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(Esta publicación fue muy personal en Wattpad, por ello, dejó la nota que escribí al comienzo agregando un "Hola mundo nuevo y desconocido ¿Qué tal? Soy Lucy, pero me hago llamar Kamui-dono en Wattpad y aquí soy Sushiitto. Muchas gracias por apoyar la historia original en esta plataforma💖)
"Dedicado con mucho amor y cariño a todos vosotros que me han acompañado en esta travesía por Wattpad. Sin ustedes jamás me hubiera animado a sacar todas esas ideas que tengo guardadas en mis documentos de Word e incluso mi chat personal en WhatsApp. Gracias por ser la motivación que necesitaba para escribir"
—Kamui-dono
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"...¡Diablos! Tienes un cara a cara con tus...
¡Diablos! Tienes una carrera para correr con tus...
¡Diablos! Tienes que encontrar un lugar entre tus...
¡Diablos! No puedes reemplazar tus
¡Diablos! No puedes negar...
Te atraparán en la noche..."
—Devils, The 69 Eyes.
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Si la vida de casada era igual a la que estaba llevando con el idiota de Nikola Tesla, no veía la diferencia a vivir encerrada en su maldito laboratorio.
Tras mudarse a una mansión en Smiljan, su vida no cambió en absolutamente nada. Nikola parecía evitarla como si fuera la misma peste bubónica.
Se sintió humillada cuando el jodido inventor se largó a otra habitación, dejándola sola desde la maldita noche de bodas. No había nada romántico, afectuoso o cordial, era como si fuesen dos extraños viviendo bajo el mismo techo que "marido y mujer".
Razón por la cual se rehusaba a asistir a la tonta reunión de los dioses para oír cómo alardean de sus perfectos matrimonios.
Su enojo se vio reflejado en la forma en la que estrujaba la copa de vino en su delicada mano donde reposaba un anillo de oro con un rubí en el centro.
Todos parecían a gusto con sus vidas maritales.
"Esto es un fastidio, por favor que nadie me pregunte nada de mi estúpido arreglo nupcial o los asesino a todos..."
Y como si hubiese dicho las palabras mágicas, el imbécil de Apolo reparó en su aura llena de penumbra y amargura para hacer la peor pregunta que pudo haberle hecho si apreciaba seguir viviendo para intentar preñar al orgulloso rey... reina de Esparta.
—Cuéntanos dama gótica, ¿qué tal las cosas con el humano al que llaman "el mago de la humanidad"...?
Llámalo impulso, síndrome premestrual o fuerza cósmica lo suficientemente poderosa que terminó por influenciar a la azabache para que vaciara el contenido de su copa en el rostro de Apolo. La sonrisa de satisfacción que esbozó cuando el dios de cabellos rosa pegó un grito indignado por "haber arruinado" su belleza fue lo mejor que le pudo suceder en el rato que llevaba en ese sitio.
Con una sonrisa de suficiencia, salió de la estancia donde se llevaba a cabo la reunión para recargar parte de su cuerpo por el balcón y observar el anochecer en el Valhalla.
Un suspiro de frustración salió de sus labios. Llevaban medio año viviendo juntos y apenas hace unos días comenzaron a conversar, sólo porque el croata se sentía atraído y motivado a investigar sobre el bastón de Apomyius.
"Sé que esto es un contrato, pero muéstrame algo de amor... por favor..."
No quiso admitirlo cuando le vio por primera vez después de que regresara a la vida, pero el inventor causaba en ella una sensación cálida que invadía su pecho y producía un revoloteo en su estómago cada que sonreía o le observaba con esos ojos tan luminosos como el sol.
Tenía síntomas de un enamoramiento hacia el castaño, pero éste parecía ser un completo imbécil por no notarlo.
"Debí dejar que Lucifer le diera una golpiza..."
Lo único bueno de regresar a la vida al croata, fue que sus amigos volvieron, como un regalo de buena voluntad hacia quien les ayudó a inclinar la balanza a favor de los dioses.
—Sabía que te encontraría aquí, ¿tan mal van las cosas con tu humano...? —Beelzebub sintió sus mejillas arder. La voz de Hades seguía siendo tan perfecta como la recordaba, le causaba mucha tristeza que el albino nunca correspondió a sus sentimientos y sentía cierta envidia de la emperatriz china.
"Incluso Hades será padre y mi esposo ni un mísero beso me ha dado desde esa vez en la iglesia..."
—Es como si no existiera. De vez en cuando repara en mí y hace preguntas sobre algo que sirva a sus investigaciones ... —Otro suspiro de frustración salió de sus labios, conteniendo las ganas inexplicables que tenía por comenzar a llorar.
—Quizás debas hablar su lenguaje para poder lograr algo. Serán esposos hasta el fin de los días...
Beelzebub suspiró viendo cómo Hades le dejaba sola otra vez, por lo que se dedicó a observar el delicado anillo que reposaba en su mano, preguntándose en qué momento su matrimonio mejoraría.
Extrañamente, deseaba que aquello fuera pronto.
Por el bien de su corazón.
Del lado de la humanidad, la reunión era casi pacífica sin tomar en cuenta que algunas de aquellas ex combatientes parecían quejarse de su vida matrimonial.
—Nikola, no nos has contado, ¿cómo te ha ido en este tiempo con tu esposa...? —Adán estaba consternada y curiosa por saber cómo era la situación marital de uno de sus descendientes, sin embargo, por el silencio del croata podía intuir que las cosas eran inexistentes, casi rivalizando con su matrimonio.
—Chico, ¿tienes idea de cómo hablar con una mujer? —Nikola frunció levemente el ceño. Se sentía ofendido, pero porque muy en el fondo de su mente sabía bien que aquella mujer mayor tenía razón.
"No estoy seguro de cómo refutar esto porque las primeras veces más de una me golpeó por mi forma de hablar..."
Sasaki arqueó una ceja curiosa por la respuesta y aunque quiso agregar algo más al interrogatorio, un quejido de dolor se escapó de sus labios. Al parecer, la japonesa había descubierto que cada que mencionaba la palabra "chico", sus pequeños la relacionaban con su padre, pateando insistentemente a su pobre madre para recibir la atención del dios de los mares.
"A veces siento que le quieren más a él que a mi..."
Nikola suspiró. No sabía cómo expresarle a sus hermanos y padre que su matrimonio no existía.
—Tu silencio dice mucho~ —Qin Shi Huang se animó a hablar. La emperatriz lucía radiante en ese fino qipao de terciopelo negro que dejaba ver una pequeña curva donde crecía el príncipe del Hellheim.
—El sabio consejo que te daré amado hijo, es simple. Deja que sea.
Nikola sólo sonrió. Aún seguía descifrando cómo funcionaban sus sentimientos con respecto a Beelzebub.
Al llegar a casa, pudo ver la delicada silueta de Beelzebub sobre el sofá. Su delineador estaba corrido y había evidencia de que sollozó hasta quedarse dormida, cosa que ocasionó una punzada en el pecho del castaño.
"Lo siento, no soy algo que tú mereces... Quizás debería dejar que me atravesaras el pecho otra vez..."
Le tomó con cuidado entre sus brazos, reparando en lo delgada y pequeña que era la azabache. Una tenue sonrisa se dibujó en su rostro y en lugar de llevarla a la habitación donde ella solía dormir, la llevó directamente a la suya.
Buscó un par de toallas húmedas para limpiar su rostro, encargándose de no molestarla mientras lo hacía, había leído que el maquillaje podía causar infecciones en el cutis y los ojos. Algo que jamás se perdonaría si le llegase a ocurrir a la diosa.
Podía ser demasiado despistado con respecto a su alrededor, pero siempre que podía, veía esos ojos de pupila única en el mundo que pertenecían a su esposa, maravillado con la belleza que ostentaban en la iluminación adecuada llegando a asemejarse con dos relucientes rubíes.
En cuanto el pálido rostro de su esposa quedó limpio, Nikola le dio un pequeño beso en la frente.
"Prometo poner de mi parte. Quiero conocerte y dejar a dónde nos lleva todo esto..."
Tras aquella epifanía producida por la reunión, Nikola puso todo su empeño en tratar de convivir con Beelzebub al punto de abrumar a la azabache y que ahora fuera ella la que huyera de él.
"¿Qué le pasa a este idiota y por qué es tan condescendiente conmigo?"
No iba a admitirlo, pero el trato más amable de Tesla sólo aceleraba los latidos de su pobre corazón, haciendo que se sintiera ligeramente correspondida sin conocer realmente los sentimientos del inventor.
Nikola era un hombre bastante extraño y obsesivo cuando algo le apasionaba demasiado al extremo de descuidarse en todos los sentidos hasta lograr encontrar resultados a sus investigaciones.
Beelzebub comenzó a desarrollar cierta preocupación por el castaño cuando de buenas a primeras se encerraba en el laboratorio de la casa que compartían por días sin tocar alimento.
"Este idiota va a matarse antes de que yo lo haga y las estúpidas valquirias se nos van a ir encima..."
Tímidamente y acomodándose la bandeja que traía algo de comida para el humano, Beelzebub tocó la puerta del laboratorio. Esperó lo más pacientemente que pudo (lo que extrañamente era equivalente a un segundo) y sin más, irrumpió en el laboratorio para encontrar a su estúpido esposo desmayado entre un montón de anotaciones en arameo.
Después investigaría el por qué de esas notas, había prioridades y todas recaían en ese imbécil de sonrisa luminosa.
—¡Nikola! ¡Estúpido bastardo!
La azabache dejó la charola sobre una de las tantas mesas que había en el laboratorio para correr en dirección del castaño. Temió lo peor tras abofetearlo y ver que el humano no reaccionaba.
Comenzó a buscar su pulso y al momento de sentirlo el alma le volvió al cuerpo. Beelzebub lloró maldiciendo al croata pero como pudo se las arregló para llevar al hombre de 1.80 a la habitación que comenzaron a compartir 6 meses después de haberse casado.
Durante el tiempo que duró la inconsciencia de Nikola, la azabache se dedicó a cuidar de él, sonriendo de lado ante el rostro durmiente del castaño mientras ella dejaba un paño en su cabeza con agua tibia o le tapaba para que no sintiera frío.
Cuando despertó, Tesla sintió sus mejillas arder. Jamás había estado tan cerca de su esposa desde el día que contrajeron nupcias. Incluso con los ojos cerrados, Beelzebub era la criatura más bella que había visto en su vida.
Por reflejo, rozó sus labios con los de ella, logrando que la diosa abriera los ojos sorprendida por la acción. Un silencio sepulcral cayó y antes de que Tesla pudiera decir algo, fue zarandeado hasta el cansancio por la azabache.
—¡TE MATARÉ SI VUELVES A HACER ALGO COMO ESO! ¡IDIOTA!
—¿Te refieres a la acción de oprimir los tejidos que cubren la dentadura de mi persona sobre los tuyos en un acto de...?
Nikola fue callado de la forma más sorpresiva, impulsiva y maravillosa en la que alguien lo había hecho. Los finos labios de Beelzebub reclamaron los suyos, torpemente correspondió al beso y sintió que su cabeza daba vueltas por el cúmulo de sensaciones que producía algo tan sencillo como aquel acto que no había vuelto a experimentar desde que se dieron el sí en aquella iglesia.
—Eres el hombre más inteligente pero idiota al mismo tiempo que he tenido la desgracia de conocer...
Otro beso y Beelzebub terminó por situarse arriba del inventor. Las manos de Nikola se deslizaban tímidamente por su espalda, llegando a colocarse en su cintura mientras ella las dejaba en el pecho del castaño. Por un momento, Beelzebub creyó que por fin llegaría el día en el que su estúpido esposo tendría la necesidad de reclamarla como su mujer y de ese modo se consumaría el matrimonio.
Pero al parecer, Tesla tenía otros planes que no tardó en compartir con la azabache.
—Sé que no tenemos mucha convivencia entre nosotros pero... ¿Te gustaría acompañarme a una reunión? No es con los ex combatientes de la humanidad, sino con mis colegas del laboratorio...
Beelzebub arqueó una ceja, se sentiría rara entre un montón de humanos que hablaban como el idiota de su esposo, pero gracias a a ese abrasador beso y el hecho de ser sostenida de aquel modo por él, terminó por asentir.
—Si es una "reunión" ¿Puedo invitar a algunos conocidos...? —Los ojos turquesa de Tesla parecieron brillar emocionados con la idea de conocer al círculo de amistades de su reservada esposa.
Sólo era una reunión con un grupo de inadaptados.
¿Qué podía salir mal?
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Beelzebub se maravilló al ver aquella imponente puerta que conducía a la sala donde estuvo su esposo antes de su pelea, encontrándole cierta similitud con las oficinas del Pentágono e incluso de la KGB.
Pero la conmoción también era por el hecho de que el castaño sostenía con delicadeza su mano, precisamente la que tenía su argolla de matrimonio, acelerando los latidos de su corazón que parecía querer salir de su pecho.
Su impresión no cambió en cuanto Nikola abrió la puerta, puesto que aquel túnel también se asemejaba en demasía a los bunkers construidos por ese tipo de organizaciones gubernamentales mediocres de los humanos.
En cuanto llegaron al final del mismo, pudo ver a todos los idiotas que trabajaron con Tesla reunidos allí. Incluida la estúpida valquiria.
Pero ni la presencia de Gondull la puso de mal humor como esa mujer de cabellos claros y corte pixie que se acercó sonriente a Nikola como si le conociera de toda la vida.
—¡Nikola! ¡Qué alegría verte otra vez...! ¡Y vivo! —Marie estaba encantada de volver a verlo, para todos los científicos reunidos allí era imposible no ver que la polaca tenía un enamoramiento hacia Tesla, al punto de abrazarlo sabiendo que estaba casado y con el mismo diablo.
Parecía ser que o no le importaba o realmente no sabía quién era ella.
Samael y Azazel sólo se vieron entre sí para dar un sorbo a sus bebidas, pensando qué flores les gustaban a los humanos porque era probable que esa chica no saldría viva de la reunión si seguía abrazando al humano de su buena amiga Beelzebub.
Satanás se regocijaba ante aquellos sentimientos negativos que experimentaba la azabache. Se sentía más fuerte, listo para salir y dejar claro a todo el mundo el por qué Beelzebub estaba maldito.
"Míralo ahí, platicando tan feliz con esa mosca muerta~... Deberíamos matarla para que Nikola sepa que no puede acercarse a nadie más porque es nuestro~... Hasta que decidamos matarlo otra vez~~ ¡Vamos Beelzebub, déjame salir para acabar con ese sufrimiento que cargas para que sólo seamos tú y yo otra vez!"
Beelzebub masajeó su cabeza y sólo allí se dio cuenta que Nikola no había soltado su mano, al punto que el humano sonrió acariciando su dorso para tirar suavemente de ella acercándole más a él.
Los ojos claros de Marie repararon en la figura de baja estatura vestida como una monja y en el hecho de que su amor imposible sostenía su mano.
—Me alegra verte Marie ¿Ya conoces a mi esposa? —La polaca sonrió por cortesía, aquello le había caído como un balde de agua helada pero no deseaba mostrar su decepción ante aquella afirmación —Ella es Beelzebub, ostenta el poder de dos dioses en su existencia... y lleva mi apellido también. Es la persona más brillante que conozco después de ustedes claro
Beelzebub volteó su rostro avergonzada de aquella presentación, sintiendo que su corazón martillaba dentro de su pecho por lo último que dijo el castaño ya que era cierto. Los dioses no tenían apellido, pero ella al casarse con un humano en los registros de esa iglesia a la que nunca volvería estaba un documento que claramente afirmaba que su apellido era Tesla.
Marie contuvo sus ganas de suspirar ante lo dicho por Nikola. Claro que reconocía al señor de las moscas e incluso podía recordar que el idiota de Nikola sostuvo una plática sobre ciencia durante su pelea.
Decidió omitir lo primero que le dijo el croata al dios por salvaguardar su buen humor del cual no quedaba mucho tampoco. Así que con una sonrisa demasiado falsa enfocó su mirada en la diosa.
—Es un placer conocerle, señora Tesla —Beelzebub se abstuvo de emitir un comentario. Para cortesías falsas y nefastas tenía al resto de los dioses —Nikola, debes presentarla a todo el equipo~
Marie tenía la extraña teoría de que, si lo que decían de Beelzebub era cierto, entonces necesitaba sacar ese lado violento para que Nikola observara la peor faceta de la diosa y con testigos cerca, abogar para disolver el matrimonio.
Y su conejillo de indias sería Thomas Alba Edison.
"Lo siento colega... Pero tómalo como una reacción a cada circunstancia dada por tu toma de decisiones..."
Ya habría un momento para lamentar la pérdida de Edison, después de confesar sus sentimientos a Tesla, por supuesto.
Por ahora era necesario llevar a cabo su peculiar plan en lo que tomaba nota de todo lo que ocurría a su alrededor para ver si planificar todo desde el comienzo era más factible que actuar y planear sobre la marcha.
Beelzebub se sintió extraña con aquel gesto. No se sentía intimidada pero en términos humanos el conocer a los colegas de su esposo equivalía a introducirse en su círculo social y por ende, relacionarse más con él. Una parte de ella se sentía como una adolescente humana enamoradiza, emocionada por conocer a cada individuo (con excepción de la mujer que parecía devorar con la mirada a su humano).
Pero la otra parte, aquella que dominaba el mismo Satanás estaba alerta, como si supiera que pronto podría salir y demostrar lo peligrosa que era la diosa.
—Entonces yo dije que los generadores de corriente alterna son mejores y... —Edison casi escupe su bebida al divisar a Tesla en compañía de su oponente en el Ragnarok, ese al que muchos religiosos llamaron "El diablo", caminar en su dirección.
Galileo y Einstein comenzaron a reír por la palidez del estadounidense, como si temiera que Nikola le contara sobre la historia que tenían juntos. Una donde se dejaba claro que él no veía a Tesla como un colega, sino como su fuente primigenia de ideas frescas, rentables y millonarias que podía adjudicarse después.
Nikola iba a hablar pero alguien terminó por interrumpir.
—¡Bu-Bu! ¡Por fin llegaste! Me sentía un idiota en compañía de tantos personajes inteligentes —Lucifer se acercó sonriendo para abrazar a la chica, haciendo que soltara la mano de Tesla en el proceso.
Beelzebub sintió que sus mejillas se coloreaban de carmín ante las acciones del ángel caído y por un momento temió que le trataba como si fuera un hermano mayor.
Nikola miró al rubio experimentado un malestar en su pecho difícil de describir. No le molestaba verle cerca de Lillith o incluso de los otros dos ángeles que solían visitarlos en su casa, pero por algún extraño motivo esa molestia sólo la sentía con Lucifer.
El ángel sonrió a Tesla, como si supiera exactamente lo que producía en él para tomar la mano de Beelzebub.
—¿Me la permites un momento? Lillith insiste en verla también y no puedo negarle nada a mi chica. Bu-Bu es como nuestra bebé —El castaño se mordió la lengua y sólo miró con seriedad al rubio, mismo que se marchó con su esposa dejándole con sus conocidos incapaz de decir algo.
—Lo bueno que te conocemos bastante bien para saber que estás experimentando una respuesta a una ruptura del equilibrio emocional que surge cuando una persona percibe la amenaza o siente la posibilidad de pérdida hacia algo que considera propio...
—En otras palabras, estás sintiendo celos de ese sujeto con alas en el cabello —Galileo se vio rodeado de un aura negra ya que eso que dijo Edison en palabras simples fue lo mismo que él había dicho, pero como siempre, Thomas se adjudicaba todo para hacerlo pasar por suyo.
Nikola parpadeó confundido ante lo enunciado por sus colegas. Él no podía experimentar aquel sentimiento porque entonces eso significaría que Beelzebub despertaba en él una producción de dopamina para su sistema nervioso y si eso era así estaba perdido.
Durante su vida jamás se permitió entablar una relación afectiva con alguien más, aquello le distraía de sus preciadas investigaciones y la posibilidad de traer al mundo el avance necesario para el progreso de la humanidad.
"Yo no... No creo que sienta celos de él. Sólo es..."
Algo en su mente hizo clic al recordar ese nombre entre los escritos en arameo que encontró sobre Beelzebub y pronto ese malestar le hizo fruncir otra vez el ceño.
Lucifer era un amigo bastante cercano a su esposa.
—¿Cuánto a que activa al Súper Autómata B para pelear con el ángel caído? —Newton jugaba con una manzana, divertido de ver a Tesla mostrar otra emoción que no fuera alegría o asombro por otra cosa ajena a la ciencia.
—No sabía que las malas costumbres de Edison eran contagiosas. Lucrar con el nombre de Tesla se me hace algo tan vil... Pero estoy dentro de la apuesta —Alfred Nobel sonreía para sacar una billetera negra donde sólo pensó en una cantidad mínima de dinero, mismo que reacudó por las regalías que existían sobre su nombre al ser usado como el sinónimo de un galardón que ganaban los más destacados en cualquier rama que tuviera un reconocimiento dentro de la ciencia.
—No deberían hacer ese tipo de apuestas sabiendo que la esposa de Tesla es el diablo... No es correcto y si quieren vivir no lo recomiendo... —Galileo veía por el rabillo del ojo a su amigo que se había acercado a donde se encontraban las bebidas, sintiendo cierta pena porque de todos, él era nuevo en cuanto a ese cúmulo de emociones tan intensas.
Los celos no siempre era el mejor aliado y solían opacar a la razón.
—Bah, nada va a pasar. Yo apuesto a que tendrán un combate de boxeo —Edison sonreía como el sinvergüenza que era cuando se trataba de hacer dinero a costa de Tesla. Apreciaba su cerebro, pero no lo suficiente como para sentir algo más a parte de la avaricia que le caracterizaba.
Einstein negó con la cabeza, tomando mejor distancia para ir con su buen amigo y averiguar el por qué de su estado de ánimo antes de que llegara Marie y quisiera llevárselo. Apreciaba a la química, pero algo en él le decía que debía alejar a Tesla de ella porque acabaría metido en graves problemas si su esposa les veía juntos ya que Marie no sabía disimular sus evidentes sentimientos.
Nikola era un hombre brillante pero no comprendía por qué cuando se trataba de Beelzebub, toda esa inteligencia parecía desaparecer, sintiéndose un idiota cuando ella estaba cerca.
Aún no quería darse cuenta de que se encontraba enamorado de su esposa.
—Hola Nikola ¿Se puede saber por qué ya no vienes a nuestras noches de experimentos? —El castaño apartó su vista de donde se encontraba la azabache para mirar a su costado encontrándose con Albert Einstein que también buscaba una bebida para soportar las habladurías de Edison sin querer aventarse por el acantilado cercano a la sala de espera que también era el laboratorio de todo el equipo.
Nikola se atrevió a sonreír ya que tenía un muy buen motivo para ausentarse y era el hecho de que sólo por las noches, se colaba de forma sigilosa al cuarto de Beelzebub con la finalidad de poder plasmarla en dibujos que guardaba de ella.
Él mismo se lo había dicho con anterioridad. No se parecía en nada al señor de las moscas descrito por la literatura religiosa e incluso se sentía con la necesidad de hacerle saber al mundo que ella no era temible, sólo reservada.
Cuando comenzaron a compartir habitación, Nikola se pasaba la madrugada observando cada fina facción de ese rostro para dibujarlo al día siguiente.
—He estado realizando investigaciones por mi cuenta, por ello no he asistido a nuestras reuniones... —Einstein no necesitaba ser un genio para darse cuenta que su amigo estaba experimentado de primera mano el sentimiento de enamoramiento, sólo que aún no quería darse cuenta de ello.
"Podrás ser el hombre más brillante del mundo, pero aún eres demasiado tonto cuando se trata de sentimientos..."
—Supongo que nos compartirás tu investigación cuando la concluyas ¿No es así? —Tesla pareció meditarlo hasta que recordó que en el equipo estaba Edison por lo que terminó negando con la cabeza.
Si, durante muchos años él mismo dijo que para que la ciencia y la humanidad progresaran era necesario compartir las investigaciones realizadas, pero Thomas se había dado el crédito por tantas noches de trabajo y esfuerzo que no deseaba seguir siendo ese idiota enérgico que le daba soluciones brillantes.
Y por primera vez, deseaba guardarse todo lo que iba descubriendo de su esposa para él.
Beelzebub no prestaba atención a nada de lo que parloteaba Lucifer en compañía de Lillith. A su mente regresaba esa mirada de molestia hecha por Nikola que extrañamente le cautivó.
Siempre le veía alegre y sonriente, esa era la primera vez que observaba otra emoción en él, agitando su corazón de forma casi dolorosa.
Satanás también se sorprendió por esa actitud en el castaño, admitiendo que de ese modo lucía atractivo, deseando salir para disfrutar de esas emociones del humano a costa de poseer el cuerpo de Beelzebub para reclamar a ese hombre como suyo.
Y después sacarle el corazón para comérselo.
Lillith contempló a su distraída amiga dándole un codazo a Lucifer para que le observara también. Esas mejillas rosa y la forma en la que parecía observar al humano que ostentaba el título de su esposo era algo dulce de ver.
—Si no te conociéramos bien, parece que estás enamorada de ese humano... —Beelzebub negó rápidamente con la cabeza al punto de sentirse mareada por ello.
—No puedes negar que algo sientes por él y por esa razón es que debo darle "La charla"
Beelzebub palideció ante lo dicho por Lucifer ya que no estaba segura de a qué se refería el ángel caído con respecto a charlar con su Nikola.
Lillith sólo dejó un beso en la mejilla del rubio para verle marcar en dirección a donde se encontraba el croata, acercándose ella a su vez a Beelzebub.
—Calma linda, Luci sólo intercambiará unas palabras con el niño Tesla. Nada grave ¿Por qué no mejor brindamos? —El comentario seguía sin trasmitirle calma pero se forzó a sí misma a sonreír y dar un sorbo a su bebida en compañía de la rubia.
Después de todo, el ser violento de ellos residía en su interior y mientras Satanás se mantuviera allí, nadie saldría herido en esa velada.
O eso era lo que deseaba creer.
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Lucifer se acercó con una sonrisa ladina al castaño, impresionando a Einstein con su peculiar apariencia debido a que para los humanos, Lucifer era concebido como un ángel de caireles rojizos e incluso tuvo una serie donde tenía el cabello castaño oscuro.
—¿Me permite unas palabras con Nikola Tesla, estimado señor Einstein? —El alemán asintió varias veces, tomando su bebida para alejarse con rapidez de allí dejando a Tesla sólo con el famoso ángel caído que describía la biblia.
Nikola mantuvo un semblante serio antes de emitir algún comentario. Lucifer no terminaba de agradarle, pero si era amigo de su esposa aceptaría hablar con él. Aún si eso sólo le hacía darse cuenta que no conocía nada de Beelzebub y que era un pésimo esposo.
—Claro, ¿de qué se trata?
—Preferiría que fuera en privado, es importante —Nikola dudó por una fracción de segundo, pero al ver que no había una sonrisa en aquel rostro terminó por acceder, tomando el vaso que contenía su bebida para acompañar al rubio fuera de la sala de espera, comenzando así a cambiar por los amplios pasillos del Valhalla.
Lo que sea que el ángel fuera a contarle, podía ayudar a la investigación que realizaba sobre su esposa.
Y de una vez por todas, saber qué relación tenía ella con la entidad de Satanás.
Marie se dio cuenta de la ausencia de Tesla, sonriendo de lado ante lo que su mente había planificado en el poco tiempo que llevaba de iniciada la reunión.
Inocente y batiendo sus rizadas pestañas se acercó a donde se encontraban reunidos Edison, Newton, Nobel y Galileo, viendo al peculiar grupo se había unido Einstein. Todos comentaban acerca de la apariencia de Lucifer, debatiendo si las versiones bíblicas a lo largo de los siglos distaban de lo que sus ojos habían presenciado.
—Hey chicos, ¿qué tal si hacemos un juego? —Todos repararon en su presencia encogiendose de hombros. A veces solían tener momentos recreativos antes de regresar a sus investigaciones, por lo que asintieron hacia la polaca —Cada quien debe decir un dato verdadero y uno falso. El perdedor no sólo debe tomar una bebida alcohólica sino que debe contarnos una anécdota suya que no le haya dicho a nadie.
Incluso Lillith y Beelzebub se mostraron curiosas con aquel hecho y por ello decidieron prestarles atención a los humanos que parecían reír divertidos con ello.
Sólo era un juego inocente, las probabilidades de perder en un grupo cuyos jugadores eran mentes brillantes era inverosímil por no decir imposible.
Si algo aprendió Edison después de 4 vasos es que nunca debía decir nunca.
—Es increíble que no supieras por qué Tesla no ganó el nobel de física al que fue nominado en 1937 —Alfred no podía creer que Edison no recordara aquel suceso —¡Incluso había un jodido rumor de que lo rechazó por estar nominado contigo! Que viéndolo bien, hasta yo lo hubiera rechazado si tenía que compartir la categoría contigo, idiota
Beelzebub pareció mostrar interés ante lo dicho por el químico, al punto que su mirada carmesí se enfocó en el ebrio Thomas Edison esperando que afirmara o negara aquello. Nikola no solía hablar mucho del estadounidense y quizás se debía a que algo había ocurrido entre ellos que les hizo enemistarse.
Un sentimiento de impotencia atravesó su pecho al darse cuenta de que no conocía mucho de su esposo.
"Nunca preguntaste y mira de qué te vienes a enterar por los testimonios de estos humanos inadaptados~... ¿Crees que mereces tener el corazón de Nikola?"
—No sabía eso... —Lillith abrazó a Beelzebub para prestar atención a lo que dijeran los humanos. Ninguno de ellos en realidad sabía mucho de Tesla, pero por lo que podían intuir, esos humanos tampoco conocían de la extraña enemistad entre esos dos.
—Apliquemos lo mismo que los seres humanos y aprendamos algo de tu esposo Bu-Bu~ —A su lado, Samael y Azazel asintieron tomando sitio cerca de ambas para escuchar lo que ese humano con peinado ridículo tenía que contar.
—Si, si, ahora que Thomas beba algo y nos cuente una anécdota —Newton presentía que algo interesante saldría de allí puesto que era bien sabido que ambos inventores tenían una rencilla imposible de ignorar.
"Esto será interesante de conocer..."
—¿Alguien tiene el presentimiento de que esto es mala idea? —Galileo parecía ser el único preocupado por lo que fuera a salir de allí, hecho que terminó irritando a Marie, la cual le dio otra bebida alcohólica.
—Sólo es una anécdota, no el día del juicio. Relájate Galileo —La polaca no comprendía que estaba poniendo en la línea de fuego a Edison pero ya le pondría flores en el memorial que pondrían en el Valhalla.
Había prioridades y una de ellas era saber de su enemistad con el mismo Tesla.
Edison suspiró para tomar su bebida antes de decir algo que probablemente le haría conocer algo a lo que las personas religiosas temían, pero como estaba alcoholizado, poco importaba aquello. Así que complacería a las masas.
—Recuerdo que una vez, a mediados del año 1884, llegó a mi compañía en Nueva York un enérgico Nikola Tesla...—Beelzebub apretó el vaso, sintiendo cómo la envidia carcomía su ser al ver que ese idiota conoció a su esposo desde tiempo atrás.
Lillith apretó una de sus manos para que le mirara un momento.
—Recuerda, estamos aquí para aprender y eso será divertido —La azabache se forzó a sonreír regresando su vista al estúpido humano que reía antes de continuar su relato.
—Llegó con una carta de recomendación de Charles Batchelor y con aquella influencia no me negué para contratarlo —Edison dio un sorbo a su bebida para proseguir —Entró como un ingeniero eléctrico más, facilitándonos la vida a todos dentro de la compañía...
—Eso explica por qué te odia tanto —Edison miró mal a Galileo, no era su culpa que Nikola facilitara las cosas gracias a esa curiosidad que poseía.
—Como decía, hacía las cosas más fáciles y un día quise hacerle una broma para que también se divirtiera con nosotros —Todos esperaban ansiosos saber qué había hecho aquel hombre, al punto que incluso Gondull que se mantuvo apartada durante toda la reunión, se acercó para oír mejor —Se me ocurrió decir que daría un bono de $50,000.⁰⁰ dólares a quien rediseñara por completo los generadores de corriente continua que se usaban en la compañía.
Samael y Azazel se miraron entre sí confundidos mientras que Beelzebub apretaba más fuerte aquel vaso que aún sostenía entre sus manos por lo que estaba diciendo el humano.
Algo en ella le decía que ese imbécil se aprovechó de Tesla y cuando continuó su relato terminó por comprobarlo.
—Tesla se lo tomó tan enserio que hizo mejoras rápidamente optimizando tanto el servicio como la economía de la compañía. Rayos, nunca creí que lo haría pero cuando preguntó por su bono tuve que decirle que era una broma...
Beelzebub dejó caer el vaso. Muchos sentimientos recorrieron su ser de sólo oír aquello. Sabía lo dedicado que era Nikola cuando se trataba de algo que ayudara a impulsar el progreso y a la humanidad al punto de olvidarse de sí mismo con tal de dar todo de él.
"Hay que matar al bastardo Beel~ ¡El mundo estaría mejor sin él!"
Y por primera vez, estuvo de acuerdo con Satanás, dejando que aquella entidad demoníaca tomara su cuerpo para deshacerse de la basura de Edison.
Samael, Lillith y Azazel dieron un paso hacia atrás, los tres compartiendo el mismo pensamiento en cuanto el iris de Beelzebub se volvió negro y las venas sobre su sien se remarcaron.
"Es hombre muerto..."
Bueno, las almas humanas van y vienen todo el tiempo.
Una más no importaba, prueba de ello fue que cuando aquella metamorfosis llegó a su fin, incluso los humanos cerca de Edison palidecieron. De la azabache vestida de monja no había nada, sólo esa tétrica aparición sacada de los peores terrores que el ser humano podría experimentar.
Frente a todos ellos, se encontraba Satanás.
—Di tus últimas palabras, infeliz de mierda —Edison sintió cómo el alcohol abandonaba su torrente sanguíneo y miró con horror esa diabólica aparición moverse a una velocidad imposible de calcular para todos los presentes.
Satanás sonrió sosteniendo de la gabardina al estadounidense.
—P-Piedad...
—¿Sabes todo lo que hace Nikola para llevar a cabo una investigación así sea una mejora?
Edison tembló por lo gutural que sonaba aquella voz, comenzando a llorar desesperado por liberarse de esa cosa y salir corriendo. Sin embargo, como si Satanás adivinara lo que deseaba hacer, su agarre acabó en el cuello del inventor empezando así a ejercer presión.
Satanás se rió un momento antes de arrojarlo contra una de las pizarras pegadas a la pared de aquel lugar. Todos los científicos no sabían qué hacer y la novena valquiria desapareció por aquí ocurrió aquello.
Marie no tenía idea de que las anécdotas de Edison con Tesla eran así de viles y por dentro se lamentaba de cambiar el humor de todos y arruinar la reunión para molestar a la esposa de Nikola.
"Si hay alguien allá arriba, necesitamos de su ayuda antes de que ocurra una tragedia..."
Satanás se acercó divertido con ver el sufrimiento y terror de los humanos allí reunidos. Incluso pudo notar los rostros pálidos de los amigos de Beelzebub. Lucían igual que la última vez que los vio.
Antes de asesinarlos a sangre fría.
Deseoso de repetir la experiencia pero con aquel remedo de ser humano, avanzó a donde se encontraba un Edison hecho un ovillo, asustado de lo que sucedía a su alrededor, divirtiendo inconscientemente a Satanás.
—Vamos basura, aún no termino contigo. Vas a pagar por lo que le hiciste a mi humano...
Thomas Edison no era creyente, pero pro primera vez en su vida le rezó a cualquier dios que escuchara su plegaria.
Antes de que el mismo diablo le arrebatara la vida y le arrastrara con él al infierno.
—¿Entonces, dices que su actitud se debe a "Satanás"? ¿A qué te refieres con ello? ¿No se supone que Satanás y tú bueno... son la misma persona? —Nikola esperaba que el ángel caído no se molestara, pero tenía conocimiento de que, en la literatura, era Lucifer el asociado con el diablo.
Lucifer soltó una sonora carcajada negando con la cabeza.
—¿Por qué todo el mundo me asocia con Satanás? Los humanos son raros... —El ángel miró con seriedad al castaño, dispuesto a contar sus vivencias con Beelzebub hasta el incidente que le costó la vida.
Un gesto de asombro se vio reflejado en su rostro al oír de primera voz al rubio platinado hablar sobre su muerte a manos de Satanás.
—Pasó tan rápido. Atravesó mi estómago sin titubear, pero... hay algo que llamó mi atención en aquel entonces...
Tesla miró expectante a su acompañante, debía admitir que al tener cierto "toque divino" por ser parte de la creación directa de un ser supremo, había un aura cálida rodeándolo pese haber sido desterrado de los cielos. Agregándole que la sonrisa le sumaba cierto atractivo.
"Después de esto, le pediré si me deja trabajar con su cuerpo..."
Al principio creyó que Lucifer estaba detrás de Beelzebub, pero conforme avanzaba la plática sobre la azabache terminaron tocando el tema que carcomía la mente de Tesla tras encontrar esos manuscritos en una lengua muerta.
—¿Puedo tener el conocimiento de dicha revelación, por favor?
—¿Siempre hablas así? Estás casado con mi mejor amiga que técnicamente es como mi hermana, así que vendría siendo tu cuñado y eso nos hace familia —Acto seguido, Lucifer tomó la iniciativa de acercarse a Nikola para abrazarle por el cuello y revolver sus rizos castaños de forma cariñosa.
—Son costumbres que he tenido desde que era un niño... —El ángel caído sólo se dedicó a sonreír, soltándole con la finalidad de compartir la conclusión a la habían llegado él y Lillith.
—Satanás sale como un mecanismo de defensa ante la ilusión del amor. Si Beel se siente amada, esta cosa emerge com o un escudo ante la idea de salir lastimada...
Todos los asesinados por él, llegaron a esa resolución.
Satanás era el inconsciente de Beelzebub que actuaba por miedo al dolor e incertidumbre de sus propios sentimientos. Aquella conclusión les costó la vida en su momento, pero nunca se arrepentirían de volver a pasar por lo mismo si eso les impedía conocer a la azabache.
Nikola se quedó en silencio dándose cuenta de que aquello tenía sentido. Si Satanás se encontraba dentro de Beelzebub era porque seguía siendo él a pesar de todo.
Aquella parte que trataba de salvaguardar su corazón sin importar los métodos para lograrlo.
Estaba asustado por conocer aquella naturaleza, pero recordó sus votos matrimoniales.
No importaba qué tan peligroso fuera aquello, estaba dispuesto a asumir el riesgo por ella.
—¡SEÑOR TESLA! —Nikola y Lucifer vieron a la novena valquiria acercándose. Lucía desesperada por lo que los dos se miraron confundidos un momento —La diosa Beelzebub está atacando al señor Edison...
—Beelzebub no atacaría a nadie porque si...
Nikola trató de comprender lo que estaban diciendo ambos. Beelzebub siempre pasaba de largo con los insultos, así que no se referían propiamente a ella. Lo que le llevaba a pensar en Satanás.
Satanás salía si algo lastimaba el corazón de Beelzebub como un mecanismo, ella seguía ahí pero ahora sus sentimientos tomaban el control de sus acciones.
—No sé si sirva de algo, pero hay que intentar detenerla —Lucifer le miró como si estuviera loco.
—¡¿TE QUIERES MORIR?! SIN UN DIVINO TESORO SATANÁS VA A MATARTE —Lucifer detuvo el andar del castaño tratando de hacer que entrara en razón. Nadie que viera a Satanás vivía para contarlo.
Él, Lillith, Samael y Azazel eran la prueba viviente de ello.
—Sigue siendo Beelzebub —Nikola retiró la mano del rubio sobre su hombro para mirarlo determinado —Y ella es mi esposa.
Nikola no estaba seguro de qué encontraría, pero no se rendiría ante lo que le esperaba en aquel salón.
De lo único que tenía certeza era que su pecho se oprimía de sólo pensar en la azabache sufriendo por algo que sus emociones no podían controlar.
A veces ella despertaba sollozando por lo que Satanás le hizo hacer por miedo a sentirse amada.
También tenía miedo, pero juró ante un altar el jamás dejarla sola.
Sería el lado claro en su oscuridad.
Edison lloraba a lágrima viva por sentir cómo la vida se le escapaba de las manos gracias a Satanás que ejercía presión sobre su cuello para ahorcarlo, deleitándose con esa mirada de terror que tenía el inventor.
Todos seguían pasmados y más de uno terminó desmayado ante la impresión de ver aquel ser que sólo tenía menciones ocasionales en la biblia.
Justo cuando Thomas creyó que sería el fin, la puerta se abrió revelando a su salvador acompañado por la señorita valquiria y el ángel caído. Jamás se había sentido tan feliz de ver a Tesla como en ese momento.
—¿Beel? ¿Qué pasó? ¿Estás bien...?
La parte consciente de Beelzebub pudo distinguir la voz de Nikola, haciendo que Satanás dejara de ver a Edison para enfocarse en el castaño.
Nikola estaba caminando hacia ella, logrando que otra emoción aparte de la ira se apoderara de ella y esa era el pánico de ser vista como un monstruo al que su esposo probablemente temería toda su vida.
—¡ALÉJATE! ¡VETE! —Tesla logró teletransportarse gracias a esas habilidades que adquirió producto de su matrimonio y la unión de sus almas en aquella ceremonia para sujetar la cintura de Beelzebub, haciendo que ella terminara por tirar al piso a Edison.
Mismo que se arrastró aterrado a esconderse para no estar en el campo de visión del diablo.
Nikola le miró y debatiéndose si aquello era infidelidad o no, tomó el mentón de la azabache comenzando así un beso frente a todos.
Beelzebub se resistía, Satanás no estaba dispuesta a aceptar que Tesla era consciente de él, pero conforme el tacto y la sensación de esos labios acariciando los suyos no cesaba, poco a poco volvió a dormitar en el interior de Beelzebub, permitiendo que la parte consciente de la diosa volviera a tomar el control de aquel cuerpo que no rechazó el beso, llegando a enterrar sus dedos por los rizos de su estúpido e imprudente esposo.
—Creo que me gustas, Beelzebub...
—Eres un idiota —La azabache no podía creer que incluso viendo esa parte tan temida de ella, Nikola siguiera allí, sujetándole como si fuera una delicada pieza de porcelana entre sus manos.
—Pero soy tu idiota, para siempre...
Un nuevo beso tuvo lugar tras decir aquello, haciendo que Lucifer se compadeciera de la intimidad de aquel par para destellarlos a su dormitorio.
Al parecer tenían cosas que decirse y el dormitorio sería mejor opción que estar en medio de aquel desastre.
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Nikola fue consciente de que se encontraban en su habitación al separarse un momento de Beelzebub, la cual también notó el cambio repentino pero no le disgustaba. Estaba a solas con él y eso era lo único que importaba.
El castaño no quería dejar de besarla y como si sintiera que debía pedir permiso, miró con seriedad a la azabache.
—¿Me permites trabajar con tu cuerpo esta noche, Beelzebub?
La diosa sintió que sus piernas temblaron levemente al oír aquella frase y sólo se acercó a los labios de Tesla para besarlo, dejando que ellos transmitieran lo que ella realmente deseaba decirle.
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Nikola sujetó esa pequeña cintura correspondiendo al beso, aún le costaba trabajo seguir la intensidad del mismo, pero hizo un esfuerzo abriendo la boca para dejar que su lengua se enredara con la contraria, soltando un suave suspiro cuando esas finas curvas se presionaban contra él.
Beelzebub sentía que su cabeza daba vueltas, los labios de Tesla eran tan suaves como el terciopelo, un contraste agradable con lo que sentía su cuerpo al frotarse contra él. No quería decir algo que pudiera arruinar esa oportunidad así que dejó que sus manos hicieran el intento por deshacerse de aquella gabardina que en cuanto Nikola sintió que le quería quitar la prenda dejó de sujetarle solo para ayudarla y retomar aquel beso que la dejaba hambrienta de él.
Tesla terminó por cargar a Beelzebub para sentarla en aquel tocador y de ese modo abrirse paso por esas esbeltas piernas, acariciando aquella lechosa piel. No estaba seguro de qué era lo que estaba a punto de hacer, pero el instinto le dictaba que continuara, no deseaba otra cosa que estar con ella.
Beelzebub separó gustosa sus piernas, devorando con gula los labios del castaño preguntándose en qué momento Nikola aprendió a besar de ese modo tan estimulante para sus sentidos.
Aunque eso poco importó cuando subió uno de sus regordetes muslos a la cintura de Tesla para incentivarlo a que tocara más de ella.
—Anda, tócame para saciar tu curiosidad...~ —El castaño se sintió extraño, algo en él comenzaba a despertar al ver esos ojos oscurecidos, las mejillas ruborizadas y los labios hinchados ante la sesión de besos.
Sin retirar su mirada de la contraria deslizó su mano por lo largo de su muslo, maravillado con la suavidad de su piel. Beelzebub soltó un suave suspiro ante la caricia de su humano, sin embargo, había algo que provocaba su curiosidad y era el hecho de experimentar la reacción de Nikola al acariciarla íntimamente.
Motivada por aquel peculiar deseo, chasqueó los dedos desapareciendo sus ropas para encontrarse en las mismas condiciones y que Tesla le apreciara desnuda.
Nikola no sabía por qué, pero su garganta se sentía seca mientras que su corazón no dejaba de latir sobre su pecho y su pulso se terminó de disparar cuando aquella diosa separó sus tiernos pliegues para tomar su mano y dejarla acariciarla en aquel sitio tan íntimo de su cuerpo.
Beelzebub soltó un gemido ante los gentiles toques que estaba recibiendo viendo no sólo esa mirada de fascinación que Nikola parecía tener con ella, sino que el cuerpo delante suyo no era indiferente a su ser. Impulsada por las suaves caricias a su centro, estiró su mano para tomarlo y devolver el gesto.
El castaño sintió que sus mejillas enrojecían al ser sujetado con cierta firmeza por la azabache. Ninguno retiró la vista del otro prosiguiendo con las caricias decidiendo retomar los besos que terminaron por sumar más sonidos acuosos a la sinfonía que llenaba el silencio de la habitación.
La sensación de esa pálida piel contra la suya comenzaba a resultar tan placentera como aquellas caricias a su miembro. Nikola deslizó sus labios por el cuello de la diosa, pellizcando sin dejar marcas cada pedazo de piel disponible a su vista, delineando el intrincado tatuaje que reposaba sobre su pecho sin detener sus dedos llegando incluso a introducirlos dentro de ese resbaladizo coño tan rosa como los botones que se encontraban sobre sus pechos.
Beelzebub se mordió el labio, aquello se sentía realmente bien y para ser la primer experiencia de Nikola, vaya que sabía dónde tocarla.
Aquel falo estaba endurecido, frotándose contra su mano haciéndola desear sentirlo enterrado en su interior por lo que, entre suspiros, susurró al castaño.
—Nikola... te deseo dentro de mi...
La azabache no esperó a que el mencionado dijera algo, destellándoles a la cama para comenzar aquello que sus cuerpos parecían anhelar. Beelzebub sintió algo cuando Nikola dejó un beso exactamente en donde se encontraba su corazón latiendo frenéticamente dentro de su pecho antes de que tomara una de sus manos y frotara su mejilla contra ella.
—... Esto... Yo no... Eres la única con la que... —Beelzebub sintió que su corazón se salía tras oír aquello. No sólo había sido su primer beso, también sería su primera vez.
El sentimiento de posesión fue tal que le empujó con suavidad a la cama para situarse sobre él.
—Seré la primera en algo~ ... Yo te guío~
Beelzebub le tomó con cuidado para alinearlo e ir introduciéndole lentamente, arrancándole un suave suspiro al sentir aquel calor que emanaba su cuerpo envolverlo.
La azabache soltó un gemido al sentir aquello dentro de ella, era la primera vez que se sentía tan llena de golpe, por lo que cerró los ojos disfrutando de la sensación antes de abrirlos y apoyar sus manos sobre aquel fornido pecho.
—Tan grande~...
Nikola se quedó sin habla después de experimentar como aquellas caderas se movían de arriba a abajo apresándole de ese modo que le hacía soltar gemidos roncos. Se sentía extraño pero decidido a que Beelzebub no hiciera todo el trabajo, sujetó su cintura comenzando a moverse, produciendo un sonido obsceno ante el choque de su sexo contra el de ella de tal modo que la azabache gimió clavando sus uñas en su piel.
—...Es... tan suave...—Beelzebub pronto terminó con la frente recargada en el hombro de Tesla, dejando que el castaño le embistiera de esa forma que sentía su ser derretirse ante cada golpe certero, gimiendo encantada por lo placentero del acto.
Ambos iris se miraron un momento para besarse mientras las embestidas y los gemidos de los dos eran lo único que podía oírse dentro de aquellas paredes que resguardaban a los amantes que se entregaban mutuamente.
—N-Nikola... estás tan dentro... Profundo....~~ Ah~ —Beelzebub sentía como su propio lubricante escurría por sus muslos ante las embestidas del castaño. La sensación de su interior siendo ultrajado por aquel pedazo de carne palpitante y endurecido le hacía poner los ojos en blanco.
Nikola se sentía en el paraíso, ese sitio era tan cálido y resbaladizo que le motivaba a continuar moviendo sus caderas, disfrutando tanto de la acción de su miembro hundiéndose en aquel coño como del hecho de que realizaba todo eso con esa diosa a que iba a entregarle su corazón en cuanto terminaran de poseerse.
"Toma todo de mi, cada parte de mi cuerpo te pertenecerá hasta que mi alma deje de existir..."
La azabache gimió cuando sintió cómo el glande golpeaba ese punto tan sensible de su cuerpo que le hizo poner la mente en blanco y aferrarse al castaño durante el tiempo que siguió embistiéndola.
—Nikola... ¡NIKOLA! AH~~ —Beelzebub gritó extasiada de sentir ese golpeteo pese a que había alcanzado el clímax mojando tanto las sábanas como al castaño, mismo que le sostuvo para alcanzarla un par de estocadas después, haciendo que ella volviera a correrse extasiada sintiendo cómo sus entrañas se bañaban con aquella caliente semilla de su humano logrando que sus piernas temblaran ante la vorágine de sensaciones que recorrían su cuerpo.
Tesla gimió ante lo que acaba de experimentar, sintiendo cómo la azabache sujetaba su rostro para besarlo sin deseos de sacarlo de su interior ni de separarse de él.
La sensación del primer orgasmo que tenía era casi cegadora, que cuando terminaron de besarse, le costó trabajo enfocar su vista, encontrándose con dos rubíes que le miraban de tal modo que resplandecían en la penumbra de aquella habitación iluminada levemente por la tenue luz de la luna.
Beelzebub admiró ese rostro ruborizado, dejando que fueran sus sentimientos hablaran por ella volviendo a reclamar los labios de su esposo.
"Te amo, halo de luz en mi oscuridad..."
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Tras aquella sesión de besos, los dos terminaron por caer rendidos, durmiendo juntos y por primera vez mientras dormía, Beelzebub no pudo oír la molesta voz de Satanás, como si nunca hubiera existido aquella parte tan terrible de su vida.
Hecho que le hizo suspirar frotando su mejilla contra el pecho desnudo de Nikola para abrazarlo y continuar en aquella plácida burbuja en la que se encontraba entre los fuertes brazos del castaño.
Era tan placentero que por un momento sintió que se encontraba en un sueño. Uno del que no deseaba despertar si eso le impedía tener a Tesla con ella de ese modo tan íntimo y vulnerable.
El sueño no volvía a ella, por lo que se quedó despierta, acariciando el rostro durmiente de su esposo, maravillada por aquellas finas pecas que salpicadaban la piel de sus hombros y que probablemente era la misma situación en su espalda.
Tímida, se dedicó a contar cada peca que su visión vislumbraba, dejando de vez en cuando uno que otro beso cada que llegaba a diez.
Estaba tan concentrada en contar las nítidas pecas del castaño que una fina línea que zurcaba su pecho llamó su atención. Por un momento su mano tembló y entonces pudo recordar el origen de aquella marca en la piel de Nikola.
Ella se la había hecho durante su pelea.
Sin poder apartar la vista, trazó la fina cicatriz, reviviendo esa sonrisa una y otra vez, sintiendo el cómo sus manos se tenían de carmín con la sangre de Tesla en ellas.
Por un momento no pudo respirar, todo su cuerpo tembló ante el hecho de que aquel hombre gentil había dejado de existir por su culpa y de no ser por el deseo de un grupo de dioses con el ego hasta el comienzo del universo y una valquiria desesperada, no podría haber tenido ese momento tan pleno donde no sabía en qué punto comenzaba ella y dónde terminaba él mientras la hacía sentir amada y protegida aún cuando era Nikola quién debía sentirse aterrado de su naturaleza.
Su corazón se oprimió ante el hecho de que ese idiota de rizos castaños era algo importante en su vida y sin él se sentiría vacía. Lágrimas corrieron por sus mejillas y en silencio sollozó ante un nuevo miedo que surgió a la par que su descubrimiento más reciente.
Estaba perdidamente enamorada de Nikola Tesla.
Y temía perderlo otra vez por sus propias manos.
Esa noche lloró hasta caer profundamente dormida, abrazando al castaño por el miedo que le invadía el pensar que cualquiera e incluso Satanás podía arrebatárselo.
Siento que estoy cayendo y no puedo parar
En el fondo de estos recuerdos eso todavía me preocupa
Sólo en un sueño siento que puedo afrontarlo todo
¿Por qué?
Dime por qué....
No estaba segura de cual sería el panorama ni el rumbo de su vida en conjunto con Nikola al despertar, pero estaba segura de algo.
Si sujetaba su mano mientras observaba aquella sonrisa, sabía que no tendría miedo de afrontarlo.
Dejaría que el amor que le tenía al mago de la humanidad pudiera con todo. Incluso con ella.
"...Sucederá de nuevo
Siento que estoy cayendo y siento que no puedo parar..."
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