Work Text:
Él, hombre sabio y anticipado, no había predicho que Ōgai Mori muriera una tarde junio en manos del enemigo. Ni siquiera sabía que había un enemigo detrás de la mafia.
Sin embargo, no podían culparlo, él ya no formaba parte de la organización. Él había dejado esa vida atrás para dedicarse al último deseo de Odasaku, había marchado en busca de la tan anhelada luz y buenos tratos.
Se removió incómodo cuando Kōyō soltó la noticia con el toque menos delicado, de hecho, sonaba nerviosa e impaciente como nunca la vio, o mejor dicho como hace mucho no la veía. La última vez que la vio en ese estado fue cuando su casa, si se le podía llamar así, fue asaltada por los enemigos provocando la muerte de su tía y el ascenso de Kōyō a ejecutivo.
Ella lo miró como en aquel entonces, como si buscara algún daño o dolor en él.
Y había mucho dolor, pero no había tiempo para eso. No cuando Port Mafia había caído junto a su líder, no cuando Chuuya estaba debatiéndose entre la vida y la muerte, no cuando solo quedaban tres ejecutivos, no cuando Black Lizard estaba incapacitado, no cuando su legado lo había alcanzado.
Asintió a la mujer, y ella se hincó ante él con la espada en mano.
—Shuji Tsushima, heredero sanguíneo y el jefe más joven que Port Mafia a tenido, le entregó mi vida. —Su voz era dulce y suave como siempre la recordó, y sinceramente hubiera esperado que esas palabras nunca hubieran salido de su boca.
Ella se levantó y lo escolto como en aquel entonces. Siguiendo su espalda.
