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¿Estoy soñando?

Summary:

Unas pociones explotaron, sumiendo a Sirius Black en un sueño profundo. Al despertar, se encontró en un lugar extraño, distinto de su vida real. Las dudas lo asaltaron: ¿cómo y por qué estaba ahí?

Este mundo alterado, lleno de relaciones confusas, lo dejó atrapado entre la ilusión y la verdad. El dilema surgió: ¿era este sueño un regalo o una maldición? La necesidad de regresar a su vida real se convirtió en la fuerza impulsora, marcando el inicio de un viaje donde la búsqueda de respuestas se entrelazaría con la lucha por la autenticidad.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

Sirius bromea con Peter en el salón de pociones, con todos los merodeadores presentes, comparte clase con ellos y es consciente que Regulus también está ahí.

Aunque intenta ignorar a su hermano, la relación entre ellos se ha desgastado con el tiempo.

De repente, todo se vuelve borroso tras una explosión. Instintivamente, Sirius se acerca, moviendo a alguien. ¿Remus? ¿James? ¿Peter? La incertidumbre lo embarga, preocupado por la seguridad de sus amigos.

En la oscuridad, las voces de Remus y James resuenan, mientras los sollozos de Peter se mezclan en el caos.

《No lloren, estoy bien... ¿estoy bien?》 piensa Sirius, anhelando que su estado sea tan indemne como trata de creer.

Los chicos corren hacia Madame Pomfrey, quien ya espera. Peter, entre lágrimas, explica el incidente, mientras James y Remus intercambian miradas llenas de conmoción.

Poppy, aunque no comprende completamente, reconoce la mezcla de pociones y asegura que Sirius está simplemente dormido. A pesar de los vidrios rotos, la atención se centra en su amigo.

Remus, desorientado, es el responsable indirecto, pero sorprendentemente ileso. James, con cortes en la frente y labio, sangra, y Peter tiene cortes sutiles en la mejilla.

La incertidumbre sobre Sirius pesa en la sala, donde la preocupación eclipsa las heridas visibles. Remus, afectado por el efecto tardío, se desmaya lentamente.

James lo sostiene, su mirada refleja temor. Peter llora y se mueve nervioso al ver a Remus postrado junto a Sirius.

—¿Estarán bien? —pregunta James con seriedad.

—Eso espero... —murmura Pomfrey antes de buscar medicamentos.

—Esto es malo... es muy, muy malo —balbucea Peter.

—Lo sé, amigo. Lo sé —dice James, acercándose y abrazándolo.

Ambos se funden en aquel abrazo. Comenzando a llorar.
....

En el silencioso ala del hospital, la tensión flota mientras Poppy Pomfrey trabaja diligentemente para tratar las heridas de los tres amigos. Mientras acerca una poción curativa a James, murmura unas palabras de aliento.

—Van a estar bien, pero necesitarán descansar. La explosión no causó daños graves, gracias a Merlín. —Asegura la sanadora mientras aplica un ungüento en los cortes de James.

Peter, entre sollozos, se aferra a la túnica de James.

—¿Y Sirius?

Madame Pomfrey se gira hacia la cama donde yacen Sirius y Remus.

—Sirius está en un sueño profundo debido a la poción. Remus sólo necesita descanso, está exhausto.

El ambiente en la sala se llena de suspiros aliviados. James intenta sonreír, pero la preocupación sigue marcando su rostro.

—Deberíamos haber tenido más cuidado con las pociones. Esto no debería haber pasado.

Remus recobra la consciencia lentamente, parpadeando para aclimatarse a la luz. Su mirada se cruza con la de James, y una mezcla de alivio y culpa se refleja en ambos.

—No es culpa de nadie. Fue un accidente. —Susurra Peter con debilidad.

Remus se sienta en la cama

—Lo siento, chicos. No quería que esto pasara...

—Estamos todos en esto juntos, Moony. Vamos a aprender de esto. —Responde James, apoyando a Remus.

Madame Pomfrey interviene con un tono severo.

—Y aprenderán. Pero ahora, todos necesitan descansar. Sirius se despertará cuando su cuerpo lo permita.

Los merodeadores comparten una mirada de complicidad, conscientes de que este incidente cambiará la forma en que abordan las travesuras y las pociones en el futuro. Con un suspiro colectivo, se sumergen en el silencio, agradecidos de tenerse los unos a los otros a salvo, pero con la certeza de que la fragilidad de su amistad ha sido expuesta.

Ambos se retiran a su cuarto con la incógnita de cuanto tiempo tardará Sirius en despertar.
¿Que es lo que estará soñando?
¿Estará asustado?

....

En la atmósfera cargada del ala hospitalaria, los merodeadores intercambian miradas cómplices, reconociendo que este incidente marcará un antes y un después en sus travesuras y experimentos con pociones. Con un suspiro colectivo, se sumergen en el silencio, agradecidos de tenerse mutuamente a salvo, aunque la fragilidad de su amistad ahora es más evidente que nunca.

La puerta del dormitorio se cierra tras ellos, sumiéndolos en un espacio compartido con la incertidumbre flotando en el aire. Mientras James, Remus y Peter se acomodan, las preguntas sin respuesta se multiplican. ¿Cuánto tiempo permanecerá Sirius en ese sueño profundo? ¿Qué pensamientos y sueños lo acompañarán en su letargo? ¿Estará él, también, desconcertado por el giro inesperado de los acontecimientos?

La habitación, antes llena de risas y bromas, se transforma en un refugio silencioso para la reflexión. Cada uno de los merodeadores se sume en sus pensamientos, enfrentando la realidad de que la magia que los une es, en última instancia, frágil. La vulnerabilidad de Sirius revela grietas en la armadura de su amistad, y ahora, más que nunca, se dan cuenta de lo precioso que es este vínculo que comparten.

James, mirando a sus amigos, rompe el silencio con una pregunta pesada:

—¿Cómo llegamos a esto?

—Creo que es momento de ser más cautelosos con nuestras travesuras. No podemos permitirnos perdernos—Remus responde, mientras los mira. Los tres están serios.

Peter, entre sollozos, asiente, sintiendo el peso de la responsabilidad compartida. Se pregunta a sí mismo si fue parte de su culpa por andar bromeando en clases. Remus se pregunta lo mismo, creyendo que si hubiera prestado más atención no habría sucedido aquella explosión. Y James, piensa que pudo haber alejado a Sirius si hubiera estado lo suficientemente cerca. Y asi ninguno hubiera estado herido, es consciente de que fue un accidente y desea que sus amigos dejen de culparse por algo que no está bajo su control.

La noche avanza con la incertidumbre tejiendo su tela, mientras los merodeadores enfrentan la realidad de que la camaradería que han construido puede ser más efímera de lo que alguna vez imaginaron.

Los tres se miran. Saben que están preguntándose lo mismo.

¿Cómo lo estará pasando Sirius?