Actions

Work Header

Un hogar poco convencional

Summary:

Cuando alguien viaja al extranjero, suele volver con algún souvenir o un regalo típico. Sin embargo Xeno, es el único capaz de regresar de Japón con un "souvenir" que habla, lee y resulta ser un niño de cuatro años.
Este pequeño está a punto de redefinir lo que para Stan y Xeno significa ser una familia.

Chapter 1: Familia accidental

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

– Esto no es justo, yo debería llevarlo, ¡Fui quien lo adoptó!

– Si pero me amó más a mi que a ti desde el principio.

Xeno estaba a dos pasos de ahorcar a su esposo, aunque fuera inútil ya que su fuerza no le haría daño, no podía permitir que le ganará en esta discusión.

– Papás ​​si siguen discutiendo nunca podré casarme.

El comentario del joven fue ignorado por ambos mientras seguían discutiendo sobre quién tenía más derecho de llevar a su hijo al altar.

Gen nunca había pensado que la peor discusión de sus padres sería por quien debía acompañarlo en ese momento tan importante.

Pero no le molestó, en realidad se sintió muy querido al saber que algo como eso era tan importante para ambos.

Si rememorara todo lo que insinuaban sus padres frente a él, piensa que su vida ha sido un sube y baja emocional desde que se conocieron.

Aún así nunca cambiaría la familia que le tocó.

~~~~~~~~~~~~

– Como pueden ver a través de los años, los materiales y expediciones han cambiado, pero la incesante búsqueda de conocimiento no tiene fin. Cada nuevo descubrimiento nos acerca un paso más a resolver los misterios del universo, así que cuento con ustedes para seguir el camino de la ciencia.

Los aplaudieron al hombre frente a ellos, algunos por la felicidad de saber que la presentación jóvenes había llegado a su fin, otros se acercaron con curiosidad hacia el ya que no era muy común ver científicos extranjeros en su universidad.

Xeno había sido elegido para dar una conferencia sobre la importancia de la ciencia en las universidades de Japón. Parecía algo noble llenar de esperanzas y deseo de conocimiento a jóvenes que comenzaban su vida adulta pero en realidad tenía muchas ganas de irse.

El preferiría estar en su laboratorio, creando un nuevo virus o material inorgánico, a soportar como unas niñas lo miraban como enamoradas por sus rasgos exóticos.

Llamar la atención y crear discursos no era su fuerte, aún así muchos en ese lugar estaban cegados por su título de científico de la NASA como para darle importancia a sus palabras.

Al terminar su trabajo de voluntariado en las escuelas decidió tomar un día de descanso y salir a hacer turismo. Después de todo no tenia vacaciones tan seguido y le gustaba la cultura japonesa.

Había muchas cosas interesantes, incluso compró un poco de maquillaje para cierto militar, y se encontró viendo algunos productos locales cuando tropezó con un niño pequeño.

– Lo siento – le dijo con una sonrisa.

Le parecía extraño que un niño tan pequeño supiera su idioma pero no le tomo importancia mientras seguía con lo suyo. 

Hasta que notó que ya no traía su billetera.

– Oye, ¿¡Como te atreves!?

Vió al mocoso a lo lejos. 

Su cabello ayudaba a reconocerlo, tenía una mitad más larga de color blanco y la otra mitad más corta de negro y en el rostro tenía una cicatriz que iba desde su ojo hasta su cuello, en cuanto lo escuchó salió corriendo.

Había sido un ingenuo al caer en un truco tan viejo, aún así no podía dejarlo ir, en esa billetera traía su pasaporte y sus documentos. Si no lo recuperaba quedaría atrapado en Japón hasta que pudiera contactar con la embajada de su país.

Estaba quedándose sin aire y por su pésima condición física había perdido de vista su objetivo en medio de la multitud. Siguió caminando un poco más hasta que se cansó y cayó en la pared de un callejón para recuperar el oxígeno.

No podía creer que un niño le había ganado en una carrera y ahora tendría que hacer mucho papeleo para recuperar sus cosas.

– Gen, ¿Estás seguro de esto?

– No tienes que seguir preguntando, ya te dije que es para ti.

Xeno sacó las manos de su cara y olvidó el sufrimiento hacia si mismo al escuchar una voz parecida a la de quien estaba buscando.

Volteó con sigilo para encontrar la distinguida cabellera bicolor del pequeño ladrón hablando con un niño peli marrón que tenía algunas heridas en su rostro.

– Pero es mucho dinero, no deberías darme todo.

– No es como si me hubiera esforzado tanto en conseguirlo, solo hice algunos trucos que impresionaron a un extranjero – mintió con una sonrisa de confianza – con eso podrás conseguir un mejor hospital para que tú hermana se recupere.

El niño asintió con lágrimas en sus ojos mientras abrazaba a su amigo por tan noble gesto, se alejó para dirigirse al hospital y que cambiarán a su hermana a uno mejor cuanto antes.

El pequeño bicolor se quedó mirándolo con una sonrisa, sin notar como alguien salía de las sombras y lo agarraba por los hombros.

– Vaya, que buen samaritano tenemos aquí, me gustaría saber si la policía pensará lo mismo cuando se enteren como conseguiste ese dinero.

El niño luchó contra su agarre pero su fuerza era inútil contra el americano enfadado. En la comisaría descubrió que provenía de un orfanato y lo llevó hasta allí para ajustar las cuentas sobre su castigo.

– Asagiri, voy a preguntarte una última vez, ¿A quien le diste el dinero? – el maestro lo amenazó con la regla que tenía en su mano.

– No se lo di a nadie, ese hombre no tenía dinero, les está mintiendo.

– Este hombre es un reconocido y admirable científico, el único que sigue mintiendo eres tú – el instructor estaba harto así que lo obligó a extender su mano y comenzó a golpearlo con la regla.

Si bien a Xeno no le molestaban los cumplidos y estaba de acuerdo con los castigos para moldear la conducta de los infantes, no podía resistir la situación frente a el conociendo lo que de verdad ocurrió con su dinero. Sabía que ese niño no delataría a su amigo, porque eso significaría cambiar a esa niña de vuelta a su antiguo hospital.

– No tiene que seguir – Xeno se interpuso para que dejara de golpearlo – no me interesa el dinero, solo traía unos cuantos dólares, mis tarjetas y documentos estan intactos. – dijo con la esperanza de que el maestro le restara importancia – Sin embargo hay algo que me gustaría discutir con la jefa del orfanato, si no le molesta.

El hombre dejó atrás lo que hacía para guiarlo hacia la oficina de la dueña de ese lugar. Ella le confesó los dolores de cabeza que habían sufrido desde que el niño apareció.

Gen Asagiri llegó a ese lugar hace un año, cuando tan solo tenía tres. Sus padres no fueron los peores pero decidieron separarlo de ellos cuando le cortaron el rostro, dejándole una cicatriz horrible desde su ojo derecho hasta su cuello.

Y desde que lo dejaron en el orfanato solo había creado problemas. Hacia que sus compañeros se pelearán entre ellos, no respetaba el toque de queda, desobedecia a sus maestros y últimamente estaba obsesionado con conseguir dinero. No sabían que hacer con el porque a pesar de todo, Gen era muy listo y con solo cuatro años ya sabía leer y dominaba el inglés.

– Lo noté cuando nos conocimos – Xeno pensó en todo lo que acababa de escuchar – sabe, he pensado que un hombre como yo debe extender su linaje y tener un hijo sería una buena idea, sobretodo uno tan inteligente como él.

– ¿Está pensando en adoptarlo? – la mujer se veía contenta por la idea – no sabe cuántas parejas lo han ignorado, pensando que su cabello y la cicatriz de su rostro lo hacían un niño algo excéntrico.

– Adoro lo excéntrico, es tan elegante, aunque si lo hago necesitaré los registros completos en dos días ya que debo volver a Estados Unidos cuánto antes.

La mujer se emocionó y consiguió los papeles necesarios para confirmar la adopción. El ser reconocido por su trabajo tenía sus ventajas y no aprovecharlas sería un desperdicio en esta situación.

Una vez terminados los documentos fueron a darle la buena noticia a Gen, quien estaba jugando en el jardín.

– Asagiri, felicidades, ¡El Dr. Wingfield ha decidido adoptarte! En cuanto terminemos de armar tu pasaporte te irás con el a América.

La mujer lo abrazó con cariño, animándolo a prepararse para irse. Y aunque no era su idea al tomar está decisión, en parte disfrutaba el rostro de terror del pequeño.

~~~~~~~~~~~

– Puedes dejar tus maletas en el armario, mañana en la noche partiremos de Japón, así que por ahora tu deber es asearte y dormir.

Habían llegado al hotel donde le quedaba un día más de estadía antes de abandonar ese país, miró su reloj confirmando que era la hora en que los niños descansaban y al ver a Gen se encontró con una mirada de desconfianza algo tierna para un niño tan pequeño.

– ¿Eres un pervertido?

Gen parecía muy reacio a creer que alguien quisiera adoptarlo y en cambio pensaba que ese hombre solo quería algo de el.

– No te preocupes, no me interesa nada de eso, solo pensé que sería una buena inversión tener un asistente científico al que no tuviera que pagarle. Además, me lo debes – le dijo algo irritado mientras le apretaba las mejillas.

Su primer trabajo como padre fue meterlo en la bañera, no tenía conocimiento del odio irracional de los niños al baño. Incluso recibió un golpe en la cara pero se dió cuenta del porque mientras frotaba su piel para limpiarlo.

Además de las nuevas cicatrices en sus manos, Gen tenía marcas de golpes en su cuerpo, posiblemente por personas que lograron atraparlo cuando robaba el dinero para su amigo. Su piel se había oscurecido por tantas cicatrices en alguien tan joven.

Luego lo envió a la cama con su ropa de dormir, un conjunto morado con estampado de estrellas que compró para el.

A pesar de que ya había pasado la prueba en la que aseguraba que no le haría nada, Gen no estaba del todo convencido, y abrazando el peluche de conejo que Xeno acababa de comprarle se quedó con los sentidos alerta toda la noche.

O eso planeaba hasta que el sueño lo venció.

A la mañana siguiente Gen se levantó temprano pensando que el científico raro que lo adoptó seguiría durmiendo. En silencio se cambió de ropa y se puso una gorra para pasar desapercibido de quienes lo conocían, cargo su mochila y fue directo a la puerta. Pero al abrirla una mano lo detuvo.

– Ha pasado un día, pensé que tardarías más en intentar escapar de tu nuevo padre – le dijo Xeno, con su ropa y cabello desordenado ya que se acababa de levantar.

– ¡No iba a escapar! – decía el menor mientras se retorcía para que no lo volvieran a meter a la casa – Tu dijiste que nos iríamos, ¡No puedo irme sin despedirme de todos!

– ¿Quienes?

~~~~~~~~~~~~

Xeno había nacido en una familia bien acomodada, creció y estudió para formarse como un científico reconocido, estaba acostumbrado a lugares lujosos y gente más refinada. Así que llevar a su nuevo hijo a barrios bajos para que se despidiera de sus amigos. Era una situación totalmente nueva.

– ¿De verdad te irás?

– No te preocupes, te escribiré cartas y las enviaré para ti todos los meses – Gen le confirmó a su mejor amigo, quien tenia lágrimas en los ojos mientras lo abrazaba. Tsukasa había aprendido a leer a pesar de su corta edad y prometió que se esforzaría por contestarle cada vez.

Siguieron su camino y Gen se detenía en varios lugares, tiendas, asilos de ancianos, parques e incluso otras casas. Era extraño que un niño con tan mala reputación en el orfanato sea un ser súper sociable. Les llevo la mitad del día terminar con todas los amigos de su hijo.

– Jo, jo, estoy muy feliz por ti pero es una pena que tengas que irte.

– No te preocupes Kaseki, me adoptó un científico rico así que estaré bien – le explicó a un anciano a quien parecía tenerle mucho cariño.

Xeno había notado que Gen solo creía en la mitad de las cosas que decía, podía fingir que estaba feliz de ser adoptado por el pero en realidad estaba molesto. Porque desde su perspectiva, el lo estaba alejándolo de las personas que quería y no podía sentirse agradecido por eso.

Al terminar el recorrido fueron por su pasaporte y empacaron las maletas para irse. Gen no dijo nada, parecía extrañamente callado desde el aeropuerto hasta su llegada a EEUU. 

Xeno no era un experto pero podía entender cuando alguien se sentía ajeno y asustado por un cambio tan drástico.

– No te preocupes, después de todo te adoptó un científico rico ¿No es así? – le mencionó mientras el avión aterrizaba, acariciando su cabeza y dándole una sonrisa de confianza para hacerlo sentir mejor – si ambos nos esforzamos, tu vida no será tan difícil.

Gen no dijo nada, aún así al bajar le tomó la mano por primera vez. Podría ser algo conflictivo pero seguía siendo un niño en un lugar nuevo. Y el debía darle la confianza y seguridad que necesitaba.

Sin importar cuánto tiempo le llevara.

~~~~~~~~~~~~

– ¡Gen baja de allí!

Contrario a sus sentimientos. Su hijo ya había tomado la suficiente confianza como para volver a comportarse acordé a su edad.

Había pasado un mes desde que llegaron a Estados Unidos. Las cosas habían ido bien los primeros días, Gen estaba feliz de tener una habitación para el y una casa grande solo para los dos. Pero seguia siendo un niño hiperactivo de cuatro años.

Salía de la ducha mojando todo, tiraba las cosas de la mesa, comía solo lo que le gustaba, no se dormía y ahora estaba saltando en el sofá. Los únicos momentos en que Xeno tenía paz era cuando leía, había notado que le gustaban los libros de psicología, así que cuando tenía que trabajar le daba algunos. Aunque ahora tenía un problema.

Gen había tenido un apego muy grande hacia el, necesitaba estar todo el tiempo a su lado.

Con frecuencia se despertaba de un susto al sentirse abrazado por un pequeño sollozando por culpa de una pesadilla.

Obligándolo a trabajar en casa ya que así podía vigilar que estaba allí para el. 

Esto habia retrasado algunas investigaciones que debería hacer en su laboratorio y no podía seguir de esa manera.

Pensó que no le quedaba otra opción que buscar alguien que hiciera de niñera por un tiempo, para poder ponerse al corriente con su trabajo. En lo que buscaba alguien en línea escuchó un llamado a la puerta.

– Te olvidaste de que volví hace tres días, ni siquiera se te ocurrió enviarme un mensaje, no es nada elegante tratar así a tu mejor amigo Dr. Xeno.

En la entrada se encontraba un hombre de cabellos dorados, con un cigarrillo en los labios pintados de violeta, un ramo de rosas en su mano y vestido con un traje formal. 

Stanley Snyder, un militar entrenado, el mejor en su equipo y que acababa de regresar de una misión en otro país.

– Stan perdóname, estuve ocupado y no pude ir a visitarte.

Normalmente Xeno dejaba sus investigaciones a un lado para ir a buscar a su amigo, cuando habían pasado mucho tiempo sin verse.

– ¿Que podría ser tan importante como para que te olvidarás de mi? – Stanley no continuó ya que se encontró la respuesta frente a el, un pequeño con pijama de gato negro y un peluche de conejo bajo el brazo, se escondía detrás de Xeno. Aferrándose a su ropa – dime que es una broma.

– El es Gen – le explicó el científico apagando su cigarrillo, de repente las bolsas bajo sus ojos, el cabello desordenado y la ropa arrugada tuvieron sentido – lo adopté en mi viaje a Japón.

El militar se quedó de piedra ante la nueva información. Esperaría algo así hasta de sus compañeros más rudos pero nunca de alguien como su mejor amigo.

– Cuando me dijiste que traerías recuerdos de Japón creí que te referías a un kimono o un bonsái, no a un maldito niño – expresó frotándose los ojos – ¿Que? ¿Sufres los síntomas del salvador blanco o algo así?

– No digas tonterías, sólo pensé que ya estoy cerca de los treinta y no pretendo casarme, así que sería una buena idea saltearme esa parte y conseguir un heredero – señaló al pequeño que fue a jugar con sus juguetes cuando se aburrió de la conversación de los adultos – además estaba en una situación difícil y quería ayudarlo.

– Recuerdame nunca llevarte a África – le dijo Stan mientras le entregaba las flores. Luego de ponerlas en agua y sentarse a su lado, vió lo frustrado que estaba su amigo  – Y ¿Que harás con el cuando tengas que ir a trabajar?

– He pensado en conseguir una niñera pero no sé si podría confiar en un extraño – Xeno tomó su café mirando a su hijo armar una torre con sus bloques.

Era la primera vez que veía al peli blanco tan serio sobre algo. No era un secreto para nadie que los conociera que los sentimientos de Stan por el científico iban más allá de la amistad. Habían estado juntos desde niños y era su persona favorita, sería capaz de cualquier cosa por el. Fue lo que pensó cuando comenzó a decir una locura.

– Si de verdad lo necesitas, yo podría cuidarlo por ti.

– ¿Lo harías? – sus ojos negros se iluminaron ante ese comentario tan desinteresado.

– Por supuesto, además estoy de vacaciones por unas semanas, no hay nadie más confiable para ti que yo ¿No es así? – le insinuó mientras entrelazaba sus manos haciéndolo sonreír.

Sabía que había tomado una terrible decisión. Pero ¿Que tan difícil podría ser para el cuidar de un niño?

~~~~~~~~~~~~~

– ¡No quiero!

– Si no lo sueltas le romperas el pantalón.

Stan estaba luchando para que el niño soltará la pierna de Xeno y dejara de llenarlo de lágrimas. Había estado en muchas batallas y era la primera vez que tenía dificultades para ganar.

– Gen querido, te prometo que no será mucho tiempo, solo hasta que termine mi trabajo – intentaba ser razonable – Stan cuidara bien de ti, estoy seguro.

– ¡No quiero quedarme con el! ¡No me dejes solo papá! – gritó contra la pierna de su tutor haciendo que el corazón del científico diera un vuelco.

– Acaba de llamarme papá.

– No te dejes engañar, está chantajeandote, lo he visto muchas veces en la guerra – con un poco más de esfuerzo Stan logró separarlo de la pierna de su amigo – Ahora, huye mientras tienes oportunidad.

Xeno obedeció a su amigo antes que su nuevo instinto de padre saliera a la luz. La emoción de que Gen lo llamara "papá" era algo que no había sentido hasta ahora. Pero tenía que cumplir con su trabajo, luego recompensará a su hijo por esto.

Contrario a su felicidad, en su casa se estaba desencadenando el apocalipsis. El bicolor comenzó a hacer una rabieta porque su padre lo dejó y Stan tenía prohibido gritarle, castigarlo, amenazarlo, ni siquiera podía fumar porque el humo afectaría al niño así que decidió esperar que se le pasará para seguir con su trabajo de niñera.

Quería retractarse de sus palabras sobre lo fácil que sería cuidar a un mocoso como este.

No comía nada de lo que le preparaba, intentaba jugar con los equipos de ciencia de Xeno, cada vez que debía bañarlo parecía que luchaba por su vida y ahora ni siquiera lograba dormirlo.

– Léeme otro cuento.

– Ya te leí diez, tienes que dormirte – dijo el militar cansado de estar de narrador.

– Léeme este.

– ¡Ya te leí ese!

Su único descanso era cuando salía a comprar los comestibles, ya que por alguna razón al niño no le gustaba salir con el.

Estando fuera se permitía fumar un poco y eso calmaba sus nervios.

Había pasado una semana con esta dinámica y aunque lo intentaba ninguna base podía cubrir el cansancio de sus ojos. Al llegar a casa dejó los comestibles en la cocina y fue al baño a quitarse el maquillaje pero al voltear no encontró ni su sombra de ojos, ni sus labiales, ni nada de lo que habia dejado cuando comenzó a quedarse en esa casa.

Buscó en el cuarto de Xeno, el de huéspedes donde se estaba quedando y hasta en la sala. No fue hasta que se acercó al cuarto de Gen que encontró un rastro de algunos de sus labiales rotos en el suelo.

– Voy a matarlo.

Era todo, no podía soportar más, sabía que Xeno iba a odiarlo pero debía darle a ese mocoso desagradecido una buena lección. Abrió la puerta cerrada con llave de la habitación y entró furioso.

– ¿¡Cómo te atreves... – iba a continuar gritando de forma amenazante y romper todas las reglas que le habían puesto hasta que vió la escena frente a el.

Sus maquillajes estaban abiertos y esparcidos alrededor de la cama y Gen estaba frente al espejo cubierto de su base pero eso no era lo que lo sorprendió. Sino que estaba usando su maquillaje para tapar la cicatriz en su cara y algunas que tenía en sus brazos y su cuerpo. Le parecía extraño la primera vez que lo vió, ¿Porque un niño tan pequeño estaba tan herido? Pero prefirió no preguntar.

Suspiró un momento mientras se relajaba y se acercó a él intentando no ver el desastre en la habitación. Gen cerró los ojos con fuerza y extendió los brazos, los cuales estaban llenos de marcas, posiblemente pensando que lo golpearía como ya lo habían hecho antes.

Y para su sorpresa, Stanley solo limpió su rostro con un paño húmedo, quitando la pintura de su cara.

– Esa base no está bien, tiene que ser de tu color de piel, te compraré una y te enseñaré a usarla – le dijo con una sonrisa calmada cuando ya había sacado todo el exceso de maquillaje – la cicatriz en tu rostro no puede curarse pero las de tu cuerpo si, si quieres deshacerte de ellas deberás bañarte y dejar que te cure sin hacer berrinches, verás que con el tiempo ya no estarán allí.

Gen lo miró con algo de desconfianza pero asintió mientras susurraba un casi imperceptible "gracias".

~~~~~~~~~~~~~~

– ¿Puedo tener un refresco de cola?

– Veamos, si comes todas tus verduras te compraré uno extra grande para la semana.

– ¡Hecho!

Gen tomó del exhibidor una botella grande feliz de saber que tendría su bebida favorita por una semana.

Habían pasado un tiempo, en el cual Stan había comenzado a comprenderlo un poco mejor.

Luego de encontrar un maquillaje perfecto para la cicatriz de su rostro, el pequeño comenzó a querer salir más con el. Era un niño muy interesante, tenía una preferencia por el refresco de cola, sabía que podía usarlo para convencerlo de comer comidas saludables.

También le gustaba mucho la magia, incluso se quedó admirando a un mago de la calle y lo obligó a darle dinero cuando este terminó su acto.

Veía a Gen recolectar flores en el camino mientras pensaba que podría acostumbrarse a esa vida, sobre todo si el hombre que amaba venía incluído en ella.

~~~~~~~~~~~~

Xeno había hecho un esfuerzo sobrehumano para terminar su trabajo en tres semanas. Estaba preocupado de que Stanley colapsara después de convivir tanto con Gen. Claro que confiaba en su mejor amigo pero no estaba seguro de que tan paciente podía llegar a ser y temía que terminarán odiandose.

– ¡Ya estoy en casa! – gritó al abrir la puerta con su llave, era algo tarde así que su hijo ya debería estar en la cama pero no encontró a Stan por ninguna parte, hasta que subió a la habitación de su hijo y escuchó su voz.

– Entonces, el sombrerero preguntó "¿En que se parecen un cuervo a un escritorio?". A Alicia le gustaban las adivinanzas, así que pensó por un momento su respuesta...

Xeno vió la escena más tierna frente a sus ojos. Stan estaba sentado junto a la lámpara, leyendo "Alicia en el país de las maravillas", mientras Gen en su cama hacia lo posible por no quedarse dormido, a pesar de que el sueño le estaba ganando.

No dejó que lo vieran y se apoyó en la pared escuchando la voz del militar. Estaba complacido al saber que las dos personas más importantes para el habían creado una conexión.

Stan se aseguró que Gen estuviera dormido, guardó el libro y apagó la luz en silencio para no interrumpir su sueño.

Al bajar se encontró con su amigo tomando un café, le ofreció un paquete de cigarrillos con una sonrisa.

– ¿Cómo estuvo tu semana? – preguntó mientras lo veía encender un cigarro.

– Agotadora, aunque fue una buena experiencia – abrió la ventana para expulsar el humo fuera de la casa – sabes, aún tengo unos días libres y creo que Gen no ha tenido un día en familia.

– Ya estás comenzando a hablar como un padre – le respondió riendo, aunque ese lado de Stan se le hacía muy tierno.

– Eres el único culpable.

~~~~~~~~~~~

Gen había despertado ese día entusiasmado por salir con Stan a comprar algunos comestibles.

Se vistió solo, lo mejor que pudo, antes de que fueran a despertarlo. Y tuvo una grata sorpresa al encontrarse a Xeno en la cocina.

– ¡Papá! – gritó, corriendo a abrazarlo – pensé que estabas trabajando.

– No me subestimes pequeño, tu padre es un hombre muy listo que terminó su trabajo rápido para poder volver contigo cuánto antes.

El bicolor estaba complacido con ello pero su rostro se tornó algo triste.

– ¿Eso significa que Stan se irá?

– Claro que no – le respondió una voz detrás suyo mientras una mano revolvía su cabello – tu padre no puede encargarse de todo, así que acordamos que me quedaré a vivir un tiempo con ustedes. De esa manera podré ahorrar el dinero de la renta.

Gen estaba contento de tenerlos a ambos y fue aún mejor cuando le prometieron que saldrían de paseo juntos.

Ese día fueron a un parque de diversiones, dónde Xeno vómito luego de la montaña rusa haciendoles preocupar. Luego fueron a un acuario donde pudo ver muchos peces de distintos tipos, escuchando las explicaciones de su padre sobre cada uno de ellos, aunque fueran muy largas y complicadas para el. 

Era su primer paseo en familia y la estaba pasando muy bien pero debía admitir que lo que más le gustaba era poder sostener la mano de su padre y de Stan.

La última parada del día fue un vivero. Gen nunca habia visto tantas flores hermosas juntas y le preguntaba a Xeno por cada una de ellas, amaba las flores desde que tiene memoria así que ese lugar era como un santuario para el.

– Stan mira, hierva mora, mi favorita – mencionó el pequeño emocionado mientras un empleado le ofrecía una maceta con la planta.

– Ten cuidado, tienes las agujetas desatadas – le dijo el rubio acercándose para atarlas.

– Que lindo, debe estar feliz de tener una familia tan linda – le comentó una empleada al científico.

– N-no, nosotros no, bueno – No sabía que responder ante la confusión de la joven – si, estoy feliz – terminó diciendo para no tener que explicar toda su situación. En realidad no era mentira, estaba feliz de tener a ambos en su vida.

Luego de terminar el paseo regresaron a casa, el pequeño bicolor estaba algo cansado por tantas emociones en su día, incluso creía que con un sólo cuento podría quedarse dormido.

– Tenemos una última sorpresa – le confesó Xeno, dándole un regalo grande a su hijo.

Cuando lo abrió Gen se sorprendió al encontrar un set de magia, un libro de trucos, unas cartas, una galera, una varita y más.

– Sabemos cuánto te gusta la magia, así que ahora podrás practicar y convertirte en un ilusionista de primera – le confió a Stanley sentándose junto a Xeno en el sofá esperando su reacción.

Pero a diferencia de lo que imaginaron, Gen comenzó a llorar.

– ¿¡Qué ocurre!? ¿No te gustó? – preguntó el peli gris, preocupado de haberlo hecho sentir mal.

– No es eso – respondió entre sollozos – creo que nunca había sido tan feliz.

Ambos se sintieron conmovidos por eso, Xeno abrazó al pequeño contra su pecho mientras Stan removía las lágrimas de sus mejillas que corrían la base del maquillaje que le puso.

A pesar de que ninguno lo había considerado, los tres estaban felices de haber creado accidentalmente una familia.

Una tan cálida como ninguna que hubieran experimentado antes.

Notes:

Hola, espero que les guste está historia, me estoy interesando en el tema de la adopción en mi carrera y ojalá algún día pueda especializarme en ello.
La idea de que Stan y Xeno sean padres adoptivos de Gen me suena preciosa y este AU lo tengo preparado desde hace tiempo. Así que ahora que Stan y Xeno harán su debut en el anime creo que es el momento perfecto para publicarlo.
Ojalá todos lo disfruten, gracias por leer 💕.