Chapter Text
White bajaba las escaleras con el sonido de la discusión aún resonando en su mente, su bolso en su hombro, su guitarra golpeando ligeramente su espalda, y un par de pokeballs en su cinturón, ya que los pokemon cobardes se escondieron asustados por los gritos de las mujeres en la casa. Había perdido la cuenta de cuántas veces habían peleado; eran más como hermanas peleando.
Su madre por supuesto, no estaba de acuerdo en que se vaya de viaje para ayudar con el proyecto pokédex, pero era un favor que su padre le pidió a ella y sus amigos. Además, mil veces mejor que ir a estudiar una carrera que ni quería. Era la única oportunidad que tenía para viajar con sus amigos y no la iba a desaprovechar.
― ¡Me largo de aquí! ¡No te soporto! ¡Ya soy mayor de edad y tengo derecho a decidir qué hacer con mi vida! ¡Y contigo no quiero vivir más! —Grito la castaña desde el pie de la escalera, exagerando cada palabra.
Su madre, irritada, respondió con igual intensidad—: ¡Sólo estás usando esto como excusa! ¡Y yo tampoco te soporto! ¡Así que ni pienses en volver!
—¡Ni muerta! —Y con eso, White cerró la puerta de un portazo que resonó en todo pueblo Arcilla.
Al dar la vuelta, se encontró cara a cara con Cheren, que estaba parado en el camino de entrada, mirándola con esa expresión de horror, estaba acostumbrado a ser educado con los adultos, por lo que era incapaz de elevar la voz a un adulto, y mucho menos de tener una pelea de gritos.
—Hola, Cheren —dijo White con una sonrisa ensayada, como si lo que acababa de pasar fuera lo más normal del mundo— Bel dice que vayamos al laboratorio. Parece que va a llegar tarde... otra vez.
Cheren suspiró y se ajustó las gafas, claramente acostumbrado al eterno retraso de Bel.
—No es ninguna novedad —Masculla rodando los ojos— Porque no vas por ella, para no hacer esperar a la profesora Encina
White iba a responder cuando su atención se dirige detrás del pelinegro. Su padre, un hombre castaño con su impecable traje gris, espiando detrás de la puerta del laboratorio como si fuera un niño curioseando descaradamente.
—No puede ser —murmuró entre dientes, frotándose las sienes como si con eso pudiera borrar la imagen que tenía frente a ella. Agarró a Cheren del brazo y lo obligó a mirar en esa dirección—. ¿Ves lo que yo veo?
—¿Está... espiando? —preguntó Cheren, incrédulo.
—Eso parece —respondió White, sintiendo su rostro enrojeciendo—. ¡Es abogado, por dios! ¿Qué hace espiando detrás de una puerta?
Antes de que pudieran procesar más la situación, Nick se giró hacia ellos, aún con su mano en la puerta y con una expresión que pretendía ser seria. Les hizo una señal con el dedo en los labios, pidiéndoles silencio, y luego les indicó con la mano que se acercaran. White rodó los ojos, claramente desesperada, pero al final se agachó junto a su padre, arrastrando a Cheren con ella
—Papá... ¿Qué demonios estás haciendo? —Preguntó la castaña en un susurro irritado.
—Shh, no tan alto —susurró Nick, con su oído aún pegado a la puerta—. La profesora Encina está en una videollamada con Severino. Creo que está a punto de aceptar su oferta para el proyecto de la Pokédex, ¡y si lo hace, adiós proyecto para nosotros!!
—No digas eso —Dijo White frunciendo el ceño— Le hemos dado argumentos de sobra y ella está bien entusiasmada de trabajar contigo pese a que no tienes muchos fondos.
—Es solo tu imaginación —dijo Nick, intentando hacerse el inocente.
—Por supuesto, Nico —dijo, imitando el apodo que la profesora Encina usaba para referirse a su padre.
—Ya basta —masculló Nick, claramente irritado.
—No sé cómo vas a salir de esta —continuó White, cruzándose de brazos—. Si la profesora Encina ya aceptó la oferta, estamos fritos. Bueno, tú, básicamente... Cheren, Bel y yo seguiremos adelante, ¿verdad? —miró a Cheren, quien asintió rápidamente, ignorando la mirada ofendida que Nick les lanzó.
—Pero, ¿ese no es su exjefe, el dueño de la compañía Batalla? —preguntó Cheren, aún agachado, claramente tratando de comprender la situación—. ¿Cómo se enteró del proyecto?
—Es lo que estoy tratando de averiguar, Severino tiene el poder de persuasión de un verdadero empresario, lo conozco bien, es perfectamente capaz de hacer caer a la profesora Encina —dijo Nick, con un toque de desesperación en su voz.
—¿Están cómodos? —preguntó Bel, agachada detrás de ellos como si hubiera estado espiando también—. ¿No quieren que les traiga un café o unos bancos para sentarse?
De repente, la puerta del laboratorio se abrió y uno de los ayudantes salió, lo que hizo que todos se apresuraran a apartarse de la entrada, intentando actuar como si acabaran de llegar. La profesora Encina, asomó la cabeza desde el interior al escuchar los pasos apresurados.
—¡Nico! —dijo con alegría—. ¡Qué bueno que llegaron! ¿Pueden pasar? Tenemos que discutir algunos detalles.
—Profesora Encina —saludó Nick, intentando no mostrar su nerviosismo—. Escuché rumores de que recibió una mejor oferta de la compañía Batalla… ¿Firmaste?
Encina les lanzó una mirada traviesa.
—¿Yo qué les dije?
—Que ibas a hacer el proyecto con Nico—Dijo White con sarcasmo, recibiendo una mirada venenosa de su padre.
—Entonces, ¿para qué preguntas tonterías? —Replicó Encina con una risa ligera—Ahora aclarado eso, como mencioné, necesito un equipo de confianza para la recolección de datos. La idea es que utilicen la Pokédex, recojan información y ayuden a completar el proyecto piloto.
Se giró hacia Bel, que se había acercado con una sonrisa radiante.
—Entonces tenemos a Bel, que siempre me ayuda como voluntaria con los Pokémon; Cheren, el mejor estudiante; y White, que ayer demostró que es buenísima en las batallas. Ella tuvo que pelear contra su Pokémon inicial, ya que al inicio no había previsto que participará, pero es buenísima en las batallas y eso es importante.
—En la compañía Batalla, valoramos mucho la pasión y el talento en el combate —dijo Nick con orgullo, olvidando que estaba fuera de la compañía— Es la especialidad de mi hija.
—Entonces tenías a tu inicial todo este tiempo —Dijo Cheren, su voz apenas un susurro, con un aire sombrío que lo rodeaba. Las lentes de sus gafas brillaban, ocultando su expresión, pero White podía sentir la intensidad de su mirada.
—¡Ehm, bueno, técnicamente no elegí un Pokémon! La profesora Encina me dio una Pokeball al azar y terminé luchando con Lala —La castaña sonrió levantando las manos a la defensiva. Se alejó un poco de Cheren por si se le ocurría apretar los botones de sus pokeballs de su cinturón, poco probable porque hay dos adultos presentes, pero aun así era mejor estar prevenida y quería seguir divirtiéndose con la exasperación del pelinegro, era su trabajo como mejor amiga.
—Eso explica mucho —Dijo Cheren, frunciendo el ceño— Seguro ganaste porque el fuego es débil a tierra. Eso significa que deberías tener un Pokémon de tipo fuego.
—Interesante deducción, Cheren, pero podría tener o no tener el Pokémon tipo fuego. Tal vez, solo tal vez… —Dijo juguetonamente.
—Ustedes dos se están peleando solo por unas Pokeballs. ¡Eso no tiene sentido! Vamos, ya basta de drama —Con un gesto decidido, se acercó a la mesa donde la profesora Encina había dejado una caja y tomó el par de pokeballs y le tendió una a Cheren, colocándose frente a él.
― ¿Listo, Cheren?
― ¿Bel, estás eligiendo mi Pokémon? ―Pregunto desconcertado.
―Nop, será a la suerte ―Bel le guiño el ojo con una juguetona sonrisa― No sabemos cuál es el Pokémon, que sea el destino.
Cheren rodó los ojos, incapaz de negarle un capricho a Bel.
―Uno, dos... tres.
Cheren y Bel se miraron fijamente, sus corazones latiendo con emoción mientras presionaban al unísono los botones de las Pokéballs. En un destello de luz, Bel descubrió que había obtenido un snivy, mientras que Cheren se quedó con un oshawott.
—¡Genial, un snivy! —dijo con un tono emocionado, mientras observaba al pequeño Pokémon— La llamaré Olive.
Cheren sintió un alivio profundo al ver que su elección había sido la correcta. Por descarte, la morena tenía al Pokémon de fuego en su bolsillo. Mientras observaba a la rubia abrazando a su snivy, su mirada se deslizó hacia White, la morena levantó una ceja, una sonrisa pícara asomando en sus labios.
―Bien... ―Suspiro Cheren con alivio― La verdad es que quería a oshawott desde el inicio…
—Suerte para ti —Se rió la morena con un tono provocador— Pero te voy a ganar en la batalla, asi que ni sueñes con eso.
—Ya basta de coqueteos, ustedes dos —dijo Nick con tono severo—. Sabes que no apruebo esa relación.
Cheren se tensó ligeramente, su rostro enrojeciendo un poco, mientras que White soltó un suspiro exasperado.
—Papá, somos amigos —dijo White rodando los ojos— Además, literalmente le acabo de decir que voy a barrer el suelo con él en la batalla.
—Ah, casi lo olvido —dijo mientras se acercaba a la mesa y comenzaba a abrir la caja— Necesitamos estar en contacto todo el tiempo, aquí tienen sus videomisores y tienen un mapa y otras cosas útiles.
—No es necesario, estoy llevando mi mapa y tengo mi celular —Cheren frunció el ceño, levantando su celular, se notaba su preocupación, no se sentía cómodo recibiendo objetos.
—No te preocupes, Cheren —dijo Nick en un tono tranquilizador— Créeme, estos videomisores son mucho más útiles que los celulares. Tienen funciones que les harán la vida más fácil mientras estén de viaje.
La morena, que ya se había colocado el videomisor en la muñeca, se sorprendió. Miró a su padre de reojo, observando cómo hablaba con Cheren con una amabilidad que no era nada común. Normalmente, su padre era muy despectivo, nunca había aprobado del todo su amistad con él. Era extraño ver a su padre llevarse bien con Cheren, tal vez la reciente bancarrota lo había ablandado.
Mientras sus amigos hablaban acerca de sus nuevos Pokémon mientras caminaban, White se detuvo un momento y miró hacia atrás, observando el pueblo con seriedad, de verdad se estaban yendo
—¿Estás bien? —preguntó Bel, notando su pausa.
―Si... solo… ¡Vamos, lentos! Si no llegamos a Pueblo Terracota antes de mediodía, le diré a al alcalde que tú fuiste el que nos retrasó, Cheren.
― ¿Acaso eres una niña? No estoy corriendo ―Replicó Cheren viendo a la morena correr.
― ¿Qué pasa? ¿Temes perder una carrera? ―White se burló antes de correr.
Cheren resopló con frustración y se lanzó a correr tras ella, mientras Bel, con una sonrisa amplia, los seguía de cerca. La rubia pensaba en que siempre White podía sacarlo de sus casillas de una forma que ni él podía evitar.
Por supuesto, la carrera no tardó en terminarse, Cheren eventualmente se dio cuenta que no iba a ganar una carrera así que terminó en una competencia de captura Pokémon. Fue gracias a esto que White se dio cuenta que su Tepig no la obedecía, espantando o derrotando a los Pokémon salvajes, y en un momento crucial, bloqueó con su cuerpo la captura de un Patrat debilitado. Lo que provocó la risa de Cheren y ambos discutieron mientras sus Pokémon los imitaban. Todo terminó con Bel mojada al intentar intervenir gracias al ataque accidental de Oshawott. Entre risas, los amigos se calmaron y llegaron a la entrada de Pueblo Terracota.
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Al llegar a Pueblo Terracota, notaron de inmediato el pequeño escenario montado en la plaza, unas enormes banderas ondeaban a cada lado del escenario, con un escudo en el centro, ostentando una "P" en un estilo imponente, como si se tratara de una insignia de poder.
El escenario, elevado sobre una tarima de madera, estaba decorado con colores sobrios, la música que sonaba rítmica, pegajosa, con trompetas y tambores ligeros dignas de un mitin, diseñada para captar la atención de las masas, una melodía optimista, casi festiva.
Alrededor del lugar, personas vestidas con uniformes extravagantes, similares a soldados medievales, pero con toques modernos, se movían entre la multitud. Entregaban folletos y pequeños regalos a los civiles, que los aceptaban con curiosidad o simple indiferencia. Era evidente que trataban de proyectar una imagen de orden y control, aunque sus atuendos llamaban la atención más de lo que pasaban desapercibidos
White miró todo aquello con una sensación extraña. El montaje, la música, las personas uniformadas... no podía evitar sentir que era más una obra de teatro cuidadosamente ensayada que una auténtica celebración.
—Dios mío, ¿qué es esto? —murmuró, perpleja.
—Parece que va a haber un mitin —Dijo Cheren mostrando el llavero que una de las chicas disfrazadas le alcanzó.
—Tenemos que atravesar este teatro para ir a la casa de la música —Dijo White impaciente.
—Bel aún está mojada, deberíamos ir al centro Pokémon para que se cambie-Le recordó Cheren
—Es mi último trabajo, Cheren —Le recuerda la morena con voz firme, ella tenia que cantar hoy—Podrías acompañar a Bel y nos encontramos en el local.
—Prefiero que la acompañes —Bel intervino rápidamente, con la preocupación en su voz.
White los observa con los ojos entrecerrados. Se limita a observar que Bel empieza a silbar sospechosamente, pero antes de que pueda interrogarla, Bel ya había comenzado a caminar hacia el Centro Pokémon, dejándolos solos.
—¿Qué fue eso? Están actuando raro —Pregunta con una mirada fulminante.
—¿No viste las últimas noticias en las redes? Tu ídolo pasará por aquí en la noche —Cheren suspiró, desviando la mirada.
—¿Por qué no me dijeron nada? ¿Desde cuándo lo saben? —Grito de repente, por la mueca de dolor que hizo Cheren oído adivinar que había hablado demasiado alto. Aunque no llamó la atención debido a la bulla del mitin. Sintió un nudo en el estómago pensando en que podría verlo hoy.
—No es lo que piensas y me vas a dejar sordo un día —Se queja el peligro cruzando los brazos— Lo vi en novedades mientras estábamos en la ruta 1 y se lo mencioné a Bel mientras estabas haciendo esa captura fallida al patrat, ya sabes, con tu tepig interponiéndose.
—¡Espero que se te caigan los tímpanos! Tus palabras no me hacen sentir mejor como siempre—Chilló la castaña sintiendo que sus mejillas se calientan.
—Escucha, Bel y yo estábamos preocupados por cómo te sentirías al verlo, sobre todo porque… bueno, no se ha comunicado contigo en mas de cinco años.
La morena se quedó en silencio al escuchar las duras, pero verdaderas palabras de Cheren. Todo el enojo que había sentido comenzó a desvanecerse, reemplazado por una profunda tristeza. Es verdad, tal vez él no quería verla, había pasado tanto tiempo sin devolverle los mensajes que le enviaba a través de sus padres.
Antes de que pudieran seguir el camino hacia la casa de la música, los soldados se alinearon en el escenario, formando una fila disciplinada. El silencio en la multitud se volvió tenso mientras un hombre mayor salió al escenario. Su atuendo era tan llamativo como el de los soldados, una túnica blanca y marrón adornada con decoraciones azules. Su cabello era de un verde vibrante, y su ojo izquierdo estaba cubierto con un dispositivo extraño. A primera vista, su presencia parecía la de un villano sacado de una obra de teatro.
White suspiró, reconociendo al hombre como un candidato político conocido por su extravagancia. Lo había visto en las noticias muchas veces, pero nunca en persona.
―Me llamo Ghechis, del equipo plasma―Habló por fin, con voz firme― hoy me gustaría hablarles a todos ustedes sobre nuestra visión y misión política. Nosotros los humanos vivimos junto a los Pokémon. Somos compañeros y nos necesitamos los unos a los otros. Seguro que esto es lo que opinan mucho de ustedes ¿Me equivoco?
Sin embargo ¿es esto verdad? Nosotros los humanos hemos estado cegados pensando que era cierto... nunca se les ha pasado por la cabeza ―Él se dirigió hacia el medio exclamando― Los entrenadores hacen lo que quieren con sus pobres Pokémon dándoles órdenes y sirviéndose de ellos. Pero, por muy compañeros que sean, seguro se sienten utilizados. Nadie lo podría negar ¿no creen?
―Permítanme que prosiga, los Pokémon al ser criaturas distintas a los humanos, poseen una naturaleza que no comprendemos bien. Todavía tenemos mucho que aprender sobre ellos. Entonces ¿Qué es lo que deberíamos hacer?
― ¿Liberarlos? ―Exclamó una voz masculina.
― ¡Eso es! Deberíamos liberarlos, solo entonces, humanos y Pokémon podrán vivir en iguales condiciones, ahora, damas y caballeros, piensen en que es que podríamos hacer para que los Pokémon vivan realmente en igualdad.
― ¿Qué está diciendo? ―White sintió un escalofrío mientras escuchaba.
Ghetsis levantó la voz, captando la atención de todos.
―En el equipo Plasma, creemos en la verdadera liberación de los Pokémon. Nuestra ideología revolucionaria busca poner fin a la explotación. Creemos que los Pokémon deben ser libres y no estar al servicio de los humanos. Y con esto permítanme que acabe, ha sido un placer poder dirigirme a ustedes hoy, muchas gracias.
White observó a la multitud con indiferencia, notando las reacciones, intriga, confusión e incluso miedo reflejado en las personas. Esto no era solo una charla, era una estrategia para ganar más seguidores y sembrar la duda en la mente de los entrenadores.
Los clones uniformados de la extraña organización retiraron sus banderas, se formaron alrededor del líder escalofriante y se alejaron. A pesar de todo, Ghetsis tenía algún tipo de don para hablar en público, a su manera escalofriante. Sus gestos y ademanes teatrales podían convencer a cualquiera de escuchar lo que tenía que decir. Pero con ese aspecto tan extraño, al menos por parte de White, no podía tomarlo como alguien que quisiera hacer el bien; le parecía más bien un villano.
La gente empezó a dispersarse, lo que hizo que la morena soltó un suspiro de alivio, por fin podría dirigirse hacia el local de sus amigos. Tomó a Tepig en brazos, acariciando su suave pelaje mientras sonreía para sí. Amaba a Domi, su tepig y Lala, su drilbur, solo esperaba que no la odiaran por los nombres que ella les ponía inspiradas en la música, cuando un leve choque la sacó de sus pensamientos. Alzó la vista, y su mirada se cruzó con unos ojos azules profundos, que la observaban con una intensidad desconcertante. Por un instante, sintió que su corazón se detenía, como si aquel desconocido hubiese congelado el tiempo solo con mirarla. El desconocido que la observaba era más alto que el promedio, con su cabello verde largo atado y una gorra que le daba un aire misterioso, tenía un aspecto atractivo, aunque algo inquietante y la manera en que la miraba, como si quisiera descifrar algo oculto en ella, le provocó un escalofrío. White frunció el ceño, retrocediendo un paso instintivamente, pero no podía apartar la vista de los suyos, que parecían buscar algo en lo más profundo de su ser.
—¿Cuál es tu nombre? —Preguntó, con una suavidad que contrastaba con la intensidad de su mirada.
White lo miró con cautela, sin saber cómo reaccionar ante aquella pregunta inesperada, la incredulidad se reflejaba en su expresión, mientras el mundo a su alrededor seguía su curso. Sin darse cuenta de su incomodidad, el chico inclinó la cabeza con una expresión curiosa.
—Tu Pokémon estaba diciendo cosas interesantes sobre ti —Continuó como si lo que decía tuviera todo el sentido del mundo, hablaba demasiado rápido— ¿Qué ocurre? ¿Eres extranjera? Tal vez no entiendes mi acento… ¿Vienes de Hoenn? ¿De Johto?
La absurda situación hizo que White esbozara una sonrisa irónica, más por lo ridículo que te confundan con extranjera que por verdadera diversión. Lo observó con detenimiento, había algo magnético en su presencia, pero el sonido de un teléfono la desconcertó aún más. El chico alto sacó un aparato grande y anticuado, de esos con antenas largas que hacía mucho que habían dejado de usarse. White parpadeó, aún más confundida por ese detalle, sintiendo que el chico parecía sacado de otro tiempo o que, de alguna manera, estaba participando en una especie de actuación en la que ella se había colado sin darse cuenta.
—Espérame un momento—Dijo el peliverde, girándose para responder la llamada, su tono se volvió rápido e impaciente, como si de pronto hubiera olvidado por completo la existencia de White.
La morena rodó los ojos, sin saber si estaba molesta por lo grosero que había sido al ignorarla y no presentarse primero, divertida por lo absurdo o simplemente incrédula ante la extraña escena. Se giró buscando una reacción en Cheren, pero él también parecía perplejo, con el ceño fruncido mientras intentaba procesar lo que acababa de presenciar. Sin decir una palabra, White lo tomó del brazo y tiró de él, alejándose rápidamente de la plaza.
Subieron las escaleras que conducían al local de música, sus pasos apresurados resonando en la madera bajo sus pies. El corazón de la morena latía con fuerza en su pecho, aunque no estaba segura si era por el esfuerzo de correr o por la extraña tensión del encuentro. Aferrada al brazo de Cheren, trató de controlar su respiración, pero la sensación de inquietud persistía, como si algo estuviera a punto de cambiar para siempre.
Cuando llegaron a la cima, soltó a Cheren y miró hacia atrás por un momento, viendo al extraño de cabello verde que ya había terminado su conversación, ella se escondió al ver que el chico alto estaba viendo hacia distintas direcciones buscando algo, esperaba que no a ella.
—Que random todo esto, sin comentarios —Murmuró White.
—Tal vez sea uno de tus fans —Bromeó Cheren, intentando aligerar el ambiente— Uno con tecnología de hace cincuenta años.
White lo fulminó con la mirada, arqueando una ceja, visiblemente irritada.
A su alrededor, el bullicio del local de música era imposible de ignorar. El escenario estaba en pleno montaje, y los organizadores corrían de un lado a otro, asegurándose de que todo estuviera listo para la noche. Los músicos estaban ocupados afinando sus instrumentos y haciendo pruebas de sonido. Algunos ya estaban reunidos en pequeños grupos, discutiendo el repertorio, mientras otros ajustaban detalles técnicos. Las luces parpadeaban, ajustándose a la intensidad correcta, y el ambiente general era un caos.
—Mira, ahí están los otros músicos —dijo Cheren, señalando hacia los mellizos cerca del escenario.
White sintió un nudo en el estómago. Era la última vez que iba a cantar en ese escenario en mucho tiempo. Sin embargo, había más en juego hoy.
—Recuerda, solo tienes que cantar —le susurró Cheren, como si pudiera leerle la mente— Bel y yo nos encargamos del trabajo del alcalde Tú concéntrate en la música, ¿vale?
White suspiró, sin estar del todo convencida. Asintió de mala gana, aunque en su interior sabía que cantar no iba a ser suficiente. Tendría que interactuar con los invitados, y si sus sospechas de que eran los del mitin eran ciertas, su expresión de disgusto sería evidente. La indignación la invadía al pensar en el discurso de la liberación Pokémon, un concepto hipócrita que ignoraba por completo el vínculo entre Pokémon y entrenador.
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El ambiente en "La Casa de la Música" estaba cargado de una energía vibrante, pero al mismo tiempo, tensa. Desde su posición en el bar, Cheren tenía una vista clara del escenario, donde White, junto a los mellizos Jade y Rufus, ofrecían una presentación que capturaba la atención de todos los presentes. Jade, con su cabello castaño y expresión concentrada, tocaba el piano con elegancia, cada acorde resonando con precisión. A su lado, Rufus, su hermano mellizo, mantenía el ritmo con la batería, su energía palpable pero controlada. A pesar de su indiscutible talento, era difícil no notar cómo todo se centraba en su mejor amiga.
Ella estaba en el medio del escenario, moviéndose con una gracia natural, y su voz dulce llenaba el local. Era un contraste fascinante, quien la conocía bien sabía que la castaña era impulsiva y se enojaba con facilidad, pero en ese momento, con los rizos suaves de su cabello castaño cayendo sobre sus hombros y sus ojos azules profundos, parecía otra persona. Vestida con un short, una blusa negra y una camisa de franela abierta, una combinación que debería parecer demasiado informal para la ocasión, pero que en ella lucía perfecta. No solo era su estilo, sino su presencia lo que capturaba la atención de todos. Parecía la protagonista de la escena, mientras que Jade y Rufus, simples extras a su lado. Cheren se encontró pensando en cómo, a veces, él también se sentía así junto a ella. Había algo magnético en White cuando estaba en su elemento, algo que lo hacía cuestionarse su propia presencia, como si, a su lado, simplemente orbitara alrededor de su luz, algo inalcanzable. El pelinegro odiaba que sus pensamientos tomaran este camino.
Las hermosas flores que decoran el cielo nocturno
Los sonidos de la ciudad, fuertemente envueltos por la luz
En ese mundo sin sonido con sólo dos de nosotros, las palabras que escuché fueron
"Te quiero"
El piano empezó mientras los aplausos surgían de la audiencia, no todos parecían interesados en la música. En una mesa al fondo, el alcalde charlaba con Ghetsis y varios de sus aliados, a los que se refería como los "sabios" de su grupo político. Ghetsis, sentado con la espalda recta y una expresión distante, apenas prestaba atención al espectáculo. No había emoción en su rostro, y sus ojos, fríos como el hielo, evitaban enfocarse en el escenario, enfocándose en su conversación con el alcalde.
El futuro que vimos en nuestros sueños
Una noche de verano, tu y yo
y se podían ver nuestras sombras
y cuando los últimos fuegos artificiales desaparecieron del cielo
como si fuera una señal
y en la mañana, al igual que en todas las demás
tu te veías igual que siempre
haciéndome apartar la mirada, como es usual
porque, por mucho que lo intentara, no podría olvidar tus palabras
incluso ahora, siguen resonando
A través de la noche, hasta el final de tus sueños
En el futuro que quiero llegar
¿De verdad? Ese sueño
¿De verdad? Incluso ahora...
Lo dudo, pero estoy segura.
Después del ahora y más allá del mañana
Hasta ese lugar hecho solo para nosotros
Ya casi llegamos
Por favor, no cambies
Ya casi llegamos
Las palabras que dijiste me esperan en ese futuro
Entre el público, Cheren mantenía su habitual actitud de vigilancia, siguiendo la petición del alcalde de asegurarse de estar atento a cualquier situación inusual. Había rumores sobre que este grupo Plasma o como se llame, eran problemáticos y necesitaba que estuvieran alertas ante cualquier sospecha. Aunque Cheren y sus amigas no solían involucrarse en política, aceptaron porque era un favor del alcalde. A su alrededor, la gente charlaba, bebía y disfrutaba de la música, pero él mantenía su atención dispersa, observando cada rincón del local. Fue entonces cuando algo llamó su atención. Un chico castaño con una casaca azul y la capucha puesta, que le cubría parcialmente el rostro, se acercaba a Bel, que estaba trabajando en el bar, sirviendo bebidas.
—Disculpe, señorita —dijo el chico dando un paso adelante hacia la rubia— ¿Sabes si podría hablar con la cantante? Soy Black, creador de contenido y me gustaría colaborar con ella. He oído que la llaman "la soñadora" en este local.
La pregunta dejó a Bel completamente paralizada. Su mente hizo clic de inmediato, reconociendo al chico frente a ella: el mismo Black que su mejor amiga solía mencionar con tanto cariño, aquel amigo con quien no había tenido contacto en mucho tiempo. Sus manos temblaron, y la bandeja que sostenía resbaló, haciendo que los vasos cayeran al suelo con un estruendo y se rompieran.
—No tienes remedio —Murmuró Cheren, más para sí mismo que para Bel, acercándose a ambos, mientras observaba los cristales esparcidos por el suelo. Sin embargo, su mirada se enfocó rápidamente en Black, evaluándose, era difícil porque la capucha de la casaca azul escondía en parte su rostro, pero podía ver ojos marrones con una sonrisa amigable, pantalón grisáceo y zapatillas negras. Era más alto de lo que parecía en sus videos musicales. Bel, aún aturdida, no pudo articular una palabra. Apenas avanzando, mirando a Black como si estuviera viendo a un fantasma.
—¿Conoces a la cantante? —Preguntó Cheren directamente, buscando alguna reacción que le diera pistas sobre las verdaderas intenciones de Black.
—No, no la conozco en persona —Respondió Black, encogiéndose de hombros con aparente interés—. Esa es la intención, quiero conocerla y ver la posibilidad de colaborar. Tengo entendido que es la dueña del local.
Cheren frunció el ceño, más desconfiado que antes, preguntándose si realmente Black no reconocía a White o si estaba siendo cauteloso al no revelar demasiado. Su rostro estaba parcialmente cubierto por la capucha, lo que dificultaba leer completamente sus intenciones. Los dueños del local eran Rufus y Jade, por lo que el pelinegro estaba confundido.
—Está bien —respondió Cheren tras una pausa, no del todo convencido—. Te llevaré a la parte de atrás cuando termine la canción.
Mientras la música de White seguía llenando el local, Cheren no podía sacarse de la cabeza la idea de que algo estaba fuera de lugar. ¿De verdad Black no la reconocía? Bel, aún en estado de shock, parecía confirmarlo, pero Cheren no se fiaba. ¿Black estaba siendo cuidadoso o había algo más profundo que aún no comprendían?
Nadie lo sabe
Nuestra propia noche
Que cubre la vista y es anhelada por el cielo de verano
Que parece conectar el presente y el futuro
mientras los fuegos artificiales arden
Contigo aquí, mira, estamos siguiendo ese sueño
El perfil de tu rostro iluminado por el cielo nocturno
Juntos mirando hacia arriba
Si, siempre, por el bien de esta vista
Si, definitivamente, mira como esos dos futuros
Se superponen y se vuelven uno solo
En mitad de la noche, junto a ti
en ese futuro al que hemos llegado
está bien, mis sentimientos están bien, entregados a ti
Superare el sueño que tuve ese día
Desechare el presente y me dirigiré hacia el mañana
Y te podre encontrar de nuevo mañana
Solo por poco más, no termines
solo por un poco más, mira los fuegos artificiales
están envolviéndonos juntos
En este mundo silencioso las palabras “te quiero” resuenan.
N/A: La canción es “Ano Yume o Nazotte" de Yoasobi.
