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VIAJEROS EN EL TIEMPO

Summary:

Kara y Lena reciben visitas inesperadas que ponen sus mundos de cabeza. ¿Será que ambas tendrán un futuro juntas?

Notes:

Bien, yo ni siquiera había pensando en esto como un fic, pero después de ver que a la gente le gustó en TikTok me decidí a escribirlo. No sé si voy a a traducirlo, ahora no tengo tiempo

Chapter 1: Empieza el Conteo

Chapter Text



Kara estaba hecha una manojo de nervios, rebotando de un lado a otro como un borrón de colores. 

“¿Se puede saber qué mosca te picó?” Alex se quejó ante la hiperactividad de su hermana. 

Kara se detuvo a medio cambiar de ropa, por tercera vez en menos de un minuto. Alex tuvo que llevarse los dedos al puente de su nariz ante la amenaza de una pinchante migraña que empezaba a palpitarle. 
Kara abrió y cerró la boca. “¡Alex!”

“¿Qué?” Alex parpadeó sin comprender.

“¡Ya sabes!” 

Alex frunció el ceño por un momento y se enderezó en el sofá. “¿Qué se supone que se?” 

Kara infló sus mejillas y las golpeó para contener su ansiedad. “Hoy es el gran día...”

Las cejas de Alex subieron y bajaron al instante, la realización se hizo evidente en su rostro y Kara soltó un suspiro dramático. 

“¿Es hoy?” Alex hizo un gesto con sus dedos. 

Kara asintió. “Es hoy.” 

Alex saltó del sofá y fue hacia ella con los brazos abiertos. “Todo irá bien, Kara. Estamos hablando de Lena... Ella te adora y si no...” 

Kara se apartó del abrazo de su hermana con un puchero derrotista. Pensar en que las cosas con Lena salieran mal no era el mejor de los escenarios. 

“Si las cosas no salen bien con Lena, las cosas se volverán raras entre nosotras y tendré que irme a otra galaxia.” Kara murmuró haciendo una mueca.

Alex bufó con diversión. “Vamos, Kara. Por favor, todo va a salir bien y nadie va a mudarse de galaxia.” Alex rodeó el hombro de la rubia con camaradería. “Pero de todos modos prepararé una nave para ti.” 

“¡Alex!” Kara se quejó provocando que la mayor de las hermanas Danvers se echara a reír. “No es gracioso.” 

Alex asintió con una mueca de diversión. “Ah, claro que sí. Tu cara de pánico es épica...” Alex le arroja un cojín a Kara aprovechando lo dispersa que se encontraba la rubia.

“Alex.”

Alex alza las manos al aire con un suspiro derrotista. “Vale, ya... Dejaré el tema por la paz.” 

Kara asintió intentado controlar sus nervios. 
“Tu y Lena están por ponerle nombre a las cosas y nada malo pasará Kara, tienes que confiar más en tí.” Alex le dice con un toque de seriedad. 

Kara frunce el ceño asimilando las palabras de Alex. “No quiero arruinar las cosas con Lena.”

Alex vuelve hacia ella y con sus brazos sujeta los hombros de Kara captando su atención. “Nadie va arruinar tu noche, está es tu noche... Tu ve con Lena y dile lo que sientes por ella, deja que la química entre ustedes haga el resto.” 

Kara asiente con fervor y su mirada de cachorro perdido pasa a ser una mirada de determinación absoluta. “Tienes razón, dejaré que las cosas fluyan.”

Alex asintiendo se aparta de ella para alisar su cabello. “De todos modos estaré a un timbre de distancia, si entras en pánico me envías el código Negro y te ayudaré a salir del aprieto...” 

Kara frunce el ceño. “Pensé que sería el código Rojo.” 

Alex suelta un bufido. “El código Rojo es para la Kryptonita Roja.”

Kara hace una mueca pero no tiene tiempo para discutir. “Vale, creo que lo tengo.”

“Tu puedes Kara.” Alex le apoya con una sonrisa amena.

Kara asiente deseosa que las cosas salgas bien por una vez en su vida sin tanto problema ni amenazas intergalácticas, solo una noche en paz para poder declarar sus sentimientos a Lena de una vez por todas. Con la suerte Rao la bendiciría con los sentimientos de Lena de forma recíproca. 

Nada podía salir mal



Lena estaba aún en su oficina en LCorp cuando recibió un mensaje de Kara. Lena no pudo evitarlo y una media sonrisa curvo sus labios, ella se llevó los dedos a la boca y se mordisqueo las uñas con nerviosismo. 

“Si me viera Lilian ahora mismo...” Lena bufó recobrando la compostura y apartándose las manos de la cara. 

Ella tenía una cita con Kara Danvers, o Kara Zor el, Supergirl... La Chica de Acero, la Mujer del Mañana, El Paladín de la Esperanza y cuanto nombre Kara pudiese tener. Era la misma persona, de sonrisa cálida y ojos soñadores, la misma que era capaz de comerse toda la comida de un restaurante y aún así quedar sin hambre, la misma persona que le había salvado la vida en innumerables ocasiones. 

Lena había idealizado a Kara por mucho tiempo como consecuencia de su determinación inquebrantable por la justicia. Pero Kara no era perfecta, ella le había ocultado por años que era en realidad Supergirl, y cuando Lena pensaba en ello le daban ganas de reír. 

¿Había estado tan ciega? ¡Esos lentes no engañaban a nadie


Lena había reaccionado como todo un Luthor, planificando revancha, ella quería que Kara sufriera tanto dolor como el que ella había sentido... Porque los Luthor solo funcionan así. No había otra explicación. Siempre lastimaban lo que más amaban. 

Después de todo ese tormentoso proceso de redención Lena se sentía en paz consigo misma, no podía cambiar el pasado ni las mentes de los demás, la gente mentía y traiciona, esta en la naturaleza del hombre. Ella estaba en paz con eso. 

Ahora se enfocaba en si misma y en las cosas buenas. Al menos eso se repetía Lena cada mañana al despertar y en la noche al acabar el día. 

Había resultado extraño y al mismo tiempo gratificante que Kara toda nerviosa y apresurada le invitase a salir. Al principio Lena solo batió sus pestañas y después se echó a reír, al instante la pobre Kara se había quedado helada y al parecer muda. 

Pero al confirmar que no era una broma ni producto de su imaginación Lena había aceptado, no sin antes dejar claras un par de condiciones. 

1. Si las cosas se volvían raras deberían parar de inmediato.
2. La amistad estaba por encima de todo. 
3. La verdad ante todo. 
4. La cita debía ser después de horario laboral y en la oficina de Lena

No era el plan más romántico ni ingenioso, pero Lena estaba por terminar la maqueta de su fundación para niños en situación de calle y vulnerabilidad. Para colmo tenía una fecha límite y el Consejo estaba acechante, esperando que ella bajara la guardia para sabotear sus planes. 

Su secretaria entró con un gesto de vacilación.  “Señorita Luthor, ha terminado con todas las actividades de la planificación del día de hoy. ¿Quiere que llame a Frank para que la lleve a casa?” 

Lena sacudió la cabeza y echó un vistazo al balcón. “No, Jess. Me quedaré un rato más.”

“¿Está segura? ¿No prefiere irse a descansar?” 

“Ve a casa y descansa, nos veremos mañana.” Lena dio por terminada la conversación. 

Jess asintió  y con una inclinación de su cabeza respondió “Como guste, hasta mañana Miss Luthor.” ella retrocedió y salió de la oficina. 

Lena soltó un suspiro y miró su reloj. Aún no era tan tarde, Kara debía estar por llegar. 



Kara estaba en una interminable fila esperando por su pedido. Ella miró su reloj mordiéndose los labios y meneando su pierna. 

Se reprendió a si misma por no hacerle caso a Alex y entrar allí como Supergirl, de seguro habría sido más rápido. Ella miró a la multitud, algunos estaban gruñendo entre si mientras otros iban absortos con sus teléfonos moviles. 


Kara miró a los lados indecisa. ¿Usar sus poderes para un beneficio personal o no? 


Un fuerte estruendo sacudió el lugar y las luces empezaron a parpadear. Kara frunció el ceño inquieta. 

Cuando parecía que las luces explotarían la corriente eléctrica pareció volver a la normalidad. Kara suspiró aliviada. 

Hubo un estruendo y un grito, Kara no lo pensó mas y salió de allí. 

En un borrón de super velocidad ella llegó a la planta superior enfundada en su traje de Supergirl. Para su sorpresa no había nadie solo un dispositivo de reproducción que generaba el ruido de los gritos. 

Kara lo sostuvo en sus manos e intentó escanearlo cuando pero no encontró nada raro. Kara uso el intercomunicador para enlazarse a la D.E.O

“¿Supergirl? ¿Qué tenemos?” 

“Parece un repetidor de sonido...” 

“Hubo una fluctuación en la energía eléctrica en esa ubicación.” Alex respondió. 

“¿Crees que esto lo produce?” ella preguntó confusa.

“No lo sé, tu dímelo.” Alex respondió mientras con su equipo empezaban a monitorear. 

“No lo sé, parece que no tiene otra función.” Kara resopló confusa. 

“Vale, entonces ve a tu cita, si surge algo te avisaremos.” Alex le indicó. 

“¿Estás segura?” Kara tenía sus dudas. Lena entendería después de todo. 

“Ve, sin ninguna otra cosa no te necesitan allí.” Alex confirmó.

Kara asintió y salió de allí para tomar rumbo a otro local de comida. No tenía planes de seguir haciendo esperar a Lena.

Algo fuerte se tropezó con ella y Kara tuvo que usar sus reflejos para evitar que se precipitara al suelo. 

“¿Estás bien?” Kara inquirió 

La chica de de ojos azules y de melena rubia que vestía una gabardina roja, asintió mirándola entre atontada y fascinada. 

“Estoy bien...”

“¿Estás... Segura?” Kara frunció el ceño no segura de querer apartarse de aquella chica. Había algo en ella que le resultaba familiar. 

Tras soltar un jadeó la chica asintió y se sacudió la cabeza mirando a Kara con urgencia. “¡Tienes que ayudarme!” 

Kara volvió a mirarla extrañada. “¿Qué sucede?”

“No lo entiendes... Tienes que ayudarme.” la chica balbuceó mirando ansiosa a los lados. 

“¿Estás bien? ¿Te perdiste o algo?” Kara intentó ayudarla. 

“Técnicamente si estoy perdida... Pero ese es un detalle menor.” la chica le restó importancia. 

“Entonces...” Kara hizo una mueca. “¿No necesitas mi ayuda?”

“¡Tienes que ayudarme!” 

“Ok, pero ¿cómo?” Kara se quejó.

“¡Tienes que ayudarme porque tú eres mi mamá!” gritó la chica cuando Kara miraba a los lados intentando encontrar alguien que acompañara a la adolescente. 

Kara parpadeó. “Eh, buena broma... Creo que recordaría si tuviera una hija.” Kara musitó con diversión. 

La adolescente por su parte se mantuvo sería y su expresión de niña adorable parecía más bien la de una chica calculadora. Kara se estremeció ante el resquemor de esa mirada. 

“Soy tu hija.” le dijo sin perder la compostura. 

La expresión de Kara perdió todo sentido de burla y se tornó seria. Ya no era divertido en ningún sentido. 

“¿Qué?” 

“Soy tu hija, Kara Zor-El.” la chica le dijo con voz firme pero sin gritar, la misma voz que usa alguien que esta acostumbrado hacerse oír y a mandar. 

“¿Qué?” Kara se tensó. 



Jhon Constantine estaba de mal humor. Vaya novedad. 

No es que que él tuviera algo en contra de los jodidos Estados Unidos de Norteamérica, pero atrapar mocosos que jugaban a Mesías viajando en el tiempo, le resultaba todo un fastidio y empezaba a ser todo un desafío.

 
Después de todo los niños es cuestión tenían no solo el poder de arruinar el balance espacio-tiempo, sino que tenían poderes. Todo un fastidio doble. 

Sacando su encendedor se dispuso a fumarse un cigarrillo. La joven mesera se paró frente a el con cara de pocos amigos. 
“Aquí no se fuma.” 

John se encogió de hombros y poniendo los ojos en blanco se llevó el cigarrillo a la oreja. La chica dejó su café y el resopló. 

Mirando el café con apreciación John lo meneó con alegría antes de darle una probada. Rápidamente arrugó la nariz y dejó la taza sobre la mesa. 

Odiaba el café americano, no era ni fuerte ni tenía consistencia. Pero era lo que había y tenía que conformarse por el momento.

Se llevó una mano a la barbilla. “Estos mocosos...” miró a una persona que pasaba y le preguntó la hora. 

El gruñó cuando le dieron la hora. Joder. ¿Cuándo iba aparecer? 

“Esta niña si se tarde, ¿Cree que tengo todo el día?”

La imagen de la chica en cuestión captó su atención cuando el estaba por tomar otro trago de cafe. Bingo

“Oh, allí está...” pronto tendría que intervenir. L

a muchacha le estaba haciendo pasar un mal rato nada más y nada menos que a la Chica de Acero. John dejó la taza y se puso de pie sonandose el cuello, listo para entrar en acción. 



“¿Quién te envío? ¿Qué pretendes?” Kara gritaba fuera de si, ella abrió los brazos frustrada. “Yo no puedo ser tu madre.”

Lori tenía que admitir que Supergirl le resultaba adorable así como estaba, todo enojada y confusa. Ella solo podía reír. 

“Oh, si que lo eres.” Lori le dijo sonriente, disfrutando intimidar a alguien tan fuerte.

“¡No es gracioso!” Kara se quejó irritada. “Deja de mirarme así...” 

Lori suspiró y se pellizcó el puente de la nariz. Ella no podía seguir perdiendo tiempo, Supergirl no podría ser de mucha ayuda en su misión. 

Ella sacó una manzana roja de uno de sus bolsillos. Siempre tenía hambre y tenía que tener algo a la mano para no ponerse quisquillosa, su madre siempre insistía en que se mantuviera preparada. 

Ella le dió un mordisco a su manzana mientras Kara Zor-El seguía despotricando en voz alta. Sus sentidos le avisaron de la presencia de otro ser mágico, ella sonrió. 

Justo a quien necesitaba, pensó que lo había perdido de vista. 

“Tío John...” 



Fue toda la señal que el necesitaba y sacó su teléfono móvil. Esto iba a ser divertido, pensó con ironía.


“Luthor...” 

“¿Cómo tienes mi número?” respondió Lena después de un momento de silencio. 

“Verás, es momento de dejar los rencores atrás y pasar la página.” John comentó tras un  carraspeo. 

“¿Qué quieres Constantine?” Lena preguntó tras un suspiro. 

“Tengo algo que es tuyo... Es importante.” 

Lena se puso de pie. “¿Importante para quién?” 

“Vamos Luthor, se que si me meto contigo me irá mal. Esto es urgente.” John murmuró sin perder de vista a las dos rubia que seguían discutiendo. 

Lena apretó los dientes pero ella ya se encontraba caminando hacia el ascensor. Se debatía entre mandar a John al carajo y seguir con sus planes con Kara... Pero, John Constantine era el único que podía ayudarla a recuperar el grimorio que había pertenecido a su madre biológica, que pasó de generación en generación y que su padre Lionel Luthor se había encargado de desaparecer. 

Lena sentía que hasta que no encontrara ese libro no estaría en paz con su herencia biológica. 

“Más te vale que sea importante, si es otro de tus juegos o bromas, te enviaré a la galaxia más lejana y sin magia.” era una promesa que solo ella podía cumplir. 

Jhon se estremeció de solo pensarlo. “Tienes mi palabra.” 

Lena bufó y terminó la llamada.

John frunció el ceño y miró el teléfono. “Ni siquiera me dejó decirle donde nos vemos...” 

“Ni siquiera eres tan genial como pareces...” Lori se quejó y John gruñó antes de echar a correr hacia ella. 


“Hey, niña... ¡Es suficiente!” el se detuvo tras ella y le puso las manos en los hombros para sonreírle a la rubia más alta. “Lo siento, es mi...” John miró de vuelta a la adolescente que le sonrió como solo un jodido Luthor podría hacerlo. 


“Mi sobrina, ¡Si, si... Es mi sobrina!” 

Kara aún estaba agitada así que John la dejó respirar cogiendo a la chica y corriendo de allí. 

“¿Qué crees que haces?” ella se quejó cuando dejaron de correr. Ella gruñó. “¡No seas estúpido, es Supergirl, correr no servirá de nada!”

“¿Qué crees que haces tú, niña?” John jadeaba. “Joder, debo dejar el cigarrillo