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Familia por Elección

Summary:

Sabo y Ace, dos estudiantes universitarios con una vida tranquila, pronto pasarían por una situación que cambiaría por completo sus vidas hasta ahora al conocer a una pequeña persona.

Notes:

Aquí está el segundo día de la One Piece Week 2024, utilicé el prompt de matrimonio por conveniencia. (Spoiler: no sé escribir ese tropo ajsjaks)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Se acercaba el período de vacaciones en la Universidad, dos jóvenes estudiantes querían aprovechar ese tiempo, paseándose en un parque cercano a su casa, comiendo algo de helado para refrescarse del clima de verano y mientras platicaban sobre los exámenes, el trabajo y a donde podrían ir a pasar las vacaciones, hasta que el flujo de la conversación fue interrumpido por un pequeño llanto.
Primero creyeron que podría tratarse de un niño que se lastimó mientras jugaba, pero al no escuchar a su madre o alguien hacerse cargo decidieron ir a hechar un vistazo, y lo que vieron les dejó el corazón destrozado.
Debajo de uno de los juegos que los niños suelen utilizarla como casita, había precisamente un niño, pero no se puede decir que en las mejores condiciones. Estaba sucio y delgado, se encontraba llorando a mares.
Sabo fue el primero en acercarse, preguntando si se encontraba bien, a lo que el pequeño, bastante temeroso, no respondió. El mayor extendió su mano amablemente, y aunque dudó, el pequeño la tomó, saliendo de ese lugar.
Lo tomó en brazos y se sentó en una banca cercana, limpiando al menos un poco sus mejillas y rodillas con un pequeño pañuelo, mientras, Ace se dirigió rápidamente a una tienda a comprar algo para darle de comer.
—Dime pequeño, ¿Cuál es tu nombre? —preguntó amablemente.
—Luffy... —respondió algo a secas el pequeño.
—Y dime Luffy, ¿por qué estabas tu solo ahí dentro? ¿Y tus padres?
Ante la mención de esa palabra, el pequeño se soltó a llorar una vez más.
—Yo no... No tengo.
—Entonces, ¿Quién se hace cargo de tí? ¿Te perdiste? —Sintió que estaba preguntando demasiado para un pequeño, aunque trató de actuar tan sereno como le fue posible para no asustarlo más.
El niño se mostró dudoso a responder sus preguntas, pero después de unos minutos de silencio decidió responder.
—Vivo con mi abuelo, pero nunca está en la casa, y cuando está siempre me regaña o me pega, no me gusta estar solo ni con él, así que me escapé.
Su corazón se hizo añicos al escucharlo decir eso. Justo después Ace llegó con varios paquetes de pan, los cuales le dieron de comer al pequeño, era obvio que estaba hambriento ya que los devoró uno a uno.
Mientras él comía, Sabo le explicó la situación a Ace.
—Entonces, ¿dices que se escapó? ¿no crees que deberíamos llevarlo a la policía y que ellos se encarguen de regresarlo a su hogar? —cuestionó Ace.
—No... Quiero decir, yo sé que eso sería lo más sensato, pero si el niño precisamente se escapó por algo debe ser, no luce como un simple capricho o berrinche. Por qué no... Lo llevamos a casa y lo cuidamos hasta que esté mejor, y tal vez así podamos pensar en otra solución —Sugirió, bastante preocupado por el pequeño.
—Sab, somos estudiantes de Universidad, el tiempo y la estabilidad no es algo de nos sobre, no quiero sonar como el malo, pero sencillamente no podemos darnos el lujo de cuidar de un niño que ni siquiera es nuestra responsabilidad.
—Ya lo sé pero, no puedo simplemente dejarlo a su suerte.
—Regresarlo con su familia no es dejarlo a su suerte.
—¿No oíste lo que me contó? Es obvio que no lo cuidan como se debe. Además las vacaciones ya están por comenzar, si es necesario le pediré a mi jefe más trabajo o... Quizás pedirle dinero a mis padres.
—No, ni muerto dejaré que hagas eso, sabes que es una sentencia de muerte contactarte con esos locos, más después de que lograste alejarte por años. Pero sí sería un problema, lo que ambos ganamos apenas es suficiente para todos nuestros gastos, además, ¿no sería ilegal hacer eso? ¿Como secuestro o algo así?
—Yo... No lo sé...
La tensión entre que hacer y que no sólo crecía más, hasta que de un momento a otro el pequeño Luffy terminó de comer, el claro cansancio que llevaba acumulado y el sentirse finalmente seguro le afectaron, y calló profundamente dormido en el regazo de Ace, quien estaba a su lado. Abrazado a sus pantalones, lucía como un ángel, pequeño y delicado, además de indefenso y necesitado con su apariencia actual.
—A la mierda lo que dije, vamos a cuidar a este niño —dijo Ace de manera repentina—. E-eh, por lo menos hasta que esté en mejores condiciones.
Sabo simplemente rió en respuesta, la escena era claramente adorable.

Ambos jóvenes llevaron a su nuevo pequeño invitado al departamento que ambos compartían, lo dejaron dormir un rato más, después se harían cargo de bañarlo, buscarle ropa y prepararle algo decente de comer.

Después de la siesta, así lo hicieron, pero por más tiempo del que quizá fue buena idea. Una semana entera. Tuvieron que acomodar los horarios de cada uno para poder estudiar, trabajar y cuidarlo. Claramente fue un desafío, se preguntaron muchas veces porque siquiera se metieron en esto, pero al regresar todos los días a casa, y ver a ese pequeño que cambió la monotonía de la rutina en sus días, esperar ansioso su llegada y abrazarlos con fuerza, les recordaba la razón. Este niño era sencillamente un angel, al menos en cuanto a ternura, porque era inquieto como el demonio.
Al pasar la semana, por más que les doliera, ambos sabían que era el momento de llamar a su abuelo, porque sí, ellos mismos realizaron esa investigación, simplemente no querían tener que despedirse.
No le dijeron nada a Luffy, no querían que se negara a salir y hacer las cosas más difíciles para los tres. Se encaminaron a lo que era la antigua, no, la verdadera vivienda de Luffy.
Pero aunque tocaron, nadie los atendió. Estuvieron casi media hora, esperando sin respuesta, hasta que una mujer que al parecer vió parte del tiempo que esperaron les dirigió la palabra.
—Disculpen, ¿están buscando al señor Garp? —preguntó la chica mientras se acercaba a los muchachos— Espera, ¿Luffy? ¡Sí, eres tú! Oh por Dios estaba tan preocupada, tenía días que no te veía. —dijo mientras se abalanzaba al niño, cargandolo en sus brazos, abrazandolo con fuerzas.
—¡Makino! —gritó el pequeño mientras recibía el abrazo de la mujer con todas sus fuerzas.
Los chicos simplemente quedaron pasmados viendo la escena.
—Disculpe, ¿es usted su madre? —Finalmente se animó Sabo a preguntar.
—Oh cielos, no, no lo soy. Trabajo en esa tienda de por allá, aunque bueno, Luffy pasa la mayor parte de su tiempo conmigo cuando no está en la escuela. —Negó la pregunta mientras bajaba a Luffy—. La verdadera pregunta es, ¿quiénes son ustedes? Aunque quiero decir que, agradezco que hayan traído a Luffy de vuelta sano y salvo.
—Pues, nosotros somos dos estudiantes que encontraron por casualidad al pequeño en un parque cerca de nuestra casa, y lo acogimos mientras encontrabamos su hogar. —respondió esta vez Ace.
—Ya veo, en ese caso, les agradezco de todo corazón haber cuidado de Luffy pese a que no era su obligación, y más porque es un niño inquieto. Quién sabe que le habría pasado si ustedes no lo hubieran encontrado. —Agradeció mientras ofrecía una reverencia.
—No, ¡no tiene porque agradecer! Realmente disfrutamos cuidar de Luffy. Sin embargo, es tiempo de que regrese a casa... —respondió Sabo, esto último claramente triste, mientras despeinaba la cabecita de Luffy— Es por eso que vinimos a buscar a su tutor.
—Ya veo. Desafortunadamente para ustedes chicos, el señor Garp no volverá hasta dentro de una hora si tenemos suerte. ¿Por qué no lo esperan en mi tienda? Es mejor que hacerlo aquí fuera en medio de todo el Sol, puedo invitarles algo en agradecimiento.
—No, no es necesario eso señorita, pero agradecemos la oferta de esperar dentro de su tienda. —respondió Sabo.
Así, los tres chicos siguieron a Makino a la tienda. Pasaron un buen rato mientras esperaban, bromeando, charlando sobre todo lo que vivieron con Luffy esta última semana y viendo al pequeño hacer tonterías. Fue agradable, pero lo fue tanto que era doloroso, saber que deberán despedirse para siempre de esto.
Pasado el tiempo, Garp finalmente regresó a su casa, lo que desencadenaría en una charla inesperada.
Los chicos se dieron prisa en volver a su antiguo lugar de espera, antes de que entrara a su casa.
—Disculpe, ¿es usted el señor Garp? —se apresuró Sabo a preguntar.
—Soy yo, ¿quién eres tú muchacho y que necesitas? —preguntó el mayor, sonando algo irritado.
—Bueno verá es que mi amigo Ace y yo encontramos el otro día a su-
Ni siquiera tuvo oportunidad de terminar de explicarse cuando fue interrumpido.
—¿¡Luffy!? Maldito mocoso, ¿¡en donde te habías metido todos estos días!? —Le gritó su abuelo al pequeño, apresuradose a darle un puñetazo que lució bastante doloroso en la cabeza.
Luffy sólo pudo llorar y esconderse detrás de las piernas de Ace.
—¡Te odio abuelo! ¡Yo me voy a quedar a vivir con Sabo y con Ace y ya no te voy a volver a ver! —Gritó claramente dolido, pero sin saber que precisamente había venido a ser devuelto, lo que les dolió más a sus cuidadores temporales.
Toda esta situación tensó el ambiente para todos. Garp simplemente suspiró pesadamente, y los invitó a pasar.
La tensión podía cortarse con un cuchillo para mantequilla, era demasiado para todos. Como pudieron, Sabo y Ace tomaron fuerzas para explicar toda la situación, desde que encontraron a Luffy hasta el día de hoy. El mayor se vió muy pensativo ante cada palabra, lo que les dió más miedo.
Al terminar, ambos tenían algo más en mente, algo que querían proponer, pero al sonar tan radical, dudaban en decirlo. Al parecer, Garp también tenía algo que quería decir con todo esto.
—Señor Garp, con todo esto hay una última cosa que queríamos pedirle, sé que podrá sonar de lo más egoísta, pero necesitamos saber su respuesta. —dijo Sabo, con un notable nerviosismo.
—Que curioso, yo también tengo algo que ofrecerles niños. —respondió Garp con una enorme sonrisa.
—¿Quieren hacerse cargo de Luffy?
—¿Podemos hacernos cargo de Luffy?
No hubo mucha sintonía en cuanto a turnos, y terminaron hablando a la vez.
—Espere, ¿qué dijo? —repitió Ace confundido mientras Sabo aún procesaba sus palabras.
—Parece que pensamos lo mismo, eso hace más fáciles las cosas. Dije que si quieren cuidar de Luffy —repitió, riendo como si fuera algo simple—. Miren, estoy viejo, me ocupo demasiado y yo sinceramente no puedo hacerme cargo adecuadamente de él, por lo que me contaron lo cuidaron bastante bien y se encariñaron así que, ¿por qué no?
O estaba siendo muy amable, muy irresponsable o simplemente estaba buscando una manera relativamente decente de deshacerse de su nieto. Fuera la razón que fuera, fue bastante conveniente para ellos.
—Pero oiga, ¿está realmente seguro? Quiero decir, es su nieto, y nosotros simples desconocidos. —preguntó Sabo, aún incrédulo.
—Sí, además, ¿es legal? —Cuestionó Ace, preocupado por la legalidad del asunto.
—Sí. Además, voy a ir a verlo a veces, así que no se acostumbren a estar lejos de mí —dijo mientras reía, como si todo este asunto se tratara de una simple broma.
Ambos lo pensaron por un momento, esto sonaba demasiado conveniente, era extraño, y escalofriante saber como podría dejar a su nieto con cualquiera, ¿o en realidad sintió esa confianza en ellos?
Además, ¿cuidarlo como? ¿Realmente adoptarlo y tener su tutela? ¿O solo como si fueran sus tíos o algo así? No estaba en sus planes ser padres tan jóvenes, además ¿quién de los dos lo haría? Y ¿cómo podrían sobrellevar los temas de inscripción sin ser sus padres legalmente? Era algo complicado, más allá de las palabras. Realmente querían hacerlo, pero sonaba como una situación muy complicada para su edad, posibilidades y situación actual.
Parte del resto de la tarde fue una complicada charla sobre los acuerdos a los que llegarían en cuanto al cuidado de Luffy. Básicamente, ambas partes firmarían un papel de adopción para facilitar las cosas, pero había un ligero problema, ¿quién firmaría la custodia? No podían firmar hasta pensar en muchas cosas, pero las bases estaban ahí. Terminaron después de alrededor de una hora, Luffy quedó dormido del aburrimiento, pero al menos se notaba más tranquilo al saber que podría volver con Sabo y Ace.

El tema no terminaría en casa de Garp, aún tenían cosas que discutir entre ellos. Una vez llegado a casa y acostado a Luffy, decidieron ponerse de acuerdo, hasta que llegaron a una conclusión... Particular.
—Ace, y si ¿nos casamos? —Soltó Sabo repentinamente— Quiero decir, eso haría más fácil todo alrededor de la crianza de Luffy, ya sabes en cuanto a toda la burocracia, ya que cualquier cosa legal que pase sólo podría asistir quien firmó, su tutor legal, y podría ser un problema a la larga. Sé que puede ser una idea incómoda para tí, pero míralo de esta forma, seguiremos viviendo de la misma manera que hasta ahora, la única diferencia es que podremos hacernos cargo adecuadamente de Luffy. ¿Qué opinas? —Terminó, algo ansioso y preocupado por la reacción de su amigo.
Ace quedó pensando, no era una desicion fácil, no sería un matrimonio como tal, pero tampoco es algo que tomar a la ligera.
—Si lo dices así, suena como algo bastante conveniente, sin embargo, creo que no estoy del todo seguro. Sólo... Déjame consultarlo con la almohada, ¿sí?
Eso dijo, pero no pudo dormir adecuadamente en toda la noche. Nunca pensó que de un día a otro, su simple vida como estudiante, trabajador de medio tiempo, mejor amigo y compañero de cuarto de Sabo, terminaría así. La posibilidad de casarse con su mejor amigo, ¿para adoptar a un niño que encontraron solo en un parque, y su verdadero tutor prácticamente obsequió como si nada? Sonaba demasiado surrealista.
Amaba a Luffy, sólo convivió con él por una semana, pero realmente lo quería. También quería mucho a Sabo, llevan juntos desde la secundaria, ambos se ayudaron a enfrentar situaciones difíciles en su vida todos esos años, pero, ¿casarse con él? Aunque fuera por una razón como la sencilla conveniencia que les daría a largo plazo, no sabía como sentirse al respecto.
Era demasiado para pensar y considerar, lo cuál dió vueltas en su mente, incluso cuando finalmente había logrado dormir, no descansó nada. La única buena noticia es que las vacaciones en la Universidad finalmente habían comenzado, quizás después podría descansar mejor.
Despertó al día siguiente algo tarde, agotado después de esa noche, se dirigió a la cocina por un café, en realidad no era muy fan del café, pero sentía que el día de hoy necesitaría uno.
Antes de siquiera poder hacer algo, dos enérgicos muchachos lo recibieron alegremente en la cocina.
—Te despertaste tarde hoy Ace —habló Sabo desde la cocina, sirviéndole otro plato lleno de hot cakes a Luffy, quien los recibió emocionado.
—Parece que no descansaste bien anoche, ¿eh? Bueno, no importa. Al menos las vacaciones ya comenzaron, y pronto será tu día libre ¿no es así? Entonces por el momento ven a desayunar o Luffy terminará comiéndose todos los hot cakes —respondió riendo, tan gentil como siempre.
Era ciertamente un escenario reconfortante, verlos reír a la mesa, esperándolo, ¿era raro querer tener esto todos los días?
Se sentó a la mesa, sentía que su mente estaba aclarada finalmente. Al terminar de desayunar y lavar los platos, la necesidad de tener que hablar sobre cierta situación lo atacó, y sin esperar más sacó a relucir el tema.
—Oye Sab, ¿podemos hablar? —preguntó, algo nervioso.
—Claro Ace, ¿que pasa? —respondió tan sereno como suele ser, lo que le dió a Ace la calma que necesitaba.
—Anoche, estuve pensándolo mucho y... Creo que tu sugerencia sobre casarnos, es una buena idea. Quiero decir, como dijiste puede que al principio sea algo raro, pero yo también quiero darle a toda costa una mejor vida a Luffy, y viendo las ventajas que a la larga podría tener no me parece una idea tan loca. Aunque bueno, sé que tu sugeriste la idea pero, cómo... ¿Cómo te sientes tú al respecto? —Terminó de decir, sonando tan nervioso como se encontraba.
Sabo suspiró ligeramente, entendiendo el sentir de Ace.
—Pues, como dices, yo sugerí la idea, y no lo hice al azar o por impulso. Yo... También consideré mucho esa posibilidad, un poco antes de siquiera ir con el señor Garp, mientras considerábamos la idea de adoptar a Luffy. Así que si tu estás realmente de acuerdo con esto, yo también lo estoy.
Ambos sonrieron al otro, luciendo más relajados al resolver, al menos hasta cierto punto, esa situación.
—Y bueno, ah, tomando en cuenta toda la situación, podemos simplemente ir al registro civil, ya sabes sin necesidad de una ceremonia ni nada así, sólo nosotros tres. —Sugirió Ace, algo nervioso.
—Me parece perfecto. —dijo Sabo, con una sonrisa llena de calma.
—Entonces, ¿qué te parece si lo hacemos en mi día libre? Ah claro, si tú no tienes nada ese día.
—No, no tengo nada para ese día así que me parece bien. Ah, pero también tenemos que comenzar a solicitar un juicio, una vez firmemos y acordemos fechas con Garp. Tenemos todavía que oficiar todo este asunto, y necesitamos que el juez nos apruebe para empezar, y después registrar la nueva acta en el registro civil. —Balbuceó sobre varios de los procesos que tendrían que llevar a cabo después de su matrimonio, con un claro estrés en su tono.
—Entonces si que será algo más largo de lo que pensé, eh. No te preocupes, lo resolveremos poco a poco. —Lo tranquilizó, palmeando ligeramente el hombro de su amigo.

Así como lo dijeron, actuaron. El día acordado fueron al registro civil, y oficialmente ahora estaban casados, sólo faltaba lo más difícil.
Fueron a casa de Garp a contarle los detalles de lo que se necesitaría para oficiar toda la situación, lo que al parecer no le gustó mucho, demasiado papeleo para su gusto. Sin embargo puso tanto de su parte como pudo.

 

Llegó el día del juicio, la primera audiencia fue tensa. Sabo y Ace presentaron todos los documentos necesarios y respondieron a las preguntas preliminares del juez. El juez ordenó una evaluación del hogar y programó una segunda audiencia para revisar los resultados.
Durante las semanas siguientes, un trabajador social visitó su hogar varias veces, evaluando el ambiente y entrevistando a Sabo, Ace y Luffy. Los informes fueron positivos, destacando el cuidado y la estabilidad que Sabo y Ace proporcionaban a Luffy.
En la segunda audiencia, el juez revisó los informes y escuchó los testimonios del trabajador social. Sabo y Ace respondieron a más preguntas, demostrando su compromiso y cariño por Luffy.
Finalmente, en la última audiencia, el juez tomó la decisión.
—Después de revisar todos los documentos y escuchar los testimonios, he llegado a una decisión. En el mejor interés del niño, otorgo la custodia de Luffy a Ace y Sabo.
Así, la corte declinó a su favor, generando un enorme alivio en sus corazones.
Era el primer gran paso a una nueva vida juntos, donde ambos chicos cuidarían de Luffy, dándole una mejor vida, y a la vez llenando la suya.

Notes:

Me dió alto grinch, alch este si no supe como escribirlo y no me gustó como quedó pero yanimodo 😔👊