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Dean no podía creer que lo arrastraron a esto. Era difícil. Ver a su hermanito feliz era lo que más le importaba, pero... esto le trajo preocupaciones internas esta vez.
- Dean, ¿Qué hay de ésta? ¿Es demasiado?
Él frunció el ceño suavemente mientras miraba la pollera larga que Sam le estaba mostrando. Era difícil, pero él quería que Sammy fuera feliz.
- Mientras que no elijas una más corta...
Sam resopló ligeramente ante el comentario de su hermano.
- ¿Y que si quisiera intentar usar algo más corto?
Dean se rió suavemente.
- Sí, no, no voy a dejar que vayas a ningún lado usando polleras cortas o shorts apretados, de ninguna manera.
Sam puso sus manos en su cadera, no podía creer la actitud de su hermano.
- ¿Ah sí? ¿Por qué no?
Dean miró a su hermano menor con el ceño fruncido ¿Cómo podía no entenderlo?
- Hay un montón de raros ahí afuera, Sammy ¡Pervertidos incluso!
Sam suspiró.
- No en todos lados...
Se cruzó de brazos mientras pensaba, luego negó con la cabeza y siguió fijándose la ropa que consiguió.
- ¿Qué hay de esta remera? Me la debería probar.
La idea de Sam probándose una blusa color durazno con mangas diminutas y escote en U hizo que Dean... se preocupara, y se sintiera un poco incómodo honestamente, pero se esforzaba por no mostrarlo de más.
Suspiró mientras Sam se sacaba la remera para probarse la blusa liviana.
- Entonces ¿Me veo bien?
Le sonrió a Dean, que estaba casi disociando pensando sobre como él de enserio deseaba que fuera cualquiera pero su hermano probándose cosas de chicas.
Sam giró de costado su cabeza y frunció el ceño suavemente.
- Dean.
- Uh, sí, perdón, estaba pensando.
Le ofreció una chica sonrisa de costado para intentar y esconder la incomodidad.
- Ehm... Bueno, no se mucho sobre... moda femenina, pero...
Intento encontrar algo neutral para decir.
Sam levantó sus cejas y entrecerró los ojos mientras esperaba la declaración final de su hermano mayor.
Dean exhaló.
- No se, es... No se si ese es tu estilo, es... demasiado delicado.
- ¿Demasiado delicado?
Sam rió levemente y puso los ojos en blanco, luego se cruzó de brazos.
- ¿Quién dijo que no puedo ser delicado?
Dean instantáneamente notó por los ojos de perrito de Sam que lo tomó mal.
- No, no, no, eso no es a lo que me refería, es solo-
Suspiró. Se sentía tan estresado y confundido.
- Sammy... Estoy... Estoy preocupado de que te pase algo...
Admitió finalmente mientras lo miraba vulnerablemente.
Sam estaba sorprendido por su hermano mostrando vulnerabilidad tan de repente, pero frunció el ceño suavemente.
- Dean, puedo cuidarme solo, no soy un bebé.
- Lo se, pero igual, la idea de cualquiera atreviéndose siquiera a pensar en lastimarte... duele.
Los ojos verdes de Dean brillaron con honestidad mientras miraba a los ojos color avellana de Sam.
Sam se sintió tocado, pero igual... Él no pudo evitar también sentirse algo frustrado.
- Dean... ¿Podrías por favor intentar ponerte en mis zapatos?
- Mientras que no empieces a usar tacones.
Sam se rió ligeramente del chiste de Dean.
- Lo digo enserio, Dean.
Dean frunció el ceño mientras intentaba imaginar los roles intercambiados, y de repente se sintió como si Sam le hubiera dicho que se imaginara caminando desnudo por la calle.
- Yo.... Sí, dudo que me sentiría igual que vos si estuviera en tu lugar, parecés... mucho más... calmado.
Sam resopló una leve risa.
- Em... Sí, supongo, es solo...
Intentó no pensar en los problemas de su hermano mayor, al menos demasiado.
Suspiró y negó con su cabeza suavemente.
- Yo... Voy a dejarme el pelo largo.
Dean pestañeó por unos segundos.
- Esperá, como... ¿Largo-largo? ¿Incluso más largo?
La idea lo ponía ansioso, le asustaba lo que vendría después, Sam usando maquillaje quizás, sintió como si fuera a vomitar por los nervios.
Tragó saliva con fuerza y intentó elegir sus palabras cuidadosamente.
- Sammy... Por favor... De enserio necesito que me digas de una a la cara que está pasando, por favor.
Sam frunció suavemente el ceño, no esperaba que Dean se lo tomara tan personal, aunque, tal vez debería haberlo hecho.
- Yo... No sé todavía, sólo estoy... explorando, yo sólo quiero... saber más sobre mí, eso es todo... También deberías intentarlo.
Dean decidió ser lo más honesto que había sido en toda su vida.
- Sammy... No soy tan valiente cómo vos para hacer eso.
Los ojos de su hermano menor se suavizaron ante sus palabras, casi se derritió por el nivel de vulnerabilidad que Dean estaba mostrando.
El sonido de Castiel caminando hacia ellos los sacó de su momento íntimo.
- Oh, nueva ropa.
El ángel miró sorprendido a Sam.
- Oh, ey, Cas. Si, tengo ropa nueva... ¿Qué te parece?
Sam le sonrió suavemente, y el ángel giró de costado su cabeza suavemente mientras miraba el conjunto entero.
- Te queda bien.
Asintió con aprobación, haciendo que Sam sonriera.
- Gracias, Cas.
Dean miró la interacción, deseaba poder tener una reacción tan inocente a esto, pero no, ahí estaba, preocupándose por el bienestar de Sam... cómo siempre.
Dean suspiró.
- Comamos algo, toda ésta cosa de moda me hace perder energía.
Sonrió de costado suavemente, mientras Castiel fruncía el ceño un poco con confusión a Dean, pero Sam simplemente se rió ligeramente y sacudió su cabeza suavemente.
- Por supuesto, Dean. Comamos algo, tal vez podemos ver una película después ¿Cierto?
Dean sonrió de costado satisfecho.
- Oh, Sammy, sabés justo lo que me gusta.
Pasó un brazo alrededor de los hombros de su hermano más alto.
Mientras miraba a Sam no podía evitar ver al Sammy chiquito, su hermanito que prácticamente crío, y eso tiró de la fibra sensible de su corazón, pero como siempre, empujó el sentimiento al fondo.
Caminaron fuera del cuarto de Sam hacia la cocina del búnker mientras discutían que película mirar.
