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Without Holidays

Summary:

Es año nuevo y héroes grandes, como lo son Deku y Dynamight, no tienen vacaciones.

Work Text:

Si alguna vez llegara a salir de su boca que odiaba su trabajo como héroe profesional estaría mintiendo descaradamente. Izuku Midoriya amaba ejercer como héroe. Ese siempre fue su sueño desde que tuvo uso de consciencia, sin embargo, no podía negar que había momentos en los que preferiría estar haciendo otra cosa en lugar patrullar alrededor de un enorme hotel en los Estados Unidos. Todo con el fin de vigilar que no ocurriese nada en una gran fiesta hecha por personas influyentes de altos mandos.

La llegada de ese año esperaba pasarla con su madre, ya que el año pasado no pudo. Dolió ver su rostro de decepción al darle la noticia que ese año tampoco sería posible. Por mucho que todavía le consolaba que hubiesen celebrado la navidad juntos, no era lo mismo que el año nuevo. Le dolía dejarla sola, a pesar de que la mujer insistió en que estaría todo bien.

Esa fría noche de diciembre estaba siendo bastante tranquila, todo lo contario a lo que pensaban las personas que lo contrataron. Sabía que no era el único desgraciado al que le arruinaron todos sus planes de año nuevo para cuidar de la gran cantidad de personas que festejaban dentro de ese hotel. Eran cuatro héroes vigilando dentro del lugar y cuatro héroes vigilando fuera. Los habían presentado y aunque siempre había sido bueno almacenando información, solo lograba acordarse del explosivo Dynamight y el ex novio del héroe Shoto, Gale Force.

Saber que su amigo de la infancia se encontraba al rededor del hotel le ayudaba a no sentirse solo del todo, por mucho que no estuviera al alcance de su vista. Se encontraba en la soledad de la azotea, observando el horizonte, a la espera de que algo malo ocurriese y él pudiese ahí evitarlo. Una brisa de aire freso lo atrapó, y aunque él amaba el frío, no podía evitar preguntarse cómo se sentiría Dynamight en ese momento, ya que las épocas de frío y lluvia eran en las que más débil se encontraba.

Escuchó unas cuantas explosiones cerca. No se movió de su sitio. Se mantuvo tranquilo mientras observaba el horizonte, miraba los grandes edificios iluminados, llenos de decoraciones navideñas para el ambiente. Sintió algo caliente en la cara y no pudo evitar sobresaltarse. A su lado se encontraba Dynamight, con un café en cada mano. No pudo evitar sonreír ante la imagen que veía.

—¿Para mí? —preguntó con dulzura. La cara del otro héroe no cambió en absoluto.

—¿Ves a alguien más aquí arriba? —contestó tranquilamente y le extendió, esta vez apropiadamente, la bebida caliente.

—Muchas gracias, Kacchan. —La gran sonrisa que brindó Deku solo provocó que Dynamight desviara la mirada. A paso tranquilo se sentó en una de las sillas de playa que había delante de la piscina.

—Los trajo uno de los guardias del interior del hotel. —Se encogió de hombros restándole importancia a su acto.

—Hiciste el esfuerzo por traerlo —puntualizó Izuku. Katsuki, por su parte, puso los ojos en blanco.

—Gran esfuerzo, casi muero en el intento. —Cuando dejó de poner los ojos en blanco, la mirada del rubio se dirigió a la silla de delante, donde Izuku había decidido tomar asiento.

Dynamight tenía la vista fija en los labios de Deku cuando vio y escuchó la leve risa que salía de ellos.

—Faltan unos minutos para que sean las doce —comentó Izuku, en un intento iniciar un tema de conversación con aquel hombre que llevaba muchos años conociendo—. ¿Te han arruinado tus planes de año nuevo?

—No realmente. —Bebió un trago de café, parecía que no diría nada más—. De todas formas, tenía planeado pasar el año nuevo con Uraraka y-

—¿Tan bien se llevan? —preguntó Izuku sin dejarle terminar la frase.

—Mal no me cae —añadió como si fuera la información más obvia—. Es la esposa de Kirishima, después de todo. He tenido tiempo para conocerla mejor. —Se encogió de hombros y volvió a tomar un trago de su café.

—Me alegro que te lleves bien con Ochaco. —Sin embargo, la voz de Izuku no parecía concordar con sus palabras.

—¿Quién dijo nada de llevarse bien? Simplemente no me cae mal —pausó unos segundos y buscó las mejores palabras para expresar lo que quería—, digamos que la tolero.

Izuku sabía que eso decía mucho y que, en realidad, por mucho que Katsuki intentara negarlo, la chica le caía bien y lo entendía mejor que nadie. Ochaco era un tipo de persona que costaba odiar, al contario, lo único que hacía era alegrar el día a los demás con su sola presencia. Desprendía un aura de tranquilidad y armonía, nadie a su alrededor querría romper un aura como esa, tan especial como lo es la de Uraraka. Izuku opinaba que las personas que odiaban a su mejor amiga, eran personas estúpidas, sin ningún fundamento o con razones muy tontas para odiarla. Ella era prácticamente un ángel a quien se apreciaba con solo verla sonreír. Incluso Bakugou lo hacía.

—¿A mí me toleras? —preguntó Deku, casi con temor. Eso provocó que Dynamight detuviera sus movimientos de extraer las granadas de sus brazos y le diera una mirada que reflejaba molestia, típica de él.

—Estamos aquí conversando, ¿no? —comentó con obviedad y eso solo provocó una fuerte felicidad en el pecho de Izuku.

Tal vez esa noche vieja no era tan mala.

—Sigo sin entender cómo después de todos estos años continúas con esa duda. —Izuku sonrió mientras miraba como su Katsuki terminaba de retirar las granadas. Pronto, su ceño se frunció. Parecía que quería decir algo y eso le provocaba una batalla interna—. No solo te tolero. —Izuku intentaba entender lo que Katsuki quería decir—. Tú me... ¿sabes? —Izuku asintió levemente, sin embargo, no había entendido y no quería forzar a Katsuki a decir algo que no quería—. Joder, Izuku. Tú me...

Todavía terminaba de acostumbrarse del todo a que su amigo de la infancia lo llamase por su nombre de pila. No era porque no adorase la manera en la que sonaba su nombre en labios de Katsuki, era más bien por la falta de costumbre que llevaba años arrasando. Sin embargo, una calidez le llenaba el pecho al saber que Katsuki se había acostumbrado a decir su nombre y no se le hacía raro o incómodo decirlo.

—Katsuki... —Fue raro para él decirlo y, al parecer, también para su amigo escucharlo, quien pausó sus intentos de decir lo que quería decir y volteó a verlo con enojo.

—¿Por qué me llamaste así? —preguntó completamente extrañado e Izuku se encogió de hombros a modo de respuesta—. ¿Te has enfadado conmigo o algo? —La risa de Izuku no tardó en aparecer, pero a Katsuki no parecía hacerle gracia.

—Solamente me preguntaba cómo se sentía decir tu nombre —explicó con calma, pero el rostro de Katsuki seguía molesto.

—Pues no sé cómo lo sentiste y ni me importa. —Izuku se sintió algo dolido—. Yo lo sentí raro, no me vuelvas a llamar así —Izuku asintió, con algo de desilusión—. Quita esa cara. A lo que me refiero con eso es que Kacchan está bien. Joder, está más que bien. Por favor, no me llames de nuevo por mi nombre. Es turbio.

Una carcajada los envolvió a los dos y Katsuki no pudo reprimir la sonrisa que se dibujó en su rostro.

—Tú me caes bien.

Los ojos de Izuku se abrieron con sorpresa. Eso era mucho decir si venía de Katsuki, quien no admitía ni siquiera que su mejor amigo, Kirishima Eijirou, le caía bien. Sintió las ganas de levantarse y abrazar a Katsuki, no obstante, no se sentía seguro de hacerlo, así que decidió colocar su mano encima de la rodilla del rubio.

—Es precioso escuchar eso venir de ti. Pero, ¿realmente tanto costaba decirlo? —Katsuki se encogió de hombros y volvió a tomar de su café. Izuku sonrió e imitó la acción.

Se miraron a los ojos durante varios segundos hasta que el bullicio de las personas dejó de ser un ruido blanco y comenzó a molestar a Katsuki. Los dos dejaron el café en el suelo y comenzaron a acerarse a la orilla de azotea. Por las calles había cientos y cientos de personas haciendo una cuenta regresiva. Faltaba poco para que dieran las doce y el corazón de Izuku latió de emoción al saber que recibiría ese año en compañía de Katsuki.

Cinco. Cuatro. Tres. Dos.

—Uno —dijeron ambos al unísono y se miraron para sonreírse mutuamente.

Los fuegos artificiales comenzaron a decorar el cielo nocturno, el cual estaba vacío de estrellas, pero lleno de muchas luces de varios colores. Izuku miró una vez más el cielo, siempre había amado los fuegos artificiales y cuando era pequeño, disfrutó unos cuantos con Katsuki. Un viejo y conocido sentimiento albergó su pecho y de la emoción, sus mejillas se tiñeron de un leve rojo. Rojo que era admirado por Katsuki.

A Katsuki nunca le sorprendieron los fuegos artificiales, él podía hacer lo mismo con su quirk, no obstante, no tenía la capacidad de cambiar los colores. La primera vez que observó a los fuegos artificiales en compañía de Izuku, en lugar de admirar el cielo, admiró la forma en la que los ojos de Izuku se iluminaban por los fuegos. Una dulce sensación albergó su pecho, liberando a flor de piel todos esos sentimientos de años y años hacia Izuku.

—Feliz año nuevo, Kacchan.

Desvió su mirada hacia Katsuki cuando no sintió una respuesta por su parte. Sin embargo, él lo miraba fijamente y llevando su mano al brazo de Izuku, con suavidad lo atrajo hacia él. Izuku se dejó llevar por todas las emociones que sentía en ese momento.

Kacchan lo iba a abrazar.

Aunque Izuku no se encontraba tan lejos de la realidad. Con un brazo, Katsuki le rodeó la cintura, mientras que usaba la mano libre de su otro brazo para llevarla a la pecosa mejilla de su acompañante. Katsuki no se tomó mucho tiempo en colocar sus labios encima de los de Izuku, así como Izuku tampoco se tomó mucho tiempo en profundizar el beso. Llevó una de sus manos a la nuca de Katsuki, se pegó un poco más a él y la otra mano la puso en la cintura del rubio.

El movimiento de sus bocas era lento y apasionado, como si tuvieran toda la noche para hacerlo. Izuku sentía su piel erizarse ante las caricias que dejaba Katsuki en su cintura. Su corazón latía con mucha fuerza y su cara se calentaba debido a las fuertes emociones que estaba sintiendo. Su mente estaba en blanco, no podía pensar en otra cosa que no fueran los labios de Katsuki.

Katsuki, por su parte, no se encontraba mucho mejor que Izuku. Una euforia recorría su pecho, su corazón latía demasiado rápido, sobre todo cuando Izuku decidió pegarse más a él nada más empezar el beso. Se sentía débil ante el tacto del Izuku, el pecoso besaba condenadamente bien y estaba seguro que sus piernas temblaban debido a todo el gozo que sentía. En un principio, cuando decidió de una vez por todas besar a Izuku, deseaba que fuese algo lindo y cursi como en las películas, pero por la reacción de Izuku, supo que no hacía falta.

Ambos llevaban años deseando eso, ¿por qué ocultar toda la pasión que sus cuerpos albergaban?

Katsuki fue el mismo que se separó del beso cuando sintió que si seguía así, iba a terminar cayéndose al suelo. No obstante, Izuku mantenía su cintura agarrada y sabía que, de flaquear, él lo sostendría, pero no quería mostrarse de esa forma tan sumisa ante el pecoso, por mucho que lo tuviera a sus pies. Las respiraciones de ambos eran un caos, ninguno sabía cómo recomponerse e Izuku no daba indicios de querer separarse de su cuerpo, por lo que colocó su frente en uno de sus hombros.

—Feliz año nuevo, Izuku —murmuró Katsuki cuando pudo controlar su respiración.

—¿Por qué...? —No pudo formular su pregunta, su respiración todavía no estaba controlada. Aunque Katsuki la entendió.

—Es tradición aquí besar a alguien cuando dan las doce —explicó con calma.

Izuku se separó, casi con brusquedad y todavía intentando regular su respiración, miró a Katsuki completamente dolido.

—¿Fue solamente por eso? Si hubieras estado con Yoarashi-san en estos momentos, ¿lo hubieras besado a él? —Katsuki rodeó los ojos.

—Bien. Me expliqué mal, ¿si? —Izuku rodeó sus brazos, totalmente ofendido. A Katsuki le pareció un gesto bastante lindo—. Es tradición besar alguien amado cuando dan las doce. ¿Crees que se me hubiera siquiera pasado por la cabeza besar a cualquiera que tuviera al lado? —Se acercó una vez, tomando con suavidad a Izuku del mentón para que lo viera directamente a los ojos—. Más que tolerarte, e incluso más que caerme bien... Tú me —suspiró pesadamente—, tú me gustas. Incluso siento que después de esto, el concepto queda corto con todo lo que me haces sentir. Siento que te quiero, Izuku. Siento que te amo, y también siento que... más bien, sé que llevo años haciéndolo. ¿Podrías hacer feliz a este pobre desgraciado que te ama con locura y darle otro beso más?

Izuku completamente sonriente, lleno de todo el amor que Katsuki le acababa de profesar, se acercó para besarlo una vez más. Apasionado, pero no por eso, carente de amor y ternura.

—Kacchan, yo también te amo desde hace tanto tiempo y aunque no soy tan elocuente como tú en este momento, puedo decirte que estoy seguro que quiero seguirte amando siempre. Así que, después de esto, tengamos una cita, ¿bien?

—Todas las que quieras.

Al final, estar sin vacaciones en un día como ese, llevó a ambos amigos de la infancia a poder profesarse todo ese amor que llevaban años sintiendo y el cual no se veían capaces de confesar. No había sido tan mala la entrada a ese año y tampoco serían malas las siguientes, porque:

Izuku ama a Katsuki y Katsuki ama a Izuku.