Work Text:
Fue con la entrada del atardecer.
La uña de su pulgar rasgaba la piel de su dedo índice, un tick inconsciente; tenía el cuerpo incómodo de estar sentado por mucho tiempo en el concreto de la azotea del colegio, sus bolsos tirados en cualquier lugar al final de sus pies; y el silencio fiel acompañante en sus tardes juntos estaba presente.
Existió en algún momento de esa tarde un motivo para que Tenko fijara su mirada en algo más que el piso y sus zapatos del uniforme, el motivo tan rápido como apareció se perdió al ser testigo de cómo el rojo y el dorado pintaban el paisaje. En condiciones normales no encontraba maravilloso ver el patio de la escuela todos los días desde la azotea, ni los edificios grises que los rodeaban, pero esa tarde, simplemente todo era diferente; pudo haber sido la entrada al cambio de estación donde el viento enfriaba mucho más cuando el sol se ocultaba, ó, quizás Shimura estaba mucho mas perdido en sus emociones de lo que creía; era casi capaz de recitar poesía de la nada.
Miró a su lado, donde Todoroki Touya acostado ya le devolvía la mirada.
No recuerda el tiempo exacto que duró aquel intercambio de miradas, pero sí como todo a su alrededor se hizo irrelevante; Todoroki había teñido su cabello de negro hace pocos días y aún era difícil acostumbrarse a la vista. Ese día más que nunca quedó grabada en su mente la imagen de una corbata roja fuera de lugar, un saco desabrochado, cabello negro que cae sobre piel dorada y ojos azules mirando directamente a los suyos.
Hubo un intercambio de palabras irresponsables entre ambos mientras Todoroki alzaba su brazo para sostener su cabeza en su mano y aún sin separar la vista, Tenko dijo: "Estás mirando demasiado, loco" sin saber si se dirigía a sí mismo o al hombre frente a él, que sonrió, conocedor de que la culpa de robar miradas por mucho más tiempo del platónico los abrazaba a ambos, no sólo a uno de ellos.
Se acercó sin darse cuenta, como si el cuerpo de Todoroki atrajera magnéticamente el suyo. La realización lo alcanzó junto al escalofrío que recorrió su columna siendo en el ahora más consciente que nunca de cómo sus respiraciones se cruzaban.
Fue un poco más orgánico y liberador de lo que pensó que sería su primer beso; pareció ser lo mismo para Todoroki a quién sintió perdiendo un poco el aliento cuando no habían hecho más que tocar sus labios. Como si lo hubiera estado esperando con el mismo anhelo que Tenko.
Una mano subió hasta su cuello y dedos cálidos se enredaron en su cabello; sus propias manos estaban sosteniendo su peso a un lado de la cabeza de Todoroki mientras sus labios bailaban entre sí la canción que sus corazones se cantaban en serenata el uno al otro.
El tiempo y el sol estaban tan temerosos de interrumpirlos que pasaron y se ocultaron sin decirle a nadie.
Esa vez ambos volvieron un poco más tarde a sus casas sin temor a una reprimenda, con los labios hormigueando las manos frías por la brisa de otoño y los corazones cálidos.
