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Una de las mesas en el restaurante fue golpeada con fuerza mientras el comensal reclamaba al pobre mesero que no sabía de qué manera podía defenderse, muchas miradas se habían posado sobre ellos, pero el hombre no parecía ir a detenerse.
—Ese escándalo me está arruinando el desayuno —murmuró Dazai, soltando despacio los cubiertos.
—Las personas que nunca han tenido dinero enloquecen cuando tienen algunos billetes en sus manos —respondió Chuuya, dándole un sorbo a su café—, ¿por qué no vas a poner las cosas en orden?
—No me apetece, estoy descansando porque más tarde tengo una reunión y justo ahora solo quiero desayunar con mi precioso novio.
Chuuya sacó su celular y tecleó unos mensajes antes de volver a meterlo en su bolsillo y continuar comiendo.
Al cabo de unos minutos un hombre vestido de negro entró en el lugar, para ese punto el camarero tenia el rostro lleno de lagrimas y el comensal que reclamaba tenia la cara roja por la molestia.
A la mesa donde Chuuya y Dazai desayunaban se acercó otro mesero con una sonrisa nerviosa.
—¿Está todo en orden en esta mesa? —les preguntó.
—Si, pero si fuera tan amable de traernos la cuenta.
—Por supuesto —respondió él.
—Veo que tu solución fue llamar a Akutagawa —comentó Dazai cuando volvieron a quedarse solos.
—¡Tú no puedes sacarme! —el grito en la otra mesa hizo que ambos miraran discretamente— ¡Conozco al dueño, somos amigos cercanos! ¡Haré que los despidan por esta porquería de servicio!
El par de amantes volvieron a mirarse con sorpresa y soltaron una risa al mismo tiempo, disimulando bastante bien. En cuanto el camarero volvió con la cuenta Dazai ni siquiera la miró, solo puso su tarjeta para que fuera cobrada.
Cuando la tarjeta fue devuelta ambos se pusieron en pie y comenzaron a salir del lugar, siendo despedidos por el gerente, quien murmuró un "Esperamos verlo pronto, jefe" ya que aquel lugar era propiedad de Dazai. Al estar afuera se dieron cuenta de que el mesero de antes estaba en el parqueo con la cara roja y el rostro surcado de lágrimas.
—La gente que llora luce tan fea —comentó Chuuya, adelantándose hacia el auto.
—Bueno, tú luces muy lindo cuando lloras durante el sexo —le respondió Dazai, acorralandolo contra la puerta del auto.
Antes de que Chuuya pudiera protestar, Dazai lo tomó por las mejillas y lo besó con fuerza, enredando su lengua con la del contrario lo cual produjo varios chasquidos.
—Tengo que rodar en un rato, no me dejes sin energías desde temprano —aunque dijo esas palabras, su pelvis se elevó lentamente para rozar con la de su amante de una manera que los estremeció a ambos.
La tensión duró unos segundos, ambos tenían cosas que hacer por lo que no podían demorar mucho más. Dazai abrió la puerta para su novio y luego se metió el mismo en el auto. Ese día pretendían ser una pareja normal por lo que no llevaban chófer ni guardaespaldas como solían hacerlo.
—Iré a ver uno de los negocios por la tarde —comentó Dazai, manteniendo su mirada en la calle—, quiero que vayas conmigo si no estás muy cansado.
—Sólo me sentía agotado cuando me drogaban para que mantuviera una erección, pero hace meses que no follo con alguien que no sea contigo.
Dazai esbozó una sonrisa.
—Aún recuerdo lo que le pasó al último idiota que quiso ir en contra de mis deseos y propasarse contigo.
No comentaron nada más hasta llegar al estudio. Chuuya se inclinó hacia un lado y tomó la mejilla del castaño para volver a besarlo, siendo inmediatamente correspondido.
—Nos veremos por la noche entonces.
Chuuya bajó del auto y se metió al edificio, caminó directo hasta el ascensor para llegar al piso 7. Ahí le esperaba un equipo completo que lo prepararía para comenzar a grabar.
—Buenos días, Chuuya —saludó Mori, el director—, espero que vengas con energía porque nos va a tomar algo de tiempo. Leíste el libreto, ¿verdad?
—Lo hice, es bastante simple.
—Entonces ve a prepararte.
Asintió y se metió en un cuarto que servía para los cambios y el arreglo de maquillaje y cabello. Dos chicas se acercaron a él y comenzaron a hacerle una coleta sencilla, se veía natural pero se notaba el esfuerzo porque él mismo no se la dejaría así. Lo siguiente fue una base natural de maquillaje para que las luces no le dejaran la cara muy brillante, una vez que estuvo listo las chicas abandonaron la habitación para que pudiera prepararse solo.
Chuuya tomó una vez más el libreto el cual estaba sobre el escritorio y le dio una rápida leída. No había mucho por hacer, tomarían algunas fotografías y luego alguien iba a probar juguetes sexuales en él, era de la única manera en la que podía ser penetrado porque Dazai ya no permitía que tuviera sexo con alguien que no fuera él.
Se sacó la ropa por completo y salió del cuarto vistiendo una bata sencilla, no sentía vergüenza alguna de mostrarse desnudo frente a los del staff ya que llevaba haciendo eso el suficiente tiempo como para haberse acostumbrado ya.
—Es un placer conocerte —lo saludó un hombre llegando hasta él—, soy Fyodor Dostoyevsky y seré la co -estrella durante el rodaje.
—Ah, así que tú eres quien pondrá los juguetes en mi —respondió Chuuya con total normalidad, tomando la mano del otro para estrecharla.
—Si, ese soy yo. Espero que trabajemos bien.
El pelirrojo asintió mientras se despedía con la mano para sentarse en el sillón que estaba listo.
—Primero vamos a tomarte algunas fotos ahí para una revista, luego comenzaremos a grabar —informó Mori, asegurándose de que todo estaba en orden.
Para la primera toma se sentó con la pierna cruzada y la mirada al frente, podría hacerse pasar por una fotografía común sino hubiera sido porque estaba desnudo. El fotógrafo tomó desde distintos ángulos y luego levantó el pulgar para que cambiara de pocisión.
Se acomodó en el sillón con las piernas algo abiertas. No le fue difícil lograr una ereccion así que el fotógrafo tomó una desde abajo para lograr un mejor efecto. Para la siguiente hicieron uso del otro chico, este se colocó detrás de él y le presionó ambos pezones (porque si Chuuya rodaba con otro hombre casi siempre tenía el papel de femboy) mientras él hacía el rostro hacia un lado con cara de orgasmo.
Unas cuantas fotos más y la sesión se había terminado. Mientras hacían un cambio de escenario, para Chuuya todo aquello era normal ya, en sus primeros rodajes solía sentir una presión en la boca del estomago, pero ahora era casi un día a día por lo que no importaba mucho quien le viera.
Una vez que el nuevo escenario estuvo listo fue hora de comenzar a grabar, sabía que le esperaba una larga jornada así que se preparó mentalmente para resistir y no tener que recurrir a los fármacos.
...
Una vez que había dejado a su novio, Dazai se dirigió hacia uno de sus negocios. A sus 26 años se había echo un nombre entre los grandes por su cantidad de negocios y propiedades.
Él no solía encargarse de los asuntos directamente porque tenía bastantes empleados a su cargo que solían hacer ese tipo de trabajos por él, pero en esa ocasión requería de su presencia así que no tuvo más remedio que aceptar.
—Jefe, es bueno verlo por estos lados —lo saludó saludó Tanizaki, abriendo la puerta para que pasara sin ningún problema.
—Más vale que esta reunión sea de vida o muerte o voy a cortarles el cuello a todos por hacerme perder el tiempo.
—Es una reunión importante, señor, usted mismo acepto que se realizara en esta fecha.
Al entrar en la oficina se sentó detrás detrás enorme escritorio y después de unos segundos Tanizaki volvió a hacer acto de presencia acompañado por un hombre rubio que parecía querer imponerse frente a él.
—Así que tú eres Dazai Osamu.
Dazai hizo su cuerpo hacia atrás en el asiento al escuchar la forma en que el hombre inició, teniendo tanta confianza en sí mismo.
Escuchó como Tanizaki le reclamaba que tuviera más respeto por el jefe o iba a lamentarlo. Levantó una de sus manos y el chico lo miró.
—Déjanos a solas por favor.
—Seguro, jefe, pero todas maneras estaré en la puerta por si me necesita.
Una vez que se quedó a solas con él lo miró con interés levantando una de sus cejas para que fuera el otro quien iniciara a hablar.
—Me instalé hace unos meses en esta ciudad y supe que tenias... corrección tienes, los mejores negocios de la zona. Por lo visto te va bien y haces millones.
—Ya han venido muchos a adularme y eso no les ha servido de nada, dime ahora lo que quieres o desaparece.
—Tranquilízate, iré al punto. Soy Francis Fitzgerald y estoy interesado en invertir en uno de tus negocios para que seamos socios, tengo grandes ingresos de dinero y es algo que podría benecfiarnos a ambos.
—No necesito socios para mis negocios. Escucha, ¿Crees que me hice un nombre con estúpidos hoteles y restaurantes?
—Por supuesto que no, se que eres proxeneta, que tu gente trafica drogas y que usas tus casinos para lavar dinero —respondio Francis con tono relajado—, también se que tu amante es una estrella porno del estudio que también es propiedad tuya.
Dazai mantuvo su rostro indiferente, demostrarle al resto lo mucho que importaba Chuuya para él sería condenarlo a que lo usaran como rehén en algún momento.
—De todas maneras no estoy interesado en que seamos socios, este trato solo te beneficia a ti.
—Que remedio. De todas maneras, si necesitas un inversor de confianza, estoy a tu entera disposición —le dijo, sacando una tarjeta de su saco y deslizandola sobre el escritorio—. Puedes llamar cuando tú quieras, siempre estaré disponible para cualquier inversión.
—No creo que lo necesite, pero lo tendré en consideración.
Francis se levantó de la silla y caminó despacio hasta la puerta bajo la atenta mirada de Dazai.
—Una cosa más —la voz de Dazai hizo que los pasos del rubio se detuvieran—, si vuelves aquí intentando utilizar lo que saber como un medio amenazante, voy a cortarte el cuello yo mismo.
—¿Lo dices por tu amante?
—Lo digo por toda la situación. Tú mismo lo dijiste, soy proxeneta, no querrías que las siguientes bajo mi mando sean tu esposa y tu querida hija.
La sonrisa de Dazai se ensanchó en cuando vio la expresión sorprendida en Francis, no hubo más palabras y el rubio abandonó la oficina. En ese momento entró Tanizaki para asegurarse de que todo estuviera en orden.
—No te preocupes, ese hombre no supone ninguna amenaza. No lo quiero cerca de mi por ahora, pero más adelante podría serme de utilidad.
...
Por la tarde Dazai terminó todos sus asuntos pendientes así que fue al edificio donde había dejado a Chuuya por la mañana. Fue recibido por la mayor parte del personal y subió hasta el piso donde grababa su amante.
—Dazai, es raro ver que te apareces por aquí —lo saludó Mori, llegando hasta él para estrecharle las manos.
—¿Han terminado de rodar ya?
—Si, hace un rato. Chuuya está en el camerino tomando un descanso.
Dazai llegó hasta el camerino de su novio, encontrandolo dormido recostado sobre el sillón, se acercó hasta él y le tocó el hombro con suavidad logrando despertarlo.
—¿Día pesado? —Preguntó, dándole algunos golpecitos en la frente para terminar de despertarlo—, pobrecillo, cansado de tener sexo.
—Intenta mantener una erección durante cuatro horas y eyacular varias veces en un mismo momento —respondió Chuuya, poniéndose en pie para tomar su abrigo del perchero.
—¿Quieres que te lleve a la casa o vas a acompañarme? Esta noche pienso visitar el club para ver como andas las cosas.
—No tengo deseos de estar en un ambiente donde se que la gente está teniendo sexo, pero esa será la misma razón por la que vaya contigo.
—Está bien. Te llevaré a cenar primero y luego iremos a ver el lugar. No me gusta hacer estas cosas por mi mismo pero hay que hacerlo de vez en cuando.
Salieron del lugar despidiéndose de Mori y del chico que había co-estrella de Chuuya. Fueron hasta el estacionamiento y subieron al auto para salir de ahí.
Comenzaron a contarse su día y como cada uno estaba agotado por distintas cosas pero tenían ánimo de salir a cenar juntos.
—Voy a salir del país el próximo mes —informó Dazai—, iré a Estados Unidos porque hoy ne surgió una oferta muy interesante y quizás el hombre del que te hablé me sea de utilidad para eso.
—¿Vas a dejarme aquí?
—Por supuesto que no. Tendría que estar loco, tú vienes conmigo y lo pasaremos bien.
Llegaron a un restaurante bastante lujoso, Dazai se detuvo frente al lugar y un hombre con traje elegante les abrió la puerta mientras otro recibía las llaves para ir a estacionar el auto.
—Quiero que termines de rodar pronto para que no dejes nada pendiente antes de nuestro viaje —dijo Dazai una vez que estuvieron sentados en la mesa.
—Mori dijo que no tenía nada que grabar hasta dentro de 15 días, aun no me ha comentado nada del próximo mes pero si tú hablas con él seguro no tendrá problema en que desaparezca por unos días.
—Tienes razón.
