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Isagi se había mudado con Kaiser para no tener problema de renta y porque Kaiser dijo que le podía alquilar su casa, mientras que estaba él en España. Pero que cuando regresaba, la tendría que compartir.
Llamenlo tonto, pero le pareció buena idea y quedaba cerca del club donde entraba. Aunque el club también tenía sus habitaciones, pero a veces le gustaba tener su espacio.
Estar encerrado en Blue Lock por meses, puede dejar algunos traumas.
Lo interesante del asunto, es que cuando Kaiser siempre llegaba a casa. Respetaba todo las cosas de Isagi, menos una.
La comida.
Kaiser siempre hacía su comida aparte o no compartía los mismo utensilio, cada quien tenía du juego de platos, cubiertos y vasos. Ni digamos con la comida, Kaiser había comprado otra nevera para que Isagi guardará su comida.
El japonés trató de no tomárselo personal, en verdad juró en no hacerlo. Pero cada vez que Isagi le ofrecía algo o por lo menos una porción de su pizza, Kaiser siempre lo miraba raro.
Isagi un día se enojo y le comento que él no le echaba veneno a la comida.
Kaiser lo miró sorprendido y sólo le respondió que él era alérgico a los producto lácteos o cualquier derivado de la leche de vaca.
Isagi lo entendió todo, con razón la súper estrella era muy quisquilloso con la comida y un día por las malas, tuvo que comprobarlo.
Supuestamente una panadería hacía postres veganos, él y Kaiser decidieron comprar unos pasteles de helado para llevar. Habían terminado de entrenar y se merecían un pequeño capricho de vez en cuando.
Cuando llegaron a casa, ambos se pusieron a ver una película mientras que comían los pasteles. Isagi le pareció delicioso y no le vio ninguna diferencia a los normales. Pero cuando volteo ver a Kaiser para saber su opinión, el alemán comía el pastel con desconfianza y después escupió el papel en una servilleta, para luego salir corriendo al baño.
Isagi se sorprendió por lo sucedido, entendió que eran pasteles con ingredientes lactosados. Ese noche la pasaron en el hospital, tratando de estabilizar a Kaiser que prácticamente se estaba en mal estado.
Isagi al día siguiente fue a la pastelería a reclamarle a los vendedores y estos se enojaron, pero luego pidieron una disculpa. Pero eso no los salvo de una demanda, por tramposo. Ya que ellos adulteraban los ingredientes para ahorrar más en sus finanzas.
Isagi desde ese día no iba a lugares veganos e investigó como hacer postres veganos, sin ningún producto lactosado. Al principio no les quedaba bien, pero era comestible o por lo menos Kaiser se los comía sin quejas.
Está vez Isagi había hecho en su tiempo libre, un curso de helados veganos y esperaba ansioso que Kaiser llegará de su temporada en España para que los probará.
Había logrado hacer uno de chocomenta y otro de caramelo. La cara de sorpresa de Kaiser valió la pena e Isagi feliz tomo una cuchara, para agarrar un poco de helado y ofrecerlo al rubio.
El alemán probó sin protestar y le dijo a Isagi que había mejorado bastante. Isagi orgulloso, ofrece más helado mientras que decidian que serie verían, está vez sin visitas al hospital o una demanda por negligencia de por medio.
