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Discordancia en un corazón

Summary:

Takemichi se enamoró de Mikey durante sus viajes en el tiempo y quiere estar con él en su presente como adulto, y el futuro que le espera. Su corazón se fragmentó; lidiar con situaciones que existen por sentimientos que no le pertenecen, junto a una confesión que no ha hecho a su antiguo líder, son su mayor problema cuando regresa del pasado al mejor presente que ha alcanzado.
Tiene que ir en contra de la vida que él mismo creó, aunque en realidad no era él.

Notes:

Hay muchos spoilers del manga desde el inicio.

El orden de algunos hechos cambia por el bien de la historia.

Chapter 1: El camino de un héroe que decidió salvar a todos

Chapter Text

Dar un salto en el tiempo 12 años al pasado, fue la mayor bendición que Takemichi Hanagaki jamás creyó tener. Poder cambiar lo vivido para mejorar el presente era la segunda oportunidad que cualquiera desearía. Aunque no fue fácil. Desde que llegó al pasado con una mente de 26 años y el peso de una vida mediocre sobre sus hombros, tuvo que superar el desaliento que le trajo recordar y revivir su patética vida. Había olvidado los golpes y humillaciones que soportó antes de huir.

Cuando se encontró siendo de nuevo un adolescente de 14 años, se atrevió llamar a ese segundo año de secundaría como el mejor de su vida, era obvio que lo sería, pues fue el inicio de la pequeña pandilla que creó junto a sus cuatro amigos. Además, tenía novia, de hecho, la única que tuvo en toda su vida, la cual fue limitada por ese accidente de tren. Era la época correcta de su vida que Dios podía mostrarle antes de morir para que se sintiera menos miserable antes de dejar de existir, para poder irse sin arrepentimientos porque no siempre todo estuvo tan mal, pero se equivocó y con unas cuantas horas de revivir el pasado, esa idea errónea de un buen año se derrumbó con facilidad al ver lo que en realidad había sido. Ahí empezó su infierno.

Hinata, Akkun, Yamagishi, Takuya y Makoto fueron su único sostén durante ese tiempo en que él y sus amigos vivieron como esclavos de una pandilla real, la cual contaba con el reconocimiento que Takemichi se atrevió a anhelar para su propio futuro pero jamás logró: la Toman (Tokyo Manji). La primera vez que se encontró viviendo aquello como un adolescente, todo lo que conocía sobre la Toman era el nombre y a Kiyomasa, quien era miembro y responsable de que su determinación se fuera al suelo y de que bajara la cabeza incontables veces para decir lo siento. También recordaba las peleas clandestinas que organizaban él y su grupo, así como la vergüenza de perder delante de un grupo de pandilleros que gritaban para animar la violencia en los encuentros, y el dolor de cada paliza extra que recibió por perder en alguno de esos encuentros; recordó sus lágrimas humedeciendo el suelo cada vez que bajaba la cabeza ante los que se autoproclamaron sus dueños.

Lo que inició como el plan para salvar a Hinata Tachibana, creado por su hermano Naoto Tachibana, para Takemichi resultó ser una tortura psicológica que lo estaba obligando a abandonar cualquier idea ridícula que Naoto hubiera confiado que podría realizar. Era imposible para él ser más que un fracasado que solo huyó porque no vio otra salida, y seguía sin poder verla en esa supuesta segunda oportunidad. ¿En serio lo seguiría llamando "oportunidad"? La vida se estaba burlando en su cara. Quería renunciar, lo haría. Había entendido que no era el indicado para salvar a alguien, no estaba en sus posibilidades considerarse el héroe de la única chica que había querido en toda su vida. No era un héroe.

La desesperación nubló su mente hasta que lo recordó. Recordó el amor que sentía por Hinata. Verla en el pasado le mostró cuánto ella se preocupaba por él, cómo curaba sus heridas, lo mucho que lo animaba y el tono dulce de su voz en cada despedida cuando decía "bye, bye". Le gustaba escucharla. Le gustaba su compañía. Incluso se sintió avergonzado por pensar en renunciar al plan de evitar su muerte. Alguien como ella no merecía ese final, haría hasta lo imposible por Hina y no importaba si perdía la vida en el proceso.

Naoto fue quien organizó el plan que debía llevar a cabo en el pasado; sin embargo, con el tiempo, los fracasos y muertes que no pudo evitar, el plan se deformó un poco y se agregaron nuevas motivaciones que lo impulsaron a seguir adelante, luchando sin rendirse, aun si en algún momento sentía que su cuerpo ya no podía más y se desplomaría en cualquier momento frente a todos.

Esa segunda oportunidad le permitió conocer a Manjiro Sano, más conocido como Mikey, además de otras personas que se agregaron a la lista de vidas que quería salvar. Después lo sabría, pero tenía tanto peso sobre su espalda que no tuvo tiempo para pensar en la profundidad de sus sentimientos. Nunca cambió su objetivo de salvar a Hinata, siempre deseó que tuviera un futuro feliz. Solo se agregó un nuevo objetivo que encabezaba la lista junto a ella: salvar a Mikey. Objetivos que no se interpusieron el uno sobre el otro. Quería salvar a ambos.

Soportó tantos golpes y sus rodillas nunca cedieron, incluso en situaciones extremas donde necesitaba seguir en pie y él estuvo a punto de perder la consciencia o morir. El apoyo que obtuvo de sus amigos y quienes lo rodeaban nunca lo dejaron caer. Su determinación y coraje nunca lo dejaron caer. La responsabilidad de ser el único con la oportunidad de cambiar el futuro de todos jamás lo dejó caer, no podía, no importaba si parecía que su esfuerzo era en vano, pues cada vez que regresaba al presente para ver cómo influyeron los cambios que hizo en el pasado, todo parecía que solo podía empeorar: más muertes, más víctimas. Un fracaso más.

Fue al pasado, regresó al presente y volvió las veces que le fueron posible antes de que Naoto muriera en el presente más devastador al que se había encontrado. Hinata estaba muerta. Mikey había matado a todos los miembros principales de la Toman y, cuando se reunieron por primera vez él y quien fue su comandante, este le pidió que lo matara. Takemichi no podía hacerlo y Mikey lo sabía, aun así se alegró de verlo en sus últimos momentos mientras sentía la calidez de sus manos sobre su piel. "Quería que te quedaras a mi lado". Takemichi jamás olvidaría esas palabras, tampoco el alivio que vio en los ojos de Mikey junto el agradecimiento a Naoto por dispararle, por liberarlo de una vida llena de sufrimiento.

Con el cuerpo de Manjiro entre sus brazos y lleno de determinación, Takemichi juró que lo salvaría. Se dispuso a ser más fuerte para permanecer a su lado al pasar de los años, para acompañarlo, guiarlo y regañarlo cuando se desviara de su camino. Mikey tenía un sueño y él estaba dispuesto a acompañarlo mientas lo conseguía.

No imaginó lo complicado que sería alcanzar ese objetivo, pero no le importó; no veía imposibles si se trataba de demostrar lo comprometido que estaba en su misión de salvar a un amigo.

El Incidente de Kanto concluyó con cinco arrestos y tres muertes, además de su secreto sobre los viajes en el tiempo que pasó a ser conocimiento de Draken y Mikey. No fue malo. Creyó que lo llamarían loco y, contrario a eso, el saber todo lo que estaba cargando Takemichi llevó al comandante y subcomandante de la Toman al campo de batalla para apoyarlo justo cuando más los necesitaba. No podían dejarlo cuando le debían tanto como sus propias vidas en el caso de Draken.

Le contó a Mikey todo sobre sus viajes, hizo un recuento de cada nueva situación que se presentó y puso en peligro a la pandilla, habló de sus acciones, pensamientos y motivaciones. Entre todo eso, hubo algo que por fin notó al procesar y escuchar sus propias palabras: sus sentimientos. Todo fue tan rápido que antes no tuvo la oportunidad de detenerse para darse cuenta del momento en que su mente y corazón se llenaron de Manjiro Sano, quizás fue desde que lo conoció, tuvo la oportunidad de acercarse a él y vio que no era lo que podía suponerse a simple vista. Era un adolescente muy infantil, que dormía después de comer y le gustaban los dulces. El respeto que todos sentían por él tenía su razón. Era un gran líder y apreciaba demasiado a su familia y amigos. Era tan fuerte como nadie, pero tan débil como cualquiera, solo que no lo dejaba ver. Pelear a su lado, conversar y aprender a manejar su motocicleta con él, era cómodo.

Lo tenía claro. Salvar a Hinata era un hecho. Salvar a Mikey y quedarse a su lado era el nuevo objetivo a cumplir en esa segunda oportunidad.

"Takemitchy es mi héroe".

Chifuyu ya le había dicho antes que era de admirar el tiempo que luchó solo sin recibir el reconocimiento merecido, pero nunca pensó que fuera necesario, él seguiría intentando cambiar el futuro aún si nadie se enteraba de lo que pudo ser de ellos sin una intervención increíble. Ellos no le debían nada, y a pesar de saberlo, ser llamado el héroe de Mikey, lo hizo feliz.

Kisaki estaba muerto y eso significaba que Hinata estaba fuera del peligro. Mikey disolvió la Toman y con ello, la posibilidad de un futuro donde la pandilla se convirtiera en la peligrosa organización criminal que conoció en la primera línea de tiempo. Aun así, Takemichi todavía no quería regresar, no sabía con qué se encontraría y no solo era la incertidumbre de que otra vez hubiera fallado a pesar de todo aquello que estaba viendo y parecía indicar un buen final, sino que eran 12 años de vida que se perdería con Mikey.

Naoto lo explicó desde el inicio: los viajes eran exactamente 12 años al pasado. Cuando su mente del presente dejaba su cuerpo, este quedaba en reposo como si estuviera en coma. Y el tiempo nunca dejaba de transcurrir, siempre iba a la misma velocidad en ambos espacios. Sonaba simple y por su propia experiencia se dio cuenta de otras cosas: como el cambio de personalidad que había entre su yo adulto y su yo adolescente, lo cual era obvio y agradecía. También estaba su falta de recuerdos respecto a esos 12 años. Cuando volvía al presente, su mente se encontraba en blanco, sin recuerdos de lo que pasó durante ese tiempo y era frustrante perderse casi la mitad de su vida. Sentía que su vida dejaba de ser suya, y pasaba a manos de un desconocido que ya había demostrado no tomar las mejores decisiones.

No quería regresar y dejar a ese importante amigo que había hecho. No quería preguntarse qué había sido de ambos durante esos años que no lo vería y no tener la respuesta. Para él sería un parpadeo, pero para Mikey era mucho más que eso.

Estaba consciente de que no pertenecía a ese tiempo, sin embargo, no quería dejar a Mikey, no quería dejar su amistad en manos de alguien que no sentía lo mismo que él. El Takemichi del pasado no fue quien conoció a Mikey como él lo había hecho, no resistió los golpes y no se desesperó hasta llorar por querer salvar a todos. Ese Takemichi no se encontró frente a la muerte, guiado por el impulso de no rendirse. Ese Takemichi no estaba enamorado de Manjiro Sano."

"No seas tan reacio a separarnos". Mikey tenía razón.

"Solo si me aseguras que estarás ahí", pensó Takemichi, sin el valor para decirlo.

Buscó a Naoto para darle la mano y regresar al presente donde debía de estar y donde lo estaban esperando. Solo deseaba que ese futuro sea el que quería alcanzar para todos y sobre todo deseaba que Manjiro este ahí.