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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-08-30
Words:
9,709
Chapters:
1/1
Hits:
56

Entre Sentimientos Encontrados

Summary:

Roxanne Perez vive una vida tranquila, pero todo cambia cuando su hermano mayor, Lee le presenta a su novia, Lyra Valkyria. A pesar de que Lyra es la novia de su hermano, Roxanne siente una atracción inesperada por ella.

Notes:

Descargo de responsabilidad: No soy dueño de los personajes Roxanne Perez y Lyra Valkyria.

Holaaaa a todooss!!! Espero que les guste mi primera historia...
Soy muy fanatico a Roxanne Perez y Lyra Valkyria, se me hace que ambas serian un gran equipo juntas, desde que formaron equipo contra Toxic Attraction, tenia la esperanza pudieramos ver mas de ellas juntas, pero tuvieron esa rivalidad y ahora Lyra esta en Raw mientras que Roxanne sigue en NXT, aun asi tuve la intencion de leer a ver si habia fanfics de ellas dos juntas, pero no fue asi, asi que me propuse a escribir historias de ambas como pareja, espero que les gusten mucho...
Cualquier idea o comentario es bien recibida (;

Work Text:

 


 

Roxanne Perez es el tipo de persona que siempre ha tenido claro su camino, es la hija modelo: responsable, enfocada y siempre obediente. A sus 22 años de edad, está centrada en su carrera y en mantener la unión familiar; ha logrado mucho más de lo que muchos podrían imaginar, pero siempre manteniendo un bajo perfil y siguiendo las reglas que sus padres le habían inculcado. Vive con su familia en una casa modesta, mientras estudia y trabaja para ayudar con los gastos. Nunca ha pensado mucho en las relaciones amorosas, sin embargo, la vida tiene una manera peculiar de poner a prueba nuestras convicciones, y eso lo descubriría cuando Lee, su hermano mayor de 25 años de edad, llevó a su novia, Lyra Valkyria, a conocer a la familia. Siempre ha admirado la facilidad con la que su hermano mayor, Lee, navega por la vida. Él es seguro, encantador, y siempre parece tener todo bajo control. Así que, cuando Lee le mencionó que tenía una novia nueva, Roxanne no pudo evitar sentirse curiosa. No es que dudara del juicio de su hermano, pero algo en su tono la hizo preguntarse quién es esta mujer que ha capturado su atención.

Cuando finalmente llegó el día para conocer a Lyra, Roxanne no estaba preparada para la impresión que tendría. Lyra es todo lo que Roxanne no esperaba. Lyra es una mujer irlandesa de 27 años de edad muy hermosa, con su cabello castaño oscuro y ojos cafés que parecían guardar secretos, con un acento irlandés que parecía envolver cada palabra en un misterio atrayente, y su presencia llenaba la habitación de una manera que deja a Roxanne ligeramente sin aliento. A primera vista, Roxanne sintió algo extraño, una atracción que nunca antes había experimentado. Pero ella lo ignoró. No podía, no quería aceptar lo que su corazón le estaba diciendo, no solo porque Lyra es una mujer; sino porque es la novia de su hermano, alguien a quien debe respetar.

La cena comenzó de manera cordial. Los padres de Roxanne y Lee le dieron una cálida bienvenida a Lyra, y todo parecía ir según lo planeado. Sin embargo, a lo largo de la noche, Roxanne notó algo en la manera en que Lyra la miraba. Al principio, pensó que era su imaginación, pero no pudo ignorar la química innegable que empezaba a surgir entre ambas. Cada vez que sus miradas se encontraban, sentía una chispa, una conexión que no entendía, pero que no podía ignorar.

Después de la cena, cuando todos se dispersaron, Roxanne y Lyra se encontraron solas en el jardín trasero. La conversación fluyó con facilidad, y pronto estaban riendo y compartiendo historias como si se conocieran desde hace años. Lyra le habló a Roxanne sobre su vida en Irlanda, de su familia y de cómo había terminado en Estados Unidos. Roxanne, por su parte, compartió sus propias experiencias, encontrando en Lyra una escucha atenta y comprensiva.

Sin darse cuenta, las horas pasaron volando, y cuando Lyra se levantó para irse, se dio cuenta de que no quería que la noche terminara. Roxanne sintió lo mismo, pero sabía que no debía mostrarlo. Lyra es la novia de su hermano, y ese hecho la mantenía con los pies en la tierra, aunque su corazón parecía tener otros planes.

 


 

Durante las siguientes semanas, Lee empezó a llevar a Lyra más seguido a las reuniones familiares, y cada vez que la veía, Roxanne no podía evitar sentirse atraída por ella, Lyra se convirtió en una presencia constante en su vida. No podía dejar de pensar en su risa, en la forma en que sus ojos brillaban cuando hablaban de algo que le apasionaba, o en cómo sus manos, fuertes y delicadas al mismo tiempo, parecían hablar un lenguaje propio. Lyra cada vez que visitaba la casa, parecía buscar la compañía de Roxanne, siempre encontrando excusas para pasar tiempo juntas.

Empezaron a compartir más, reían y disfrutaban de largas conversaciones sobre todo y nada. Pero cuanto más se acercaban, más crecía el conflicto dentro de Roxanne. Sabía que estaba cruzando una línea peligrosa.

Días después, una tarde, mientras Lee estaba ocupado en el trabajo, Lyra apareció sola en la casa de Roxanne. Dijo que había venido para recoger algo que había olvidado, pero Roxanne sospechaba que había algo más. Hablaron un rato a solas en la cocina, y cuando Roxanne intentó despedirse, Lyra la detuvo, tomando suavemente su mano.

"Roxanne, hay algo que debo decirte", comenzó Lyra, su voz temblando ligeramente. "Desde que te conocí, he sentido una conexión contigo, algo que no puedo ignorar”, dijo Lyra con suavidad, mirando a Roxanne a los ojos. "Sé que esto es complicado, pero no puedo evitar lo que siento. Cada día que paso contigo, es más difícil para mí negarlo."

Roxanne sintió cómo su corazón latía con fuerza, como si intentara salir de su pecho. Nunca había considerado que Lyra pudiera sentir lo mismo que ella, y ahora que lo hacía, se sentía atrapada entre el deseo y la lealtad hacia su hermano. Por un lado, las palabras de Lyra la emocionaban, pero por otro, la llenaban de miedo. No podía, no debía, dejarse llevar por esos sentimientos.

Roxanne sintió un nudo en el estómago "Lyra, yo… no sé qué decir", respondió Roxanne, su voz apenas un susurro. "También siento algo, pero no podemos hacer esto. Eres la novia de mi hermano. Esto está mal"

Lyra asintió, su expresión mostrando una mezcla de tristeza y determinación. "Sé que está mal, Y no te estoy pidiendo que hagamos algo ahora. Solo… necesitaba que lo supieras, porque no puedo evitarlo. No puedo dejar de pensar en ti, en lo que podríamos ser si las cosas fueran diferentes."

Lyra intentó acercarse, pero Roxanne dio un paso atrás, su rostro reflejando la confusión y el dolor interno que sentía. "No soy como tú, Lyra, no puedo aceptar que me guste una mujer y no puedo traicionar a mi hermano, ni siquiera a mí misma de esta manera."

Lyra la miró con el corazón roto. "Si eso es lo que quieres, lo respetaré. Pero quiero que sepas que, pase lo que pase, siempre estaré aquí para ti."

Ambas sabían que lo que sentían no era algo que podían ignorar para siempre, pero también sabían que no podían actuar sin pensar en las consecuencias. Así que se separaron esa tarde, con promesas no dichas y sentimientos no expresados, pero con la certeza de que, pase lo que pase, no podrían evitar lo que estaban empezando a sentir.

Roxanne había estado luchando con sus sentimientos durante semanas. Desde el momento en que empezó a darse cuenta de que sentía algo más que amistad por Lyra, la culpa y el miedo la habían consumido. Era la novia de su hermano, Lee, y Roxanne no podía evitar sentirse atrapada en un dilema imposible. Por un lado, estaba el amor que empezaba a florecer por Lyra, un amor que la aterraba y la hacía sentir viva al mismo tiempo. Por otro lado, estaba su lealtad hacia su hermano, el miedo a traicionarlo y a causar un conflicto familiar que no sabía cómo manejar.

Una noche, cuando el peso de sus emociones se volvió insoportable, decidió escribir una carta a Lyra. Tomó papel y pluma, y se sentó en su escritorio, dejando que sus sentimientos fluyeran en palabras que no se atrevía a decir en voz alta. Le confesó lo mucho que le importaba, lo confundida que se sentía, y lo aterrada que estaba de seguir adelante. Le explicó que la razón por la que había sido dura y distante con ella no era porque no le importara, sino porque tenía miedo de lo que podría pasar si seguían acercándose.

Escribió sobre lo especial que era Lyra para ella, sobre cómo iluminaba su vida con su amabilidad, inteligencia, y belleza. Le confesó que, aunque le costaba admitirlo, se estaba enamorando de ella, y eso la asustaba más que cualquier otra cosa.

Pero justo cuando estaba a punto de firmar la carta y prepararla para enviarla, Roxanne se detuvo. El miedo volvió a apoderarse de ella. Si le entregaba esa carta a Lyra, sólo le daría más razones para seguir insistiendo, para creer que había una posibilidad entre ellas. Y Roxanne no estaba segura de poder manejar eso, no mientras Lyra siguiera siendo la novia de Lee.

Con lágrimas en los ojos, decidió que no podía enviarla. Guardó la carta en un cajón, junto con todos los sentimientos que no se atrevía a compartir. Era mejor así, se dijo a sí misma. Mejor mantener las cosas como estaban, por difíciles que fueran, que arriesgarse a algo que podría romperlos a todos.

 


 

Los días siguientes fueron difíciles. Lyra no dejaba de intentar acercarse a Roxanne, buscando su compañía, intentando hacerla reír, regalándole pequeños detalles. Roxanne, aunque lo apreciaba en su interior, seguía resistiéndose. Cada vez que Lyra se acercaba, Roxanne se cerraba más, temerosa de lo que estaba sintiendo.

Mientras tanto, Lyra también luchaba con sus propios demonios. Cada vez que Lee intentaba besarla o acercarse a ella, sentía que algo estaba mal. No podía evitar compararlo con Roxanne, y cada vez que lo hacía, su deseo por él se desvanecía. Empezó a encontrar excusas para no salir con él, para no responder a sus llamadas. "Lo siento, Lee, he estado ocupada", decía cada vez que él la confrontaba. Pero la verdad era que no quería estar cerca de él. Su corazón ya no estaba allí; estaba con Roxanne.

Lee comenzó a notar los cambios, pero no sabía cómo interpretarlos. Creyó que era solo una fase, que Lyra estaba estresada o preocupada por algo. Sin embargo, Lyra sabía la verdad: su amor por Roxanne estaba creciendo cada día más, y no sabía cuánto tiempo más podría mantener la fachada con Lee.

Finalmente, todo llegó a un punto de quiebre una noche en la que Lee invitó a Lyra a cenar con la familia. Roxanne había pasado el día evitando a Lyra, pero esta vez, Lyra decidió confrontarla. La llevó al jardín trasero y sacó un pequeño paquete de su bolso. "Quiero que lo tengas", dijo Lyra, ofreciéndole el regalo. "Es algo que significa mucho para mí, y quiero que lo tengas como muestra de lo que siento por ti."

Roxanne lo tomó con manos temblorosas, pero antes de que pudiera abrirlo, algo dentro de ella se rompió. "¡No, Lyra! ¡No puedes seguir haciendo esto!", gritó, tirando el regalo al suelo con fuerza. "¡No puedes seguir forzando algo que no debería ser! ¡No quiero esto, no quiero traicionar a mi hermano! ¡Definitivamente no quiero a una mujer en mi vida! ¡Y para serte clara, no te quiero a ti en mi vida!"

Lyra se quedó helada, mirando el regalo en el suelo. Lágrimas comenzaron a llenar sus ojos, pero no por el rechazo de su regalo, sino por el dolor que Roxanne le estaba causando. "Pensé que sentías algo por mí", dijo, su voz quebrándose. "¿Tan difícil es para ti aceptar lo que sientes? ¿Por qué tienes que lastimarme así?"

Roxanne, aún furiosa y confundida, solo pudo mirar cómo las lágrimas de Lyra caían por sus mejillas. "No lo entiendes, Lyra. No puedo permitirme sentir esto."

Lyra, herida y con el corazón roto, limpió sus lágrimas rápidamente. "Nunca más te pediré nada, Roxanne. Nunca más intentaré acercarme a ti. Has dejado claro cómo te sientes, y no volveré a insistir." Y con esas palabras, se dio la vuelta y se fue, dejándola sola en el jardín, Roxanne se sintió mal al ver la reacción de Lyra, sintiendo que había sido dura con ella, miro el regalo, que Lyra le quería dar, ahí en el suelo y fue para recogerlo sin abrirlo se lo llevo con ella.

 


 

Las semanas siguientes fueron un tormento para Roxanne. A pesar de su rechazo y las palabras hirientes que había dicho, no podía sacar a Lyra de su mente. El recuerdo de sus lágrimas, de su dolor, la perseguía. Cada vez que veía a Lee y Lyra juntos, sentía una punzada de celos, culpa y arrepentimiento. Comenzó a darse cuenta de que, a pesar de sus miedos y dudas, había dejado ir a alguien que realmente le importaba.

Una noche, después de muchos pensamientos, Roxanne decidió que no podía seguir así. Necesitaba disculparse con Lyra, intentar arreglar lo que había roto. Sabía que sería difícil, pero no podía vivir con la idea de haberla perdido por su propia cobardía.

Intentó hablar con Lyra en varias ocasiones, pero cada vez que lo hacía, Lyra la rechazaba. "Ya no quiero saber nada de ti, Roxanne", le dijo una vez Lyra cuando la encontró en el gimnasio. "Te he dado suficientes oportunidades y todas las has despreciado. No puedo seguir lastimándome por alguien que no quiere aceptar lo que siente." Y se va sin voltear atrás, sabiendo que ha dejado devastada a Roxanne, una parte de ella deseaba regresarse para consolarla, pero temía que eso provocaría que Roxanne volviera a alejarse de ella por miedo a expresar sus sentimientos.

Lyra llegó a su casa con el corazón hecho pedazos, las lágrimas corriendo por su rostro mientras se dejaba caer en su cama, sintiendo el peso de todo lo que había salido mal desde su llegada. Los recuerdos recientes se agolpaban en su mente, haciéndola sentir aún más perdida y confundida.

Primero, pensó en Lee. Había creído que lo amaba, o al menos eso era lo que se había dicho a sí misma durante un tiempo. Pero ahora, al mirarse en el espejo, se daba cuenta de que ese sentimiento no era amor verdadero. No, con Lee había sido más una comodidad, una relación que funcionaba porque era fácil, porque encajaba con lo que los demás esperaban de ella.

Pero a través de Lee, conoció a Roxanne. Y eso lo cambió todo. Desde el primer momento en que se cruzaron, Lyra sintió algo diferente, algo profundo que no podía ignorar. Sin embargo, cuando Roxanne la rechazó, Lyra sintió que el mundo se le venía encima. El miedo al rechazo, al dolor de no ser correspondida, la llevó a alejarse, a tratar de convencerse de que podía seguir adelante sin Roxanne. Pero cada intento fue en vano.

Se dio cuenta, tumbada en su cama, que no podía seguir mintiéndole a Lee. Él no se merecía eso, y ella no podía seguir con una relación basada en una mentira. Tenía que ser honesta, aunque eso significara romper su corazón y, posiblemente, el de Lee. Pero lo correcto era terminar la relación con él, no podía estar con alguien a quien no amaba. Incluso si no podía estar con Roxanne, no podía seguir fingiendo amor por alguien más.

Finalmente, sus pensamientos se dirigieron al futuro. ¿Qué pasaría después de romper con Lee? No lo sabía, y eso la aterraba. Su vida parecía no tener rumbo, sin nada que la anclara. Después de mucho pensarlo, Lyra llegó a la conclusión de que lo mejor sería regresar a Irlanda, a su hogar. Quizás allí, rodeada de su familia, podría encontrar la paz que tanto anhelaba.

Decidió que debía hablar con sus padres, contarles lo que había pasado y hacerles saber que se regresaría lo más pronto posible. Pero antes de irse, sabía que no podía hacerlo sin despedirse de Roxanne, aunque las cosas entre ellas no estuvieran bien. No quería irse con la sensación de culpa, sabiendo que había dejado las cosas mal entre ellas. Tenía que agradecerle por el tiempo que compartieron como amigas, incluso si nunca podrían ser más que eso o si ya no son ni eso.

Pensando en cómo despedirse, Lyra recordó algo que Roxanne le había mencionado una vez. Habían estado caminando por el centro comercial cuando Roxanne vio un hermoso reloj de bolsillo en una tienda. Sus ojos brillaron al verlo, y mencionó que siempre había querido uno así, un reloj que le recordara a su abuela. Lyra decidió que ese sería el regalo perfecto. Aunque las cosas no funcionaran entre ellas, quería que Roxanne tuviera algo que le recordara a los buenos momentos que compartieron, aunque una parte de ella temía que Roxanne rechazara su regalo como la ultima vez que intento darle algo, pero esta vez es diferente, es un regalo de despedida y no uno para expresarlo su amor.

Con el corazón un poco más ligero, aunque aún dolido, Lyra secó sus lágrimas y se levantó de la cama. Sabía lo que tenía que hacer, y aunque le doliera, estaba decidida a hacerlo bien. Tomó su teléfono y llamó a sus padres, contándoles su decisión de regresar a Irlanda. Después, se preparó para lo que sería una de las conversaciones más difíciles de su vida: terminar con Lee y despedirse de Roxanne, la persona que realmente había tocado su corazón.

 


 

Días después, Lyra se encontró frente a Lee en su apartamento, un lugar que antes había sido un refugio para ella, ahora lleno de una tensión palpable. La conversación había sido difícil de iniciar, pero Lyra sabía que tenía que ser honesta.

Lee estaba sentado en el sofá, mirando a Lyra con una mezcla de preocupación y confusión. "Lyra, ¿qué está pasando? Me estás diciendo que quieres terminar nuestra relación. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado?"

Lyra, con una expresión de tristeza, comenzó a hablar mientras evitaba el contacto visual. "Lee, he estado pensando mucho en nosotros. Y, honestamente, creo que me he confundido. No puedo seguir en esta relación. No es justo para ti ni para mí."

Lee, desconcertado y herido, trató de entender. "¿Confundida? ¿Cómo puedes decir eso después de todo lo que hemos pasado juntos? ¿No crees que podríamos resolver esto?"

Lyra negó con la cabeza, sus ojos llenos de lágrimas. "No es solo confusión. Me he dado cuenta de que no estoy feliz y que no puedo seguir viviendo una mentira. No quiero seguir en esta relación si no puedo dar lo mejor de mí."

Lee se puso de pie, su voz cargada de dolor y frustración. "¿Así que esto es todo? ¿Me dejas sin más? ¿Qué hay de todo lo que hemos construido?"

Lyra se giró hacia él, con una expresión decidida pero quebrada. "Lo siento, Lee. Esta decisión es lo mejor para ambos. No puedo seguir con esto sabiendo que no soy honesta conmigo misma ni contigo."

Lee, furioso y herido, la miró con incredulidad. "¿Y qué hay de nosotros? ¿Qué hay de todo lo que planeamos?"

Lyra, con lágrimas en los ojos, respondió con tristeza: "Me temo que ya no puedo ser parte de esos planes. Lo siento, pero es lo mejor para todos."

Con una última mirada llena de dolor, Lyra se dio la vuelta y salió del apartamento, dejando a Lee devastado y solo en el sofá, con el corazón roto por el final inesperado de su relación.

Más tarde, Lyra fue a la casa de Roxanne, con un pequeño paquete en las manos. Necesitaba cerrar el capítulo de su vida que había dejado en suspenso con Roxanne.

Roxanne estaba en la sala, aún con la mente llena de recuerdos dolorosos. Al ver a Lyra, su expresión se tornó en sorpresa.

Lyra, con una expresión seria, respondió: "No he venido a discutir. Solo quiero que aceptes esto." Se acercó y le entregó una caja a Roxanne.

Roxanne miró la caja con desconfianza y molestia. "¿Qué es esto?"

Lyra le respondió suavemente: "Ábrelo."

Roxanne, con una mezcla de curiosidad y escepticismo, desató el lazo de la caja y la abrió. Dentro, encontró un reloj de bolsillo muy hermoso. Roxanne quedó sin palabras, el dolor del pasado se mezcló con la sorpresa y la incredulidad.

Roxanne, con lágrimas en los ojos, miró a Lyra. "No sé qué decir... No puedo creer que hayas hecho esto."

Lyra, respirando hondo: "Pero eso no es todo. Tengo que decirte algo más. Me voy a regresar a Irlanda."

Roxanne, la miró con una mezcla de sorpresa y tristeza cuando Lyra le dijo que se iba a Irlanda. La noticia cayó como un balde de agua fría, haciéndola sentir un dolor profundo en su pecho; impactada con la voz temblorosa, preguntó con desesperación: "¿Qué? ¿Por qué?", intentando comprender por qué Lyra estaba tomando esa decisión tan drástica.

Lyra respiró hondo, tratando de mantener la compostura. Sabía que esto no sería fácil, pero era necesario: "Es lo mejor. Me alejaré de todo esto, y de ti también. Creo que es lo mejor para mí. Y creo que también es lo mejor para ti. No puedo seguir aquí, sabiendo lo que siento y lo que nunca podré tener."

Roxanne sintió que su corazón se rompía aún más con cada palabra que Lyra pronunciaba; con lágrimas corriendo por su rostro, suplicó: "No, por favor, no te vayas. Lo siento por lo que te dije. No debí permitir que eso nos separara."

Lyra, con un suspiro, dijo: "La decisión está tomada. Me voy para alejarme de todo dolor. No puedo estar con alguien que no quiere aceptar sus propios sentimientos”.

Lyra se acercó a Roxanne, sabía que tenía que dejar de lado cualquier enojo contra ella y solo desearle lo mejor, ya que será la última vez que se vean; mirándola con una tristeza que reflejaba el peso de todas sus emociones. "Roxanne, quiero que seas feliz. Quiero que puedas abrir tu corazón. Mereces ser amada de la manera que necesitas, y si no puedo ser yo quien lo haga, entonces deseo que encuentres a alguien que pueda."

Roxanne sintió que las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos. No quería aceptar lo que Lyra estaba diciendo, pero en su interior sabía que no hay vuelta atrás, el daño ya está hecho.

Lyra sonrió tristemente, “Te deseo lo mejor, y espero que encuentres la felicidad que mereces."

Roxanne se quedó en silencio, sintiendo cómo el dolor se apoderaba de su pecho. Lyra se acercó un poco más y, con suavidad, tomó la mano de Roxanne. "Este no es el final para ti," le dijo, con una mezcla de firmeza y ternura. "Tienes tanto amor para dar, y sé que algún día encontrarás a alguien que lo valore, alguien que te haga sentir tan especial como te mereces. Quiero que sigas brillando, Roxanne."

Roxanne, con lágrimas corriendo por sus mejillas, no pudo evitar sollozar. Sentía que su corazón se estaba rompiendo en mil pedazos, pero sabía que Lyra tenía razón. "No quiero que te vayas," susurró, su voz quebrada por la emoción.

Lyra la abrazó con fuerza, sintiendo que este sería el último abrazo que compartirían. "Lo siento, Roxanne, pero tengo que hacerlo," respondió con voz entrecortada. "Te quiero más de lo que puedas imaginar, pero debo dejarte ir. Espero que algún día puedas perdonarme."

Lyra respiró hondo, tratando de contener las lágrimas que amenazaban con seguir cayendo. "Gracias, Roxanne," dijo suavemente, su voz cargada de emoción. "Gracias por haber sido mi amiga, por haber estado a mi lado cuando más lo necesitaba. Nunca olvidaré los momentos que compartimos, y siempre apreciaré todo lo que hiciste por mí. Me diste una amistad verdadera, y por eso te estaré eternamente agradecida."

Con esas palabras, Lyra se separó de Roxanne, con una última mirada dolorosa, Lyra se dio la vuelta y salió de la casa, dejando a Roxanne sola, llorando y sintiéndose abrumada por la culpa y el arrepentimiento.

Roxanne entonces en su llanto miro el regalo que Lyra le había dado en su momento y que ella lo había guardado en un rincón de su armario, sin atreverse a abrirlo ni a pensar en lo que contenía. Pero ahora, en medio de la incertidumbre y la necesidad de Lyra, decidió que era el momento de enfrentar lo que había evitado.

Tomó la caja con cuidado y se sentó en su cama, sus dedos temblorosos mientras la abría lentamente. Dentro, encontró un álbum de fotos bellamente decorado. Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando lo abrió y comenzó a hojear las páginas.

El álbum estaba lleno de fotos de ellas dos, desde los primeros días de su amistad hasta momentos más recientes. Cada foto estaba acompañada de mensajes escritos por Lyra, palabras de cariño, amor, y promesas de un futuro juntas. Había palabras de agradecimiento, de admiración, y de sueños compartidos, deseos de tener algo serio y duradero. En las últimas páginas, Lyra había dejado espacio libre, con una nota que decía: "Para los bellos recuerdos que aún tenemos que crear."

Roxanne no pudo evitar llorar mientras leía cada palabra. Se dio cuenta de cuánto la había amado Lyra, cuánto había querido estar con ella, y lo mucho que había arriesgado por ese amor. El álbum no era sólo un regalo, sino un testimonio del amor incondicional que Lyra sentía por ella.

Al cerrar el álbum, Roxanne seguía llorando hasta que se quedó dormida. En su sueño recordó las palabras, que una vez le dijo su abuela, en paz descanse. "No dejes que un mal momento arruine tu vida. Aún puedes cambiar las cosas."

Despertando con determinación, Roxanne supo que no podía seguir ignorando lo que sentía. Tenía que luchar por lo que quería, y eso significaba ir a buscar a Lyra, detenerla antes de que se fuera, y decirle todo lo que nunca había dicho, tenía que hacer todo lo posible para convencer a Lyra de quedarse. Sabía que sería difícil, pero también sabía que no podía dejar ir a lo que más amaba sin luchar por ello.

Decidida, Roxanne se preparó para ir con Lyra una vez más, con la esperanza de recuperar lo que había perdido y demostrar que el amor verdadero puede superar cualquier obstáculo. Decidió que necesitaba hacer algo significativo, algo que mostrara cuánto lamentaba lo sucedido.

Roxanne había trabajado en un regalo que esperaba fuera suficiente para demostrarle a Lyra lo que significaba para ella, aunque ni siquiera sabía si lo lograría. El miedo de perder a Lyra la había impulsado a intentar detenerla, a decirle todo lo que había estado guardando.

Recordó que Lyra había mencionado alguna vez un collar que siempre había querido, pero que era caro y difícil de conseguir. Sin dudarlo, Roxanne comenzó a buscarlo, investigando en todas partes hasta que finalmente lo encontró. Era un collar con un amuleto celta, un símbolo que representaba el amor y la protección. Gastó todos sus ahorros para comprarlo, sabiendo que era un riesgo, pero estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para ganarse su perdón y demostrar su amor por ella, para agregar, le compro un libro que tanto quería ella para completar su regalo.

Roxanne decidió buscar algo en su cajón. Al abrir el cajón, sus ojos se encontraron con la carta que había escrito. La carta que nunca se había atrevido a entregar.

Roxanne la sacó con manos temblorosas, sus recuerdos regresando en una oleada que la abrumó. No podía creer que la hubiera olvidado, pero al mismo tiempo, se dio cuenta de que todo lo que había escrito seguía siendo verdad. Las palabras que había puesto en papel entonces, todavía resonaban en su corazón.

Esta vez, decidió que no podía guardarla más. Tomó la carta, la dobló con cuidado y la guardó en su bolsillo. Si iba a ver a Lyra, si realmente iba a intentar detenerla, debía ser completamente honesta. Necesitaba que Lyra supiera lo que realmente sentía, sin más barreras ni miedos. La carta sería su forma de decirle todo lo que no había podido antes.

Con el regalo terminado y la carta en su bolsillo, Roxanne salió de su casa con el corazón acelerado. Sabía que lo que estaba a punto de hacer cambiaría todo, pero también sabía que no podía seguir adelante sin intentarlo, por primera vez, no sentía miedo, sino esperanza.

 


 

En la noche, Roxanne llegó a la casa de Lyra con el corazón latiendo con fuerza, sus manos sudorosas mientras apretaba el picaporte de la puerta. Sabía que era su última oportunidad para cambiar el rumbo de las cosas antes de que Lyra se fuera para siempre. El sonido de las cajas moviéndose dentro de la casa y la luz de la lámpara en el salón indicaban que Lyra estaba en pleno proceso de empacar.

Cuando Roxanne abrió la puerta, se encontró con Lyra, que estaba en medio de la habitación, rodeada de cajas y con una expresión de determinación en el rostro. Lyra, al ver a Roxanne, se detuvo en seco. Su mirada era una mezcla de sorpresa y tristeza.

Roxanne, con voz temblorosa, dijo: "Lyra, por favor, no te vayas. No puedes hacer esto. Te voy a extrañar más de lo que te imaginas."

Lyra, con lágrimas en los ojos, respondió con voz quebrada: "Roxanne, no puedo seguir viviendo así. Es un dolor constante y me está matando por dentro. No puedo soportarlo más."

Roxanne dio un paso hacia adelante, sus ojos llenos de desesperación y arrepentimiento. "Lo siento tanto por lo que te hice pasar. No sabía cómo lidiar con lo que siento. Era una forma de mantenerte alejada porque no podía enfrentar lo que siento por ti.”

Lyra, lloraba negando, respondió: "Pero es que el dolor es demasiado grande. No puedo seguir así."

Roxanne se acercó a Lyra, tomando su mano con delicadeza. "No tienes que sentir más dolor. Quiero sanar las heridas, quiero cuidar de ti y de nosotras. Por favor, no te vayas. Ahora me doy cuenta de que te amo."

Lyra se llevó una mano a la boca, luchando por contener el sollozo.

Roxanne se sentó en el borde de la cama con manos temblorosas. Lyra estaba frente a ella, con una expresión de curiosidad y un leve nerviosismo. Roxanne había insistido en que tenía algo importante que decirle, y Lyra sabía que lo que sea que Roxanne iba a compartir sería significativo.

Roxanne tomó una profunda respiración antes de hablar, su voz era suave pero cargada de emoción. "Lyra, escribí una carta para ti. Quiero leértela, porque... necesito que entiendas todo lo que siento."

Lyra asintió, sus ojos brillando con anticipación. "Estoy lista para escuchar, Roxanne."

Roxanne desdobló la carta y comenzó a leer con voz temblorosa pero firme: "Querida Lyra, a lo largo de este tiempo, he intentado negar lo que siento por ti. Por miedo, por confusión, y por no querer enfrentar la verdad. Pero ya no quiero esconderme más. Quiero que sepas cuánto significas para mí."

Las palabras resonaban en el pequeño espacio, llenándolo con la sinceridad de Roxanne. "Lyra, eres la persona más amable que he conocido. Tu inteligencia me asombra, siempre sabes cómo enfrentar cada situación con calma y claridad. Eres hermosa, no solo por fuera, sino también por dentro. Tu sonrisa, tus ojos, la forma en que haces que todo a tu alrededor se sienta más brillante... Todo en ti me encanta."

Lyra sintió que las lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos, pero no las dejó caer. Quería escuchar cada palabra.

Roxanne continuó, su voz quebrándose ligeramente: "Lamento tanto haberte herido, lamento mi orgullo, mi miedo. Te admiro, Lyra, por ser valiente, por enfrentar tus sentimientos y no tener miedo de ser quién eres. Quiero aprender de ti, quiero estar a tu lado y apoyarte, como tú lo has hecho conmigo."

Cuando Roxanne terminó de leer, levantó la vista hacia Lyra. Había lágrimas en los ojos de ambas, pero también había una comprensión profunda y un amor recién descubierto.

Roxanne se acercó lentamente, tomando las dos manos de Lyra entre las suyas. "Lyra, quiero que sepas que te amo. Te amo tal como eres, con todo lo que eres, y quiero estar contigo."

Lyra sonrió suavemente, sintiendo el calor de las manos de Roxanne. "Y yo te amo a ti, Roxanne."

Con el corazón en la mano, Roxanne se acercó aún más, inclinándose hacia adelante. Sus labios se encontraron en un beso suave, un beso que estaba lleno de promesas, de comprensión y de un nuevo comienzo. Se besaron lentamente, disfrutando de la conexión, dejando que todo lo demás se desvaneciera.

Lyra, con una sonrisa en el rostro y lágrimas en los ojos, correspondió al beso con ternura. "No puedo creer que esto esté sucediendo."

Roxanne, sonriendo con lágrimas también en sus ojos, respondió: "Lo es. Estoy aquí para ti, para lo que necesites."

Lyra, sintiendo el peso del dolor levantarse ligeramente, susurró: "Entonces, ¿qué hacemos ahora?"

Roxanne, con una expresión llena de amor y compromiso, dijo: "Primero, no te vayas, por favor, no quiero perderte. Vamos a enfrentar esto juntas."

Lyra, sintiendo la calidez y sinceridad de las palabras de Roxanne, sonrió y asintió. "No me voy a ir a ninguna parte, yo también quiero estar contigo Roxanne". Con un suspiro de alivio y felicidad, abrazó a Roxanne, sintiendo el consuelo de su presencia. Roxanne la abrazó con fuerza, asegurándole que siempre estaría allí para ella. Ambas se quedaron así por un tiempo, envueltas en un abrazo cálido y reconfortante.

Roxanne, con una sonrisa de alivio y felicidad, se inclinó hacia Lyra y la besó suavemente en los labios. El beso fue tierno y lleno de promesas, una confirmación de su amor y compromiso mutuo.

Después de separarse, Roxanne, con una sonrisa llena de amor, dijo: "Tengo un regalo para ti."

Lyra, aún emocionada por el beso, miró a Roxanne con curiosidad. Roxanne sacó de su bolso un libro junto con un collar, las cosas que tanto había deseado. Lo entregó a Lyra con una expresión de cariño.

Lyra, con los ojos llenos de lágrimas de gratitud, tomo el libro junto con el collar y los miró con asombro. "Roxanne, ¿cómo conseguiste esto? ¡Siempre quise tenerlos!"

Roxanne, con una sonrisa tierna, respondió: "Es lo menos que puedo hacer después del daño que te hice. Quiero que sepas cuánto significas para mí."

Lyra, tocada por el gesto, abrazó el libro contra su pecho como si fuera el objeto más preciado que hubiera recibido. Después, su mirada se dirigió al collar que Roxanne también le había regalado hace un tiempo, y una idea cruzó por su mente.

"Roxanne," dijo Lyra, tocando el collar suavemente, "¿podrías ayudarme a poner esto? Quiero llevarlo ahora."

Roxanne asintió, conmovida por la petición. "Claro, sería un honor."

Lyra giró para darle la espalda a Roxanne, levantando su cabello y sosteniéndolo con una mano para dejar expuesto su cuello. Roxanne se acercó, tomando el collar con delicadeza y asegurándose de abrocharlo con cuidado alrededor del cuello de Lyra.

Cuando terminó, Roxanne no pudo resistir la tentación de inclinarse hacia adelante y depositar un beso suave en la parte trasera del cuello de Lyra, justo donde el collar descansaba sobre su piel. Lyra cerró los ojos, disfrutando de la sensación del beso.

Una vez que Roxanne terminó, Lyra soltó su cabello, dejando que cayera en suaves ondas sobre sus hombros, y agarró el amuleto del collar para mirarlo. "Es hermoso... igual que tú," dijo con una sonrisa tierna mientras miraba a Roxanne a través del espejo frente a ellas.

Roxanne sonrió, sintiendo su corazón latir más rápido al escuchar esas palabras. Se inclinó hacia adelante, y ambas se besaron, el mundo exterior desapareciendo mientras sus labios se encontraban en una muestra de afecto y gratitud.

Después que se separaron por falta de aire, Lyra miró a Roxanne con una sonrisa emocionada. "Gracias, Roxanne. Por todo lo que has hecho por mi, todo esto significa mucho para mí."

Roxanne la abrazó, sintiendo un profundo alivio al ver la felicidad en el rostro de Lyra. "No hay nada que desee más que verte feliz. Vamos a enfrentar esto juntas, y construiremos algo hermoso."

Más tarde, esa noche, ambas estaban acostadas en la cama, envueltas en la calidez de la compañía mutua. Lyra descansaba su cabeza en el hombro de Roxanne, mientras sus dedos entrelazados descansaban sobre el pecho de Roxanne, sintiendo los latidos de su corazón.

"¿Sabes? Nunca pensé que podría sentirme tan feliz como en este momento," dijo Roxanne en un susurro, acariciando suavemente el cabello de Lyra.

Lyra sonrió, cerrando los ojos mientras disfrutaba de la sensación de estar tan cerca. "Yo tampoco. Pero estar contigo, aquí, ahora... me hace sentir que todo lo que hemos pasado valió la pena."

Roxanne giró un poco su cuerpo, para poder mirar a Lyra a los ojos. "No quiero tener miedo de lo que el mundo piense. No quiero ocultar lo que siento por ti."

Lyra asintió, sus ojos brillando con determinación. "No tenemos por qué tener miedo, Roxanne. Este amor es nuestro, y no dejaremos que nadie nos lo quite."

Ambas se miraron en silencio, comprendiendo la magnitud de lo que estaban aceptando. Finalmente, se besaron de nuevo, sellando la promesa de enfrentar el futuro juntas, sin miedo, después de unos momentos se quedaron dormidas.

 


 

A la mañana siguiente, los primeros rayos del sol entraron por la ventana, iluminando suavemente la habitación. Roxanne fue la primera en despertar, y su mirada se posó en Lyra, que dormía plácidamente con su cabeza apoyada en el pecho de Roxanne.

Roxanne observó a Lyra en silencio, admirando la serenidad en su rostro. En ese momento, agradeció a Dios por haberla puesto en su vida, por haberle dado la oportunidad de conocer a una persona tan maravillosa.

Inclinándose con cuidado, Roxanne depositó un suave beso en la frente de Lyra, sus labios apenas rozando la piel cálida de su amante.

El gesto provocó que Lyra se moviera lentamente, sus ojos abriéndose con pereza. Cuando vio a Roxanne mirándola, una sonrisa suave apareció en sus labios.

"Buenos días Roxy" murmuró Lyra con voz adormilada, pero llena de afecto.

"Buenos días, hermosa" respondió Roxanne, acariciando el cabello de Lyra con ternura.

Ambas se quedaron en silencio por un momento, simplemente disfrutando de la compañía de la otra. Luego, sus miradas se encontraron, y sin necesidad de decir más, se inclinaron una hacia la otra, compartiendo un beso suave y lleno de promesas para el día que comenzaba.

Roxanne susurró mientras sus labios se separaban apenas un poco, "Estoy tan agradecida de tenerte en mi vida, Lyra. No puedo imaginarme estar sin ti."

Lyra sonrió, acariciando el rostro de Roxanne con la punta de sus dedos. "Y yo a ti, Roxanne. Gracias por amarme, por cuidarme... y por hacer que todo esto sea posible."

Se besaron de nuevo, lentamente, disfrutando del momento, sabiendo que, a partir de ese día, enfrentarían todo juntas, con amor y sin miedo.

Después que se separaron del beso, Roxanne acarició suavemente la mejilla de Lyra. "Lyra, quiero disculparme, por haber negado lo que sentía por ti durante tanto tiempo. Tenía miedo, Lyra. Era mi primera experiencia, y con una mujer... y eso me asustó más de lo que puedo describir."

Lyra miró a Roxanne, sus ojos llenos de comprensión y empatía. No dijo nada, dejando que Roxanne continuara.

"Pero esos días en los que no estuvimos juntas... y el miedo que sentí cuando supe que podías haberte ido a Irlanda... eso despertó algo dentro de mí," continuó Roxanne, su voz temblando ligeramente con la emoción. "Me di cuenta de que no podía vivir sin ti, Lyra. Estaba a punto de cometer el peor error de mi vida... dejar ir al amor de mi vida."

Lyra sonrió suavemente al escuchar esas palabras, y una lágrima de felicidad comenzó a deslizarse por su mejilla. Sin quererlo, intentó secarla, pero más lágrimas empezaron a brotar, cada una cargada de la emoción que Roxanne había despertado en ella.

Roxanne, al ver las lágrimas en los ojos de Lyra, se inclinó para limpiarlas con sus dedos, admirando lo hermosa que se veía, incluso mientras lloraba. "Eres tan hermosa, Lyra... incluso cuando lloras."

Lyra cerró los ojos por un momento, sintiendo el toque de Roxanne, y luego apoyó su frente en la de Roxanne, sus respiraciones sincronizándose mientras sentían la cercanía del otro.

"Roxanne," comenzó Lyra, con voz suave y llena de amor, "te escucho y... no sabes lo feliz que me hace escuchar esas palabras. Yo también tuve miedo... miedo de perderte, miedo de lo que significaba para nosotras. Pero ahora, nada de eso importa, porque estamos aquí, juntas, y sé que podemos superar cualquier cosa."

Roxanne sonrió, una lágrima escapándose de sus propios ojos. "Te amo, Lyra... y lo siento por haber tardado tanto en darme cuenta."

Lyra, aún con sus frentes juntas, susurró suavemente, "Yo también te amo, Roxanne. Siempre lo he hecho, y siempre lo haré."

Ambas se besaron, un beso lleno de promesas y sentimientos reprimidos que finalmente habían sido liberados. Mientras se abrazaban, las lágrimas de ambas se mezclaron, pero esta vez no eran lágrimas de tristeza, sino de alivio y felicidad, sabiendo que habían encontrado algo único y verdadero en la otra.

 


 

Unos días después, Lyra y Roxanne decidieron disfrutar de un día al aire libre. Paseaban por el parque, de la mano, sintiendo la brisa fresca en sus rostros. La tranquilidad del lugar y la compañía mutua les daba una paz que ambas anhelaban.

Roxanne sonrió mientras apretaba la mano de Lyra. "Este es el tipo de día que siempre quise tener contigo."

Lyra le devolvió la sonrisa, con un brillo juguetón en los ojos. "Y yo contigo. Es tan simple, pero se siente perfecto."

El sol brillaba suavemente a través de las hojas de los árboles, y una ligera brisa hacía que el momento se sintiera aún más perfecto. Roxanne notó que Lyra estaba un poco más callada de lo habitual, como si algo la estuviera preocupando.

"¿Estás bien, Lyra?" preguntó Roxanne, apretando suavemente su mano mientras caminaban.

Lyra sonrió, pero Roxanne pudo ver un leve nerviosismo en sus ojos. "Sí, estoy bien. Solo... he estado pensando en algo."

Roxanne arqueó una ceja, curiosa. "¿En qué estás pensando?"

Lyra respiró hondo antes de responder. "Ya verás."

Llegaron a un rincón apartado del parque, donde decidieron detenerse para hacer un picnic. Colocaron una manta sobre el césped y comenzaron a sacar la comida de la cesta, disfrutando de la compañía mutua y de la tranquilidad del lugar. Sin embargo, Roxanne no pudo dejar de notar que Lyra seguía un poco inquieta, como si estuviera esperando el momento adecuado para decir algo.

Después de comer, Roxanne miró a Lyra con una sonrisa suave y llena de afecto. "Gracias por hacerme sentir tan bien. Nunca imaginé que me harías tan feliz."

Lyra se inclinó y besó a Roxanne suavemente. "No hay nada en el mundo que prefiera hacer que estar aquí contigo."

Después de un rato, Lyra finalmente pareció tomar una decisión. Con un gesto rápido, sacó algo de su bolso, manteniéndolo oculto por un momento antes de revelarlo. Era un ramo de rosas rojas, cuidadosamente envuelto y con un lazo que lo mantenía todo en su lugar.

"Esto es para ti, Roxanne," dijo Lyra, extendiéndole el ramo con una sonrisa que intentaba esconder su nerviosismo.

Roxanne quedó impresionada, sus ojos se abrieron con sorpresa mientras tomaba las rosas. "Lyra... son preciosas."

Lyra tragó saliva, sintiendo su corazón latir más rápido. "Hay algo que quiero decirte."

Roxanne esperó, sin quitar la vista de Lyra, sintiendo que algo importante estaba a punto de suceder. Lyra tomó aire y comenzó a hablar, sus palabras llenas de sinceridad y emoción.

"Roxanne," comenzó Lyra, "desde que nos conocimos, mi vida ha cambiado de formas que nunca imaginé. Hemos pasado por tanto juntas, y a pesar de los malentendidos y los momentos difíciles, siempre he sabido que había algo especial entre nosotras. Algo que va más allá de una simple amistad."

Roxanne sintió que su corazón se aceleraba con cada palabra de Lyra, y sus ojos se llenaron de lágrimas de felicidad. Lyra continuó, su voz temblando ligeramente por la emoción.

"Eres increíble, Roxanne. Eres valiente, inteligente, y tan increíblemente hermosa, tanto por dentro como por fuera. Haces que todo en mi vida tenga sentido, y no quiero imaginar un futuro sin ti a mi lado." Lyra dio un paso adelante, sosteniendo la mano de Roxanne con firmeza, mientras miraba directamente a sus ojos.

"Roxanne," dijo finalmente, "¿quieres ser mi novia?"

Roxanne sintió que una ola de emoción la envolvía por completo. Las lágrimas que había estado conteniendo finalmente cayeron por sus mejillas, pero eran lágrimas de pura felicidad. Con una sonrisa radiante, respondió:

"Sí, Lyra, quiero ser tu novia. No hay nada que desee más en este mundo."

Lyra dejó escapar un suspiro de alivio y, sin dudarlo, se acercó a Roxanne. Sus labios se encontraron en un beso tierno y lleno de amor, sellando la promesa de un nuevo comienzo juntas. El beso fue lento y significativo, como si ambas estuvieran saboreando el momento en que finalmente se habían encontrado la una a la otra.

Cuando se separaron, Roxanne miró las rosas en sus manos y luego a Lyra, sonriendo ampliamente. "Gracias por esto, Lyra. No solo por las rosas, sino por todo. Por querer estar conmigo, por hacerme sentir tan especial."

Lyra acarició suavemente la mejilla de Roxanne, con una sonrisa que reflejaba el amor que sentía. "Tú haces que todo valga la pena, Roxanne. Estoy tan feliz de que seas mía."

Habían pasado la tarde riendo, hablando, y disfrutando de la compañía mutua, dejando que la calidez de su relación floreciente las envolviera.

En un momento de tranquilidad, Roxanne sacó algo de su bolsa. "Tengo algo que quiero mostrarte," dijo, sacando con cuidado el álbum que Lyra le había regalado tiempo atrás. Los ojos de Lyra se abrieron en sorpresa.

"No puedo creer que lo abriste," murmuró Lyra, su voz llena de asombro y algo de emoción.

Roxanne sonrió, mirando el álbum antes de girarlo hacia Lyra. "No solo lo abrí, Lyra. Me encantó. Es uno de los regalos más hermosos que alguien me ha dado." Sus ojos se encontraron con los de Lyra, llenos de sinceridad y gratitud. "Me encantó ver nuestras fotos juntas, los mensajes que escribiste... Me di cuenta de lo mucho que significas para mí, y quiero seguir creando más momentos como esos, juntas."

Lyra se sintió conmovida por las palabras de Roxanne, y su corazón se llenó de alegría. "Así será," respondió con una sonrisa, tomando su cámara de su bolso. "Vamos a empezar ahora mismo."

Se acomodaron juntas en el césped, la cámara de Lyra capturando cada instante. Hicieron varias poses, riendo mientras hacían caras graciosas, sonriendo para la cámara, y disfrutando del momento. En una de las fotos, Lyra besó a Roxanne en la mejilla, capturando la ternura del gesto. En otra, Roxanne hizo lo mismo, devolviendo el beso con cariño. Finalmente, Lyra miró a Roxanne con una sonrisa cómplice, y ambas se inclinaron para tomarse una foto besándose en los labios, sellando el momento de amor con una imagen que guardarían para siempre.

Roxanne, con una sonrisa brillante, miró las fotos en la pantalla de la cámara y dijo, "Estas van directas al álbum." Ambas rieron, sabiendo que ese momento sería solo uno de muchos que continuarían creando juntas.

Lyra se inclinó nuevamente para besar a Roxanne, pero el momento romántico se rompió por un sonido de pasos apresurados. Cuando levantaron la vista, vieron a Lee, que las miraba con una expresión de incredulidad y rabia.

"¿Qué demonios está pasando aquí?" exclamó Lee, su voz llena de enojo.

Roxanne se levantó rápidamente, sorprendida y con el corazón en la garganta. Ella supo que tenía que hablar con Lee. Sabía que lo que iba a decirle podría romper su relación, pero no podía seguir ocultando la verdad. Con el corazón pesado le respondió: "Lee, yo... lo siento. No quería que lo supieras así, pero no puedo negar lo que siento por Lyra."

Lyra, tomando la mano de Roxanne para darle apoyo, se dirigió a Lee. "Lee, lo lamento mucho. Esta es la razón por la que terminé contigo. Me enamoré de Roxanne. No fue algo que planeé, pero es lo que siento."

Lee apretó los puños, su rostro se tornó rojo de rabia. "¡Esto es una traición! ¡Tú eres mi hermana, Roxanne! ¿Cómo pudiste hacerme esto?"

Roxanne, con la voz quebrada, intentó explicarse. "Lee, no elegí esto. Pero no puedo ignorar lo que siento por Lyra. No quiero que esto arruine nuestra relación, pero no puedo mentirme a mí misma."

Lee, con una mirada de determinación, amenazó: "Voy a decirle nuestros papás. Esto no se va a quedar así."

Roxanne y Lyra se miraron, sabiendo que las cosas se complicarían aún más. Pero estaban decididas a enfrentar lo que viniera, juntas.

 


 

Cuando sus padres se enteraron, reaccionaron con incredulidad y enojo. “¡No puedo creer que hayas hecho esto, Roxanne!", exclamó su madre, llena de indignación. “¡Lyra, siempre fuiste bienvenida a esta casa, te consideramos como parte de la familia, y nos haces esto, jugaste con los sentimientos de nuestro hijo y ahora te metes sentimentalmente con nuestra hija, eso es un acto impuro! ¡Nos has causado problemas en esta familia!"

"¡Esto no es culpa de Lyra!", respondió Roxanne con firmeza, sorprendida por la fuerza de sus propias palabras. "Yo soy quien se enamoró de ella. Esto es algo entre nosotras, y no tienen derecho a juzgarnos. ¡Ni a ella, ni a mí!"

Sus padres quedaron atónitos. Para ellos, la situación era incomprensible, una traición a la familia y a todo lo que habían enseñado. "Nos has decepcionado, Roxanne", dijo su padre finalmente. "Y no sabemos cómo podremos aceptar esto."

Las palabras de su padre la hirieron profundamente, pero no tanto como ver el dolor en los ojos de Lyra. Sabía que le había costado mucho enfrentar todo esto, y que estaba pagando el precio por algo que no era su culpa.

"Debes terminar con esto", dijo su madre, con una dureza que nunca antes había mostrado. "Lyra no volverás a ser bienvenida en esta casa."

Las palabras cayeron como una sentencia, pero lo que más dolió fue el siguiente insulto que su padre lanzó. "No solo estás traicionando a tu hermano, sino también estás dejando que una mujer como Lyra te arruine la vida. Ella es una mala influencia, Roxanne."

Lyra no pudo contener las lágrimas, con los ojos enrojecidos y la voz temblorosa. "No soy una mala persona. No he hecho nada para merecer esto. Solo me enamoré de tu hija."

Roxanne abrazo a Lyra, tratando de calmarla. "Tranquila, Lyra. No te preocupes, estoy aquí contigo."

"¡Roxanne!", exclamó su madre, sorprendida por la demostración pública de afecto. "Esto tiene que terminar ahora. Si no lo haces, te enviaremos a un psiquiatra en Suiza. Te alejarán de ella y te quitarán esas ideas de la cabeza."

Roxanne sintió un nudo en la garganta. "No… no quiero alejarme de Lyra. No quiero que me manden lejos. Yo… yo la amo."

Lyra, asustada por la amenaza, trató de intervenir. "Por favor, no la manden lejos. Esto no es culpa de ella. No la castiguen por algo que no puede controlar."

Pero los padres de Roxanne estaban decididos. "No queremos escuchar más, Lyra", dijo su padre con frialdad. "Esto es por el bien de nuestra hija."

"Si insisten en esto", dijo Roxanne, sintiendo que la desesperación la consumía, "me iré de esta casa. No me iré a Suiza, no quiero alejarme de Lyra."

Lee, que había estado observando en silencio, estalló en carcajadas. "¿Y a dónde irás, Roxanne? No tienes a dónde ir. No hay familia cercana que pueda acogerte. Esto es una locura."

Lyra, tomando una decisión en ese mismo instante, se adelantó. "Se irá a vivir conmigo. Mis padres viven en Irlanda y me envían suficiente dinero para que podamos vivir bien aquí. Hay suficiente espacio para ambas."

Roxanne miró a Lyra, sorprendida pero llena de esperanza. "¿Hablas en serio, Lyra? ¿Realmente harías eso por mí?"

Lyra asintió con firmeza. "Sí, Roxanne. No dejaré que te alejen de mí. Podemos vivir juntas, estar seguras y felices, lejos de todo esto."

Los padres de Roxanne y Lee quedaron en shock, incapaces de procesar lo que estaban escuchando. Su madre intentó intervenir. "¡De ninguna manera permitiremos que te vayas con ella! Eres nuestra hija, y no puedes tomar esta decisión por tu cuenta."

Roxanne, ahora más decidida que nunca, respondió: "Ya soy grande. Puedo tomar mis propias decisiones, y he decidido que quiero estar con Lyra. No me van a alejar de ella."

Sus padres intentaron disuadirla, pero Roxanne estaba decidida. Fue a su habitación, recogió sus cosas, y junto a Lyra, salió de la casa que había sido su hogar durante toda su vida. Sabía que estaba dejando atrás todo lo que conocía, pero no se arrepentía. Por primera vez, estaba tomando una decisión por sí misma, una decisión basada en lo que realmente quería.

Mientras caminaban hacia el auto de Lyra, Roxanne sintió una mezcla de alivio y miedo. Alivio porque finalmente había dejado atrás las cadenas que la ataban, pero miedo porque no sabía qué le deparaba el futuro. Sin embargo, cuando miró a Lyra, supo que no importaba lo que viniera, lo enfrentarían juntas.

"Gracias por hacer esto por mí", dijo Roxanne mientras subían al auto.

Lyra sonrió, aunque sus ojos aún reflejaban el dolor de lo que acababa de suceder. "No tienes que agradecerme, Roxanne. Esto es lo que quería desde el principio. Solo lamento que haya tenido que ser así."

Roxanne tomó la mano de Lyra, sintiendo una conexión más fuerte que nunca. "Estoy asustada, pero también estoy emocionada. No sé qué pasará ahora, pero estoy segura de que estar contigo es lo correcto."

Lyra la miró con ternura. "No tienes que tener miedo. Estamos juntas en esto, y haremos que funcione. No importa lo que pase, siempre estaré aquí para ti."

Con esas palabras, Lyra encendió el auto y se alejaron de la casa, dejando atrás una vida llena de expectativas y obligaciones. El futuro era incierto, pero por primera vez, Roxanne se sentía libre para ser ella misma, y eso era todo lo que necesitaba.

Mientras se alejaban, Lee observó desde la ventana, incapaz de creer lo que había sucedido. Sintió una mezcla de rabia y confusión, pero no dijo nada. Sabía que no había nada que pudiera hacer ahora.

Los padres de Roxanne, por su parte, quedaron devastados. Habían perdido a su hija en una lucha que nunca esperaron tener que enfrentar. Pero para Roxanne y Lyra, era el comienzo de una nueva vida, una vida que habían elegido juntas, sin importar lo que el mundo pensara.

La relación entre Lyra y Roxanne floreció. Al vivir juntas, cada día era un descubrimiento nuevo, y a pesar de los desafíos que enfrentaban, su amor creció más fuerte. Lyra seguía luchando con los sentimientos residuales hacia Lee, pero cada vez que él intentaba acercarse, ella lo rechazaba, reafirmando su compromiso con Roxanne. Lee, al final, tuvo que aceptar que había perdido a Lyra para siempre, y aunque le dolía, sabía que no podía competir con lo que ellas compartían.

Roxanne también se enfrentaba a sus propios miedos y dudas, pero con el apoyo inquebrantable de Lyra, encontró la fuerza para seguir adelante. Juntas, encontraron una paz que nunca habían conocido, y aunque el camino era difícil, estaban listas para enfrentarlo, una al lado de la otra.

 


 

Epílogo

Habían pasado dos años desde que Roxanne se mudó con Lyra. El tiempo había sido generoso con ambas. Juntas, habían enfrentado los desafíos que la vida les arrojaba, fortaleciéndose mutuamente y creando más recuerdos de los que cabían en el álbum que Lyra le había regalado. La conexión entre ambas se había vuelto inquebrantable, llena de amor, complicidad, y un profundo entendimiento de lo que significaba estar realmente juntas.

Era una tarde tranquila en la terraza de su departamento compartido. El cielo pintado en tonos anaranjados por el atardecer creaba una atmósfera perfecta para lo que Roxanne había planeado. Se sentaron juntas en una pequeña mesa, mirando el horizonte mientras el sol comenzaba a ocultarse.

Roxanne tomó la mano de Lyra suavemente, sus dedos entrelazándose. Lyra la miró con una sonrisa suave, sin sospechar lo que estaba por suceder. Roxanne respiró hondo, reuniendo el valor que había estado cultivando durante semanas.

"Hay algo que quiero decirte, Lyra," empezó Roxanne, su voz temblando ligeramente por los nervios. "Estos últimos dos años han sido los más felices de mi vida. Pasamos por mucho juntas, desde aquellos momentos difíciles hasta los días llenos de risas y amor. No puedo imaginar mi vida sin ti."

Lyra la miró con ternura, pero antes de que pudiera responder, Roxanne se levantó de su asiento. Metió la mano en su bolsillo y sacó una pequeña caja de terciopelo. Los ojos de Lyra se agrandaron al ver la caja, y su corazón comenzó a latir más rápido.

Roxanne se arrodilló frente a ella, sus manos temblando mientras abría la caja para revelar un anillo delicado, pero hermoso. Un anillo de promesa, sencillo, pero lleno de significado.

"Este anillo," dijo Roxanne, con la voz llena de emoción, "es una promesa. Una promesa de que siempre estaré a tu lado, pase lo que pase. Una promesa de amarte y respetarte, de construir una vida juntas, un día a la vez. No es una propuesta de matrimonio aún, pero es una señal de que mi corazón te pertenece por completo, y quiero que lo sepas hoy, mañana, y siempre."

Lyra sintió cómo sus ojos se llenaban de lágrimas. Emocionada, extendió su mano, permitiendo que Roxanne le colocara el anillo. "Roxanne... es hermoso. Y tú eres la persona más increíble que he conocido," susurró Lyra, con lágrimas cayendo por su rostro.

Roxanne sonrió mientras se levantaba, tomando el rostro de Lyra entre sus manos. "Te amo, Lyra. Este es solo el comienzo de todo lo que nos espera."

Lyra asintió, sonriendo entre lágrimas. "Te amo también, Roxanne. Con todo mi corazón. Prometo cuidar siempre de este amor, como tú lo haces."

Ambas se inclinaron y se besaron suavemente, sellando la promesa. El anillo brillaba bajo la luz del atardecer, un símbolo de todo lo que habían superado y de todo lo que vendría.

Y así, a pesar de los obstáculos, el amor verdadero prevaleció, demostrando que, cuando dos personas están destinadas a estar juntas, nada ni nadie puede separarlas. El futuro era incierto, como siempre lo es, pero con esa promesa, ambas sabían que podían enfrentarlo juntas. En ese momento, no había nada más importante que el amor que compartían, y ese anillo de promesa brillando en el dedo de Lyra, era solo el primer paso hacia todo lo que construirían juntas, sabiendo que habían encontrado su verdadero hogar en el corazón de la otra.