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En un cómodo silencio mientras esperaban por su comida, Baji releía distraídamente los últimos mensajes que había intercambiado con Chifuyu. Draken también estaba en su teléfono, el ceño fruncido mientras escribía, suaves clic cada vez que apretaba las letras rápidamente en el teclado.
No quería parecer un bobo, así que la sonrisa de idiota enamorado se la estaba aguantando, pero era difícil cuando todo lo que Chifuyu le escribía le parecía absolutamente adorable.
ㅡQue disfruten de su comida ㅡdijo la chica que les había tomado la orden. Depositó sus pedidos en la mesa, y Baji levantó la vista justo para ver su coqueta sonrisa. Draken sonrió de vuelta, dándole las gracias. Baji sólo cabeceó en agradecimiento.
ㅡAh, esto se ve delicioso ㅡcomentó Draken, frotándose las manos mientras miraba con gula la pizza frente a él. Baji le dio la razón: su hamburguesa se veía igualmente apetitosaㅡ. Venga, vamos a brindar ㅡdijo, cogiendo su botella de gaseosa. Baji tomó la suya, alzándola con una sonrisaㅡ. Por más días como este. ¡Salud!
ㅡSalud ㅡsecundó Baji, chocando sus botellas juntas antes de darle un largo trago a la suya, Draken haciendo lo mismo.
Casi había olvidado lo divertido que era pasar tiempo con Draken, hacía mucho que no hacían nada sólo ellos dos. Baji tenía que reconocer que en gran parte era su culpa: desde que se había puesto de novio con Chifuyu apenas y pasaba tiempo con los muchachos fuera de las reuniones de la pandilla. Aunque no esperaba escuchar reproches de Draken: no era de los que cobraban sentimientos, e incluso si lo fuera, no tenía margen para hablar, teniendo en cuenta que él y Mikey pasaban pegados como lapas.
Hacía unos días Draken le había preguntado si quería juntarse a andar por ahí, y hoy se habían reunido al mediodía en el centro. Habían mirado ropa, almorzado, paseado por un mercadillo que había abierto hace poco, comprado tintura para el pelo de Draken y una crema para controlar el frizz para el de Baji, jugado en las máquinas del centro comercial y, finalmente, parado en un local para comer antes de volver a sus casas.
Los primeros bocados los dieron en silencio, ambos muy ocupados en disfrutar de su grasienta comida. No hacía mucho desde que habían tenido un almuerzo nutritivo y abundante, pero aún así Baji estaba hambriento como si no hubiese comido desde el día anterior. Su madre solía alzar las manos al cielo y pedir por el día en el que Baji se hiciera lo suficientemente mayor como para dejar de tener tanto apetito, bromeando con que, si no sucedía pronto, estarían en la ruina.
A Baji le gustaba pensar que era una broma.
ㅡAsí que, ¿qué tal Chifuyu y tú? ㅡpreguntó Draken cuando ya había devorado la mitad de su pizza.
Baji no pudo evitar sonreír.
ㅡBien. Más que bien.
ㅡSe nota ㅡdijo, sonriendo sincero. Entonces alzó las cejas y se cruzó de brazos teatralmenteㅡ. Apenas terminan las reuniones se van a dar el lote. ¿Se supone que están escondidos? Porque todos podemos verlos cuando se manosean entre los árboles.
ㅡEh, Draken, ¿así que nos has estado observando? ㅡAlzó las cejas también, sonriendo burlonamenteㅡ. Tal vez eres un mirón.
ㅡTal vez eres exhibicionista ㅡreplicó con la misma expresión.
Recordando algunas de sus escapadas al aire libre con Kazutora, tuvo que admitir que probablemente era cierto (en su mente, por supuesto, no le iba a dar la razón al mayor). Se encogió de hombros, vagamente avergonzado.
ㅡAún estamos atravesando la fase de la luna de miel. Pero estoy aquí, ¿no? Me la he pasado fantástico contigo.
Draken trató de esconder su sonrisa tras su botella de gaseosa, pero Baji la vio de todos modos.
ㅡAdemás, no sé por qué te quejas cuando Pah está todo el tiempo hablando estupideces con Peh, Mitsuya entre el club de costura, Hakkai y sus hermanas tiene que marcharse casi siempre temprano, y Mikey está sobre ti todo el tiempo exigiendo cosas.
ㅡMikey es un maldito crío mimado ㅡespetó Draken, frunciendo el ceño.
ㅡPues es toda tu maldita culpa ㅡreplicó Baji, rodando los ojosㅡ. Eres tú el que lo ha malcriado hasta este punto ㅡle recordóㅡ. Es una suerte que no esté aquí agobiándote para cumplir sus caprichos.
Una mueca de culpabilidad cruzó el rostro del rubio.
ㅡ¿Qué?
ㅡLa verdad es que le dije que me habían solicitado todo el día en casa para trabajar y por eso no podía estar con él hoy ㅡexplicó, rascándose la nuca.
Baji bufó, pero se encogió de hombros.
ㅡComo sea. No está aquí y eso es lo que cuenta. Es mi hermano pero joder cómo me saca de quicio a veces. ㅡDraken se rio, dándole la razónㅡ. La mayoría de las veces.
Siguieron comentando sobre Pah y Mitsuya mientras comían, trayendo a colación momentos graciosos que hubieran protagonizado ambos.
Baji no sabía cómo se sentía Draken respecto a Kazutora, pero considerando lo cercano que se había vuelto con Mikey, procuraba minimizar sus menciones. Baji había dejado caer que le seguía enviando cartas a la juvenil, para luego cambiar de tema. Sinceramente, temía la opinión de Draken sobre Kazutora, por eso nunca le había preguntado sobre él.
Estaban por terminar con su comida, el sol ocultándose en el horizonte, cuando escucharon un golpeteo en la ventana a la que estaban sentados.
ㅡ¿Qué-?
ㅡ¡Ken-chin! ㅡpudieron escuchar a pesar del ruido y que estuviera al otro lado del cristalㅡ. ¡Cómo te atreves a mentirme!
Mikey estaba al otro lado, con el ceño fruncido y las manos en puño a cada lado de su cuerpo. Entonces corrió a la entrada del local, llegando donde estaban ambos.
ㅡHola para ti también, Mikey ㅡdijo irónico Baji.
Mikey le sacó la lengua.
ㅡ¡Me mentiste! No puedo creer que hayas salido a mis espaldas, Ken-chin ㅡle reclamó, haciendo un pucheroㅡ. ¡Y con Baji!
Como venganza, procedió a comerse todo lo que les quedaba: unas cuantas papas fritas y el último trago de gaseosa de Draken.
ㅡEspero que estés consciente de que eres un fastidio y has arruinado mi salida con Draken ㅡdijo Baji, apuntándolo con un dedo. Mikey hizo ademán de mordérseloㅡ. Dios, eres una amenaza ㅡsuspiró, negando con la cabeza.
Aprovechó que Mikey estaba quejándose para revisar su teléfono, que había vibrado al recibir un mensaje. Chifuyu le preguntaba si estaba libre para ir a cenar a su casa. Recién había terminado de comer, pero tal vez sí le daba hambre de camino hasta allá. Y si no pasaba daba igual, estar con Chifuyu era lo importante.
Baji se puso de pie, cogiendo las bolsas con las compras que había hecho.
ㅡLa pasé excelente, hermano, hay que hacerlo de nuevo ㅡle dijo a Draken, que estaba tapándole la nariz a Mikey pinzándosela con los dedos. Sacó unos billetes de su billetera y se los tendióㅡ. La mitad de la cuenta. Me quedaría, pero no quiero estar con este enano.
Mikey hizo un sonido de protesta, alejando la mano de Draken de un manotazo. Baji se acercó para darle un abrazo a Draken y, aprovechando que estaba inclinado sobre él, Mikey le tiró el pelo. Como respuesta Baji le dio un puñetazo en el hombro.
ㅡEstá bien –dijo Draken, sonriéndoleㅡ. Nos vemos.
ㅡ¡Te espero el viernes en mi casa para patear tu trasero en los videojuegos! ㅡle gritó Mikey.
ㅡSeguro que sí, el trasero pateado será el tuyo ㅡreplicó Baji, mostrándole el dedo medio. Agitó su mano en forma de despedida, viendo cómo la sonrisa de Draken se transformaba en una mueca enojada por lo que fuera que le había dicho Mikey.
Baji sonrió, contento por el buen día que había pasado y los buenos amigos que tenía, encaminándose hacia la casa de Chifuyu.
