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Horas extra

Summary:

Es un texto corto sobre como pienso que seria su primer beso.

Work Text:

Tenían que practicar los saques, pero el entrenador les dijo que no hicieran horas extra aunque eso no les importó mucho cuando se escabulleron para practicar.En un principio fueron los servicio, después se vieron envueltos en un uno contra uno que parecía no tener final, ambos eran casi igual de buenos.Casi, porque con un movimiento astuto yuki ganó el último punto, haciendo que el argentino al otro lado de la red suspire una risa cansada.
El sudor resbalaba por sus cuerpos, brillando bajo las luces fluorescentes del gimnasio. El silencio era ensordecedor, interrumpido solo por sus respiraciones agitadas. Yuki se acercó a Agus, sus ojos brillando con deseo. Con un gesto suave, apartó un mechón de cabello húmedo de la frente del argentino.
—Descansemos un poco —susurró yuki, su voz ronca por el esfuerzo.
Agus sonrió y asintió, sintiendo el calor de la mirada del japones en su piel. Se sentaron en el suelo, apoyados contra la pared. Yuki se acomodó a su lado, acercándose hasta que sus piernas se tocaron.
—¿Recordas cuando empezamos a jugar juntos? —preguntó Agus, mirándolo a los ojos.
—Claro que sí —respondió, acariciando apenas con el dorso de sus dedos el brazo de Agus— Eran otros tiempos.
—Sí, pero siempre tuvimos esta conexión especial —continuó Agus, su voz suave y gentil.
Se quedaron en silencio un momento, disfrutando de la compañía del otro. Luego repentinamente, yuki tomó la mano de Agus y la llevó hacia el lado izquierdo de su pecho.La verdad era que no tenia pensado hacer esto, o almenos no en ese momento.Aunque nunca hay un momento perfecto para una confesion, una especie de corriente electrica lo impulso a hacerlo en ese momento.
—Siento que te conozco desde hace mucho tiempo, cuando llegaste a Italia y me hablaste con tanta naturalidad pero a la vez me expresaste tu admiración tan directamente, realmente sabes como descolocar a alguien, después de eso fue muy fácil para mi acercarnos – dijo y Agus trago saliva, podía sentir el calor acumularce en sus mejillas cuello y orejas, sin embargo sonrió apretando la mano de yuki bajo la suya
—Yo también– El argentino le respondió mirando el piso, donde una pelota había quedado olvidada—Digo, siempre agradezco que seas mi amigo, mi compañero y... todo lo demás– Esa última frase salió de su boca antes que su cerebro lo procesara las palabras.
Yuki se inclinó hacia adelante impulsado por la oleada de cariño y ternura que el argentino tenía el talento de crear a su alrededor, dejó un beso suave en la mejilla de Agus, este cerró los ojos, disfrutando del momento. Yuki se animó a acercarse un poco más, hasta que sus labios rozaron los del otro.Un beso lento y apasionado se apoderó de ellos. Las manos de Agus exploraban el cuerpo de Yuki, mientras que las de Yuki se enredaban en su cabello. Se besaron con una intensidad que los transportaba a otro un lugar más íntimo. El corazón de Yuki latía con fuerza en su pecho. Cerró los ojos, concentrándose en las sensaciones que lo invadían: el calor de la piel de Agus, la suavidad de sus labios, el sabor a menta de su aliento.Las manos del argentino se deslizaron por su espalda, acariciando su piel con suavidad.Yuki se estremeció. Con un movimiento rápido, lo atrajo hacia sí, profundizando el beso. Sus lenguas se encontraron coordinando casi tan bien como sus cuerpos dentro de la cancha, explorando cada rincón de sus bocas.
El beso era como una promesa, una confirmación de todo lo que sentían el uno por el otro. Era un beso de complicidad, de años de amistad y de un amor que estaban dispuestos a descubrir.