Chapter Text
Tic Tac
Dos golpecitos rítmicos fueron replicados sobre el mostrador de madera, apenas había comenzado la tarde, era común hacer una pausa para comer a esa hora.
—Jel…
Tic Tac
¿Quizá antes del cierre?
En ocasiones solía hacer una ronda más tarde, siempre era así cuando estaba en compañía de aquella joven que carecía del sentido de la orientación.
¡Cruel y graciosa ironía para una cazadora.!
—Tierra a Jel…
Tic Tac
Sus uñas comenzaron a delinear un surco que había en la madera.
Quizá…
—¡¡JEL!!
Jel dio un golpe sobre el mueble y uno de sus pies salió disparado hacia delante ganándose un fuerte golpe por el mismo mueble el cual provocó que comenzara a quejarse.
A su lado se encontraba Reth quien no pudo evitar burlarse estruendosamente mientras algunos clientes les miraban extrañados.
—¡Oh por…! Tish, querida te he dicho que no grites así dentro de la tienda -Jel regañó de forma educada a la rubia quien pronto negó dejando salir un suspiro.
—Hemos estado hablando por diez minutos-la chica habló dejando caer los hombros
—De no ser por que estabas respirando pensariamos que te habías dormido fuera de tu ataúd -Jel arrugó la nariz mirándole ofendido
—Por última vez Reth, ¡no soy…!-
Tic Tac
El sonido hizo que la réplica se quedara en el aire y Jel llevara una vez más la mirada hacia la entrada del local.
Aún no…
Tish y Reth siguieron con la mirada aquella dirección antes de intercambiar una mirada en silencio.
—Jel…-comenzó suavemente Tish —¿Nallo no te ha visitado hoy?
Las orejas de Jel se movieron de arriba a abajo un par de veces antes de que se girara a mirar a su amiga desconcertado.
—Ciertamente no lo ha hecho…-respondió con calma, sus ojos inconscientemente se volvieron a dirigir a la entrada en solo un parpadeo— Pero si requieres solicitar la ayuda de alguien, puedes decirle a otro de los hum..
—Jel, hasta Elinar se da cuenta y mira que es mas viejo que Eshe y ya es decir mucho
La mirada confundida de Jel se podía apreciar a la perfección detrás de sus lentes, Reth negó un par de veces antes de comenzar a aplaudir cada que terminaba una palabra.
—Te . Gusta . Nallo
Tish miró con rapidez a la tienda agradeciendo internamente que se encontraban solos, al volver la mirada a su amigo trató de suavizar la situación.
—A lo que Reth se refiere es que se nota bastante que Nallo es de tus humanos favoritos.
Nuevamente el silencio se hizo presente una vez más, el reloj seguía avanzando y Jel había bajado la mirada.
¿Nallo?, ¿humano favorito?
Los humanos terminaban siendo mandaderos la mayor parte del tiempo, más cuando aún no encontraban bien su lugar en aquel mundo.
Aun cuando algunos desempeñaban papeles marcados, les veían como mandaderos, les daban todo aquello de lo que Auni no pudiera encargarse.
Jel lo sabía, en más de una ocasión él mismo había pedido apoyo a alguno de los humanos, aunque inconscientemente había buscado más el apoyo de Nallo.
Se había acostumbrado a la presencia de Nallo rondando en la tienda, esperaba cada día verlo para obtener inspiración de aquella musa que había aparecido de la nada.
Los labios de Jel se apretaron un instante, le siguió un suspiro mientras se retiraba las gafas, Tish y Reth aguardaban atentos a la respuesta final de su amigo.
—Ciertamente recurro a Nallo con mayor frecuencia…-Tish agrandó su sonrisa emocionada, mientras que Reth frunció el entrecejo —pero se debe a que visita mucho la tienda, sus visitas coinciden con el momento en que requiero de algo
Los hermanos desistieron de abordar el tema cuando Kenyatta llegó a la tienda para realizarse la prueba de un vestido que su madre envió a confeccionar para el próximo festival.
*
El resto del día avanzó con rapidez, la tienda fue bendecida con numerosas compras, incluso los modelos exhibidos en los maniquíes habían sido comprados, pronto debería trabajar en una nueva colección.
Gustar…
Desde la llegada de Nallo, este había llamado de forma peculiar su atención, sus ojos de ámbar y aquella cabellera azul que no era nada común encontrar en los humanos, la mayoría de ellos después de haber aparecido se habían tintado el cabello.
Otros más habían elevado su apariencia común con alguno de sus trajes, Nallo…simplemente era el.
Inconscientemente esperaba ansiosamente por su encuentro diario con Nallo, su presencia había provocado que su productividad e inspiración se disparara de golpe, terminaba su conversación pidiendo cualquier cosa que se le pasaba por la mente, muchos humanos podrían interpretarlo como que su presencia significaba un estorbo para su trabajo.
Pero era todo lo contrario, si enviaba a Nallo a un encargo, significa que regresaría después de haber terminado, para aquel momento ya habría terminado de plasmar sus ideas y podrían seguir conversando.
Además, no sabía cómo Nallo podría interpretar que la mayoría de sus bocetos tuvieran su contextura y otros más su rostro.
Era su musa y Jel no deseaba alejarlo, se conformaba con tener su presencia en sus visitas diarias…con eso estaba bien.
¿Lo estaba?
…
Claro que no.
En un impulso Jel se sintió lleno de determinación, saldría solo un instante, la parcela de Nallo no estaba tan lejos, a nadie le importaría mucho si cerraba un poco más temprano, solo sería aquel día.
Jel comenzó a avanzar dando zancadas largas, en su rostro se vislumbra una sonrisa tan grande que dejaba a la vista sus colmillos. Aun si iba apresurado, no dejaba de lado su porte y elegancia, en su mente comenzaba a tratar de poner las palabras que había dejado en silencio desde hace más tiempo de lo que era consciente, las señales habían sido tan claras y por estar plasmando sus ideas en papel fue incapaz de darse cuenta.
Pero antes de acabar aquel día intentaría compensar cada momento que-
Los pasos de Jel se detuvieron abruptamente mientras que su sonrisa comenzaba a caer poco a poco.
Había encontrado a Nallo y tal como había pensado, se encontraba acompañado, sin embargo, no se trataba de la cazadora, era otra humana. Una joven de piel clara y larga cabellera rubia.
No lograba recordar el nombre de aquella chica, ¿quizá era algo relacionado con una fruta?
Su mente tampoco le permitía pensar mucho, su pensamiento era reemplazado con el corazón, aquella chica se mostraba afectuosa con Nallo, tomándolo de las manos y abrazándolo.
Quizá sí que había llegado tarde.
