Chapter Text
Siempre había sido entrometido.
Por absurdo que parezca, tal vez lo odiaba (o irritaba, odiar es una palabra muy fuerte) por esa simple razón. Siempre tuvo esa necesidad de ayudar y meterse en los problemas de los demás aunque no le incumbiese, sin importar si de alguna manera él salía perjudicado.
Siempre acercándose con un brillo en los ojos como si estuviera diciendo "no te preocupes, te ayudaré" tratando de malditamente tranquilizarlos, como si siquiera estuviesen pidiendo por su estúpida ayuda. Carajo, no podía estar más irritado.
Incluso ahora, en su segundo y penúltimo año en la UA, mientras caía de la azotea de un edificio de 20 pisos al ser empujado por un villano idiota que decidió interrumpir sus practicas; incluso ahora no dejaba de sentir la vena de irritación palpitar en su sien.
Durante su caía de espaldas a una distancia de al menos 80 metros con respecto al piso, sintiendo la fuerza que ejercía el viento sobre su espalda y resonando en sus oídos, podía ver sus ojos llorosos a un par de metros arriba suyo, cayendo con la misma intensidad y con esa maldita mirada de mierda en sus ojos. Un grito desgarrado salía de su boca.
"¡Kacchan!"
Hizo una mueca. Malditamente irritante.
Izuku, ajeno a su rabia, estaba muy decidido a alcanzarlo; su cuerpo estaba cabeza abajo con el viento corriendo sus cabellos fuera de su frente y uno de sus brazos extendidos, tratando de tomar su mano. A decir verdad, no sabia qué estaba planeando una vez que logre alcanzarlo, tampoco es como si Katsuki no pudiese frenar la caída con las explosiones de su quirk pero, sinceramente, no quería saberlo.
"Te tengo." Exclamó una vez que sus manos estaban fuertemente agarradas, las del peliverde apretando fuertemente la suya. Una sonrisa de alivio decoró sus pecosas mejillas. Se encontró sonriendo también, pero la suya era mas bien algo sarcástica.
"¿Y ahora qué, idiota?" No pudo evitar burlarse. Bastado impulsivo.
La sorpresa en el rostro de Izuku fue, de cierta manera, satisfactoria para él.
Pero antes de que comience a tartamudear (porque obviamente el bastardo comenzaría a tartamudear), sintiendo el suelo lo suficientemente cerca de su espalda como para que se inquiete, con una sonrisa ladeada tiró del agarre entre sus manos hacia sí y lo tomó de su antebrazo provocando que el rostro del otro choque contra su pecho. Maniobrando logró ponerlos verticalmente y, con Izuku aun pegado a él, provocó explosiones con su mano libre deteniendo así la caída.
Cuando ambos pares de pies estuvieron firmemente sobre el suelo, Bakugo lo empuja rehuyendo al tacto y volviendo a su estado irritado.
"Lo tenía todo controlado, Deku."
୨୧
Bakugo nunca se consideró una persona rencorosa, pero cuando algo daña su orgullo, es difícil que lo olvide.
Cuando manifestó su quirk por primera vez el orgullo infló su pecho al mirar las pequeñas explosiones que podía provocar en sus palmas, era joven y era el primero de sus amigos y la primera vez que lograba hacerlo, pero eso no evitó que se sintiera poderoso, y basándose en la admiración presente en los ojos de los demás niños que lo rodeaban, sabía con certeza que iba a ser un gran héroe, el mejor. Era algo indiscutible.
Es por eso, gracias a su increíble poder, que lograría hacer todo lo que se proponga, sin la necesidad de recibir ayuda. Pero había un problema. Haga lo que haga, fuera a donde fuera, siempre había un mirada verdosa siguiendo su espalda. Con los días, en lo que un inicio fue admiración y asombro en sus ojos se reemplazó por preocupación, inquietud, miedo de que algo pudiese pasarle. A él. Como si no fuese lo suficientemente fuerte como para luchar solo. Como si no pudiese levantarse por si mismo después de caerse en un jodido rio.
Entonces, lo que en alguna vez fue un sentimiento de amistad, se convirtió en desprecio.
Así que no, Bakugo Katsuki no era una persona rencorosa, pero sí orgullosa. De ego fácil de dañar. Y recuperarse de la humillaciones que creía pasar era algo en lo que todavía estaba trabajando.
Que podía esperarse cuando creció con una presión impuesta por él mismo y, de alguna manera su entorno, de ser el mejor de todos los tiempos, el número uno, superando hasta al actual símbolo de la paz, All Might.
Así que a pesar de que estos últimos años su temperamento estaba mejorando bastante (no sintiendo la necesidad constante de explotar la cara de cualquier extra que se le cruce) todavía había un par de cosas que tenia que mejorar de sí mismo.
Actualmente estaba en la cocina de los dormitorios, eran alrededor de las 9pm de un viernes y Bakugo quería dar por terminado su día yéndose a dormir. Desde donde se encontraba podía oír el murmullo de sus compañeros en la sala de estar, riendo y comentando el ataque de los villanos en su práctica de esa tarde.
"¡Fue un golpe increíble Deku-kun!"
Fue lento y mal direccionado. Pero no es como si Bakugo lo haya estado observando.
"No fue tan bueno en realidad, pero ¡Muchas gracias Uraraka-san!" Podía sentir el sonrojo y nerviosismo del idiota desde la cocina.
Pero no es como que le importase.
"Y cuando saltaste por la azotea para alcanzar a Bakugo, fue realmente varonil, hombre." Complementó Kirishima.
El sentimiento molesto de esa misma tarde se hizo presente. Pero trato de ignorarlo.
No. Necesitaba. Su. Jodida. Ayuda.
Es más, él había sido quién logró que ninguno de los dos terminase estrellado contra el concreto. Con eso en mente y sin dejar que las emociones negativas inunden su cabeza logrando hacer que vaya a gritarles a esos idiotas, terminó su bebida de un trago, y luego de lavar los platos utilizados, partió rumbo a su habitación.
No quería escuchar más.
"¡Oye Bakubro! Veamos una película todos juntos." Propuso el pelirrojo al verlo pasar.
Miró alrededor y a todos los pares de ojos que estaban expectantes a su respuesta, incluso unos color esmeralda.
"Paso." Gruñó.
"Oh vamos viejo, son apenas las 9, ¿Acaso eres un anciano? Será divertido." Añadió Sero.
Y así fue como se encontraban todos frente a la pequeña pantalla de la televisión de la sala de estar, la mayoría estaban cómodamente en el sillón con tazones de palomitas de maíz entre las piernas y bebidas, y otros estaban recostados en el suelo.
El silencio del lugar era interrumpido por las voces de los protagonistas comenzando una discusión de la cual Bakugo no estaba seguro la razón. En algún momento había perdido el interés por la trama y, sin darse cuenta, había comenzado a contemplar en demasía la presencia sentada al lado suyo.
Junto a él, a diez centímetros de estar hombro a hombro, estaba sentado Izuku. Descansaba su espalda completa en el tapizado verdoso del sofá donde mantenía sus rodillas flexionadas contra su pecho. Su rostro bañado en concentración y cejas fruncidas eran iluminados únicamente por las luces de la pantalla jugando con el color de sus mejillas e iris.
Sus brazos rodeaban sus rodillas abrazándose y no pudo evitar notar raspones y pequeños moretones a punto de formarse por sobre toda su piel visible en sus extremidades, su mirada escarlata recorrió sus antebrazos y posó su vista en todas las cicatrices que, junto a sus pecas, pintaban la piel. Eran un recuerdo físico de todo su esfuerzo y entrenamiento durante estos dos años.
Un ruido abrupto en la pantalla del televisor detuvo su análisis sorprendiéndolo momentáneamente. Molesto y con el ceño fruncido por la interrupción volvió su vista a Midoriya. Sus ojos continuaron con el recorrido en sus brazos, el bastardo había ganado masa muscular, no iba a mentir. Sus hombros estaban más anchos, ajustados contra la tela de su remera, los músculos de sus piernas más marcados, sus manos callosas y con más cicatrices, hasta había crecido un par de centímetros haciendo que si ambos se parasen uno frente al otro, su esponjoso cabello rozaría poco más arriba que sus mejillas. Pero tampoco es como que pensase mucho en eso.
Llegó a sus clavículas que apenas se dejaban ver por sobre el cuello de su camisa. Como esperó, bañadas en pecas. Subió por su cuello y lo notó tragar saliva, como cuando hace cuando se encuentra nervioso y se detuvo en un punto en especifico durante unos segundos.
El nerd tenia un maldito chupón. La marca rojiza contrastaba con la palidez de su piel y provocaba en Katsuki una opresión en su estómago. ¿La cara redonda, tal vez?
Pero cuando estaba a punto de observar a la chica, habló:
"¿Kacchan? No pude evitar notar que me estas mirando hace un buen rato ¿Está todo bien?" Susurró nervioso la victima de sus ojos. Seguía con la vista pegada al televisor.
Con los latidos de su corazón sonando a través de sus oídos apartó la vista abruptamente, lo atraparon en el acto. Maldita sea.
Eso era algo que últimamente le sucedía.
Desde siempre había tenido sentimientos hacia Deku.
Si bien durante la escuela secundaria eran mayoritariamente "negativos". Todavía podía recordar como se sentía respecto a Izuku antes de manifestar su don. Le gustaba recordar que eran amigos, o algo parecido, se sentía importante cuando el otro le decía lo increíble que era, con ojos brillantes como estrellas. O cuando lo perseguía a todas partes diciendo que quería ser tan genial como él.
Luego ocurrió el incidente del río y las cosas cambiaron. De rosa a negro.
Pensar como hubiese sido su relación si Deku hubiera manifestado un quirk a los cuatro años lo llenaba de una ansiedad (o anhelo) que le retorcía las entrañas. Nunca tuvo la oportunidad de decírselo pero se sentía realmente culpable, arrepentido, de ciertas cosas que le dijo a lo largo de su estadía en la escuela secundaria.
Desde luego no esperaba ser perdonado, pero era algo que debía sacarse del sistema, no por Izuku, por él. O en parte.
"¿Kacchan?"
Lo miró y ahí estaba de vuelta. Esos ojos preguntando ¿Estas bien? lo atormentaban a tan solo 20 centímetros, sino menos, de distancia. Desde esa diminuta distancia podía contar todas y cada una de las pestañas verdosas que rodeaban sus ojos. Rizos caían sobre sus cejas y se dio cuenta que tenía muchas ganas de tirárselos para atrás. Que carajo.
Y cuando el pecoso inclinó su cabeza inquisitivamente fue suficiente. Tenía que irse de allí antes de que haga una locura como exportarle la cara.
"Estoy perfectamente, nerd."
Se levantó de su lugar, harto de lo que sentía, seguido por la mirada del otro y partió rumbo a su habitación.
"¡Bakubro amigo!" Llamó el pelirrojo al verlo, atrayendo la atención de la mayoría en la sala. "Te perderás la mejor parte hombre."
Comenzó a caminar entre la oscuridad del lugar ignorando cualquier cosa que podría detener su recorrido.
"Como si quisiese seguir viendo esa película de mierda."
Y así, con la cara caliente por alguna razón, desapareció por las escaleras.
No fue testigo de la mirada preocupada de cierta persona sentada en el sofá.
Se preguntaba que demonios había hecho para merecer lo que le estaba sucediendo.
Anoche se fue a la cama como normalmente lo haría, pero con la única diferencia que al despertar esa misma mañana, cuando quiso encender la luz del baño y abrir la canilla para ducharse, no había ni luz ni agua. Con maldiciones proviniendo de su boca, salió de su habitación para encontrar al pelos de pincho asomado en su puerta con cara de preocupación.
Al parecer no había sido el único con aquel problema.
Resultó que todo el piso cuatro de la instalación tenia problemas en las cañerías y redes de cables de luz. Casualmente su piso y el único.
La solución de Aizawa al enterarse de lo ocurrido fue que los afectados compartieran habitación durante la reparación del problema con algún compañero de otro piso, durante un tiempo estimado de, al menos, una semana. Las personas que quedaron sin luz y agua en sus respectivas habitaciones y debían buscar un compañero serían Bakugo Katsuki, Todoroki Shoto, Kirishima Eijiro, Uraraka Ochako y Ashido Mina.
Al principio, Bakugo estuvo bien con compartir habitación con algún otro extra, conviviría con algún idiota durante una semana, interactuaría con su nuevo compañero lo menos posible y, luego, volvería a su cómoda y silenciosa habitación. No había mucho drama.
Pero no.
No quiere ni recordar, por el bien del otro, quién fue el responsable de abrir la boca y sugerir hacer un sorteo para ver las parejas que dormirían juntas. Sería divertido, dijeron. Para aumentar el compañerismo entre todos, dijeron.
Bastardos.
Bakugo no estaría tan irritado si no fuese por el simple hecho de que al parecer el mundo está conspirando en contra suyo.
¿Cuál era la razón?
La sala común había quedado en completo silencio tras la pronunciación del nombre que compartiría habitación con Bakugo Katsuki. Ashido (una de las responsables de la situación en la que se encontraba) tenía una sonrisa traviesa mientras miraba al cenizo con un papel que deletreaba el nombre y apellido de quién estaría durmiendo con él durante 7 días. La desgraciada le estaba guiñando un ojo. Que carajo significaba eso.
Algunos de los presentes se miraban nerviosos y otros como si les hubiesen contado el chiste más gracioso del mundo. A él, particularmente, le temblaba el ojo derecho.
"Es decir... son amigos de la infancia,... o algo así." Escuchó a alguien. "Seguramente cuando eran niños dormían en la casa del otro todo el tiempo."
"¡Exacto! No creo que ninguno tenga problemas con esto..."
"Además, últimamente se están llevando bastante bien... comparado a principios del primer año..."
Le había tocado con el jodido Deku. Dormiría siete noches seguidas en la misma habitación que Deku.
Los ojos del pecoso lo miraron nervioso a través de la sala, como si estuviese asustado por su reacción. Su boca se abría y cerraba como un pez fuera del agua sin saber que decir, cómo reaccionar. Bakugo apretó los labios en una fina línea, frustrado.
"Está bien, nerd. No hagas mucho más drama de lo que en realidad es." dijo cuando vió que por fin se dignaría a comentar algo.
Y así, su tortura estaba por comenzar (si es que ya no lo había hecho).
୨୧
"Puedes dejar las cosas aquí Kacchan, por favor ponte cómodo." ofreció Izuku. Creyó oír su voz temblar pero probablemente sea efecto de su locura.
Bakugo cruzo el marco de la puerta adentrándose en lo que es para él, un territorio nuevo. A diferencia de lo que piensan sus compañeros, no son para nada cercanos (gracias a quién será..), todo lo contrario. Si bien fueron amigos cuando eran demasiado jóvenes como para conocer realmente el mundo y lo que implica nacer sin una peculiaridad, la verdad es que su relación se fue deteriorando con el tiempo. Y sí, todo por su culpa.
A pesar de eso, hasta donde sabe el rubio, nadie conoce la terrible relación que tuvieron durante la mayor parte de su infancia/adolescencia, todos los maltratos y abusos que Izuku recibió de su mano.
Todavía no sabe cómo sentirse al respecto.
La habitación del nerd es exactamente como esperaría que fuese. Posters del símbolo de la paz colgados en la pared con palabras de ánimo con una caligrafía colorida y exagerada, una cama de una plaza y media forrada con un edredón con el mismo estampado que el traje de All Migth, figuras de accion de edición limitada de varios superhéroes (no lo va a admitir pero él tiene casi la mayoría de ellas, pero el nerd no tiene por qué saberlo) decorando su escritorio y sin mencionar la (las) sudaderas esparcidas por todos lados color rojo, azul y amarillo.
Bajo una mirada verde nerviosa y sin darse cuenta, una sonrisa ladeada se formó en sus labios y antes de que su cerebro envié una señal para detener sea lo que sea que su boca vaya a soltar, habla:
"Veo que no has superado tu etapa fanboy, nerd."
Para su sorpresa, Deku relaja su postura tensa y resopla en lo que parece una risa. Desvía la mirada con calor en sus mejillas. "Sabes que eres tan fanático como yo, Kacchan..."
Ignorándolo se acerca al escritorio donde están las figuras de acción para burlarse un poco más pero algo llama su atención. En exhibición ve una figurita brillante desgastada en los bordes. Es aquella que consiguieron cuando eran niños, cuando aún había una relación de amistad entre ellos. La sorpresa de que ambos consiguieran exactamente la misma carta, en el mismo momento, de su héroe favorito, había provocado euforia dentro del niño rubio.
Bakugo tiene su par a juego en el bolsillo.
"Con que aún conservas esto, ¿Eh nerd?" se oyó decir.
"¡Por supuesto que lo hago! Además.. es la misma que tiene Kacchan, no podría desecharla aunque quisiera..." terminó su declaración mirándolo a los ojos. Y ahí está esa sonrisa deslumbrante. Ojos achinados y mejillas acaloradas
Su propia sonrisa se transforma en una mueca incómoda, tragando un suspiro deja su bolso en el piso y comienza a desempacar su laptop para dejarla sobre el escritorio. Su mirada se posa en la carta de colección.
"Quería tanto un autógrafo."
୨୧
El día transcurre sin incidentes, o bueno casi. El entrenamiento es agotador, los profesores se encargan de darles una paliza y todos vuelven a media tarde a los dormitorios sucios con tierra, polvo, sudor, lágrimas y, los que se llevaron la peor parte, sangre.
Necesitaba una ducha.
Volvió a su nueva habitación seguido de un cansado izuku.
Las cosas entre ellos no eran incómodas, no. Había dejado la incomodidad en primer año, pero había una tensión extraña entre ellos en las que ninguno estaba muy seguro de qué decir. Para sorpresa de Katsuki, Izuku estaba más silencioso y precavido de lo normal.
"Puedes tomar la ducha primero Kacchan." dijo cuando entraron.
"No jodas Deku, es tu maldita habitación tienes el puto derecho de ducharte cuando quieras" Gruñó. "Tomaré una despues de ti." Agregó al darse cuenta de lo agresivo que sonó. Solo por si acaso.
"E-Esta bien..."
Deku paso frente a él con pasos rígidos hacia su placar donde sacó un cambio de ropa para ponerse. Lo observo caminar hasta que desapareció dentro del baño donde cerró la puerta. Después de unos minutos escuchó el agua de la ducha cayendo.
No mucho después sale al cabo de un momento con una camiseta lisa, unos pantalones que le cuelgan de la cadera a la mitad del muslo y una toalla colgada sobre los hombros mientras que con una mano se seca el cabello y las gotas de agua que le caen por la frente.
La inclinación de su cabeza deja al descubierto un lado de su cuello pecoso. En donde está la marca que vió anoche. Con la luz de la lámpara de la habitación tiene una mejor vista que la última vez, frente a las luces desiguales que emitía el televisor. Es de color rojizo pero es más pequeño que lo normal.
Es decir, no es como si tuviese demasiada experiencia en la apariencia de un jodido chupón, o alguna. Pero habia visto demasiadas veces las mismas marcas en la piel de Eijiro en los vestuarios de la escuela gracias a Ashido (No lo hagan hablar de eso. Por favor), por lo que al menos tenía un punto de comparación.
Izuku parece notar su mirada en su cuello porque gira la cabeza a esa dirección con las cejas fruncidas.
"N-No es lo que crees...." un rojo comenzó a subirle desde el cuello hacia las mejillas.
Dio un paso hacia él, interrumpiendo su murmullo. "¿Y qué es lo que tu inteligente cerebro cree que creo que es? ¿Eh? Deku."
"Kacchan tu sabes..."
Desde su lugar podía oler la fragancia del shampoo de su cabello. Cítrico pero dulce. Delicioso.
"Oh ¿Lo sé? Porque tal vez creo que cara redonda se estuvo divirtiendo contigo..."
"Es... una picadura" suspiró dando un paso atrás encogiéndose en su lugar. "Desperté con él hace unos días, tengo otros en otras partes del cuerpo" Un pausa. Lo mira a los ojos. "Ochako no tiene nada que ver."
Ochako ¿Eh?
"... solo estoy bromeando contigo nerd, no necesitas ponerte como un loco." Camina a su lado. Por alguna razón, ahora estaba irritado. "¿Terminaste ahí dentro?"
"Si, lo hice..."
Las gotas de agua casi hirviendo relajaron los músculos de su espalda. Se estiró con un suspiro.
Si lo pensaba bien, por más que lo odiase, todo este asunto de compartir habitación podría aprovecharlo para arreglar las cosas con el nerd. Es decir, es mejor ahora que nunca, ya que tendrían que dormir uno al lado del otro por 7 noches, literalmente. El problema era cómo. Cómo ignoraría años de abuso en siete noches. Abuso que no sabe cómo atravesó para ser tan optimista hoy en día, porque señor, para ser un adolescente de 13 años podía llegar a ser bastante cruel.
Qué es lo que diría 'Ey Deku, ¿Recuerdas todo el bullying que te hice durante la mayor parte de tu vida? Si.. lo siento por eso, ¡Pero oye cambié! ¡Espero que podamos volver a ser mejores amigos!' Si, simplemente no.
El vapor caliente nublaba sus sentidos y el aroma al jabón de cuerpo de Deku a su alrededor, su mente. El pensamiento de que es el mismo que utilizaba cuando era niño llega a su mente. Trata de no pensar en cómo ni por qué recuerda eso.
Sin pensar tanto en dónde está ni en que hace menos de 20 minutos el cuerpo desnudo de Izuku estaba en el mismo lugar, se secó y vistió con una muda de ropa limpia.
Al salir una parte de el esperó encontrar al peliverde sentado en su cama pero se encontró con la habitación vacía. Con un sentimiento amargo revolviendo su estómago llevó su uniforme de entrenamiento a la lavandería. Primer día de convivencia y ya la había cagado.
Okey, no es su culpa que piense que Deku de mierda y cara redonda estén en una relación, llevan haciéndose ojitos y sonrojándose entre ellos desde el puto primer año.
Además no hizo nada malo, no tiene por que sentirse así.
Es lo que lleva diciéndose desde los 5 años.
Algo en esa declaración le da náuseas.
୨୧
La cena transcurre con normalidad. Por alguna razón preparó katsudon ("por alguna razón"), y si es el favorito de Izuku, él no tiene nada que ver.
Cuando se hacen las 21:30 pm decide dar por terminado su día. No espera que Izuku lo siga hacia la habitación, pero allí está, detrás suyo yendo a su dormitorio. Sabe que su horario para acostarse es temprano, pero hey si quiere tener una rutina de sueño saludable estas son las cosas que se tienen que aguantar.
En el baño se cepilla los dientes y, escupiendo la menta de la pasta dental y dos buches de agua después, deja su cepillo de dientes al lado del de su nuevo compañero de cuarto. Algo se remueve en su pecho incómodamente, en otras circunstancias esto podría ser hasta doméstico. Corta su linea de pensamiento, porque esto es distinto. Totalmente distinto.
El futón no es tan cómodo como su antiguo colchón, pero peor es nada. La luz de la lampara es tenue, dibujando sobras en el techo con los movimientos de Deku a su lado preparándose para acostarse. Se estira a su mesita de luz apagándola.
"Buenas noches Kacchan"
No contesta. Podría comenzar su arco de redención la noche siguiente.
El leve susurro de sabanas moviéndose lo sacó de sus sueños, aún así mantuvo los ojos cerrados.
Pudo sentir la presencia de Izuku moverse silenciosamente en su cama, tratando de hacer el menor ruido posible para no despertar al rubio. Claramente sin lograr su objetivo.
Con los parpados aún cerrados pudo distinguir una luz, la linterna de su celular supuso, y ruidos de pies descalzos caminar por toda la habitación. Puertas y cajones de armarios abriéndose y cerrándose lentamente, y el sonido de ropa deslizándose por extremidades. Luego de unos minutos, los sonidos cesaron.
Lo ultimo que escuchó fue un bajo susurro proveniente de una voz suave que no pudo terminar de distinguir, y la puerta de la habitación cerrarse con un leve chasquido.
Automáticamente los ojos escarlatas se abrieron de par en par, palmeo perezosamente al lado de su almohada hasta dar con su celular y encendió la pantalla.
La luz cegó momentáneamente sus somnolientos ojos, y luego de parpadear unas cuantas veces leyó la hora.
4:22 am.
¿Qué demonios hacia este idiota despierto a esta hora?
Un escalofrío sacudió su columna debido a las bajas temperaturas de la madrugada y, subiendo la delgada sabana hasta su barbilla, decidió que no le importaba lo suficiente como para indagar al respecto. Bajo sus parpados nuevamente y cayó preso del cansancio.
Cuando volvió a abrir los ojos, el zumbido de su alarma fue la responsable, a diferencia de horas atrás, se levanto por sobre sus codos y dejo salir un bostezo. Le dolía la espalda.
La habitación estaba iluminada por los primeros rayos del sol que se filtraban a través de la persiana levantada. Eran las 6:00 am.
"¡Buenos días Kacchan! ¿Dormiste bien?" Saludo el pecoso mientras salía del baño, vestía la camisa blanca y el pantalón de vestir del uniforme escolar, una toalla colgaba de sus hombros con la que terminaba de sacer su cabello verdoso ahora de un tono mas oscuro por la la humedad en él, recordándole el día anterior. Al parecer había tomado una ducha. A las 6:00 am.
"Perfectamente." se escuchó responder ante la radiante sonrisa que recibía. Dios era demasiado temprano.
Terminó de levantarse e ignorando la presencia del otro, tomo sus productos de higiene y se dirigió al baño.
