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Una última vez

Summary:

“No te preocupes por mí, Felix. Estoy seguro de que, en mi próxima vida, volveremos a estar juntos, así que sé paciente, ¿vale? No importa el tiempo que pase, yo siempre te voy a amar”

Work Text:

Eran sobre las cuatro de la mañana, y Felix seguía despierto. Tampoco era como si pudiera remediarlo, hacía muchos años que no podía dormir. Intercambiaba mensajes de texto con Chan, a quien, incluso si él sí podía dormir, la Luna llena le mantenía despierto.

«Estás nervioso por lo de mañana, Felix?»

«… Sí»

«De verdad?»

«Es por lo que crees que va a pasar con Seungmin?»

«No es que crea que vaya a pasar nada»

«Pero siento que será la última vez que le tenga que buscar»

«Venga, seguro que al final no será nada»

«Será como las otras veces, no tienes que preocuparte»

Unas horas después, Felix se puso de camino a la universidad. No es como si necesitase estudiar, pero, siempre que les tocaba huir de donde fuera que estaban viviendo, Chan y Felix decidían estudiar un año en la universidad del nuevo lugar en el que se quedarían. Siempre que les tocaba huir, y siempre que sus parejas acababan muriendo. Cuando Felix llegó a la universidad, estuvo un rato buscando la clase a la que debía ir, pero no era capaz de encontrarla y se estaba comenzando a frustrar.

  • Perdona, eres Felix, ¿verdad? – preguntó alguien.
  • S-sí, ¿cómo lo sabes? – preguntó de vuelta Felix.
  • Soy Seungmin, he visto que eres nuevo en la uni y que vamos a la misma clase de Biología.
  • Ah, estaba buscando la clase ahora pero no soy capaz de encontrarla.
  • Es porque hace unos meses hicieron reformas y aún no han puesto los mapas nuevos. Si quieres puedo enseñarte dónde está y además hacerte un pequeño tour por la universidad.
  • Lo agradecería bastante, la verdad.

Seungmin pasó un rato enseñándole a Felix todas las clases y aulas de la universidad, y su última parada sería en el edificio de clubs.

  • Lo último que quería enseñarte eran los clubs – dijo Seungmin –, ven, este es en el que yo estoy.

Los dos chicos entraron al aula, donde Felix no esperaba ver a Chan y a Hyunjin.

  • Este es el club de caza – dijo Seungmin.
  • ¿De… caza? – preguntó Felix. Miró por un momento a Chan, quien estaba conversando con Hyunjin y se veía algo nervioso.
  • Sí, pero no es sobre caza “normal”, es sobre cazar seres fantásticos.
  • A-ah… ¿de verdad?
  • No hay mucha gente porque no creen en los seres, pero nosotros sabemos que existen. ¿Sabes? Creo que deberías unirte.
  • Me… lo pensaré…

De pronto sonó la campana que indicaba que las clases iban a comenzar, por lo que Felix y Seungmin fueron a la clase de Biología. Durante todo el día, Felix estuvo pensando en que, esta vez, Seungmin se dedicaba a perseguir y matar a seres como él. Al final del día, esperó a Chan en la entrada de la universidad, ya que habían quedado para pasar la tarde juntos. Sin embargo, el paseo al parque fue en silencio, algo extraño para ambos. Después de un rato, Chan finalmente decidió sacar un tema de conversación.

  • A lo mejor eso que sentías sí debería preocuparnos – dijo, mirando al suelo –… ninguna de las otras veces habían sido cazadores…
  • Lo más cercano a eso fue cuando pensaban que… lo que somos era mentira – añadió Felix.
  • A lo mejor podríamos convencerles para dejen ese club… aunque parecía que lo trataban de manera muy seria…
  • Aun así, ¿vas a intentar volver a salir con Hyunjin?
  • Lo más probable es que sí. Si realmente esta es la última vez, quiero aprovecharla. ¿Tú qué harás?
  • Lo mismo que tú, aunque tengo dudas… pero no creo poder resistirme a él. Nunca he podido.

Pasaron un par de semanas en las que Seungmin intentaba acercarse más a Felix; no sabía muy bien por qué sentía que Felix y él tenían una conexión especial, pero quería aprovecharlo para conocerle mejor. Una mañana, mientras que Felix esperaba a que empezasen las clases, no pudo evitar escuchar por encima una conversación de teléfono. Sería algo normal de no ser porque la voz le resultaba demasiado familiar.

  • Ah, ¿ya estás llegando? – conversaba esa persona – Vale, ¿vas a tardar mucho? Okay, te espero fuera entonces. Yo también te quiero.

La persona colgó la llamada, y Felix se acercó rápidamente.

  • ¿Ayen? – preguntó, algo nervioso.

En cuanto Jeongin levantó su cabeza y vio a Felix, no tardó en abrazarle con fuerza.

  • ¡Felix! – exclamó. Estaba abrazando con tanta fuerza a Felix que, si aún dependiera de respirar para seguir viviendo, ya se habría ahogado – ¿Cuánto tiempo ha pasado?
  • Demasiado – respondió Felix –… Dios, cuando salí de mi escondite y no era capaz de encontrarte casi enloquezco…
  • De hecho, los cazadores me encontraron y tuve que seguir huyendo… ¡Ah, tengo que enseñarte algo!
  • ¿Ayen? – preguntó alguien, acercándose a los chicos.
  • ¡Changbin, mira, es Felix!
  • ¡¿Changbin?! – exclamó Felix – ¿El… el de siempre?
  • ¿Felix? – preguntó Changbin.
  • Deberíamos buscar un sitio con menos gente para poder explicaros todo – dijo Jeongin.

Los chicos decidieron ir a la parte de fuera de la universidad; como hacía bastante frío, todos los alumnos estaban esperando dentro de los edificios. Una vez fuera se sentaron en uno de los bancos para hablar.

  • Cuando tú y yo tuvimos que escapar por primera vez, resulta que Changbin quiso seguirnos – explicaba Jeongin –. Debido a eso, se perdió en el bosque y… le mordió un lobo.
  • ¿De verdad? – preguntó Felix.
  • Y, como seguía perdido después de eso – añadió Changbin –, no pude encontrar a Ayen hasta que se separó de ti sin querer… ¿Tú estuviste sólo todo este tiempo?
  • No, por suerte no – respondió Felix –. Me encontré con un lobo en uno de los pueblos en los que estuve y he estado con él desde entonces.
  • ¿Conociste a otro lobo?
  • Sí, se llama Chan. Si queréis os lo puedo presentar.
  • Claro, cuantas más personas como nosotros conozcamos mejor – dijo Jeongin.
  • Vale, en la hora de descanso iremos a buscaros.

Cuando llegó la hora de descanso, Felix fue a la clase de Chan a buscarle. Se perdió un par de veces por el camino, pero logró llegar a su clase antes de que se hubiera ido.

  • Hey, Chan – saludó Felix –, ¿te acuerdas de lo que te conté sobre Ayen? ¿Que le perdí de vista y no le volví a ver?
  • Claro que me acuerdo – respondió Chan –, ¿por qué?
  • Pues resulta que me lo he encontrado en los pasillos junto a otro amigo mío.
  • ¿De verdad?
  • Sí, y quieren conocerte, por lo que pensé que podríamos pasar la hora de descanso juntos.
  • Claro, vamos.

Chan y Felix se pusieron de camino a la parte de fuera de la universidad, lugar donde Changbin y Jeongin les estaban esperando. Una vez allí, y después de presentarse, Changbin comenzó a hablar.

  • Chan… ¿puedo pedirte un favor? – preguntó.
  • Eh… sí, claro – respondió éste.
  • Es que hay un chico… un amigo mío que también es un lobo, pero es un novatillo, y el único otro lobo que conoce soy yo. Me preguntaba si podría presentártelo, así podría tener a alguien más con quien identificarse.
  • Ah, por supuesto. Sé lo mucho que me habría gustado conocer a alguien más como yo antes…
  • Hoy ya es un poco tarde para eso, ¿no? – preguntó Jeongin.
  • Sí, un poco, la verdad – respondió Changbin.
  • Chan podría pasar la hora de descanso contigo y con tu amigo mañana – dijo Felix –, y Ayen y yo podemos aprovechar para ponernos al día.
  • Me parece bien, iré a buscarte mañana, Changbin – dijo Chan.

Al día siguiente, en la hora de descanso, tal y como dijeron, Chan fue a buscar a Changbin, quien estaba esperando junto al amigo que mencionó.

  • ¡Ah, ¿él es el otro lob-?! – intentó preguntar el amigo, antes de que Changbin le tapase la boca.
  • No vamos gritando lo que somos por ahí, Han – susurraba Changbin, asegurándose de que nadie les estuviese mirando raro.
  • P-perdón…
  • Entonces… ¿eres Han? – preguntó Chan – Changbin me dijo que buscabas hacer más amigos… ya sabes.
  • Ah, ¿Changbin te dijo eso…? En realidad buscaba conocer más lobos para que me ayudasen a recorrer el bosque y tal, pero podemos ser amigos.
  • ¿No has ido nunca al bosque, Han? – preguntó Changbin.
  • No… no realmente.
  • ¿Y cómo te escondes durante Luna llena?
  • En mi habitación, poniendo ropa en mi cama y escondiéndome en el armario… Bueno, ahora que mis padres han renovado la casa entera y ya no tengo ese armario técnicamente ya no puedo esconderme. Por eso quiero aprender a moverme por el bosque.
  • No llevo tanto tiempo aquí – dijo Chan –, pero puedo enseñarte algunos lugares en los que suelo esconderme.
  • Yo sí que podría guiarte por el bosque – añadió Changbin –, en realidad es bastante fácil de memorizar, aunque eso implicaría…
  • ¿Qué pasa? – preguntó Han.
  • No, no pasaría nada. Lo decía por dos amigos nuestros que también necesitan ir al bosque de vez en cuando.
  • ¿Lo dices por Felix y Ayen? – preguntó Chan – No te preocupes, no creo que les importe.

Mientras tanto, Felix y Jeongin estaban disfrutando de la hora de descanso en la cafetería, cuando Seungmin y Hyunjin se acercaron a su mesa.

  • Hey, Felix – saludó Seungmin –, ¿os importa si nos sentamos con vosotros?
  • ¡Ah, Seungmin! Claro que no, adelante – respondió Felix.
  • No sabía que conocías a Ayen – dijo Hyunjin.
  • Ayen y yo hemos sido amigos desde siempre hasta que… me mudé, pero me alegro de haber coincidido con él de nuevo.
  • Lo que me sorprende es que los conozcas a ellos – mencionó Jeongin.
  • Ayudé a Felix a adaptarse el primer día porque coincidimos en una de nuestras clases – explicaba Seungmin –, y desde entonces hemos quedado algunas tardes.

Estuvieron hablando durante bastante rato, hasta que Hyunjin y Seungmin tuvieron que irse porque les necesitaban en su club.

  • Felix, sabes que esos dos cazan… gente como nosotros, ¿verdad? – preguntó Jeongin.
  • Sí, sí lo sé – respondió Felix.
  • Entonces, ¿por qué eres su amigo? Quiero decir, es un riesgo innecesario…
  • Es una situación complicada, Ayen. Intentaré explicártelo cuando no haya tanta gente.
  • Está bien, Felix. Lo único que quiero es que estés a salvo, sobre todo ahora que te he encontrado de nuevo.
  • Lo sé, Ayen, lo sé.

Unas semanas después, antes de que iniciaran las clases, Felix observaba a un chico en el que se había fijado días atrás. Ya había pasado un mes y medio desde que empezaron las clases y, en ningún momento, le había visto interactuar con otras personas de su clase de manera voluntaria; además, las veces que lo hacía, se mostraba evasivo. Aun así a Felix le interesaba, por lo que fue a sentarse con él.

  • ¿Te importa si me siento contigo hoy? – preguntó.
  • Ah – dijo la otra persona, algo sobresaltada –… bueno, si quieres…
  • Eres Minho, ¿verdad?
  • Sí, aunque todos me dicen Lino.

A Felix le tomó un rato, pero consiguió que Minho tomase confianza con él y se pasaron toda la clase charlando.

  • ¿Quieres pasar la hora de descanso conmigo y con mi novio? – preguntó Minho.
  • Ah, claro – respondió Felix.

Felix y Minho fueron a la cafetería, lugar donde el novio de Minho le estaba esperando.

  • ¿Felix? No sabía que ibas a la misma clase que Lino – dijo el novio de éste.
  • ¿Conoces a Han? – preguntó Minho.
  • Bueno, es amigo de amigos – respondió Felix –, y ya sabes.

Los chicos se sentaron a comer mientras conversaban. Aunque a Felix le pareciera curioso que Minho no estuviese comiendo nada, no le quiso dar importancia por el momento.

  • ¿Y cómo os hicisteis pareja? – preguntó Felix – Si no os importa decirme.
  • Ah, pues, fue hace casi un año – respondió Minho –, cuando pude convencer a mis padres para que me dejaran estudiar aquí. Han fue la primera persona con la que hablé.
  • Lino era muy reservado cuando nos conocimos – añadió Han –, me costó mucho hacer que confiase en mí. Pero fíjate, ahora es un encanto.
  • Ay, Han…

Siguieron charlando hasta que acabó la hora de descanso y tuvieron que regresar a sus clases. Durante estos meses, Felix notó una gran diferencia con respecto a otras veces que había decidido estudiar un año; el resto del cuatrimestre pasó la mayor parte del tiempo quedando con Chan, Jeongin y Changbin, y estudiando con Seungmin y Hyunjin. Aun así también aprovechó para conocer mejor a Han y a Minho. Durante las vacaciones, Hyunjin y Chan invitaron a Felix a salir una tarde porque, aparentemente, tenían noticias para él.

  • ¿Ha ocurrido algo? – preguntó Felix, sentándose.
  • No, no, tranquilo – respondió Chan –… bueno, más o menos.
  • Queríamos decirte que Chan y yo empezamos a salir hace un par de días – dijo Hyunjin.
  • ¿De verdad? – preguntó Felix – ¿No es un poco pronto?
  • Sí, pero… siento que tenemos una conexión especial. Es difícil de explicar.

Después de un rato, Hyunjin tuvo que ir al baño, dejando a Chan y a Felix a solas.

  • Esta vez me has ganado – dijo Felix.
  • No lo habría hecho si no le dijeses que no a Seungmin y a Hyunjin siempre que te invitan a salir – mencionó Chan.
  • Oye, que no quiera salir con Seungmin y Hyunjin no significa que no salga a solas con Seungmin… Aunque también rechazo muchos de sus planes.
  • ¿Te sigue preocupando que sean cazadores?
  • Bueno, un poco… Pero, con suerte, cuando terminen la universidad y ya no puedan ir al club se olvidan de todo el tema de cazar.
  • ¿De qué habláis? – preguntó Hyunjin, que acababa de volver del baño.
  • Ah, de los clubs – respondió Chan.
  • Al final no os habéis unido a ninguno, ¿no?
  • No, queremos esperar al segundo año para unirnos a alguno – respondió Felix.

Los chicos estuvieron un rato más fuera antes de volver a sus casas. Felix estuvo pensando en lo que le dijo Chan, y decidió que saldría más con Seungmin durante las vacaciones. Además, al regresar a las clases, le dijo que le acompañaría las veces que fuera al bosque a cazar. De esa forma, podría ver a qué lugares suelen ir Seungmin y Hyunjin para evitar que, accidentalmente, les hicieran daño a los demás.

Una tarde, saliendo de la universidad, Felix fue a hablar con Minho antes de que se fuese a su casa.

  • ¿Necesitas algo, Felix? – preguntó Minho.
  • He escuchado que vas a ir al bosque esta noche – respondió Felix –, ¿te importa si te acompaño?
  • No sé… no sé si es una buena idea…

Felix miró un momento a su alrededor antes de contestar a Minho, asegurándose de que nadie estuviese relativamente cerca.

  • Lino, escucha – dijo, susurrando –, sé que eres un vampiro, y sé que el bosque es algo peligroso, pero no tienes que preocuparte por mí.
  • B-bueno, está bien, pero me vas a tener que decir cómo sabes que soy… eso.
  • Te lo diré cuando estemos en el bosque. ¡Nos vemos luego!

Felix se fue a su casa, dejando a Minho bastante confundido, pensando que, tal vez, no se le daba tan bien ocultar que era un vampiro como pensaba. Esa noche, tal y como Felix dijo, le estaba esperando en la parte del bosque que estaba cerca de la universidad.

  • Espero que sepas que vengo a comer – dijo Minho –, y no es muy agradable de ver.
  • No te preocupes, he visto cosas peores – respondió Felix.

Después de estar un rato paseando por el bosque, Minho se detuvo.

  • Felix, espérame aquí – dijo, mientras miraba hacia unos arbustos.
  • ¿Por qué? – preguntó Felix – No me importa verlo.
  • Por favor, hazme caso. Realmente no quiero que lo hagas.
  • Bueno… está bien…

Felix se quedó apoyado en un árbol mientras Minho se alejaba. Estaba distraído mirando al cielo, por lo que no se había dado cuenta de que alguien se estaba acercando a él.

  • ¡Hey, Felix!
  • ¡Ah, ¿Han?! – exclamó Felix, bastante asustado – ¿Qué haces aquí? Hoy no hay Luna llena.
  • Quería salir un rato y aprovechar para comer algo fresco. ¿Tú qué haces por aquí?
  • Yo, uh… estaba-
  • Ya está, Felix – dijo Minho, que acababa de volver.

Hubo un silencio algo incómodo en cuanto Han y Minho se fijaron en el otro, mientras que Felix miraba al suelo, temiendo lo peor.

  • Lino… ¡¿eres un vampiro?! – preguntó Han – ¡Qué guay!
  • ¡¿Y tú un lobo?! – preguntó de vuelta Minho – ¿Por qué no me dijiste nada?
  • Es que no sabía cómo ibas a reaccionar…
  • Creí que se iban a pelear – pensó Felix –, los primeros meses Chan y yo no nos soportábamos…
  • … pero bueno, tengo que regresar a casa ya. Podemos seguir hablando mañana.
  • Claro, Han, nos vemos en clase – dijo Minho.

Felix y Minho se pusieron de camino a la casa de Minho después de que Han se fuera, pero Minho aún tenía que preguntarle algo a Felix.

  • Oye, Felix – dijo –, ¿cómo sabías que soy un vampiro?
  • Ah, eso – respondió Felix –, bueno, es porque yo soy uno también.
  • ¡¿Qué?! ¡¿De verdad?! Tío, ¿por qué nadie me dice nada?
  • Es que no estaba seguro de que tú lo fueses, pero cuando dijiste que necesitabas ir al bosque fue cuando pude asegurarme.
  • Ya, lo entiendo… ¿Llevas más tiempo que yo siendo un vampiro?
  • Llevo siendo un vampiro más tiempo que el que fui humano, así que supongo que sí, ¿por?
  • Es que me preguntaba, si los lobos pueden transformarse en, eso, lobos, ¿nosotros no podemos transformarnos en nada?
  • Ah, sí que podemos. Se suele creer que podemos transformarnos en murciélagos, pero es en humo.
  • ¿En serio?
  • ¡Pero ni se te ocurra intentarlo ahora! No antes de que te explique cómo funciona.

Felix estuvo un rato ayudando a Minho con cosas que un vampiro nunca podría saber si estuviera solo, y también le dio algunos consejos a la hora de cazar. Cuando estaba comenzando a amanecer, se pusieron de camino a la universidad.

  • No conoces a ningún vampiro más, ¿no? – preguntó Felix.
  • No, tú eres el primero – respondió Minho.
  • Entonces te voy a presentar a alguien. Le diré que venga a nuestra clase a primera hora.
  • Ah, está bien.

Después de un rato, Minho y Felix esperaban a que el amigo de Felix llegase a su clase. Era muy temprano; no querían que nadie descubriese que eran vampiros. Después de un rato, Jeongin entró a la clase.

  • Hey, Felix – saludó –… ¿Lino?
  • ¿Ya conocías a Ayen? – preguntó Felix.
  • Sí, vamos al mismo club – respondió Minho –… ¿Por qué ninguno de mis amigos son humanos? ¿Y por qué nunca me doy cuenta?
  • ¿Eres un… vampiro también, Lino? – preguntó Jeongin.
  • Bueno, mira, Ayen tampoco se había dado cuenta – dijo Felix.
  • Dios, tanto tiempo buscando a otros vampiros y resulta que la única persona que me parecía humana es uno más…

Los tres estuvieron un rato más hablando, hasta que otros compañeros empezaron a entrar a la clase de Minho y Felix, haciendo que Jeongin tuviera que irse a la suya. Un par de semanas después, durante la hora de descanso, Felix estaba buscando a Seungmin. No estaba en el club, y Hyunjin no sabía dónde podía estar. Después de un rato, le acabó encontrando a las afueras del campus, cerca del bosque.

  • ¿Qué haces aquí, Seungmin? – preguntó Felix.
  • Ah, Felix, se me olvidó decírtelo la última vez que nos acompañaste al bosque – dijo Seungmin –, pero me pareció ver un duende por esta zona.
  • Quizás era un zorrillo, o un jabalí pequeño.
  • No, estoy seguro de que era un duende… P-perdón, ¿me buscabas para algo?
  • Era para avisarte de que esta noche vendrán unos amigos a mi casa para jugar, ver series o lo que sea, por si te apuntas.
  • ¡Claro que sí! Qu-quiero decir, vale, seguramente vaya… Irán Chan y Hyunjin, ¿no?
  • Sí, aunque también vendrán un par de personas que no conoces, pero no te preocupes por ello. Te mandaré la ubicación cuando terminen las clases.
  • Está bien, nos vemos luego.

En realidad, a Felix le daba algo de miedo juntar a los demás con Hyunjin y Seungmin y que empezasen a hablar del tema de la caza y demás, pero tampoco estaba demasiado preocupado; sabía que, si no les hacían mucho caso con el tema, dejarían de mencionarlo. Aún con todo eso, el plan de noche de Felix fue un éxito. Chan, Hyunjin, Jeongin, Changbin y Seungmin estuvieron toda la noche jugando a diversos juegos, y Han, Minho y Felix hicieron maratón de series y películas. Sobre las cinco de la mañana decidieron, finalmente, irse a dormir, a pesar de que no todos podían, pero debían improvisar para que no sospechasen nada. Los demás se quedaron en el piso de abajo mientras que Felix iba a por unas mantas y almohadas a su habitación. Sin embargo, al ir a salir de su habitación, se llevaría una sorpresa.

  • Felix, ¿podemos hablar? – preguntó Seungmin, entrecerrando la puerta de la habitación.
  • Claro, deja que baje todo esto y hablamos – respondió Felix.
  • Quiero que hablemos en privado, ¿puedes esperar un momento?

Felix miró a Seungmin por unos segundos, antes de dejar todo lo que llevaba encima en la cama y acercarse a Seungmin.

  • Está bien – dijo Felix –, dime.
  • Estuve toda la noche pensando en cómo decírtelo – explicaba Seungmin –, pero sólo seré directo… Felix, me gustas. Me gustas desde que nos conocimos. Quise convencerme de que lo que siento era admiración, o incluso envidia, pero no puedo seguir negándolo. No sé qué es lo que tú sientes por mí, pero me gustaría que me dieses una oportunidad.
  • Seungmin, esto… me pilla por sorpresa, pero también me alegra… Tú también me gustas, mucho, y me encantaría que fuésemos pareja.
  • ¡¿D-de verdad?! Me va el corazón a mil por hora… ¿P-puedo besarte?

Felix, sin dudar ni un momento, agarró la cara de Seungmin y le besó. Le pilló un poco desprevenido, pero no tardó en corresponderle.

  • Claro que puedes – dijo Felix –, no tienes que pedírmelo. Voy a bajar las cosas y ahora vengo. Puedes quedarte a dormir aquí si quieres.
  • Ah, e-está bien, aquí te espero.

Felix cogió las mantas y las almohadas de la cama y bajó al piso de abajo.

  • Qué sonriente te veo, Felix – dijo Jeongin –, ¿a qué se debe?
  • No sé de qué hablas, Ayen – respondió Felix –. ¿Hyunjin ya se ha dormido?
  • En cuanto te fuiste a tu cuarto – dijo Chan. Hyunjin estaba durmiendo tumbado en su regazo.
  • Entonces no os hace falta nada de esto.
  • Déjale una manta aunque sea – dijo Changbin –, además algunos de nosotros todavía dormimos.
  • Ay, es verdad, perdón. Os lo dejo encima del sofá, luego lo repartís como sea. Cuando Seungmin se despierte vuelvo a bajar al salón.
  • ¿Creéis que se acuerdan de que hoy no es viernes y que, en un par de horas, tendríamos que ir a clase? – preguntó Han.
  • Seguro que se acordarán cuando vean los mensajes de faltas en la web – respondió Minho.

Como Minho supuso, Hyunjin y Seungmin entraron en pánico cuando vieron los mensajes y lo tarde que se habían despertado. Aun así era su única falta que no podían justificar, por lo que no les afectaría a la hora de pasar el curso. A partir de esa noche, las veces que Felix iba a acompañar al bosque a Seungmin se convertían en citas para ellos, y en torturas para Hyunjin, quien se preguntaba si él se comportaba así cuando estaba con Chan.

Todo parecía ir bien hasta que, un día en el que Chan y Felix fueron juntos a la universidad, notaron que había mucha gente que iba corriendo al edificio de los clubs. Más concretamente, iban al club de caza de Seungmin y Hyunjin.

  • ¿Pasó algo anoche? – preguntó Chan.
  • No lo sé, ayer no les acompañé – respondió Felix –, pero llevaban un par de días que casi cazan un par de tanukis. Deberíamos ir a ver qué pasa.

Chan y Felix tuvieron que empujar a varios alumnos que estaban taponando la puerta del club, pero consiguieron hacer hueco para ver qué estaba pasando dentro. Podían ver a mucha gente queriendo apuntarse al club –y a Hyunjin bastante estresado con la cantidad de nombres que tenía que apuntar y la cantidad de chapas que tenía que dar– y, al otro lado de la clase, una jaula con una criatura dentro.

  • ¡Ah, Felix, Chan! – exclamó Seungmin, que había logrado verles entre la multitud de gente en la puerta – ¡Mirad!
  • ¿Qu-qué está pasando? – preguntó Chan, después de tener que empujar a varios alumnos para poder entrar.
  • Anoche logramos cazar al duende que le dije a Felix que vi, y ahora por fin nos creen con el tema de las criaturas fantásticas.
  • Podrías ayudarme un poco – dijo Hyunjin –, que no estás haciendo nada.
  • Oye, estoy vigilando la jaula, por si la roban.
  • ¡Nadie va a querer llevarse eso!
  • B-bueno, ¿qué tenéis pensado hacer ahora que… hay más gente en el club? – preguntó Felix.
  • Primero queremos ver si la universidad nos deja comprar más armas – explicaba Seungmin –, antes no nos dejaban porque éramos cuatro personas contadas. ¡Ah, y queremos cazar un lobo! Sabemos que hay varios por la zona.
  • ¿L-lobos? ¿No es demasiado peligroso?
  • Puede, pero Hyunjin y yo sabemos que podemos hacerlo… Las clases están a punto de empezar, luego os contamos el plan que tenemos.

Tal y como dijo Seungmin, las clases ya habían comenzado. La puerta del club tardó un rato en vaciarse, pero Felix y Chan pudieron salir a los pocos minutos. Sin embargo, en vez de ir a sus clases, salieron del campus para despejarse.

  • Malditos duendes… siempre lo arruinan todo – se quejaba Felix.
  • ¿Y ahora qué hacemos? – preguntó Chan – Me imagino que el resto ya se habrá enterado de todo…
  • Bueno, como no sabemos si realmente les van a dejar comprar armas nuevas, las veces que salgan al bosque intentaré convencerles de que es peligroso que quieran cazar lobos.
  • Les diré a Han y a Changbin que intenten pasar la noche más adentrados o lejos de la universidad… Lo bueno es que mucha gente de la que se ha unido al club no querrá ir al bosque. Muchos le estaban diciendo a Hyunjin que preferían encargarse de los carteles y de su parte del periódico.
  • Y no creo que el resto se oriente en el bosque tan bien como lo hacen Seungmin y Hyunjin…

Felix y Chan estuvieron un rato dando vueltas por la ciudad hasta que llegase la hora de descanso en la universidad, ya que no era un buen momento para que Hyunjin y Seungmin pensasen que ocultaban algo. La noche siguiente, Felix descubrió que la universidad les había dado permiso a Hyunjin y a Seungmin para comprar más armas, por lo que le sería mucho más complicado convencerles para que siguiesen intentado cazar criaturas más pequeñas. Tampoco quería ser demasiado insistente para que no sospechasen de él, por lo que sólo se lo decía a Seungmin algunas veces cuando salían juntos por la tarde. Hyunjin y Seungmin empezaron a cazar más duendes y encontraron varios escondites de tanukis, así que, eventualmente, un sábado por la noche, Felix quiso detenerles directamente antes de que entrasen al bosque.

  • Venga, Felix – decía Hyunjin –, no podemos seguir conformándonos con criaturas pequeñas. Hoy sí o sí cazaremos un lobo.
  • ¿Por qué siempre insistes en que no lo hagamos? – preguntó Seungmin – ¿Le tienes miedo a los lobos?
  • No, no es eso – respondió Felix –. Ya no es cuestión de tenerle miedo o no, es que es peligroso. La universidad aún no ha comprado los chalecos que habéis pedido, y no quiero que os pase nada.
  • No tienes por qué preocuparte por nada, Felix, sabemos lo que hacemos. Vámonos ya, a este paso van a ocultarse todos los lobos.

Hyunjin y Seungmin se adentraron rápidamente en el bosque, haciendo que Felix tuviera que apresurarse para alcanzarles. Por el camino seguía diciéndoles que podían conformarse con más duendes o tanukis por ahora, pero no le hacían caso.

  • Un momento, parad – dijo Hyunjin.
  • ¿Qué ocurre? – preguntó Seungmin.
  • Escucho a un lobo acercarse corriendo, voy a intentar dispararle.
  • Hyunjin, espera – intentó decir Felix.

Sin hacerle caso, Hyunjin rápidamente apuntó su arma y disparó, escuchándose el quejido del lobo. Felix se fue corriendo y, estando lo suficientemente lejos, se transformó en humo para llegar antes.

  • ¡Chan, ¿estás bien?! – exclamó Felix, agachándose al lado de su amigo.
  • M-más o menos, me dio en el brazo – respondió Chan, sacando la bala de la herida –… ¿Quién fue? ¿Fue alguien de los nuevos?
  • Fueron… Hyunjin y Seungmin. Intenté que no viniesen, pero insistieron en que tenían que cazar un lobo hoy…
  • ¡Felix! – exclamó Seungmin, acercándose con Hyunjin.
  • Voy a distraerles, tú tienes que buscar a Han y a Changbin – le dijo a Chan.
  • Felix, ¿lo has encontrado?-
  • ¡¿Chan?! – exclamó Hyunjin, viendo la herida de bala en el brazo de Chan.
  • ¡Os dije que no vinierais, que iba a ser peligroso, pero nunca me escucháis! – dijo Felix, poniéndose de pie.
  • N-no teníamos por qué saber que Chan era un lobo – debatía Seungmin.

Felix seguía hablando, pero Hyunjin no escuchaba; seguía pensando en que le había disparado a su pareja sólo por un estúpido hobby. Bajó su vista para poder volver a ver a Chan.

  • ¡¿Dónde está Chan?! – preguntó, mirando a su alrededor.
  • ¿N-no está? – preguntó Seungmin, también buscando a Chan – Felix-

Cuando ambos volvieron a mirar a Felix, éste tampoco estaba. Para Felix fue fácil escabullirse, ya que podía transformarse en humo, pero Chan tuvo que aprovechar los arbustos sin hacer ruido al moverse. No podía transformarse en lobo por tener el brazo herido –a pesar de que pudiera regenerarse más rápido que los humanos–, por lo que pensaba que le tomaría bastante tiempo encontrar a Han y a Changbin. Aun así, por suerte, ambos estaban juntos y no muy lejos de donde había dejado a Felix.

  • ¿Chan? – preguntó Han – T-tu brazo…
  • Eso no importa ahora – dijo Chan –, tenéis-
  • ¡Sí que importa, te han disparado! – interrumpió Changbin.
  • Tenéis que volver a casa ya, no sé si Felix sigue distrayéndoles o no.
  • Pero hoy hay Luna llena – dijo Han –; a lo mejor despierto a mis padres sin querer, y no me pueden ver así.
  • Puedes quedarte conmigo – sugirió Changbin –, en mi casa no hay nadie más… Mañana no vendrás a la uni, ¿no, Chan?
  • No, esperaré a que la herida cicatrice del todo y me inventaré alguna excusa – respondió –, vámonos ya.

A esas alturas, ya no quedaba nadie más en el bosque; Felix ya había llegado a su casa, y Hyunjin y Seungmin decidieron regresar también, después de estar un rato buscando a Chan y a Felix, sin éxito. Además bombardearon con mensajes a Felix y a Chan, pero no recibían respuesta de ninguno. Al día siguiente, en la universidad, Minho estaba buscando a Felix, pero no le encontraba. Después de un rato, le llegó un mensaje al grupo en el que estaba con Felix y Jeongin: “No voy a ir a la universidad durante un tiempo. Puede que no vuelva”.

  • ¿Qué? – preguntó Minho, volviendo a leer el mensaje por si lo hubiese entendido mal.

Minho fue corriendo a buscar a Jeongin, quien estaba sentado en uno de los bancos de la parte de fuera.

  • ¿Sabes qué le ocurre a Felix? – preguntó Jeongin, poniéndose de pie.
  • No, por eso vine a buscarte – respondió Minho –, como conoces mejor a Felix pensé que lo sabrías…
  • ¿Habéis visto a Felix? – preguntó Seungmin, que se había acercado corriendo.
  • N-no, no le hemos visto…

Resoplando, Seungmin se fue tan rápido como llegó, preocupando a Jeongin y a Minho.

  • ¿Quieres ir a buscar a Felix? – preguntó Jeongin.
  • Claro, le diré a Han que voy a estar ocupado y que vendré a buscarle por la tarde – respondió Minho.

Jeongin y Minho salieron de la universidad y fueron directamente a casa de Felix. Realmente era el único sitio en el que creían que podría estar; si no estaba allí tendrían que buscarle por todo el bosque. Al llegar llamaron a la puerta y esperaron durante un rato a ver si Felix les respondía.

  • ¿Felix? – preguntó Jeongin, ya que no recibieron respuesta – ¿Estás aquí?

La puerta se abrió levemente, y Felix se asomaba.

  • ¿Venís solos? – preguntó.
  • Sí, sólo somos nosotros – respondió Minho.

Felix abrió la puerta del todo y dejó pasar a sus amigos, y la cerró en cuanto entraron.

  • ¿Qué ha pasado? – preguntó Jeongin.
  • Ayer estuve en el bosque con Seungmin y Hyunjin – explicaba Felix –, habían salido a cazar. Yo no paraba de decirles que era una mala idea pero no me hacían caso y… le acabaron disparando a Chan.
  • ¡¿A Chan?!
  • ¿P-pero está bien? – preguntó Minho.
  • Sí, afortunadamente le dieron en el brazo y no le tomará mucho tiempo recuperarse – respondió Felix –, el problema es que, cuando fui a ayudar a Chan… vieron que soy un vampiro.
  • Felix…
  • Otras veces no ha sido un problema que lo supieran, pero ésta…
  • Si no fuesen cazadores todo sería más fácil – dijo Jeongin.

Minho y Jeongin le hicieron compañía a Felix durante el resto del día. Minho se fue cuando acabó el día universitario y Jeongin cuando empezó a anochecer. Al día siguiente Jeongin y Minho volvieron a visitar a Felix; sus intentos de decirles que no hacía falta que le visitasen todos los días fueron en vano y acabó dejándoles pasar de nuevo a su casa. Aun así les hizo prometer que sólo le visitarían cuando saliesen de clase; que ellos también comenzasen a faltar a clase sería más sospechoso de lo que ya era. Después de una semana, una noche en particular, estaba lloviendo bastante. Cerca de la medianoche alguien llamó a la puerta de Felix y, al ser tan tarde, pensó que podría ser Minho, o incluso Chan, así que fue a abrir la puerta sin preocuparse demasiado.

  • ¿Hyunjin? – preguntó Felix, dudando entre cerrar la puerta o dejarla abierta.
  • Felix-
  • ¡E-estás sangrando! – Felix se fijó en el brazo de Hyunjin. No es que estuviera sangrando demasiado, pero lo suficiente para ser preocupante.
  • Felix, espera-

Ignorando a Hyunjin, Felix le empujó al interior de su hogar y cerró la puerta. Al intentar ir al baño a por unas vendas y productos para que dejase de sangrar, Hyunjin abrazó a Felix por detrás.

  • Felix, lo siento – dijo Hyunjin, llorando.
  • Hyunjin…
  • Lo siento por no escucharte, lo siento por no tragarme mi orgullo… No volveré a cazar, perdóname, por favor…
  • Hyunjin, realmente no tienes por qué disculparte… No es como si hubieses sabido lo que Chan y yo somos.
  • Pero le hice daño a Chan, pude hacerte daño a ti… y pudo haber sido mucho peor de lo que ha sido…
  • Eso no importa ahora, tenemos que hacer que dejes de sangrar.

Felix llevó a Hyunjin a su cuarto de baño, y allí pudo ver mejor qué tipo de herida tenía en su brazo.

  • Hyunjin, ¿cómo…? – intentó preguntar Felix.
  • Os estuve buscando a Chan y a ti durante todo el día – dijo Hyunjin –, pero como no os encontraba decidí ir al bosque cuando anocheció y, justo antes de que empezase a llover, al distraerme, un vampiro me mordió… Podrías decir que ha sido el karma…
  • Tendrías que haberte quedado en casa.
  • Pero estaba preocupado por vosotros… ¿Sabes algo de Chan?
  • Estuve hablando con él antes, me dijo que la herida está casi curada.
  • … ¿Tan rápido?
  • Los lobos tardan menos en regenerarse que los humanos.

Felix terminó de limpiar la sangre del brazo de Hyunjin, y vendó la herida.

  • Vale, dentro de un rato comenzarás a sentir mucho sueño – dijo Felix –, puede que llegues a dormir entre ocho horas y un día entero.
  • Eso no suena tan mal – dijo Hyunjin.
  • Bueno, después de eso no podrás volver a dormir más.
  • Oh. Vaya.
  • Es una putada, incluso después de tanto tiempo aún no me he acostumbrado.

Tal y como dijo Felix, Hyunjin comenzó a sentirse bastante cansado, así que aprovechó que Felix no usaba demasiado su cama para descansar ahí. Felix estuvo toda la noche pensando en si realmente podía confiar en Hyunjin; sí, le dijo que iba a dejar de cazar y estaba totalmente seguro de que la mordida era de vampiro, pero eso no significaba que realmente fuera a cumplir con su palabra. Además podía ser todo un truco para poder acercarse a Felix, al fin y al cabo no es como que ni Hyunjin ni Seungmin recordasen sus vidas pasadas. Al día siguiente, Jeongin y Minho volvían a estar en casa de Felix.

  • Ah, sí, una cosa – dijo Felix –, está Hyunjin durmiendo en mi cuarto.
  • … ¿Hyunjin? – preguntó Minho – ¿Qué hace en tu casa?
  • Anoche fue al bosque a buscarnos a Chan y a mí y le acabó mordiendo un vampiro.
  • ¿De verdad? – dijo Jeongin, mientras Felix asentía – Fíjate, el destino tiene sentido del humor.
  • ¿Pero realmente puedes confiar en él? – preguntó Minho.
  • No lo sé – respondió Felix –, Ayen sabe que no hubo ningún problema las otras veces, pero esta vez…

Los chicos no se habían dado cuenta de que, en la parte de arriba de las escaleras, Hyunjin estaba escuchando su conversación. Llevaba despierto un rato, pero no se atrevía a hablarle a Felix de nuevo; al fin y al cabo volvía a ser un incordio para él.

  • ¿Ayen y Lino son vampiros también? – pensó Hyunjin – ¿Y a qué se refiere Felix con “las otras veces”?

Hyunjin decidió volver al cuarto de Felix para esperar a que Jeongin y Minho se fueran, pero se quedó pensando en lo que había dicho Felix. En un inicio Hyunjin pensó que se podía referir a que otras veces le había visto como vampiro, pero eso no había sucedido; no sabía que era un vampiro hasta que le vio en el bosque con Chan. De pronto, varios recuerdos pasaron por la mente de Hyunjin. En todos protegía a Chan, pero parecían épocas distintas, y la misma frase sonaba algo distorsionada: “siempre volveré a buscarte, no me importan las veces que tenga que hacerlo”.

  • Nos hemos reencarnado varias veces – susurró –, a eso se refería Felix… Y todas las veces les hemos protegido de gente como nosotros…

A pesar de todo, Hyunjin decidió no decirle a Felix sobre los recuerdos que acababa de tener. Después de un rato escuchó cómo Jeongin y Minho salían de casa de Felix, por lo que bajó al salón.

  • No sabía que ya te habías despertado – dijo Felix, organizando algunas cosas de la mesa.
  • Sí, hace un rato – respondió Hyunjin, tratando de sonar convincente.
  • ¿Cómo te encuentras?
  • Pensaba que iba a estar algo más cansado, la verdad.
  • Bueno, sabiendo que no podrás volver a dormir es normal que no tengas sueño.

Felix entró a la cocina mientras que Hyunjin se sentaba en el sofá, y al volver le dio una pequeña bolsa de sangre.

  • ¿Qu-qué es esto? – preguntó Hyunjin, agarrando la bolsa, algo asqueado.
  • Es tu comida – respondió Felix –. Tienes hambre, ¿verdad?
  • Sí, pero…
  • Venga, no es para tanto. Además no tienes otra opción… a menos que la quieras cazar tú.

Todavía dudando, Hyunjin decidió beber la sangre que había en la bolsa. Felix tenía razón, no era para tanto; era como si estuviese tomando zumo de sandía.

  • ¿Cómo has conseguido esconderlo tanto tiempo? – preguntó Hyunjin.
  • Experiencia, supongo – respondió Felix –. He tenido que huir de muchos lugares muchas veces… Bueno, voy a enseñarte a parecer un humano de nuevo.
  • ¿Eh?
  • No puedes salir a la calle sin ocultar tus dientes, tus orejas y tus ojos. Y vas a necesitar volver a la universidad pronto.

Felix pasó el resto de esa semana explicándole a Hyunjin lo básico sobre ser un vampiro: los mitos –y los que son verdad–, cómo alimentarse y, lo más importante, cómo esconder sus rasgos y qué hacer si le acababan descubriendo. Hyunjin aprendía bastante rápido, y ya estaba listo para volver a la universidad. Además, Chan le había dicho a Felix que quería hablar con Hyunjin.

  • Felix, ¿puedes acompañarme a la uni? – preguntó Hyunjin – Quiero que estés allí cuando vaya a hablar con Chan.
  • Hyunjin… no sé si quiero encontrarme con Seungmin – respondió Felix.
  • En ese caso no voy a dejar que se acerque a ti. Me dijiste que era Chan el que quería hablar conmigo, pero si tú no quieres hablar con Seungmin no tienes por qué hacerlo.
  • Bueno, está bien. Al fin y al cabo, yo tampoco puedo desaparecer tanto tiempo.

Al llegar a la universidad, se encontraron con Changbin y Jeongin. Jeongin se sorprendió un poco al ver a Felix allí, pero Changbin se veía bastante enfadado con Hyunjin.

  • Antes de que digas nada, ya lo sé – dijo Hyunjin al ver a Changbin –. No vengo a pediros que me perdonéis, sólo vengo a ver a Chan.
  • Está bien, Changbin, puedes confiar en él – añadió Felix.

Felix acompañó a Hyunjin hasta la parte de fuera, donde Chan estaba esperando sentado en un banco. Felix se quedó apartado de ellos para que pudieran hablar tranquilamente.

  • Hey, Chan – saludó Hyunjin, intentando que no fuese demasiado incómodo.
  • Hyunjin, lo primero de todo es que quiero que sepas que lo que ocurrió en el bosque no es culpa tuya – dijo Chan, en un intento de que Hyunjin se sintiera mejor.
  • Supongo que lo dices porque no sabía que eras… ya sabes, pero… te quiero pedir perdón por todas las veces que me has dicho lo estúpida que es la caza, y que tendría que haberla dejado antes, y yo te he ignorado. No vas a tener que volver a preocuparte por eso… lo único que quiero es que volvamos a estar como antes; ya sabes, siempre volveré a buscarte, no me importan las veces que tenga que hacerlo.
  • Hyunjin…

Chan fue directo a abrazar a Hyunjin. Éste no se lo esperaba, por lo que tardó un momento en corresponder. Estuvieron un rato abrazados hasta que Chan se separó.

  • No quiero que suene extraño – dijo Chan –, pero no hueles a humano…
  • A-ah, supongo que Felix no me ha avisado de esto – respondió Hyunjin.
  • ¿Felix?
  • Luego te lo explico todo, lo que quiero ahora es disfrutar de todo el tiempo posible a tu lado.
  • Ay, antes de nada, necesito hablar con Felix.
  • Claro, está allí atrás.

Chan fue a hablar con Felix, mientras que Hyunjin se sentaba en el banco en el que Chan estaba sentado previamente.

  • No te he podido avisar antes – dijo Chan –, pero Seungmin quiere hablar contigo.
  • No quiero tratar con Seungmin ahora – dijo Felix –, me da igual que quiera hablar conmigo.
  • Felix, por favor-
  • Chan, no. Ya te dije que sentía que este sería el último “reencuentro”, y no voy a forzarlo más.
  • Precisamente por eso, Felix. Necesito que hables con él.

Felix no entendía a lo que se refería Chan, y sentía curiosidad al respecto. Sin embargo, no sabía si esa curiosidad era mayor al dolor que sentía al pensar en Seungmin.

  • Bueno, está bien – finalmente dijo –, pero quiero que me acompañéis Hyunjin y tú.
  • Por supuesto, tampoco iba a forzarte a que fueras solo – dijo Chan.

Los tres fueron a buscar a Seungmin, ya que Chan no sabía realmente dónde estaba. Después de un rato, le encontraron en su aula esperando a que comenzasen las clases.

  • ¿Felix? – preguntó, poniéndose de pie.
  • Te esperamos aquí en la puerta – dijo Hyunjin.

Felix se acercaba a Seungmin mientras que Chan y Hyunjin esperaban en la puerta.

  • Felix, necesito que sepas algo – dijo Seungmin –, sé que no es la primera vez que estamos juntos, pero sí que es la primera vez que te decepciono así…
  • ¿L-lo sabes de verdad? – preguntó Felix, y Seungmin asintió.
  • Ya te explicaré por qué. Lo que quiero que sepas es que, incluso si no vas a volver a tener que buscarme, no quiero perderte. No quiero que esta versión de mí te haga perder la confianza que las otras versiones han logrado formar.
  • Seungmin-
  • Sé lo duro que ha sido para ti tener que vernos morir tantas veces, pero no quiero que vuelvas a preocuparte por eso. Soy consciente de todo el daño que te he hecho, sólo quiero que seamos felices juntos. No importa el tiempo que pase, yo siempre te voy a amar.

Felix miró por unos segundos a Seungmin antes de abrazarle con fuerza y besarle. Seungmin no tardó en corresponder, y estuvieron un rato abrazados.

  • Realmente eres mi alma gemela – dijo Felix, mientras Seungmin le acariciaba la cabeza.

Felix no dijo nada, pero notó en Seungmin algo parecido a lo que Chan notó en Hyunjin. Las clases estaban a punto de empezar, por lo que Felix se separó de Seungmin y se dirigió a la puerta de la clase. Sin embargo, Han y Minho entraron corriendo a la clase, sorprendiendo a Chan y a Hyunjin –y a algunos alumnos que también estaban en la clase y que estaban preocupado por la conversación que acababan de escuchar–.

  • Estamos… en problemas – dijo Minho, recuperando su aliento.
  • Varias personas nos han visto transformados y han ido a avisar al club de caza – añadió Han –, pensábamos que estábamos solos en clase…

Justo cuando Han terminó de hablar, ambos se dieron cuenta de que no sólo le contaron todo a sus amigos, los compañeros de clase de Seungmin también se enteraron de lo que acababa de ocurrir.

  • Ay, novatos – dijo Chan, suspirando.
  • ¡Oye! – se quejó Han.
  • Perdón, perdón, deberíamos salir de aquí ya. Iré a buscar a Jeongin y a Changbin.
  • Te acompaño, Chan – dijo Hyunjin –, quiero poner en práctica lo que Felix me enseñó.

Chan ya había entendido a lo que se refería Hyunjin, por lo que no rechazó su ayuda.

  • Yo intentaré sacarnos de aquí sin que nadie del club nos vea – dijo Felix.
  • Si nos llegamos a encontrar con alguien intentaré distraerle – dijo Seungmin –, no le dije a nadie que he dejado el club. Vámonos ya.

Los chicos salieron de la clase y, aprovechando que estaban al final del pasillo, usaron la salida de emergencia para salir a la calle. Rápidamente fueron a la parte de atrás del edificio, donde se encontraron con los demás.

  • ¿De verdad os han pillado? – preguntó Jeongin.
  • Joder, sí – respondió Minho –, casi parece que a vosotros no os han pillado nunca…
  • Silencio, hay gente acercándose – dijo Seungmin.
  • ¿De verdad? – preguntó Felix.
  • Sí, ¿no los escucháis?
  • Ellos no pueden, Seungmin – dijo Chan.
  • … ¿Eres un lobo, Seungmin? – preguntó Hyunjin.
  • Desde hace una semana – respondió –, es un poco irónico…
  • Pensaba que fue con Hyunjin al bosque – mencionó Han.
  • No, no tenía ni idea de que Seungmin había ido también – dijo Hyunjin.
  • ¿Fuiste al bosque? – preguntó Seungmin, recién enterándose de lo que estaba pasando.
  • ¿Podemos hablar de esto después? – preguntó Changbin – A este paso nos van a acabar encontrando.

La gente del club de caza estaba rodeando todo el edificio, por lo que su única forma de evitarles era escondiéndose en el bosque hasta que dejasen de buscarles en esa zona. Dentro del bosque se separaron, y Seungmin y Felix acabaron escondidos en las ramas de un árbol.

  • ¿A esto te referías, Seungmin? – preguntó Felix.
  • ¿Eh? – respondió Seungmin.
  • Con lo de que no me tendría que preocupar por tener que buscarte de nuevo… ¿Lo decías porque no vas a volver a reencarnarte?
  • Ah… sí, lo decía por eso. Aun así… también te lo habría dicho incluso si siguiese siendo un humano.
  • ¿Qué? ¿Por qué?
  • Por lo que me dijo Chan… que estabas cansado de buscarme siempre, y lo entiendo…
  • No, eso no- Chan no me entendió… no me refería a eso… Yo le dije que algo en mí me decía que no tendría por qué volver a buscarte. Seungmin, te amo, te voy a amar siempre.
  • Yo también te amaré siempre, Felix, ahora más que nunca.
  • Pero… ser inmortal significa vivir muchísimo tiempo… y siendo sinceros, me has amado cada vez porque la vida de un humano no es muy larga. ¿Seguro que seguirás amándome?
  • Felix, si me he enamorado de ti tantas veces es por algo – Seungmin ponía su mano en la mejilla de Felix –; amarte para siempre significa no tener que esperar a que me muera y reencarne para que volvamos a estar juntos.
  • Seungmin… no puedo ponerme sentimental contigo porque siempre consigues solucionarlo y animarme…
  • ¿E-eso es malo?
  • No, claro que no.

Felix abrazó con fuerza a Seungmin, y estuvieron así un rato hasta que escucharon a gente acercarse.

  • Podéis bajar, deberíamos estar a salvo – dijo Chan.

Seungmin y Felix bajaron del árbol y se reunieron con los demás. Estuvieron a punto de comenzar a discutir qué debían hacer ahora, pero el teléfono de Han comenzó a sonar.

  • Es mi madre – dijo –… ¿Contesto?
  • No, podría ser alguien del club – respondió Felix –, déjame contestar a mí y te digo si es seguro.

Han le dio su teléfono a Felix, quien descolgó la llamada. Después de intercambiar un par de palabras, le devolvió el teléfono a Han.

  • Sí es ella – dijo Felix –, los del club están fuera de su casa pero no escuchan nada.
  • Vale… ¿mamá? – preguntó Han.
  • Cariño, hay unas personas que te están buscando – respondió su madre.
  • Lo sé, pero, por favor, no les digas que has hablado conmigo.
  • ¿P-por qué?
  • No te lo puedo explicar… Tan sólo diles que alguien encontró mi móvil en la plaza.
  • Jisung, no voy a mentirles. ¿En qué te has metido?
  • Mamá, por favor, hazme caso. Sólo diles que no has hablado conmigo y, cuando se vayan, te lo contaré todo.
  • ¿Se lo vas a contar de verdad? – susurró Minho, y Han negó con la cabeza.
  • Sólo quiero que los del club se vayan de allí – respondió, cubriendo el micrófono del teléfono.
  • Bien, ya se han marchado – dijo la madre de Han –, ¿me vas a decir ahora qué está ocurriendo?
  • Sólo… dile a papá que no voy a regresar a casa hoy.
  • ¡Jisung!

Antes de que su madre pudiera decir nada más, Han colgó la llamada. Como no dejaba de volver a llamarle, Han tuvo que bloquear su número.

  • Necesitamos decidirnos por el lugar al que huir ya – dijo Changbin –, porque no van a tardar en venir al bosque a buscarnos.
  • Cuando llegué a la ciudad pasé por un pueblo pequeño en el norte – dijo Jeongin –. Me quedé sólo una noche y fue hace muchos años, podríamos irnos allí.
  • ¿De verdad tenemos que irnos? – preguntó Hyunjin – A lo mejor si esperamos un tiempo se olvidarán de todo.
  • Entiendo lo que dices, Hyunjin – respondió Chan –, la primera vez que me tocó huir pensé lo mismo, pero la gente no se olvida, y es peor cuando no son sólo sospechas.
  • Sabemos que es duro dejar toda una vida atrás – dijo Felix –, pero nos tenemos los unos a los otros. Algún día podremos dejar de huir tantas veces, y cuando ese día llegue estaremos juntos.
  • Entonces, ¿nos vamos ya? – preguntó Changbin.
  • Sí, vámonos – respondió Seungmin.

Y así, los chicos fueron de camino a buscar su nueva vida. El futuro era incierto pero prometedor, como si el destino finalmente hubiese decidido que no tendrían que volver a separarse.