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AMOR EN LETRAS PEQUEÑAS

Summary:

Nico y Will son polos opuestos y no congenían para nada, de todas maneras ambos necesitan del otro para su propio beneficio.
Se ven envueltos en un matrimonio por conveniencia, rodeados de secretos y resentimientos ¿serán capaces de aforntarlos sin lastimarse en el camino?

Chapter 1: CAPÍTULO I

Chapter Text

Will había cometido muchos errores en su vida, pero a pesar de lo que dijeran, ella no era uno de esos. 

 

Sus padres lo habían mirado con decepción todo el tiempo, y a veces también tenían una expresión un poco traicionada, como si los hubiera apuñalado por la espalda. 

 

Sabía que había sido su culpa no pensar en lo que podría pasar, en aceptar una relación sin ningún tipo de compromiso y actuar de manera irresponsable aun antes de acabar la universidad, aun así, no podía arrepentirse, no había manera de que lo hiciera, sostener a su bebé entre sus brazos era una maravilla. 

 

—¿Qué es lo que vamos a hacer ahora? —se quejó su madre por décima vez en el día. 

 

Will no quería pensar en que iban a hacer, le dolía todo el cuerpo y estaba cansado, lo único que quería era dormir y abrazar a su bebé un poco más. 

 

—William, tienes que escuchar. Encontramos la familia perfecta para ella, te prometo que la querrán y …— comenzó a decir su padre.

 

—¡No! —interrumpió, su bebé soltó un pequeño gemido.

 

—Deja de ser irracional, ¿qué vas a hacer? ¿Cómo la vas a mantener? Aun necesitas terminar tu carrera universitaria, además, la familia di Angelo no te va a aceptar con una niña —dijo su madre bruscamente.

 

Por Will, los di Angelo podían irse al demonio. No es como que le importaran y tampoco que los conociera de manera personal. 

 

—No los necesitamos —trató de impregnarle confianza a su tono—. Podemos salir adelante sin la ayuda de esa familia.

 

Su madre se rió, sin una pizca de humor —William, estamos básicamente en la calle. No digas estupideces, claro que los necesitamos. 

 

Estar “prácticamente en la calle” era una exageración, de acuerdo, habían tenido que vender la casa de la familia y ahora estaban en una casa más modesta —que de hecho tampoco lo era tanto—, habían tenido que cambiar a un barrio un poco más “común”, en vez de tener tres coches ahora solo tenían uno y solo tenían cuatro empleados de limpieza, así que no estaban en la calle, pero sus padres lo estaban catastrofizando.

 

—No vamos a perder el negocio con la familia di Angelo por tus estupideces —su padre frunció el ceño, como si no pudiera entender por qué Will se estaba portando tan obstinado.

 

—Entonces tal vez podría hablar con ellos —a oídos de Will sonaba perfectamente razonable, para la familia di Angelo solo eran una manera de hacer negocios, ni siquiera se conocían realmente, así que ¿qué más daba agregar una bebé a la mezcla?

 

Su padre lo miró con algo de sospecha, pero agregó —Tienes razón, podemos hablar con ellos.

 

Su madre hizo un sonido de protesta, pero la mirada de su padre la silenció.

 

Will sintió que podía respirar tranquilo, esperaba que esa familia no tuviera ningún problema, no es como que de hecho se fueran a hacer cargo de la bebé, él haría todo el trabajo. El que la pudiera conservar era todo lo que le importaba.

 

—El fin de semana me reuniré con ellos —anunció su padre. 

 

Tenía esperanza que los di Angelo no fueran tan terribles como creía, abrazó a su bebé y se sintió en paz. 

 

****

 

La recuperación y estar con un bebé recién nacido fue un completo caos. Will no tenía absolutamente ninguna idea de lo que estaba haciendo y sus padres no eran de ninguna ayuda, pues no paraban de quejarse de que llorara y de todos los gastos que tenían que hacer por ella.  

 

Su bebé aún no tenía nombre, estaba tan preocupado por pensar que se la quitarían que nunca pensó en uno para ella. Will también estaba preocupado, no sabía si lo que pasaba con su bebé era normal, sus padres estaban demasiado asustados de que alguien supiera lo que había pasado, así que básicamente lo habían mantenido encerrado, vio a un doctor en el cual su familia confiaba, pero eso no era suficiente. 

 

Estaba estudiando medicina, por Dios, sabía todo lo que podía salir mal sin tener la ayuda adecuada y estaba aterrorizado por ello, sus padres no le daban ni un respiro, lo que hacía que él no se sintiera lo suficientemente bueno para estar con ella.

 

Como si eso no fuera suficiente estrés, en ese momento su padre estaba teniendo la tan esperada reunión con los di Angelo. Esperaba que no fueran unos idiotas y que quisieran seguir adelante con esto —no es que a Will le preocupara mucho—, pero tampoco quería decepcionar más a sus padres.

 

La bebé empezó a llorar otra vez, sus gritos eran cada vez más dolorosos, pero él seguía sin encontrar nada malo, la sostuvo hasta que se calmó, intentando pensar una forma en que pudiera salir por fin de esa habitación que había sido su celda.

 

El tiempo pasó lentamente y su ansiedad se extendió, las paredes parecían aún más pequeñas, parecía que todo el oxígeno se estaba yendo, todo era borroso, pero cuando menos lo pensó, su padre estaba abriendo la puerta, se veía disgustado, tenso y eso no le dio muchas esperanzas.

 

—¿Qué pasó? —preguntó Will sin estar seguro de querer saber la respuesta.

 

—Los di Angelo no aceptaron que la bebé viva con ellos —dijo Apolo con derrota—. Lo siento Will, pero tendrás que aceptarlo.

 

Su cabeza zumbaba, ahora sí parecía que le faltaba el oxígeno —¿Y no dijiste nada? —su voz sonaba totalmente ahogada.

 

—¿Qué querías que dijera William? Básicamente estamos en sus manos.

 

—Soy tu hijo y ella es tu nieta —replicó Will tratando de no gritar. 

 

Su padre hizo una mueca, probablemente pensando lo idiota que sonaba, pero no le importaba, ¿cómo podía no defenderlo?

 

 —Las cosas son muy fáciles. Nicolo di Angelo puede encontrar a alguien más para que se case y obtenga su herencia, pero nosotros no vamos a encontrar a nadie más que nos dé el dinero que necesitamos.

 

—No voy a dejar a mi hija —replicó Will tratando de sonar firme. 

 

Nicolo di Angelo podía irse al demonio, en realidad no lo conocía, pero no creía que pudiera ser tan intransigente, no le estaba pidiendo su apellido, solo que la dejará vivir con ellos.

 

Supuso que se necesitaban el uno al otro. Nicolo necesitaba casarse antes de que acabara el año para poder obtener una cuantiosa herencia que su abuelo le había dejado, pero el chico en realidad no quería comprometerse, así que ahora buscaban un negocio. Apolo —su padre— había negociado con ellos, Will se casaría con Nicolo y podría obtener su herencia a cambio de que los di Angelo le dieran una generosa cantidad de dinero para poder rescatar sus empresas y volver a tener la vida de lujo que querían. 

 

Solo tenían que estar casados un año y ninguno esperaba nada del otro, así que en realidad no era la gran cosa… Hasta que lo fue.

 

Hasta que Will se enteró de su bebé y tuvo que aplazar el contrato con una excusa poco convincente, hasta que Nicolo rechazó que su hija viviera con ellos.

 

—No voy a hacerlo —dijo Will de manera firme.

 

—¿Estás de broma? —chilló su madre, ni siquiera se había dado cuenta cuando había entrado en la habitación—. Es lo menos que puedes hacer por nosotros después de todo lo que hemos hecho por ti.

 

Les agradecía todo lo que habían hecho por él, pero no por eso iba a renunciar a su hija, era suya, ellos más que nadie deberían entenderlo.

 

—¿Es tu última palabra? —el tono de su padre era completamente sereno, que no correspondía con la expresión que tenía. 

 

—Sí —respondió Will sin vacilar. 

 

—Bien —su padre se acercó hasta donde estaba la bebé. El corazón de Will empezó a latir frenéticamente y se acercó hasta él, pero su padre ya la había tomado.

 

—¿Qué estás haciendo? —su voz traicionaba todo el miedo que sentía.

 

Su padre no le hizo caso y siguió caminando hacia la puerta de atrás con la bebé a cuestas. 

 

—¡Espera! —gritó Will. El sonido y el balanceo de su padre mientras seguía caminando, despertó a la bebé, quien al verse en los brazos de alguien que no conocía empezó a llorar.

 

La mente de Will corría a miles de kilómetros por hora, pasando de un escenario de lo que sería capaz de hacer su padre a otro. Afortunadamente se detuvo al salir de la casa. 

 

—¿Crees que eres lo suficientemente adulto para hacer esto? —su padre le entregó a la bebé, no dudó ni un segundo antes de tomarla—. Entonces lo vas a hacer fuera de aquí, si no eres lo suficientemente agradecido para ver todo lo que hicimos por ti, entonces ya no esperes nada de nosotros.

 

Su corazón latía violentamente, escuchaba lo que decía su padre, pero no podía entenderlo sobre el zumbido de sus oídos.

 

—Apolo… —comenzó a decir su madre, tal vez le haría entrar en razón.

 

—No, pasamos por alto todas sus tonterías y ve como nos paga —replicó su padre—. Es hora de que se vuelva realmente un hombre. Te aceptaremos de vuelta cuando entres en razón.

 

Y antes de que pudiera comprender del todo lo que había pasado, sus padres entraron a la casa y los dejaron afuera. 

 

Se quedó parado como un completo imbécil hasta que la bebé empezó a temblar, traía una sola cobija y un mameluco, pero definitivamente la temperatura era mucho menor que dentro de la casa. 

 

—Espera … —empezó a golpear la puerta de la casa como si su vida dependiera de ello, no tenía ropa adecuada para el frío, no tenía comida para su bebé, ni pañales, ni nada, no podía quedarse fuera de su casa.

 

Se dio por vencido cuando sus padres apagaron las luces, no vivían demasiado cerca de nadie, pero aún así alguien podría llamar a la policía y eso no era lo que quería. Necesitaba encontrar un lugar en el que pudiera pasar la noche y obtener lo necesario para su bebé.

 

Caminó casi como un zombie, nadie le prestó mucha atención, había cosas que la gente rica prefería no ver. No tenía nada para vender o intercambiar por cosas para su bebé, el tiempo era frío. 

 

Aún no había asimilado que sus padres prácticamente lo habían echado por no querer renunciar a su hija. Era un poco irónico. 

 

La situación se hacía más preocupante con el paso de las horas, la gente iba disminuyendo y el río iba creciendo, la bebé sollozaba cada vez menos, no sabía si por el sueño o por el frío. No tenía amigos de su círculo social y todos se los iban a comer como buitres si se enteraban.

 

Pensó en que hace seis meses tenía un amigo en la universidad, tal vez él podría ayudarle, si no se enojaba mucho por aparecer en su puerta a las dos de la mañana con un bebé.

 

Mientras caminaba a donde recordaba que estaba Austin pensó si sería buena idea, él chico era muy buena persona, pero era un chico soltero en sus veintes que le gustaba la fiesta y pasarla bien, tal vez estaba interrumpiendo algo. 

 

Lamentablemente su situación en ese momento era desesperada, cualquier cosa se volvía 20 veces más peligrosa cuando un bebé estaba involucrado.

 

No demasiado después llegó a la puerta del chico, Austin lo miró con incredulidad.

 

—Sé que esto es sorpresivo y demasiado invasivo, pero ¿podemos quedarnos aquí esta noche?

 

Austin lo miró durante un momento muy largo y luego asintió, se hizo a un lado para dejarlo pasar. 

 

—Gracias.

 

Lo hizo sentarse en el sillón y lentamente habló —Así que por esto no has ido a la universidad, ¿qué pasó?

 

Y Will no había hablado con nadie de todo, así que le empezó a platicar la situación —dejando algunos detalles fuera—, al finalizar estaba agotado física y mentalmente, pero necesitaba ver que iba a hacer con las cosas para su bebé.  

 

Austin asintió —Está bien, quédate aquí, ya vuelvo. 

 

Salió por la puerta y Will suspiró, acarició suavemente la cara de su hija que estaba roja por el frío y la abrazó para darle algo de calor. Veinte minutos después Austin apareció con una bolsa de pañales y comida para bebé, ese pequeño detalle casi lo hace llorar. 

 

—Gracias, pero no tengo como…

 

—No es necesario —dijo Austin entregándole las cosas. 

 

Cuando hubo cambiado y alimentado a su bebé, le agradeció una vez más a su amigo. 

 

—No tengo problema en que se queden, pero Will, no tengo idea de como cuidar a un bebé, lo poco que gano y este lugar no creo que sean suficientes. 

 

El lugar era un pequeño cuarto de no más de 20 metros cuadrados, se veía en mal estado, pero era barato y era un techo. 

 

—No te preocupes, mañana iré de nuevo con mis padres y si no, buscaré trabajo.

 

Ninguno de los dos mencionó lo difícil que iba a ser con un bebé y sin tener experiencia. 

 

****

Al día siguiente volvió a casa de sus padres, quienes ni se dignaron a abrir la puerta. 

 

Ese mismo día empezó a buscar trabajo, pero todos le negaron siquiera una entrevista cuando vieron a la bebé. 

 

Nadie hablaba de ello, pero todos pensaban que iniciar tu propia vida era fácil y tal vez era un hipócrita porque había tenido una vida acomodada hace menos de un año, pero ahora tenía que empezar de cero, de nada le servían sus conocimientos en medicina si nadie quería ni siquiera darle un oportunidad de mostrarlos —claro, que también jugaba en su contra que iba a mitad de la carrera—, en cuanto veían a la bebé todos le negaban la oportunidad, había intentado trabajos de todo tipo, los días pasaban y sentía que estaba abusando de la amabilidad de Austin.

 

Aplicó para todo tipo de empleos, pero era difícil. Si lo veían con la bebé se negaban, pero no podía dejarla con nadie porque necesitaba dinero para eso. 

 

Le pedían experiencia, pero nadie le daba la oportunidad de generarla, ¿qué tan jodido es eso?

 

Casi tres semanas después encontró trabajo en un pequeño restaurante donde le permitieron llevar a su hija, fue completamente extenuante y la paga era horrible, pero era lo mejor que podía obtener. Además lo necesitaba hacer por Bianca, sí, después de todo ese era su nombre, Bianca significaba brillante y para él, era su luz en el camino lleno de sombras que teína adelante, la registró inmediatamente. Bianca Solace, su hija.

 

Sin embargo, a veces parece que hay alguien allá arriba que agarra como su mejor guerrero. Solo tres días después de empezar a trabajar, su bebé se encontraba somnolienta y durante la noche hizo pequeños resoplidos que le pusieron los pelos de punta. 

 

La llevó a un doctor que había por ahí —él ya se había dejado de considerar a sí mismo como uno—, el doctor dijo que n o pasaba nada, simplemente era parte de tener un bebé de casi dos meses. 

 

Bianca empeoró dos días después, empezó con tos y fiebre, a Will lo despidieron de su trabajo porque estaba más al pendiente de ella que de los clientes. Estaba absolutamente sin ninguna manera de ayudar a su hija. 

 

Al final de la semana y durante un momento, Bianca dejó de respirar. El terror puro que sintió fue una de las sensaciones más horribles que había podido tener, no le importó y la llevó al hospital. 

 

Los atendieron en urgencias. 

 

No sabían que tenía, necesitaban hacer exámenes. 

 

Will no sabía nada sobre ella, si había nacido bien, su apgar, su tipo de sangre, los doctores lo miraron raro y se sintió juzgado, pero tenían derecho, era el peor padre del mundo.

 

Pasaron tres horas antes de que alguien saliera, una doctora que se veía cansada, pero amable. 

 

—¿Señor Solace? 

 

Will asintió —¿Cómo está?

 

La doctora hizo una mueca —Bueno, aun no sabemos exactamente qué es lo que tiene, sin embargo la encontramos un poco baja de peso. Le voy a ser sincera, necesitamos más exámenes y que se quede hospitalizada, pero para ello necesita dejar una cuenta abierta.

 

Sintió como si su estómago hubiera caído a sus pies, no tenía absolutamente nada.

 

—De no ser así, no le podremos realizar los exámenes a menos que haya una trabajadora social presente.

 

No lo dijo, pero Will sabía lo que significaba, probablemente lo iban a encontrar poco apto para estar con su hija. Era irónico, no había querido renunciar a ella y ahora de todos modos se la podrían quitar. 

 

—Tengo la cuenta, pero necesito la información.

 

Sabía lo que tenía que hacer, no había lugar para el orgullo cuando su hija estaba enferma y podían quitársela, era el menor de los males.

 

La doctora lo miró como si pudiera pensar en dejar a Bianca abandonada y tal vez lo iba a hacer, pero no de la manera que creía. 

 

No tenía como poder comunicarse con el hospital, así que esperaba que nada pasara mientras volvía. 

 

Fue a la casa de sus padres.

 

No se dignaron a abrir hasta que dijo “lo siento. Me casaré con él”.

 

Su padre le abrió con una gran sonrisa, como si no le hubiera hecho la vida imposible. Era un completo milagro que Nicolo di Angelo aun no se hubiera casado y Will todavía tuviera la oportunidad.

 

—Prometeme que la voy a poder ver —pidió Will cuando terminó de hablar con sus padres.

 

—Por supuesto, William. Nosotros nos haremos cargo de ella, pero tú recuerda no mencionarla frente a los di Angelo, la última vez no lo tomaron bien.

 

Will asintió, se sentía como una escoria. Se estaba vendiendo por dinero, pero era lo mejor para Bianca. No le importaba nada mientras ella estuviera bien.

 

—Necesito saber que va a estar bien.

 

—Lo estará. Tengo un poco de dinero, mandaré a alguien al hospital para que lo haga, pero se quedará allá por si se te ocurre hacer alguna tontería —dijo su madre. 

 

Sintió una furia impotente, su bebé estaba a merced de ellos.

 

—Necesitamos apresurar esto antes de que hagas otra tontería —dijo su padre—. Invitaré a los di Angelo a una cena y el fin de semana podemos llevar a cabo la boda.

 

Will asintió, era hora de que conociera a su prometido.