Actions

Work Header

Una noche más

Summary:

Recordaba estar en la fiesta de Seniors y Juniors de su universidad... Recordaba haber bebido en exceso y hacer muchas combinaciones de alcohol. Recordaba haber coqueteado un poco con ese chico del club de fútbol americano, ¿Eustass Kid se llamaba? y luego ser arrastrado por Ikkaku que quería presentarle a su amigo, que era el chico con el que estaba ahora... ¿Cómo se llamaba? Lu… ¿Lucy? … Lu…

"Mgh... Luffy"

Y el repentino recuerdo de sus propios gemidos ovacionando aquel nombre le hizo ruborizar.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Su cabeza punzaba dolorosamente haciendo imposible sus intenciones de seguir durmiendo. Law llevó sus dedos hacia sus sienes, dándose ligeros masajes con el fin de mitigar la molestia más al reconocer que sus esfuerzos eran en vano optó por levantarse poco a poco. La pesada sábana cayó a su costado y fue entonces que logró apreciar tres cosas, la primera que estaba desnudo, la segunda que había un ente desconocido fuertemente aferrado a su cintura y la tercera que no se encontraba en su casa, ni remotamente cerca.

¿Qué había pasado?

Law cerró de nuevo sus ojos, recostándose sobre la mullida cama de la habitación donde había aparecido y suspiró, tratando de recordar cómo había llegado a esa situación en primer lugar. Su estómago se sentía pesado y el sabor amargo se mantenía en su paladar. Repentinamente, las náuseas lo embargaron y se vio obligado a levantarse apresurado, corriendo por toda la habitación con las manos cubriendo su boca hasta que logró encontrar el baño donde vació todo su malestar en el váter.

Al terminar, limpió su boca con el dorso de su mano y se apoyó en una de las paredes tratando de recuperar el aliento. La estancia daba vueltas y de repente se veía a sí mismo en el centro de un espacio en blanco, donde las paredes se hacían más y más estrechas poniéndolo histérico y haciéndole sentir que se asfixiaba. Quiso regresar a la habitación pero al dar un paso gimió adolorido por el esfuerzo que suponía el mantenerse en pie; sus músculos no respondían y ante ese escenario Law optó por deslizarse hacia el suelo hasta que repentinamente lo cubrió el manto de la inconsciencia.


Despertó.

Estaba de nuevo en la cama y unas gentiles manos acariciaban su rostro, limpiando su boca con un paño húmedo y eliminando de esa forma los restos de vómito. Se sintió enrojecer debido a la delicadeza con la que era tratado y aunque Law hizo un esfuerzo por lograr enfocar a la persona junto a él, su visión continuaba nublada. Quiso hablar, pero su cerebro no estaba conectado con su lengua y solo logró emitir un débil quejido que hizo al otro hombre observarle con curiosidad.

— ¡Torao! ¡Al fin has despertado!

La animada voz mandó un ligero pinchazo de dolor en su cabeza que le hizo estremecer. ¿Torao? ¿Quién era ese? ¿De qué se trataba todo esto?

— Estaba tan preocupado cuando te vi en el baño. ¿Por qué no me despertaste, Torao? Hubiera ido de inmediato.

Una mano se posó sobre su abdomen tatuado, delineando las líneas negras con caricias tal vez demasiado mimosas para su gusto, y aunque lo más lógico era que se sintiera asustado por estar en un lugar desconocido con alguien que estaba seguro de que tampoco conocía, Law solo quería seguir recibiendo más de esas atenciones. Estaba cansado, tenía resaca y lo que menos deseaba era moverse.

— Agua.

Fue lo único que logró articular a su vez que dejaba escapar un suspiro. Apenas logró identificar el ligero asentimiento que realizó el chico antes de que este saltase fuera de las sábanas y Law volvió a cerrar sus ojos, rodando sobre la cama hasta quedar en el lado donde estaba recostado el extraño, percibiendo así el rastro de calidez que dejó. ¿A qué se debía tanta delicadeza? ¿Había tenido sexo con él?

Se sentó en la cama logrando comprobar que en efecto continuaba desnudo, exceptuando que ahora tenía puestos sus calzoncillos salvaguardando así su dignidad, aunque estaba seguro de que esta lo había abandonado cuando contempló su pecho que presumía de una constelación de chupetones entre rojizos y violáceos, además de unas sospechosas marcas de mordidas en el interior de sus muslos. Mierda, en serio lo había hecho y no tuvo tiempo para sentirse avergonzado porque no recordaba nada.

El desconocido regresó con una pequeña bandeja donde además del vaso con agua, llevaba una taza humeante de café y un platillo con panes tostados pobremente decorados con lo que parecía ser mermelada, más un par de aspirinas. El chico le sonrió, tan radiante que le provocó mirar a otro lado para evitar quedar ciego. Joder, era tan incómodo, Law ni siquiera recordaba su nombre, su mente era una bruma nebulosa donde el único recuerdo fresco que tenía era el de él bebiendo alcohol sin parar ante la atónita mirada de las otras personas en la fiesta y luego... despertar en esa habitación con un lindo chico de labios llenos y bonitos abrazado a su cintura con firmeza.

El chico se percató de su estado de desnudez y esquivó la mirada con un carraspeo nada discreto, dejando la bandeja en el buró junto a la cama antes de voltearse a lo que Law identificó como el closet.

— Torao... Si quieres tomar una ducha está bien, te prestaré ropa de Ace mientras pongo a lavar la tuya. Además él y Sabo no estarán en estos días así que no te preocupes, puedes tenerla el tiempo que quieras. — Propuso el aún desconocido, quien estaba enfocado en su tarea de seguir buscando en los cajones.

Después de haber caido en cuenta de que Torao parecía ser una trágica interpretación de su apellido, Law repasó la propuesta con recelo, aunque la idea de bañarse y quitarse el asqueroso olor del vómito lo tentaba demasiado ¿qué le aseguraba que los otros inquilinos que al parecer también rondaban por ahí no lo encontrarían hurtando sus prendas y por ello decidieran sacrificarlo como cordero? Además de eso, ¿quiénes eran Ace y Sabo y porqué le hablaban de ellos como si tuviera que conocerlos? ¿o los conocía? Law ya no sabía qué pensar de su situación.

Y aunque su anfitrión sin nombre pareciera inofensivo... Law no lo conocía, ni si quiera sabía cómo había llegado a ese lugar y aunque tuviera intenciones de preguntarle, su orgullo se lo impedía.

El chico giró de nuevo, con un conjunto de ropa que consistía en un short y una camiseta sin mangas, completamente para uso doméstico por la forma en que tenía algunas orillas deshiladas.

— Es para que lo uses por si vas a ducharte, Torao.

Añadió rápidamente su anfitrión, dejando la ropa a un lado de Law y manteniéndose de pie frente a él pero conservando una distancia prudente entre ambos. Al parecer, la expresión de Law denotaba su desconfianza y cuando pensaba hablar para rechazar la propuesta, el extraño se adelantó encaminándose hacia la puerta con la ropa sucia de Law entre sus brazos.

— Yo me iré para que puedas bañarte tranquilo, Torao y llamaré a Ikkaku para decirle que estás bien. Llámeme si necesita algo, ¿sí? —Y de nuevo, mostrándole esa encantadora sonrisa, se retiró de la habitación.

Law se apresuró en seguirlo para asomar la cabeza por el pasillo y cuando estuvo seguro de que no regresaría cerró la puerta, echó el pestillo y se acercó a la bandeja con comida, tragándose las aspirinas y tomándose el agua en un solo trago. Suspiró, no era la primera vez que terminaba de esa forma en la casa de un desconocido, pero sí era la primera vez en que su ligue de una noche se comportaba tan atento con él y Law no sabía qué hacer.

¿Debía quedarse y disfrutar el momento? ¿Debía aprovechar y ser rápido, tomar la ducha, vestirse y huir para no verlo nunca más? Aunque ya no estaba tan seguro de eso último, pues al parecer conocía a Ikkaku y si de algo estaba seguro era de que se habían conocido en la fiesta que ella había organizado por lo que parecía un hecho inevitable el volverse a topar.

Mierda, Trafalgar Law, ¿por qué siempre terminabas en situaciones así?

Optó por la segunda opción y pronto se metió al cuarto de baño, quitándose el bóxer en el camino y yendo directamente hacia la regadera notando hasta en esos momentos de que no había rastros de semen por ningún lado, sus caderas tampoco dolían y además de las marcas en su cuerpo no había otro indicio de que hubieren llegado hasta la última base. ¿Tal vez no había pasado nada o el chico había sido pésimo?

Como sea, debía ser rápido si quería huir antes de que ese aparentemente amable extraño regresara y le impidiera hacerlo. Terminó de ducharse en tiempo récord y usó una generosa cantidad de enjuague bucal para eliminar el mal aliento, quiso usar el cepillo de dientes pero estaba seguro que eso sería demasiado abuso, inclusive para él que a veces tenía unas extrañas manías o eso decían.

Mientras secaba sus cabellos y se vestía, trataba de repasar sobre lo que había ocurrido.

Recordaba estar en la fiesta de seniors y juniors de su universidad... Recordaba haber bebido en exceso y hacer muchas combinaciones de alcohol. Recordaba haber coqueteado un poco con ese chico del club de fútbol americano, ¿Eustass Kid se llamaba? y luego ser arrastrado por Ikkaku que quería presentarle a su amigo, que era el chico con el que estaba ahora... ¿Cómo se llamaba? Lu…  ¿Lucy? … Lu…

"Mgh... Luffy"

Y el repentino recuerdo de sus propios gemidos ovacionando aquel nombre le hizo ruborizar. Law gimió avergonzado y cuando terminó de ponerse la camisa, se acercó a robar una de las tostadas porque a pesar de todo tenía hambre y su plan podría verse frustrado si no estaba bien alimentado.

Además que no podía ser un mal agradecido, al menos se comería todo eso que por lo poco prolijo que se veía significada que había representado un gran esfuerzo para su chef y cuando Law hubo terminado con su desayuno improvisado se encaminó de nuevo hacia la puerta, preparándose para irse y lo hubiera logrado satisfactoriamente si no hubiera perdido tiempo en comer y se hubiera concentrado en escapar.

Ahora estaba ahí, con la puerta abierta y Luffy frente a él observándolo con una mezcla de curiosidad y diversión.

— ¿Torao, ibas a buscarme?

Law no pudo hacer más que aceptar su derrota y su destino, y con una mueca de incomodidad se hizo a un lado para que el otro pudiera entrar. El ahora nombrado Luffy mantenía su mirada fija en él y joder, se sentía aún más avergonzado que cuando limpió el vómito de su rostro o cuando lo vio desnudo. No tenía escapatoria.

— Tu ropa está secando, Torao. En un rato estará lista, ¿quiere hacer algo mientras tanto?

Propuso un animado Luffy mientras que Law dejaba escapar un suspiro que no pasó desapercibido, e iba de regreso a la cama, sentándose en la orilla. Law tragó grueso, era ahora o nunca para obtener explicaciones y luego de una profunda bocanada de aire decidió hablar.

— ¿Puedes contarme qué ha pasado, Luffy? — Empezó Law con un tono tranquilo, aunque muy en su interior no estaba seguro de querer saber hasta dónde llegó su descaro.

— Ikkaku me pidió que te trajera conmigo porque ya estabas muy ebrio para regresar solo a casa, Shachi y Penguin ya se habían ido y ella quería quedarse sola con Nami. — Resumió tranquilo mientras balanceaba sus pies en los bordes de la cama.

— Entiendo... —Murmuró Law a su vez que mordía su labio inferior, aún dudoso sobre si era correcto preguntar lo que tenía en mente. — Entonces tú y yo... —Sugirió sin poder contener su bochorno, demostrándolo en sus manos cubriendo su rostro caliente mientras observaba de soslayo las expresiones ajenas.

— Torao, estabas muy ebrio y no sabías lo que hacías. No estabas consciente. No era correcto.

Luffy acompañó sus palabras con un movimiento de cabeza en negación, parecía demasiado avergonzado por admitir eso, siendo que, según sus recuerdos había sido Law el que los arrastró a la cama con claras intenciones de tener sexo. Incluso se había desnudado frente a él y se había metido los dedos en su cara suplicando por una follada. ¡Joder! Se había comportado como un completo desesperado y ahora estaba ahí, tratando de lidiar con su propia vergüenza mientras ocultaba su rostro entre sus manos.

— Ugh... Soy un pésimo ejemplo de senior. Perdóname.

Luffy le sonrió condescendiente y negó lentamente a la vez que se sentaba a su lado con un semblante aparentemente tranquilo que le hacía lucir como el mayor entre ambos.

— Torao... ¿aún tienes hambre?


Al final pasar tiempo con Luffy no fue tan malo. Luego de llamar a Ikkaku para comprobar que Luffy era en realidad Luffy y no un estafador ladrón de órganos, ordenaron una pizza, vieron un par de películas, tuvieron una partida de Smash e incluso hicieron una sesión de fotos improvisada con los filtros que ofrecía Instagram. Debía admitir que Luffy era un tipo agradable y quitando el hecho de que Law apareció mágicamente en su habitación, lo veía como una potencial relación de amistad a largo plazo. Era entusiasta, divertido, un poco ruidoso para su gusto pero demasiado adorable y bueno, Law era débil ante las cosas adorables.

Habían terminado de regreso en la habitación ya que, a pesar de ya tener su ropa seca y sin excusas para quedarse, por alguna razón que desconocía Law estaba reacio a irse, no cuando había encontrado una compañía amena que le hacía reír y sentirse tranquilo. Luffy tampoco estaba molesto por su compañía y al contrario, parecía disfrutarla demasiado al buscar siempre la manera de tocar  a Law o hacer que Law terminara siendo participe de sus juegos absurdos.

Decidieron quedarse recostados en la cama, uno frente al otro, simplemente contemplándose en silencio y con la comodidad manifestándose en atisbos de sonrisas y miradas cómplices. La atracción entre ambos era palpable en el ambiente y poco a poco fueron acercándose... Un poco más... Hasta que sus respiraciones se entremezclaron y podían verse reflejados en la mirada del otro.

Law no supo en qué momento, o quién fue el que empezó el contacto pero terminaron besándose con mimo, tal como si fuesen un par de niños experimentando con su primer amor, más con el pasar de los minutos la dulzura fue reemplazada por la necesidad y la tensión sexual explotó con un disparo de hormonas acaloradas que hicieron a Luffy apretar la cintura de Law mientras este frotaba su trasero contra su erección vestida, provocando en ambos jadeos que terminaban ahogados en sus besos.

Law estaba ansioso sobre el regazo de aquel lindo chico que le miraba con súplica, pidiéndole permiso para tocarlo, y tampoco podía mentir, ahora que estaba completamente lúcido deseaba tanto ese contacto que no dudó en acercar de nuevo sus rostros para hacer rozar sus labios, tentándole, mientras tomaba las manos ajenas entre las suyas para así dirigirlas hacia sus glúteos, seduciéndolo.

— ¿Quieres tocarme, Luffy?

Luffy tragó saliva y asintió con efusividad, contemplando embelesado como Law se mecía sobre él y se inclinaba a dejar besos sobre su clavícula y manzana de adán.

— Muchísimo, Torao. No tienes idea de cuánto lo deseo.  —Admitió, completamente nervioso y febril, dándose el lujo de estrujar superficialmente aquel trasero y escuchando complacido el gemido que emitió el mayor.

— Tócame entonces, Lu..

Pidió Law, activando así una alarma en el susodicho que atacó sus labios con hambre y desespero, entonces, el resto fluyó naturalmente, como si aquella fuese una práctica habitual entre ellos. Las posiciones cambiaron y el sonido de la ropa siendo retirada se combinaba con los jadeos de ambos que, ansiosos y excitados, se tocaban sin reparo, disfrutándose, anhelándose.

Los labios de Luffy repasaban las marcas que había dejado con anterioridad sobre la piel tatuada mientras sus dedos previamente lubricados estiraban los músculos de aquella estrecha cavidad, provocando gemidos a un Law que empujaba sus caderas en contra, necesitado de más contacto. Los dedos fueron retirados, reemplazados al instante por el pene de Luffy que se empujaba con cuidado en el cálido interior a su vez que besaba el rostro de un sonrojado Law que trataba de acostumbrarse a la sensación.

— ah... Lu...

Empezaron con un vaivén lento pero fuerte que hacía a Law lloriquear por cada embestida que iba directamente hacia su próstata y que poco a poco fue volviéndose más rápido, más constante, más abrumador, con los gemidos de Law inundando la estancia y el húmedo sonido de sus cuerpos al chocar.

— Torao... eres tan hermoso... tan bonito...

Las ovaciones de Luffy iban intercaladas con los gemidos de Law pidiendo por más. El furor, el éxtasis, los dedos fuertes sosteniendo y marcando las caderas pálidas, los dedos tatuados rasgando la piel morena de una espalda, el sudor perlando sus cuerpos, la unión, la intimidad, los gemidos, el descontrol, miembros goteantes, músculos tensándose y de repente... liberación. Law gimió cuando el cálido semen le llenó y Luffy sintió una satisfacción insana al ver su esperma escurrir por los muslos lechosos.

Luffy besó a Law en sus labios hinchados y dio un último empujón en su interior antes de salir de él, atrayéndolo hacia su pecho al notar su estado de letargo luego del orgasmo. Con cuidado, Luffy se estiró hacia el buró para buscar una toalla sobre el primer cajón y así poder limpiar al mayor de ambos, pasando con cuidado la tela sobre su trasero y entre sus piernas. Su Torao se veía adorable completamente aferrado a él, mirándole con ese dorado nublado por el sueño y una sonrisa satisfecha, haciéndole a Luffy imposible la tarea de no besarlo otra vez.

De nuevo durmieron de esa forma, abrazados y juntos, esta vez sin temores y resacas de por medio y simplemente disfrutando de su mutua compañía.


El sonido de un móvil hizo a Law despertar y al ver a Luffy a su lado no pudo hacer más que sonreír, pero aún debía buscar a aquel objeto maligno destruye sueños, así que con pereza se levantó hasta que encontró el teléfono sobre el buró en la cama. Era una llamada de Ikkaku pero, bah, si quería detalles sucios tendría que esperar, porque estaba seguro de que el hecho de que haya terminado en la cama con Luffy había sido idea de ella.

Apagó el teléfono y lo dejó en el mismo lugar donde lo encontró, quedándose sentado unos momentos hasta que la voz amortiguada de Luffy le hizo reír por lo bajo.

— Torao, sigamos durmiendo.

Pidió, atrapando a Law entre sus brazos para así unir sus labios en un toque más tierno, haciéndole incapaz de negarse, no cuando aquel pulpo humano era tan adorable y caliente al mismo tiempo.

— Torao, quédate más tiempo... una noche más.

Quién iría a pensar que esa noche sería la primera de muchas.

Notes:

Yo de nuevo, publicando un one shot lawlu que espero les guste mientras sigo procrastinando la edición del siguiente capítulo de heartache y el segundo capítulo de adore you.

Es mi primera vez escribiendo un Law bottom y siendoles muy honesta me encanta leer a este hombre siendo reducido a un desastre por causa de Luffy (como en el canon) jshjdkhfj nada, eso, me voy

comparto mi twitter por si alguien quiere que amiguemos por ahí: @south_tenten

Series this work belongs to: