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Language:
Español
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Published:
2024-09-20
Words:
2,168
Chapters:
1/1
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6
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158
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9
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868

the taste of your lips is my idea of luxury

Summary:

Enzo se cola a unos quince y se chamuya a Julián, el novio de la cumpleañera.

Notes:

gracias al anon que tiró este prompt en @julienzoarchive <3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

"Nombre."

"Nahuel Molina."

"Adelante."

Nahuel Molina en cuestión estaba lejos de llamarse así, en realidad. Fue lo que Enzo Fernández tuvo que decir para poder entrar a la fiesta de quince de la prima de su amigo Licha.

Licha le había insistido toda la semana con que vaya, y aunque Enzo al principio no quiso porque no conocía a la quinceañera ni de vista, terminó accediendo al escuchar a Licha quejarse de lo aburrido que estaría por décima vez.

El lugar era mediano, decorado con telas y globos de la gama azul. Diez mesas redondas rodeaban la pista de baile, algunas vacías y otras con gente ya sentada. Había una mesa rectangular apartada del resto, donde Enzo suponía que se sentaba la quinceañera con su familia.

Antes de sentarse en la mesa que le habían asignado, decidió ir al baño para matar el tiempo hasta que llegara Licha. No quería arriesgarse a que otras personas lo vieran tan solo y se dieran cuenta de que se había colado.

Alguien se estampó contra él apenas cruzó la puerta del baño. Enzo tuvo que agarrarlo de los antebrazos para evitar que se cayera por el impacto, y cuando lo miró a los ojos sintió su corazón dar un vuelco.

Era el chico más lindo que había visto en su vida, y eso que había visto varios. Pero este tenía unos hermosos ojos marrones, y una boca tan bonita que Enzo tuvo que obligarse a posar la vista en otro lado.

El chico se sonrojó, lo que lo hacía verse más lindo todavía, y le dedicó una tímida sonrisa. "Perdón, no te vi."

"No pasa nada, lindo," dijo Enzo, dejando salir su lado chamuyero. Le guiñó un ojo antes de apartarse de su camino, no sin antes notar como el chico se ponía aún más rojo y salía del baño como alma que lleva el diablo.

Enzo se quedó mirándolo —era imposible no hacerlo, con el tremendo culo que tenía— hasta que lo perdió de vista. Se sentía justamente como lo que era, un adolescente embobado.

Su celular vibró en su bolsillo. Era Licha, avisándole que ya había llegado y que estaba sentado en su mesa. Enzo se aproximó para saludarlo y sentarse a su lado.

"Amigo, no sabes lo que me costó hacerme el nudo de la corbata," dijo Licha, agarrando el extremo de su corbata y mirándola con odio.

Enzo se rio. "¿Qué? ¿No estaba tu mamá para ayudarte?"

"Chúpala Enzo, ya soy grande."

"Se nota," dijo, riéndose otra vez. Había logrado alejar al chico de sus pensamientos, hasta que lo vio caminar hacia la mesa dulce. Estaba inclinado sobre los distintos chocolates, examinándolos, y Enzo tuvo que apartar los pensamientos guarangos de su mente.

"Licha, ¿lo conocés a ese?" señaló disimuladamente con la cabeza.

Licha se dio vuelta para ver al susodicho. "Si, es el novio de mi prima. ¿Por?"

Ah, con que estaba en pareja. Por la manera en que se había sonrojado cuando Enzo lo piropeó, jamás se lo hubiera imaginado.

"Se chocó conmigo en el baño." Enzo puso los ojos en blanco, fingiendo molestia. La realidad era que el chico podía chocarse con él las veces que quisiera, y Enzo estaría chocho cada vez que sucediera.

"No lo quieras pelear," advirtió Licha. "Es re buenito."

Ay si tan solo Licha supiera que lo que menos quería hacer era pelearle.


Para ser sincero, este era un muy buen quince, por lo menos en la humilde opinión de Enzo.

Sus compañeros de mesa eran copados —en especial uno llamado Cuti—, la comida era excelente —y lo más importante, era normal, no de esos platos chetos a los que Enzo les tenía terror— y la música que pasaban estaba bastante bien.

La quinceañera, llamada Emilia, estaba muy linda. Había entrado con un clásico vestido de quince largo, con el top azul francia y la falda blanca. A Enzo se le cruzó por la cabeza que si no se hubiera fijado en su novio primero, quizá se la hubiera chamuyado, pero rápidamente desechó la idea. No le llegaba ni a los talones a Julián.

Ah sí, había descubierto cómo se llamaba. Le habían pedido a Emilia que dijera unas palabras apenas había entrado, y entre la larga lista de personas a las que mencionó y señaló, Julián era una de ellas. Parecía que se sonrojaba fácil, y Enzo jamás podría quejarse de eso. Aunque si debía admitir que le causaba un poco de gracia lo tímido que era, saludando incómodamente con la mano al ver que todos esperaban su reacción. Pero todo esto solo hizo que Julián le gustara más.

¿Así se sentía el amor a primera vista? Enzo estaba seguro de que sí.


Enzo estaba que flotaba en una nube. Se había dado cuenta de que Julián le lanzaba miradas furtivas.

Seguro Julián pensaba que estaba siendo muy disimulado, pero la realidad era que cualquiera que le prestara atención se daría cuenta. Y Enzo estaba muy pendiente de él.

De cada paso que daba, de cada movimiento. Se sentía como esa canción vieja que le encantaba a su mamá, 'Every breath you take'. No sabía si eso era bueno o malo, pero por lo menos era más disimulado que Julián.

Estuvo tentado de sacarlo a bailar varias veces durante las distintas tandas de baile, pero decidió esperar. Mientras tanto, se divertía viendo la total falta de química que tenía con su novia. Se notaba en todas sus interacciones, la manera en la que Emilia siempre buscaba sus ojos, pero Julián miraba para otro lado, o como casi ni la tocaba, incluso aunque estuvieran bailando.

También se divertía viendo como Licha se chamuyaba a Cuti. Licha era tan obvio, y Cuti tan lanzado que Enzo pensó que eran tal para cual, aunque solo se hayan conocido hace unas horas. Le alegraba saber que tanto él como su amigo habían conocido personas que les interesaban de verdad después de tanto tiempo solos.

Apenas empezó el carnaval carioca, Licha lo abandonó para bailar con Cuti, ambos usando sombreros y corbatas coloridas. Enzo, por su parte, se puso un collar hecho de glow sticks rosas que, si le preguntaban a él, combinaba perfecto con su traje negro.

Enzo se encaminó hacia la pista de baile, moviéndose al ritmo de la música. Bailó solo hasta que, por pura casualidad (o eso diría después), se chocó con Julián.

Esta vez no hizo falta agarrarlo. Julián se estabilizó solo, sonrojándose cuando vio con quién se había chocado. Y Enzo, bueno. Enzo estaba embelesado. Julián se veía tan lindo con los rulitos revueltos y una corbata de plástico roja con puntos blancos que era imposible que a Enzo no se le activara el chip chamuyador.

"¿Tan lindo soy que me vivís chocando apropósito?"

"¿Qué te haces? Si vos me chocaste."

"Es que sos hermoso."

Julián se puso aún más colorado, y una pequeña sonrisa se le dibujó en la cara. "¿Sos así de chamuyero con todos?"

"Ah bueno," exclamó Enzo, regalándole su mejor sonrisa compradora. "Intercambiamos dos palabras y ya me estás celando."

Julián se cruzó de brazos. A Enzo le causó ternura su intento de pretender indiferencia.

"No te estoy celando."

"Tranqui, podés celarme todo lo que quieras." Enzo le guiñó un ojo y, antes de que Julián pudiera contestarle, le preguntó, "¿Bailamos?"

Julián extendió su mano hacia él, permitiendo que entrelazara sus dedos y lo arrastre hacia el centro de la ronda que habían hecho los demás.

Terminaron saltando abrazados al ritmo de Jijiji. El pelo de Julián se le pegaba a las sienes por la transpiración y su respiración estaba un poco agitada por todo el movimiento. Aun así, Enzo tenía unas ganas irrefrenables de enterrar sus manos en su pelo y darle un buen beso. Y a juzgar por como Julián lo miraba con corazones en los ojos, quería lo mismo.

Se acercó a su oído para susurrar, "Sos muy lindo, ¿ya te lo había dicho?"

Julián se rio. "No perdés el tiempo vos."

"No se te ve muy molesto."

Un asomo de duda cruzó por los ojos de Julián, pero desapareció tan rápido como llegó. "Me molestaría menos si supiera tu nombre."

Es verdad. Nunca le había dicho cómo se llamaba. "Enzo."

"Yo soy Julián."

"Aparte de tener una cara divina tenés un hermoso nombre. Y un hermoso pelo, y un hermoso cuerpo," enumeró. "Todo lo que sos es hermoso."

Julián se llevó las manos a la cara, avergonzado, y Enzo sentía que se le iba a explotar el corazón. ¿Cómo era posible que este chico le causara tanta ternura?

"Por lo rojo que estás pareciera como si nunca te hubieran piropeado, lo voy a tener que hacer más seguido así te acostumbras."

"Si," dijo Julián con una sonrisita. "Creo que podría acostumbrarme."

A Enzo se le llenó la panza de mariposas, y fue ese comentario el que le dio pie para pedir más. No podía terminar la noche sin haberlo intentado. Se iba a arrepentir toda la vida sino.

"Ahora que sabes mi nombre, ¿te molestaría que te de un beso?"

Julián miró para los costados antes de posar su mirada en Enzo. "Acá no," dijo. Tomó su mano para guiarlo hacia el baño, metiéndolos a ambos dentro de un cubículo donde estaban prácticamente obligados a estar pecho a pecho.

Enzo no podía creer la suerte que tenía. "No te veía con pinta de gorreador."

"Prefiero no hablar de eso," dijo Julián, acercándose hasta presionar sus labios contra los de él.

La reacción de Enzo fue instantánea. Abrió sus labios para poder besarlo más profundamente, rodeando su cintura con las manos. Julián rodeó su cuello y lo apretó más contra sí, soltando un pequeño gemido cuando Enzo metió su lengua en su boca.

Dios, quién hubiera pensado que iba a terminar así. Encerrado en el baño con el pibe más lindo que había conocido. Y que encima besaba tan bien. Enzo sentía que la boca de Julián era el mismísimo cielo, y solo le quedaba rezar para que este momento no terminara nunca.

Deslizó sus manos hacia la espalda baja de Julián, mientras este le tironeaba los pelos. Enzo estaba a punto de bajar aún más sus manos y agarrar aquello que lo había vuelto loco toda la noche, cuando escuchó unos pasos acercándose.

"Juli, ¿estás por acá?"

Si el ambiente no se hubiera puesto tan denso, Enzo se hubiera cagado de risa de la cara de pánico que puso Julián. Todo su cuerpo se había tensionado, y solo se pudo relajar una vez que escuchó a su novia salir del baño.

"No te tenía así de atrevido," dijo Enzo, robándole una sonrisa a Julián y besándolo de nuevo, porque de verdad esa sonrisa era irresistible.

Julián lo correspondió, obviamente, y Enzo se pudo haber quedado ahí por horas, pero Julián puso sus manos en su pecho para separarlos. "Me tengo que ir."

"¿Es realmente necesario que te vayas?" Su boca se dirigió a su cuello, dejando besitos por cada centímetro que encontró y haciendo que Julián se estremeciera contra él.

"No-no la conoces," jadeó. Enzo estaba muy satisfecho al darse cuenta del efecto que tenía en Julián. "No va a parar hasta que me encuentre."

Enzo largó un suspiro. Que pesadas que eran las novias de algunos pibes.

"Bueno, pero antes de que te vayas dejame darte un último beso." Tomó la cara de Julián entre sus manos, plantándole un beso que esperaba que comunicara todo lo que le estaba haciendo sentir.

"Te diría que podés darme todos los besos que quieras, pero posta me tengo que ir."

Si Julián seguía diciéndole esas cosas, Enzo se iba a derretir. Julián le dio un pico de despedida, la emoción del momento que llenaba sus ojos desvaneciéndose. Pero antes de que pudiera salir del cubículo, Enzo exclamó, "Pará."

Julián levantó las cejas, intrigado y un poco emocionado. Enzo estaba seguro de que quería que lo besara otra vez, pero no quería causarle problemas. Ya habían hecho suficiente.

Sacó su celular de su bolsillo, lo desbloqueó y se lo entregó a Julián. "Pásame tu número, así podemos besarnos en un lugar más privado."

La cara de Julián enrojeció mientras tomaba el celular y agendaba su número. Qué chico. ¿Cómo podía ser que lo avergonzaran unos piropos después de haber tenido la lengua de Enzo hasta la garganta? Definitivamente no estaba acostumbrado a que lo chamuyaran.

Julián le extendió el celular a Enzo, le dio un corto pero apasionado beso y se fue. Enzo no pudo evitar llevarse la mano al pecho. Se sentía como un bobo enamorado, por más que solo hubiera hablado un poco y compartido unos besos con Julián. Si solo eso lo hacía sentirse el hombre más feliz del mundo, no quería ni imaginarse lo que sentiría al conocerlo más. Estaba seguro de que su corazón explotaría.

Aun así, moriría contento si eso significaba que podía pasar más tiempo con Julián, dándole muchos besos y mimándolo como se merecía.

Ya quería llegar a su casa y mandarle un mensaje.

Notes:

espero que les haya gustado<3