Work Text:
Miércoles, 14 de Febrero 1996
Distrito Federal, México
Este sería otro día normal para Paco de no ser que hoy tenia todo planeado para pasar lo que restaba del día con su fiel confidente y compañero de programa Mario Bezares.
Apenas hace 3 días en el cumpleaños de Mayito, finalmente ambos confesaron sus sentimientos mientras estaban algo ebrios en la oficina de Paco, al solo lograr llegar a segunda base en aquella alocada noche, Paco hizo una reservación de último momento a un restaurante caro de la ciudad y ya estaban un ramo de rosas rojas en el camerino de su amado, si todo salía bien durante la comida hoy sería el día donde llegarían a tercera base en uno de los múltiples departamentos de Francisco.
Mientras Paco en su camerino le estaba hechando una ojeada a las tarjetas donde venia la información de los invitados del día de hoy, una de las personas del staff tocaba a la puerta indicandole que en 10 Minutos salían al aire.
—¿Ya llego Mario?— Dice Francisco en un tono un poco autoritario
—Aún no jefe, muy seguramente está atrapado en el tráfico— Contesta la persona del staff para irse de vuelta a su trabajo correspondiente
Aunque Francisco amaba casi todo lo relacionado a Mayito, detestaba la mala costumbre de llegar apenas a tiempo a cualquier lugar a donde vayan nada más porque siempre tenía su trabajo listo desde antes o las excusas eran realmente convenientes lo perdonaba. Esta ocasión la excusa era el choque que estaba generando un tráfico colosal incluso para los estándares de la capital.
Sin darse cuenta mientras estaba metido en sus pensamientos, ya faltaban 5 minutos para arrancar el programa.
—¡¿Dónde está Mario?!— Ni bien había salido del camerino ya estaba reclamándole algo enojado a cualquier trabajador que pasaba a su lado
Los “No se” y “Ahorita llega” ya no eran respuestas válidas para Francisco, por primera vez estaba algo inquieto al no saber nada sobre su amado. Cuando ya estaba a punto de irse al foro para decir cosas hirientes de Mayito con el público a lo lejos una voz agitada resuena entre los pasillos llenos de personas apresuradas
—¡Señor!— Mario venía corriendo a lo lejos directamente hacia Francisco, una sonrisa se comenzó a formar en el rostro de este hasta que miró que Mario no estaba solo el día de hoy.
