Actions

Work Header

Hacerse a la idea

Summary:

Después de su encuentro con el Tramposo y el bucle del tiempo, Dean comenzó a notar que Sam estaba actuando muy extraño. Apenas hablaba; se había convertido en un cazador muy violento durante las cacerías; se curaba las heridas solo, y lo peor era que no siempre llevaba a Dean en sus cacerías.

Sam aprendió la lección del Tramposo, sabía que no iba a poder salvar a Dean, su hermano mayor iba a morir y debía hacerse a la idea de que desde el momento en que su hermano mayor muera iba a estar solo. Era mejor hacerse a la idea de que no por mucho tiempo iba a tener a Dean a su lado.

Pero Dean tenía algo que decir al respecto.

Work Text:

Dean estaba asustado por Sam. 

 

Sabía que pasar por ese bucle de martes sin fin donde Dean moría y volvía a reiniciarse debió ser terrible para Sam, es decir, fue un recordatorio de la inminente muerte de Dean en tan solo unos meses. Aun así, Dean esperaba que después de que ambos se fueran de ese horrible lugar, Sam derramara su corazón o que estuviera más pegajoso con Dean. Siempre fue así para ellos cuando uno de los dos estuvo en un gran peligro. 

 

Dean recordó cómo fue después de la resurrección de Sam, apenas podía dejar de tocarlo, siempre tenía que revisarlo y curarlo después de cada cacería, y la primeras semanas se quedó despierto hasta largas horas de la noche mirando a su hermanito dormir, era hipnotizante y relajante para él ver el pecho de Sam bajar y subir. 

 

Pero Sam no se volvió más pegajoso, ni más protector después que dejaron al tramposo atrás, sino que todo lo contrario. Apenas hablaba con Dean, solo respuestas cortas y monótonas, era mucho más frío con las personas que entrevistaban o salvaban, y siempre estaba buscando nuevas cacerías. Parecía que estaba desesperado por matar a cualquier monstruo que se le cruzara. 

 

Pero lo que más asustaba a Dean era su manera de tratar con los monstruos: Sam era cruel, brutal y parecía como si le gustara que sufrieran antes de terminar con ellos. Parecía que su hermano no tenía alma. 

 

Dean estaba seguro que le faltaba información, algo más había pasado en todos esos martes, algo había transformado a su nerd, tímido, gentil hermano Sammy en ese… ni siquiera tenía palabras para describirlo; pero definitivamente ese hombre que se sentaba a su lado en el auto, con quien compartía habitación de motel no era su hermano, al menos no era el hermanito que él había criado. 

 

En ese momento ambos estaban en la habitación del motel, Dean estaba acostado en su cama sumido en todos esos pensamientos mientras observaba a su hermanito, y Sam estaba con su computadora buscando un caso, obviamente. Dean le había prácticamente implorado que descansaran una semana al menos después de tantas cacerías consecutivas, pero Sam al parecer no podía hacer eso. 

 

“Encontré algo. No es muy lejos”, informó Sam con el tono de voz muerto que Dean detestaba. Sam se levantó, agarró su bolso, metió algunas cosas, tomó las llaves del impala y se dirigió a la puerta.

 

“Sam! Espera!”, dijo Dean levantándose de la cama con los ojos a punto de salirse de sus cuencas. En serio Sam estaba a punto de dejarlo tirado?. “¿No te olvidas de mí?”

 

Sam lo miró e inhaló. “No es nada de otro mundo, estoy cien por ciento seguro de que es un fantasma. Sal y quema. Lo puedo hacer solo, y vos me dijiste que necesitabas descansar de tantas cacerías”, dijo con una ceja levantada. 

 

“Sammy…”

 

“Voy a estar bien, y si veo que no lo puedo manejar te voy a llamar. Nos vemos”, y con eso cerró la puerta, sin darle oportunidad a Dean de responder; a los segundos Dean escuchó el motor del impala arrancar. 

 

Desde cuando Sam tomaba la impala sin siquiera preguntarle a Dean? Obviamente que Dean le confiaba el auto a su hermano, pero ya era una costumbre y tradición que fuera Dean quien condujera y que era eso de dejarlo para cazar solo? 

 

Eso definitivamente fue la gota que derramó el vaso. En cuanto ese niño volviera, Dean le iba a pedir explicaciones. En ese momento Dean solo esperaba y rezaba que Sam volviera a salvo de su cacería en solitario. 

 

 

Sam no lo llamó en los tres días que le tomó finalizar esa puta cacería, ni siquiera se molestó en contestar los miles de mensajes que Dean le había mandado. Cuando Dean estuvo a punto de perder la razón, escuchó el inconfundible sonido del impala estacionándose en frente de la habitación. Dean se levantó y se paró en frente de la puerta con los brazos cruzados, estaba preparado para dar a su hermanito una buena reprimenda. 

 

Pero apenas vio a Sam, todos sus instintos protectores de hermano mayor se activaron. La cabeza de Sam estaba sangrando, y había mucha sangre sus ropas. De inmediato Dean se adelantó y tomó a su hermanito en brazos y se sorprendió cuando Sam lo empujó con fuerza. 

 

“¡Yo puedo! No necesito que me sostengas como a un bebé!”

 

Dean se quedó completamente atónito. “Se que podes, ya que no se como manejaste hasta acá con esa contusión en la cabeza, pero no esta demás un poco de ayuda”, dijo con toda la suavidad que pudo. Al no recibir respuesta de Sam, suspiró y dijo, “Voy por le botiquín, no te duermas”

 

Cuando volvió, Sam se había quitado la camisa y la remera y Dean se estremeció ante las heridas que tenía su hermanito en el torso. Parecían tres grandes garras, ademas había muchos golpes y marcas por el resto del cuerpo. “¿Cómo pasó eso? Pensé que era una sal y quema fácil”

 

“Fue una familia. Habían sido asesinados y todos se volvieron vengativos. No fue un fantasma, fueron cinco. Me llevó tiempo quemar cinco cadáveres, además el resto se enojaba más a medida que me iba encargando de ellos”, dijo alcanzando el botiquín. 

 

“Que estas haciendo?”

 

Sam frunció el ceño. “Por si no lo notaste, esto necesita puntos”, dijo siseando cuando se volcó alcohol en sus heridas. 

 

“Si… y solemos curar al otro. No a nosotros mismos”

 

Sam lo miró un largo rato. “Ya te dije que yo puedo. Anda a descansar, Dean”, dijo mientras comenzaba a enhebrar el hilo en la aguja. 

 

Dean miró asombrado como Sam comenzaba a cocerse a sí mismo, parecía muy profesional, como si ya lo hubiera hecho millones de veces. “Sammy, que mierda fue lo que te paso todos esos martes?”

 

Sam frenó de golpe y cerró los ojos. “Ya te dije lo que pasó”

 

Dean negó con la cabeza. “No soy idiota, no me estas diciendo toda la verdad. Algo más tuvo que pasar”

 

“¿Por qué?”, preguntó Sam con una sonrisa burlona mientras terminaba de curarse. 

 

“Porque no estás siendo vos mismo, Sam!! Porque todo lo estas haciendo desde que dejamos atrás esa mierda de lugar no tiene sentido! No sos…”

 

“Que? El mismo hermanito al que salvaste? Por el que vendiste tu alma??”, preguntó Sam sarcásticamente. “Lastima que no haya un tiempo límite de devolución, para aquellos que vieron que no valía la pena entregar su alma. Tal vez sea algo que deberían implementar en el infierno, se los podes proponer vos cuando vayas”

 

“No es gracioso, Sam”, dijo seriamente. Era algo extraño y doloroso ver a Sam hablar de esa forma, tan resignado y seguro de que Dean iba a ir al infierno. Antes del tramposo Sam nunca hacía bromas al respecto. Es más, Sam odiaba cuando Dean las hacía. “Justamente de estas cosas estoy hablando”

 

Sam se terminó de limpiar y se levantó. “Me voy a dar una ducha, nadie te pide que te quedes. Si no te gusta lo que soy, ahí tenes la puerta”, gruñó y con eso azotó la puerta del baño.

 

Dean pasó su mano por el rostro, debía encontrar la manera para que Sam se abriera con él. Tal vez tuvo que hacerlo ese mismo miércoles que Sam lo abrazó con todas su fuerzas, pero se veía tan frágil y cansado, que Dean lo dejó pasar, pensó que Sam iba a hablar por su cuenta. 

 

Tenía que encontrar una manera en que Sam volviera a ser su hermanito. Que volviera a ser su Sammy

 

 

Su siguiente cacería fue dos días después de eso, Dean obviamente no quería ir ya que quería que Sam descansara, pero Sam estaba insistiendo y la última vez fue solo, Dean no iba a cometer ese error. En su investigación se dio cuenta de que a todas las víctimas les faltaba el corazón, así que era obvio lo que eran.

 

Los hombres lobo eran un fastidio. 

 

Pero durante la cacería, Dean estuvo vigilando a Sam y cada uno de sus movimientos. Fue muy frío con los familiares de las víctimas y con la policía, y Dean estaba enojado ya que él ahora tenía que ser le de la sonrisa amable y palabras cálidas. 

 

Pudieron encontrar el escondite donde vivían los tres hombres lobos, estacionaron el impala a varios metros y ambos hermanos se armaron. Dean frunció el ceño al ver que Sam estaba mucho más armado que él. “Sammy, somos dos contra tres. No vamos a matar a toda una manada”

 

Sam lo miró. “No sabemos si hay mas, Dean”, dijo con un tono de voz, como si Dean fuera un idiota. Con eso se dirigió hasta el galpón con pasos rápidos y firmes, mostrando toda su altura. Dean lo siguió detrás y abrió los ojos como platos cuando Sam se dirigió de una a la puerta principal del galpón.  

 

“Para! Sam!”, susurró Dean. “No podes entrar así nomas, siempre revisamos las ventanas y vemos el interior. Así no es como trabajamos”

 

“Así trabajo yo desde ahora”, dijo Sam y antes de que Dean pudiera decir algo más, pateó la puerta con todas sus fuerzas, atrayendo la atención de los tres hombres lobos que estaban allí reunidos. Sam enfocó su vista en sus pociones y les apuntó con su arma y disparó tres veces, en varios lugares menos en su corazón. Luego se acercó y a cada uno le disparó varias veces antes de apuntar y disparar en su corazón, vaciando cada cargador que traía. Fue así con cada uno. 

 

“Sammy?”, Dean estaba completamente petrificado, ni siquiera había llegado a apuntar con su arma, y Sam había acabado con todos de una forma muy sanguinaria y el corazón de Dean titubeo cuando su hermano se dio vuelta y sonrió con su rostro ensangrentado. 

 

Sam avanzó y dijo, “Voy a armar la pira”

 

Dean lo vio irse por la puerta, miró de nuevo los cadáveres y tragó. 

 

Quemaron los cadáveres, y ambos subieron al auto y volvieron al motel. Durante todo el viaje ambos estuvieron en silencio, Dean notó que sus silencios eran diferentes. Dean estaba asustado y enojado con Sam, en cambio, Sam estaba tranquilo mirando por la ventana, estaba tan relajado que asustó mucho más a Dean. 

 

Llegaron al motel y Dean se quedó mirando como Sam comenzó a juntar y guardar sus cosas. Dean solo se quedó allí con los brazos cruzados, pensando en su próxima jugada. No podían irse de esta ciudad sin saber que mierda estaba pasando con Sam. 

 

“Dean? Estás bien?”

 

Deen levantó la mirada y se encontró con Sam que lo miraba preocupado. “No, no estoy bien”

 

“Estás herido? Ni siquiera estabas…”

 

“No, no estoy bien porque estoy preocupado y asustado por vos Sam”, dijo Dean suplicando. “La forma en que cazas desde que nos enfrentamos a tramposo…”

 

Sam lanzó una risa incrédula. “Y que esperabas? Todos esos martes me mostraron lo inevitable”

 

Dean frunció el ceño.“De qué estás hablando?”

 

“Vas a morir, Dean”, dijo Sam encogiéndose de hombros.

 

Dean se estremeció ante la naturalidad con que Sam dijo eso. Este no era el hermanito que estaba seguro que iba a encontrar una solución, es más desde que se enfrentaron al tramposo, Sam dejó de buscar a Lilith. Dean no se había dado cuenta de eso antes. 

 

“Vas a morir y yo me voy a quedar solo. Acá. Voy a seguir acá, solo, porque vos me reviviste y decidiste morir. Lamentablemente no hay forma de salvarte, fui un idiota al pensar en eso. Entonces no quedó alternativa, me convertí en otra cosa”

 

Dean frunció el ceño de nuevo. “Te convertiste en otra cosa? Recuerdo ese último martes y no estabas así, Sam. Al otro día decidiste convertirte en esto!”

 

“Porque desde ese martes que recordas al miércoles que te abrace hubo seis meses de diferencia!!”, rugió Sam.

 

“Que?”, pregunto Dean con voz pequeña. Lo que estaba diciendo Sam no tenía ningún sentido.

 

Sam se sentó en la cama resignado. “El miércoles cuando despertamos fuiste al auto y alguien te mató. Estuve seis meses solo, cazando solo, persiguiendo al Tramposo, cuando lo encontré le supliqué que te trajera de vuelta. Lo hizo, me devolvió a ese miércoles, y entendí su lección. Entendí lo que me quiso enseñar”

 

Dean estaba horrorizado. Sam había pasado seis meses solo? Ahora entendía mucho más la actitud de Sam. No solo había visto morir a Dean todos esos martes, sino que pasó seis meses sin él. “Qué lección?”

 

“No puedo salvarte, Dean. Vas a morir y yo voy a estar solo. Tengo que acostumbrarme a la idea de que voy a estar solo. Cuando volví a ese miércoles, pensé: ‘Tengo una oportunidad para pasar estos días con Dean. Voy a volver a ser su Sam’ . Pero no vale la pena, ya que en tan solo unos meses te vas a ir de nuevo”, dijo prácticamente inexpresivo. 

 

“Sammy…”

 

“En esto me convertí con tu muerte, Dean. Era mucho peor, estoy tratando de disimular lo mas que puedo, pero no puedo volver a ser tu hermanito Sammy solo para romperme de nuevo, no quiero pasar por eso de nuevo, Dean. Es mejor así y si tanto miedo te da esta versión de mi es mejor que llevemos caminos separados desde ahora”, dijo Sam. A continuación se dirigió a su bolso para terminar de empacar. 

 

“Que? No!”, dijo Dean parándose frente a la puerta para frenar a Sam. Todavía estaba procesando toda la información nueva que su hermano le acababa de tirar. Lo único que sabía era que no podía dejar ir a Sam ahora, no quería pasar sus últimos meses solo. 

 

Sam puso los ojos en blanco, y terminó de juntar sus cosas. “Podes quedarte con el auto, es tuyo después de todo”

 

“Sam, no te parece que es el peor momento para irte? Lilith sigue afuera! Tal vez en esos seis meses no te dio importancia porque el tramposo estaba manejando todo! Pero ahora esto es muy real y es un peligro tanto para vos como para mí”, suplicó Dean tratando de encontrar algo para evitar que su hermano se fuera. 

 

“Veo la forma en que me miras, Dean. Me tenes miedo”

 

“Tengo miedo por vos!! ¡¡No de vos!! Es algo completamente diferente, Sam! Y no quiero que te vayas, quiero que estemos juntos el tiempo que me queda, quiero que seas mi hermanito. Quiero que seas ese nerd que se preocupa por las personas, que pregunta mil veces antes de disparar, que hacia todo lo posible para que el idiota de su hermano mayor no vaya al infierno. Aunque sea algo obvio para vos que no hay una solución, quiero que lo sigas intentando, Sammy”, dijo Dean con lágrimas en los ojos. “Porque sin vos no soy nada, Sam. Sos mi fe, mi esperanza, sos lo que me mantiene unido, porque tengo miedo de lo que me va a pasar allá abajo”

 

Dean tomó aliento antes de seguir. “Y necesito estar seguro de que vas a estar bien, no quiero que seas esto. Sé que es egoísta porque apenas moriste no vi otra cosa que ese trato para traerte de vuelta. Pero lo hice porque mereces una segunda oportunidad, porque sos lo mejor que le pasó a mi vida, Sam. Estoy tan orgulloso de como te crié, fuiste a Stanford, Sam!”

 

“Dean…”, comenzó Sam con la voz rota. 

 

“Y se que va a ser difícil estar solo, pero no lo vas a estar, tenes a Bobby, a Ellen, a Jo… personas que te quieren y que te quieren bien. Pero ahora, en este momento quiero a mi Sam, al hermanito que crié y que se que va a ser algo bueno en el mundo”, dijo avanzando hasta que quedó frente a Sam y puso una manos en un lado del rostro de Sam y acarició el pómulo de su hermano. “Por favor, Sammy”

 

Las lágrimas cayeron por el rostro de Sam, por primera vez en meses se dejó sentir. “Creo que morí con vos, Dean”, dijo con la voz temblorosa. “No tenes ni idea de lo que llegue a hacer cuando estaba solo, en lo que me convertí, Dean. Sigo despertando todas las mañanas esperando que no estés y todavía no se como comportarme con vos”

 

Dean asintió, no se quería ni imaginar lo que debió ser para Sam. Él no aguantó ni dos días antes de ir y hacer el trato. “Solo te quiero de vuelta, no tiene que ser hoy o mañana, pero no puedo hacer esto sin vos, no quiero. Te necesito, Sammy”, y atrajo a su hermanito a sus brazos. 

 

Sam lloró en los brazos de Dean. “Una parte de mi te odia por obligarme a vivir así, Dean. ¿Por qué mierda hiciste ese trato?”, sollozó. 

 

A Dean se le cayeron las lágrimas. “Perdón, Sammy. No vi otra manera de seguir. No podía dejar que así terminara tu vida, tenes tanto para hacer, para vivir”

 

Sam no lo veía de esa manera, ahora gracias al tramposo sabía su destino, sabía en lo que se iba a convertir. Dean solo vio una parte de eso estas semanas y lo había asustado, pensó en cómo reaccionaría si supiera todo lo que hizo, pero podía permitirse volver a ser Sammy, solo por unos meses, por Dean. 

 

Sam sabía que en algún momento se volverían a ver, ya que no había posibilidad para él de ir al cielo después de todo lo que hizo, y después de todo lo que seguramente haría. Estaba condenado a ir al infierno, pero al menos podría estar con su hermano, podrían sufrir juntos. Hasta podría compartir celda, quien sabía. Pero no iba a compartir todo esto con Dean, ya había dicho lo suficiente. 

 

“Te parece si salimos de este motel de mierda y de esta ciudad y vamos por unas grasosas y ricas hamburguesas?”, preguntó Sam con una sonrisa forzada. 

 

Dean sonrió con una radiante sonrisa. “Ahora ese es el hermanito al que tanto amo”

 

Durante el viaje, Dean miró a su hermano durmiendo en el asiento del pasajero, su cabeza estaba apoyada en la ventana, otra de las cosas que había notado era que su hermanito no dormía mucho en las cacerías, pero ahora podía descansar, su hermano mayor estaba para cuidarlo. Dean pensó mucho en lo que Sam le contó, y tenía que encontrar una manera de asegurarse que Sammy iba a estar bien una vez que se fuera. 

 

Tendría que hablar con Bobby, Dean debía dejarle en claro que si necesitaba encerrar a Sam para que no cazara solo. No iba a permitir que Sam se convirtiera en ese ser sin alma que estuvo con él durante las últimas semanas. No quería pensar que por su culpa el hermanito que había criado se convirtiera en eso. 

 

Si, Sam estaría bien. Dean se iba asegurar de eso. 

 

FIN