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Summary:

Aquella noche el cantante qué iba a presentarse en el "nocturne dreams", Se enfermo y falto, por ello la dueña no tuvo de otra que buscar a alguien que cantara en su lugar, sus ojos fueron directamente a su cocinero, quien había sido sorprendido cantando y lo hacía bien. Usando su posición como jefe, obligó a Sanji a cantar.

Sanji jamás pensó que llamaría la atención de un millonario empedernido.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El sonido de ollas, sartenes, choques de cucharas, cuchillos y de comida en proceso de cocción abundaban en aquella cocina. Todos estaban vueltos locos, el estrés se sentía perfectamente en el aire.

Era una de esas noches donde el bar-restaurante "Nocturne Dreams" estaba a reventar.

Había una gran fila en espera de alcanzar una mesa, todo por el show de aquel lugar. Un artista nato, ya conocido en la ciudad por sus previas presentaciones en aquel lugar, estaba por dar un buen espectáculo y la gente moría por escuchar su melodiosa voz.

Incluso siendo llevados por los buenos comentarios, algunos cazatalentos habían tenido la voluntad de ir a presenciar tan maravilloso show.

-¿Está ahí? -preguntaba un hombre de cabello rizado mirando a la recién llegada. Poniéndose de pie de aquel sillón caro donde estaba.

-¡Si! Ahí está, Usopp -respondió emocionada una pelinaranja entrando en su oficina, como dueña de aquel lugar debía tener un espacio de trabajo cómodo-, está sentado en una de las mesas que están cerca del escenario.

-¡Impresionante, Nami! -Usopp dejo escapar un sonido de emoción-, hay mucha gente allá fuera y vino un reconocido productor. ¡No nos podría ir mejor!

Nami negó con la cabeza, quitando por un momento la sonrisa del rostro del rizado.

-No, Usopp -puso un rostro serio-, ¡Hay cinco productores! -Grito emocionada-, lo que significa más fama para el bar, más gente viniendo y más dinero para mí.

Usopp asintió a su lado y sonrió feliz con ella, de hecho procedían a hacer un baile de felicidad cuando la puerta fue brutalmente abierta por una mujer de cabello negro.

-Hay un problema -dijo la mujer borrando la sonrisa de los rostros de los otros dos.

-¿Ahora qué, Robin? -pregunto Nami hastiada de no poder tener una felicidad completa porque su negocio este brillando, y es que bueno, eso significa más dinero para ella.

-Se trata de Jimin -respondió Robin causando incertidumbre en los rostros ajenos porque aquel era el nombre de su artista estrella, ese que le hacía ganar a Nami mucho dinero.

-¿Qué pasa con Jimin? -pregunto cauteloso Usopp. Robin soltó un suspiro preocupado.

-Vengan -fue lo único que respondió y comenzó a caminar seguida por los otros dos.

Robin los guio a través de los pasillos fuera de la oficina hasta llegar a la habitación que habían nombrado como camerino de su estrella en ascenso. Cuando entraron lo primero que vieron fue a la no tan joven estrella vomitando en su baño personal.

-¡Jimin! -corrió Usopp al lado del peligris, pero sin llegar a estar muy cerca.

Jimin levanto la cabeza y miro a su jefa con ojos llorosos por el vómito y antes de poder decir algo, volvió a vomitar.

-¿Ya llamaste a Chopper? -pregunto Usopp a Robin, mirando con preocupación a Jimin, quien parecía más pálido de lo normal. Es cucho una arcada más y temió que lo próximo que vomitara fuera su estómago y algunas tripas.

-Sí, espero que no tarde mucho en llegar -asintió Robin antes de que por la puerta apareciera el nombrado, como bien decía el dicho "hablando del diablo, el diablo se aparece".

-¡Ya llegue! ¡Ya llegue! -entro gritando el médico, con la respiración entrecortada por la carrera. Sin esperar indicaciones, Chopper se dirigió a donde Jimin expulsaba su alma, porque por seguro su estómago ya estaba vacío.

Chopper ayudo a Jimin a levantarse, le realizo algunas preguntas y con ayuda de Usopp lo recostaron en la cama. El cantante se veía destruido.

-¿Qué tiene, Chopper? -pregunto con preocupación Nami mirando como Chopper revisaba a Jimin.

-No estoy seguro, debo hacer varias pruebas -respondió continuando con su labor.

Nami le dirigio una mirada de preocupación a Robin y a Usopp.

-¿Crees que se pueda presentar? -pregunto Nami.

-No, en definitiva no lo hará -respondió Chopper, Jimin se veía más que cansado, por el esfuerzo del vomito había quedado casi inconsciente y, por seguro, su garganta destruida.

Nami sintió su pecho oprimirse, aunque este espectáculo significaba mucho dinero para ella, también sabía que le daría una gran oportunidad a Jimin, para cumplir su sueño.

-P-perdón -lograron escuchar de Jimin, quien parecía más inconsciente.

-No te preocupes -respondió Nami preocupada. Esa noche iba todo tan bien. De repente todo se fue al carajo.

La puerta fue abierta con fuerza.

-¡El show comienza en diez minutos! ¿Ya estás listo, Jimin? -por la puerta se asomó una cabeza sonriente de cabello de color azul. Pronto al ver el ambiente, la sonrisa se borró y una mueca de preocupación apareció-, ¿Qué paso?

-Jimin se enfermó, Franky -respondió Robin acercándose a su novio-, el show de hoy se cancela.

-¿Qué? Pero hoy tenemos más gente de lo normal, no podemos hacer eso -Franky camino a donde estaba Jimin recostado-, ¡Jimin debes levantarte, el show debe continuar! -hablo haciendo de lado a Chopper y tomando de los hombros a Jimin, para comenzar a moverlo.

-¡Tonto! Lo vas a lastimar más -grito Chopper. Franky miro el rostro cansado de Jimin y lo dejo.

-Lo sé, Franky, pero no me siento muy bien -respondió Jimin con voz rasposa-, perdónenme, ojala tuviera un remplazo.
Y con el sonido de una caja registradora a Nami le vino una idea.

-¡Eso es! -Grito llamando la atención de todos-, hay que encontrarte un sustituto.

Todos la miraron confundidos. Exactamente ¿Cómo planeaba hacer eso?

-Oh, yo sé quién podría ser -hablo Usopp recordando una voz llamativa que había escuchado por error.

-¿Quién? -pregunto Nami tomándolo por los hombros.
-El cocinero rubio.

---------------🍷---------------

Sanji cocinaba unos increíbles chilaquiles, a él le gustaba hacer comida mexicana. Se movía por la cocina con maestría, tal parecía una coreografía bien ensayada, por la delicadeza con la que se trasladaba por su espacio designado para cocinar.

-Sanji, unos tacos árabes con todo y salsa que no pique -decía uno de los meseros.

-Entendido -respondió Sanji terminando de emplatar sus chilaquiles verdes y comenzando con el siguiente pedido.

-Tomare de tus ajos, Sanji -le aviso uno de sus compañeros de cocina y amigo cercano.

-¿Me preguntas o me avisas, Seokjin? -respondió con una sonrisa al pelirrubio.

-Obviamente que es aviso, soy tu amigo así que tengo derecho -ambos rubios sonrieron.

-¿Seguiste en las clases de canto? -pregunto Seokjin pelando los ajos.

-No, me aburrí -respondió Sanji cortando la carne-. No todos nacemos con ese talento como el tuyo -bromeo, pues sabía que su amigo era cantante. El otro rubio solo asintió sonriendo y ambos comenzaron a cocinar rápidamente, ya que les habían llegado más pedidos.

De repente la puerta de la cocina fue abierta por una pelinaranja que caminaban directamente hacia Sanji.

-¡Sanji! -llamo la atención Nami. El nombrado volteo a verla y comenzó a recordar todo lo que había hecho, buscaba la causa por la que su jefa lo estaría buscando. No, no recordaba haber hecho algo malo, por lo menos no otra vez.

-Sanji, debo hablar urgentemente contigo -hablo Nami una vez estuvo frente a él.

-Claro, pero debo terminar este pedido -respondió continuando con su labor.

-Deja eso -ordeno Nami y miro en todo el lugar, cuando noto que alguien había terminado su patillo lo señalo-, tu, has este pedido -el señalado asintió y de forma rápida se acercó a escuchar las indicaciones. Sanji le explico rápidamente y sin esperar más comenzó a seguir a su jefa a la oficina de la misma.

-Sanji, ve al camerino de Jimin a arreglarte y busca una canción, vas a cantar -Sanji la miro sorprendido. ¿Qué demonios?

-Creo que se está equivocando, jefa -respondió con una sonrisa reacomodándose en su lugar-, yo no soy cantante.

-Te escuche cantar y sé que lo haces bien, así que ve a prepararte porque sales en diez -Sanji la escucho y sonaba tan estúpido porque él era cocinero, no cantante. Y en todo caso ¿ella como sabía que el medio cantaba?

-¿Y si me niego? -pregunto, no se sentía muy seguro de querer subir al escenario y cantar. Repito, él era cocinero.

-Te despido -respondió tajante. Sanji la miro sorprendido, ¿de verdad era capaz de despedirlo solo por no querer cantar? -, si soy capaz de hacerlo -respondió como si le hubiera leído la mente-, pero si aceptas y lo haces bien, te subiere a Chef de cuisine.

Bueno, eso sí llamo la atención de Sanji. Aquello era algo que siempre había deseado.

-¿Dices que salgo en diez?
Nami sonrió, que fácil había sido aquello.

---------------🍷---------------

Las personas estaban expectantes ante el inicio del show. Todos emocionados por ver al novato en ascenso, Jimin. Entre ellos el famoso productor Zoro Roronoa, miembro de una agencia muy conocida, la "Emporio Min", él era uno de los socios mayoritarios y estaba en espera de ver al nuevo talento en cuestión.

-Hay tanta gente, parece que el cantante es bueno -comentaba uno de sus socios a su lado, llevando su copa de vino a sus labios.

-En ocasiones a la gente le gusta la basura -respondió sonriendo sutilmente-, tu más que nadie lo sabes, Yoongi.

-Es verdad, Zoro, pero algo me dice que este es diferente.

Ambos hombres de aspecto intimidante y voz frívola guardaron silencio cuando el presentador subió a lo que era considerado el escenario.

-¡Damas y caballeros! ¡Esta noche, estoy muy feliz de que estén aquí con nosotros! -hablo feliz el presentador de cabello azulado, pronto cambio su semblante por uno más triste-, lamentablemente, nuestro cantante estrella, Jimin, ha enfermado gravemente.

Todos soltaron jadeos preocupados y Zoro se dio cuenta de cómo el semblante de su amigo y socio se endurecía.

-¡Pero no se preocupen! -Hablo rápidamente Franky-, ya está siendo atendido por nuestro mejor médico, así que estará bien para mañana.

-Entonces hoy no habrá show, que desperdicio -hablo Yoongi con voz indiferente.

-¡En cambio! ¡El día de hoy les traemos a uno de nuestros próximos talentos! -Grito animando el ambiente-, ¡Ante ustedes, el talentoso Sanji!

Zoro decidió que se quedaría por cortesía al nuevo cantante anunciado, pero no le pondría la misma atención que le daría a Jimin. Sin más desvió la mirada del escenario, aun si el artista estaba subiendo al mismo.

A él no le interesaba alguien que había llegado solo para suplir al verdadero artista. Sirvió un poco más del vino en su copa cuando la música empezó a sonar.

Una melodía un poco conocida comenzó a sonar, pero eso no fue suficiente para que Zoro le diera si quiera una mirada al artista. Reía para sus adentros, tal vez el siguiente día regresara para poder ver al tal Jimin.

Sin embargo, lo escucho.

Una voz no tan grave comenzó a sonar y aquello lo obligo a mirar hacia el escenario. Sus ojos de inmediato buscaron la fuente de tan encantadora voz y cuando lograron enfocar al dueño, Zoro solo pudo abrir levemente la boca y los ojos.

¿Habrá tomado mucho vino? Porque aquel hombre en el escenario no podía ser real en ningún sentido.

-I get home, I got the munchies, binge on all my Twinkies -Sanji cantaba y se movía en el escenario de forma magistral, sentía el ritmo de la música y se dejaba llevar-, And I drank up all my money. Dazed and kinda lonely.

Sanji comenzó a mover su cuerpo conforme lo que expresaba en la canción, Zoro no podía quitar la vista de tan maravillosa obra de arte. El cabello rubio, las cejas arqueadas, esa estrecha cintura y esas perfectas piernas largas, enfundadas en un particular traje rojo que se ajustaba justo en las partes correctas.

Dios debería castigar a aquellos labios por ser tan llamativos y mucho más a esos ojos que incitaban a pecar.

Sanji movía su mirada entre todos los presentes, contemplaba como todos estaban prestándole suma atención, pero cuando dio con una mirada verde que parecía analizarlo con profundidad, sintió sus piernas débiles por un momento. ¿Por qué ese hijo de perra se veía tan bien?

-Gotta stay high all my life to forget I'm missing you Ooh-ooh, ooh-ooh -Sanji logro quitar la mirada de aquel llamativo hombre de cabello verde.

Debía concentrarse en dar un buen espectáculo para que así su jefa le diera el puesto más alto en una cocina.

-I make it fast and greasy, I'm numb, and way too easy -sin embargo, su mirada viajo instintivamente hacia aquel hombre que lo analizaba con detalle. De repente no pudo evitarlo, pero ya estaba cantándole a él.

-To keep you off my mind -derepente era para él-, High all the time to keep you off my mind.

Zoro fijo su mirada en la del despampanante rubio, sabía bien que aquella canción era para él. Nunca podría olvidar la suavidad de aquella piel sobre sus manos. Aquellos labios sobre los suyos y por supuesto aquella adictiva voz sobre su oído soltando gemidos de indudable placer.

-To forget I'm missing you -Sanji, odiaba a ese hombre. Zoro lo había dejado después de tres días de estar juntos. El muy hijo de perra, aun se atrevía a sonreírle, ni siquiera le había dado su número o algo que le dijera quien era, solo su tonto nombre, Zoro.

-Can't go home alone again. Need someone to numb the pain, oh -Zoro sabía que la había cagado, dejar al hombre más perfecto de la historia había sido algo estúpido. Pero cuando le llamaron diciéndole que sus padres habían tenido un accidente automovilístico, no pudo evitar salir corriendo sin despertar al perfecto hombre en aquella cama.

Cuando tiempo después quiso volver, Sanji ya se había ido y con solo su nombre no pudo dar con él en todo ese tiempo, a pesar de sus influencias. Hasta ahora.

-You're gone, and I gotta stay high all the time. To keep you off my mind -Sanji sentía que le hervía la sangre-, High all the time to keep you off my mind.

De repente era solo Sanji cantándole a Zoro, y todos se dieron cuenta de ello, pero nadie dijo nada al respecto. Incluso Min Yoongi, se dio cuenta de aquella mirada qué le dedicaba a cierto rubio. Vaya qué le haría burla sobre eso.

Zoro miraba atentamente a Sanji, su vista no podía quitarse de su precioso rubio. Ahora que lo había encontrado no lo dejaría por nada en el mundo.
Sonrio levemente. Oh, Sanji no tenia ni idea de lo que me esperaba.

Sanji termino la canción con los aplausos del público, todos habían disfrutado por completo de aquella presentación. Sanji era un éxito.

-¿Por qué Sanji subió a cantar? -preguntaba Usopp tras bambalinas.

-Porque tu me dijiste que el cocinero rubio sabia cantar -respondió Nami, con un deje de duda.

-Pero yo me refería a Seokjin, no a Sanji. -respondió Usopp

Nami lo miró con un rostro difícil de explicar.

-Bueno, no importa, fue un éxito -Nami sonrió.

---------------🍷---------------

Sanji caminaba molesto hacía su camerino, que era en realidad el de Jimin, pero por el momento era suyo.

No podía creer que el imbecil, estúpido de Zoro, estuviera ahí, viéndolo como si lo quisiera, después de haberlo dejado. Quería golpearlo.

-Te ves muy enojado -decía Jimin con voz rasposa cuando lo vio entrar.

-Lo estoy, Jimin -uy, como quería ir a patearle las bolas al desgraciado. Primero le dio el mejor sexo de su vida y después lo dejo como si nada.

-¿Qué te hizo enojar tanto? -pregunto sentándose en la cama-, ¿el público no te trato bien? Así son siempre los malagradecidos.

-No, el público fue maravilloso -la realidad es que estar sobre el escenario había sido una maravillosa experiencia qué volvería a tomar-, pero hubo alguien que me amargó la noche.

-Un ex, por seguro ¿no? -Sanji lo pensó, nunca fueron novios, solo tuvieron sus encuentros casuales varias veces, pero al final terminó asintiendo.

-Si, algo así -Sanji ya no quería estar pensando en Zoro, no más-, ¿Tú cómo sigues?

-Mejor -Sanji vio como Jimin se sonrojo-, solo algo me cayó mal.

Sanji asintió sin creerle mucho. Pero antes de que pudiera decir algo, la puerta fue abierta y un hombre de cabello negro y aura maligna entro.

-Mi amor, ¿Por qué no me dijiste que te sentías mal? -preguntaba aquel hombre yendo directo a los brazos de un cansado Jimin.

-Lo siento, Yoon, solo me enferme de repente -contestó Jimin a su pareja.

Sanji observó la tierna escena. Jimin se tenía bien guardadito qué tenía pareja, y que pareja, un millonario, porque obviamente Sanji sabía que aquel hombre nadaba en dinero, se le notaba.

-Hola, rubio -habló una voz bastante familiar tras de él. Por un momento Sanji deseó no estar ahí, pero luego recordó qué el desgraciado era él.

-No me hables, no somos amigos -respondió cortante a Zoro.

-Por supuesto que no somos amigos -respondió el peliverde acercándose peligrosamente a Sanji-, yo jamás podría ser solo tu amigo.

Sanji retrocedió algunos pasos hasta llegar a tocar la pared.

-Vete a la mierda, cabeza de epazote -le dijo con todo su enojo-, a mi no me importa lo que tu digas. Al final del día te largaras.

Zoro sonrió, y Sanji sintió unas horribles ganas de golpear su estúpida y preciosa cara.

-¿Tanto te dolió qué te dejara en aquel hotel? -preguntó burlón. Sanji comenzó a ver rojo y le dio un rodillazo en la entrepierna.

Zoro se encogió en su lugar y llevó sus manos a la zona lastimada.

-Eres un hijo de perra -hablo Sanji, enojado-, un imbécil qué no sabe valorar.

-Déjame explicarte -pidió Zoro recuperándose.

-¿Explicarme qué? -pregunto incrédulo-, como me dejaste desnudo en una cama de hotel como una puta. Y para el colmo ni siquiera pagaste la mitad del hospedaje.

Zoro negó con la cabeza y se acercó lentamente hacia Sanji.

-No, no lo hice a propósito -Zoro se acercó hasta estar muy cerca de Sanji-,mis padres tuvieron un accidente y tuve que salir rápido.

Sanji no estaba muy seguro de creerle, pero ¿Por qué alguien mentiría con eso?

-Mis padres iban en un auto qué sé estrelló, por suerte estuvieron bien y solo fue el susto, pero cuando regrese a buscarte, ya no estabas y no supe como llegar a ti.

Sanji sintió sus mejillas sonrojarse, y es que bueno, tenía un poco de sentido ahora. Demonios, lo había insultado de mil maneras y ahora se sentía mal por ello, pero no tan mal, quien le manda al marimo a no decirle aquello.

-Debiste decirme -exigió acercandose a Zoro.

-No me dio tiempo, estaba preocupado -respondió llevando sus manos a las caderas de Sanji. Zoro sentía que sus manos pertenecían a ese lugar.

-Esta bien, te creo -respondió Sanji, dudando en llevar sus manos al cuello de Zoro. Al final lo hizo.

-¿Eso significa que me das una oportunidad? -preguntó con una sonrisa sutil.

-Está bien, te la daré, pero fallame y te parto tu madre. -Sanji pellizco un poco el cuello de Zoro.

-Entiendo cantante. -Zoro estaba dispuesto a darlo todo por su rubio, ya estaba planeando llevarlo a conocer todo el mundo y comprarle joyas, casas, ropa, hacer qué grabará un disco.

-En realidad soy cocinero. -aclaro Sanji. Rompiendo la burbuja de Zoro. Bien ahora pensara en hacerle una super cocina integral con todos los servicios para el hombre de su vida.

-No, en realidad eres el amor de mi vida -confesó. Sanji sonrió en grande.

-Tu lo seras cuando me lo demuestres -susurro acercando sus rostros.

-Lo haré, te lo prometo -respondió Zoro juntando sus labios en un perfecto beso lleno de amor. En el fondo lograron escuchar aplausos por parte de Jimin y Yoongi, quienes seguían en el camerino.

-Me tienes volando, -confesó Sanji cuando se separaron por aire.

-Eso es bueno. -respondió Zoro con una sonrisa y lo volvió a besar.

¿Serían felices? Claro que sí.

Notes:

Gracias, por leer <3