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Jude ha desperdiciado todo su día intentando encontrar una solución para sus pensamientos intrusivos.
En el caso en el que se encuentra, un mensaje de texto debería ser suficiente, ¿no? Ha hecho lo mismo que sus demás compañeros, le ha mostrado su apoyo a Vini en privado, y Vini se ha tomado el tiempo de agradecerle pese a que no debe estar con muchos ánimos.
No es correcto que Jude interfiera más de lo necesario, no es que no quiera, sino que su relación con Vini ya no es tan profunda como lo era en el pasado. Lo cual finalmente no resulta ser un impedimento, tendrían que haberlo encadenado en un sótano para evitar que se moviera.
Jude conoce muy bien su rutina habitual, a estas horas de la noche tendría que estar encerrado en su casa, no haciendo nada más que dormir. No es que suela tener insomnio, pero últimamente (en especial hoy) ha estado viendo un rostro familiar cada vez que sus párpados lo llevan a sumergirse en la oscuridad.
Un nombre y una sonrisa que se han clavado en su corazón.
El choque de sus puños no se detiene hasta que la cerradura chirría, sacándolo del aturdimiento. Jude ya no recuerda con claridad qué pasó en el trayecto que lo llevó hasta aquí, ni siquiera la expresión cansada de su chófer fue capaz de detenerlo. Se disculpó con él y también consigo mismo por no haber obtenido una licencia de conducir cuando así lo requería.
La puerta se abre, Jude traga mucha cantidad de saliva y su corazón retumba muy fuerte, preparándose para lo peor.
No hay palabra alguna para describir la reacción de Vini. Él se queda estático, con la boca semiabierta. E incluso con los ojos hinchados e inyectados en sangre, existe un brillo que Jude se esfuerza por creer que no se debe exactamente a las lágrimas acumuladas.
La vista es más que desesperante para Jude, casi se arrepiente de haber venido, su estómago se aprieta al notar las bolsas oscuras debajo de los ojos de Vini, las cuales revelan el estrés que debe haber pasado desde la mañana.
—¿Jude? —la sorpresa en la voz de Vini no es casualidad, Jude observa la prisa con la que intenta cambiar su expresión, realmente lo tomó desprevenido, ¿eh? Jude tampoco estaba en sus cinco sentidos cuando sus pensamientos lo trajeron a este lugar. Vini parpadea, totalmente confundido, carraspeando y reanudando su pregunta—. Jude, ¿por qué estás aquí?, ¿ocurrió algo?
Y todavía luce inocente, todavía cree que Jude vendría por una razón que no fuera él.
Sucedieron terribles acontecimientos en estos días, probablemente haya sido una de las peores semanas desde que Jude vive en Madrid, y no solo para él, sino para todos en el club, más que nada para la persona parada frente a él.
Jude tuvo que haber tomado esta decisión hace horas.
—Quería verte, Vini.
De alguna manera, Vini se las arregla para verse más atónito, lo cual es normal, ni Jude comprende muy bien sus propias acciones. Vini no parece tener ánimos de ponerse a la defensiva, termina por encogerse de hombros y suspirar, haciéndose a un lado para que Jude ingrese a la habitación.
Jude le echa un vistazo rápido al cuarto de Vini, tal y como lo esperaba; no hay nada fuera de lugar. Al voltearse para encararlo, los ojos de Vini están fijos en él.
—No debiste haberte molestado, ¿sabes?
—¿Por qué no?
—Es que ya es de madrugada, Jude, es bastante tarde para ambos. ¿Qué le dijiste a tu madre para que te deje salir? Ella de seguro se preocupará si no te encuentra en casa.
Es probable que Vini esté delirando un poco, lo trata igual que un niño.
—Vini, nuestras casas están demasiado cerca, ¿lo olvidaste? No es que me haya ido al otro lado de la ciudad.
Y si así lo hubiese requerido, lo habría hecho sin dudarlo.
—Lo siento —Vini se rasca la nuca, negando con la cabeza—. En realidad no me gustaría ser egoísta y convertirme en otra carga para ti, estoy seguro de que tampoco estás pasando por tu mejor momento.
Ah, Jude es tan obvio. Vini siempre ha sido perspicaz con los demás, es demasiado consciente de todo lo que pasa a su alrededor, tan dispuesto a brindar ayuda que en el proceso no se acuerda de cuidarse a sí mismo.
—Vini, esto no se trata de mí. Puedo jurar que ahora mismo nada me importa más que tú y tu bienestar, por favor ten eso en cuenta —a Jude le pica la palma de la mano, clava sus uñas en su piel para apaciguar la ansiedad—. Lamento no haberte contactado e interrumpir sin permiso, dicho esto, no estoy arrepentido de nada, no estaré tranquilo si te dejo aquí solo.
La mirada de Vini perfora miles de agujeros en él, es muy probable que esté luchando por descifrar lo que se oculta dentro de la repentina declaración.
—¿Y si te pido que lo hagas?
No es como si el corazón de Jude no pudiera aguantar ser desgarrado una vez más.
—No vas a hacerlo, hay una razón por la cual me dejaste entrar sin cuestionar nada —Jude comienza a ser demasiado consciente del sitio donde se plantan sus pies, tiene que tratar de concentrarse en lo primordial, para lo que verdaderamente vino—. Escúchame, Vini, si no quieres hablar, si no quieres decirme nada, está bien, voy a entenderlo, me basta con que me dejes quedarme a tu lado esta noche.
—Jude...
—Vini, no soporto verte en este estado. Me estaba volviendo tan loco que no tuve más remedio que asegurarme por mí mismo de que estuvieses bien.
Jude no predice lo siguiente, no espera que Vini sea el primero en romper la distancia. Se queda inmóvil, un pequeño roce que lo manda a la deriva, no se preparó con anticipación para que suceda tan pronto.
—El único modo de saber que eres real es con esto, ¿no? —Vini lo toca con delicadeza, pidiendo permiso a medida que se acerca. Jude lo sigue atentamente, no es capaz de despegar sus ojos de él—. Jude, todavía estoy procesando el hecho de verte tan cerca, de oír tu voz, yo...
—Vini...
—No es justo, Jude, no eres justo. Una parte de mí esperaba que estuvieras aquí, pero no creí que de verdad vendrías, ¿cómo debo actuar frente a ti? —la frente de Vini palpita contra su pecho, ¿o tal vez es el corazón de Jude el que salta de un lado para otro? Es un idiota por sentirse conmovido sabiendo que Vini estaba pensando en él en medio de todo el desastre—. ¿Por qué tú de todas las personas? Después de todo, no merezco que hagas nada por mí.
—Vini, yo... yo siempre estoy pensando en ti, todos los días, hoy más que nunca. Sentía que me estaba muriendo de preocupación al tenerte lejos—. Jude mira un punto fijo hacia arriba, los sentimientos que guarda en su interior lo van delatando con el pasar de los segundos—. Sé que ya no estamos juntos, pero eso no significa que tengas que actuar diferente conmigo, quiero que sepas que no voy a juzgarte.
Puedes usarme y ahogar cada una de tus penas en mí.
Las manos de Vini se plantan en él, buscando consuelo, Jude cree que su autocontrol ha llegado a su límite. Que estén juntos se siente irreal, ha pasado muchísimo tiempo desde que se dieron un abrazo tan íntimo, uno en el que únicamente existan ellos dos y no una multitud aplaudiendo detrás.
Jude cree que a partir de ahora ya no podrá soltarlo.
—Jude, yo...
—Dime, Vini, voy a escucharte.
El sollozo de Vini se pierde en el hueco de su hombro, la humedad comienza a filtrarse por la tela de su camisa.
—Fui tan ingenuo al dejarme engañar por las especulaciones, si hubiera esperado hasta el final, supongo que no me habría llevado una decepción tan grande —Vini toma un bocanada de aire, debe haber repetido este ciclo durante horas—. Yo... no puedo explicar por qué me siento tan humillado, estuve alejado de todo y aún así sentía que esta habitación estaba repleta de gente, que ellos se burlaban de mí.
Vini ha sufrido y se ha enfrentado a desafíos que en condiciones normales un jugador jamás debería experimentar. Jude no logra entender la cantidad de odio que Vini atrae hacia él, ¿por qué la gente tiene que ser tan cruel? En este punto, las inseguridades de Vini han flotado de nuevo hacia el exterior, es como si cada vez que estuviese a nada de tocar la cima, alguien viene y lo arroja de vuelta al precipicio; obligándole a empezar de nuevo.
Antes y después de Jude, Vini ha pasado por un montón de situaciones repudiables, injusticias que apenas son condenadas. Jude se siente tan impotente, realmente quisiera ser capaz de hacer más por él, de que nadie vuelva a hacerle daño.
—Las cosas nunca tuvieron que ser así, Vini, todo el mundo lo sabe, eres el ganador en nuestros corazones, eres el mejor del mundo —Jude cierra los ojos y aprieta su mejilla contra la sien de Vini—. El club, tu familia, nuestros compañeros y yo, todos estamos aquí para apoyarte, nos tienes a nosotros, sabemos mejor que nadie quién eres.
Y con eso, Vini finalmente se desmorona.
Mucha gente tiene la creencia de que llorar es para débiles, Jude por otro lado, piensa que es una suposición estúpida. Por desgracia, Jude no es del tipo que llora, y no es que intente mantenerse firme, la realidad es que las lágrimas no salen, a veces se siente igual que un cascarón vacío. Es por eso que admira tanto a Vini, si él también pudiera llorar, no tendría que encontrar otras maneras de lidiar con el dolor.
Vini es demasiado valiente y el mundo no está preparado para alguien con tal fortaleza.
El llanto de Vini se pierde entre la unión de sus cuerpos, Jude no cuenta los minutos, simplemente deja que Vini descargue sus emociones en él. Jude capta cada palabra, cada sentimiento, la sangre hierve lentamente en sus venas. Es devastador oírlo así, Jude se muerde el labio inferior para mantener la calma, sería terrible empeorar la situación para Vini.
Su función es ser un pilar al que aferrarse.
Terminan acurrucados en la cama, sus extremidades enredadas entre sí, a pesar de toda la ropa puesta, Jude siente el calor que emanan sus cuerpos. Jude rodea a Vini con un brazo y con el lado libre acaricia la parte posterior de su cabeza, en algún momento comenzó a dejar besos en su cabello, cruzando la línea trazada por ambos.
Poco a poco, la respiración agitada de Vini recupera su ritmo natural, Jude siente cosquillas en el cuello con cada exhalación, casi cree que Vini se ha quedado dormido.
—¿Jude?
—¿Sí?
Vini levanta la cabeza para hacer contacto visual con él.
—Sé lo importante que fue la temporada pasada para ti, literalmente llegaste y deslumbraste al mundo entero, fuiste y sigues siendo tan increíble, Jude —el corazón de Jude se agita ante los elogios, Vini sonríe con tristeza—. Es un poco mi culpa que no lo hayas ganado tú, lo lamento, quería disculparme por eso.
No es que Vini esté tratando de rebajar el premio, él no hace más que señalar lo que los demás dijeron acerca del criterio. Aunque Jude ha empezado a dudar de la veracidad detrás de eso.
Jude ya era consciente de su posición hace meses, seguramente perder esa final contra España lo sentenció por completo. Vini resultó siendo su "principal competencia", y tal vez a Jude le costó aceptarlo de inmediato debido a que todo eso se dio justo después de que rompieran. La guerra que quisieron crear entre ellos era una tontería, pero cumplía con su función de asfixiar a Jude y provocar que se aislara.
Afortunadamente, su ego se desinfló gracias a Vini, pues él no lo miraba con ojos ambiciosos, cada día dejaba en claro que si existía una rivalidad entre ellos, era una rivalidad sana.
—¿De qué estás hablando? No hay manera de que esto sea tu culpa. Ninguno de los dos ganó, pero tú terminaste por encima de mí, lo que significa que tenías más oportunidades que yo, ¿no es así? —Jude no se resiste del todo, estira la mano y alcanza el rostro de Vini, eliminando cualquier rastro de lágrimas en su piel—. Es verdad que también me hacía ilusión ganarlo, realmente no estoy satisfecho porque sé que era capaz de dar más de mí.
No va a negarse y mentir diciendo que no le afectó, después de todo era un premio con el que cualquier jugador soñaría, y lamentablemente Jude es alguien que detesta perder. Sin embargo, la frustración no lo llevaría a ningún lado, la motivación no se cortaría sabiendo que una derrota usualmente sirve para impulsarlo a sacar lo mejor de sí mismo.
—Lo sé, eres igual de competitivo que yo.
Las comisuras de sus labios se estiran hacia arriba, Jude asiente.
—Lo merecías, Vini, lo digo en serio. Siempre he pensado que eres el mejor.
—Lo aprecio mucho, yo también pienso lo mismo de ti.
—Gracias.
Vini suelta un suspiro, luce más relajado, la tensión en sus hombros ya no es tan pesada.
—Quiero seguir apoyando al equipo, jugar con ustedes y celebrar títulos juntos, ese es mi objetivo, Jude —Vini dibuja líneas sobre la camisa de Jude, sus ojos empiezan a recuperar la chispa de siempre, es realmente agradable de ver—. Y yo... no pienso cambiar mi actitud, seguiré mejorando y luchando por lo que creo correcto, incluso si eso significa trabajar el doble o el triple. No hay manera de que me rinda tan fácil.
—Mientras puedas seguir jugando al fútbol, ¿no? —Vini asiente, inclinando su cabeza ante el toque de Jude—. Si eso es lo que quieres, tienes todo mi apoyo, Vini.
Vini lo mira con asombro, su sonrisa es gigante y sincera, mucho más brillante que ese jodido Ballon d'or.
—Eres tan amable conmigo, Jude —la palma de su mano se coloca encima del toque de Jude, Vini se ve tan contento—.Sinceramente, eres lo mejor de mi día. Gracias por estar aquí para mí, Jude.
Eso provoca una gran explosión en la cabeza de Jude. Él no vino hasta acá para aprovecharse de la vulnerabilidad de Vini, su intención clara era ser un hombro en el que Vini pudiera apoyarse. Y aún así, en su interior ha comenzado a burbujear esa sensación tan deseada, ha sido tan incómodo durante meses porque sabía que ya no tenía derecho a tocarlo.
Y ahora, ambos están compartiendo una cama.
—Vini... —los ojos de Vini se posan en él, atento ante cada palabra. Jude se arrepiente de lo que imaginó recién, este no es el momento adecuado—. Vini ¿no tienes sueño? Deberías tratar de dormir.
—No, no tengo sueño.
Jude no reclama nada, se enfoca en sentir la piel de Vini quemando la suya.
—Tu frente está muy caliente, ¿estás bien?
—Bueno, me duele un poco la cabeza, de seguro ya se me pasará.
Jude parpadea, entrando en pánico.
—Te traeré algo para tomar, no te preocupes.
La mano de Vini rodea su brazo impidiendo que vaya muy lejos.
—No es necesario que salgas, busca en la mesita de noche.
—Bien.
Jude se estira encima de él, conteniendo la respiración. En medio de su búsqueda, algo familiar llama su atención. A Jude se le olvida por completo respetar la privacidad de Vini, se halla cogiendo la pequeña caja de terciopelo y lo saca de su lugar, examinándolo con cuidado.
—¿Jude?
Vini sigue su mirada, sus ojos se abren de par al descubrir lo que Jude le está mostrando.
—¿Por qué sigues guardando esto?
No lo pregunta para burlarse de él, no, esto requiere de una respuesta urgente, una respuesta con una lógica distinta a la de Jude.
—No creo que necesites que te responda.
¿Qué diablos quiere decir con eso?, ¿no sabe que le está dando esperanzas a Jude?
Jude no tiene idea de por qué de repente se siente tan molesto, él no tiene derecho a cuestionar, a decirle a Vini qué debería hacer con sus propias pertenencias. Es evidente que tuvo que haber dejado la cosa en su sitio y fingir que no lo vio.
Ha llegado a un punto sin retorno.
—Si no vas a usarlos, deberías deshacerte de ellos.
La reacción de Vini no se compara a nada de lo que ha visto hoy, su mirada es tan profunda que Jude se siente intimidado, al parecer lo que acaba de sugerir es lo peor que Vini ha escuchado.
—¿Quieres que te diga algo? —Vini se acerca viéndose receloso, se lo arrebata de las manos y los apoya contra su pecho—. Los llevo conmigo cuando no estás cerca, porque no soy capaz de pretender que ya no me importa. Fue un obsequio tuyo, Jude, son especiales para mí.
—Vini...
—No, tienes razón, no tiene sentido que los siga teniendo —Vini no llora, en este punto ya debe estar seco. Pero a juzgar por el quiebre en su voz, debe sentirse muy herido—. Si te soy sincero, me hace pensar que todavía pertenezco un poco a ti.
Los ojos de Jude se sienten pesados, el oxígeno no circula del todo bien, ¿es correcto que tome esta confesión como una respuesta a la pregunta que se ha estado haciendo desde que rompieron?
—Joder, Vini, no puedes decir ese tipo de cosas sin darme un aviso antes.
Jude es rápido, tirando del cuerpo de Vini en su dirección hasta que se encuentran entre sí. Jude lo abraza con tanta fuerza que por poco se olvida de respirar en el acto, Vini por su parte, le corresponde con tranquilidad.
—Jude...
—Lo siento, no quise sacar conclusiones apresuradas, realmente lo lamento, Vini —Jude quiere que la tierra lo trague y lo escupa en otro planeta. Tiene que aprender a mantener su maldita boca cerrada.—. Eso me tomó por sorpresa, no creí que significara tanto para ti, no es que esté subestimando tus sentimientos, yo...
Vini lo interrumpe.
—Jude, no necesitas disculparte por nada —no hay angustia en su voz, parece ser que el único impaciente aquí es Jude—. Estoy bien, después de lo que has hecho por mí, tengo que ser un poco más honesto contigo.
Jude se congela, tardando unos segundos en alejarse para mirarlo.
—Vini, ¿tú...?
Vini lo ignora, abriendo la palma de su mano frente a él, haciendo una seña con la cabeza para que lo tome. A Jude le tiemblan las manos, tragando saliva mientras cumple con la petición.
—Encárgate de ponerlos en mí —Vini lo pide con la voz suave y llena de atrevimiento, Jude casi cae de espaldas en el colchón—. De esa forma ya no tendrás dudas de que también pienso constantemente en ti.
La calidez arde en las mejillas de Jude, es bueno que Vini no se haya enojado con él. De lo contrario, no habría escuchado nada de esto.
—Bien, lo haré.
Dentro de la caja reposan dos pendientes bañados en plata, pequeños detalles de diamantes limpios y relucientes. Una corta y divertida historia se oculta detrás de eso, Jude casi pierde la cabeza eligiendo los indicados, quería que sean perfectos para Vini.
De repente se han acercado sin detenerse, sus rodillas se están rozando.
Jude juega con el lóbulo de la oreja de Vini, perdiendo el tiempo a propósito. Por el rabillo del ojo, observa a Vini apretar sus manos entrelazadas, una sonrisa casi invisible en sus labios. ¿Qué estaba pensando al aceptar? Jude no lo sabe muy bien, ha comenzado a dejarse llevar por él.
Coloca el primer pendiente, asegurándolo en su sitio, tarda unos instantes ya que si se inclina hacia atrás, Vini verá la expresión tonta que lleva en el rostro. Tiene ganas de burlarse de lo pequeña que es la oreja de Vini, ¿también estaría bien que la llame bonita? Sí, sus orejas son pequeñas, adorables y extremadamente sensibles.
—¿Necesitas ayuda?
—No.
En ocasiones suele ayudar a su madre, y bien, fue él mismo quien lo hacia para Vini en el pasado.
No recuerda que lo extrañara tanto.
Ambos guardan silencio, Jude desea captar hasta el mínimo detalle de todo lo que va sucediendo. Sus manos no se alejan de Vini, conectan con la línea en donde termina su cabello, se deslizan por su cuello y suben nuevamente hasta su barbilla.
Vini se encuentra tan cerca, presionando sus palmas sobre el pecho de Jude.
—Tu camisa está empapada —informa Vini—. Y tu corazón late muy rápido.
—¿Bien? Creo que no hace falta buscar al culpable.
Vini se ríe en voz baja, es una melodía para sus oídos.
—¿Quieres cambiarte? Puedo prestarte mi ropa.
Las alarmas se activan en la cabeza de Jude, lo mejor sería alejarse ahora, ¿verdad? No responde al instante, se distrae con la forma en que los dedos de Vini se pasean por los huesos de sus clavículas.
—No, no quiero moverme de aquí.
Vini tararea con aprobación.
Y si bien es muy triste que Jude termine con su trabajo, una sonrisa se le escapa al verlo, los diamantes le sientan bien a Vini.
—Ya está —anuncia Jude.
—Tardaste demasiado.
—Si me das ese tipo de oportunidades, no voy a desperdiciarlas —Vini baja la cabeza, dando la impresión de querer decir algo, dudando demasiado mientras muerde el interior de su mejilla— ¿Vini, qué es?
—Tú... ¿vas a irte, verdad? Tienes que volver a tu casa.
Jude se acerca, buscando sus ojos.
—¿Qué te dije hace un rato?
—Has dicho bastantes cosas hoy.
Jude lo pincha suavemente, Vini se sobresalta.
—¡Jude!
—¿Qué fue lo que te dije, Vini?
Vini se estremece cuando Jude le soba el brazo.
—Dijiste que querías pasar la noche conmigo.
—Correcto. Sigo firme con esa declaración —la sonrisa de Vini es tan resplandeciente que una vez más, Jude se da cuenta de lo jodido que está por él—. Pero es tu decisión, no la mía.
—No estarás pensando en que voy a echarte, ¿o sí?
—Solo digo que no debes sentirte en deuda conmigo.
Es Vini quien lo pincha esta vez, Jude sisea por el dolor, los vellos de cuerpo se levantan, más que nada por ver a Vini actuando igual de tonto que él.
—A veces eres un idiota.
—Lo sé.
—Jude.
—¿Sí, Vini?
Vini no responde con palabras, en su lugar, rodea suavemente las muñecas de Jude, una expresión tímida en su rostro, Jude la ha visto miles de veces, la conoce, que alguien tenga piedad con él. Jude ignora el temblor en sus pies, acaricia la mejilla de Vini y baja hasta donde ha estado evitando mirar, su dedo pulgar presiona el labio inferior de Vini.
—Vini, ¿es esto lo que deseas?
—Sí —admite Vini, sin temores—. Sí... no tiene que ser una anécdota, no tiene que ser solo por esta noche.
—Tienes razón, deberíamos ser civilizados y arreglar el asunto, ¿no? —eso es lo que dice, no obstante, ya se ha acercado lo suficiente para romper todas las barreras—. Tuvimos que haberlo solucionado hace mucho tiempo.
—Sí.
Y Jude le sigue la corriente.
—Sí.
—Jude...
—No podré detenerme si me miras así, Vini.
Y menos si susurras mi nombre con tanto anhelo.
Para su sorpresa, es Vini quien da el paso final.
Jude no pensó que terminaría besando a su ex en plena madrugada, de hecho, es un desenlace tan imprevisto que resulta impresionante. Vini tendría que haber levantado su Ballon d'or, Jude iba a ser el primero en aplaudirlo (tal vez abrazarlo sin verse raro), y al final ambos terminarían yendo por diferentes caminos.
Nada de esto estaba escrito en los planes de Jude, y no es que se esté quejando del todo.
Los labios de Vini se sienten agrietados, deshidratados por el llanto, Jude debe presionar lo suficiente para volverlos húmedos. El beso se siente bien porque lo comparte con Vini, cualquier cosa que pueda obtener de él es magnífico para Jude.
Es una sensación reconfortante, tan familiar como lo recuerda. Lo transporta a otra realidad donde el cielo es azulado y los pájaros cantan encima de ellos, es así como se siente el enamoramiento al principio, todavía es igual ahora, al menos lo es para Jude.
Espera que Vini comparta las mismas ilusiones.
—Vini... —Jude exhala sobre sus labios, la calidez de Vini lo hizo recordar que hace un rato tuvo que haber hecho algo—. Lo siento, olvidé darte el medicamento, déjame buscarlo.
Vini lo retiene en el mismo lugar.
—Estoy bien, ya no me duele.
Jude tiene que mantener la calma, todavía quedan suficientes horas , es necesario que sea paciente, lo ha sido por varios meses.
—No, insisto en que debes tomarlo.
Vini lo atrae hacia él, sus manos ahuecan las mejillas de Jude y se queja en voz alta, tomando por sorpresa a Jude.
—Y yo te estoy pidiendo que te calles y me sigas besando.
Bien, si es lo que él quiere, Jude no va a reprocharle tan pronto.
A Jude le tomó un largo tiempo entender que las palabras van acompañadas de acciones, y que dichas acciones deben ser realizadas en el momento. Si Jude hubiese fingido que nada pasaba, que Vini estaría bien sin él, su relación seguiría igual de estancada. ¿De qué le servía esperar una segunda oportunidad si él mismo no hacía nada para conseguirlo?
Durante el amanecer va a despertar con Vini en sus brazos, van a tomarse un tiempo para entablar una conversación formal. A Jude no le gusta apresurar las cosas, sin embargo, cree que el destino se ha vuelto a poner de su lado.
Sí, ellos probablemente puedan intentarlo de nuevo
