Actions

Work Header

Recuerdos de Nueva York

Summary:

Como una escena que se repite dentro de su cabeza, Eiji la observa cada noche, tratando de ignorar el hecho de que de a poco, comienza a olvidar al que alguna vez fue Ash Lynx.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Corríamos él y yo, moviéndonos entre un mar perturbado, siendo arrastrados por la corriente de personas que nos empujaba a los unos con los otros. Brincábamos obstáculos vivientes y jalábamos de nuestras mangas, tratando de que el otro pudiera recuperar el ritmo que marcaban nuestros agitados corazones. Pero en ningún momento nos soltamos, aferrándonos de tal modo que sus uñas comenzaban a romper mi piel, botando listones rojos que poco podrían importarme. Solidaridad, o supervivencia humana, quizá. Era ya difícil de saber.

Me era bastante difícil seguir el paso de sus largas piernas que me llevaban bastante de ventaja. Me hacía preguntarme qué tantas veces fueron su único recurso para obtener, aunque sea un poco de sentido de seguridad. Las mías, aunque entrenadas y fuertes, no eran utilizadas para nada más que algo tan inútil en este mundo como el salto con pértiga.

 Su fuerte agarre me arrastraba con desesperación, pavor incluso. Mucho había escuchado del gran lince de Nueva York, que con tan fantásticas historias parecía casi un monstruo despiadado que podría llevarte si no tenías cuidado al merodear por las calles de su hogar. Pero frente a mí, no era nada más que un joven que con todas sus fuerzas ponía su cuerpo frente al mío, para recibir todas las balas que eran disparadas hacia nosotros.

¿Saltarías de un puente si tu amigo te dice que lo hagas? Me decía así mi madre cuando era pequeño, esperando que pronto aprendiera la lección, pero tal parece que nunca fue así. Y con todo el perdón del mundo, así lo hice otra vez. Y otra, y otra más, y una decena de veces más cuando sostenía la mano de Ash. Sí, saltaría del puente más alto si es que Ash me lo pidiera.

Ash Lynx. Un nombre que hacía temblar a algunos, siendo pronunciado como una maldición. Ash Lynx. Aslan. Un nombre que pronunciaban mis labios de forma tan natural, como si estuvieran hechos para hacerlo. Muchacho feroz, que, si veías más de cerca, al que el mundo le había fallado.

–¡Ash! —Yo sé que dije, mientras observaba su cabellera rubia alborotarse mientras aún corríamos.

Volteó su cabeza, como todas aquellas veces que lo hacía cuando llamaba por él, mas no pude ver su cara, solo lo que se asomaba de la cortina rubia que caía sobre ella.

No importaba cuantas veces repitiera ese recuerdo detrás de mis párpados antes de dormir. No importa cuantas veces más llamara por él. El resultado siempre era el mismo, su cara oculta por sus cabellos dorados que tanto visualizo, incapaz de poner sus facciones en orden.

Quiero decir que es porque nunca había visto a una persona rubia desde que lo conocí, y no porque empiezo a olvidar cómo lucía; porque nunca podría perdonarme eso a mí mismo. No cuando tengo sus fotos colgadas en cada esquina de mi cuarto. Pero más de lo normal me encuentro a mí mismo observando sus ojos y preguntándome si en verdad era que él se veía así, o solo es un truco del lente.Las cicatrices en mi mano las únicas que me pueden asegurar que, efectivamente, su existencia no era solo un juego de mi mente. Pero incluso ellas comenzaban a borrarse de mi piel con el tiempo, llevándose con ellas lo único de él que era mío, el recuerdo. 

Yo viví varios momentos con él, momentos que tal vez merecen mayor relevancia que aquella corta escena en la que se evidencia la violencia que involucraba ser Ash Lynx. Pero es tal vez, precisamente esa la razón por la que es el recuerdo más vívido de él que yo tengo en mi mente. Porque por un momento, aunque sea un pequeño momento, pude finalmente vivir en el mismo mundo que él. Mundo, con tanto esmero, amurallado.  

 

Regresé a Nueva York, pero él ya no está aquí. Y mi alma, con él se fue.

Notes:

Este fue más un monologo pequeño jaja me hubiera gustado hacerlo un poco más largo, pero fue una tarea para una clase de la universidad.

En fin, no supero Banana Fish.