Work Text:
Era su tercer flotante de melón.
Las salidas con sus excompañeros solían terminar igual: karaoke, cerveza y comida hasta la madrugada. Ahora que casi todos habían cumplido 20 años, pasar de un izakaya a un karaoke a otro bar se había vuelto costumbre. Esta vez se habían reunido para celebrar su graduación de UA dos años atrás.
Izuku, como siempre, había pedido flotantes de melón en lugar de cerveza. A pesar de que nadie lo juzgaría por beber antes de cumplir la mayoría de edad, prefería mantenerse sobrio. Hoy, sin embargo, quería irse. Era jueves y tenía tareas que corregir. En su entrenamiento para llegar a ser profesor de la UA lo habían puesto como asistente de Aizawa-sensei y no lo quería decepcionar.
Miró el reloj: 11:45. La fiesta apenas comenzaba, y quedaban un par de horas por delante. Pensó en irse sin esperar a Kacchan y dejarlo a su suerte. Aunque el rubio no le había pedido que lo esperara, irse sin él le causaba un extraño malestar. Siempre se iban juntos desde que se había mudado al mismo edificio meses atrás.
Entre risas y bromas, la voz de Mina cortó sus pensamientos.
—¡Vamos a jugar Rey dice! —exclamó con una sonrisa traviesa, sosteniendo un vaso lleno de palitos numerados.
Izuku sacó uno sin mucho entusiasmo y revisó su número: 11. Mina, como primera "Reina", anunció con teatralidad la primera orden de la noche.
—El 3 y el 1 tienen que besarse.
Un silencio expectante se apoderó del grupo.
—Yo soy el 3… —Kirishima rió incómodo, rascándose la nuca—. ¿Quién es el 1?
Después de unos segundos Katsuki levantó su palito, gruñendo como respuesta. Sin inmutarse, Kirishima se acercó y lo besó. Fue breve, casi casual, como si fuera algo rutinario entre ellos. No hubo explosiones ni insultos. Ni una sola palabra altisonante salió de su boca. Las risas y los silbidos estallaron alrededor y el juego continuó como si nada extraordinario hubiera pasado.
Pero Izuku sintió una mezcla de calor y frío recorriéndole la piel al mismo tiempo. Su mente daba vueltas y se sintió aturdido. Se preguntó vagamente si así era como se sentía Todoroki todos los días.
Incapaz de quedarse más tiempo, se levantó y salió del bar en busca de aire fresco.
La brisa de la noche de abril le golpeó el rostro, despejándole un poco el aturdimiento. Pero entonces su mente empezó a correr.
No había pensado seriamente en su primer beso o pareja, y si, había tenido un breve crush con Ochako, pero ahora eran buenos amigos y nunca había tiempo, porque en la secundaria se puso a entrenar con All Might y además todos lo odiaban por Kacchan, pero bueno, ahora eran buenos amigos y cuando fue a la UA todo había cambiado y siempre había villanos y lo que pasó con All for One y Shigaraki y luego se puso a entrenar para ser profesor, y aunque obvio había parejas entre sus compañeros, y era normal que Kacchan ya hubiera besado a alguien antes.
Un mar de pensamientos se agolpaba en su cabeza, cada vez más caótico. Katsuki había besado a alguien. ¿Lo había hecho antes? ¿Tenía pareja y nadie le había contado? ¿Podría ser Kirishima? ¿Llevaban años juntos en secreto? El enojo y la confusión lo invadían, una sensación incómoda y sofocante que lo hacía querer gritar y llorar a la vez.
Una mano fría se posó en su frente, sacándolo de golpe de sus pensamientos.
—¿Estás bien, Deku-kun? —La voz de Ochako sonaba preocupada. —No parece que tengas fiebre…
Izuku dio un respingo.
—Sí, sí, estoy bien. —El tono nervioso de su voz no convenció a ninguno de los dos.
Ochako lo miró con escepticismo y se recargó en la pared de la izakaya. Había pocos transeúntes en la calle, solo pasaban grupos de jóvenes como ellos o empleados de empresa que habían salido a beber. La luna se veía enorme en el cielo oscuro.
—¿Es por lo de Ba…?
—Eh, no, no, no —Interrumpió Izuku. —Solo tengo mucho trabajo y esto va para largo.
—Aizawa-sensei te pone a trabajar mucho…
—Si, pero me gusta. Me gusta estar con los chicos y ver cómo poco a poco van desarrollando sus quirks. Aunque, a decir verdad, revisar tareas de matemáticas no es lo máximo.
—Mmm… Ya sé que no quieres hablar de esto… pero siento que es muy injusto que…
Antes de que pudiera decir más, Katsuki apareció, con el ceño fruncido.
—¿Ya nos vamos a casa, Deku?
La voz de Katsuki lo atravesó como un rayo, provocándole un escalofrío inesperado. No parecía tan borracho como había pensado.
—¿No quieres quedarte un rato más? Puedo irme solo… —balbuceó Izuku.
Katsuki lo interrumpió alzando una mano con ambas mochilas y su bufanda roja.
—Vamos.
Sin más palabras por parte del rubio, Deku se despidió de Ochako, asegurándole que estaba bien y comenzaron a caminar. El silencio entre ellos era denso, cargado de emociones que Izuku no lograba procesar. Cada paso que daban aumentaba su incertidumbre. ¿Kacchan tiene pareja? ¿Por qué me molesta tanto? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ese beso?
—¿Estás bien, Deku? —preguntó Katsuki, rompiendo el silencio.
—Sí. —La respuesta fue rápida y cortante.
Katsuki lo miró de reojo, sabiendo que no estaba bien.
—No parece.
—¿A ti qué te importa?
—Caminemos. Así se me baja el alcohol.
El bar estaba a un par de estaciones del metro del edificio donde tenían sus departamentos, unos 30 minutos caminando. Desde que Kacchan se había mudado prácticamente se veían todos los días, generalmente él hablaba y hablaba mientras Kacchan lo escuchaba. Ahora el silencio era opresivo.
Izuku aceleró el paso, tratando de escapar de sus propios sentimientos, pero Katsuki lo siguió sin dificultad. Llegaron al edificio corriendo, con el corazón latiéndoles con fuerza. Izuku se detuvo para recuperar el aliento, pero la tensión en su pecho seguía ahí, inquebrantable.
— ¿Qué demonios te pasa, Deku?
Izuku lo miró, con el rostro ardiendo y lágrimas a punto de brotar.
—¡Nada!
Katsuki no lo dejó escapar. Dio dos pasos hacia él, sujetó su rostro entre las manos y lo besó sin previo aviso. Al principio, Izuku quedó paralizado, pero luego su cuerpo reaccionó por instinto y le devolvió el beso.
Cuando se separaron, Katsuki lo miró con intensidad, su rostro ligeramente sonrojado.
—Sabes a melón… ¿Cuántos de esos flotantes te tomaste?
Izuku se llevó los dedos a los labios, aún sintiendo el calor del beso.
—Mi primer…
Katsuki lo miró incrédulo.
—¡¿QUÉ?! No me digas que es tu primer beso ¡CARAJO!
Izuku asintió lentamente. Katsuki dejó escapar un gruñido frustrado.
—Mierda… Lo siento, Deku.
—No...
—¿No?
—No pasa nada. —Izuku negó con la cabeza rápidamente. Luego, en voz baja, agregó—: Pensé que tú y Kirishima…
—¿Qué? ¿Qué tiene que ver ese idiota? Carajo Deku, está enamorado de Ojos de mapache desde primero.
—Ehhhhhhhh…
Izuku lo miró sorprendido, sintiéndose aliviado y estúpido al mismo tiempo.
Katsuki caminó hacia la puerta del edificio, mientras Izuku lo seguía de cerca.
—¿Entonces…? —Intentó preguntar, pero Katsuki no lo dejó terminar.
—Tercer año de secundaria. Una extra que siempre se peinaba de dos coletas o algo así.
—¿¡BESASTE A TSUKINO-SAN!?
Tsukino-san era la chica más guapa y alegre de su grado. Todos querían salir con ella. Katsuki lo fulminó con la mirada.
—Baja la voz idiota, vas a despertar a todo el edificio. Sí, y un par de chicas más… Hasta que me di cuenta de que no era lo mío.
—Oh…
Avanzaron un poco más en silencio.
—Ese fue mi primer…
—Si, ya lo dijiste. —Continuo después de una pausa —Luego… fueron otras personas… nada serio.
Subieron las escaleras en silencio. Izuku no podía sacarse de la cabeza las palabras "nada serio".
Cuando llegaron al noveno piso donde estaba el departamento de Deku, Katsuki lo miró con una expresión indescifrable. Izuku respiró hondo, juntando todo el valor que le quedaba, y lo besó de nuevo. Esta vez fue más consciente, más intencional.
—No quiero que sea nada serio…
—¿Alguna vez hubo algo casual entre nosotros, nerd?
Izuku negó con la cabeza, sintiendo un calor reconfortante extenderse por su pecho.
—¿Quieres pasar a ver una película? —preguntó en voz baja, aunque ya era muy tarde.
—No tienes que forzarte Izuku.
—No me estoy forzando, Katsuki.
Katsuki se rió suavemente y ambos entraron al departamento y se quitaron los zapatos. Su hogar estaba lleno de merch de All Might, aunque su colección de Dynamight estaba creciendo exponencialmente. Se acomodaron bajo el kotatsu, y Deku puso una película que ya habían visto mil veces. A mitad de la película se quedaron dormidos, tomados de la mano.
