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Las ambiciones del corazón

Summary:

A pesar de su éxito, Soshiro Hoshina vive bajo la constante sombra de su hermano, por eso, detrás de su actitud relajada y siempre dispuesto a bromear, esconde una profunda inseguridad y un deseo de ser valorado por sus propios méritos.

Mizuki Nakamura es una chica con una determinación que la llevó a superar las expectativas. Con un esfuerzo incansable, logró un puesto como asistente de Konomi Okonogi. Sabe que aún debe demostrar su valía, pero su mayor motivación es simple: quiere ser útil en la batalla contra los kaiju.

Ambos tienen miedos, luchas internas, pero también ambiciones. Hoshina encontraría en ella esa persona que no pediría nada más de lo que ya era. Mizuki encontraría en él ese lugar seguro y cálido dónde también se podía permitir ser ella misma. Aunque diferentes entre sí, sus propias debilidades se encargarían de unirlos.

Chapter 1: Kafka Hibino

Chapter Text

¡Holis! Mi nombre es Lory, y si están por acá quiero darles la bienvenida.

Les quiero presentar mi último trabajo, como dicen, no es mucho, pero es trabajo honesto jajaja, en todo caso, aunque sabemos que ya hay muchas historias de nuestro Hoshina, nunca está mal una más.

La verdad no sé si será una historia corta o larga, pero lo que sí sé es que finalizará más o menos con los eventos del anime, pero cuando avance más con el manga lo más probable es que continúe con alguna que otra escena.

Sin más, espero que disfruten la historia y muchas gracias por la oportunidad. Un abrazo a la distancia ❤

• ° ✹ ✹ ✹ ° •

Soshiro Hoshina era un hombre particular, a sus veintiséis años había logrado colocarse como el vicecapitán de la tercera división de las fuerzas de defensa, aunque en su camino habían puesto alguno que otro obstáculo por algo tan sencillo como su técnica de ataque, la capitana Mina Ashiro puso en él esa confianza que tanto necesitaba y se convirtió en uno de los miembros más importantes de su equipo. Aún así, la sombra de su hermano era algo que siempre estaba presente y esa constante comparación a veces lo hacía dudar, pero una fachada relajada y divertida lograba ocultar bien su verdadero sentir, un deseo de ser valorado por sus propios méritos

Por su parte, Mizuki Nakamura era una chica normal, de veintitrés años que con esfuerzo logró ingresar a las fuerzas de defensa como asistente de la líder de la unidad de operaciones Konomi Okonogi, era una chica perspicaz pero también nerviosa, quería demostrar que era valiosa en el equipo y lo único que deseaba era poder ayudar de alguna manera en la lucha contra los kaiju. Su madre había muerto un año antes de su ingreso y a pesar de su carácter reservado y su aparente fragilidad emocional, la promesa de evitar que otros sufran una pérdida similar se convirtió en el motor para seguir adelante.

Ambos tenían ambiciones, ambos tenían miedos e inseguridades, pero si con algo no contaban era con cruzar caminos y encontrar en el otro algo que ni siquiera tenían en el panorama.

Un año antes

— ¡Hola, hola amiga Okonogi!

— Hola vicecapitán – respondió la de lentes sin dejar de teclear en el computador – en qué le puedo ayudar

— Estoy aburrido

— No tengo tiempo

— Eres una amargada

— Soy una persona ocupada y responsable querrás decir

El pelipúrpura se sentó en una silla y empezó a dar vueltas, luego de un rato ojeó los documentos sobre el escritorio

— ¿Vas a contratar a un asistente?

— Ujum

— No puedes conmigo tu sola, ¿eh? – bromeó

— No, no, te portas bastante bien, a decir verdad, en campo sueles ser otra persona

— Me tomo mi trabajo en serio… ¿Ya sabes a quién vas a elegir?

— Estoy entre los dos primeros en la pila de documentos

Tomó las dos carpetas y las leyó

— Escoge a la chica, el otro tiene cara de que no se reirá de mis chistes – afirmó

— No tiene mucha experiencia, pero se nota que se ha esforzado, ya la tenía en la mira

Hoshina detalló la fotografía, una chica de cabello castaño por arriba de los hombros, ojos color miel que reflejaban cierta tristeza y aunque estaba seria podía asegurar que su sonrisa sería algo digno de ver

— Mizuki Nakamura – balbuceó

— Linda, ¿no?

— Supongo, sabes que no soy experto en esos temas de mujeres

La chica rio por lo bajo

— No lo eres porque no quieres

— ¿Con qué tiempo podría cortejar a una chica?

— Con el mismo que vienes aquí a molestar

El chico soltó una carcajada

— Ya vaya a dormir vicecapitán

— Está bien, me largo…

Actualidad

Un año había pasado desde que Mizuki entró a trabajar, la interacción entre los dos era mínima, aún así para el vicecapitán la presencia de la chica no había pasado desapercibida. Se había equivocado por completo con ella, era demasiado seria, con ninguna de sus bromas la lograba hacer reír. Las pocas veces que cruzaban palabras ni siquiera volteaba a mirarlo y era más ella dándole algún informe y él guardando silencio, donde al final ella simplemente se despedía con una inclinación formal y un gracias. Pero a la distancia siempre la observaba.

Lo que Hoshina no sabía es que para para Mizuki él tampoco le era indiferente, cada vez que tenía la oportunidad de estar al lado de Okonogi en las misiones contra los kaiju, era al que no perdía de vista, y aunque nunca lo había visto en acción, tenía cierta curiosidad con él. Siempre era tan despreocupado que dudaba en realidad que se tomara las cosas en serio, pero una noche que lo encontró en cámaras entrenando a solas su percepción sobre él cambió bastante, era otra persona a la que mostraba en su día a día.

Su relación cambiaría con la llegada de alguien inesperado, ese año los postulantes a nuevo ingreso eran sin duda alguna especiales y con más potencial que en alguna otra época, pero Kafka Hibino sería alguien importante en su relación

— ¡Este tipo es genial! – reía Hoshina al ver a Kafka en la primera prueba – es lo que nos hacía falta

— Deje de burlarse de él – lo reprende Okonogi

— Ay me duele la barriga

Pero al pasar a la segunda parte de la prueba y tenían que probarse los trajes fue cuando pasó

— No te preocupes Ishikawa, no eres un 0% te irá bien – animó Soshiro al aspirante – de todas formas, nunca he visto a nadie con una puntuación del 0%

*KAFKA HIBINO, PODER LIBERADO 0%*

— ¡¿Huuuuh?! ¡¿Es en serio?! ¡¡Sacó un 0%!! – chilló el vicecapitán

— Ehm… Tal vez sea un error de medición – musitó Okonogi tecleando rápidamente

— ¡Por favor denme un poco más de tiempo, voy a por todas! – gritó Kafka desde abajo, pujando con todas sus fuerzas en un intento de que funcionara

— ¡Te vas a cagar en los pantalones!, ¡¿Qué le pasa a este viejo?!, ¡es muy gracioso!

De pronto escuchó una pequeña risa que no había escuchado nunca, volteó en dirección de Mizuki y la chica reía viendo por el ventanal, dos pequeños hoyuelos se marcaban en sus mejillas haciéndola ver mucho más adorable. Hoshina esbozó una sonrisa satisfecho, por fin la había visto sonreír, no por uno de sus chistes, pero era mejor que nada y esa tarde durante la prueba la vio reír todas las veces que durante ese año no había podido y todo por las ocurrencias de Kafka.

El tiempo transcurrió, Kafka había sido aceptado como cadete y con eso su traslado a las instalaciones. Ahí fue cuando Mizuki se acercó poco a poco a él, le parecía de las personas más perseverantes que había conocido y como Kafka era por demás simpático, rápidamente entablaron una amistad sincera, amistad que no pasó inadvertida por el vicecapitán que ahora la veía reír de manera más frecuente al lado de Hibino.

• ° ✹ ✹ ✹ ° •

Una noche de tantas Hoshina estaba por irse a dormir cuando escuchó risas en la azotea, iban a ser las doce, no eran horas para que alguien estuviera despierto, así que subió para poner un poco de orden. Al reconocer las voces decidió escuchar un poco más.

— ¡Estás loco Kafka! Tendrías que aumentar la potencia del traje y con tu 0% no vas a poder, te falta potencia – decía Mizuki

— ¡No te burles! Estoy seguro que es algo que impresionaría a la capitana Mina

— Estoy segura que ella no se impresionaría de esa manera

La chica se acercó un poco a él y le puso el dedo índice en el pecho, apuntando al corazón

— Creo que ella es el tipo de mujer que se fija en esto – le dio dos golpecitos en el pecho – siento que le importan más las convicciones y anhelos de una persona que poder demostrar qué tan fuerte es

Kafka bajó la cabeza y suspiró

— Le hice una promesa

— Y puedes cumplirla de muchas formas – replicó ella recostándose en su hombro – por ahora dedícate a demostrar que eres valioso en el equipo como lo has hecho, no necesitas ser fuerte para eso, el entrenamiento hará lo demás a su tiempo

— Oye Mizuki, entonces si tú fueras Mina y quisiera conquistarte, ¿dirías que voy por un buen camino?

La conversación se interrumpe cuando el vicecapitán se aclara la garganta. Lo primero que ve son las latas de cerveza y a ella recostada en Kafka

— Es muy tarde para que estén despiertos – empieza el pelipúrpura

— ¡Vicecapitán Hoshina! – replican ambos levantándose de un brinco y colocándose firmes frente a él

— No me sorprende encontrar aquí a Kafka, pero deja mucho que decir sobre usted señorita Nakamura

— Lo siento vicecapitán, yo lo convencí de venir, si hay alguien responsable soy yo – respondió la chica rápidamente

El vicecapitán mantenía esa sonrisa que a ella siempre le parecía una pequeña burla, pero esta vez su rostro parecía expresar algo más

— Vaya a su habitación Nakamura – ordenó el superior

Ella volteó a ver a Kafka que tenía una leve expresión de miedo en el rostro

— Lo siento – susurró

Hoshina les dio la espalda y esperó a que la chica bajara las escaleras. Al notar que ya no estaba volteó hacia su cadete

— ¿Qué estaban haciendo?

— Solamente charlando vicecapitán

— Tienen todo el día para hacerlo, ¿por qué venir a estas horas? No es bien visto que estén ustedes dos solos a estas horas

— Fue un día pesado señor, solo queríamos distraernos un poco

— No tienes suficiente con querer quitarme el puesto junto a la capitana Mina, ¿ahora también quieres quitarme a la chica que me gusta?

Esa leve sensación de celos lo hizo hablar sin pensar lo que decía. Kafka parpadeó un par de veces y se relajó

— ¿Le gusta Mizuki? – con la pregunta esbozó una pequeña sonrisa

Hoshina abrió levemente los ojos, había sido más sincero de lo que debería

— Y-yo… b-bueno, ¡eso no es asunto tuyo!

— Vicecapitán, puedo darle alguno que otro consejo, tengo algo de experiencia con las mujeres y…

— ¡¿Qué dices anciano?! No necesito ningún consejo tuyo

— Pero podría averiguar qué flores le gustan, ella parece ser una chica a la que le gustan las flores, también sé que le gusta el tokoyaki con…

— Con hojuelas de bonito espolvoreadas y las deja aparte para comerlas todas con el último bocado, creo que le gustan – completó Hoshina – siempre pide hojuelas extra

— Oh… – Kafka sonrió, al parecer tenía tiempo observándola – parece que sabe mucho de ella vicecapitán

— No fastidies y ve a dormir

El vicecapitán emprendió el camino de vuelta. Kafka corrió un poco para alcanzarlo y caminar a su lado

— Usted sabe mucho de ella, pero ella no sabe nada suyo, siempre me pregunta cosas sobre usted, debería hablar con ella más a menudo en lugar de solo verla, ¿no le parece?

— ¿Qué te ha preguntado sobre mí? – curioseó

— Que si en campo se toma las cosas en serio, que si es normal que siempre tenga esa sonrisa burlona en el rostro

El vicecapitán se detuvo

— Básicamente piensa que soy un chiste – replicó de mala gana

— También me ha preguntado si lo he visto pelear, dice que una vez lo vio entrenando y que le pareció de las cosas más impresionantes que ha visto, y una vez me preguntó a qué olía

— ¿Crees que apesto? – preguntó preocupado

— Ella tiene la teoría de que huele a una mezcla de eucalipto con un toque de cedro, algo así como si fuera un aroma fresco, pero en el fondo se siente un toque de masculinidad, o eso entendí

Hoshina pensó por un momento, luego se acercó un paso a Kafka

— Ven Kafka

— ¿Eh?

— Ven, ven, acércate… dime, ¿a qué huelo?

Kafka se tensa un poco y se inclina para olisquear

— Creo que no huele mal

— ¡¿Crees?!

— N-no lo sé

— ¿Pero huelo a eso que ella dice?

— T-tal vez – empezaba a ponerse nervioso – no entiendo mucho a que se refieren las mujeres con esas cosas

— ¡Dijiste que tenías experiencia con las mujeres! – lo regañó indignado

— B-bueno si… algo sé, pero de olores y eso no

— ¡No me sirves de nada anciano!

El superior caminó de nuevo, así que Kafka lo alcanzó

— Tal vez debería sentarse a su lado en el almuerzo, así ella podría olerlo

— ¿Crees que debería comprarme alguna colonia con ese olor? Las mujeres que venden perfumes saben de esas cosas

— Puede ser y también llévele un mochi de arándanos de postre, es su favorito

— Eso ya lo sé

Se mantuvieron en silencio hasta llegar al piso inferior

— No tengo que decir que esto es entre tú y yo, ¿cierto? – preguntó Hoshina

El más alto se colocó firme e hizo el saludo militar

— ¡P-por supuesto vicecapitán!

— Ay tú eres el que parece un chiste, deja de hacer eso – rio

— Lo siento – replicó apenado

— Y ella tiene razón, a la capitana Mina no le interesa algo tan banal cómo qué tan fuerte es un hombre, le importa que sigan sus convicciones, que sean leales a sí mismos

— Entiendo, gracias – respondió con una sonrisa

Ambos separaron sus caminos y fueron a sus respectivas habitaciones, pensando en esas dos mujeres que tanto les comían la cabeza.