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El despertador suena como cada día a las seis de la mañana anunciando el inicio de un nuevo día. Un joven rubio agita su mano tratando de apagarlo, deseando dormir cinco minutos más, pero al final sabe que esos cinco minutos se convertirán en diez minutos que los aplazará a quince minutos deseando que fueran veinte y terminará durmiendo media hora más que lo atrasarán en sus planes; así que decide levantarse de la cama, pero en el momento que sus pies tocan el frío suelo, se vuelve hacía su lugar calientito cubriéndose hasta la cabeza con la cobija.
Sí, ese era Jimin, un adolescente que amaba dormir. Él podría pasar todo el día en su cama, jugando en su celular, haciendo videollamadas con sus amigos y viendo películas románticas, especialmente The Notebook mientras llora a pesar de ya haberla visto más de siete veces, es que Jimin era todo un romántico y a pesar de no haber tenido tanta suerte en el amor tenía esperanza en que eso pronto iba a cambiar.
Pues al fin su ortodoncia había terminado, durante las vacaciones había decidido deshacerse de sus lentes para empezar a usar lentes de contacto, y apenas ayer, se había teñido el cabello de rubio. El cambio le había sentado bastante bien. Jimin tenía piernas largas y atractivas, pues su pasión era el baile y era lo que hacía durante sus tiempos libres, por lo que se mantenía en forma, con una cintura pequeña y abdomen plano. Ahora con sus nuevos cambios, se veía bastante atractivo.
La confianza de Jimin se encontraba en los cielos y no habría persona que se interpusiera en su camino para bajarla. Ni siquiera su odioso vecino lo desanimaría. Él estaba tan optimista que este año por fin se enamoraría. Si tan solo supiera las sorpresas que le esperaban desde el primer día de clases.
El reloj marcaba las 6:45 a.m. y Jimin se encontraba en lo mejor de su sueño cuando llegó su mamá con gritos para avisarle que ya iba tarde a la escuela. Se levantó lo más rápido que pudo de la cama para correr hacía el baño, pero sus pies se enredaron con sus sábanas y terminó cayendo de cara hacía el piso. ¿Mencioné que Jimin nunca había tenido novio? Creo que me equivoqué, pues Jimin se encontraba en una estable relación con el piso desde los 2 años, cuando aprendió a caminar. Sí, Jimin era torpe. Demasiado torpe.
Estando en la ducha, se echó shampoo y se enjabonó con su jabón favorito con aroma a limón. Lamentablemente el agua estaba tan calentita que Jimin perdió la noción del tiempo y nuevamente apareció su mamá con gritos diciéndole que tenía 10 minutos para estar listo o tendría que caminar hacía la escuela. Así que, apurado, Jimin salió de la ducha y empezó a vestirse.
¿Qué pasó con los planes que había hecho Jimin el día anterior? Él había decidido levantarse temprano para ducharse tranquilo, tener el tiempo suficiente para secar su cabello y peinarlo, maquillarse los ojos como había aprendido hace 2 semanas viendo tutoriales en YouTube, y tener un desayuno saludable que le daría energía suficiente durante el día. Pero ahora se encontraba desenredando su cabello con fuerza, cepillándose los dientes omitiendo el uso del hilo dental, y metiendo sus libros y cuadernos a su mochila mientras trataba al mismo tiempo de vestirse con su uniforme perdiendo el equilibrio en el intento y tropezando por segunda vez en el día.
Cuando bajó a su sala, con un nuevo moretón en su rodilla, pensando que lo había logrado y se había alistado en tiempo récord para irse en la comodidad del automóvil hacía su escuela, se encontró con su sala vacía y una nota en la mesa del centro que decía:
"Jimin, lo siento por dejarte pero no puedo llegar tarde al trabajo y tengo que ir a dejar a tus hermanos al otro extremo de la ciudad, por suerte tu escuela está a 15 minutos caminando. Te dejé dinero para tu almuerzo y haz un poco de ejercicio hijo, no seas perezoso. Te ama, tu mamá."
Genial. Ahora tendría que caminar hasta su escuela, la cual, es cierto, estaba solo a quince minutos caminando, pero caminar hasta allá significaba una posibilidad de encontrarse con su detestable vecino, su archienemigo, su rival, quien siempre se iba caminando, Jeon Jungkook.
¿Cómo se habían empezado a odiar? Quien sabe. Ni él mismo lo sabía. Solo recuerda que hace 7 años, cuando apenas era un niño de 10 años, se había mudado a esta casa, sus hermanos todavía no habían nacido así que eran solo él y sus padres. Jimin desde niño ha sido un poco tímido, pero quería hacer amigos. Así que en el momento que supo que tendría un vecino de más o menos su edad, se emocionó demasiado pues por fin tendría a alguien cerca con quien jugar.
Su primer encuentro fue ese primer día que llegó a su nueva casa, Jungkook se encontraba en su patio jugando con sus figuras de acción. Jimin pidió permiso a su mamá y, al tener el visto bueno, se acercó un poco tímido hacía la cerca de madera que dividía ambos jardines para poder espiar hacía el otro lado.
Vio a un niño bastante lindo, con su pelo color marrón, ojos grandes que parecían los de bambi, y una nariz un poco grande pero que le quedaba muy bien con su cara, dándole una apariencia tierna.
Jungkook estaba jugando cuando sintió una mirada sobre él, volteó a ver hacía su derecha y vio una melena negra y unos pequeños ojos escondidos en unos enormes lentes que lo miraban con curiosidad.
A diferencia de Jimin, Jungkook tenía un hermano mayor que se llamaba SeokJin, pero su relación no era tan cercana, pues Jungkook tenía 9 años y sus intereses eran, como los de cualquier niño, sobre caricaturas, superhéroes, y juegos infantiles, mientras Jin se encontraba en su plena adolescencia, y como cualquier adolescente de 14 años, sus intereses eran chicas, verse guapo, juegos de violencia, y grupos de kpop, especialmente de chicas. Así que la mayor parte del tiempo peleaban por quien utilizaba el televisor, quien se comía la comida que el otro había guardado, quien tomaba las cosas del otro sin pedirlas prestadas, etc. Típica relación de hermanos con gran diferencia de edad.
Cuando las miradas de Jimin y Jungkook se encontraron, Jimin rápidamente se escondió lo que provocó una tierna sonrisa en Jungkook.
Éste lentamente empezó a acercarse y al asomar su cabeza hacia el otro lado se encontró con Jimin en el suelo con ojos llorosos y una rodilla raspada, pues al tratar de esconderse cayó con mucha fuerza al césped lastimándose la rodilla.
Jungkook, como todo un héroe, corrió hasta el otro lado, tomando en el camino a su Iron Man de juguete, para entregárselo a Jimin y así evitar que empezará a llorar. Jimin tomó el juguete y le regaló una tierna sonrisa en agradecimiento.
— ¿Te duele mucho? — preguntó con preocupación el pequeño Jungkook.
—Solo un poco...— mintió Jimin mientras hacía un tierno puchero con su boca. Jungkook no pudo evitar sonreír ante tan tierna acción.
—Espérame aquí. Iré a mi casa por el botiquín de primeros auxilios para poder curarte.
Sin esperar una respuesta el pequeño Jungkook salió corriendo hacía su casa para seguir con su labor de héroe. Cuando regresó, lo cual no tardó ni cinco minutos, Jimin estaba sentado, esperándolo en el mismo lugar abrazando fuertemente al Iron Man que Jungkook le había entregado. Jungkook volvió a sonreír ante la escena, ¿era ya la tercera vez? Es que Jimin era demasiado tierno.
—Ya regresé. —Jimin volteó a verlo y soltó un suspiro de alivio, pero al ver la caja blanca con la cruz roja que tenía Jungkook en sus manos sus ojos se abrieron en grande con una expresión de terror en su rostro. —No te preocupes, sólo limpiaré tu herida y te pondré una bandita— Jungkook trató de tranquilizar a Jimin, pero parecía que no funcionaba pues Jimin seguía con la misma expresión y todavía no había soltado una sola palabra. —Sabes, a mí me gusta mucho jugar fútbol y cuando estaba aprendiendo siempre me caía así que mi mamá me curaba de la misma manera, duele un poco mientras te limpian, pero te prometo que luego se te pasará el dolor, ¿me permites curarte? — le dijo Jungkook con una tierna sonrisa que hizo que su nariz y las esquinas de sus ojos se arrugaran mostrando sus dientes frontales mucho más pronunciados.
"¿Quién es este niño? ¿Es acaso un héroe con una identidad secreta? Aunque parece más un príncipe." Jimin no podía dejar de pensar mientras se encontraba ensimismado en la sonrisa del pequeño Jungkook. Después de unos segundos de silencio recordó que tenía que dar una respuesta a lo que solo pudo asentir.
Jungkook se acercó despacio y se arrodilló al lado de Jimin poniendo la caja de primeros auxilios a un lado. Empezó sacando una bolita de algodón para verter sobre ella un poco de agua oxigenada. Jimin miraba con miedo cada movimiento que realizaba Jungkook.
—Me llamo Jeon, por cierto, Jeon Jungkook, y soy tu nuevo vecino. — Dijo mientras sonreía, tratando de distraer a Jimin para que no sintiera dolor. — ¿Cómo te llamas tú?
—Park, Park Jimin. — la voz de Jimin salió como un pequeño susurro, no sabía si del miedo porque lo estaban curando, del dolor de la herida, o de lo tímido que se encontraba con su pequeño héroe frente a él.
—Jimin, que bonito nombre. —Nuevamente esa sonrisa. "Es tan bonito" pensó Jimin. —¿Cuántos años tienes?
—Diez años, este año cumplo once.
—¿En serio? Yo tengo nueve, eso quiere decir que eres mi hyung. Aunque solo por un año. ¿Puedo llamarte solo por tu nombre?
—Claro. —Jimin no pudo evitar sonrojarse levemente.
—Perfecto. Creo que vamos a ser buenos amigos Jimin, ¿no crees lo mismo?
—Sí. —Esta vez Jimin sonrió tan grande que la sonrisa llegó hasta sus ojos convirtiéndolos en unas medias lunas.
—Que linda sonrisa tienes Jimin — a Jimin ese comentario lo tomó por sorpresa provocándole nuevamente un sonrojo pero esta vez mucho más grande que el anterior, al grado de sentir calor en toda su cara. Lo cual hizo que Jungkook, ajeno a la situación, se preocupará.
—¿Qué pasa? ¿Te dio fiebre? Tienes toda la cara roja, tal vez no solo necesitabas que te limpiará la herida. Debería llamar a mi mamá, ella podrá curarte mejor. Espera un minuto. ¡MAMÁ! ¡VEN RÁPIDO MAMÁ! — Jungkook se levantó muy rápido y empezó a correr hacía su casa gritando por el auxilio de su madre.
Mientras Jimin se quedó sentado, viendo su rodilla, la cual ya se encontraba con una bandita cubriendo su herida. ‘¿Cuándo la puso? Ni siquiera me di cuenta.’ Pensaba Jimin con otros miles de pensamientos que atormentaban su mente y hacían que su corazón latiera con fuerza. ‘Que niño más lindo. Es todo un héroe. Mi héroe.’
Y desde ese día la vida de Jimin no fue igual, pues ese día Jimin se dio cuenta que le gustaban los niños, para ser más específicos, le gustaba su vecino. Jeon Jungkook.
Volviendo al presente, Jimin tomó un gorro de invierno y se lo colocó en la cabeza, tratando de evitar que se viera su cabello, pues su intención había sido peinarlo y que todos se sorprendieran al verlo, pero al no lograrlo por falta de tiempo, solamente trato de ocultarlo y al mismo tiempo protegerse del frío. Sí, Jimin también era un friolento. Así que se acomodó sus lentes y se puso su mochila para empezar a caminar hacía la escuela.
‘Tal vez si salgo 10 minutos antes de que empiecen las clases no nos crucemos. Llegaría tarde mi primer día de clases, pero prefiero recibir un castigo a encontrarlo en el camino.’ Vio la hora en su celular y faltaban solo cinco minutos para el inició de clases. ¡¿Pero en qué momento el tiempo pasó tan rápido?! ¿Por qué siempre le pasaba lo mismo? Así que salió corriendo de su casa.
Llegó exactamente 15 minutos tarde, por lo que el guardián de la puerta lo mandó a cumplir un castigo fuera de su clase. Al llegar se dio cuenta que otra persona se encontraba afuera en la posición que debían tomar para cumplir el castigo por llegar tarde, la cual era mantener las rodillas un poco flexionadas con los brazos estirados hacía arriba.
Al acercarse se dio cuenta que esa persona era su persona favorita, su alma gemela desde hace cinco años, su mejor amigo Kim Taehyung, o como él suele llamarlo, Tae. Un chico alto, de 1.79, piel color miel, ojos marrones, y cabello negro. Bastante atractivo, con un rostro serio, pero siempre que miraba a Jimin aparecía en su cara una hermosa sonrisa cuadrada.
A Taehyung lo conoció en su primer año de la escuela media, cuando cumplió doce años, Tae se había cambiado de colegio y estuvieron en la misma clase. Al tener la misma edad, pues Jimin era mayor solo por unos meses, hicieron click inmediatamente, tenían los mismos gustos en películas, caricaturas, música, a ambos les gustaba pasar las tardes viendo películas y series.
El mismo año que Jimin conoció a Taehyung, fue el mismo año que Jimin y Jungkook se alejaron. Al ganarse su confianza tan rápido Jimin le confesó su pequeño enamoramiento que tenía con Jungkook y Taehyung fue testigo de cómo le afectó su separación con el castaño, convirtiéndose en un gran soporte para su nuevo amigo.
Taehyung tenía una personalidad bastante peculiar, daba la apariencia de siempre estar serio y su mirada era intimidante para las personas que no lo conocían, pero muy al contrario de su apariencia, Taehyung era una persona cariñosa y tímida.
Tenía la costumbre de decir frases graciosas con una cara seria en un momento totalmente fuera de lugar y a veces actuaba un tanto aniñado, pero cuando Jimin necesitaba consuelo, él le aconsejaba con mucha madurez, a veces simplemente lloraba con él, pues desde niño para Jimin darse cuenta que era homosexual fue muy difícil, pero Taehyung nunca lo hizo sentir mal o lo rechazó. Al contrario, lo amó y se volvieron tan cercanos hasta llegar a la relación que tienen ahora. Casi como hermanos.
—Definitivamente eres mi alma gemela. Hasta llegamos tarde el primer día sin ponernos de acuerdo. — Dijo Jimin colocándose a la par de Taehyung para imitar su posición.
—En realidad yo llegué temprano, pero por esperarte no me di cuenta de la hora y cuando quise entrar al salón ya estaba el profesor y me castigó dejándome afuera. —Taehyung entrecerró sus ojos volteando a ver a Jimin, a lo que Jimin solo sonrió con culpa.
—Lo siento. Se me olvidó avisarte que llegaría tarde. — Jimin utilizó su arma secreta con su amigo, aquella que nunca le ha fallado y lo ha salvado tantas veces de un Taehyung enojado. Lo vio con ojos de cachorro mientras revoloteaba sus pestañas y formaba un exagerado pero tierno puchero con su boca.
—Ya ni modo. No importa. —Sí, nuevamente había funcionado— Lo bueno es que podremos sentarnos juntos. Vi que dejaron los dos últimos asientos disponibles, aunque no podremos sentarnos con Hoseok pues a él lo sentaron en la primera fila.
—Genial. Bueno, no tan genial por Hobi, pero eso le pasa por repetir el año.
—Parece que nos ama tanto que decidió repetir para que nos graduemos los tres juntos e iniciemos juntos la universidad. — Taehyung y Jimin empezaron a reír tan fuerte que el profesor les gritó desde adentro del aula que se callaran si no querían quedarse castigados también en la tarde. Ambos guardaron silencio dándose una mirada cómplice.
—Por cierto, Jimin, traje dumplings para compartir. Cuando vi que no contestaste mi mensaje en la mañana supuse que te levantarías tarde y ni siquiera desayunarías ¿o me equivoco?
—Taehyung eres mi héroe. ¿Te he dicho hoy que te amo? — Jimin sonrió con sus ojos lo que provocó que Taehyung soltará una pequeña risita con un sonrojo en su rostro.
—¿Por qué no los pruebas? Están en esa bolsa negra a la par de mi mochila. — Jimin se acercó con sigilo hacía la bolsa tratando que el profesor no se diera cuenta, por suerte Jimin era pequeño y la pared cubrió bastante su cuerpo por lo que el profesor solo podía ver su cabeza.
—Huelen tan rico. Ummmh, ya quiero probarlos. —Jimin hizo un gesto que a Taehyung le pareció demasiado tierno, como un pequeño gatito oliendo su comida—¿Sabes? Tal vez mi mañana no empezó de la mejor manera, pero tú la has mejorado por completo. Presiento que hoy será un gran día.
—Emmm.. tal vez es muy temprano para hablar.
—¿Por qué lo dices? — Jimin vio la mueca que hizo Taehyung y se preocupó inmediatamente. —Taehyung suéltalo ya. ¿Qué pasa para que pongas esa cara?
—Bueno... la verdad... no sé cómo decírtelo... —el rubio veía el nerviosismo con el que hablaba su amigo provocando que se preocupara más. Seguramente era algo grave.
Lo primero que pensó es que habían despedido a su profesor favorito. El profesor Kim Namjoon, del curso de filosofía. No era su materia favorita, pero le agradaba el profesor Kim.
—No me digas, ¿despidieron al profesor Kim? —Jimin no pudo evitar poner sus ojos tristes.
—No... no es eso... —el rubio soltó un suspiro de alivio.
—Entonces ¿qué puede ser tan grave?
—Pues...— La conversación se vio interrumpida por la presencia del profesor.
—Park, Kim, entren ya. Y pónganse al día con sus compañeros de lo que vimos en la primera hora. Regreso en una hora y espero ver todos los ejercicios resueltos.
Ambos asistieron haciendo una reverencia hacía su profesor mientras éste se retiraba. Jimin entró inmediatamente al salón queriendo saludar a su otro amigo, Hoseok, o como él suele llamarle, Hobi, ignorando por completo el intento fallido del pelinegro por advertirle de lo que encontraría en el salón.
Al entrar, divisó a su amigo en la primera fila, como le había dicho Taehyung. Un chico de 1.78 con su cabello teñido de rojo, ojos pequeños y con labios en forma de corazón.
Hoseok lo volteó a ver y le regaló una enorme sonrisa. Esa sonrisa sin duda salvaba vidas. Iluminaba cualquier lugar donde se encontrará. Hobi era un sol, siempre estaba feliz, cantando y bailando sin importar que la gente lo viera, era especialista en ponerle efectos de sonido a cada situación, nunca permanecía callado, y este momento no fue la excepción.
—¡JIMIN-AH! Mi pequeño Jiminnie. — Gritó haciendo que todo el salón volteará a verlo y el rubio se avergonzará, pero caminará más rápido hacía él para ser abrazado. Ambos se abrazaron con fuerza y rieron cuando Hoseok elevó a Jimin del suelo y le dio dos vueltas.
—Hobi Hyung. Te extrañé.
— Yo también Jiminnie, y no te preocupes, yo te protegeré de todo. Tú sigue sonriendo como ahora y verás que pasaremos un año increíble juntos a pesar de todo.
—¿A pesar de todo? ¿Por qué dices eso?
—¿No lo sabes todavía? — al mismo tiempo llegó Taehyung colocándose al lado de Jimin.
—Taehyung ¿no le has dicho? — preguntó el pelirrojo.
—Traté de hacerlo, pero...— sus palabras se vieron interrumpidas por la voz de otra persona que se encontraba a cuatro asientos de distancia.
—Ya decía yo que la mañana estaba muy tranquila. ¡Oye, enano! Mejor ni te hubieras aparecido. Con solo ver tu cara ya me arruinaste el día. — Jimin volteó a ver con temor hacía donde provenía esa voz.
Esa voz que él conocía tan bien. La voz que escuchaba hablar, cantar, gritar al otro lado de su casa. La voz que solo se dirigía a él a través de insultos o para molestarlo. La voz que escuchaba en las noches a través de ronquidos que no lo dejaban dormir. La voz de su primer amor. La voz de sus pesadillas. La voz que odia con todo su corazón. La voz de Jeon Jungkook. Pero ¿qué estaba haciendo él ahí? ¡¿EN SU MISMO SALÓN?!
Hasta ahora, a pesar de cursar el mismo grado, pues Jungkook había empezado un año antes el colegio por lo que iba un año adelantado, siempre les había tocado salones diferentes y solo se encontraban en las excursiones y eventos del grado, pero ahora estaba ahí. A solo unos escritorios de él.
—¿Qué hace él aquí? — preguntó el rubio hacia sus amigos.
—¿Qué no es obvio? ¿o eres demasiado estúpido para descubrirlo por ti mismo? —Jungkook empezó a acercarse hacía donde estaba el grupo de tres con una sonrisa fanfarrona en su rostro. —¿Quieres que te lo explique enano? Tal vez deba hacerlo con dibujos para que entiendas.
Taehyung dio un paso hacia adelante acercando a Jimin más hacía él para que estuviera más lejos de Jungkook, en señal de protección.
—Lo siento Jimin, traté de decírtelo afuera—se disculpó.
Jimin observaba fijamente a los ojos a Jungkook, quien también lo miraba con una sonrisa de lado, la que siempre utilizaba para desafiarlo. Ahora se había convertido en una guerra de miradas y ninguno de los dos tenía la intención de perder.
—Vamos ya Jungkook, vamos a sentarnos antes de que llegue el profesor y nos castigue. —Dijo Yoongi. El mejor amigo de Jungkook. Un chico un centímetro más alto que Jimin, de 1.74, con piel bastante pálida, pelo color menta, ojos gatunos y una sonrisa muy tierna donde mostraba sus encías. Pero que casi nadie miraba pues siempre estaba serio.
Tomó del hombro a Jungkook y lo llevó hacia su asiento poniendo fin a la guerra de miradas. Ambos se sentaron en sus lugares y abrieron sus libros empezando a resolver los ejercicios que había dejado el profesor
—Díganme que no es cierto, ¡por favor! No puede ser cierto... —el rubio vio a sus amigos, quienes solo bajaron la mirada, confirmando su mayor miedo.
—Lo siento Jimin-ah, parece ser que a Jungkook lo pasaron a nuestra clase este año, y Yoongi está repitiendo el año por su accidente del año pasado, así que también lo pusieron en nuestra clase.
—Pero no puede ser que justo él. Él no. —Jimin hizo un puchero que causó que el corazón de Taehyung y Hoseok se encogieran.
— ¡Hey! Arriba esos ánimos. A pesar de que ellos dos están aquí, yo también lo estoy. Así que vamos a disfrutar este año. ¿Sí? Vamos Jiminnie, sonríe para tu Hyung. Una sonrisita, por favor—Hoseok se acercó a Jimin y empezó a hacerle cosquillas en su estómago a lo que el rubio no resistió y empezó a reír tratando de detenerlo—Ese es mi mejor amigo. Él que a pesar de lo malo, siempre tiene una hermosa sonrisa, por cierto, ahora que la veo mejor te quedaron increíbles los dientes Jimin. Tienes que presentarme a tu dentista—Jimin se sonrojó mientras Hoseok le guiñaba el ojo.
—Tú no lo necesitas Hyung, tienes una hermosa sonrisa. —Jimin suspiró mientras sonreía dulcemente hacía sus amigos—Gracias por distraerme. No sé qué haría sin ustedes. Los amo—Se acercó hacía ellos y los rodeó a cada uno con un brazo, a lo que ambos le correspondieron formando un abrazo de tres.
A pesar de que este año tendría que compartir clases con la persona que más odiaba. Jimin se dispuso a simplemente ignorarlo. No respondería a sus provocaciones y estaría lo más alejado de él y su grupo y solo disfrutaría sus últimos días escolares al lado de sus amigos. Evadiendo cualquier contacto con Jungkook. Eso funcionaría ¿no? Pero que equivocado estaba Jimin, pues el destino ya había hecho planes para él, que eran completamente diferentes a lo que él pensaba.
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