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Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-12-03
Updated:
2026-05-09
Words:
10,971
Chapters:
4/20
Kudos:
37
Hits:
639

A través de la tempestad

Summary:

Finn atravesó muchas cosas antes de estar en esa posición. Todos esperaban que con el tiempo fuera un Alfa, pero su destino ya estaba decidido desde antes de nacer.
Carpaccio tuvo que aprender más cosas para ayudarlo, aunque se negaran mutuamente; ambos sabían que estarían juntos con el tiempo.

Este fanfic participa en el reto "Omegacember 2024" de la página de FB "Es de Fanfics"

Notes:

Esta historia esta situada muchos años después, por lo que todos son adultos.
Las etiquetas se irán actualizando conforme avance en la historia.
Es Omegaverse, lo digo una vez más por si no leyeron las etiquetas.
No hay mucho del canon aquí, por lo que la magia y los personajes pueden salirse de la personalidad del canon y será usada a conveniencia.
Es la primera vez que escribo un Omegaverse, por lo que el escrito puede parecer básico a este universo; sin embargo espero que lo disfruten.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Revelación de casta.

Chapter Text

  1. Revelación de casta

Finn había sido considerado como un eslabón débil entre sus compañeros de clase, y también con sus amigos.Su falta de confianza y habilidad, lo orillaban a siempre tener una auto percepción muy inferior al resto.

Las cosas empeoraron cuando todos revelaron su casta menos él. Mucho tiempo se preguntó que había de malo con él y con su cuerpo que se negaba a cooperar.

No había mucho que hacer, más que aceptar su realidad todos los días que despertaba.

—Maestre —una voz masculina lo sacó de sus recuerdos de la academia. Ahora ya no era un alumno, sino "El gran Maestre de Sanación Bélica", Finn a veces creía que era un nombre bastante exagerado, pero tampoco había mucho que hacer. —Lo necesitamos al frente de la línea, varios magos están en situación crítica.

Finn suspiró, el mal nunca descansaba.

Gracias a su segunda línea y a los duros entrenamientos a los que el señor Gehena lo había sometido, ahora era considerado el líder de los escuadrones de Sanación.

—Yo solo quería una vida tranquila siendo un Beta, con un trabajo normal de oficina —se quejó. Si bien, no había ni ápice de mentira en sus palabras, también estaba agradecido de que le dieran está oportunidad que sin duda, un Alfa debía desempeñar.

—Pero es el mejor lugar donde puedes ser de completa utilidad —dijo el Visionario que lo seguía apoyando siempre —Vamos Finn, esa negatividad pensé que ya la habías superado.

—Pero señor Gehena, ¿por qué yo? —Finn preguntó aunque la respuesta no cambiaba.

—Por tu Second, y como aún no tienes casta no desprendes ningún aroma que te delate.

Finn sabía que era cierto. Al no haber revelado aún su casta le permitía estar entre Alfas poderosos que también sabían usar magia de Sanación, también podía liderar escuadrones completos para armar una defensa inquebrantable en los lugares que se usaban como refugios militares.

Su mechón rubio y su vestimenta ornamentada con detalles dorados se movían ligeramente con el viento que los acompañaba en el vuelo hasta su destino.

—Creí que te cambiarías antes de venir —comentó el Visionario Divino.

—Debo regresar a Easton más tarde a impartir la clase de las 4:00 pm.

—¡Eh~! Que confiado suena el Maestre.

—Es algo que usted me enseñó —Desde ese lugar Finn podía ver a los dragones que estaban causando problemas. —Debió decirle al Visionario Agito que viniera.

—No hace falta, tú hermano está conteniendo la situación. —El señor Gehena vio como la furia y preocupación se instalaron en los ojos del menor de los Ames; al mismo tiempo que aumentaba la velocidad de vuelo.

—Reporte —fue lo primero que pidió Finn cuando tocó suelo, el comandante al mando de acercó rápidamente a él.

—El grupo criminal Obsidiana debilitó los escudos de esta región. Su hermano mayor está dirigiendo los escuadrones de combate, pero tenemos una situación crítica con los soldados que cayeron durante el combate.

—¿Bajas?

—Ninguna.

—¿Cómo está mi hermano?

—Herido, pero nada grave.

—De acuerdo. Empezaré la sanación de los soldados y luego iré al frente donde están combatiendo.

—Pero Maestre, su ropa...

Finn ya no le permito que terminara de hablar, atravesó la base provisional que habían armado y se metió a donde estaban los magos heridos.

Changeas Secondth: Butterfly Sanitatem —pronto los quejidos de dolor fueron sustituidos por suspiros de alivio.

Finn se podía quejar constantemente que él no debía ser el líder de Sanación, pero sus habilidades demostraban lo contrario. Su Second era muy útil; y que lo aprendiera a controlar de forma masiva, le daba oportunidad de terminar más rápido y eficiente el trabajo que a un sanador promedio. Además, sus habilidades mejoraron tanto, que ahora podía usarlo para sanar no solo la parte física del cuerpo, sino también la psique.

—Si es todo... —Finn estaba a punto de irse, pero una mano pequeña lo detuvo. —Maestre mi mamá quedó entre los escombros, y yo... —un soldado aparto al niño que le impidió irse.

—Nosotros nos encargamos —le dijo el soldado ofreciendo una reverencia de disculpa. Finn odiaba que hicieran eso; podría parecer alguien importante, y a todos les habían hecho creer que era un Alfa; pero él mejor que nadie sabía que todo era una fachada y se terminaría cuando revelara su casta.

—No, está bien. Llévame a donde está tu madre, me encargaré personalmente.

—Gracias —el niño lo tomó de la mano y lo guío hasta donde estaba su mamá.

Otra cosa que Finn odiaba era que los civiles salieran afectados por estos disturbios.

"Debo encontrarme con los estrategas para mejorar las defensas en esta zona" pensó cuando todo a su paso se había reducido a escombros y cenizas.

—Aquí —el pequeño soltó su mano y señaló una montaña de piedras. Esto no tenía buena pinta.

Finn sacó su varita de entre su túnica blanca, luego la movió de lado a lado.

—Valtheron— un soplido intenso despejó los escombros con facilidad. El niño miró aterrado a la criatura que estaba al lado de Finn. —Buscala— ordenó, y la criatura empezó a olfatear hasta dar con la mamá del niño, cuando la encontró emitió un leve rugido y con el suave viento que provocaron sus alas desgarradas, la mujer se levantó consciente, como si no hubiera estado a punto de morir.

Ellos se reunieron y Finn se alejó en silencio.

Había otras cosas importantes, o mejor dicho otra persona.

Finn se subió al lomo de su Valtheron, tenía que estar lo más pronto posible a lado de su hermano.

—¡¡Rayne!! —grité en cuanto lo vio desde lo lejos, con sangre escurriendo de su frente y más heridas de las que podía contar con los dedos de las manos.

—No, vete. Les dije que no vinieras. Tienes que dar tu clase en Easton. Aquí todo está bien.

—No mientas, ¡Mírate! Míralos...

Las palabras del menor murieron cuando vio a sus dos amigos del colegio malheridos, y un montón de gente que Rayne lideraba a punto de fallecer.

—Pero es que tú... —Rayne se sostuvo del hombro de su hermano; quizá las cosas estaban peor que mal porque había una evidente frustración en el tono de voz que su él usaba.

—¡Valtheron!—gritó Finn y su criatura ya estaba frente a ellos, alzó su mano derecha y un hilo de luz dorada se reflejo en las alas —Thalnaris Ætherum.

Un escudo protector apareció frente a todos. Finn no necesitaba más que eso para poder empezar a curar a todos los malheridos, también eso les daría algo de tiempo para reorganizarse y seguir peleando.

Second Changes... — su segunda línea emergió  incompleta por lo que su entidad sanadora no apareció.

Second Changes Bu-Butterfly... —Finn sabía que algo malo pasaba. No podía usar su Second y no era por falta de maná, tampoco de experiencia pues durante estos años después de haberse graduado el Visionario Divino Kaldo lo había entrenado demasiado para poder estar hoy en un sitio como este.

—Finn, ¿qué sucede? —el señor Gehena apareció como si Finn lo hubiera atraído con el pensamiento. El observó a su antes subordinado, sus mejillas estaban rojas y el sudor resbalaba por la frente de Finn.

—Yo no puedo... —las rodillas del menor de los Ames flaquearon e hicieron que fuera a dar al suelo provocando un ruido sordo.

—¡¡¡Rayne!!! —el señor Gehena le gritó a su compañero, pero él seguía dando batalla a los de Obsidiana. El Visionario acomodó al chico sobre las pertenecías de alguien más. —Escúchame Finn, es un mal momento para desmayarse, tú criatura dejará de alimentar la barrera para regresar contigo y darte parte de su magia, pero si eso ocurre todos estamos perdidos.

—No estoy inconsciente, pero es que hay muchos aromas mezclados y no puedo concentrarme.

—¿Aromas? —Kaldo enarcó una ceja. Finn no podía distinguir los aromas de los demás hasta donde tenía memoria.

—Dime algo —el Visionario Kaldo dejó que el otro asistiera para continuar —¿Ves los aromas?

—Hay algunos destellos de diferentes colores.

—¿Solo destellos? -Finn asintió.

—Pero jamás los había visto.

—¿Qué color desprendo?

—Morado.

—¿Y Rayne?

—Azul.

El señor Kaldo sacó el rabittphone de su pantalón, dejo un momento solo a Finn y luego regreso.

—¿Puedes ponerte de pie?

Finn sólo logro sentarse. El tiempo seguía pasando y como el Visionario le dijo antes, no era un buen momento para esto. Su Valtheron continuaba con la barrera, pero si Finn no le ordenaba nada más, él no lo haría.

Alzó su mano derecha pero su magia no llego a su criatura.

—No lo hagas. —El señor Gehena detuvo su acción. —Tu segundo al mando está a punto de llegar, él te llevará a un lugar seguro.

—No puedo irme. Todos aquí necesitan que les ayude —Su mente daba vueltas, pero debía seguir intentándolo, ni Rayne ni los magos a cargo resistirían por mucho más tiempo. —Ignis Vulneris —dijo Finn extendiendo ambas manos hacia su criatura; éste dejó de crear la barrera y empezó a atacar desde sus cicatrices, pero no era suficiente. —¡¡Maldita sea!! —exclamó con demasiada frustración.

—Finn, si continuas así vas a terminar inconsciente, tú segunda línea sigue incompleta.

—Prefiero terminar inconsciente a que ellos terminen muertos.

El Visionario Divino Kaldo sonrió de medio lado, el coraje de Finn en situaciones complicadas era su punto más fuerte.;  quizá en esta ocasión se estaba excediendo, pues aunque el chico no era consciente, su aroma estaba inundando todo el lugar.

Finn apoyo ambas manos en el suelo. Kaldo sabía que iba a ocurrir después de que usara ese conjuro, pero no estaba en posición de impedirlo, ya no había tiempo para seguir jugando contra Obsidiana, no en la situación en la que se encontraba su subordinado.

Lux Ultima —gran parte del maná de Finn fue transferido a su Valtheron, desatando todo el poder que contenía y lanzando el ataque más poderoso que nunca antes habían visto. Su segunda línea incompleta desapareció; y fue el señor Gehena que impidió que Finn fuera a dar directo al suelo.

Después de eso ganarle a Obsidiana, Rayne lo llevo a la enfermería del Buró de Magia.

—... Dijo que eran destellos —un par de voces era lo que lo Finn lograba escuchar.

—El empezó a desprender su aroma, aunque no era de forma tan intensa llegaron a varios Alfas del sitio.

—¡¡MI CLASE!!! —Finn gritó haciendo que su hermano entrara corriendo a la habitación. —Rayne... —dijo con un tono más tranquilo.

—Tu clase está siendo impartida por otra persona —la arruga en la frente de su hermano mayor se hizo presente, seguramente era alguien que no le agradaba demasiado. —¿Cómo te sientes? —preguntó para cambiar el rumbo de la conversación.

—Mejor.

—Gracias por ir, pero no quería que tú estuvieras ahí.

—Es mi trabajo. Para eso fui entrenado.

—Nada tiene que ver.

—Nii-sama, ya no soy más un estudiante. Ahora la gente cuenta conmigo.

—Kaldo me dijo que viste destellos de aroma.

—No estoy seguro que sean de aroma, solo eran destellos de diferentes colores que ustedes emitían. —Finn se quitó la sabana que lo cubría, su túnica que antes era blanca, ahora tenía marcas de tierra y polvo que por más que sacudió, no logro quitar. —Debo cambiarme antes de ir al colegio.

—Tu suplente decidió sacar a los alumnos para prácticas.

—¿Practicas? ¿En dónde se supone que están?

—En el campo de vuelo.

—Pero aún no llegamos a esa parte del temario —Finn se levantó rápidamente de la camilla, se alisó la túnica y después de colocarse los zapatos, salió de la enfermería.

—Deberías descansar un poco más. —le dijo Rayne mientras lo seguía por los pasillos.

—No, no puedo. No sé qué tipo de cosas les estén enseñando a los futuros sanadores.

—No sé de dónde sacaste tanta terquedad, antes no eras así.

—Antes no era Maestre —dijo. —Hermano, más tarde deberíamos tener una reunión con los estrategas, es la segunda vez en el mes que Obsidiana ataca la misma zona.

—Haré que se presenten en el Ministerio. Te esperamos a las 9:00 p.m.

—Bien, estaré ahí —dijo concluyendo la conversación y su descanso forzado.

—El que diseño está ropa, debería considerar otro color —se quejó; ni siquiera le dio tiempo de cambiarse y estar presentable para su clase.

—... Y entonces si canalizan su magia de curación después de tomar está poción, quizá tengan mejores resultados.

Sus alumnos estaban más atentos que de costumbre. Él podía reconocer esa caballera a kilómetros de distancia.

—El Maestre no nos había mencionado nada acerca de esto. —Dijo uno de sus alumnos mirando el vial con un liquido azul.

—Finn es un bastante ortodoxo —dijo el sustituto de profesor. —Quizá en un futuro él actualice el temario.

—No se trata de actualizar el temario o no, ya bastante tienen en lidiar con su casta. —Finn interrumpió la conversación. 

—Maestre, pensábamos que estaba en las líneas de combate.

—Estuve, pero debemos continuar con lo que dejamos pendiente ayer.

—Él también nos estaba enseñando algunas cosas.

—Él es Carpaccio Luo-Yang, científico y investigador en el Buro de Magia —dijo Finn a manera de presentación.

—¡Oh!  ¿El Gran Maestre de Sanación Bélica se acuerda de mi nombre? —Carpaccio llevó su mano derecha al mentón, y no disimulo la sonrisa burlona que se instaló en su cara.

—Eres alguien difícil de olvidar.

—Lo mismo digo, puedo terminar la clase. Tú hermano me explicó la situación.

—No, estoy bien. Gracias por tomarte el tiempo.

—Tu aroma es desagradable. Hueles a Alfa.

—El Maestre es un Alfa —explicó un alumno.

—¿Así que les mientes? —Carpaccio le dijo al oído para que nadie más escuchara. La distancia entre ellos se reducía casa a nada. —Hueles a Alfa, pero no es tu aroma, es el de Rayne combinado con otros.

Finn se aclaró la garganta. Tenía bastante tiempo que nadie le recordaba que no era un Alfa, y de todo el mundo no esperaba que fuera Carpaccio, el único Enigma de toda su generación lo hiciera.

—Quizá estás confundido.

—Hasta donde recuerdo no revelaste tú casta a tiempo. Y no has ido al Buró para que otro sanador te revise.

—¿Podemos tener está conversación en otro momento? —Finn estaba aterrado pero no lo quería demostrar. Aún le tenía miedo a Luo-Yang, pero más que eso, sus alumnos confiaban plenamente en él, y eso para Finn significaba mucho.

Un destello color borgoña salió del cuerpo de Carpaccio, y de nuevo Finn se sintió mareado.

—Si fueras un Alfa, mi aroma no te haría ningún efecto, tampoco si fueras un Beta. ¿Te expresaste como Omega y sigues siendo Maestre?

—Yo no he... —Finn se cubrió la boca como cuando estas a punto de decir algo que no debes.

—¿No? ¿Entonces estoy en lo correcto? ¿El aroma de Alfa es de tu hermano y no tuyo?

—Maestre, su cara está roja. —puntuó otro de sus alumnos.

Finn golpeó el pecho de Carpaccio para que le diera un poco de espacio. —Terminemos la clase y después te respondo todas las preguntas que quieras.

—Lo haré, pero será a mí manera —dijo Carpaccio cediendo a la petición. —Todos tienen un vial con la poción que les expliqué; la tomarán y luego intentará canalizar su maná a las manos.

—¿No usaremos la varita? —preguntó un chico.

—No, también deben poder usar su magia a través de sus manos. El Maestre está aquí para enseñarles como.

—No puedo, necesitan de su criatura —replicó Finn, intentando que sus alumnos no lo escucharán.

—Si puedes, el Valtheron solo complementa tu magia.

—Si no hay dudas, pueden tomar la poción.

Los chicos tomaron el liquido azul y siguieron la indicación de canalizar su magia.

—¿Por qué no les has enseñado la práctica?

—Aún no llegaba a esa parte.

—Esta es una clase mixta, no puedes detener el aprendizaje de los chicos de Orca y Lang solo por los de Adler.

—No estoy deteniendo a nadie, estoy haciendo mi trabajo como cada año. Si tienes algo que cuestionar con mis métodos háblalo con él director Walhberg.

Finn podía no tener casta y si mucho miedo, pero no iba a dejar que alguien más le dijera cómo desempeñar su trabajo de profesor.

—Iré a supervisarlos; como fue idea tuya, tú también lo harás.

—Toma, traje una rata para cada uno de tus alumnos, que la intenten curar.

Sus alumnos eran inexpertos en el tema de curación sin su varita. Finn sentía que los estaba forzando a hacer algo para lo que no estaban preparados, pero para su sorpresa, la mayoría podía dirigir bien su magia.

—Maestre —uno de sus alumnos no podía, solo sacaba algunas chispas pero su magia no fluía hacia el animal.

—Sólo debes concentrarte un poco —Finn se hincó para ayudarle. Carpaccio lo observó de lejos. Un Alfa no haría algo como eso. —Extiende tus manos de esta manera —le mostró haciendo la acción esperando que lo imitará —Luego piensa en el flujo de tu maná para que la concentres en tus dedos —Finn lo hacía parecer sencillo, pero su alumno no podía.

—No deberías ser sanador si no puedes hacer esto —le dijo otro, sus alumnos eran bastante competitivos, pero Finn no toleraba ese tipo de actitudes.

—Mañana tendrás que mostrarnos cómo hacerlo mejor sin que tomes la poción que él investigador les proporcionó hoy  —regaño Finn sin consideración. —Y tendrás un examen adicional.

—Lo siento, Maestre —se disculpó, pero Finn no retiro sus palabras. Además él tenía más cosas de que preocuparse que solamente la rebeldía de sus alumnos.

Aparentemente todo iba bien. La clase estaba a nada de concluir. Finn sintió que todo estaba bajo control, hasta que uno de sus alumnos cayó inconsciente. Él corrió hasta donde se encontraba; las manos del chico presentaban quemaduras así como las mangas de su uniforme de Lang.

Esto no era bueno.

—¿Vas a invocar tu Second? —preguntó el investigador que ya estaba a su lado.

—No es necesario, solo debo... —De nuevo Finn se sintió mareado y tuvo que apoyar ambas manos en el suelo para no caer sobre su estudiante.

—¡¡Maestre!! —varios de sus alumnos se acercaron a él, pero nadie se atrevió a tocarlo.

—¿Solo deberías...? —Carpaccio no tenía piedad de él. —Tu alumno está sufriendo.

—Lo sé —Finn extendió sus manos hacia las de chico, y sin tocarlas le ofreció una curación mágica con destellos dorados y amarillos; sin embargo el muchacho no mejoraba.

—¿No puedes curarlo? Si no puedes lo llevaré a la enfermería, pero entonces tú no deberías ser sanador. —Las duras palabras de Luo-Yang calaron todo su ser y los murmullos entre sus alumnos no se hicieron esperar.

—Si puedo, solo que, hay algo que me lo impide.

—Entonces no puedes. Solo son quemaduras simples.

—No, hay algo más —Finn cambió la poción de las manos, una la llevo a la frente y la otra al estomago del chico. Finn estaba temblando como si estuviera desnudo en una tormenta de nieve, pero apenas estaba entrando el otoño.  Carpaccio se sentó en cuclillas a su lado.

—Espera, tu aroma... —Carpaccio se cubrió la nariz con la manga de su bata, pero no era suficiente.  —No deberías tener ninguno. —Rápido, necesitas curarlo e ir con tu segundo al mando.

—Solo... Hace demasiado calor —Finn miró a Luo-Yang con las mejillas totalmente rojas y el sudor resbalando por su frente y cuello, al mismo tiempo que deshacía el nudo que ataba su túnica blanca.

—Deja de jugar e invoca tu Second.

—No puedo, en el combate mi segunda línea se detuvo a la mitad; y mi Valtheron no está para ayudarme.

Carpaccio se alejo del círculo que rodeaba a Finn y al alumno desmayado, rápidamente sacó su teléfono para hablar con alguien.

Entre los murmullos de los alumnos y la presión que Luo-Yang ejercía sobre él, un estallido de aromas inundó el lugar. Parecía que todo que lo mantuvo guardado todo este tiempo, decidió salir en el peor momento. El estrés de Finn estaba a tope de lo que podía manejar.

Una mezcla de olores de cedro y pimienta negra golpearon los instintos de sus alumnos Alfas, haciendo que ellos se alejarán lo suficiente del Maestre pues era demasiado intenso y repulsivo; al mismo tiempo que los Omegas se acercaban poco a poco a él. A pesar de todo, Finn se siguió esforzando para sanar a su alumno.

Después de que esos aromas se disiparan, los suaves aromas de miel que se derrite con el sol y flores de azahar que son bañadas por el rocío de la mañana, dieron paso a lo que Finn más temía; su casta estaba siendo revelada y ahora el más que nadie sabía que era un Omega.

Todos sus alumnos lo miraron sorprendidos, el "Gran Maestre de Sanación Bélica" no debería ser un Omega. Los Alfas que antes se alejaron, pronto se comenzaron a acercar atraídos e hipnotizados totalmente por las feromonas que Finn estaba soltando; sin embargo solo les bastó una mirada de Carpaccio para que no dieran un solo paso más.

La magnitud del aroma que desprendía Finn estaba fuera de lo normal, Carpaccio anotó el suceso mentalmente, era algo que investigaría más tarde para saber si la revelación tardía de su casta tenía relación con la cantidad de aroma que se hizo presente en el lugar.

El sudor seguía corriendo por su frente y cuello, lo que hacía que su aroma se esparciera más rápido por el lugar. Finn al no ver resultados para sanar a su estudiante decidió invocar su Second.

Esta vez no falló, no se sentía bien; pero pese a todo, él había entrenado más duro que el resto, y tener el título y cargo de Maestre nunca dependió de su casta.

Carpaccio aplaudió cuando el alumno se levantó consciente y recuperado; pero no se sentía como si lo estuviera felicitando, más bien, todo el mundo le parecía una burla.

—Maestre, pensamos que era un Alfa. Con su aroma habitual sabíamos que era uno.

—Su profesor no expreso su casta a tiempo, solo era un engaño habilidoso para poder permanecer como encargado de los escuadrones de Sanación; ahora que es un Omega no debería de conservar ese título.

—Mi casta no define mi capacidad. Y no necesito ser un Alfa para hacer lo correcto.

Finn no estaba bien, pero tampoco dejaría que lo menospreciaran por no ser un Alfa. El señor Kaldo se había encargo personalmente de llevarlo hasta ahí, Carpaccio no tenía autoridad para definir su rol en la sociedad.

—¿En qué mundo la casta no determina los roles? —preguntó Carpaccio enfrentando las palabras del Maestre.

—Dejemos que mi Valtheron lo decida. Si él me rechaza como su mago vinculado por no ser un Alfa, en ese momento renuncio a mi cargo en los escuadrones de sanación.

—¡Oh! ¿Lo vas a llevar a ese punto? —Carpaccio se llevó una mano al mentón, como lo hacía siempre. —Adelante, danos un buen espectáculo.

Finn no necesito de su varita ni de nada para llamar a su criatura. Los alumnos retrocedieron al ver el tamaño imponente del Valtheron.

Éste se posiciono frente a Finn. Todos a su alrededor estaban muy atentos a este momento tan importante.

Concordia Anima —la voz de Finn sonó temblorosa pero al mismo tiempo, muy decidida.

Una burbuja dorada envolvió a ambos por completo, lo que simbolizaba que inicio el ritual de reconocimiento que conecta sus energías.

El Valtheron miró a su cuidador en silencio. Las notas de Cedro de Finn se mezclaron con las de pino fresco de su criatura; rodeando a ambos las notas cálidas de miel. Las intensiones de Finn no cambiaron con su casta, fuera Omega o Alfa, quería seguir siendo de utilidad para sanar a cualquier persona que lo necesitara.

Con cada respiración del Valtheron la esfera dorada también parpadeaba, lo único que significa es que ellos estaban teniendo una conversación espiritual para la aceptación o el rechazo.

Pasaron 10 minutos y la esfera de luz se deshizo cuando el poderoso Valtheron se inclinó en señal de completa devoción, chocando su gran hocico con el pecho de Finn; finalizando el ritual con un suave canto que podía escucharse a varios kilómetros de donde sucedió el evento mientras la criatura emanaba un aroma tranquilizador y lleno de poder, demostrando que su vínculo no dependía de la casta y dejando claro que Finn era digno de ser el Gran Maestre de Sanación Bélica.