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Gen Asagiri se sentía frustrado, a pesar de sus calificaciones perfectas en casi todas sus asignaturas, estaba siendo regañado por la única que no lograba dominar: ciencias.
—Si vuelves a sacar una calificación tan baja vas a reprobar, tómatelo en serio, ya estás en tu último año de preparatoria. —Gen fingía que escuchaba al profesor, cómo se atrevía a decir que no se lo tomaba en serio cuando era el mejor alumno en todo lo demás—. Si repruebas ya no se te permitirá asistir a tu club.
Aquello sí lo escuchó bien y un ojo le tiritó, eso no lo podía permitir, amaba el club de magia del cual era presidente.
—¿Qué puedo hacer, profesor? Soy realmente malo en ciencia, ya no sé qué más intentar. —Gen fingió una voz con tono inocente y acumuló un poco de lágrimas en sus ojos para entristecer al maestro que tanto lo regañaba, el cual con facilidad cayó en la actuación.
—Eres un buen alumno, Asagiri. —Al fin lo reconocía, aunque no servía de nada—. Tú siempre ayudas a quienes tienen problemas, ¿por qué no esta vez buscas ayuda para ti?
—¿Ayuda?
—Busca un tutor.
Gen se quedó pensativo ante la idea de su profesor, la verdad era un poco difícil buscar a alguien que pudiera ayudarlo cuando él era el más inteligente de su clase.
—Podrías pedirle ayuda al presidente del club de ciencias.
—¿Quién es el presidente de ese club? Jamás va a las reuniones de presidentes.
—Es porque usa su tiempo solo para lo que le es importante.
—¿Y alguien así querrá ayudarme?
—Si se trata de ciencia estoy seguro de que sí.
No muy convencido, Gen decidió hacerle caso a su profesor, después de todo no tenía más opciones. Lo intentaría y probaría suerte, si no funcionaba pues no habría nada más qué hacer; cada paso que daba lo hacía sentir más nervioso porque si no funcionaba de verdad no sabía qué hacer después.
Gen entró al laboratorio que era usado por el club de ciencias y se encontró con un joven de primer año, un joven guapo pero de cabello extraño; en cuanto sus ojos chocaron con los de él un cosquilleo atacó su estómago.
—Hola, estoy buscando al presidente del club de ciencias. —Gen intentó calmar su nerviosismo pero fue en vano.
—Soy yo, ¿qué necesitas?
—¿Eh?
Le sorprendió un montón que un estudiante de primer año fuera presidente de su club, pero no había ido a eso, no quería incomodarlo al ponerse hablar de cosas innecesarias.
—Me dijeron que te llamas Senku Ishigami.
—Así es. —El silencio que siguió solo sirvió para aumentar el nerviosismo de Gen.
—Yo soy Gen Asagiri, soy presidente del club de magia.
—¿Magia? —Su voz sonó despectiva, pero Gen prefirió ignorarla.
—Necesito que me ayudes a pasar mi examen de ciencias.
—No hago ese tipo de trabajo.
—¡No! —Aclaró con desesperación—. Me refiero a que me enseñes.
Senku lo miró con sorpresa, comenzando a prestar atención a cada parte del cuerpo de Gen, era bastante atractivo y se veía como alguien inteligente.
—Por favor, ayúdame a estudiar, haré lo que tú quieras —insistió Gen.
—Está bien. —Levantó su mano para rascar su oreja, mostrándose desinteresado—. Después veremos qué puedo pedirte a cambio.
Poco a poco el alivio volvió al cuerpo de Gen y una gran sonrisa se apoderó de su cara.
—¡Muchas gracias, Senku-chan!
—¿Cómo me llamaste?
El período de estudio inició en el salón de Gen, después de clases. Los pocos alumnos que quedaban dando vueltas por la escuela miraban con confusión cómo un estudiante de primer año se encontraba en el salón de los de tercer año, dándole clases a uno de los estudiantes.
Con el paso de los días Senku y Gen comenzaron a simpatizar, Senku se dio cuenta de que efectivamente Gen era muy inteligente, el cual al fin comenzaba a entender más sobre ciencia gracias a las clases de su joven tutor.
Dos semanas pasaron en las que Senku y Gen compartieron tiempo juntos estudiando después de clases; tiempo que comenzó a extenderse al caminar juntos a sus casas, mientras que sus conversaciones comenzaban a abarcar más temas además de la ciencia.
Llegó el día del examen de Gen, el cual pudo responder las preguntas con facilidad, en cada palabra recordaba una enseñanza de Senku. En cuanto recibió los resultados y vio que había aprobado, corrió a informárselo.
—¡Bien hecho, Gen! —El nombrado se sonrojó y lo miró con una pequeña sonrisa.
Al fin había aprobado y ya no necesitaba más clases de ciencia, pero no podía evitar sentirse triste de que ya no tendría razones para ver a su tutor.
—Todo ha sido gracias a Senku-chan.
—Fue porque pusiste atención.
—¿Qué vas a querer a cambio?
Senku sonrió, él ya sabía que ese día llegaría y que Gen aprobaría, pero no estaba dispuesto a dejarlo ir. Así que ya tenía claro lo que pediría.
—Quiero una cita.
—¡¿Eh?! —El rostro de Gen se puso muy rojo, Senku se sentía muy seguro de sí mismo, pero aun así un leve rubor tiñó sus mejillas.
Aunque su tiempo de estudio juntos ya había terminado, ninguno quería dejar de verse, por lo que Gen aceptó tener una cita con Senku. Al fin tenían una nueva razón para pasar tiempo juntos, seguirían buscando más razones hasta que el estar juntos se volviera algo natural en ellos.
