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Cumpleaños

Summary:

Sorprender a Shirosaki no era difícil; tampoco era algo que planeaba Momose; pero olvidar tu propio cumpleaños era un nuevo nivel de distracción.

Notes:

Este one-shot participa para el día 3: Cumpleaños del reto Flufftober 2024 lanzado por la página en FB "Es de Fanfics"

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El destino quiso que se encontraran.

Momose se cambió de trabajo cuando su jefe abusivo destruyó su mente y su estómago.

Después de presentar su carta de renuncia y buscar con todas su fuerzas la compañía del anuncio del planetario, llego a Minette; la nueva empresa donde trabajaría; el nuevo lugar donde conocería un nuevo jefe demasiado lindo y tierno.

Aún recordaba la primera impresión que le dejo Shirosaki y a veces aún le costaba creer que después de algunos acontecimientos, ahora ya fueran una pareja. Momose se dio cuenta que no sólo sentía admiración por su jefe, sino también un profundo amor que jamás había sentido por nadie.

Al inicio creyó que era imposible que le pudiera gustar otro hombre, pero su convivencia con Shirosaki y cada una de sus acciones para cuidarlo y ayudarlo a superar su pasado laboral tormentoso provocaron en el más joven, lo inevitable.

Pesé a ser pareja, Momose seguía viendo solo en el edificio de enfrente. Ellos mantenían su rutina nocturna de ir al mini mercado por las noches para comprar algo de beber y charlar mientras regresaban a casa. Momose lo visitaba seguido para ver a Hakutou y también para pasar tiempo con Shirosaki; su jefe también lo visitaba para hacer la cena juntos y de vez en cuando quedarse a dormir ahí.

Pero de un tiempo a la fecha, Shirosaki creía que su pareja se comportaba extraño pues le pidió que no fuera a su departamento durante una temporada. Cualquier persona normal, hubiera pensado lo peor; una infidelidad o incluso la posibilidad de que Momose se hubiera cansado de él. Sin embargo, con la torpeza y amabilidad características del mayor, no le dio demasiada importancia; al final, Momose iba a diario con él después de volver del trabajo; así que no le importaba mucho no poder ir al departamento del menor. Shirosaki es feliz con el simple hecho de poder estar con Momose en privado, el lugar es lo de menos.

—Oye Hakutou, ¿crees que le gustara más la camisa azul cielo, o la rosa? —le preguntó Momose al pequeño gato que había adoptado su pareja. El minino lo miró a él primero y luego dirigió su vista a las prendas que le señalaba; después acercó su suave patita a la camisa azul. —¿Verdad? Además, ya tiene una camisa rosa.

En realidad, era la camisa que el mismo Shirosaki le contó que pintó por accidente mientras la lavaba; pero aún así, su novio merecía tener un nuevo color de camisa para usar en el trabajo. Momose creía que, su jefe al ser de una tez clara, cualquier color le combinaba bien; pero el azul celeste lo haría ver más estilizado.

Momose le indico a la señora que lo atendía la talla en la que necesitaba la prenda y le pidió que la envolviera en una bolsa para regalo.

Hoy era Domingo, su día libre de la oficina, también el de su pareja. Shirosaki le dijo que podía llevarse a Hakutou a dar un paseo mientras él terminaba de lavar la ropa; después podrían pasar la tarde juntos fuera de casa.

Shirosaki desconocía que su novio le había preparado una sorpresa, porque para ser honestos; él mismo había olvidado por completo lo que debía celebrar hoy; para él era un domingo de descanso normal.

A Momose le hubiera encantado hacer un elaborado plan para que Shirosaki no lo descubriera; pero su novio era tan tontito que incluso si decoraba su departamento, ignoraría por completo que fuera una celebración para él. Le había pedido que no fuera a su departamento porque todas las noches llegaba a hacer alguna nueva decoración para que hoy la pudiera usar. Y aún así, Shirosaki jamás sospecho de nada.

Momose no quiso arriesgarse y le pido a Kinjou que le ayudara a preparar un espacio en el parque de la colonia para celebrar el cumpleaños de Shirosaki.

—Solo me termino de peinar y salimos —le dijo a Momose mientras éste bajaba al gatito de sus brazos. —¿Está bien su vamos a comer al restaurante de la otra vez? —preguntó terminado de acomodar sus cabellos en su típico peinado hacia atrás.

—En realidad hay otro lugar a donde quiero ir contigo, Yuusei.

El mayor sintió que sus mejillas se colorearon un poco de rojo; no estaba acostumbrado a que otras personas lo llamaran por su nombre, sólo su querida abuela y su hermano mayor lo llamaban así. Pero ahora Momose no era una persona más, era su pareja, era el hombre del que también se había enamorado.

—Por mi está bien —se colgó el suéter sobre sus hombros y luego se puso su reloj de pulsera.

—Volvemos más tarde —le dijo Momose a Hakutou acariciando suavemente su cabeza.

—¿Tienes algún lugar a donde quieres ir? —preguntó Shirosaki.

—Si no te importa, me gustaría ir al parque que está aquí cerca. 

—¡Ah! Hace un año Aoyama...

Momose no sabía que esperar cuando su novio hacía esas pausas en sus oraciones. Antes le preocupaba mucho porque su imaginación le hacía pensar en el peor escenario; pero luego de convivir más de un año con él y superar el trauma con su antiguo jefe, ya no le daba mucha importancia. 

—¿Si?

—Lo olvidé —confesó Shirosaki apenado.

"Mi novio es muy tontito" pensó Momose con ternura. Luego tomó la mano de su jefe para cruzar la calle.

—Hoy es un buen día como para celebrar un cumpleaños —mencionó Shirosaki cuando se acercaban al parque, Kinjou se había esforzado en colocar muchas serpentinas y globos alrededor; Momose pensó que tal vez; y solo tal vez; su pareja había recordado que hoy es su cumpleaños. Un brillo de ilusión se instaló en los ojos del menor. —Lamentable no conozco a nadie a quién le podamos celebrar hoy.  —Una sonrisa burlona y tierna se asomó en los labios de Momose. 
"En serio mi novio es muy tontito" volvió a pensar Momose intentando no reírse de su jefe.

—¡Ah! Lo recordé. Hace un año Aoyama y yo salimos a beber.

—¿Si? ¿Aún eras su adjunto?

—No, él ya era jefe de sección y yo estaba a cargo de otras personas.

—¿Y entonces?

—Nada. Lo recordé porque vi un anuncio de cervezas nacionales.

—¿Y no hicieron otra cosa?

—Momose, lo que sea que estés pensando, es incorrecto. Yo tenía novia y Aoyama no me interesa de esa manera —había veces que Shirosaki le explicaba cosas sin que se las pidiera. Claramente Momose tenía curiosidad por saber si recordaba haber celebrado su cumpleaños, pero probablemente no lo recordaría ni aunque se lo preguntara directamente.

—Yuusei, no es eso. Tenía curiosidad sobre otra cosa, pero veo que no lo recuerdas. —El jefe Aoyama le había contado a Momose que el año pasado había ido a beber con Shirosaki, luego fueron al karaoke y al final, terminaron en la casa de Aoyama partiendo un pequeño pastel que había comprado un día antes. Como el cumpleaños de Shirosaki había caído entre semana, no pudo festejarlo como era debido, y aunque en la oficina sus compañeros también compraron un pastel, no era lo mismo.

—¿Mmmmmh? ¿Qué debería recordar?

Momose no respondió nada, entrelazó su mano con la de su pareja y lo encaminó al lugar donde Kinjou junto con el jefe Aoyama los esperaban.

—No me dijiste que saldríamos con ellos. Tal vez debimos preparar algo para compartir.

—Esto no es un picnic —le respondió el menor.

—Pero hay un mantel en el césped y una canasta de mimbre.

Bueno, el detalle de la comida se la agradecía al jefe Aoyama. Él le había dicho que se encargaría de eso, y aunque Momose pensó que comprarían comida para llevar, el hecho de que preparara comida casera era lindo.

Aunque podría asegurar que no era tanto por celebrarle Shirosaki, si no por su colega Kinjou.

A unos pasos de llegar, un montón de serpentinas cayeron en el cabello de Shirosaki.

—¡Feliz cumpleaños! —dijeron los presentes al unísono.

—¡Ah! ¿Es mi cumpleaños? —Shirosaki sacudía el confeti de su cabeza. Momose y Kinjou pensaron en lo tierno que es, y sus mentes quedaron tan en blanco que no pudieron responder.

—Shirosaki, ¿de nuevo lo olvidaste? —Aoyama se acercó a él para terminar de quitar los confetis. —El año pasado fue igual.

Shirosaki enrojeció hasta las orejas. Sentía demasiada vergüenza por lo mencionado. El mismo antes había dicho que no conocía a nadie para celebrarle y resultaba que era a él quien debían festejarle.

—Jefe, le trajimos un pastel. Por favor. —Kinjou le mostró el postre y le hizo un ademán para que tomara el lugar frente al pastel. —Momose es cuidadoso con usted y nos pidió que buscáramos uno con muchas fresas.

Los tres le cantaron el feliz cumpleaños y después de que Shirosaki apagara las velitas, Momose lo repartió entre los cuatro.

—Este es para ti, Yuusei —le ofreció un plato con el trozo más grande. Nadie se quejó. En realidad, nadie notó la acción porque se mantuvieron ocupados sacando los bocadillos de la canasta que llevo Aoyama.

Momose le señaló su plato con pastel, y antes de que le dijera algo; Shirosaki le extendió la cuchara con un bocado grande. —No sabía que te gustaban estás cosas, intentaré hacerlo más seguido.

—En realidad te iba a decir que si no te lo quieres comer todo, lo puedes reservar para más tarde —Momose se rascaba la nuca con incredulidad, pero al final se comió el pastel que le ofreció su novio. Debía admitir que era un gesto lindo y tierno.

Shirosaki pensó que al ser tan aburrido y callado, Momose nunca se enteraría el día exacto de su cumpleaños, pero ahora descubrió que su pareja no era igual que él.

—Quiero preguntarte —Shirosaki empezó a hablar, hacía rato que terminaron de comer, Kinjou y Aoyama mantenían una conversación ajena a ellos dos. —¿Cómo sabías que hoy era mi cumpleaños?

—Le pregunté a tu hermano mayor —Shirosaki podía jurar, que cuando los presento en la casa de su abuela, no los dejo solos como para que conversaran.

—¡Ah! Pero no fue en la casa de la abuela. Intercambiamos números y le pregunté algunas cosas de ti cuando nos volvimos pareja. —Momose tenía un ligero rubor en las mejillas. —No te lo pregunté a ti, porque quería hacerte una sorpresa. —Además —Momose apoyó las manos en el pasto y estiró las piernas hacia el frente. —El otro día llenaste un formulario con tus datos personales y lo vi.

Ese día, Momose también pensó que su jefe era muy tontito. En el apartado de "Sexo" había escrito "Ha pasado un tiempo" cuando solo tenía que escribir "Masculino". A veces le sorprendía que cosas tan simples como esa no las entendiera a la primera, pero era parte de la ternura de su novio y por lo que en realidad se había enamorado.

—Te compré un regalo. —Momose le entregó la bolsa, luego Aoyama también le dio una caja envuelta y finalmente Kinjou le dio un último regalo.

Cada uno le había dado cosas diferentes. Momose optó por algo que le fuera funcional en su día, cuando se sobrepuso la camisa supo que hizo una gran elección de color. Aoyama le regaló un Kumatte mediano y una corbata, Kijou no se quedó atrás y le obsequio un pañuelo.

La tarde la pasaron platicando trivialidades. Momose pensó que celebraría más tarde con su pareja y Hakotou en la privacidad de su departamento, pero por ahora, era divertido ver a Yuusei convivir con otras personas además de él.

Lo amaba, lo amaba demasiado. Amaba cada parte de él incluida su inocencia y torpeza. Y Momose esperaba amarlo hasta que Shirosaki cumpliera 999 años, tal como una vez él le pido a su abuela que viviera.

Notes:

Todos sabemos lo canon que es la pareja.
La verdad es que me vi esta serie hace poco y es como un curita al alma; quería intentar algo diferente y por eso estoy participando en el Flufftober (aunque no con todos los prompts ni para el mismo fandom).
Además tan bonita que esta serie, y no hay mucho material BL; ya no hablemos que exista material en español...

Espero que lo disfruten y muchas gracias por leer!