conocimiento, al menos en tu caso- no pudo reaccionar cuando veía el modo en que la mano libre de Senku se acercaba peligrosamente a su rostro. Podría jurar que casi olvidó respirar cuando, con sus dedos, de piel gruesa y callosa, tomó el mechón asimétrico de cabello, húmedo por el vapor y sudor, para acomodarlo suavemente detrás de su oreja- Pero supongo que debo agradecerte por la explicación.

Quiso decir alguna broma, una línea impregnada de ironía o burla, pero sinceramente su mente no podría estar más vacía que en aquel momento. Nada, solamente la imagen de Senku sonriente frente suyo era lo único que podría reproducir dentro de su cabeza.

¿Por qué? ¿Cómo es que ese humano, simple, explotador, malvado e inteligente humano podía ser tan interesante a sus ojos? Tan cautivador, tan impredecible que en lugar de molestarlo solo lograba emocionarlo más.

-Oh…- esa mano que aún no se había alejado por completo se acercó todavía más. Gen casi suelta un brinco cuando un dedo golpeó repetidamente una zona de su frente- ¿Y esto?

Sin saber a qué es lo que se refería, guiado más por un impulso que por la razón, Gen al fin soltó la mano del joven para llevar ambas a la zona del tacto, sintiendo cierta protuberancia debajo de la piel de su frente.

-Ah… ¿esto? Supongo que no tardarán en salir mis cuernos- quiso sonreír falsamente, encantador y cínico como solía hacerlo, pero el ritmo de su pecho aun no estaba ni cerca de apaciguarse, así que opto por ocultar la mitad de su rostro (o un poco más) detrás las mangas de su ropa, como solía hacerlo a menudo- Al perder mi vínculo con el inframundo, no solo no se regenera mi magia, sino que también mis características de demonio son cada vez más visibles. ¡Un día de estos seguro te sorprenderé cuando salgan mis escamas a lo largo de mis brazos! - rio fuertemente, como si estuviese contando un chiste.

Pero no obtuvo la reacción querida.

Senku no respondió astutamente pero tampoco pareció desinteresado por el tema.

Su seriedad lo desencajó un poco.

- ¿Es malo? ¿Lo que te está pasando? - ¿cómo es que podía cambiar tan rápido de emociones? Estúpidos humanos y su falta de control en cuanto a expresiones faciales, ¿cómo es que brincaban tan fácilmente de un estado de ánimo a otro?

-No recibirás respuesta mía a menos que me des la información que yo quiero, Senku-chan- haciéndose el difícil, trató de ocultar ahora toda su cara, pero un agresivo jalón se lo impidió. Senku tomó con fuerza su muñeca antes de retomar el camino, esta vez con pasos más rápidos que los que habían estado dando desde que se adentraron a la cueva.

Hubo varias veces en que, gracias a eso, Gen pudo evitar una fuerte caída, pero era tan rápido que no terminaba de recuperar el equilibrio y lo seguía a un ritmo ciertamente tambaleante.

- ¿Senku-chan? - preguntó, cansado luego de algunos metros.

- ¿Quieres respuestas? Las tendrás- a pesar de no haber gritado, notó inmediatamente el agresivo tono.

De haber tenido la oportunidad, Gen le hubiese preguntado la razón del extremo cambio de actitud, pero para antes de que pudiese comenzar con la conversación, nuevamente Senku paró en seco. Esta vez porque parecían haber llegado al destino por el que estaba ahí en primer lugar.

-La temperatura aquí haciende hasta los 35° C. En ocasiones, Chrome y yo fuimos testigos de ligeras lloviznas aquí dentro y cada tanto, las estalactitas caen por su propio peso y hacen perforaciones en las piedras del suelo- Gen alzó la cabeza, por encima del hombro de Senku quien le impedía ver el panorama completo.

Había perdido la cuenta de las veces que aquel día se había quedado sin habla.

Pero en esta ocasión, además de ello, un escalofrío recorrió toda su espina dorsal. Hasta su propia cola demoniaca se alzó ante lo que no podía creer a pesar de verlo con sus ojos.

Solo estaban a pocos metros, pero no le costó trabajo entender lo que tenían frente a ellos (o tal vez sí).

Tres figuras humanas, echas de piedra, con expresiones de terror, gritos, confusión y miedo. Brillaban con intensidad, al igual que el resto del lugar, gracias a la corrosión que había mencionado Senku, estando empapadas desde arriba y dejando sus pies debajo de un pequeño lago que se había formado alrededor de ellos. La mujer, quien se encontraba hasta atrás, era la que parecía mejor conservada, aun si su rostro ya no podía delimitarse el final de éste y el comienzo de la mano que mantenía posada en su mejilla.

Los otros dos tenían peor aspecto, con la mitad del rostro desfigurado por la constante caída de agua, una sin un brazo y el otro que apenas se mantenía erguida a pesar de faltarle casi la mitad del torso.

-El de en medio es mi padre- Gen perdió el aire de su cuerpo al escuchar la declaración que pretendía negarse para sí mismo desde que vio las esculturas- los otros dos son sus amigos científicos. Los tres fueron encontrados aquí por los aldeanos, luego de estar desaparecidos por casi un año entero.

-Sen…- su voz temblaba. ¿Por qué un demonio como él sintió aquel extraño mareo en su cuerpo, a punto de hacerlo perder la conciencia? Se sujetó fuerte del brazo del humano para evitar caer.

-Bien Gen, ¿quieres explicarme los colores de las rocas de aquí? - Señaló mientras mantenía una sonrisa, diferente a la que jamás había visto en él- ¿O, mejor dicho, la formula del mundo que petrificó a mi padre y a sus mejores amigos?

Continuará…

Notes:

Hikari: Ahora sí, me alegra muchísimo poder volverlos a encontrar, especialmente si llegaron a este punto. Llevo 6 meses sin escribir y eso no es algo que me enorgullezca (solia subir uno o dos OS por mes al menos). Este año ha sido difícil, la ansiedad y depresión no han sido mis mejores compañeras. Aun así, quiero escribir, anhelo la diversión que sentía cuando construía estas historias y estoy luchando por volver a encontrarme en este hobbie que tantas veces me ha salvado en el pasado.

Esto es algo que tengo escrito desde hace casi un año, solamente lo corregí y afilé durante los últimos días, no está terminado, pero es una idea que realmente me gusta mucho y no quisiera dejar morir, al menos si quería que este primer capítulo pudiese ver la luz.

Sé que es muy técnico y de romance aun no tenemos mucho, aun así, quisiera poder encontrar la motivación necesaria para continuarlo. Tal vez vean un cambio de ritmo o de hábitos ya que por tanto tiempo en hiatus perdí mucha práctica y perspectiva, aun sabiéndolo quisiera saber sus puntos de vista.

En fin, demasiado drama y depresión en tan pocos párrafos jajaja. Ya sea aquí o en otro fanfic, estoy ilusionada de volvernos a encontrar. ¡Bye bye-perowna!