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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 5 of Julienzo by KAMISAKI
Stats:
Published:
2024-09-11
Words:
2,637
Chapters:
1/1
Comments:
27
Kudos:
285
Bookmarks:
12
Hits:
1,946

Lo que Edul sabe.

Summary:

Gastón Edul es un excelente periodista. Siempre está al pendiente de todo lo que ocurre en el ámbito futbolístico de los jugadores de la selección.

Cree saberlo todo, hasta que comienza a cuestionarse la verdadera naturaleza de la relación de Julián Álvarez y Enzo Fernández.

Tal vez sólo hacía falta prestar un poco más de atención.

Notes:

Buenassss, idea que surgió del tuit de @buggedjoltik en twitter.

Link del tuit: https://x.com/buggedjoltik/status/1832051536509153469

Espero que les guste<3

pd: está corregido así nomás, capaz se me pasó algo, si ven me chiflan en mi twitter @kamisaki___

Work Text:

Si había algo que Gastón Edul amaba de ser “el periodista de la selección”, era la cercanía que tenía con los jugadores y que lo trataran diferente a los demás periodistas convencionales.

 

Una vez Messi le dijo que era porque no hacía preguntas en exceso incómodas y solía ser más atento a detalles que la mayoría no notaba. Por eso, les gustaba tener entrevistas y notas con él y no con otros.

 

Hace poco había comenzado una nueva jornada de las eliminatorias y acompañaría a la selección tanto en Argentina como en Colombia. De sólo imaginar las preguntas tras los partidos, los comentarios en la transmisión de TyC Sports y la interacción con el resto de los hinchas se volvía loco de emoción. Amaba su trabajo, con todos los altibajos que tenía.

 

El partido contra Chile fue increíble. A pesar de que el primer tiempo terminó en un tranquilo cero a cero, el segundo tiempo tuvo tres golazos de los que sabía se iba a hablar toda la semana. Los hinchas se volvían locos con cada nuevo gol de la tan gloriosa selección argentina y él un poco también se sentía así, sólo que debía calmarse un poco y no demostrarlo tanto.

 

Había entrevistado a Messi después de ganar la copa del mundo, después de eso no había nada que lo pueda impresionar aún más.

 

Bueno, eso creía, hasta que bajó desde la zona de comentaristas hasta el campo de juego y en el camino se cruzó con Julián y Enzo tras abandonar el campo de juego.

 

El dúo le encantaba. No solían haber futbolistas que fueran tan amistosos abiertamente y que encima se entiendan tan bien en el campo de juego.

 

—¿Qué onda, Tonga? —lo saludó Enzo.

 

También le llamaba la atención que siempre fuera Enzo quien tomaba primero la palabra entre los dos. Como un código secreto entre ellos, completamente establecido.

 

—¿Ya se van? —preguntó, después de saludarlos— Quiero hacerles una nota, más que nada a vos Juli. 

 

Julián sonrió, un poco nervioso de antemano. Gastón sabía que no le gustaba mucho tener entrevistas o notas, pero no podía dejarlo ir después de semejante golazo, y menos todavía si tenían la primicia.

 

—Eeh, íbamos un toque al vestuario y ya volvemos. Estos locos van a celebrar la copa con los hinchas.

 

—Dale, dale. Los espero allá. Felicidades, muchachos.

 

—¡Gracias! —respondió Enzo por los dos, empujando a Julián por detrás de los hombros, casi a los saltos. Julián se reía de alguna pelotudez que dijo su amigo y justito antes de que la puerta del vestuario se cierre, Julián se daba vuelta y agarraba a Enzo del cuello de la camiseta, metiéndolo al vestuario con ansias.

 

Gastón se quedó mirando la puerta cerrada por un par de minutos.

 

Esa amistad era… peculiar.

 

No era detective ni nada por el estilo, pero siempre le llamó la atención cómo se relacionaban entre ellos en comparación al resto de la selección o jugadores en Europa. Digo, de Paul y Molina jugaban juntos hace bastante y no se los veía así de unidos todo el bendito día. 

 

Había algo en su mirada, en la manera en que se buscaban todo el tiempo, en cómo donde estaba uno, estaba el otro. Todo eso le llamaba la atención, pero no le interesaba meterse en la vida privada de los jugadores.

 

Aunque realmente no sabía qué era lo que se esperaba descubrir. ¿Un amorío?

 

Se reía de solo pensarlo, era una estupidez.

 

Siguió caminando hasta llegar al campo de juego y una vez allí entrevistó a un par de jugadores luego de sus participaciones en el partido. Pasados unos minutos, Julián y Enzo regresaron.

 

Atajó a Julián ni bien pudo, y Enzo se quedó prácticamente al lado suyo mientras lo interrogaba, como si lo estuviera cuidando atentamente.

 

Cuando la entrevista terminó, miró de reojo a Enzo para saludarlo y logró notar una marca en su clavícula, justo donde empieza la camiseta. No era ningún pelotudo, eso era un chupón claramente.

 

Bueno, tal vez todavía había algo que lo podía sorprender.

 


 

Gastón Edul no se consideraba a sí mismo como un amante del chusmerío, le parecía una pérdida de tiempo estar detrás de los romances y cosas secundarias de los jugadores. A él le interesaba cómo rendían dentro de la cancha y su relación con los hinchas.

 

Pero bueno, siempre hay una primera vez para todo…

 

Estaba en el entrenamiento previo al viaje a Colombia. Normalmente solía mirar a los jugadores en general y hablar con los preparadores físicos para estar al tanto de sí alguno sufrió una molestia o lo que sea. En TyC Sports lo amaban justamente por eso, por su compromiso y su rapidez en llevarles primicia tras primicia.

 

Pero esta vez, Gastón no estaba del todo atento. También sentía que podía darse ese lujo, puesto que dentro de poco los jugadores iban a viajar y ninguno se lesionaría en un entrenamiento sencillo.

 

En esta ocasión, Gastón miraba a la dupla proveniente de River Plate. Varias veces las cámaras los enfocaban mientras entrenan, pero eran apenas unos segundos. Verlos detenidamente en persona era otra cosa. La química que había entre ellos, las miradas cómplices. Había algo más que una simple amistad de hace años, incluso más que una simple amistad con derechos. No creía que fuera un noviazgo, porque Enzo tenía una mujer y dos hijos, mientras que Julián estaba en pareja hace varios años.

 

Bueno, los futbolistas no eran especialmente fieles, pero una cosa era cagar a tu pareja con un gato cualquiera, y otra cosa era tu mejor amigo de hace años.

 

Suspiró, a sabiendas de que siempre le iba a quedar la duda porque jamás le preguntaría directamente a los futbolistas sobre ese tipo de asuntos, menos que menos con un micrófono en mano.

 

El entrenamiento terminó y los jugadores se retiraron, listos para irse de regreso al predio. Rápidamente Gastón llegó a la salida, esperando a que salieran y dejó pasar a varios hasta que llegó Enzo, obviamente con Julián al lado suyo.

 

—Enzo, ¿cómo estás? ¿Cómo se preparan para el próximo partido? Colombia, un rival difícil, finalista de la Copa América.

 

Enzo le sonrió a Julián que siguió su camino rumbo al colectivo, y recién ahí miró al periodista.

 

—Eh, si, bueno. Nosotros nos preparamos siempre muy bien para todos los partidos. Siempre vamos con el objetivo de ganar, sea de local o visitante.

 

—¿Ya planearon otro festejo con Julián o van a repetir?

 

A Enzo se le formó una sonrisa nerviosa y soltó una risita —Na, nos salió así en el momento. Ya veremos qué hacemos cuando meta otro.

 

—Seguro que si, Julián está en un muy buen estado.

 

La mirada de Enzo se afiló y miró a Gastón a los ojos —Si, obvio. Es increíble.

 

De repente Gastón sintió que ya no estaban hablando de fútbol, y decidió terminar ahí la breve entrevista.

 

—Suerte Enzo, gracias. A ver, ahí viene el Cuti…

 

Enzo se fue a paso rápido al colectivo, donde Julián lo esperaba por fuera, al lado de la puerta. Una vez se reencontraron, se metieron juntos y subieron al piso de arriba, con Julián caminando por delante de Enzo. No había que ser ningún mago para darse cuenta que le acababa de fichar todo el ojete.

 

Se quedó recalculando por unos segundos hasta que el Cuti Romero lo saludó y se concentró en su trabajo. No podía distraerse tanto por ese par, pero no podía negar que le llamaba la atención.

 

Tal vez necesitaba hablarlo con alguien para sacarse las dudas, y no quedar como un loco trastornado.

 


 

—¡Lo sabía! Vos sabes que yo siempre tuve la misma impresión boludo. No sé, me parecía que había algo medio raro ahí.

 

Davo había cortado su stream hace poquito y Gastón lo volvió a llamar, a pesar de que habían estado hablando hace menos de media hora en vivo. Una vez los dos a solas sin público, se sentía con la libertad de poder comentarlo con alguien más.

 

—Igual, qué sé yo. Capaz es impresión mía, pero no sé, vos sos amigo de La Cobra y nunca los vi así de cariñosos. Además lo del chupón… Capaz ya lo tenía de antes.

 

—Amigo, son re trolazos. Obvio no les vas a preguntar así de una, pero es medio obvio.

 

—¿Y pero-? Boludo, los dos tienen pareja.

 

—¿Y qué tiene? Si Walker tenía dos mujeres a escondidas. Los futbolistas son medio infieles.

 

—Pareces mina cornuda hablando así —dijo Gastón, riéndose sutilmente—. Bue, puede ser así, qué sé yo. Pero siempre son gatos, no tu amigo de toda la vida.

 

—Amigo, se conocen desde la reserva de River creo. Si pasa algo entre ellos debe ser hace banda. Si recién ahora se nota es porque ya les chupa un huevo que la gente se entere. Anda a saber, las cosas cambiaron ahora.

 

Gastón se quedó pensativo. Si lo pensaba bien, la gente no se iba a tomar demasiado bien que dos futbolistas declaren abiertamente que están saliendo como pareja. Si bien las cosas cambiaron, en el ámbito del fútbol la gente seguía siendo muy cerrada de la cabeza. Tan sólo había que pensar en lo poco que se apoya al fútbol femenino y en el minúsculo alcance que tiene.

 

—Si… Un poco los entiendo.

 

—Y bueno boludo. Preguntales igual, ¿qué te van a decir? 

 

—¿Estás loco? ¿Cómo les voy a hacer una entrevista con eso?

 

—No, pelotudo. Preguntales así nomás.

 

Gastón suspiró. Si, podría hacerlo.

 


 

Era lunes. La selección ya estaba en Barranquilla y Gastón la había seguido, como siempre hacía. Logró llegar al predio donde la selección estaría descansando y entrenando ese día, previo al partido del día siguiente.

 

Le llegó una noticia mientras viajaba a Colombia de parte de sus jefes de TyC Sports que lo tenía un poco intranquilo. Hace apenas un par de horas se había viralizado un video de Julián y Enzo en el entrenamiento, donde se les notaba la tensión sexual aunque el video duraba apenas unos segundos.

 

Y a sus jefes no se les ocurrió mejor idea que arreglar una entrevista totalmente “espontánea” con Julián y Enzo para esa misma tarde.

 

Suspiró, esperando a los dos jugadores fuera del predio y una vez llegaron, lo acompañaron a una sala de conferencias donde sería la entrevista. Antes de empezar, Julián y Enzo estaban hablando un poquito más lejos mientras la gente arreglaba el set de grabación.

 

Gastón pensó que ese era el momento perfecto, y volvió a acercarse a ellos.

 

—Muchachos —saludó.

 

—¿Ya arrancamos? —preguntó Enzo, separándose un poquito de Julián, quien estaba apoyado contra la pared.

 

—No… Pero quería hablar con ustedes, porque no es idea mía incomodarlos en la grabación y eso no me gusta. 

 

—Ah lo decís por el video, ¿no? —preguntó Enzo— Tranqui, no pasa nada.

 

Gastón se los quedó viendo, como si estuviera esperando algo más, pero no dijeron nada más. 

 

—Bueno, genial. Eh- En diez empezamos.

 

—Joya —respondió Enzo—. Ah, Gasti.

 

—¿Si?

 

—¿Sabes dónde está el baño?

 

—Si, vení que te digo.

 

Gastón arrancó a caminar y los dos lo siguieron, pasando por un pasillo y les indicó dónde estaba el baño. Una vez se metieron, Gastón regresó con su equipo de TyC para ultimar detalles sobre la entrevista.

 

Pasaron aproximadamente veinte minutos hasta que el dúo se dignó a aparecer. Se acercaron a la zona de la entrevista y cuando Enzo se tuvo que sentar, tuvo un gesto de dolor que Gastón entendió casi al instante. 

 

—¿Listos? —preguntó, queriendo cortar esas miradas cómplices entre los jugadores.

 

—Si, de una —respondió Julián agarrando los micrófonos que les daban a Enzo y a él.

 

El camarógrafo indicó el inicio de la grabación y Gastón introdujo a los futbolistas como solía estar acostumbrado. Habló de varios asuntos, como sus desempeños individuales en el partido anterior, la llegada de Julián al Atlético de Madrid, los pasados escándalos de Enzo en el Chelsea y cómo afrontaba la nueva temporada, el próximo partido contra Colombia y, al final, el video que estaba circulando por redes.

 

—Por cierto, no sé si sabían pero hay una movida en redes muy grande alrededor de ustedes como un dúo. No sé si sabían de eso, ¿qué opinan?

 

—Nada, nosotros siempre fuimos muy cercanos y reencontrarnos en la selección después de River es lindo. Siempre fuimos así, capaz la gente recién se da cuenta —opinó Enzo.

 

—Si, si. Ahí los chicos también nos joden mucho pero nosotros somos igual que siempre, no sé —comentó Julián, sonriente—. Nosotros no tenemos drama en demostrar que- nada, que nos queremos y nos apreciamos un montón. Está bueno hacerselo saber al otro.

 

Gastón asintió, un poco descolocado —Claro, tal cual.

 

Le costó un poco, pero logró finalizar la entrevista y despidió a los chicos. Se estaban yendo pero Gastón decidió sacarse la duda de la cabeza. Dejó el micrófono sobre la silla y los alcanzó cuando estaban a la vuelta de la habitación.

 

—Chicos, perdón no les agradecí. Gracias por la entrevista.

 

—Uh ni te hubieras molestado. Gracias a vos Gasti.

 

—Si, re lindo hablar con vos —opinó Julián.

 

—Si… —sonrió Gastón y suspiró, esperando que no lo manden a la mierda— Escuchen, les quería preguntar algo, pero si no quieren responder está bien.

 

—Si obvio, decinos —respondió Enzo primero.

 

—¿Sus parejas saben de- bueno, de eso?

 

Se miraron entre ellos, confundidos.

 

—¿De qué? —preguntó Julián.

 

—Dale. Entiendo que no lo digan en la entrevista pero estamos en confianza. Los vi el otro día.

 

—Gasti, no te entendemos un pingo.

 

—Que ustedes tienen algo.

 

A Enzo se le escapó una risa —Dale boludo, ¿vos también? Están todos con lo mismo. Posta no hay nada.

 

—Boludo, los ví el otro día.

 

Julián apretó las cejas, divertido —¿Qué viste, che?

 

—Y… bueno, el día del partido en el Monumental, que se fueron al vestuario.

 

—Ah, eso es cábala. Siempre después de ganar un partido nos intercambiamos las medias, es para la buena suerte.

 

Qué asco.

 

—Bueno, pero cuando saliste tenías un chupón vos —dijo mirando a Enzo.

 

—¿Eh? ¿Esto? —dijo, estirando la camiseta— Me lastimé con una mancuerna, mira.

 

Si, parecía un golpe…

 

—¿Y cuando salieron del baño? Venías rengueando.

 

Enzo soltó una risa —Mira. Primero, si nosotros tuviéramos algo, Juli sería el de abajo. Y segundo, tuve un tirón en el entrenamiento de hoy. Lo pasaron por TyC, ¿no?

 

Pensándolo bien, si, era cierto.

 

—Si… Bueno, capaz me equivoqué. Perdón chicos.

 

—No pasa nada, tranqui. Es lo que te decíamos, nos queremos pero como amigos nomás.

 

—Casi como hermanos —agregó Julián.

 

—Si, obvio. Perdón, no los molesto más. Suerte mañana.

 

Gastón se fue, con más dudas que antes.

 

Bueno, podría ser. Ellos se apreciaban mucho como amigos y para ellos era normal querer demostrarlo sin drama. Hasta eran un buen ejemplo, para romper con la masculinidad tan frágil de los jugadores de fútbol. Se fue, contento y satisfecho, listo para el partido de mañana.

 

De regreso al predio, Julián y Enzo hicieron una parada técnica en uno de los baños de la cancha para comerse la boca como hicieron en el baño de la entrevista, y en los vestuarios, y en el colectivo la mañana anterior.

 

—Zafamos de nuevo —soltó Julián una vez se separaron.

 

—Si, menos mal… —respondió Enzo, agarrando a Julián por la cintura y apretándolo contra la pared.

 

—¿Cómo vas a decir que intercambiamos las medias? Qué asco boludo, todo pegajoso.

 

—Con vos quiero estar todo pegajoso —respondió Enzo, metiendo las manos por debajo de su camiseta —. ¿Qué te parece devolver gentilezas mi amor?

 

Julián soltó una risita —Sabes que sí. ¿Para qué preguntas?

 

Gastón Edul se despegó de la puerta del baño, con una sonrisa satisfactoria. Iba a pedirles grabar un video corto para anunciar la entrevista, pero la conversación ajena le pudo más.

 

Al final, Davo tenía razón.

 

Siempre la tenía, el vago ese.




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