Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Stockholm Love Stories
Stats:
Published:
2024-08-28
Words:
2,110
Chapters:
1/1
Comments:
3
Kudos:
13
Bookmarks:
1
Hits:
238

Do u like deftones?

Summary:

Simon y tú tienen su primer encuentro en el tren a altas horas de la noche.

Notes:

Las historias de esta serie/colección no siempre guardan correlación entre ellas.
Una disculpa por cualquier error que se me haya pasado por alto, xoxo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El tren que ambos tomaban para dirigirse a casa iba más lento de lo normal, la nieve tendía a bloquear las vías y para evitar accidentes la velocidad disminuía considerablemente en algunos tramos de la ruta, pero no era para menos, el clima parecía estar hecho una furia y se hacía notar en la ventisca que se colaba incluso por debajo de los abrigos.

El reloj de la última estación marcaba las 10:00pm en punto, normalmente no estarías fuera de casa tan tarde, pero el transcurso de las horas te fue imperceptible cuando entraste a una cafetería cercana al instituto para acabar con tus pendientes en cuanto a lo académico correspondía; ahora tratabas de poner tu semblante más severo para que nadie se te acercara, aunque inconscientemente tu lenguaje corporal te traicionaba, estando en un constante estado de alerta al mínimo movimiento de tu entorno, sin saber con certeza si tus temblores eran ocasionados por el frío o por el nerviosismo de saber que al llegar a cierta estación tendrías que caminar por tu cuenta hasta la casa en la cual estabas ahora residiendo.

Afortunada o desafortunadamente no había mucho flujo de gente a esa hora, pero si la suficiente como para ocupar una cantidad considerable del vagón, por lo que cuando ingresaste escogiste el asiento que estaba en una hilera totalmente vacía, pero al parecer fue la misma idea que tuvo un chico de sudadera gris, dando como resultado que ahora ambos estuvieran sentados en extremos opuestos de una misma hilera de asientos.
Faltaban bastantes estaciones para llegar a tu destino, sin embargo, para tu suerte el tren parecía ir por un tramo en el cual aumentó su velocidad, así que optaste por hacerte un favor y dejar de sobre pensar, ponerte los auriculares y reproducir una playlist de Deftones en aleatorio, segura de que si te sumergías en la música el tiempo pasaría desapercibido.

Estrujaste las mangas de tu suéter intentando que cubrieran tus dedos, los cuales estaban fríos como tímpanos de hielo ante la poca consideración de usar guantes, tras reprenderte mentalmente por la errónea elección de ropa para aquel día excesivamente frío, comenzaste a divagar entre pensamientos variados y el paisaje que se veía frente a ti, sintiendo los párpados pesados, pero negándote a dormir, pues no querías cometer el error de pasarte de estación y que se te hiciera aún más tarde. Repentinamente escuchaste un chirrido que te desconcertó (logrando identificar que provenía de las vías del tren) seguido de un frenado excesivamente brusco que te tomó totalmente desprevenida, dejándote sin tiempo de reaccionar y poder al menos sujetarte del tubo de metal a tu lado, tu cuerpo se deslizó sin obstáculo alguno por los asientos de metal vacíos hasta eventualmente frenar al otro extremo chocando con otro cuerpo ajeno.

Exaltada por la situación que había ocurrido en tan solo un parpadeo, volteaste con la cara roja de vergüenza hacia la persona contra la que literalmente te habías estampado sin consideración.
—Dios, lo siento mucho, me tomó desprevenida ese movimiento del tren— balbuceaste entre más disculpas mientras te separabas con cuidado de él — ¿Te he hecho daño? — preguntaste preocupada por haberle hecho una especie de sándwich contra el tubo de su lado y tu cuerpo, sumado a que su rostro consternado solo te ponía a sudar más de los nervios.
—No te preocupes, deberías de tener más cuidado, normalmente tiende a hacer eso en estos días con demasiada nieve — habló al fin aliviando un poco tu preocupación, evitando verte a la cara y acomodándose en su asiento nuevamente y ajustando su sudadera gris, casi como si quisiera esconderse.

Te habrías puesto de pie y regresado a tu lugar original, pero sentías mucha vergüenza para realizar un mínimo movimiento, como si una fuerza externa te atará a ese asiento cuando lo único que querías era postrarte por la pena; te sentías tonta y forzada a hacer algo para disminuir la tensión, como si le debieras algo a aquel muchacho por haberlo aplastado accidentalmente perturbando su paz en el proceso; aunque probablemente solo era tu cerebro introvertido generándose ideas erradas sin parar.

—Hey, uh, ¿Usas mucho esta ruta del tren? — cuestionaste para iniciar una conversación casi de manera forzada (a tu criterio), pero después de pensarlo por un momento, consideraste útil que alguien familiarizado con la zona te explicará unas cuantas cosas.
— Algo — respondió sin voltear a mirarte — Es la única ruta que pasa por el instituto— concluyó aclarando un poco su garganta.
Por un momento recordaste que habían abordado en la misma estación.
— Oh, es bueno saberlo, recientemente me he incorporado como estudiante de intercambio— saber que estudiaban en el mismo lugar te dio un poco más de confianza para hilar una charla con elementos en común.

La conversación no duró más de tres estaciones más, pues si bien Simón (como ahora sabías que se llamaba) respondía a lo que le preguntabas, parecía que se limitaba solo a eso, hasta que bajaste la mirada y lograste identificar un parche en su mochila, uno que conocías en particular y aprovechaste para tratar de hacer más ameno el ambiente.

—¿Te gusta Deftones?— Casi inmediatamente te reprendiste internamente al preguntar algo tan pero tan obvio, aun así, regresaste tu mirada a su rostro, viéndolo de forma más directa, logrando que finalmente hicieran contacto visual no incomodo y que asintiera en respuesta.
Le extendiste uno de los auriculares a lo cual inmediatamente captó la acción, colocándoselo.

 

“Do you like the way the water tastes?
It's like gunfire
You knew but you could never say
Then come forth“

 

Cuando viste que se relajó en su asiento cerrando los ojos en el proceso, te diste la libertad de inspeccionarlo visualmente de una forma más minuciosa; tenía unas facciones bonitas, delicadas, pero había que ver bien para poder percatarse de ellas, pues lo descuidado de su apariencia las escondía inintencionalmente. Después de un rato sentiste la vergüenza subir nuevamente a tu rostro por estar viéndolo de forma tan descarada.

Por su parte, Simon había cerrado los ojos, no porque realmente tuviera sueño (inicialmente sí), sino porque no soportaba la idea de seguir evitando tu mirada, no quería que pensaras que estaba siendo grosero o mal educado, simplemente no estaba acostumbrado a que la gente lo abordara de una forma tan directa, mucho menos mujeres de su edad, así que tu presencia lo sacaba de su zona de confort. Parecías buena persona, inocente, o al menos esa fue la impresión que tuvo de ti, aun así, procuraría no ser tan confiado, ya que una parte de su cabeza le decía que quizá solo le parecías buena persona porque eras linda.

“Do you like the way the water tastes? 'Cause it's coming 'round
'Round one more
Beware, the water”

 

[. . .]

 

Al cabo de unos cuarenta minutos más de trayecto Simón tocó delicadamente tu hombro para devolverte el auricular.

—Bajo en la siguiente estación, pero gracias por hacer menos insufrible el recorrido, justo hoy olvide mis auriculares y creí que tendría que soportar escuchar mis propios pensamientos hasta llegar a casa— aquel comentario te provocó una pequeña sonrisa, a lo cual simplemente asentiste, observando cómo se dirigía a las puertas del vagón.

Cuando prestaste atención a qué estación estaban llegando, algo hizo click en tu cabeza
—¡Oh! Yo también bajo aquí— te pusiste de pie y te incorporaste a su lado rápidamente— Aún no memorizo las estaciones — admitiste penosamente.

Ambos descendieron y lo seguiste hasta la salida de la estación del tren, viendo como toda la calle estaba hundida en la oscuridad que solamente se dispersaba bajo las farolas del alumbrado público, tragando pesadamente y comenzando a considerar la idea de correr sin parar hasta llegar a la casa.

—Es una zona bastante tranquila, a veces quizá demasiado— habló Simon en un intento de persuadir tu miedo
—Es bueno saberlo, de cualquier forma, no le tengo miedo a los monstruos— reíste incómodamente desbordando pánico en cada sílaba —Bueno, Simon, gracias por la compañía, nos vemos luego — te despediste mientras apresurabas el paso casi de forma excesiva no sin antes voltear por última vez y despedirte agitando la mano, gesto que fue correspondido por el muchacho.

 

“Teeth are dry
The wind blows
Fill cup, drink it
There you go”

 

[. . .]

 

Ya habían trascurrido unos cuantos días tras ese incidente en la estación del tren y realmente no habías logrado hablar con nadie tanto como con Simon, lo cual era bastante malo considerando que solo intercambiaron unas cuantas palabras antes de no volver a verse, aunque esto último lo atribuías a que no compartían ninguna clase y su horario de entrada y salida parecía no coincidir tampoco.
Te despertaste una mañana más en Estocolmo, siguiendo al pie de la letra tu nueva rutina desde que llegaste a la ciudad, eligiendo un conjunto de ropa más adecuado al clima, incluyendo unos calentadores, bufanda y guantes. Cuando saliste de casa el cielo estaba aún de un gris azulado, era difícil ver más allá de las farolas que tenuemente iluminaban la vialidad, pero todos estos días recordabas las palabras de Simon alusivas a que las calles no eran peligrosas, así que con más serenidad emprendiste el camino.

Una vez ibas adentrandote y descendiendo a la estación, pudiste escuchar aquel sonido característico que hacía el tren cuando estaba por irse, por lo cual tus piernas reaccionaron casi por instinto corriendo a toda velocidad las escaleras restantes y unos cuantos metros más. Lamentablemente las puertas se cerraron casi en tu cara, aunque quizá fue por obra del destino (o quizá por tu pésima condición física) pues te encontraste con que Simon estaba sentado a unos cuantos metros de las escaleras.

Al inicio vacilaste un poco respecto a si acercarte o no, después de todo aún no sabías si tu presencia incomodaba al pelinegro, sumado a que se veía bastante somnoliento y no querías molestarlo, pero por otro lado en verdad querías empezar a hacer amigos en aquella ciudad totalmente desconocida para ti, que mejor si era alguien que viviera cerca de ti y estudiaba en el mismo lugar que tú, era matar a dos pájaros de un tiro.

—¿Qué sentido tiene usar guantes sin dedos cuando estamos como a 8°? — preguntaste mientras te parabas a su lado
—¿Disculpa? — respondió con otra pregunta, no porque la pregunta lo haya ofendido, sino porque lo tomaste por sorpresa y no pudo procesar correctamente lo que habías pronunciado —Oh, pero si eres tú — Esas palabras te provocaron una sensación de alivio al saber que te recordaba —Perdón, ¿Qué fue lo que dijiste? — preguntó ajustando su tono de voz y volteando todo su cuerpo hacia ti.
—Pregunté qué si no se te están congelando los dedos, Simon — cuando te escuchó decir su nombre sintió como súbitamente era anclado a la realidad, cosa que últimamente le costaba bastante.
—No sé, probablemente lo estén— respondió de forma simple, pues a día de hoy esos guantes los usaba más por costumbre que por utilidad.
—Ven, dame tus manos — al inicio el pelinegro dudó un poco, pero cuando te sentaste a su lado mientras esperaban al siguiente tren, acercó sus manos a las tuyas.

Tomaste sus manos y con cuidados las acercaste a unos centímetros de tu boca, para calentarlas con tu mismo aliento en un intento de transmitirle un poco de calor. Simon tuvo la sensación de como el piso bajo sus pies temblaba, juraría que si no hubiera estado sentado se habría tambaleado un poco, no estaba acostumbrado al contacto (mucho menos al contacto femenino) así que no era para menos que estuvieras estrujando su psique.

—Por cierto, ¿Por qué no abordaste aquel tren? Estabas aquí antes que yo— preguntaste con curiosidad, hasta que al concluir la oración, tu misma te diste cuenta, esbozando una sonrisa que por más que intentaste ocultar, te fue imposible — ¿Acaso me estabas esperando? — preguntaste de forma juguetona sin esperar una respuesta realmente, pero cuando devolviste la mirada hacia él, Simon ya se había anticipado, girando el rostro hacia su celular donde fingía contestar algún mensaje — ¿Eso significa que somos amigos? — preguntaste nuevamente mirándolo con ojos de cachorro y tomando sus manos con firmeza, sin poder esconder tu entusiasmo, nuevamente tampoco recibiste una respuesta hasta pasados unos segundos, cuando las luces del tren se hicieron visibles en la estación.

—Claro, ahora tenemos que darnos prisa si no queremos llegar tarde— se puso de pie viéndose en la penosa necesidad de romper el contacto de sus manos con las tuyas, pero rápidamente conforme ingresaban al vagón, pudo sentir como la distancia entre ambos era notablemente más estrecha y la conversación fluía con más naturalidad.

Quizá finalmente dejaría de estar y sentirse solo la mayor parte del tiempo.

Notes:

Deftones - Beware

Series this work belongs to: