Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-11-24
Words:
5,734
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
8
Hits:
162

Escamas y corazones

Summary:

Sabo, un simple pueblerino que rondaba por el bosque, encontraría algo que le dará un vuelco de 180° a su vida en un abrir y cerrar de ojos. Una criatura, la cual lo hará sufrir y fastidiarlo, pero también llenará su corazón de amor y alegría.

Notes:

Pues bien, este es el día 1 de la One Piece Week 2024, según yo tiene todas las temáticas pero no sé, en fin, ojalá sea de su agrado. <3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Era una tarde de otoño como cualquier otra, hojas color ocre que danzaban de los árboles al suelo por los fuertes vientos, pequeños animales que se preparaban para el invierno, y sobre todo una disminución de la temperatura algo molesta en el exterior.
Sabo, un joven campesino que habitaba a las orillas del reino, se encontraba en el bosque recolectando leña, y de paso ingredientes como hongos y hierbas para al igual que las ardillas en los alrededores, prepararse para el invierno.
Llevaba ya varias horas en su actividad, por lo que tenía planeado regresar cuanto antes a su casa, sin embargo ese plan fue interrumpido por un estrepitoso sonido, no sólo un sonido, un temblor que obligó a las aves a salir volando y a él mismo a voltear a ver. Temeroso y dudando entre ver o simplemente irse, decidió acercarse a la dirección del escándalo anterior.
Temiendo lo peor caminó lentamente, poco a poco, hasta que posó su mirada en algo enorme, para cualquiera espantoso, sus ojos casi salen de sus órbitas y su aliento lo abandonó por completo, lo que veía no lo podía creer, no era cualquier cosa, era un dragón.
Quería gritar, quería correr, pero su cuerpo no respondió en lo absoluto. Creyó que su vida terminaría en ese instante, sin embargo no fue así. Aquella enorme y, ya viéndola mejor, majestuosa criatura, estaba herida de muerte, inmóvil en el suelo. Era un ser ciertamente hermoso, escamas de un tono anaranjado, que resplandecían como el más bello de los atardeceres con la luz del crepúsculo, y enormes alas que conquistarían cualquier cielo.
Aún sin hacer movimiento, el dragón volteó a verlo, hicieron contacto visual directo, fue algo intenso, y pudo notar en su mirada un dolor y un sentimiento inexplicable, cierta paz, cierta resignación.
Por un instante al recuperar la motricidad consideró salir corriendo y dejarlo ahí, pero sencillamente, no pudo. Esa sensación que le causó esa mirada, no podía simplemente dejarlo morir. Trató de acercarse pero claramente, no pudo. Pese a estar moribundo el dragón aún se protegía, y estaba a la defensiva, era obvio que esto iba a tardar.

El Sol ya había desaparecido por completo, la única iluminación era la de la Luna, las estrellas y la de la pequeña fogata que Sabo encendió.
No era mucho, pero le ofreció el pescado que llevaba para almorzar, mientras que cerca de la zona montó un campamento improvisado, esperando ganar su confianza y el momento para poder acercarse, aunque no podía darse el lujo de tardar demasiado o definitivamente el dragón moriría.
No pasó demasiado tiempo, sólo mientras se instalaba en el lugar, cuando pudo acercarse, aunque más que nada era por la total falta de fuerzas que le quedaban al dragón. Tenía además de las heridas recientes, un montón de cicatrices, y sus alas no estaban en el mejor estado. Con la medicina que llevaba consigo, algunas hierbas que recolectó y lo poco que sabía de medicina, le salvó la vida a aquella criatura. Una vez atendido y descansando, fue al río a buscar tanto agua como más comida, también para él mismo. Estuvo varias horas cuidandolo, hidratandolo, y permaneciendo a su lado, hasta que el cansancio y el calor que poco a poco producía de nuevo, en contraste del frío clima, lo obligaron a caer dormido. Era obvio que al día siguiente ni siquiera amanecería porque estaría muerto, pero en ese momento ni siquiera le importó.

Era un nuevo día, y para su sorpresa, estaba vivo. Lo primero que notó es que el dragón ya no se encontraba, lo cuál no le sorprendió tomando en cuenta que es un animal salvaje después de todo, simplemente agradeció que no se lo comiera y esperaba sus cuidados hayan servido de algo. Perdido en sus pensamientos y aún aturdido por el sueño, no se percató de un jóven de cara pecosa, bastante tonificado pero sobre todo, desnudo, abrazado a su lado.
Bastante desconcertado finalmente se despertó y con rapidez se levantó del suelo, despertando al desconocido con todo el ruido. Se frotó los ojos y preguntó por el alboroto, tenía un acento algo peculiar.
Sabo obviamente más confundido que él comenzó a cuestionarle quién era, que hacía a su lado y cuáles eran sus intenciones, pero el jóven no respondió en un principio.
—Mira, rubio, por si ya olvidaste la noche anterior, soy ese dragón... Al que le salvaste la vida. —dijo esto último entre dientes, se notaba totalmente fastidiado.
—Tú... El dragón, ¿en serio? ¿Tú? ¿Un dragón? —repitió incrédulo ante tal afirmación— ¿Cómo esperas que crea semejante cosa?
—No lo sé, agh... —suspiró irritado, buscando una forma de respaldar su afirmación— Mira, si anoche notaste mis cicatrices, podrás ver que son exactamente iguales, más pequeñas obviamente.
Sabo aún no creía ni una palabra de lo que estaba escuchando, sin embargo sí se acercó a observar el cuerpo del jóven, no perdía nada con hacerlo. Lo que notó lo dejó en shock.
—No puede ser... en verdad son las mismas, y de cerca la piel es escamosa en algunas partes... ¿De verdad eres el dragón? ¿Cómo carajos es esto posible? ¿Qué eres realmente? —preguntó a punto de entrar en pánico.
—Como sea posible y lo que yo sea no es de tu incumbencia. Lo importante es que sí, soy el jodido dragón, ¿bien? Y ahora por códigos de mi especie y toda esa basura, estoy obligado a cumplir cualquier cosa que mi salvador desee, o sea tú, hasta entonces estoy atado a tu lado —terminó de explicar con total fastidio mientras se cruzaba de brazos—. Así que date prisa en pedir lo que quieras para no tener que volvernos a ver.
¿Un favor? ¿Qué diablos se supone le deba pedir a un dragón? ¿Acaso es un genio o por qué esa cláusula? ¿Hasta que no le pida nada estará pegado a él? Aunque haya visto las cicatrices, ¿en serio esto es real?
El hambre, el cansancio y la sorpresa por toda esta repentina situación no estaba ayudando en nada a Sabo. Golpeó sus mejillas con fuerza y respiró hondo, además de centrar sus pensamientos, le hizo ver que no era un sueño. Ahora necesitaba pensar con lógica.
—De acuerdo mira, dragón- no, espera. Antes de hacer nada más, me gustaría presentarme y saber tú nombre, no puedo estar llamándote simplemente "dragón" Todo el tiempo, ¿verdad? Mi nombre es Sabo, pese a toda esta situación, es un placer —dijo con amabilidad extendiendo su mano hacia el otro jóven.
—No es como si necesitaras saber mi nombre, no vamos a permanecer mucho tiempo juntos —gruñó irritado, simplemente ignorando el saludo del rubio—. Como sea, mi nombre es Ace, que no se te olvide.
—Muy bien, Ace. Mira, siendo sincero estoy procesando toda esta situación lo mejor que puedo, pero no puedo pensar más allá del ahora. No hay nada que me gustaría pedirte o que necesite, así que, ¿por qué no simplemente lo dejamos en un "muchas gracias por salvar mi vida" Y nos ahorramos las molestias? Es obvio que no es algo cómodo para tí hacer esto, y yo no estoy buscando molestarte o deshonrar los códigos de tu especie, pero tampoco es cómodo para mi todo esto.
—¿Y crees que yo quiero hacerlo? Si por mí fuera me habría ido sin más, pero sencillamente no puedo, ¿de acuerdo? Así que mejor pon tu cerebro a pensar en algo ya.
Sabo suspiró con pesadez, esto iba a ser difícil.
—Está bien, mira. Primero que nada, por favor ponte esto, es algo .incómodo mantener una conversación mientras estás... desnudo. —dijo ligeramente avergonzado mientras le extendía su chaqueta para usarla como un taparrabos.
—Agh, bien. Los humanos y sus formalidades raras de usar ropa, porque rayos tienen la piel así para empezar, sería más fácil si tuvieran escamas o mínimo pelo, maldita especie involucionada... —murmuraba mientras se ponía la chaqueta a regañadientes.
Sabo fingió no escuchar todo eso.
—Bien, ahora, supongo que sería bueno que vayamos a mi casa, necesitamos comer y tú más ropa que eso, y no me digas que no tienes hambre porque no te creo.
Ace simplemente gruñó ante esto, no quería seguir estando al lado de ese humano, pero comer sonaba tentador.
El camino de regreso al pueblo fue silencioso, ninguno quería profundizar demasiado en la vida del otro, al menos no por ahora.
Una vez a las orillas Sabo detuvo rápidamente a Ace contra un árbol, lo que lo molestó bastante.
—Okey escucha, debemos entrar a mi casa rápido y en silencio, me ausenté todo el día de ayer, y tengo dos vecinos bastante chismosos. Si te ven tendré que dar explicaciones que no quiero dar, así que es mejor mantener un perfil bajo por el momento. Sólo sigueme ¿de acuerdo?
—Agh, como sea. —se quejó, manteniendo su ira tan apaciguada como le fue posible.
De la manera más discreta que les fue posible, se escabulleron entre arbustos y pequeños callejones, hasta que llegaron a la parte trasera de la casa de Sabo, a la cuál entraron y al menos uno de los dos sintió que finalmente podía respirar.
—Hogar dulce hogar. —exhaló finalmente Sabo mientras botaba sus cosas donde fuera, incluida la leña que le sobró y se supone era lo que fue a buscar el día de ayer.
Sin más se dirigió hacia afuera y puso a calentar un baño, le buscó algo de su ropa que le quedara a su inesperado huésped y comenzó a buscar algo rápido para preparar, fue tan veloz que Ace simplemente se quedó pasmado a media casa viéndolo moverse.
—Bien Ace, probablemente hayas escuchado sobre los baños humanos o tu te duches parecido, no lo sé. El punto es que el baño está por allá, te calenté agua, cuando termines puedes dirigirte a mi habitación, ahí te dejé ropa que puedes y de preferencia, por favor usa. Mientras yo prepararé algo de comer y terminando revisaré tus heridas, ¿de acuerdo? De acuerdo entonces de prisa —explicó con velocidad sin siquiera esperar una respuesta de Ace cuando ya se había ido.
—¿Qué te crees que soy? No me trates como a un huésped, ya te dije que no nos veremos mucho tiempo, ¡y no necesito más de tu caridad humana! —gritó exasperado.
—Ah cierto, lo lamento, olvidé que eres un dragón y estas actividades humanas deben ser muy difíciles y desconocidas para tí, ¿necesitas que te ayude con eso? —respondió Sabo en un tono casi burlón.
—¿¡Qué!? ¡Patrañas! Como si sus mundanas actividades fueran un desafío para mí, las haré tan bien que seré mejor que un humano, ¿¡me oíste!? —volvió a gritar en respuesta a su comentario, claramente con el orgullo herido, mientras se iba murmurando maldiciones sobre las ridículas tradiciones humanas.
—Bueno, un problema menos. Ahora, a cocinar.
La mañana transcurrió más tranquila de lo que inició. Ace batalló como nunca en su vida, siguiendo las instrucciones que su salvador le dió, mientras que Sabo se dedicó a preparar un buen desayuno.
Terminaron justo a tiempo cada uno sus tareas y se sentaron a comer, Sabo le ofreció asiento amablemente, mientras que Ace sólo gruñó, aunque tomó asiento claramente tentado a una buena comida. Ambos comieron en silencio, y no fue sorpresa los terribles modales de uno de los dos en la mesa, es algo de lo que Sabo se haría cargo después.
Al terminar su desayuno Sabo se apresuró a recoger mientras Ace esperaba en la sala, ya que era tiempo de atender y vendar sus heridas adecuadamente. De eso mismo estaba encargándose, con dificultades ya que su inesperado huésped gruñía y se retorcía, haciendo muy difícil su trabajo.
—Sabes Ace, sé que esto no es fácil para tí, pero si vas a quedarte aquí necesitamos establecer unas reglas básicas. Primero que nada, deberías aprender un poco de modales, no puedo tenerte gruñendo y comportándote como un salvaje, y mucho menos frente a mis vecinos. —regañó un poco cansado de escucharlo quejarse todo el día.
—¿¡Aah!? ¿Modales? ¿Por qué debería importarme lo que piensen tus vecinos, o tú? Ya te dije que no estaremos juntos demasiado tiempo así que no te acostumbres a mandonearme maldito huma!- —gritó de dolor sin poder terminar su frase, ya que Sabo picó con algo de fuerza la herida que estaba tratando.
—Como dije, necesitas mejores modales. Además, yo ya te dije que eres libre de irte, pero tú eres el que no quiere. Hasta que pueda pensar en algo para pedirte y estar a mano, como mínimo podrías portarte decente, estoy dejándote permanecer en mi casa y estoy cuidando de tus heridas, así que no creo que sea mucho pedir algo de cooperación de tu parte.
Ace no dijo nada ante esto, ya se sentía bastante humillado de deberle su vida a un humano, y que éste sea tan hospitalario con él no lo mejoraba, le daba hasta cierta vergüenza.
—Como sea... De todas formas, ¿en serio no quieres nada? Los humanos son codiciosos hasta la médula, todos quieren algo, poder, dinero, venganza, a alguien muerto, ¿realmente estás diciéndome que no necesitas nada? —preguntó incrédulo.
—Pues, aunque sea sorpresivo, no. Estoy feliz con mi vida actual, no me hace falta nada y no tengo rencores contra nadie —explicó con simpleza mientras terminaba de vendar la última herida—. Sin embargo, sí tanto necesitas que te pida algo a cambio, ¿por qué no me ayudas en la época de cosecha del próximo año? La de este año fue pésima, y quizás con tus conocimientos de dragón nos de suerte con una mejor producción.
—¿¡Qué!? ¿¡Quieres que esté contigo lo que queda de año, y todo el periodo de plantación del otro!? ¿¡Estás demente!? —gritó mientras se levantaba abruptamente de su silla, claramente no estaba de acuerdo con esa petición.
—Ey tranquilizate, si no quieres está bien. Pero, es sinceramente lo único que puedo pedirte, y tú dijiste que debes cumplir cualquier cosa que yo te pida pero, si suena demasiado difícil para tí olvidalo. De todas formas dudo que tengas algo demasiado importante que hacer, tomando en cuenta que debes ser el último dragón que queda, al menos que se sepa.
—¡No es para nada difícil! ¡Y lo que haga con mi vida no es asunto tuyo! Es sólo que... No pensaba quedarme mucho tiempo en esta isla, y tu estúpida petición atrasa mucho ese viaje... —respondió más tranquilo, quizás demasiado, tal vez la razón para irse es un tema sensible para él.
—Entiendo, pero, ¿realmente piensas ir a donde sea en ese estado? Tus alas no deben ni aguantar tu propio peso por más de cinco minutos, además tus heridas podrían abrirse o infectarse a medio viaje. ¿Siquiera tenías provisiones o un plan? Porque en el estado en el que te encontré no me parece haya sido el caso.
Habló con tanta velocidad y severidad que dejó sin habla a Ace, dándose cuenta de varias cosas que quizá no había pensado demasiado.
—Te ofrezco esta petición como una oportunidad para tí, piensa las cosas con calma, sana tus heridas, e incluso puedo obsequiarte las provisiones que necesites después de la cosecha. Pero si tu necesidad por irte es mayor no me opondré, y podría pensar en algo más simple y rápido para pedirte como, limpiar mi casa o la maquinaria, no lo sé. —terminó su sermón, sentándose al lado de Ace.
Toda esa charla realmente dejó pensando a Ace. No tenía intenciones de sobrevivir en su viaje, era una excusa la razón por la que se iba, pero sencillamente estaba planeando morir. Sin embargo cuando en verdad estaba a punto de morir, sintió un terror que nunca imaginó, y no le quedaba de otra más que resignarse, aunque el miedo fuera mayor. Así habría sido, de no ser porque este humano que pasaba por casualidad, y decidió apiadarse de él. El desinterés y amabilidad con los que lo ayudó, incluso aunque su vida pudiera estar en peligro, lo hicieron sentir algo que hace muchos años no sentía; que alguien apreciara su vida y su existencia, al menos un poco.
Aunque fuera falso, aunque fuera simple amabilidad de un tipo desinteresado que habría hecho lo mismo por cualquiera, fue una chispa de salvación para Ace, algo que poco a poco haría de su corazón cálido y abierto de nuevo.
Ace suspiró, después de aclarar un poco sus pensamientos, y habló.
—No... No tengo prisa por irme, puede esperar, al menos un poco. Pero que conste, que me quedaré sólo porque me conviene, y porque aunque sea una petición ridícula, debo cumplirla.
Sabo simplemente sonrió devuelta a su comentario, con una sensación interna de victoria total. No iba a mentir, quería convivir más tiempo con un dragón, uno diferente a lo que hace años conoció, y toda esta situación lo emocionaba bastante.
—Bien bien, igual eso me alegra, realmente nos hace falta mano de obra, y pareces alguien fuerte que aguantará los horarios infernales bajo el Sol. Aunque, ahora sí que debes aprender modales, vas a tener que convivir con la gente del pueblo, y no podemos permitir que todos te odien y acaben echándote. Si quieres demostrar que eres mejor que los humanos, deberías comenzar a comportarte como uno.
Ace bufó, sintiéndose desafiado.
—Como quieras, humano. Te demostraré que puedo ser mejor que cualquiera de ustedes en sus propias reglas.
Sabo sonrió, satisfecho.
A partir de ese momento, ambos jóvenes crearían un vínculo especial, algo que llenaría sus almas rotas e incompletas por el pasado.
____
El tiempo pasó lentamente, las primeras semanas simplemente fueron Sabo tratando de educar a Ace, cosas básicas como que debe usar ropa, lo máximo que consiguió fue que usara pantalones y zapatos, incluso con el frío del invierno aproximándose no utilizó camisa o suéteres. Le enseñó a comer utilizando cubiertos, no puede decir que está listo para una cena refinada, pero al menos no parece una bestia hambrienta mientras come. Lo más difícil probablemente fue lidiar con su personalidad agresiva, quitar esa mala costumbre de gruñirle a todo lo que no le gusta fue un martirio, pero al menos un poco logró conseguirlo.
Ahora Ace parecía casi un humano, y aunque el terror lo morrificaba debía dar el siguiente paso, presentarlo al pueblo. Inició por quienes considera sería más fácil que lo acepten, sus mejores amigos, Koala y Luffy. Desde que llegó a este pueblo se crió con ambos, y son casi como hermanos para él, así que son sus mejores opciones para comenzar.
Las reacciones fueron positivas en general. Luffy no le dió gran importancia en el hecho de que era un desconocido, pero le pareció muy cool la apariencia de escamas en sus hombros, diablos, olvidaron ese pequeño detalle. Sabo se excuso en que eran cicatrices, junto a todas las demás, y pasó así.
Koala lo tomó como si fuera su madre examinando a su futuro yerno.
—No sabía que te habías conseguido novio, así que esto es lo que hiciste todas estas semanas que estuviste ausente, y no pudiste contarme antes. —Lloró mientras estaba dolida falsamente, bromeando un poco sobre la situación.
—¡Te equivocas! ¡No es mi novio! Ya te dije que simplemente lo encontré herido en el bosque, aparentemente perdió sus recuerdos por un impacto y por eso decidí cuidarlo. —Se justificó rápidamente, bastante apenado ante lo que dijo su amiga.
—Está bien, no tienes nada de que avergonzarte, es un chico lindo. Pero escúchame bien tú jóven desconocido, amo a Sabo más que a nadie en mi vida, así que si le haces algo, por mínimo que sea no cuentes con despertar al día siguiente. Cuídalo bien, ¿capisci? —Terminó de manera amenazadora, a lo que Ace simplemente asintió con una mirada indescifrable, mientras Sabo se ahogaba en la vergüenza que sentía.
Al menos lo aceptó, lo que era lo importante.
Además de ellos dos, fue bastante fácil y menos tumultuoso que el resto lo aceptara. Como él mismo pensó, la mayoría opinó que parecía un muchacho fuerte y podría ayudar bastante, y si Sabo lo aceptó entonces ellos también.
La primera fase desde que Ace llegó estaba completa, pero pese a que la mayoría lo aceptó, Ace no aceptaba del todo a Sabo aún.
Esa fue la parte más difícil.
Trató de acercarse a él de muchas maneras, pero nada funcionó. Sin embargo lo que funcionó mejor fue no tratar, la simple convivencia que se tenía que dar entre ambos fue la solución.
Ya que el invierno finalmente los había alcanzado no había mucho para hacer fuera, así que actividades como ordenar la casa, aprender, al menos sobre cuestiones humanas, ya que Ace aún se mostraraba retraído a contar algo de él o los dragones, salir a convivir con la gente, cuidar a los animales de la granja, planear la siembra del próximo año, observar los paisajes nevados. Cuestiones simples, pero que se fueron acumulando con las semanas, los acercaron lo suficiente para darse cuenta que hacían buen equipo, y podría decirse de cierta manera que ahora eran amigos.
Ace dejó de gruñirle a Sabo, el único al que aún le hacía eso, comenzó a llevarse bien con los amigos de Sabo, y cuando menos se dió cuenta se volvió más expresivo, y podría decirse que humano.
Así fue como pasaron el invierno, y Ace no puede mentir, fue el menos solitario y frío que ha pasado en prácticamente toda su vida.

La nieve se evaporó, mariposas, flores, aves y animales en general comenzaron a resurgir después del largo invierno. Un ambiente más cálido y reconfortante se sentía, los ánimos del pueblo al poder regresar totalmente al exterior resonaba en todas partes. Sin embargo la llegada de la primavera no era señal de dicha totalmente para todos, ya que significaba comenzar a prepararse para trabajar, el trabajo de invierno es más fácil que el del resto del año hasta cierto punto.
Cada quién tiene obligaciones diferentes, el pueblo usualmente se mantiene a sí mismo, sin depender de las ciudades aledañas, ya que estaban a días de distancia de todo. Pero precisamente por esta razón, todos tenían más tareas que la gente de ciudad o pueblos más cercanos a la sociedad. Desde pastores, granjeros, agriculturores, fabricantes artesanales de textiles, modistas, queseros, hasta los niños que iban a la escuela, todos tenían su parte.
Sabo, aunque no parezca alguien que trabaje en el campo, ayuda principalmente en el sector agricultor. Tiene una gran mente y muchos conocimientos, gracias a esto puede tratar las tierras como nadie, manejando el ph y la fertilidad en la tierra, rotación de cultivos, creación de pesticidas amigables con la planta y el consumidor entre otras tareas, su trabajo es indispensable.
Y pese a que también trabaja la tierra, no sólo en lo teórico, aún ayuda en prácticamente cualquier otra área que lo requiera. Es una persona bastante admirable, y un pilar importante para el pueblo, no por nada es parte del consejo que lidera el pueblo. Una pequeña organización que se encarga de resolver disputas entre habitantes o problemas generales, cuidan la infraestructura y mantienen la seguridad del lugar.
Prácticamente Sabo sólo tiene algo de tiempo libre en invierno, pero con la llegada de su inesperado huésped se atareó incluso en esa fecha, sin embargo no puede decir que se queja demasiado, fue divertido pasar tiempo con alguien de manera tan cercana en la época donde suele pasar más tiempo solo.
Porque pese a que toda la gente en el pueblo lo respeta y estima mucho, además de tener dos mejores amigos increíbles, una constante sensación de soledad lo invade en una pequeña parte de su ser.
Y ahora, esa persona que llegó a eliminar esa sensación, no tiene escapatoria en cuanto a pasar tiempo a su lado, porque la época más infernal del año estaba por comenzar, y él tendría que ayudar.
Empacar el invierno, así es como le llaman a terminar con todos los restos del invierno e iniciar con las tareas primaverales, algunos guardan las cobijas más gruesas, otros redecoran sus hogares, mientras que otros comienzan con los trabajos de planificación y organización de su área, en este caso para sembrar.
____
Han pasado ya tres meses desde que inició la primavera, y Ace ya quiere renunciar a esto. A Sabo le sorprende más que haya durado tanto antes de quejarse al punto de querer renunciar.
—Vaya, yo creí que al ser un dragón me serias más útil, sé que no estás acostumbrado a la vida de campo, pero creí que tendrías más resistencia. ¿Acaso no dijiste que serías mejor que un humano en nuestras propias tareas? —preguntó de manera burlona.
—¡Callate! Sé lo que dije, pero mierda, ¿por qué es tan difícil? Yo, que ligeramente escupo fuego, he asesinado a cientos de soldados y civiles, vivido sólo en la naturaleza desde que era un niño, ¿¡perdiendo ante unos malditos vegetales!? ¡Es lo más malditamente humillante que me ha pasado en la vida! —Se quejó claramente molesto consigo mismo.
Sabo trató de contener su risa, era gracioso verlo tan presionado por lo que él dijo, "unos malditos vegetales", sin embargo su risa burlona desapareció al percatarse de lo que dijo.
—Sabes, quizás fue algo simple y por el enojo, pero creo que es la primera vez que me cuentas algo sobre tu pasado en los meses que llevas aquí.
Al escuchar eso Ace se quedó congelado. No es que no confíe en Sabo, no es que su pasado deba ser un secreto, al menos no para él, pero aún le había sido difícil hablar de ello. No dijo nada, se quedó callado.
—Oye, no te pongas así, era divertido escuchar como te quejas de los vegetales —se río ligeramente—. Pero hey, si realmente estás tan cansado, puedes tomarte unos días, no hay problema. Y también, no te preocupes si quieres hablarme o no sobre tu pasado, sólo me pareció agradable que al fin te sientas lo suficientemente cómodo para hablar de él conmigo. —Terminó de decir con una suave sonrisa, palmeó ligeramente su hombro y salió de la casa, tenía trabajo que hacer, aunque para él, ¿cuándo no lo tiene?
Ante ese comentario Ace se planteó muchas cosas. Quizás no es algo tan grave dejar salir al menos unas cuantas cosas sobre él, con Sabo.
A partir de ese pequeño momento ambos estrecharon más su relación. Después de los días que si decidió tomarse Ace, al volver a trabajar se veía más animado y más abierto, platicaba seguido con Sabo, e incluso le llegó a contar algunas historias sobre él, peligros que enfrentó y vivencias graciosas. Y en su lugar, Sabo también contó algunas historias propias, aunque en su caso no había contado muchas antes porque Ace no quería profundizar así en el pasado de ninguno, pero fue agradable poder hacerlo.
Pasaron así varias semanas, y la gente comenzó a rumorear sobre ambos. Habían conseguido una casa a la que Ace podría mudarse, ya que ahora también era un miembro de la comunidad, sin embargo ambos decidieron permanecer viviendo juntos. Ace siempre fue muy cerrado, y aunque su único cercano era Sabo ahora se notaba mucho más la química entre los dos. Como era de esperar, los rumores eran sobre que ambos estaban saliendo. Aunque ninguno de los dos llegó a enterarse.
____
Una noche que cayó una tormenta terrible, sentimientos profundos por parte de ambos salieron a relucir.
Mientras que Sabo se preocupaba por los cultivos pese a que según él estaban bien protegidos, Ace se sentía bastante incómodo por el clima. Una ola de emociones, recuerdos y sensaciones nada agradables lo invadieron por completo, causándole malestar físico.
Era obvio que no se encontraba bien, y Sabo no tardó en actuar. Lo llevó a la habitación, que ahora compartían. Usualmente Ace dormía en un colchón en el suelo, pero por hoy le prestó su cama. Lo acobijó y cuando se aseguró que estaba cómodo, decidió ir a prepararle un té caliente, sin embargo no pudo dar ni media vuelta porque fue detenido por una débil mano.
—Quédate aquí, por favor. —pidió Ace temerosamente.
Sabo hizo lo que le fue pedido, y se sentó a los pies de la cama. Estuvieron en silencio varios minutos, hasta que pareció Ace se sintió mejor, al menos lo suficiente para decidir hablar.
—No me gustan los climas lluviosos, al menos no así de fuertes —Comenzó—. Hace mucho tiempo, algo que me sigue persiguiendo hasta el día de hoy pasó en una noche así.
Sabo estaba realmente sorprendido de que Ace decidiera contarle algo tan personal de repente, pero escuchó atentamente sin interrumpir.
—Tú sabes que soy un dragón, nací como uno, pero ahora me veo como un humano. También sabes que soy el último dragón. Tal vez eras muy joven para estar al tanto de una situación así, pero esta isla era principalmente habitada por dragones, desde hace generaciones era así, hasta que humanos llegaron aquí. En resumen y como no es de esperar, acabaron temiendonos aunque nunca se les atacó, y ellos sí lo hicieron a nosotros. Aunque en un principio no podían hacernos frente, con el pasar de los años mejoraron sus armas, y lograron acabar con muchos dragones. Los que sobrevivieron, se confinaron a una pequeña parte de lo que antes les pertencecía en su totalidad. Y aún con eso, los humanos vinieron a atacar, querían exterminarnos por completo. Mi padre, era por decirlo así el rey, tenía que cuidar de todos, e hizo pasar como que lo habían logrado. Desde que lograron asesinar a mi madre, estaba enfurecido, pero no podía actuar sin pensarlo. Obligó a los que quedaban a irse, era un arma de doble filo, ni siquiera sabrían si llegarían a algún lugar o llegarían a salvo, pero tampoco era seguro aquí. En cuanto a mí, en su lugar me lanzó un hechizo, transformandome en humano, supongo que creyó que sería más fácil que viviera una vida así, acogido por humanos, sin la incertidumbre de si llegaría o no a algún lugar junto a los demás, pero para mí fue como una maldición. Una noche como esta fue que pasó, todos ya se habían ido, yo estaba dormido, y hasta que desperté horas después noté mi apariencia y la nota que me dejó explicando la situación. Corrí hasta la capital, donde sabía que iba a actuar, pero era demasiado tarde. Por lo que escuché, atacó el palacio, y fue asesinado.
Los humanos creyeron que acabaron con todos los dragones para siempre, pero yo seguía aquí. Claro que no quise ser adoptado por asquerosos humanos, así que decidí seguir viviendo como un dragón. También descubrí que puedo regresar a mi forma de dragón, pero me llevó mucha práctica. En general, mi vida se fue a la mierda esa noche, y sí aunque sé que mi padre lo hizo por nuestro bien lo detesto por abandonarme y no sólo eso, hacerme ser un humano, y bueno al parecer días parecidos me afectan demasiado. —Terminó de contar, se notaba mejor al haber sacado todo eso, pero recordarlo tan a detalle también lo hizo sentir terrible.
La historia de Ace claramente impactó a Sabo, le pareció triste, sorprendente, trágica, pero sobre todo algo en particular lo hizo querer contar también algo.
—Diablos Ace... Sé que no sirve de nada, pero realmente lamento todo lo que te pasó. Pero ¿sabes algo? Aunque sé que odias a tu padre por lo que hizo, yo le estoy verdaderamente agradecido, por dos razones.
—¿Qué? ¿Qué tiene que ver el maldito contigo?
—Pues en primera, estoy muy feliz de haber podido conocerte, si no hubiera hecho lo que hizo jamás nos habríamos conocido de esta manera. Y en segundo lugar, bueno creo que en compensación por haberme contando algo tan personal, también lo haré yo.
Ace quedó confundido, quería responder algo, pero decidió guardar silencio y escuchar.
—Pues, es clara la cicatriz que tengo en el rostro, ¿verdad? Pero no te imaginas técnicamente quién me la hizo, tu padre. —Ace reaccionó totalmente desconcertado ante esto, mientras que Sabo sencillamente se río.
—Sí jaja, así es. Y también, no siempre he sido un pueblerino que nació aquí, yo en realidad solía ser... El príncipe... Del Reino jaja —mientras reía nervioso Ace cada vez parecía más incrédulo—. Pues aunque suene a cuento, solía ser el príncipe heredero de este reino. Y claro, aunque uno creería que haber nacido bajo una corona es un sueño, nunca lo fue para mí. Mi padre siempre rigió con mano de hierro, y solamente la capital prosperaba, mientras el resto moría de hambre por los altos impuestos. A él sólo le importaba su puesto de poder, y que yo cumpliera con sus exigencias para básicamente, seguir gobernando hasta cuando yo heredara el trono. No podría escoger con quién casarme, no siquiera cuando tenía tiempo libre o como vestir o actuar. Era una jaula horrible, y siempre estuve solo. Hasta el día que tu padre vino a atacar el palacio, claro fue horrible ya que mucha gente murió, pero sinceramente nadie en la capital era decente. Yo aproveché el caos, fingí mi muerte y escapé, con el único costo de esta cicatriz mientras huía entre el fuego. Traté de alejarme cuanto pude, pedí aventones y caminé hasta que me sangraron los pies, así llegué de milagro a este pueblo. La gente me salvó de morir, y básicamente todos cuidaron de mí. —terminó de contar su historia, sonando bastante alegre en comparación de su compañero anteriormente.
—Así que sabes, yo creo que siempre estuvimos destinados a conocernos —Le dijo a Ace con la sonrisa más dulce que jamás le ha dedicado.
Esa pequeña frase hizo que su corazón diera un vuelco como jamás había sentido en su vida.
A partir de esa noche, Ace ya no aborreció tanto el actuar de su padre, y claro, aunque era muy difícil soltar el pasado, gracias a Sabo sentía que sería capaz de hacerlo. Ambos corazones se unieron más que nunca.
Y aunque con todo esto, Sabo sólo se entristeció. más que nunca por el momento en que Ace se fuera, Ace estaba considerando seriamente seguir viviendo como un humano, al lado de Sabo. Ya no quería tratar de llegar a donde se fue el resto de dragones, sin importar si llegaba o moría, quería permanecer como un humano al lado de Sabo, finalmente encontró una razón para vivir, y fue la mejor que podría haber conseguido, amor.
Ambos muchachos siguieron viviendo juntos, descubriendo sus sentimientos, y permaneciendo juntos hasta donde puedan estarlo.

Notes:

Que Dios se apiade de mi alma jaksjaja
Creo que no soy buena para seguir retos con eso de que hay límite de tiempo para entregar 😔 siempre acabo procastinando, escribo de último minuto y sencillamente no tengo la habilidad de escribir algo corto por más que quiera, y luego acaba quedando algo que no me satisface por completo porque quería escribir aún más ahdkaka, pero en fin, aunque no supe darle un final que ya acabara ahí sin seguirme espero les haya gustado ajskak 💖