Actions

Work Header

Mientras estés aquí

Summary:

Childe piensa mucho –quizás demasiado– cada vez que se reúne con Lumine por la noche.

#ChilumiWeek2024 día 3.

Notes:

Como no he tenido mucho tiempo para preparar algo más largo para la Chilumi Week de este año, dejaré aquí este humilde intento de hacer algo diferente a lo que acostumbro (en realidad no es tan diferente jaja). Disfruten!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:


 

La única razón por la que distinguía a Lumine cada vez que se paraba frente al cielo estrellado, era porque su luz era muy diferente a las demás constelaciones. Ni siquiera el reflejo de la luna en el mar era tan deslumbrante. Podía verla por horas jugueteando en el agua, siempre y cuando ella me lo permitiera.

 

—Ey, ¿qué tanto miras?

 

Lumine solía enfadarse cuando la observaba religiosamente en silencio, admirando cada pulgada de su preciosa figura y de sus rasgos tan tiernos y delicados. El viento movía en una danza los mechones cortos de su cabello dorado, solo opacado por la falta de luz en la noche. El vestido blanco que jamás se quitaba apenas podía cubrir sus piernas o sus brazos del frío abrumador que nos hostigaba esa noche.

Inazuma atravesaba un tiempo helado últimamente, más evidente cuando nos acercábamos a la costa. Sin embargo, esa noche el viento golpeaba con más fuerza que otras; era nuestra decimocuarta ocasión escapándonos de nuestras responsabilidades para reunirnos en la orilla del mar en secreto. Ella necesitaba un descanso y un par de horas donde solo la rodeara el sonido del agua acariciando la arena y las rocas; yo, solo una excusa para pasar tiempo a su lado. Ni siquiera el mal clima o la fatiga de nuestros cuerpos eran impedimento suficiente para que alguno de nosotros prefiriera quedarse en algún hotel cercano.

Por alguna razón, Lumine siempre buscaba desesperadamente el aire fresco y la lejanía más cruda con el resto del mundo, incluso cuando el frío congelaba todos sus sentidos. De hecho, esa era la razón por la cual ella llevaba puesta mi chaqueta gris. Esa hermosa estrella era tan testaruda que jamás expresaría por cuenta propia que el viento calaba sus huesos más de lo que era capaz de soportar. Si se lo recriminaba, ella se enojaría y hundiría sus pies en el agua para demostrarme que era fuerte, que no necesitaba que nadie le dijera que se resguardara.

 

—¿Lo ves? No está tan mal, Ajax, es… relajante.

 

Lumine movía sus pies con rapidez como si eso hiciera que el infinito líquido bajo nosotros se volviera más cálido de alguna imposible manera. Sonreía libremente a pesar de que se notara en sus manos temblorosas que necesitaba urgentemente salir del mar y protegerse con sus botas. Era peligrosamente testaruda, pero también ambiciosa, decidida. Si ella se proponía sostener su fachada resistente al frío durante toda la madrugada, lo haría, aunque eso conllevase soportar un resfriado al día siguiente.

Sí, era decidida, obstinada, fuerte, pero me preocupaba que Lumine llevase su arma de doble filo al extremo. Yo jamás podría saber cuándo sufre, cuando padece y cuando lucha consigo misma por razones que yo jamás comprendería. No podría alcanzarla porque ella correría a la velocidad de una estrella fugaz.

Temía no poder estar ahí cuando me necesitara, temía no ser suficiente, temía que se pierda en su mente mientras yo intento desentrañar sus pensamientos e ilusiones solo con penetrar sus ojos color miel. Lumine pecaba tanto de peligrosa, que incluso lo era para ella misma al no dejar que nadie se adentre a la fortaleza blindada que era su alma.

 

—Ey, ¿en qué piensas?

 

Pensaba en tantas cosas y tan pocas al mismo tiempo. Solo en ella, pero su solo nombre ya era un misterio lo suficientemente grande como para que mi mente volara por cantidades insanas de preguntas. Cada día, a cada hora, ella era la dueña de mi imaginación y el objeto de estudio más difícil de descifrar.

¿Pensará en mí como yo pienso en ella todo el tiempo? ¿Seré yo lo que ella ya es para mí? ¿Será consciente del idiota hipnotizado en el que me convertido después de conocerla? ¿Tendrá siquiera una idea de lo inconmensurable que es mi amor por ella?

Lumine no tardó en sentarse sobre la arena y aferrarse aún más a mi chaqueta mientras secaba sus pies desesperadamente para deshacerse del frío y del temblor en sus dedos. Su humor había mejorado desde que escapar del resto de Teyvat dejó de ser una impulsividad espontánea y se convirtió en una costumbre que solo nosotros dos compartimos. Cuando todo el mundo duerme, ella y yo solemos caminar por la orilla de la playa de Inazuma. Reímos, tonteamos, imaginamos, recordamos y amamos con todo lo que nuestros corazones permiten.

Lumine comenzó a hablar con tanta soltura que hasta consiguió contagiarme las ganas de hablar sin parar hasta que amaneciera. De hecho, siempre lo hacía. Se ensimismaba demasiado cuando se trataba de hablar de su hermano, de sus viajes, de los lugares que espera explorar y de todo lo que aprendió de Teyvat en los últimos años. Así es como, cuando su cuerpo volvió a recuperar la calidez, ella se levantó de la arena y caminó de un lado al otro, explicando las maravillas que existen lejos de mi mundo y sus ansias de compartir esas aventuras con las personas que ama.

 

—Si no tuvieras cosas que hacer aquí, te pediría que vengas conmigo. Tu compañía haría todo mucho mejor.

 

¿Entonces yo era parte de esos seres que ella anhelaba tener siempre a su lado? El mero pensamiento de alejarme de Teyvat y volar por el mar de estrellas tal y como ella solía hacerlo era emocionante, embriagante, casi irreal. Compartir una vida entera conociendo seres más poderosos, planetas con culturas incluso más exóticas que las de Teyvat, personas interesantes, nuevos sabores… Una predicción de un futuro que yo jamás experimentaría.

Yo siempre luché para conseguir la propia visión de mi vida que había construido desde los catorce años: Al lado de la familia que amo, sin más demonios que me atormenten por las noches cuando intento dormir. Estar en paz otra vez, ser feliz y encontrar mi lugar en este mundo tan podrido. Cambiar de planes solo por un amor que quizás no dure para siempre era la opción más irracional que pudiera siquiera contemplar.

Lumine se tomó unos segundos para respirar y recuperar el aliento luego de que sus ánimos se elevaran hasta el infinito, el brillo de sus ojos se esfumó cuando volvió a cruzar miradas conmigo. Ella no expresaba en voz alta que también era consciente de la triste y cruda realidad a la que estábamos destinados, pero era más que evidente con solo observarla atentamente al hablar. Detrás de su fachada de viajera invencible, intocable, e increíblemente testaruda, su vulnerabilidad gobernaba muchos de los pensamientos que envuelven nuestra relación. Y lo sé porque yo vivo padeciendo la misma incertidumbre.

Ella algún día dejará Teyvat y solo podrá llevarse el recuerdo de sus noches nadando en el mar de Inazuma con un chico que alguna vez fue su enemigo y amante. Usará sus alas para volar lejos de mí, me dará un último beso antes de irse y explorará todos los mundos que le quedan por visitar. Vivirá cientos de años más y, probablemente, se enamorará más de diez veces en el camino. Jamás quise indagar demasiado, pero mi raciocinio solo me hacía pensar en todos los amantes que ella habrá tenido antes de llegar aquí. Yo solo era uno de esos tantos.

 

—Sabes, estaba pensando en que quizás podríamos ir a la montaña mañana por la noche. Creo que necesito un poco de altura. No es que me haya aburrido la playa, pero ya sabes… Para variar un poco.

 

Mírate, Lumine. Tan ajena a la tormenta en la que me he convertido solo por ti. Tan misteriosa pero tan libre al mismo. Tan hermosa e indescifrable. Tan… tú.

Quiero saber lo que piensas a cada momento. Quiero saber lo que te gusta hacer en tu tiempo libre, las cosas que encuentras interesantes cuando exploras Teyvat, los chistes que haces con Paimon, los amigos que has hecho aquí. Quiero saber cómo te sientes, cuánto ríes cuando yo no estoy, qué tan seguido te enfadas o te frustras, cuánto te martirizas, cuánto lloras, qué tan profundas son tus tristezas, ¿en qué momentos sientes miedo? ¿Te das el lujo de pensar en ti misma después de estar toda una vida pensando por y para lo demás?

Quiero conocer lo que pasa por tu cabeza cuando estás conmigo, cómo te imaginas el futuro, qué tanto disfrutas cuando hacemos el amor, qué tanto me amas, qué tanto me extrañas cuando estamos separados. Muero por saber cuánta confianza tienes en mí.

Anhelo poder estar bajo las sábanas cuando te haces pedazos y te ocultas del mundo. Anhelo sentirte en mis brazos cuando necesitas que alguien te consuele, poder decirte cuánto siento que hayas perdido a tu hermano, besar tu frente para que sientas la calidez que hace tiempo me doy cuenta que ya no tienes. Ser tu apoyo, tu roca, la persona en la que piensas cuando necesitas ayuda. Quiero ser y hacer todo lo que necesites.

 

—Entonces… Tienes que volver a Snezhnaya en tres días, ¿verdad? Qué rápido pasaron estas semanas. Qué horror.

 

Lumine, quiero… No, necesito que me digas que valgo algo. Me niego a creer que yo soy solo uno más para ti cuando tú eres mi mundo entero. Eres como el sol que me despierta por la mañana, como la luna que me ayuda a dormir. Eres como las estrellas en el cielo nocturno. Jamás dejas de sorprenderme, Lumine.

Desearía que fuera tan fácil decirte todo esto. Cada noche contigo, mojando los pies en el agua y enterrando los dedos en la arena, fueron la paz antes de la tormenta. Algún día te irás y yo no habré sido capaz de expresar con palabras lo que has sido y siempre serás para mí. Volarás alto, encontrarás un nuevo hogar temporal y conocerás a alguien que te haga amar otra vez, y quién sabe cuántos años tardarás en repetir el ciclo hasta la eternidad. Es así como funciona la inmortalidad, ¿o no? Ojalá pudiera entenderlo tanto como tú, pero por desgracia, estoy hecho de papel. Tarde o temprano, me desmoronaré, incluso antes que el resto de personas. Y ni siquiera sobreviviendo cincuenta años más podría olvidarte si te vas.

 

—Ojalá pudiera quedarme con tu chaqueta… Pero sería extraño que la gente me viera con el uniforme de un heraldo Fatui, ¿verdad? Ja, ja, ja…

 

Ocultaste tu rostro y tus manos bajo la tela de mi abrigo e inhalaste el perfume impregnado en sus fibras, el mismo que siempre me pongo porque sé lo mucho que te gusta. Sonreíste y hasta suspiraste como una niña pequeña experimentando su primer amor, risueña y peligrosamente tierna.

Mientras me hundía aún más profundo en mis propios pensamientos, me terminé dando cuenta de todo lo que me había perdido por estar envuelto en mis propias luchas. Frente a mí tenía a la más preciosa estrella que jamás había visto, sonriendo y demostrando con movimientos y palabras tan banales todo lo que yo necesitaba saber. Ella jugueteó con el agua del mar, discutió conmigo por defender su orgullo, se aferró a una prenda con mi aroma, me contó sus historias más íntimas sobre su viaje por el universo…

Maldición, Lumine, abriste tu corazón a tu manera y yo continué preocupándome por tonterías que mi propia mente se inventó para sabotearme. Te tenía justo frente a mis ojos, pidiéndome que vaya a explorar otros mundos contigo, y yo no fui capaz de ver eso. Debí verme como un estúpido, Lumine.

Aunque moría por decirte todas las cosas que pasaban por mi mente, sabía que era mejor no externalizar nada que te haga dudar. No me gustaría que creas que no confío lo suficiente en ti como para imaginar escenarios tan trágicos.

 

—Ey, Lumine…

 

Por ahora estaré bien disfrutando cada día de mi vida a tu lado, incluso si esta es solo una muy pequeña parte de la tuya.

 

—¿Sí, Ajax?

 

Mientras estés aquí todo el tiempo posible, yo me encargaré de que siempre tengas todo el amor que te mereces. Aprovecharé cada momento que esta vida nos ha prestado para vivirlo juntos. Mientras estés aquí, yo estaré bien, camarada.

 

—Te amo.

 

Ya habrá tiempo para preocuparme por lo que haré cuando te vayas. Por ahora, solo quiero usar mi tiempo sabiamente, y elijo usarlo para perseguirte por todo Teyvat hasta que comprendas que tú eres todo .

 

—Yo te amo más, tonto.

 

Y no te preocupes. Jamás podría olvidarte. Eres tan diferente a las demás estrellas que sería imposible confundirte. Sé que no estaré solo porque, cuando te hayas ido, Lumine, estoy seguro de que miraré al cielo y te encontraré.

 

 

 

Notes:

Les recuerdo que estoy en Twitter y Bluesky si quieren leer más tonterías!

—Anahí. ☁️

Series this work belongs to: