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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-10-15
Words:
1,372
Chapters:
1/1
Kudos:
6
Hits:
83

adorable zombie

Summary:

"Esto parece de todo menos un zombie."

Work Text:

– ¡Auch! Jae por favor, con cuidado – Lloriqueaba Taeyong.

– Perdóname, hyung ¿Quién te dijo que este disfraz era buena idea? No sé quién sufre más ahora mismo entre tú y yo.

– Nadie... Auch.

– Llevo aquí casi dos horas intentando sacarte esta... Ni siquiera sé que tanto hay en esta supuesta piel de zombie.

"Papel higiénico pintado, pegamento líquido, azúcar, corrector y colorante rojo, negro, café y amarillo oscuro."

– ¿Sabes? Sí querías disfrazarte de zombie había otras maneras menos tortuosas de hacerlo, Tae.

– Escogí esta porque en el vídeo se veía como la más realista y bueno... Cuando me vi al espejo también creí que se vería bien, pero todos me dijeron que parecía embarrado de pastel – Respondió Taeyong, haciendo un puchero. Jaehyun mostró sus lindos hoyuelos.

– Sí sirve de consuelo, al menos le pusiste esfuerzo, no te limitaste a ponerte una máscara y un vestido roto como otros... Pero tenían razón, esto parece de todo menos un zombie.

Eso lo hizo sentir peor. De hecho, todo lo que duró la fiesta de Halloween en casa de Doyoung, se arrepintió horrores por la elección de su disfraz, o por lo menos de su forma de ejecutarlo. Antes de llegar allí pensó que sorprendería a más de uno, específicamente a alguien, pero sólo recibía miradas de extrañeza, burla y hasta de vergüenza ajena. Tan desanimado se puso, que no quiso moverse de su sitio en la cocina dónde sólo estaban Yuta y Mark, más ocupados uno en el otro que en su pobre intento de zombie, y se perdió de las chucherías, la música y la diversión.

Los únicos que no hicieron comentarios referentes a su desliz, fueron Doyoung y Jaehyun, al menos hasta que el último, vestido de vampiro, con un maquillaje simple, se ofreció a llevarlo a su casa y Taeyong le pidió ayuda para quitarse toda esa incómoda plasta, solo, no podría hacerlo jamás, comprobado estaba con el dolor y el ardor que sentía cada vez que Jaehyun pasaba por encima una almohadilla con alcohol para intentar remover todo el "maquillaje" de su brazo derecho y su mejilla izquierda.

Había terminado con la cara en menos de media hora (qué bien que Taeyong al menos supo medir cuanto de su cuerpo arruinar), pero con el brazo llevaban una eternidad. Dolía mucho, y necesitaban dar varios jaloncitos a la costra sólo para sacar una pequeña parte, después de eso debía apapachar un poco la zona liberada para continuar con el resto. Era muy incómodo, el último efecto que esperaba causar era ese, qué mal le había salido todo.

Quería llorar, en parte por el dolor en su piel, otra por el cansancio de la madrugada y del factor anterior, y una última por estar así de humillado frente a quien esperaba asombrar.

– Venga, hyung, sólo un último tirón y estarás libre.

– Por favor, que sea rá... ¡Aah! ¡Jaehyun! – Había tirado demasiado fuerte y sin avisar. Los ojos de Taeyong se humedecieron.

– ¡Perdón! No quise lastimarte ¿Estás bien?

– Agh, s-sí

– En serio, perdón – Jaehyun le sobó la zona donde había estado el último trozo de costra, a pesar del alcohol, sus manos se sentían muy suaves.

Finalmente recogieron el basurero y lavaron el lavabo lleno de pintura y papel. La piel le seguiría doliendo por lo menos hasta el amanecer.

– Gracias, Jaehyun. Disculpame por haberte hecho perder tu noche así, yo...

– No fue nada, hyung, no te preocupes, puedes pedirme todos los favores que necesites. Además, me alegra haberme desecho de ese monstruo yo mismo.

Taeyong sonrió apenado.

– Me voy a duchar, a lo mejor así se me pasa el dolor. Otra vez, muchas gracias.

Sintiendo su cuerpo aliviarse un poco tras todo ese lío, fue a su habitación a buscar sus toallas.

– ¿Te molesta si me quedo un rato más? Podríamos hacer algo después, ¿O estás muy cansado? – Preguntó el castaño cuando regreso a la entrada del baño.

– Son las tres de la mañana, Jae ¿Estás seguro?

– Sabes que no soy muy apegado a dormir.

– B-bueno, después de todo ya es sábado, supongo que entonces... Sí.

– Genial.

Jaehyun le bajó a la sala para que Taeyong pudiera ducharse.

Se quitó los pantalones rotos a drede, la playera blanca manchada de sangre artificial y el resto de su ropa. Con el agua relajando sus músculos, Taeyong no podía sacarse del todo la vergüenza que sentía por los eventos de la noche, todo le había salido mal, y seguro que todas sus oportunidades se habían esfumado.

Al salir y ponerse su pijama, bajó al encuentro de Jaehyun, quién estaba de lo más cómodo extendido en el sofá con muchos dulces (mayormente chocolates) puestos en un bowl sobre la mesa. Estaba acostumbrado a eso, Jaehyun ya había venido varias veces a su casa y Taeyong otras tantas a la suya en los dos años que tenían de conocerse, y se sentían propias. La televisión estaba puesta en la pantalla de aplicaciones de streaming.

– Al fin llegaste. Ven, tengo todo esto de la fiesta, no puedo comerlo todo.

Le sonrió y se sentó a su lado en el sofá hecho bolita, con timidez.

– ¿Quieres que veamos algo en particular, Tae?

– No, pero mientras no sea algo de terror está bien.

– Y yo que quería que viéramos la primera de REC.

– ¡No! – Taeyong le dio unos golpecitos en el hombro, pero él sólo se reía divertido por la situación. Al final se le unió.

– Escuché que hoy estrenan una nueva serie, se llama "Peters", ¿Qué opinas?

– No oí de ella pero bueno, en realidad no tengo idea de series. Podemos darle un vistazo.

Jaehyun asintió y abrió Netflix para reproducir la dicha serie, estaba entre las más vistas. Al final, se trataba de una chica, una pintora, que a través de cada color podía viajar a otros mundos y alterarlos al mezclarlos, con una conspiración a sus espaldas de lo más siniestra. Ninguno se enteraba muy bien de lo que pasaba, pero siempre que compartían tiempo juntos de estas maneras era reconfortante para los dos. Cuando Taeyong por fin se adentraba en la historia, mordiendo un chocolate, Jaehyun se puso serio.

– En serio, hyung dime por qué elegiste ese disfraz.

– Uhg, no te burles más de mí – Taeyong se encogió en su lugar.

– En serio, quiero saberlo – Insistió juguetón – No era taaaan malo.

– ¡Y sigues! Sabes que era horrible.

– Por favor, dímelo – Jaehyun hizo que Taeyong lo mirara, su perdición ya era inevitable, no podía hacer nada frente a esos tiernos ojos y esa encantadora sonrisa, era suficiente.

– ¿De verdad quieres que te lo diga?

– Qué sí, y no dejaré de preguntartelo.

– Pero...

– Taeyong.

Inhaló hondo y lo sacó. Era su única oportunidad.

– Bueno... Quise hacerme ese disfraz porque... – Hablaba  rápidamente, como si fuera a ahorcarse con cada palabra que cargaba – Oí decir a Johnny qué te encantaría disfrazarte de zombie porque amas todas esas cosas, pero ya no tendrías tiempo de hacerlo, y pensé que si yo lo hacía podría sorprenderte y así agarrar valor porque yo... – Se sentía más ridículo ahora, ¿Cuántas veces había escuchado como esa estrategia había resultado en fracaso para otras personas? Pero bueno, debía terminar de hablar, su corazón estaba palpitando demasiado fuerte y sentía que el aire le sobraba sin poder sacarlo – ¡Planeaba después de la fiesta decirte que me gustas!

"Dime algo, por favor." Había cerrado los ojos fuertemente como si fuera a despertar en cuanto los abriera, pero el malestar se había ido.

– Eres adorable, hyung.

Jaehyun tomo su mentón y lo hizo mirarle a los ojos, descubriéndolos llenos de destellos. El castaño acortó la distancia sin hesitar y posó sus labios sobre los suyos, besándolos por primera vez, sintiendo que todo alrededor se desvanecía en un hermoso azul repleto de estrellas. Torpemente le devolvió el beso.

– Tú también me gustas, Taeyong, mucho... Pero no necesitabas sorprenderme con ningún disfraz, ya eres muy tierno así.

Sonrojado le sonrió, y felices revoloteaban las mariposas doradas en su interior. Volvieron a besarse, ignorando todo lo ajeno al otro. Cuando terminaron, se acurrucaron en el sofá y continuaron viendo una película hasta quedarse dormidos, entre cosquillas en el vientre, caricias en el cabello, y cálidos besos.

Empezó como el peor susto, y acabó en la mejor de sus noches hasta ese momento.