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Las sucias y desgastadas paredes de aquel mohoso callejón no daban pistas de lo acontecido, en el asfalto lleno de tierra y sustancias de dudosa procedencia, un cadáver yacía apoyado contra un contenedor, era lúgubre y escalofriante con un aroma tan pútrido que no concordaba con la sangre fresca que aún manchaba la desgastada camisa.
Se suponía que era una noche tranquila, el viento helado que solo podría ofrecer diciembre y una profunda oscuridad que se vería iluminada por las luces de las patrullas de policía justo al lado. Había un bullicio ensordecedor, las personas que caminaban, y luego se detenían a susurrar tratando de obtener una mejor vista del cuerpo sin vida pronto eran echadas por la policía para que no contaminaran la escena del crimen.
Allí frente al cuerpo de alguien que no debería tener más de media hora muerto, el detective Todoroki Touya, observaba impasible, con una bolsa de comestibles en la mano, y en la otra su teléfono con una llamada terminada de su hermano.
Se suponía que solo iría a reabastecer su nevera, conseguir algunos ingredientes para su cena.
No esto, caminar a orillas de la carretera y luego cuando tratara de cruzar la calle, el rastro de sangre le manchara los zapatos.
Dios, era domingo, era su día libre.
Con un profundo suspiro, se inclinó sobre el cadáver, a simple vista no habían golpes ni nada más que indicara la causa de muerte, era un hombre adulto, con barba incipiente y arrugas en la cara, pantalones y camisa beige, con una gran mancha roja en el costado.
Bien se podría descartar como otro atraco que terminó en un apuñalamiento, pero algo no cuadraba, el hombre no parecía tener nada de valor, ni siquiera su ropa llamaba la atención, lucía más como un borracho que tomaba la siesta junto a la basura luego de gastarse el salario en alcohol, drogas y prostitutas.
Touya tarareó para si mismo, ya la autopsia luego le mostrará lo que no es capaz de ver, sus ojos vagaron hasta la manga suelta en el brazo del hombre, una línea negra en su muñeca llamó su atención, entrecerró los ojos y su mano se acercó hasta el borde de la manga tratando de alzarla con sus dedos.
—Creo que ya se te ha dicho muchas veces que tocar el cuerpo sin guantes se considera contaminación a la evidencia.
Touya levanta la mirada, con una sonrisa ladina hacia el hombre beta a su lado. — Detective Tsukauchi, que alegría encontrarnos esta noche, señor.
Responde con sorna, no sin antes darle un último vistazo a la marca en el brazo de la víctima, o, ¿Un tatuaje quizás? De todas formas, se levanta limpiando la suciedad de sus pantalones y recogiendo la bolsa con comida a su lado.
Su superior le alza una ceja interrogativo, y el más joven solo se encoge de hombros con indiferencia.
—De compras, solo quería salsa picante, no un cuerpo del otro lado de la calle.
—En ese caso deberías irte a casa, es tu día libre, ya el papeleo te verá mañana en la oficina. — Dice el detective.
—No es necesario que me eche tan rápido, no estoy exigiendo un pago por horas extras. —Touya responde con un deje de molestia.
— No hay mucho que decir, es como un caso común de un homicidio a plena noche por robo, pero es raro, no se ven huellas de alguna otra persona a pesar de la cantidad de sangre que hay alrededor, es como si se hubiera arrastrado deliberadamente hasta acá.
—Tampoco hay testigos, ni nada, solo tú que lo encontraste antes, ¿Viste a alguien mínimamente sospechoso? — Tsukauchi ahora suena más serio.
—Nada. —Touya niega, si hubiera visto al perpetrador cerca habría corrido hasta atraparlo como el imprudente que es, pero no, solo era una calle poco concurrida que en el momento justo estaba vacía.
—Esperaremos a la información del forense una vez que se revise el cuerpo y se dictamine la causa de muerte. — Con un suspiro agotado por tener trabajo extra un fin de semana, el detective Tsukauchi le da un último gesto a Touya para que se largue mientras saca su cámara para tomar algunas fotos de la escena.
Podría haber protestado, pero en realidad ya no había mucho más que pudiera hacer, sin ganas de pelear y solamente por el hambre que se arremolinaba en su estómago, es que dio un paso atrás y comenzó a caminar hasta pasar la cinta policial.
Si, esta era una noche normal para Touya Todoroki, el frío de invierno nunca fue un verdadero problema para el joven Alfa, debido a su constitución para soportar el frío heredada de su madre, es que caminaba con una camisa simple y una sola bufanda, se tomó su tiempo para darle más de una vuelta a la cuadra.
Quería quitarse la imagen del asesinato en la cabeza, puede que esté más que acostumbrado a ver cuerpos muertos de las maneras más grotescas y sangrientas posibles, pero eso no significaba que no se le revolviera el estómago y le impidiera cocinar quitándole el apetito.
Cuando sintió que estaba lo suficientemente tranquilo, y con eso se refiere a que las bandas supresoras de Don en sus brazos comenzaban a sentirse frías, fue que entró a su departamento, en un complejo acomodado en el límite del este de la ciudad de Tokio, no muy alto y tampoco muy bajo, justo en el sexto piso, era un lugar bastante sencillo, con tapices de colores neutros y muebles finos, que alguien lo culpe por haber nacido en una familia adinerada y acostumbrado a cosas caras.
Dejó sus compras en el mesón de la cocina, esparciendo por toda la mesa varios frascos de especias, verduras, carnes y fideos.
Cocinar se había convertido en un hábito desde que lo hacía para sus hermanos menores desde que era niño, luego en un arte cuando comenzó a vivir solo, a veces cuando uno era independiente se ponía creativo y se daba sus lujos, en otras ocasiones el soba frío en la nevera era más que suficiente para contentarlo por una semana. Con un suave tarareo en sus labios, terminó por prepararse algo de Katsudon, y como se le olvidó comprar cerdo usó una pechuga de pollo, luego como el vago que era se recostó en su sofá mientras masticaba perezosamente su comida y miraba las noticias nuevamente, fue en ese momento que algo olvidado regresó a su mente.
—¡Mierda, Natsuo!— Su hermano menor con el que había estado hablando y luego cortó abruptamente cuándo encontró el cadáver, había respondido de manera seca que volvería a llamarlo, hace 2 horas de hecho.
Ni siquiera fueron necesarios más de un timbre porque el tercero de los Todoroki contestó al instante. — ¡Touya–Nii! Dios, estaba muy preocupado, dijiste, ahora te llamo, han pasado dos horas.
Casi se siente culpable por eso, a veces él era demasiado despistado y olvidaba las cosas más sencillas, con un tono sereno respondió. — Lo siento por eso Natsu, en pleno camino me encontré con un crimen, tenía que atender a mi trabajo. — Dice con pesadez y se hunde un poco más en el sofá.
—¿Un crimen? ¿Te refieres a un homicidio o algo así?. — Touya da una suave confirmación, la voz de su hermano se oye más fuerte de inmediato. — ¿Qué diablos? Así de sencillo te encuentras un cadáver estos días.
—Se podría decir, vamos Natsu, uno creería que con nuestra ascendencia familiar ya estarías más que acostumbrado a este tipo de altercados.
—Son cosas distintas… —El más joven responde con resiliencia. — De todas formas, ¿Tienes alguna idea de lo que pasó, o es confidencial?
Touya sonríe hacia la morbosa curiosidad de su hermano, y dejando su plato de comida a un lado, y sus ojos fijos en las noticias que justamente hablan sobre el asesinato de hace unas horas, responde encantado.
—No mucho, solo pienso que puede que sienta que hay algo interesante por venir.
Y con eso mismo apaga la televisión, corta la llamada y se dirige a su cama a dormir, mañana será un día difícil, difícilmente aburrido, solo desea que su corazonada sea de verdad.
