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Ridícula Diversión - *.⧠```Alpilia```*.⧠- Wattpad

Summary:

💕🐭Sinopsis🐁💕

Billy Lenz, ese es el nombre del primer protagonista de esta historia, este asesino tan conocido tendrá que encontrar un lugar donde quedarse para lograr protegerse del tan detestable y frío tiempo de lluvia que muchos odian.

Quien diría que terminaria en la casa Heelshire, una casa, de la cual, no muchas personas tienen en cuenta, tal parece, que nadie conoce aquel lugar, como si fuera sacado simplemente de una película de terror y no existiera, pero Billy logró encontrarla y ahora deberebera ser parte de esta historia junto con el dueño de la casa.

Brahms Heelshire, otro asesino serial de niñeras, del cual nada se sabe por parte de las autoridades, un asesino, el cual, se esconde entre los muros de la casa, acosando a sus víctimas para luego matarlas cada vez que rompen aunque sea una regla.

Asesino + asesino, ¿Sera una buena convinacion?, ¿Será que se llevaran bien en una misma casa?, en el transcurso de la historia, se va sabiendo todas estas cuestiones.

Chapter 1: Capitulo 1

Chapter Text

Las corridas entre el barro se le era muy irritante, ya que casi estuvo a punto de caerse varias veces por lo resbaladizo que era, eso le sucedía en toda su trayectoria caminando sin rumbo, pero al mismo tiempo, le encantaba el tocar la tierra completamente mojada. La lluvia mojaba sus rizados cabellos castaños que hacían que se le caigan a los lados, demostrando que eran algo largos, y las gotas continuas hacían que su piel, desde las piernas hasta sus brazos cruzados, se humedezca y titile a causa del frío. No sabía a qué dirección movía sus piernas, lo único que le importaba, es donde terminarían aquel movimiento sin rumbo. Se detuvo un momento al por fin visualizar aquel lugar en el que justamente estaba pensando, pero menudo lugar el que se encontró en la nada. Aquel sitio, era un hogar, era tan grande aquella casa, tal parece, que los millonarios podían darse aquel lujo de comprar algo así. El ojisverdes volvió a caminar para acercarse a aquella casa y buscar algún método de entrada que no sea por la puerta de enfrente. Con las gotas de lluvia aún corriendo por su cuerpo, el chico extraño se trepó por la ventana o con la ayuda de unos sobresalientes. No le costó mucho el llegar y entrar por una ventana que dejaron abierta por un posible descuido. El castaño ya sospechaba que esa ventana era del ático. Una vez que entró a esa parte polvorienta y abandonada de la casa, cerro la ventana, así la lluvia no entraría para mojarlo más de lo que ya estaba. El chico se sintió más relajado al estar protegido de aquellas pequeñas gotas que caían del cielo constantemente. Se sentó un momento entre toda la oscuridad y solo escucho aquellos mismos granos de agua chocar fuertemente contra la ventana y el techo, creando un sonido que muchos adoraban por lo tranquilizantes que eran, pero que él detestaba, también escuchaba el soplar feroz del viento que le hacía dar un poco más de temor. Se recostó en el suelo y se puso en una posición fetal un momento, escuchando la tormenta que seguramente duraría por un par de horas, estaba pensando en quedarse así por un largo rato, pero luego tuvo que levantarse para ver que había en el lugar ajeno en que estaba. No se quedaría de ese modo en un lugar desconocido, si alguien entraba sin que se dé cuenta, podría ser un enrolló, aunque él sea el peligro al volverse un intruso en aquella casa.

El castaño, luego de una búsqueda entre toda la oscuridad y chocándose con varios objetos incógnitos, logró encontrar una soga que colgaba del techo, la cual tomo para jalar leve de ella. El sonido de un "click" se escuchó como eco en ese sitio y una luz escasa ilumino todo el lugar oscuro, permitiéndole que su vista no sea ciega por la oscuridad antes presente. Mirando su alrededor, solo pudo encontrarse con cajas, a las cuales se acercaba para fisgonear el contenido que había en ellas.

—Porquería—dijo aquel chico al no ver nada de su interés en la caja, solo sacaba objeto por objeto y a veces los lanzaba con descuido hacia cualquier lado, como si no le importara el quién podría escucharlo—¿Porquería?—esta vez se preguntó al tomar un álbum familiar entre sus manos. Observo las fotos que tenían, aquellas mismas imágenes eran algo viejas, cualquiera podría darse cuenta de eso con solamente ver la borrosidad incorporada en ellas, algunas eran más visible, mostrando por cuantas personas estaba formada la familia "Heelshire"—Heeee... Shi... apellido estúpido, Lenz, Lenz es mejor, Billy Lenz es el mejor—decía mientras reía con unas extrañas risas muy impropias de cualquier persona normal. En realidad, se le dificultó decir el apellido de aquellos que participaban en la foto familiar, pero por alguna razón, no era únicamente eso lo que le molestaba. Lo que realmente lo hacía, es lo felices que se veían estando en familia, no como él, su familia fue un asco. Abuso, esa palabra era repugnante, más aun si era combinado con la palabra incesto—familia Shire de mierda—decía, mientras dejaba el álbum de una manera para nada gentil, mostrando aún la última imagen que vio, la imagen de un niño que miraba a la cámara de una forma seria para que la foto salga bien, junto a ese niño, estaba un muñeco de porcelana, que tal parece era perteneciente a él—¡Porquería!.

El castaño, esta vez se dedicó a buscar algún objeto de autodefensa, quería salir de ese lugar, pero no podía arriesgarse a salir sin tener algo con que matar a la familia de aquel álbum, no dudaba de que la familia Heelshire aún seguían allí viviendo, aunque seguramente ya eran pasas de uva, o pensaba que los hijos ya deberían de estar viviendo en otro lugar con una vida propia. Daba igual, daba igual todo, aquel chico castaño seguía pensando en una cosa, "matar", mataría a cualquier persona que estuviera en el camino, sea hombre, sea mujer, sea hasta un simple niño o bebe, lo mataría. Aquella idea hacía reír al chico, ¿Reír?, más bien le hacía dar tanta gracia que hasta se le escapaban lo que parecían ser carcajadas, aquel chico definitivamente era raro, no solo por sus risas de las cuales se remarca perfectamente los ruidos de cerdo, sino, también, por su extraña forma de comportarse y hablar.

—Jugar, Billy quiere jugar con cerditos a las atrapadas, ellos no podrán huir de Billy—decía con unos cuantos tartamudeos y jadeos de lo que se pensaría que era de excitación. Sus piernas se acercaron a la entrada y de lo que sería su salida de aquel ático. Intento abrir la puerta con cuidado, cosa que no tardo en hacer y las escaleras cayeron según como debería de ser su mecanismo, hasta terminar en el suelo, dándole la señal a Billy de que podría bajar y hacer de sus masacres enfermizas. Tan solo un pie es el que puso en el escalón, antes de escuchar un grito agudo y desgarrador que le hizo levantar la mirada que anteriormente sostenía en el suelo para no dar un paso en falso que lo haga caerse. Con su vista al frente, miro un pequeño charco de sangre que se asomaba por el final del pasillo, hasta que al cabo de unos segundos, el cuerpo de quien pertenecía esa sangre, cayó al suelo teniendo su rostro de facciones femeninas, con aquella expresión de miedo, dirigida hacia el chico de ojos verdes que ahora mismo se encontraba confundido y sin tener reacción alguna por lo que estaba pasando.

Unas pisadas firmes de calzado se escuchaban a la perfección por el silencio que había en aquel lugar, las pisadas se detuvieron, el cuerpo robusto de quien eran aquellas pisadas, se agachó para tomar el cabello tañido en sangre de aquella mujer sin vida. Aquel sujeto, que era el responsable del asesinato, llevaba una máscara de porcelana de la cual se notaba su desgaste, una barba de quien sabe cuantas semanas sobresalía por debajo de aquella misma máscara, sus cabellos azabaches estaban alborotados, su respiración estaba algo agitada por debajo de su máscara y las prendas que llevaba estaban algo desorganizadas con las típicas arrugas que se hacían presentes en cualquier tipo de ropa. Su vista no dejaba de estar puesta en el rostro del ahora cadáver, hasta que cambio la dirección de su mirar al escuchar el crujir de la madera, aquel hombre, visualizo la figura de cierto castaño de ojos verdes que tenía el suéter de igual color, pantalones jean que eran del tipo campana y que era sostenido por un cinturón marrón. Ese castaño, había intentado volver a subir de manera sigilosa para esconderse, pero tal parece que no le fue muy bien en el sigilo y terminaron por hacer contacto visual entre sí. Una mirada verde demostraba nerviosismo, mientras que el otro mirar era entre un color azul y verde oscuro de los cuales reflejaban sorpresa al ver a un repentino visitante, o mejor dicho, intruso, en la gran mansión.

Regla uno:no se permiten invitados.